Prácticas en colegio público de Educación Primaria

Magisterio. Enseñanza. Aprendizaje. Alumnos. Actividades. Unidad didáctica. Inmigración. Barrio. Educación especial. Aulas. Profesores. Padres. Comunidad educativa

  • Enviado por: Rosyta K
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas

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1. INTRODUCCIÓN

Para comenzar la memoria de las prácticas realizadas en el colegio durante el curso 2004/2005, haremos una introducción para hablar sobre la situación socio-cultural y espacial del colegio, y de las consecuencias que esto supone. También hablaremos de los aspectos más significativos que han ocurrido a lo largo de las cuatro semanas de prácticas.

En primer lugar, hemos de hablar de la situación del colegio. El Colegio Público de Educación Infantil y Primaria Ciudad Jardín se encuentra en el barrio de Ciudad Jardín, en Córdoba. En este barrio el nivel de vida es medio. Las familias que viven en él tienen un nivel socioeconómico y cultural medio. El tipo de vivienda predominante son los bloques de pisos, son escasas las construcciones unifamiliares. La mayoría de los alumnos que acuden al Centro pertenecen a este barrio, y los que no pertenecen a él, poseen también un nivel socioeconómico y cultural similar al de sus compañeros.

Además de estos, encontramos un número de alumnos cuyos padres son inmigrantes de otros países. Aunque algunos de ellos presentan problemas a la hora de aprender, la mayoría conocen el idioma y se pueden desenvolver en la tarea educativa. Además, muchos de los alumnos en esta situación están en Educación Infantil, y esto propicia que puedan aprender el lenguaje con una mayor flexibilidad y adaptarse a la situación escolar con más facilidad. Se encuentran también casos concretos de alumnos que han emigrado de sus países y presentan en ocasiones absentismo, pues viajan a sus países durante un período y luego vuelven al colegio.

La situación de los hogares de los alumnos se puede apreciar en la actuación diaria de cada alumno y alumna. La mayoría de ellos muestran motivación a la hora de aprender. La situación de las familias ayuda a este acontecimiento, ya que son motivadores en la educación de sus hijos e hijas.

Junto con la ubicación del centro, hay que hacer referencia a las instalaciones con que éste cuenta y los recursos que se pueden utilizar de él. El colegio cuenta con pistas deportivas, con aulas suficientes para que los agrupamientos necesarios sean posibles, con recursos materiales para todos los alumnos, los recursos personales son también suficientes y se producen las relaciones necesarias para que todo el personal del centro intervenga con todos los alumnos del mismo.

En relación a las Necesidades Educativas Especiales, tienen mucha importancia dentro de este Centro, puesto que este colegio fue en sus principios para niños sordos, y fue evolucionando hasta convertirse en un Colegio Público para todos los niños y niñas. A pesar de su evolución, dentro del colegio hay un número significativo de niños y niñas con Necesidades Educativas Especiales, por lo que el Centro también cuenta con los recursos necesarios para el tratamiento de estos niños con déficits de tipo físico, psíquico o sensorial, según el caso.

Son muchos los factores que influyen en todo el funcionamiento del colegio. Es necesario hablar del clima vivido dentro del colegio, de las actitudes de los miembros de la Comunidad Educativa, de la adecuación del Centro al marco legal y a las necesidades socioculturales del entorno, de los aspectos organizativos, de la metodología, los recursos y la evaluación llevada a cabo, etc. Por ello a continuación detallaremos cada aspecto significativo dentro de éste.

2. CLIMA VIVIDO Y RELACIONES EXISTENTES:

Como es sabido, las relaciones personales entre los miembros de cualquier ámbito de la vida pueden influir positiva o negativamente dentro del clima vivido en él. Así ocurre en un Centro Escolar. Las relaciones que se viven por parte de los profesores, los padres y los alumnos pueden influir en la tarea de Enseñanza - Aprendizaje, haciéndola fácil o bien, dificultándola. Así pues, a continuación reflexionaremos sobre las relaciones entre los miembros de la Comunidad Educativa.

2.1. Relaciones de los alumnos entre sí.

La relación que existe entre los alumnos del Centro es buena, salvo en casos concretos en que se producen pequeños conflictos. Dentro de las aulas apenas se producen conflictos, a excepción de algunas acusaciones lanzadas de unos alumnos a otros, en especial por parte de los alumnos de menor edad.

Pero, por otro lado, todos los alumnos del colegio comparten el mismo espacio en el mismo tiempo a la hora del recreo. Aunque los profesores se encargan de que los alumnos de Educación Infantil estén en una parte del colegio y los de Primaria en otro, en ocasiones los alumnos de Primaria van al otro lugar, pero siempre respetan a los más pequeños e incluso tienen conciencia de que los más pequeños en ocasiones necesitan ayuda y se prestan para ayudarles.

Los alumnos de igual edad no están separados en distintos grupos de relaciones, sino que los alumnos de una misma clase se relacionan todos entre sí y no excluyen a sus compañeros, ni dentro de clase, ni fuera. Tan sólo se oyen en ocasiones algunos comentarios negativos acerca de algún alumno, pero los profesores y profesoras se encargan de que esto no suceda enseñándoles que hay que respetar a todos, tanto a los compañeros como a los profesores. Asimismo, los alumnos de las distintas aulas se interrelacionan y no hay conflictos entre las distintas aulas de un mismo curso, ni de distintos cursos académicos.

