Prensa escrita

Periodismo. Comunicación. Información. Rotativos. Europa. España. Estructura. Regulación. Libertad de expresión. Periódicos. Periodistas

  • Enviado por: Mimi Yon
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas

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TEMA 3: BREVE HISTORIA DE LA PRENSA.

  • HISTORIA DE LOS PERIÓDICOS.

  • Desde el mismo momento en el que el género humano aprendió a comunicarse, las personas desearon conocer las actividades de sus semejantes. Ya en la antigüedad Aristóteles definió al ser humano como ser social por naturaleza, lo que supone que debe satisfacer esta inclinación natural necesaria para estar vinculado a su entorno. De esta necesidad humana surge la difusión de noticias, difusión que en un principio fue oral, de persona a persona, a través de la palabra; posteriormente pudo plasmarse en forma escrita y en la actualidad se presenta de forma oral, escrita y audiovisual gracias a los medios de comunicación.

    Centrándonos en la prensa, hay que buscar los antecedentes en unos boletines de noticias que existieron en el Imperio Romano, y se denominaban “acta diurna” y “acta pública”. Estos boletines cincelados en tablillas se fijaban en las paredes de lugares públicos y constituyeron un importante vehículo de expresión para el gobierno. Sin embargo, para que la comunicación escrita de carácter masivo alcanzara un cierto desarrollo, hubo que esperar hasta el Renacimiento, época en que se produjeron notables innovaciones técnicas y científicas.

    En realidad, ya desde el siglo III a.C. imprimían libros en China por un procedimiento denominado xilografía, consistente en el empleo de unas planchas de madera en las que se grababan en relieve las palabras, y que se entintaban y se ponían sobre el papel. Un procedimiento parecido comenzó a utilizarse en Europa a finales del siglo XIV.

    Como una evolución de esta técnica a mediados del siglo XV surgió la imprenta (por Gutenberg). El empleo de la imprenta se extendió con rapidez y provocó una mayor y más rápida difusión de la cultura, que antes estaba reservada a una minoría privilegiada.

    Comienzos de la periodicidad

    Los periódicos propiamente dichos han tenido distintos nombres. A finales del siglo XVI comienzan a aparecer publicaciones con periodicidad regular más o menos semanal o mensual. Esta periodicidad se regulariza gracias al correo; se llamaban “gacetas” por que la moneda con la que se pagaba se llamaba así; y contienen diversas noticias, casi todas extranjeras. La estructura de estas publicaciones está organizada por países, por ciudad y lleva la fecha. En 1597 ya hay Gacetas en las principales ciudades europeas y a comienzos del siglo XVIII había publicaciones semanales, sobre todo en Holanda, donde surge el negocio de los impresores. En 1616, apenas iniciada la prensa en Inglaterra, Ben Johnson publicó una sátira contra los pioneros de la información.

    En 1605 surge en Amberes el periódico “Noticias Recientes” que contó incluso con una edición en francés. En España en 1641 se empezó a editar la “Gaceta Semanal”, y en Madrid en 1660 comenzó a publicarse “La Gaceta de Madrid”, que se convirtió en el boletín oficial del Estado.

    Ahora bien, la generalización de los diarios no se manifestó hasta finales del siglo XVIII, cuando la creciente demanda informativa provoca la periodicidad diaria. Entonces aparece el Diario de Barcelona, fundado en 1792 y que está considerado como el primer diario de España y de Europa. En esta primera época el periódico apunta ya los rasgos característicos de los actuales y comienza a ejercer una influencia notoria sobre la opinión pública, por lo que es frecuentemente utilizado por los políticos y pensadores para comunicar sus ideas.

    Así mismo, las técnicas rudimentarias del periodismo se van beneficiando de los sucesivos avances científicos, contribuyendo a la difusión en general de la prensa.

