Primer examen lenguaje

Morfología. Sintagma. Morfemas. Metábasis

  • Enviado por: Javi Nieto
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LENGUAJE

Morfología.

Es el estudio de la forma que tiene una lengua, es decir, la forma de las categorías gramaticales.

Las categorías gramaticales son las siguientes:

  • Sustantivo

  • Adjetivo

  • Artículo

  • Pronombre

  • Adverbio

  • Preposición

  • Conjunción

  • Verbo

Concepto de sintagma.

Un sintagma es una unidad lingüística que forma parte de la oración con una determinada función dentro de ésta.

Tipos de sintagmas.

  • Sintagma Nominal.

Es un conjunto de palabras relacionadas entre si y cuyo núcleo es un sustantivo, o una palabra que funcione como tal.

Consta de:

(Determinante) + Núcleo + (Adyacente)

Los determinantes pueden ser artículos o adjetivos determinativos.

Los adyacentes pueden ser sintagmas adjetivales o preposicionales.

    • EL SUSTANTIVO.

Definimos la palabra sustantivo como aquella que sirve para designar a los seres. También se le llama categoría primaria, es decir, es una palabra que no necesita de otras, es autosuficiente. La función propia del sustantivo es ser núcleo de un sintagma nominal, éste puede ser: sujeto, complemento directo, complemento indirecto, complemento circunstancial o atributo. También puede aparecer en oposición cuando aparece junto a otro sustantivo sin que medie ningún nexo.

El sustantivo lo clasificamos en:

      • Concreto y abstracto: el concreto es el que se puede percibir directamente por los sentidos, por ejemplo “mesa”; y el abstracto es el que no se percibe por los sentidos, por ejemplo “tristeza”.

      • Colectivo e individual: el sustantivo colectivo es el que, en singular, designa a un grupo de seres, por ejemplo el sustantivo “piara”. A su vez, el sustantivo individual es el que designa, como su propio nombre indica, a un individuo. Por ejemplo “cerdo”.

      • Propios y comunes: el propio es cuando el sustantivo designa a un ser dentro de su clase, por ejemplo Jana. Dentro de los sustantivos propios podemos encontrar tres clases:

        • Topónimos: Nombre de lugar

        • Antropónimo: Nombre de persona

        • Hipocorístico: Deformación de los nombres.

Los comunes designan a una clase de ser, por ejemplo personas.

      • Animados y no animados: los sustantivos animados hacen referencia a un ser vivo y los no animados a un ser carente de vida.

      • Contables y no contables: a los sustantivos contables se les puede poner un número delante, por ejemplo: “una mesa”; mientras que a los sustantivos no contables no se les puede poner un número.

METÁBASIS.

Se llama metábasis al proceso por el que una categoría deja de funcionar como tal. Dentro de ésta, a parte de otras muchas, nos podemos encontrar la sustantivación.

La sustantivación consiste en que una palabra que no es un sustantivo, funcione como tal. Ejemplos:

El verde me gusta

El mañana está por venir

MORFEMAS.

El sustantivo puede sufrir cambios, al introducirle distintos morfemas. A estos cambios se les llama accidentes gramaticales. El sustantivo lleva morfemas de: número, género y apreciativo; y no lleva el morfema de grado.

      • El número.

Presenta la oposición entre el singular y el plural del sustantivo, expresando es su forma en singular a un ser y en plural a más de un ser. Normalmente el singular no tiene un morfema determinado, mientras que los morfemas del plural son: -s o -es.

El número del sustantivo concuerda con el de los determinantes, el verbo de la oración, etc. Por ejemplo:

El niño come.

Si sustituyo la palabra “niño”, por la palabra “niños”, cambia toda la oración. Quedaría de la siguiente forma:

Los niños comen.

El singular de un sustantivo incluye al plural de éste, por ejemplo: El

hombre es un ser mortal. En esta frase la palabra “hombre” esta en

singular, pero también abarca el plural, ya que no se refiere a un solo

hombre, sino a un conjunto.

El plural de un sustantivo se forma en -s cuando el singular de éste termina en vocal átona (sin acento) o en -e tónica (con acento); y se forma en -es cuando en singular acaba en una vocal tónica que no sea la “e” y en consonante que no sean ni la “s” ni la “x”.

Hay sustantivos que solo se utilizan en plural, esto se conoce como “Pluralia Tantum”. Ejemplos de estos sustantivos son: nupcias, víveres, tripas.