Por otro lado, hay que mencionar a los alumnos de integración. Todos estos alumnos que presentan una deficiencia, ya sea de tipo psíquico, físico o sensorial, son muy respetados por los demás compañeros, quienes además de ser tan respetuosos con ellos, están siempre dispuestos a jugar con ellos, tanto en los recreos como en clase, a prestar ayuda en todo lo que necesiten, en las tareas realizadas y fuera de clase, en caso de que tengan que acceder a un sitio y encuentren dificultades, etcétera. Por tanto, estos alumnos se ven favorecidos por la actitud de sus compañeros, y se pueden integrar correctamente en el ambiente de aula y en el del colegio, mostrándose afectivos y agradecidos con los alumnos y alumnas del colegio.

Gracias a la observación diaria de los alumnos, puedo concluir diciendo que entre los alumnos se vive un clima de respeto y no discriminación, por razón alguna, ya sea de etnia, religión, sexo o deficiencia de tipo alguno. Del mismo modo, también me ha quedado claro que los alumnos y alumnas disfrutan trabajando juntos, compartiendo ideas, opiniones, materiales... y que siempre están dispuestos a ayudarse unos a otros y a colaborar en todo lo que se les requiera. Esto, como veremos más adelante, propicia el buen clima de aula y favorece la calidad educativa en el Centro.

2.2 Profesores entre sí

Entre los profesores existe una buena relación, ya que colaboran unos con otros y realizan un trabajo cooperativo. En la práctica, he podido observar personalmente este hecho, ya que, por ejemplo, en Educación Infantil, algunos profesores van a las aulas donde están los tutores con sus alumnos para llevar a los alumnos al servicio. De este modo, el tutor o la tutora se puede quedar con los alumnos que no van al servicio para evitar molestias a las demás clases. Tal hecho ayuda a la relación de los profesores, y además favorece el clima de Centro, ya que evita el ruido por los pasillos que se podría producir si los alumnos fuesen al servicio solos o si se quedasen solos en la clase.

Por otro lado, al haber materias que, desde el primer año de la escolarización, son llevadas a cabo por profesores especialistas, es necesario que todos los profesores que enseñan en un mismo grupo-clase conozcan el trabajo de los demás profesores para poder actuar en el momento adecuado, propiciando así una educación globalizadora y una interdisciplinareidad entre los conocimientos de las distintas áreas.

Además de estos acontecimientos, la buena relación entre los profesores se puede ver en el día a día del colegio, ya que todos colaboran unos con otros, intercambian material, ideas y opiniones. En los recreos, los profesores permanecen juntos, lo cual propicia también esta buena relación.

La buena relación de los profesores es un buen ejemplo para que los alumnos actúen del mismo modo pues, en el caso contrario, si los profesores entre sí actuaran sin respeto, los alumnos lo verían como algo normal, y actuarían del mismo modo, ya que para los alumnos, el primer ejemplo a seguir dentro de la escuela es su profesor o profesora.

En mi opinión, los profesores son un buen ejemplo a seguir por los alumnos, puesto que, a simple vista, y por lo que he podido observar en el colegio, se muestran todos muy respetuosos y colaboradores entre sí. Y este es otro de los factores que propiciará el buen clima vivido.

2.3 Alumnos y profesores

La relación vivida entre profesores y alumnos es, generalmente, favorable. Ya que los profesores tratan a los alumnos con mucho respeto, enseñan a ser también respetados, y así se refleja dentro y fuera de las aulas. Los alumnos tratan a los profesores con mucho respeto, al igual que hacen con sus compañeros. Pero tal respeto no supone sumisión, es decir, los alumnos respetan a los profesores pero no tienen miedo de sus actitudes, puesto que los profesores intentan que haya un buen clima de convivencia y no intentan asustar a los alumnos abusando de su autoridad. Los profesores, ante todo, se muestran dispuestos a ayudar a los alumnos y los invitan al esfuerzo personal.

Sin embargo, son los alumnos los que en muchas ocasiones no ponen de su parte y dificultan la tarea educativa, haciendo que el profesor no pueda avanzar y que los compañeros que muestran actitudes positivas se vean interrumpidos por su actitud.

Las dificultades que ponen estos alumnos en las clases hacen que los profesores en ocasiones tengan que tomar medidas para que los alumnos se comporten adecuadamente, y esto lleva a que tengan que usar técnicas de disciplina para que los alumnos no molesten en clase. Aunque estas técnicas en ocasiones resultan productivas, cuando pasa un tiempo, los alumnos se reiteran, molestando de nuevo, por lo que habría que plantearse si estas técnicas son las más adecuadas para mantener el orden en la clase.

No obstante, las relaciones de los profesores y los alumnos son buenas, y así se puede ver fuera del aula, donde los alumnos interactúan con los profesores y se tratan con respeto y afecto, y esto influye positivamente en el clima de Centro.

2.4 Padres y profesores

La colaboración de los padres es muy importante para la creación de un buen clima de convivencia en el Centro. Además de por ser los primeros educadores de los alumnos, los padres influyen en este clima por varias razones.

Fundamentalmente, si los profesores y los padres mantienen una buena relación, los alumnos tomarán esta relación como ejemplar y actuarán de un modo similar.

Según los comentarios de los profesores, por lo general hay una buena relación entre los profesores y los padres, pero algunos padres se muestran reacios a colaborar con el Centro. Esto puede interrumpir la enseñanza de sus hijos, ya que si los alumnos oyen comentarios negativos de los profesores por parte de sus padres, empezarán a pensar al igual que ellos y tratarán de una manera distinta a sus profesores.

Como ejemplo de una de estas relaciones, según las palabras de una de las profesoras del Centro, el padre de un alumno con deficiencia psíquica se niega a que su hijo aprenda lo que la profesora le está enseñando, diciéndole que prefiere que éste tenga más conocimientos a que tenga un aprendizaje significativo. Esto hace que la profesora tenga que enseñar algo de una manera que no cree conveniente, y le dificulta su tarea educativa.