    SIGLO XVII

    Francia

    La fecha del nacimiento de la prensa en este país se data en 1631, año en que Renaudot funda la Gaceta de Francia. Con anterioridad creó un periódico de pequeños anuncios partiendo de una idea de Aristóteles que consistía en poner en contacto a personas que necesitan cosas con personas que las tienen. Y crea una oficina de direcciones y encuentros.

    En cuanto aparece la prensa surge una regulación sobre ella por el temor del poder de la transmisión de ideología.

    Hay ciertas maneras de regular la prensa:

    - La regulación preventiva, censura previa, antes de la publicación.

    - La censura regresiva, castigar al que se ha salido de las directrices.

    Se consideraba que los periódicos y la imprenta eran enemigos potenciales, por lo que había que planificar una política de control y vigilancia.

    Se le concedió a Renaudot una concesión real para poder imprimir y vender noticias, gacetas y eventos sobre todo lo que sucede dentro y fuera del reino. El 30 de Mayo de 1631 se publicó el primer número de la “Gaceta de Francia”. En los primeros números no aparecen noticias de Francia, sólo del extranjero, pero a partir del sexto número ya comienzan a aparecer noticias siempre en el último lugar. Eran de cuatro páginas y se publicaban semanalmente. Al mes se hacia un balance y al año se recogía todo y se volvía a publicar. Era meramente informativo, pero en los balances del mes ya había artículos de opinión y juicios. Al mismo tiempo no dejaron de existir las noticias manuscritas, ya que los ricos desconfiaban de las gacetas y pagaban por tener información privilegiada y exclusiva. Algunas de estas noticia trataban sólo de ecos de sociedad. Esta necesidad se sufría con las Gacetas del Corazón que se llamaban “Gazette Burlesc”, de las que se imprimían pocos ejemplares; e incluían además noticias literarias.

    En enero de 1665, Denis de Salto fundó el “Journal des Savants” (Diario de Sabios). Era semanal y contaba lo que pasaba todos los días; se publicaba los lunes e informaba de los libros que se imprimían en Europa y de las novedades literarias añadiendo una crítica. En 1672 aparece el “Mercurio Galante”, editado por Donneau de Vize (autor de comedias). La palabra “mercurio” se utilizaba para noticias políticas. Este periódico comenzó con una periodicidad trimestral con trescientas páginas que incluían suplementos y era vendido a un precio muy elevado. Posteriormente pasó a su semanal y empezó a tratar temas que no aparecían en las gacetas, como las “esquelas mortuorias”. A partir del reinado de Luis XV pasó a llamarse “Mercurio de Francia” y se especializó en temas literarios tratados de una manera ligera.

    Países Bajos.

    En esta zona había una clase comercial muy importante y por ello se publicaron muchas gacetas sobre comercio que en un principio no trataban temas políticos y que se publicaban también en otros idiomas.

    La más importante de estas gacetas se publicaba en francés y se titulaba “Gazzette de Laydon”; no era sólo una gaceta informativa ya que también comenzó a incluir noticias de tipo cultural.

    Inglaterra.

    La historia de la prensa inglesa en los siglos XVII-XVIII es una continua lucha por la libertad de expresión. El llamado modelo inglés en contraposición al modelo continental, tiene unas características propias. Por un lado, fue leal a una ideología de los partidos políticos, y por otra parte, creía en el servicio a los lectores (interés del que publica y no del que lee). La vida de la prensa inglesa fue tumultuosa en contraste con la estabilidad de la prensa continental. Los primeros periódicos aparecen en 1620 con los “corantos” (hojas de noticias de países extranjeros) que se publicaban en Londres, que era su principal mercado.

    A partir de 1620 se produce una serie de vaivenes debidos a la inestabilidad política con lo que los periódicos autorizados tuvieron siempre una vida breve y difícil, incluso a veces se les prohibía dar noticias del extranjero.