A su vez, también hay sustantivos que solo se utilizan en singular, a esto se le conoce como “Singularia Tantum". Ejemplos de estos sustantivos son: tez, sed, salud.

Una palabra puede cambiar su significado del singular al plural, por ejemplo: celo y celos, esposa y esposas.

      • El género.

En el sustantivo se dan distintos tipos de géneros:

        • Género masculino: el morfema más corriente es -o. Por ejemplo: niño.

        • Género femenino: el morfema más corriente es -a. Por ejemplo: niña.

        • Género ambiguo: es un sustantivo que a su vez es masculina y femenina. Por ejemplo: el mar y la mar.

        • Género epiceno: es un sustantivo que designa al macho y a la hembra de una especie. Por ejemplo: elefante, rata, cuervo.

        • Género dimensional: se da cuando el sustantivo en femenino tiene un mayor tamaño que en masculino. Por ejemplo: el cubo y la cuba.

En ocasiones la oposición entre masculino y femenino designa el árbol y el fruto. Por ejemplo: el manzano y la manzana, el naranjo y la naranja.

A su vez, hay sustantivos que cuando cambian de género cambian su significado, como es el caso de el capital y la capital.

      • Apreciativo.

El morfema apreciativo es aquel que diminutivo, aumentativo o despectivo, tiene un carácter afectivo. Los más comunes son:

-ito, -ita, -os, -as, -illo, -ico, -in, -ino.

    • EL ADJETIVO

Definimos el adjetivo como aquella palabra que califica a un sustantivo, expresa matices o valoraciones de conceptos. También es conocido como categoría secundaria, ya que todo sustantivo es previo al adjetivo que lo acompaña. El adjetivo concuerda en género y número con el sustantivo. Tiene los mismos morfemas que este, añadiendo uno, el morfema de grado. Las funciones propias del adjetivo son: ser adyacente de un sintagma nominal, núcleo de un sintagma adjetival o atributo.

MORFEMAS

      • Género.

Tenemos dos tipos de adjetivos:

        • De una sola terminación: es un adjetivo que no se altera dependiendo del género, es decir, se utiliza para los dos géneros. Por ejemplo el adjetivo Inteligente.

        • De dos terminaciones: las terminaciones son idénticas a las del sustantivo, determinando el masculino con el morfema -o y el femenino con el morfema -a. Por ejemplo: bueno, buena.

      • Número.

No hay novedades con respecto al sustantivo. Designamos el plural con el morfema -s o -es.

      • Grado.

Definimos el morfema de grado como aquel que expresa la intensidad con que se toma una cualidad.

Se conocen tres grados del adjetivo:

        • Positivo: es la presentación simple de una cualidad. Por ejemplo el adjetivo tranquilo.

        • Comparativo: para establecer el grado comparativo necesito dos sustantivos que tengan la misma cualidad o bien, dos cualidades comparables. Existen tres tipos:

          • Superioridad: utilizamos más-que. Por ejemplo:

Antonio es más tranquilo que Luis.

  • Igualdad: utilizamos tan-como, o igual de-que. Por ejemplo:

Antonio es tan tranquilo como Luis

Antonio es igual de tranquilo que Luis.

  • Inferioridad: utilizamos menos-que. Por ejemplo:

Antonio es menos tranquilo que Luis.

Un ejemplo de dos cualidades comparables sería Antonio es más tranquilo que paciente.

Los adjetivos bueno, malo, grande y pequeño tienen una comparativa especial, siendo de bueno, mejor; de malo, peor; de grande, mayor; y de pequeño, menor.

  • Superlativo: expresa la cualidad en su grado máximo. Lo dividimos en:

    • Absoluto: expresa el grado más alto sin poner la cualidad en relación con nada. Las formas son las siguientes: -ísimo, muy + adj, harto + adj, extraordinariamente + adj, hiper + adj, supra + adj, micro + adj, macro + adj, super + adj, extra + adj, re..., érrimo (pobre - paupérrimo).

Bueno, malo, grande y pequeño tienen un superlativo especial, siendo de bueno, óptimo; de malo, pésimo; de grande, máximo; y de pequeño, mínimo.

    • Relativo: es el superlativo que establece el grado máximo con respecto a otro ser. Las formas son: ...+artículo + adv: “más” o “menos” + adjetivo + de + ...