Pero por otro lado, los padres colaboran siempre en las actividades que el Centro propone, ya sea con la aportación de materiales o con su colaboración personal. También acuden regularmente a las reuniones del Centro y a las convocatorias que realizan los profesores tutores. Así pues, podemos decir que la relación padres-profesores es también positiva.

2.5 Clima vivido

Como ya hemos visto, las relaciones entre los miembros de la Comunidad Educativa son generalmente buenas, hecho que justifica el buen clima vivido tanto a nivel de aula como a nivel de Centro. Estas relaciones favorecen la intercomunicación de todos los miembros y un buen ambiente dentro del colegio. A continuación detallaremos más el clima que se ha vivido tanto en el aula como en el Centro.

  • Dentro del aula.

Ya que en mi caso las prácticas se han realizado con los dos profesores de la especialidad de Inglés, he podido observar las distintas aulas del Centro, desde el aula de tres años hasta la de sexto curso de Primaria. Así, he podido observar distintos climas dentro del aula, pudiendo llegar a conclusiones y a realizar comparaciones entre éstas.

Con respecto a los rasgos comunes observados dentro del clima de aula, podemos destacar la cooperación entre todos los alumnos, que es común a todas las aulas y niveles. El tema actitudes se trata con mucha delicadeza en las aulas, y los profesores intentan que los alumnos tengan, primordialmente, respeto hacia todas las personas y hacia el medio en que viven. La afectividad también se refleja en el día a día del aula, ya que los alumnos se muestran muy afectivos entre ellos, con los profesores, e incluso con personas que no conocen, como es el caso de los alumnos de prácticas que llegamos al colegio y, a pesar de ser desconocidos por completo por los alumnos, somos tratados desde el primer día con mucho afecto.

Este buen clima se ve reflejado también en la calidad educativa. El ambiente es favorable para que las calificaciones obtenidas sean, en su mayoría, buenas. Pero hay aquí un problema de polaridad, esto es, hay notas muy buenas, y alumnos que se mantienen durante el mismo curso sobre la misma línea. Y, por el contrario, hay alumnos con calificaciones muy bajas, y también siguen una misma línea, y no muestran intención de mejorar, sino que se muestran desinteresados y no intentan superar sus dificultades.

Desde mi punto de vista, este problema no está tanto en los alumnos como en el apoyo que reciben. Con esto quiero decir que, aunque los alumnos no muestran ningún interés, tampoco se ven motivados por algunos profesores, ya que los ven como personas que no son capaces de superarse a sí mismas, y en vez de incentivar su posible progresión, sólo les dicen que no tienen remedio y que siempre seguirán igual. Este hecho, aunque sólo lo he podido observar por los comentarios de algunos profesores, repercute decisivamente, en mi opinión, en la actitud que adopte el alumno. Además, las opiniones de los profesores se transmiten a los padres, a quienes les llega la información del desinterés de su hijo o hija y, alegando que éste o ésta no es capaz de superarse a sí mismo/a, no se muestra frustrado cuando las calificaciones obtenidas no son favorables y, por tanto, no incentivan el interés de su hijo o hija.

  • Dentro del Centro

El clima vivido a nivel de Centro ha sido también muy favorable. Como ya se ha comentado anteriormente, las relaciones de alumnos y profesores entre sí y entre alumnos y profesores son buenas. Esto lleva, consecuentemente, a un buen clima de convivencia entre todas las personas que intervienen en el proceso educativo. Además, si los padres de los alumnos observan que sus hijos trabajan a gusto y se sienten satisfechos yendo al colegio, ellos mostrarán un mayor interés en permanecer cercanos al Centro y colaborar activamente en él.

La observación diaria de la realidad del colegio me lleva a afirmar que el clima es muy positivo. Todos los alumnos, de todas las edades, conocen a la mayoría de sus compañeros de colegio, y no forman grupos cerrados, sino que son flexibles a comunicarse y jugar con los alumnos de cualquier edad, aula, sexo, etc. También casi todos los profesores conocen a todos los alumnos, lo cual es favorable para que puedan crear un clima de confianza y afectividad dentro del Centro.

Estas relaciones hacen que el Centro se convierta en una segunda familia para los alumnos y alumnas que en él estudian y, según mi punto de vista, un clima familiar y de confianza es el mejor método para que los alumnos se sientan satisfechos y trabajen con voluntad y esfuerzo para conseguir los objetivos planteados.

3. AUTONOMÍA DEL CENTRO

La autonomía de un Centro Escolar es una característica propia de cada colegio, que se manifiesta de muchas y diferentes maneras. En la vida diaria de este colegio, se puede observar tal autonomía en aspectos organizativos y convivenciales, así como en las actividades que el Centro realiza cada año. Podemos ver la manera en que los profesores se comportan y organizan sus clases, cómo ordenan la disposición de las mismas, cómo dirigen la entrada y salida al colegio, etc. Todos estos aspectos también contribuirán a una convivencia entre todos los miembros de la Comunidad Educativa. Tal relación también es propia y única del colegio, ya que no hay dos colegios iguales. Del mismo modo, las actividades que cada Centro propone dentro de su Plan Anual de Centro dan más autonomía al mismo y lo caracterizan como único aún más.

A continuación, profundizaremos en cada uno de estos aspectos que dotan de autonomía al Centro y lo convierten en único.

  • Aspectos organizativos

  • Durante las prácticas se pueden observar distintas maneras de organización dentro del colegio. Todas ellas hacen que los alumnos, padres, profesores y resto de personal adopten una determinada postura ante las situaciones diarias del Centro. Así, este colegio organiza de una manera particular las entradas, salidas, actividades y demás acontecimientos ocurridos en él.