    En 1642 se produjo un enfrentamiento entre la Corona y el Parlamento que se saldó con la abolición de la censura, aunque sólo duró dos años, aún así, en esos dos años aparecieron multitud de publicaciones y una de las más destacadas fue el “Mercurius Britanicus”. Estas publicaciones solían ser semanales, con una media de ocho páginas y de poca tirada. A diferencia de los corantos, trataban temas políticos, sociales y de política interna, no sólo externa. Otra publicación que destacó era el “Mercurio Politicus” en la que explicaba lo que ocurría en la Cámara de los Comunes, pero el mundo editorial volvió a ser restringido con una ley: “Licency Act” (acta de licencias), que fue finalmente abolida en 1695 y con ella desaparece para siempre el privilegio real.

    En el siglo XVIII Inglaterra era el único país europeo en el que existía la libertad de prensa aunque más tarde se establecieron tipos de control preventivos indirectos.

    España.

    Los historiadores dicen que el primer periodista español fue Andrés Almansa de Mendoza, un sevillano que ya en 1621 publicaba relaciones (noticias individuales sin periodicidad dirigidas a personas particulares). Había dos tipos de relaciones: las de información general con noticias de la Corte, catástrofes naturales, bodas, bautizos,... y relaciones de precio, que eran hojas sueltas con la relación de mercancías y sus precios.

    Ya a partir de 1661 aparece la “Gaceta Nueva” por iniciativa de Don Juan de Austria, pero quien la publicaba era Fabro Bremudán. Tenía periodicidad mensual y proporcionaba noticias extranjeras, en su mayor parte políticas y militares; pasó después a llamarse “Gaceta Ordinaria” de Madrid, y a partir de 1762 se convirtió en publicación oficial, fue el periódico más leído durante todo el siglo XVIII y más tarde se convirtió en el BOE (Boletín Oficial del Estado).

    SIGLO XVIII

    Francia.

    La prensa de este momento histórico en Francia destacaba por reflejar el crecimiento y la grandeza cultural que se estaba viviendo, haciéndose eso de las ideas de la Ilustración. Los tres periódicos “La Gazette”, “El Journal des Savants” y “El Mercurio” constituyen el eje del sistema informativo del absolutismo francés, pero a medida que el poder de la monarquía absoluta iba decreciendo, la fuerza de estas publicaciones iba perdiendo adeptos. Surgieron publicaciones muy serias con la pretensión de competir, por ejemplo “La novela de la República de las Letras”.

    A medida que avanza el siglo XVIII aparecen hojas de todo tipo dedicadas a la medicina, comercio, poesía, etc. y que ampliaban los márgenes del monopolio. La mayoría de ellos llevaba una vida difícil a la sombra del privilegio oficial y sin abundancia de lectores.

    Publicaciones culturales de esta época fueron “El espectador francés” y “El Charlatán” de influencia inglesa. Así mismo surgen las espectatrices, prensa dirigida a las mujeres y realizada y editada por mujeres. En 1759 aparece el periódico de las “Damas” de contenido literario, también estaba dirigido a mujeres.

    En lo que respecta a la prensa informativa muchos de los periódicos acompañaban a las noticias de comentarios políticos. En Francia, los vehículos de transición más importantes eran los periódicos publicados con autorización y con un precio muy elevado, o de contrabando.

    Hacia 1750 eran cinco las publicaciones que destacaban son: “Los asuntos de Inglaterra y América” y “El Correo de Europa”. En el aspecto filosófico destaca “La Correspondencia filosófica y crítica” de periodicidad quincenal.

    Inglaterra.

    En el siglo XVIII la lucha pasa a ser entre el Parlamento elegido por un sistema censitario y las clases que no podían votar, que adquieren una conciencia política a través de la prensa. La prensa defiende una mayor libertad y la representación política de todas las clases.

    El progreso en el periodismo fue muy grande e incluso algunos autores datan el comienzo del periodismo en este mismo momento. Inglaterra se urbaniza muy rápidamente y esto hará posible el desarrollo de la prensa, en las ciudades surgen los Cafés y Clubs de debate en los que se reúne gente de distintas clases sociales para leer y comentar los periódicos. En 1776 Londres tenía un total de dieciocho periódicos, seis de ellos semanales, seis diarios y seis trimestrales. En 1779 aparecerá el primer dominical “El British Gazette”. Otra causa del avance de la prensa es la alfabetización ya que se crearon las primeras escuelas gratuitas.