Por ejemplo: Jesús es el más alto de la clase.

Según se refiera al sustantivo que califique lo dividimos en:

      • Especificativo: es aquel calificativo que yendo generalmente pospuesto selecciona el nombre al que califica dentro del grupo al que pertenece. Por ejemplo: Libro grande, coche viejo.

      • Explicativo: no selecciona, solo se limita a añadir una cualidad al nombre. Generalmente va antepuesto a éste. Suele coincidir con el que conocemos como adjetivo calificativo epíteto. Por ejemplo: blanca nieve, triste pena.

EL ORDEN DEL ADJETIVO.

Dependiendo de donde pongamos el adjetivo puede cambiar el significado de la expresión. Por ejemplo, no es lo mismo hombre grande que gran hombre.

Hay sustantivos que llevan un adjetivo en un lugar determinado, yendo éste siempre en el mismo sitio. Por ejemplo: juego limpio, toma falsa, buena suerte.

El adjetivo, sin ser adverbio, funciona muchas veces como tal. Por ejemplo: habló claro, salió estupendo.

    • EL DETERMINANTE.

Es aquella palabra que acompaña al sustantivo determinándolo y concordando con éste en género y número. Existen dos tipos:

  • Determinante artículo: se limita a concretar. Sus formas son : “el”, “la”, “los”, “las” y “lo”. Concuerda con el sustantivo en género y número. Normalmente presenta un nombre conocido ya por los interlocutores. “Lo” sustantiva al adjetivo.

  • Adjetivo determinativo: además de concretar, añade algún matiz más. Hay cinco tipos:

    • Demostrativo: es un deíctico, ya que sitúa en el espacio o en el tiempo. Por ejemplo: este día, aquel día. Toman el género y el número del sustantivo. Normalmente va delante del sustantivo, aunque también puede ir detrás. Las distintas formas son las siguientes, con sus variantes en género y número:

    • Este: se refiere a seres que están próximos al emisor.

    • Ese: está más próximo al receptor.

    • Aquel: esta alejado de los dos.

    • Posesivo: es aquel determinativo que indica a quien pertenece la persona o el objeto designado por el nombre.

Existen dos formas:

          • Las formas apocopadas son formas acortadas, como su propio nombre indica. Son indiferentes en género, siempre anteceden al sustantivo y son átonas, ya que cuando van acompañadas de un sustantivo la fuerza recae sobre éste. Son los siguientes:

Un solo poseedor

1ª Pers.

2ª Pers.

3ª Pers.

Masc.

Singular

mi

tu

su

Fem.

Plural

mis

tus

sus

          • Las formas plenas son las que no están acortadas. Pueden tener un solo poseedor, las cuales siempre van pospuestas al sustantivo; o varios poseedores, las cuales pueden ir delante o detrás del sustantivo exceptuando a la tercera persona que siempre va detrás. Son las siguientes:

Un solo poseedor

Varios poseedores

1ª Pers

2ª Pers

3ª Pers

1ª Pers

2ª Pers

3ª Pers

Masc.

Singular

mío

tuyo

suyo

nuestro

vuestro

suyo

Plural

míos

tuyos

suyos

nuestros

vuestros

suyos

Fem.

Singular

mía

tuya

suya

nuestra

vuestra

suya

Plural

mías

tuyas

suyas

nuestras

vuestras

suyas

Puede haber ambigüedad en el uso de su y sus. Por ejemplo:

El director le dijo a la secretaria que necesitaba su teléfono.

Su puede también ser de varios poseedores.

    • Indefinido: es aquel adjetivo determinativo que no utiliza una cantidad determinada. Las palabras más, menos, poco, mucho, bastante, demasiado, tanto y cuanto pueden cumplir una doble función. Pueden ser: determinante indefinido, el cual acompaña a un sustantivo, por ejemplo: comió bastante carne; o puede ser un adverbio de cantidad, el cual acompaña a un verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. Por ejemplo: Comió bastante o comió bastante poco.

    • Numerales: son los que expresan una cantidad o un orden exacto. Dentro de éstos encontramos:

          • Cardinal: señala una cantidad exacta. Coincide con lo que nosotros conocemos como números naturales. Siempre van delante de sustantivos contables.