    El alumnado aprende desde el primer día que entra al colegio cómo debe actuar, y adopta una postura durante su estancia en el Centro. Para entrar al colegio, los alumnos y alumnas se colocan por filas, cada fila corresponde a una clase. Los alumnos de las aulas de Educación Infantil se colocan en la pista derecha del colegio, mientras que los alumnos de Educación Primaria se colocan en la pista izquierda. De este modo, se evitan posibles conflictos entre los alumnos de mayor edad y los más pequeños. Los profesores y profesoras también intervienen en esta organización, ya que cada tutor o tutora está encargado/a de dirigir a sus alumnos hacia su clase.

    Gracias a la observación diaria de esta situación, he podido darme cuenta de que este método, a pesar de presentar muchas ventajas, también tiene inconvenientes. Con esta disposición de los alumnos en filas, se pretende que haya un orden a la hora de entrar y salir al colegio, así como a la hora de salida y entrada del recreo. Sin embargo, en la realidad del Centro se observa que no todo es orden. Sí es cierto que los alumnos tienen una actitud positiva ante la organización, y los alumnos entre sí actúan con mucho respeto, pero también es cierto que los alumnos, en ocasiones, se olvidan de que tienen que respetar y sólo piensan en que quieren ser los primeros de la fila. Esto ocurre, en especial, a la hora de salida al recreo y salida del colegio. Los alumnos empujan a sus compañeros y esto puede causar que algún alumno se caiga. Sin embargo, estas situaciones son muy escasas, y no suelen ocurrir a diario, ni por parte de muchos alumnos.

    En cuanto a la organización del aula, ésta se rige según lo dispuesto en el Proyecto Curricular del Centro. En éste, al hablar de La organización de los espacios, se habla de la adscripción del espacio de aula bien al grupo, bien a la materia impartida. Por tanto, las aulas presentan una disposición general que es organizada por el profesor o tutor, pero los demás profesores disponen las aulas del modo que vean conveniente en sus clases. En esta disposición se presenta el problema de la disposición de las mesas, así como la del profesor con respecto al alumnado. Tales problemas se solucionan con agrupamientos flexibles, es decir, con la rotación del alumnado. Ya que las zonas posterior y laterales son las zonas comúnmente marginales, se intenta evitar este problema cambiando a los alumnos de sitio regularmente. Los alumnos con más problemas de atención se sitúan en las mesas más cercanas al profesor, para que éste pueda estar más atenta a las posibles distracciones que presenten y atenderles de un modo inmediato.

    La mesa del profesor está situada en todas las aulas frente a la de los alumnos, pero la separación entre las mesas de los alumnos permite la movilidad de éste por toda la clase, para que pueda alcanzar todos los lugares del aula y estar a la disposición de cada alumno.

    La autonomía de cada profesor en cada clase se ve en la disposición de cada aula. Así, las aulas de Educación Infantil están dispuestas en mesas redondas, debido al trabajo cooperativo que realizan los alumnos de estas aulas durante la mayor parte del tiempo. Esto proporciona un trabajo en que colaboran todos los alumnos, así como propicia que todos ellos compartan material y opiniones. El aula de 1º de Primaria está dividida en grupos de dos en dos mesas, que están dispuestas en tres grupos a lo largo de la clase. El aula de 2º de Primaria se divide en dos grupos laterales de filas de dos mesas cada uno, y un grupo central de tres mesas cada fila. El aula de 3º está dispuesta en mesas individuales, que forman cuatro grupos de filas a lo largo de la clase. En las aulas de 4º, 5º y 6º, A se sitúan las mesas emparejadas en tres grupos. Y por último, en 6º B hay una disposición totalmente distinta: en las zonas laterales hay grupos de tres mesas, mientras que en el centro hay una única fila, con cinco mesas juntas, que se sitúa al fondo de la clase, frente a la mesa del profesor.

    Estas distintas disposiciones pueden tener consecuencias positivas y negativas, pues la situación de los alumnos en parejas, por ejemplo, hace que puedan trabajar juntos, pero también hace que en ocasiones el trabajo individual no se realice como es debido, y que siempre trabajen juntos los componentes de una misma pareja. En la situación individual de los alumnos, se propicia que los alumnos sepan trabajar con autonomía y no dependan de otros, pero así se está discriminando el trabajo cooperativo, y se está creando cierta competitividad, ya que los alumnos trabajan por su cuenta y no colaboran en el trabajo de los demás.

    El sistema de rotación de alumnos es, en mi opinión, el más adecuado en cuanto a disposición de éstos en el espacio del aula, ya que así se propicia la interactuación de todos los alumnos, la cooperación de unos con otros y la relación de todos con todos. Así, el sistema en que están dispuestos los alumnos de Infantil en este Centro es el más adecuado según mi punto de vista, no tanto por la situación en mesas redondas, ya que no creo que sea la situación más adecuada de los alumnos de Primaria (por un lado porque los alumnos podrían distraerse, y por otro porque los alumnos que se encuentran de espaldas a la pizarra y al profesor tendrían que estar todo el tiempo rodeándose para atender a éstos), como por el hecho de que los alumnos se van rotando en las mesas, para que todos los alumnos conozcan a los demás compañeros y trabajen con ellos durante períodos cortos de tiempo.

    También he podido observar los inconvenientes que presenta la disposición de los alumnos en filas de mesas independientes. Si bien éstos no se interrumpen unos a otros porque no están sentados juntos, pueden entorpecer el ritmo de clase, porque se levantan para hablar unos con otros, ya que esto es para ellos una especie de prohibición, y cuanto más se prohíbe algo, más desean hacerlo. La represión que los alumnos encuentran en la disposición individual de las mesas, la intentan subsanar levantándose de sus mesas para hablar con otros e inventan excusas, como pedir material, para levantarse, cuando realmente podrían pedírselo a los alumnos sentados a sus lados.