    Aún así, a principios de siglo, el impuesto del hombre sobre los periódicos impidió un avance mayor. Este impuesto del hombre consistía en que cada periódico tenía que pagar medio penique por cada cuatro páginas, o un penique por cada otro.

    Las vías de comunicación y el correo también mejoraron y las cifras de tirada del periódico oscilaban entre unos centenares de ejemplares hasta un millar. Estas cifras no se corresponden con la realidad de su lectura que era mucho mayor.

    Fueron las clases medias las que más crecieron a lo largo del siglo debido a la Revolución Burguesa. La prensa contribuyó a conciencia políticamente a esta clase que no estaba representada en el parlamento y fuerza una reforma electoral que no se alcanzó hasta el siglo XIX.

    En la prensa se trataban diversas temáticas y algunos editores defendían que se podía mezclar temas de discusión política con temas de entretenimiento para tratar de llegar a las clases más populares, por ejemplo “North Brigtan”. Las mujeres no tenían periódicos hechos por ellas y para ellas, aunque algunos incluían secciones específicas.

    Entre los escritores que publicaban periódicos destaca: Daniel de Foe que publicó el periódico “The Review” de periodicidad semanal y de gran éxito.

    Además existía una prensa barata que era una hoja impresa sólo por un lado asequible a las clases populares.

    España.

    Es en la segunda mitad del siglo XVIII cuando empieza a cobrar importancia el periodismo en España. Debemos distinguir dos tipos fundamentales de prensa: la prensa informativa, y la prensa cultural y crítica. Respecto a la prensa informativa destacan en cuanto a información general “La Gaceta de Madrid” y “El Mercurio Histórico y Político”, ambas de carácter oficial. En cuanto a información local la primera publicación de periodicidad diaria fue “Diario noticioso, curioso, erudito y comercial” que más tarde pasó a llamarse “Diario de Madrid”. Fue fundado por un personaje importante en la historia del periodismo, Mariano José de Nipho, promotor también de multitud de publicaciones de todo tipo.

    Otra publicación era “La Gaceta”, el editor de ésta fue Goyeneche y tuvo una tirada media de 7.000 a 12.000 ejemplares de los que muchos iban a América.

    La prensa cultural y crítica estaba dirigida a lectores cultivados aunque pretendía llegar a un público más amplio. En esta época encontramos una actitud despectiva ante la información cultural con respecto a Francia. Algunas de las publicaciones fueron “El diario de los literatos de España” y “El Censor”. Algunos no se limitaban a tratar de cultura y ejercieron una crítica social y política, tal y como fue “El espectador”.

    Al igual que en Inglaterra, la difusión de la prensa propicia una forma de lectura más abierta al debate, ya que los papeles eran leídos en tertulia y bares. Varios de los periódicos ilustrados quieren atraer al público femenino y publican páginas destinadas a la mujer, también aparecen dos publicaciones dirigidas especialmente a las mujeres, “La pensadora gaditana” y “Pensatriz Salmantina”.

    Impacto de la Revolución Francesa en la Prensa Española.

    La prensa española dio un vuelco a causa de la Revolución Francesa; “La Gaceta de Madrid” y “El Mercurio” guardaron silencio de lo que estaba ocurriendo en Francia ya que no tenían permiso para tratar temas políticos. Aún así cientos de folletos pasaban clandestinamente por los Pirineos y mantenían informados a los españoles. El Estado suspendió la publicación de todos los periódicos menos “La Gaceta de Madrid”, “El Mercurio” y “El diario de Madrid”, y dictó disposiciones para evitar la influencia francesa, pero pese a todas las prohibiciones llegaron los escritos franceses sobre la revolución. Una minoría tuvo accesos a estos escritos y en los pueblos se siguió ignorando la Revolución Francesa. Cádiz se convirtió en la cuna del constitucionalismo español y era en ese momento la segunda consumidora de prensa de todo el país.