          • Ordinal: establece el orden. Pueden ir delante o detrás del sustantivo. Cuando un numeral cardinal va detrás del sustantivo pasa a ser ordinal. Por ejemplo, si decimos ella vive en el piso nueve, es como si dijéramos en el noveno piso, así que nueve pasa a ser ordinal. Marca la diferencia de género con -o, -a. Por ejemplo: séptimo piso, o séptima planta.

          • Partitivo: pueden ir delante o detrás del sustantivo. Expresa las partes en las que se divide la unidad. Por ejemplo: mitad, media, tercio, octavo, doceavo, etc...

          • Múltiplo: indica la cantidad de veces que el objeto se multiplica. Por ejemplo: doble, triple, etc...

  • Exclamativos e interrogativos: son aquellos que, como su propio nombre indica, interrogan o exclaman. Siempre acompañan a un sustantivo. Las formas son las siguientes: que, el cual no varía; y cuánto, el cual marca la diferencia de género con -o, -a; y de número con -os, -as. Admite el morfema -ísimo, -ísima.

    • EL PRONOMBRE.

Es aquella palabra que sustituye al nombre, por esto también se le conoce con el nombre de “sustituto”. Sintacticamente funciona igual que el nombre al que sustituye, ahora bien, morfológicamente sí varía con respecto a éste. Los cambios son los siguientes: no va acompañado de determinantes ni de adjetivos, no lleva afijos y concuerda en género y número con el sustantivo al que sustituye.

Algunos pronombres coinciden en la forma con los determinativos, para distinguir un pronombre de un determinativo existe una diferencia fundamental. Se verá mejor con dos ejemplo: Dame este libro, en este ejemplo “este” determina a un sustantivo. Dame éste, en este ejemplo “éste” sustituye al sustantivo, por lo que es un pronombre.

  • Pronombres que coinciden con los determinativos:

        • Todos los demostrativos

        • Los siguientes indefinidos:

          • Ninguno, alguno, cualquiera, otro, poco, mucho, varios, bastante, demasiado, más, menos, uno, todo.

        • Los numerales cardinales

        • Los interrogativos y los exclamativos.

      • Pronombres que solo funcionan como tales:

        • Pronombres demostrativos neutros: esto, eso y aquello.

        • Pronombres indefinidos: algo, nada, nadie, alguien y quienquiera.

        • Pronombres interrogativos y exclamativos: quién, quiénes, cuál, cuáles.

        • Pronombres personales: yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos, ellas.

PRONOMBRES PERSONALES.

Son los únicos que van vinculados a las personas gramaticales. Dichas personas son: 1ª, la persona que habla; 2ª, las personas que escuchan; y por último la 3ª, que es el tema del que se habla.

Hay un conjunto de pronombres personales que solo funcionan como sujeto. Es el siguiente: yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos, ellas. Éstos pronombres personales no tienen porque estar incluidos en la oración, es decir, son prescindibles, salvo que la forma verbal no nos indique claramente el sujeto.

De éste grupo, los pronombres nosotros y nosotras, siempre incluyen una primer persona; y vosotros y vosotras, siempre incluyen una segunda persona. Siempre que haya un hombre en el conjunto el pronombre será el masculino. Existen 3 fenómenos gramaticales ligados a los pronombres personales. Estos son:

  • Leísmo: es aquel fenómeno gramatical que se produce cuando cambiamos la función de complemento indirecto de “le” y “les” por la de complemento directo. Por ejemplo: le vi en la calle (a María). El pronombre “le” tenía que ser sustituido por el pronombre “la”

  • Laísmo: se produce cuando cambiamos la función de complemento directo de “la” por la de complemento indirecto. Por ejemplo: la dije a María que... El pronombre “la” tenía que ser sustituido por el pronombre “le”.

  • Loísmo: ocurre lo mismo que en laísmo pero con el pronombre “lo”.

Dentro de los pronombres personales nos podemos encontrar:

  • Pronombre reflexivo: cuyas formas son: me, te, se, nos, os.

Los pronombres reflexivos son los que aparecen en aquellas oraciones donde el sujeto realiza la acción y dicha acción recae sobre sí mismo. Por ejemplo la oración: Me lavo.

  • Pronombres recíprocos: Expresan una acción que intercambian dos o más seres mutuamente. Los pronombres recíprocos son: nos, os, se. Ejemplos de frases que contiene pronombres recíprocos son: tú y yo nos saludamos, María y Pepe se besan los labios.