    3.2 Aspectos convivenciales

    La autonomía del colegio también se ha podido observar en los aspectos de convivencia que en él se producen. Las relaciones entre los miembros de la Comunidad Educativa se traducen en actitudes por parte de éstos, y se crea así un clima de convivencia que determina la actuación de profesores, padres y alumno en el centro.

    Dentro de estos aspectos nombraremos brevemente el clima vivido dentro del Centro, del que ya hemos hablado anteriormente. Los profesores, padres y alumnos han de aceptar unas normas que son propias del colegio, y sólo con el cumplimiento de éstas se llega a este buen clima.

    El alumnado ha de cumplir una serie de normas. Recogidas en el Plan de Centro, en relación a sus compañeros, a las instalaciones del Centro, al Proyecto de Centro, a las normas de convivencia, al profesorado y a los demás miembros de la Comunidad Educativa.

    En cuanto a los padres, sus deberes están relacionados con el Centro (conocimiento de los documentos legales de éste, asistencia a las citaciones a las que se les convoque, abstinencia de visitar a sus hijos en los recreos, cooperación con el mantenimiento y buen uso del material...); con los profesores y profesoras (no visitarlos en horas lectivas, no desautorizar la acción de éstos en presencia de sus hijos o hijas, proporcionar información y datos relevantes de sus hijos, etc.); y con sus hijos o hijas (facilitación de medios, colaboración en la labor educativa, facilitación del cumplimiento de sus obligaciones, distribución y coordinación de su tiempo libre...).

    Gracias a que todas estas normas son cumplidas en su mayoría, se consigue que en este Centro los aspectos de convivencia sean únicos y favorables y, como consecuencia, tal convivencia será otra de las características únicas de este Centro.

    3.3 Actividades realizadas

    La autonomía del Centro escolar también se puede apreciar por las diferentes actividades que el Centro propone en cada año escolar dentro de su Proyecto Anual de Centro.

    Todas estas actividades son propuestas cada año por los miembros de la Comunidad Educativa y, aunque en ocasiones son comunes a otros colegios o a otras celebraciones, no son acontecimientos a los que los Centros estén obligados por el marco legal, sino que son ideas propias del Centro para mejorar el funcionamiento del mismo.

    Entre las actividades más significativas que podemos destacar dentro de este Centro, podemos señalar las realizadas en Carnaval, en la Semana Cultural, y la realizada a lo largo del curso como complemento a las clases de Educación Física: la natación.

    Con la fiesta realizada en Carnaval, el colegio pretende que los alumnos estén en relación con una de las tradiciones de su entorno. Por ello, convoca a los padres y madres de los alumnos a colaborar en el Centro, hacen actividades y preparan material, canciones, actuaciones, etc., entre todos los alumnos, padres y profesores. Esta actividad fomenta la buena relación entre los miembros de la Comunidad y proporciona a los alumnos la familiarización con un hecho social cercano a ellos.

    Respecto a la Semana Cultural, el colegio cada año propone una serie de actividades que serán llevadas a cabo durante una semana por todos los alumnos del Centro. En el caso de este curso, las actividades propuestas estaban en relación con el IV Centenario de El Quijote. Con dichas actividades, los alumnos conocen una obra literaria de suma importancia para la Literatura Española, y se familiarizan con ella de una manera amena y asequible.

    Por último, la natación es una actividad propuesta por primera vez durante el curso 2004/2005. Esta actividad está siendo llevada a cabo con los alumnos de 3º y de 6º de Primaria quienes, una vez a la semana, van con el profesor de Educación Física al Pabellón Vistalegre, cercano al Centro, para realizar actividades acuáticas en él. Esta propuesta, según mi punto de vista, es algo novedoso y que se puede aprovechar dada la cercanía del Centro con las instalaciones deportivas, pero también creo que no sólo debería estar dirigida a los alumnos de estos cursos, sino que creo que los demás cursos, con los cuidados y atenciones necesarias, también podrían realizarla. Sin embargo, esto también supone inconvenientes, ya que el profesor de Educación Física tiene que estar en constante movilidad, y la disposición del Pabellón puede no ajustarse al número de horas necesitadas por el colegio, debido a que otros colegios también acuden allí para realizar actividades similares.

    Además de éstas, las actividades improvisadas que van surgiendo a lo largo del curso dan autonomía al Centro, y además de esto, son maneras sencillas y agradables de acercar al alumnado a la realidad social y cultural más próxima a ellos, así como de vincularlos más con la participación en la vida escolar del colegio.

    4. PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA

    Aunque ya hemos hablado de las relaciones existentes entre los miembros de la Comunidad Educativa, no hemos hecho referencia a la participación de cada sector de ésta, por lo que es preciso hacer una relación de tareas que llevan a cabo los miembros de dicha Comunidad.

    4.1 Participación de los alumnos

    La participación del alumnado en la vida escolar del Centro está reflejada en el Reglamento de Organización y Funcionamiento del colegio. Aquí, podemos ver que el alumnado puede participar en el Centro dentro de dos niveles: el nivel de aula y el nivel de Centro. En el nivel de aula, los alumnos pueden ser escogidos delegados de su grupo-clase para representar a dicha aula dentro del colegio. A nivel de Centro, los alumnos pueden participar a través de la Comisión de Delegados, del Consejo Escolar y de la Asociación de alumnos.

    En la práctica, los alumnos intervienen diariamente en la vida del Centro, ya sea por su participación en el aula, ya sea por su participación en actividades extraescolares propuestas por el colegio, en fiestas, etc.