    SIGLO XIX.

    Es el gran siglo de la prensa occidental, ya que el anterior representaba un papel modesto en el sistema comunicativo. A lo largo del siglo XIX la industrialización, la urbanización, el desarrollo de las comunicaciones, la alfabetización y la conquista de las libertades democráticas incrementan la relevancia de la prensa. Su edad de oro se ubica en torno a los últimos veinte años del siglo XIX y los primeros veinte del siglo XX, aunque depende de los países. Empieza a ser realidad una prensa de masas con el aumento de lectores y los avances tecnológicos, además empieza a competir con otros medios. En España aparece la radio antes que la gente se hubiera acostumbrado a leer periódicos. La prensa deja de ser el único medio de comunicación que informa al pueblo. A medida que baja el analfabetismo se incrementa las tiradas de los periódicos y éstos ofrecen mayor variedad de contenido.

    En cuanto a la Revolución tecnológica, aparece la máquina de vapor que fue introducida en Inglaterra por primera vez en el periódico “The Times”, que consiguió una tirada de 1100 ejemplares a la hora. A finales de siglo aparecen las linoticias y el primer rotativo de papel continuo. El telégrafo, el teléfono y el ferrocarril permitieron también una mayor rapidez en la distribución. Se abarata la prensa con la disminución de los impuestos y se hace más asequible a todo el mundo. Es cuando surge la publicidad que facilita también ese abaratamiento de los periódicos; la introducción de la fotografía conforma el modelo de periódico de este siglo. Hay tres tipos de periódicos:

    - Los periódicos serios: dirigidos a una élite más numerosa gracias a la alfabetización.

    - Los periódicos populares o sensacionalistas (prensa amarilla): apelaban a los sentimientos más que a la razón, más que al relato que al análisis y tenían un lenguaje sencillo introduciendo pasatiempos, deportes y poca política. En ocasiones, incluso inventaban las noticias.

    - El resto de los periódicos: periódicos pero con elementos sensacionalistas. “The Times” empezó a publicarse el 1 de Enero de 1785, su principal rival era “Morning Cronicle”.

    Prensa española.

    En 1834 había ya 36 periódicos en Madrid, cuatro de ellos eran diarios, uno de los más importantes fue “El Español”, fundado por Andrés Borrero y en el que escriben también Mariano José de Larra. Todos estos periódicos logran crear un periodismo moderno en dura batalla con la censura, todos tienen cuatro páginas y están divididos por secciones; habitualmente la primera página se abre con un artículo de fondo en el que se expresa la opinión del periódico, es decir, el editorial. La parte inferior de una o más páginas se ocupa con el folletín que está dedicado a temas culturales y literarios. Las páginas principales se dedican a noticias nacionales, políticas y de información de las Cortes, y en la última página se daban noticias más ligeras, sucesos, tribunales y publicidad que se empieza a pagar. A partir de este momento se ve la publicidad como una manera de abaratar los costes y atraer a los lectores. La publicidad era de libros y de productos farmacéuticos.

    Entre las revistas ilustradas la más importante fue “El Semanario pintoresco” que alcanzó 5.000 suscriptores. Entre los periódicos destacan “El Sol” y “El Debate”. A partir de la mitad de siglo destacan “La Correspondencia de España” (periódico de la tarde). Su mayor competidor era “El Imparcial”. Junto a éstos hay que destacar: “El Liberal” y “El Heraldo de Madrid” de tendencia más sensacionalista.

    SIGLO XX.

    El nacimiento de la actual estructura de la información en la prensa.