PRONOMBRE RELATIVO.

Estos pronombres se llaman relativos porque se relacionan con su antecedente, es decir, mantienen una relación con aquella palabra a la que sustituyen. Cumplen dos funciones:

  • Ser tal pronombre

  • Ser un nexo al introducir la llamada oración adjetiva. Por ejemplo: La chica que vimos en el instituto es mi amiga.

Las formas de este pronombre son:

  • QUE: Pronombre relativo invariable, se emplea tanto a personas como a otro tipo de ser. Si este pronombre va precedido de un determinante sustantiviza toda la oración.

  • CUAL: Es un pronombre variable en número, pero no en género. Siempre va acompañado de un artículo.

  • QUIEN: Éste pronombre solo varía en número y siempre lo acompaña un antecedente de persona.

  • CUYO: tiene varias características las cuales le hacen un pronombre relativo distinto al resto. Son las siguiente:

        • No concuerda con el antecedente, sino con otro sustantivo al que determina.

        • Establece una relación de posesión entre el antecedente y el sustantivo al que determina. Ejemplos: Las madres cuyos hijos estén en 3º ESO C vendrán a la reunión.

Los libros, cuyas hojas se encuentran en mal estado, habrán de ser reparados.

  • Sintagma Verbal.

Se llama sintagma verbal porque su núcleo es un verbo.

  • EL VERBO.

Es una parte fundamental en la oración, tanto es así que solo con un verbo podemos crear una oración. Esto lo lleva a ser imprescindible para la misma. Sus características son:

  • Morfológicamente: se compone de una raíz o lexema que aporta el significado esencial de la palabra; y de una serie de morfemas flexivos o desinencias que se colocan detrás del lexema. Ej: Cantabais//Cant - a - ba - is// a: nos indica la conjugación, ba: nos indica el modo y el tiempo, is: nos indica la persona y el número. Muchas veces una sola desinencia nos da toda la información, a esto se le llama sincretismo. Un ejemplo sería: Amo//Am - o// donde la -o nos da toda la información acerca de la palabra.

  • Funcionalmente: funciona como núcleo del predicado

  • Semánticamente: es aquella palabra que indica básicamente acción, pero también estado o proceso.

MORFEMAS FLEXIVOS

Indican: tiempo, modo, aspecto, número y persona. A éstos hay que añadir la vocal temática, que es la que diferencia las tres conjugaciones existentes: 1ª, 2ª y 3ª.

MODO VERBAL.

Es aquel morfema verbal mediante el cual el hablante expresa su actitud personal ante la acción del verbo. Distinguimos tres modos:

  • Indicativo: se usa cuando el hablante expresa hechos reales, objetivos, ciertos. Por ejemplo: llueve.

  • Subjuntivo: es todo lo contrario al anterior. Se expresa irrealidad, posibilidad, duda, etc. Un ejemplo sería la frase: Ojala llueva. En ocasiones este modo viene exigido por la sintaxis. Por ejemplo, la oración interrogativa nunca puede ir en subjuntivo. Sería un error decir: ¿Vengáis conmigo?, cuando el modo correcto es: ¿Venís conmigo?

  • Imperativo: se relaciona con la función apelativa o conativa del lenguaje. Expresa una orden o una petición y siempre lo vamos a encontrar en presente.

TIEMPO.

Será aquel elemento que indica si la acción verbal es anterior (pasado), simultanea (presente) ó posterior (futuro) al momento en que se enuncia.

ASPECTO.

Elemento que expresa si la acción verbal está acabada (formas perfectivas) o inacabadas (formas imperfectiva). Las formas perfectivas son: todas las formas compuestas y el pretérito perfecto simple. Por el contrario, las formas imperfectivas son: todas las formas simples menos el pretérito perfecto simple.

PERSONA Y NÚMERO.

Son los elementos encargados de establecer la concordancia del verbo con el sujeto de la oración. Hay 3 personas, y las terminaciones en cada una de ellas son:

  • 1ª y 3ª persona del singular / no tienen terminación

  • 2ª persona del singular / generalmente terminan en -s, salvo el pretérito perfecto simple y el imperativo.

  • 1ª persona del plural / -mos.

  • 2ª persona del plural / -is.

  • 3ª persona del plural / -n.

CONJUGACIÓN ESPAÑOLA.