    4.2 Participación de los padres

    La participación de los padres o tutores legales de los alumnos en la vida del Centro es obligatoria y necesaria para que la tarea educativa llevada a cabo funcione correctamente. Los padres y madres participan a nivel de aula en las reuniones periódicas con el tutor o tutora y en las reuniones de clase. A nivel de Centro, no existe una Asociación de Madres y Padres. No obstante la ausencia de órgano representativo de éstos, los padres participan activamente en las actividades propuestas con aportación personal o material y asisten regularmente a los actos en que son convocados.

    4.3 Participación de los profesores

    Los profesores son las personas que guían el aprendizaje del alumnado dentro del Centro Escolar. Su participación conjunta con la de los alumnos dentro del aula es necesaria para los buenos resultados de la Enseñanza - Aprendizaje, el cumplimiento de los objetivos y finalidades, y la consecución de buenos hábitos por parte de los educandos.

    Los profesores participan en el colegio como tutores, como miembros de los Equipos de Ciclo y del Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica.

    Además de esta participación a nivel legal, tal como viene establecido por el Reglamento de Organización y Funcionamiento del Centro, el profesorado ha de intervenir en la educación del alumnado activamente, ofreciendo su apoyo y estando dispuesto a dialogar en cualquier momento con los padres de los alumnos y con los alumnos mismos.

    5. PLANIFICACIÓN DEL AULA

    Como es sabido, la planificación en el aula es de gran importancia en el desarrollo de la Enseñanza - Aprendizaje, porque permite seguir una secuecia ordenada de actividades para, posteriormente, gracias a la metodología utilizada y los recursos que intervienen en el proceso educativo, poder realizar una evaluación del alumnado y realizar nuevos planteamientos si es preciso. A continuación detallaremos cada uno de estos aspectos imprescindibles en la planificación del aula.

    5.1 Metodología

    La metodología usada es distinta según cada profesor o profesora. Además, ésta debe adaptarse a cada nivel, a las características de cada alumno según las distintas edades, y también ha de adaptarse a las distintas cualidades de cada alumno, siendo por tanto individualizada en los casos requeridos.

    Según lo observado, la metodología está más definida en el tercer ciclo de Primaria, y no tanto en los niveles de Infantil y primeros años de Primaria.

    En los niveles de Educación Infantil, según las palabras de los profesores que se encargan de la enseñanza en estos años, es muy difícil seguir una metodología rígida, así como lo es el realizar una planificación previa a cada clase. Esto ocurre porque los alumnos de menor edad no siempre reaccionan de la misma manera ante las actividades propuestas. De este modo, la metodología se va improvisando a medida que avanza la clase. El método que sigue, en este caso, la profesora de Inglés en Educación Infantil es el planteamiento de unas actividades, previa presentación del tema relacionado con éstas, y a continuación, dar tiempo a los alumnos para la realización de las mismas. La casi imposibilidad de realizar una planificación se observa en que los alumnos no siempre reaccionan igual ante las diferentes actividades planteadas.

    Por lo general, esta metodología es activa y participativa, ya que requiere la actuación no sólo de la profesora, sino del alumnado. El método más usado es el de repetición. La profesora expone una serie de términos básicos en inglés, los cuales suelen estar relacionados con el entorno más cercano y familiar de los alumnos, y a continuación son los alumnos quienes repiten los términos y consiguen hacerse con ellos. Además, esta repetición de los contenidos se debe realizar continuamente, ya que si los alumnos no repiten lo que aprenden en las clases anteriores, dejan de darle importancia y se olvidan de ello.

    Además de esto, la profesora plantea en estos niveles numerosos juegos, en los que los protagonistas son los propios alumnos. Con estos juegos, los alumnos son quienes llevan el ritmo de la clase, y quienes muestran los contenidos al resto de la clase. Asimismo, la repetición de canciones, la visualización de vídeos y la creación imaginativa del alumnado cobran papeles muy importantes en el ritmo de clase. Y así, además de poderse realizar como personas y tomar conciencia de la necesidad de su colaboración en el proceso de aprendizaje, se ven motivados por una enseñanza más amena y asequible a todos ellos, ya que en estos años el juego y la expresión personal de los alumnos y alumnas (por ejemplo, mediante la creación de dibujos propios) son de gran relevancia en la creación de la personalidad de cada niño y niña.

    En el caso de Educación Primaria, la metodología está más marcada en los dos últimos niveles de ésta. En los niveles de primer y segundo curso de Primaria, el aprendizaje de la lengua extranjera se basa, al igual que en Infantil, en la audición y repetición de términos, así como en la lectura de éstos, ya que los alumnos en esto cursos ya son capaces de realizar esta tarea. Estas tres tareas básicas se van desarrollando y progresando a medida que el alumno va progresando en las demás áreas de conocimiento. Los términos que aprenden los alumnos son términos simples, puesto que estos alumnos aún no son capaces de construir y estructurar mensajes con mayor complejidad.

    En cuanto al Segundo Ciclo de Primaria, los alumnos ya son capaces de realizar mensajes simples, combinando las distintas categorías gramaticales. Por ello, el aprendizaje del Inglés es ahora más complejo, y ya la técnica usada no es tanto la repetición como la creación por parte del alumnado, que piensa por sí mismo y crea de manera autónoma.

    Por último, en el Tercer Ciclo, los alumnos muestran una autonomía mucho mayor, y son más rápidos a la hora de realizar cualquier actividad. Así, el profesor puede tener estructurada la clase previamente, porque sabe cuánto durará aproximadamente cada actividad realizada por los alumnos. No obstante, esta metodología es siempre flexible, puesto que nunca se puede predecir con seguridad lo que los alumnos tardarán en responder hacia los problemas planteados, y nunca se puede hacer que los alumnos trabajen a un ritmo que no es adecuando a ellos.