    A partir de 1880 surgen nuevos medios cuantitativa y cualitativamente distintos a los del siglo XIX y que constituyen el origen de la prensa moderna. En torno a esta fecha, los distintos países occidentales dictan leyes de prensa burguesas, en los que se reconoce la libertad de expresión y organizan su estructura informativa en torno a las agencias de noticias que mantienen estrechas relaciones con los gobiernos y facilitan información a los periódicos. Bajo ese predominio de las agencias todos los medios atienden a los mismos temas.

    El nacimiento de las agencias de noticias provocó algunos cambios en la información que se han mantenido hasta nuestros días. El establecimiento de la red de telégrafos mundial dio como resultado la llegada de información uniforme que ya es propia de nuestros días.

    En los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX surge en EEUU y algunos países de Europa una nueva generación de periódicos, el llamado “New Journalisme” o “Nuevo Periodismo”, cuyo ejemplo más famoso fue el periódico “The World”, cuyo fundador fue Pulitzer.

    Aparecen los primeros periódicos de masas que aumentan mucho sus tiradas, incluyen muchas páginas de publicidad y obtienen unos beneficios insospechados hasta entonces.

    Cualitativamente estos periódicos abandonan las viejas fórmulas y tienen nuevas funciones en la sociedad del siglo XX. Se convierten en bienes de usos y consumo ya que se venden a bajo precio y ofrecen a sus lectores un producto atractivo y bien acabado. Su presencia en la sociedad los convierte en instrumentos de gran influencia. Ese exceso de poder les va a permitir manipular la información. Surge en este contexto la prensa amarilla cuyo máximo representante fue Hearts y su periódico “The New York Journal”. Esta fórmula acabó fracasando, pero sin embargo muchos de sus aspectos formales y de contenido han llegado hasta los medios impresos actuales. Los grandes beneficios económicos que obtuvieron estos primeros periódicos de masas los convirtieron en eje de poderosos monopolios informativos.

    Como reacción al amarillismo surgió también en esta misma época periódicos de élite de información general cuyo modelo fue el “New York Times”. Este diario creó un nuevo estilo de hacer periodismo basado en la documentación exhaustiva y en el análisis de los hechos. A ese modelo corresponden también “Le Figaro”, “Frankfurter Zeitung” en Alemania, “Il Corriere della Sera” en Italia y el “Imparcial” y “El Liberal” en España.

    La prensa en España a principios de siglo.

    Mientras en EEUU y Europa triunfa la prensa de masas y aparecen grandes rotativos como en París “Le Petit Journal”, en Londres “Daily Mail” o “The World” en New York, en España sigue vigente el antiguo modelo de prensa política dirigida, aunque existen medios que se definen como independientes, por ejemplo “La Correspondencia de España”, “El Imparcial”, “La Vanguardia”, “ABC”, “El Debate” y “El Sol”. Todos ellos son periódicos de empresa que buscan ante todo la rentabilidad económica y utilizan la publicidad como principal medio de financiación. Estos diarios tienen las mismas cualidades y objetivos que la prensa de masas pero no alcanzaron las grandes tiradas que caracterizaban a los diarios extranjeros, debido a la inexistencia de un público lector masivo.

    Pero desde 1910, los periódicos españoles están ya preparados para convertirse en diarios de masas. En los textos, utilizan ya un lenguaje más claro y más ágil y se detecta cierta renovación estilística. La diagramación es más atractiva y aparecen fotografías; sus contenidos reflejan los gustos de la cultura de masas: entretenimiento, fútbol, toros, teatro, actos políticos, referencias a otros medios, aparece la cartelera y otro tipo de páginas como economía, espectáculos, arte, deporte, agricultura,... Por otra parte, el impacto de la primera Guerra Mundial (1914) potenció el interés por los temas extranjeros.

    El periodismo en tiempo de guerra.

    Durante la Primera Guerra Mundial los periodistas colaboraron con el ejército y difundieron entre la población falsas historias heroicas con el fin de mantener el entusiasmo de la retaguardia y fomentar el odio entre contrincantes. La población europea descubrió el engaño al terminar la guerra, y los lectores, conscientes en los medios escritos.