Entendemos por conjugación al conjunto de formas verbales que tiene una determinada lengua. Los verbos españoles se organizan en distintas formas, concretamente en las formas simples, compuestas y no personales o verboides. Dentro de las formas simples encontramos: presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, futuro imperfecto y condicional. Dentro de las formas compuestas encontramos: pretérito perfecto compuesto, pretérito pluscuamperfecto, pretérito anterior, futuro perfecto y condicional compuesto.

Las formas no personales no indican ni número, ni persona, ni modo. Son formas intermedias entre el verbo y otras categorías gramaticales, de ahí el nombre de verboides. Son las siguientes:

  • Infinitivo: presenta dos formas, las simples, que sirven para enunciar los 3 modelos verbales existentes (-ar, -er, -ir); y las compuestas, las cuales se forman con el verbo “haber”, más el participio correspondiente del verbo conjugado.

El infinitivo de un verbo hay veces que funciona como tal verbo, por ejemplo: deseo ver la cara.; y otras que no. Por ejemplo, en la siguiente frase el verbo funciona como sustantivo: el saber no ocupa lugar.

  • Gerundio: es aquella forma que nos indica el tiempo verbal en su desarrollo, o lo que se conoce como máxima tensión verbal. Las formas son las siguientes: 1ª - ando, 2ª y 3ª - iendo, -endo. Ahora bien, también existe la forma compuesta, formada por el verbo haber en su forma “habiendo” más el participio del verbo conjugado. El gerundio puede tener funciones que no sean propias del verbo. Por ejemplo: come corriendo, en esta oración corriendo es un adverbio.

  • Participio: tiene dos tipos de terminaciones, las regulares, que son las siguientes: 1ª -ado, 2ª y 3ª -ido, con sus variantes de género y número; y las irregulares las que en su transformación a participio modifican la raíz o lexema del verbo. Por ejemplo: decir, dicho; romper, roto; imprimir, impreso; confesar, confeso; convencer, convicto; prender, preso, etc.

El participio se caracteriza por funcionar tanto como verbo, como cualquier otra parte de la oración, aunque normalmente lo encontramos como adjetivo concordante en género y número con el sustantivo al que acompaña. Por ejemplo: un libro conocido por todos. En esta oración “conocido” actúa como adjetivo, aunque sea el participio del verbo conocer.

VOZ.

Aquel elemento que expresa la relación entre el verbo y el sujeto de la oración. Existen dos tipos:

  • Voz activa: el sujeto es el agente de la acción, es decir, quien realiza la acción. Por ejemplo: el cartero entrega la carta.

  • Voz pasiva: el sujeto recibe la acción. Por ejemplo: la carta es entregada por el cartero. Dentro de la voz pasiva podemos encontrar otra clase de oración:

  • Voz pasiva refleja: se construye con la forma se, más un verbo en plural, más un sustantivo también en plural. Un ejemplo de oración en voz pasiva refleja sería: se entregan cartas. En este tipo de oraciones el agente está tácito, no aparece en la oración.

VERBOS REGULARES E IRREGULARES.

Por verbo regular entendemos todo aquel que sigue los verbos modelos, es decir, al conjugarse no sufre alteraciones en su raíz. Por el contrario, como verbo irregular entendemos aquel que sufre alteraciones cuando es conjugado. Puede sufrir alteraciones en:

  • Raíz:

  • Diptongación: por ejemplo, de “pensar”, “pienso”; se cambia la “e” por el diptongo “ie”.

  • Cierre de vocal: que pase de “e” a “i”; o de “o” a “u”. Por ejemplo de “dormir”, “durmió”; de “decir”, “digo”.

  • Cambio de consonante: por ejemplo, de “hacer”, “hago”.

  • Aumentar o perder consonante: por ejemplo: de “nacer”, “nazco”, se añade la “c”; o de “saber”, “se”, en la cual se pierde consonante.

  • Aumento de vocal y consonante: por ejemplo, de “andar”, “anduve”.

  • Desinencias:

  • Cambio de la vocal tónica de la 1ª o 3ª persona del pretérito perfecto simple por una vocal átona. Por ejemplo, de “hacer”, “hice”.

  • La adición de una “y” en la primera persona del singular de indicativo. Por ejemplo de “dar”, “doy”

En el verbo colocar no hay irregularidades, aunque se ponga coloqué, se considera una misma raíz, ya que el fonema es el mismo.