    Tal como observamos en líneas anteriores, y tal como se puede ver en el Proyecto Curricular del Centro, el rasgo más imprescindible de la metodología ves la flexibilidad. Creo que esta flexibilidad es necesaria en la metodología a seguir, al igual que es necesaria en todo lo que concierne a la educación. Pienso que todos los alumnos son individuos independientes, por lo que cada uno tiene unas características y una propia autonomía, que no se pueden ver trabadas en ningún momento por la rigidez de unas normas o reglas, ya sean de tipo metodológico, o de contenidos, objetivos, etc.

    5.2 Recursos

    Para hablar de los recursos, también tenemos que hacer una distinción entre el nivel o Ciclo en que éstos sean utilizados.

    A pesar de que en las prácticas que he realizado tan sólo he podido observar los recursos utilizados por los profesores de la especialidad de Inglés, he podido ver la diferencia entre unos niveles y otros. Así, la profesora de Inglés encargada de Educación Infantil, no usa como material escolar libros, sino fichas. Estas fichas son dibujos o gráficos en los que los alumnos aprenden términos simples relacionados con sus conocimientos (diferenciación grande/pequeño, colores, números...). Las fichas también se usan como apoyo a otro tipo de materiales: los cuentos. Estos cuentos usados por la profesora son cuentos cargados de contenido visual y poco texto. La técnica utilizada es la lectura en inglés del texto y su traducción simultánea al español. Los alumnos repiten lo que va ocurriendo en el texto, y a continuación se les pide que dibujen algo en relación al mismo. Para la realización de estas fichas, los alumnos usan tanto lápices como ceras, rotuladores, punzones, ceras...

    Uno de los recursos más utilizados en estos años escolares es el magnetófono y el reproductor de CD. Con éstos, los alumnos pueden aprender canciones que facilitan su aprendizaje y los motivan, debido a que estos alumnos se muestran mucho más interesados al realizar actividades con su propio cuerpo (cantar, gesticular, bailar...) que al realizar otro tipo de actividades.

    También hay que mencionar la televisión y el vídeo, en los que la profesora expone vídeos para el aprendizaje del inglés en edad infantil. Este recurso, si bien presenta muchas ventajas, también tiene muchos inconvenientes, ya que, al presentar mucho contenido icónico, los alumnos prestan más atención al contenido visual que al contenido en sí.

    Es fundamental, asimismo, hablar de la pizarra. Ésta apenas se usa en los cursos de tres años, ya que los alumnos aún no saben leer. En los cursos de cuatro y cinco años se usa, pero no con mucha frecuencia, sólo como apoyo para los momentos en que los alumnos tienen que escribir alguna palabra y no saben sin verla antes escrita.

    Por último, también se usan imágenes y fotografías para que el aprendizaje se realice de forma visual. Estas imágenes son usadas en otras áreas para conocer el nombre de diversos objetos, y la profesora de inglés aprovecha la reciente adquisición de conocimientos para que los alumnos se familiaricen con los mismos términos en la lengua extranjera.

    En Educación Primaria, los recursos utilizados son otros. En el material escolar ya se usan los libros de texto, los cuadernos de trabajo o workbooks, y los cuadernos complementarios, los cuales hacen más sólido el conocimiento adquirido.

    La pizarra ya es utilizada de manera regular y frecuente. De hecho, la pizarra es el recurso más utilizado, pues los alumnos ya saben interpretar y realizar mensajes escritos.

    El magnetófono y el reproductor de CD se usan cuando los alumnos tienen que interpretar mensajes o contenidos auditivos, así como para oír canciones al final de cada unidad temática.

    Finalmente, otro recurso, utilizado una vez por semana con los alumnos de Segundo y Tercer Ciclo, es un juego de fichas con imágenes y el nombre que designa a la imagen. Con estas fichas, los alumnos aprenden de una manera menos rutinaria y más divertida, y este interés se nota cada semana cuando llega el tiempo dedicado a esta actividad.

    5.3 Evaluación

    El último componente de la planificación de aula del que hablaremos es la evaluación. Ésta, al igual que los restantes elementos, es dependiente del curso en que se realice.

    El rasgo común a todos los niveles es la evaluación continua, ya que se tienen en cuenta los progresos y avances de todos los alumnos a lo largo de todo el año escolar.

    La flexibilidad de la evaluación es mucho más notable en los primeros cursos, puesto que los alumnos están empezando a desarrollar su conocimiento. Así, los profesores han de tener en cuenta más la motivación de los alumnos, su empeño en conseguir buenos resultados y sus ganas de trabajar, que el resultado final de sus trabajos.

    En los primeros años de Primaria ya sí se usa como método de evaluación la realización de exámenes. Además, el profesor pone nota al trabajo realizado, tanto en clase como en casa, recogiendo y corrigiendo cuadernos y cuadernillos de clase.

    La evaluación en el Segundo y Tercer Ciclo de Primaria se realiza por medio de exámenes más frecuentes. Además, ya se puede observar con mayor facilidad los alumnos que tienen más posibilidades de promocionar o no.

    En la evaluación, no hay que olvidar que no sólo cobran importancia las calificaciones obtenidas en las pruebas escritas, sino que son muy relevantes las actuaciones de los alumnos, sus actitudes, su motivación, su participación, el cumplimiento de las reglas, etc. Todo ello hará que el profesor evalúe de un modo global el proceso evolutivo del alumnado.

    Para finalizar, hemos de acabar haciendo referencia a la definición que se hace de Evaluación en el Proyecto Curricular del Centro, que hace referencia a un proceso integral. Este proceso integral debe evaluar a los alumnos de manera individualizada, integradora, cualitativa y orientadora.

    Como ya hemos dicho, la evaluación realizada es continua. Así, se realiza una evaluación inicial, una evaluación formativa y una evaluación sumativa: se proporcionan datos sobre el punto de partida del alumno, se da importancia a la evolución de éste por todo el proceso y se establecen los resultados al término del proceso total de aprendizaje en cada período formativo.