    En el periodo de entreguerras surgieron totalitarismos en distintos países occidentales: nazismo alemán, fascismo italiano, comunismo ruso,... Se establecieron dos modelos de información diferentes: el de los estados totalitarios, que hicieron de la propaganda uno de los medios fundamentales de su organización y controlaron todos los resortes del sistema informativo: prensa, radio, cine, libros, artes, educación; todo se sometía a los fines del partido del poder. Por otro lado están los “países libres” como Inglaterra, en los que pervivió el modelo liberal que reconocía la libertad de expresión.

    Durante la Segunda Guerra Mundial también se utilizaron los medios de información, sobre todo prensa y radio, con fines propagandísticos. Hitler recurrió a la llamada “propaganda mecanicista”: aquella basada en la idea de que ante un determinado estímulo la población iba a tener una misma respuesta.

    Durante este periodo, todos los diarios de masas de estos países estuvieron marcados por la propaganda y utilizaron técnicas, fórmulas y trucos de persuasión. La terminología propagandística lo impregnaba todo, incluso las secciones de entretenimiento.

    Debido a la competencia de los nuevos medios como el cine, la radio y la TV se desarrolló el fotoperiodismo. Los periódicos incluyeron en sus páginas la imagen fotográfica que ya no era un mero adorno, sino un lenguaje alternativo.

    Además, los medios se utilizaron como válvulas de escape de la realidad y ofrecían un 90% de entretenimiento y un 1% de información amena; pretendían alejar al lector de sus problemas diarios.

    España no quedó fuera de las tendencias generales de la prensa en Europa, la influencia de la propaganda en los medios impresos se acentuó debido a las circunstancias históricas de nuestro país que vivió en estos años una guerra civil. Durante la contienda, tanto en la zona republicana como en la nacional, se instituyeron organismos oficiales dedicados exclusivamente a la propaganda, en la zona republicana, el ministerio de propaganda, y en la zona nacional, la delegación de prensa y propaganda.

    El periodismo tras la Segunda Guerra Mundial.

    Después de la Segunda Guerra Mundial los estados vieron la necesidad de intervenir en el sector informativo. Los vencedores aprendieron de la guerra que los medios debían cumplir una función social de servicio público. Se desarrolló entonces la teoría de la responsabilidad social de los medios.

    Desde 1945 a 1970, se vive una etapa de expansión económica que repercute en el desarrollo del sector informativo. Los estados defienden la libertad de expresión y al mismo tiempo, establecen normas de control de los medios.

    Junto al periodismo escrito, a medida que avanza el siglo, se desarrolla el periodismo en radio y TV. “The Times”, “El País”, “Le Monde”, “BBC” cultivan la objetividad informativa y estos medios conviven con otros medios de masas cuya función primordial sigue siendo el entretenimiento.

    Las últimas tendencias de la prensa.

    En 1970 se inicia una crisis que da entrada a la sociedad de la información en la que estamos inmersos. El desarrollo de las nuevas tecnologías, afecta a todos los medios de comunicación. Se acentúa la tendencia a la concentración de medios y la información se convierte cada vez más en un fenómeno supranacional y hay un claro predominio de las agencias y cadenas de TV norteamericanas.

    Muchos estados que mantenían medios públicos los privatizan dejándolos en manos de grandes grupos empresariales. Cada vez cobra más importancia el mercado audiovisual, de modo que los diarios se contagian de la fuerza de lo icónico e incorporaron cada vez más la imagen y el color. Así mismo más contagio con la TV se incluye contenidos rosas.

    En España, tras la transición democrática, la prensa experimente un importante auge con la aparición de publicaciones de todo tipo. Además de periódicos con historia que continúan como “ABC” o “Vanguardia”, aparecen otros nuevos como “El País”, “Diario 16” o “El Mercurio” que se convierten en sólidas empresas de comunicación y grupos de poder. Uno de los atractivos de estos periódicos que certifican su calidad es que en ellos participan periodistas y escritores importantes de nuestro tiempo.

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