La conjugación de los verbos irregulares tienen las siguientes características:

  • Si el presente de indicativo es irregular, lo es el de subjuntivo y el imperativo.

  • Si el futuro de indicativo es irregular también lo será el condicional simple.

  • Si el pretérito perfecto simple es irregular también lo será la forma de subjuntivo imperfecto y futuro.

Cuando encontramos verbos cuya irregularidad es que solo se conjugan en algunas formas los llamaremos verbos defectivos. Ejemplos de estos verbos son: abolir (anular), el cual solo se conjuga en aquellas formas verbales que contengan la “i”, por ejemplo: abolir, abolía, abolieron, abolimos, etc. O el verbo llover y otros fenómenos meteorológicos, los cuales solo se conjugan en 3ª persona, por esto se les conoce como verbos unipersonales.

PERÍFRASIS VERBALES.

Por perífrasis verbal entendemos aquella construcción formada por dos o más verbos, los cuales actúan unitariamente, que se utilizan para expresar características de la acción verbal que no pueden expresarse con la forma simple o con la compuesta. La función de las perífrasis verbales es la de núcleo del sintagma verbal. Ejemplos de perífrasis son: tengo que estudiar ó andaba trabajando.

La estructura de toda perífrasis verbal es:

Verbo auxiliar conjugado + (nexo) + verbo en forma no personal.

La perífrasis verbal está compuesta, normalmente, por dos verbos, el verbo conjugado pierde parcial ó totalmente su significado, actuando como verbo auxiliar. El significado léxico lo aporta la forma no personal.

CLASIFICACIÓN DE PERÍFRASIS VERBALES.

Hay dos grandes grupos:

  • Perífrasis Modales: son las encargadas de informar sobre la actitud del hablante ante la acción verbal. Dentro de éste hay dos subtipos:

  • De obligación: también llamadas de necesidad. Las cuales expresan una obligación, una necesidad en el momento en que sucede la acción. Todas llevan infinitivo y las formas son:

  • Tener que + infinitivo.

  • Deber + infinitivo. (debo estudiar) No lleva preposición.

  • Haber de + infinitivo. (he de estudiar)

  • Haber que + infinitivo. (hay que estudiar) Solo se da en 3ª persona del singular para expresar impersonalidad.

        • De probabilidad: expresa, como su propio nombre indica, la probabilidad de que ocurra algo. Las formas son:

          • Deber de + infinitivo. (debe de estudiar mucho, las aprueba todas) Siempre lleva preposición.

          • Poder + infinitivo. (puedes estudiar más)

          • Venir a + infinitivo. (viene a costar unas...)

          • Querer + infinitivo. (parece que quiere llover)

            • Perífrasis Aspectuales: expresan los sucesivos momentos que pueden considerarse en el desarrollo de la acción verbal. Se divide en los siguientes subtipos:

              • Incoativa: son aquellas que expresan la acción verbal en su comienzo. Las formas son:

                • Ir a + infinitivo.

                • Estar a punto de + infinitivo.

                • Ponerse a + infinitivo.

                • Empezar a + infinitivo.

                • Romper a + infinitivo.

                • Echarse a + infinitivo.

              • Terminativa: expresan el final de la acción verbal. Las formas son:

                • Dejar de + infinitivo.

                • Acabar de + infinitivo.

              • Frecuentativa ó reiterativa: alude a una acción que se da frecuentemente o que se repite. Las formas son:

                • Soler + infinitivo.

                • Volver + infinitivo.

              • Durativa: va con gerundio, y expresan la acción en su desarrollo. Las formas son:

          • (Estar, andar, seguir, llevar, continuar, ir y venir) + gerundio.

              • Resultativas: indica el desenlace de la acción. Se conjugan con participio y con infinitivo. Las formas con participio son:

                • (Tener, dejar, llevar) + participio.

Las formas con infinitivo son:

  • Llegar a + infinitivo.

USO ESTILÍSTICO DE LAS FORMAS VERBALES.

MODO INDICATIVO

Presente.

Amo. El uso más común del presente es el de expresa lo que sucede en el momento en que se habla. Aunque puede tener otros:

      • Habitual: expresa acciones reiteradas. Por ejemplo: las clases comienzan en este instituto a las 3 de la tarde.

      • Histórico: utilizo un presente con valor de pasado. Por ejemplo: Colón descubre América en 1492.

      • Futuro: va acompañado de alguna mención temporal. Por ejemplo: Mañana voy al cine.

      • Mandato: se usa para dar ordenes. Por ejemplo: Recoge tu habitación.

Pretérito Imperfecto.

Amaba. Expresa una acción pasada no acabada. Por ejemplo: Yo comía cuando tu llegaste.

Pretérito pluscuamperfecto y pretérito anterior.

Había amado y Hube amado. Se caracterizan por ser formas relativas, es decir, dependen de otra acción. Expresan una acción pasada anterior a otra acción pasada. El pretérito pluscuamperfecto y el anterior se diferencian en que, con el pretérito anterior hacemos referencia a una acción más inmediata.

Por ejemplo: yo había comido cuando tu llegaste y yo hube comido cuando tu llegaste.

Pretérito perfecto simple y compuesto.

Amé y He amado. Señalan un tiempo pasado y una acción acabada. En el caso de la forma compuesta el hablante tiene la noción de que el proceso está muy próximo.

Futuro imperfecto.

Amaré. Expresa una acción que no ha ocurrido cuando se habla, si no que esta por pasar. Por ejemplo: iré al cine.

Pero esta forma tiene otros usos, como son:

      • Probabilidad: esto te costará unos 20 €.

      • Obligación: Amarás a tu padre y a tu madre.

      • Sorpresa: ¡Será posible!

Futuro perfecto.

Habré amado. Expresa una acción futura terminada pero anterior a otra acción futura. Por ejemplo: Cuando volváis a casa, ya habré preparado la cena.

Condicional simple.

Amaría. Expresa una acción futura con respecto a un pasado. Por ejemplo: nos dijeron que llegarían a tiempo.

Pero aparte de este uso, tiene otros:

      • Probabilidad: por entonces yo estudiaría segundo de bachillerato.

      • Cortesía: podría acercarme la botella por favor.

Condicional compuesto.

Habría amado. Expresa una acción futura terminada con respecto a un pasado. Por ejemplo: Me dijiste que cuando regresaras al pueblo, ya habrías terminado la carrera.

MODO SUBJUNTIVO.

Presente.

Ame. Puede indicar acciones en presente (quiero que vengas ahora) ó una acción futura (prefiero que vengas mañana)

La 3ª persona de singular y plural, y la 1ª persona de plural pueden expresar mandato. Por ejemplo: Hable usted, Hablen ustedes, Hablemos.

Pretérito imperfecto.

Amara o Amase. Puede expresar un presente (me pidió que viniera hoy), un pasado (me dijo que lo hiciera ayer), ó un futuro (ojalá me tocara mañana la lotería).

Pretérito perfecto.

Haya amado. Puede expresar un pasado (lo que haya dicho hace un año no me importa), o puede expresar también un futuro (el próximo lunes contaré lo que me haya pasado)

Pretérito pluscuamperfecto.

Hubiera o Hubiese amado. Tiene valor de pasado y anterioridad con respecto a otra acción verbal. Suele aparecer en oraciones condicionales. Por ejemplo: si hubiéramos estudiado más hubiéramos aprobado.

Futuro imperfecto.

Amare. Se utiliza solo en frases hechas, refranes y en lenguaje jurídico o normativo. Por ejemplo: donde fueres haz lo que vieres.

Expresa una hipótesis de tiempo presente o futuro. Por ejemplo: El alumno que saltare la valla...

Futuro perfecto.

Hubiere amado. Expresa tiempo pasado o futuro, y no se usa actualmente, salvo en el lenguaje jurídico o en el administrativo.

MODO IMPERATIVO.

Se corresponde con la función apelativa o conativa del lenguaje, la cual se encarga de remarcar la llamada que se le hace al receptor para que actúe de una determinada manera.

Sirve para expresar ordenes. A su vez, expresa una acción presente en el mandato, pero futura en la ejecución de la orden. Posee un tiempo (presente) y una persona (segunda), aunque también se vinculan la primera persona del plural y la primer y tercera del singular de presente de subjuntivo.

Singular Plural

1ª amemos 2ª ama amad

3ª ame amen

Son incorrectos los usos del infinitivo. Por ejemplo, sería incorrecto decir ¡Comer!.

Solo se admite esto con la preposición “a” y en un ambiente coloquial. Por ejemplo: ¡A comer!

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