    6. REFLEXIONES FINALES

    Aunque a lo largo de la memoria se han ido introduciendo observaciones personales e impresiones sobre lo vivido en el Centro, creo que es necesario realizar unas reflexiones finales sobre todo el período observatorio en el colegio, dirigiendo tales reflexiones a diversos aspectos.

    6.1 Sobre el clima de aula

    En relación al clima vivido dentro del aula, mis impresiones fueron casi en todo momento favorables. El clima tan positivo que se produce dentro de las aulas en principio, me sorprendió, ya que dentro de cada aula apenas se observaban conflictos y existía una relación muy buena entre todos los alumnos. Esto me ha hecho pensar en la gran influencia del entorno próximo a los niños en la actitud de los mismos. Al comparar la actitud de los alumnos de este Centro dentro de las aulas con la actitud de alumnos de otro Centro, como es el caso del Centro en que realicé las prácticas del primer curso, y estudiar las características familiares de todos estos alumnos, he podido llegar a la conclusión de que los alumnos que en su entorno familiar encuentran un buen clima, favorecerán un clima de aula también positivo. Los alumnos del Centro en que realicé las prácticas el pasado año pertenecían a familias de nivel cultural medio-bajo, y la falta de estudios y el nivel de expresión de estas familias, entre otros aspectos, se veía en la actitud de los alumnos, que no se veían favorecidos por la actitud de sus padres. Sin embargo, los alumnos del Centro de este año, pertenecientes en su mayoría a familias con un nivel medio, que en sus hogares adquieren unos hábitos favorables, actúan de una manera positiva también dentro del grupo de clase.

    La actitud cooperativa y voluntaria de los alumnos se ve también en el clima de aula, ya que los alumnos trabajan ayudándose unos a otros, compartiendo ideas, resolviendo dudas de un modo conjunto, prestándose voluntarios para ayudar a los compañeros. Esto hace más asequible un buen ritmo de aprendizaje en el aula, donde los contenidos mostrados en la teoría se ponen en práctica con orden y consenso.

    A pesar de esta actitud cooperativa, los alumnos en ocasiones ven tal voluntad para colaborar unos con otros interrumpida. Esto ocurre cuando los alumnos tienen que dar los resultados de cualquier actividad individualmente al profesor delante de la clase. Aquí también se observa cierta competitividad, pues los alumnos quieren ser los elegidos por el profesor para responder a las preguntas de éste, y se muestran desilusionados e, incluso, enfadados, cuando el profesor no les pregunta a ellos. En mi opinión, tal competitividad está ocasionada por la evaluación llevada a cabo. En tal evaluación, los alumnos tienen que luchar por conseguir los mejores resultados, y lo que el profesor observe a lo largo del curso de ellos será lo que luego se verá reflejado en los resultados académicos.

    Mi propuesta para la mejora de esta competitividad es concienciar a los alumnos de que no están en un juego, sino que están aprendiendo, y lo que importa no es demostrar quién es el mejor, el más inteligente o el que estudia más, sino saber cada uno por sí mismo lo que sabe, ser consciente de lo que cada uno es capaz y también saber superarse a sí mismo, antes que superar a los demás. Si estos requisitos se cumplen, los resultados podrán ser muy positivos, y así también se podrán obtener buenos resultados académicos.

    Por otro lado, he de hablar sobre la actitud de los profesores dentro del aula en relación a los alumnos que muestran más dificultades de integración. Esta actitud se puede contrastar con la de los alumnos, que es contraria. En muchas ocasiones he vivido situaciones en que los profesores han tratado a los alumnos con Necesidades Educativas Especiales como elementos que tan sólo dificultan su trabajo. Esto lo he visto, por ejemplo, cuando los profesores me han pedido que me quede con alumnos que presentaban Síndrome de Down, porque éstos les resultaban un inconveniente para dar sus clases adecuadamente.

    También me resultó impactante el hecho de que en una elección de portavoces para dos grupos se excluyera a una alumna con la misma deficiencia. El profesor me pidió que repartiese unos papeles a los alumnos para que los alumnos escribiesen en ellos el nombre del portavoz que preferían en cada grupo, y al hacerlo también repartí un papel a una alumna con Síndrome de Down. Entonces, los alumnos dijeron al profesor que había dado un papel a esta alumna, y el profesor les dijo que me había equivocado. La actitud del profesor me impactó porque, en lugar de contestar que ella también era parte de la clase, que según mi opinión habría sido una respuesta acertada, éste contestó diciendo que había sido un error, como si hubiese sido algo equivocado.

    La falta de preparación de material complementario para alumnos con Necesidades Educativas Especiales por parte de los profesores también me resultó algo extraño. Los docentes, en vez de dar alguna clase de trabajo para que los alumnos hiciesen en relación a la asignatura, simplemente actuaban como si los alumnos de integración no estuviesen en el aula. Desde mi punto de vista, esta actitud no es realmente integradora, ya que ignorando a los alumnos, no harán que éstos trabajen y den de sí, sino que hace que ellos mismos se vean más incapaces de trabajar, y que el resto de compañeros crean que tales alumnos no puedan ser útiles, y que simplemente son alguien más que está sentado junto a ellos.

    Con el fin de cambiar la anterior situación, me parecería conveniente que los profesores no se viesen tan ligados a los libros de texto, y que preparasen algún tipo de tarea para los alumnos con dificultades de aprendizaje. Así, integrarían a los alumnos, cumpliendo uno de los objetivos propuestos por el Centro, así como fomentarían el desarrollo de estos alumnos. Además, como he dicho anteriormente, los profesores son el primer ejemplo que siguen los alumnos, y si los alumnos observan a diario que los profesores no se preocupan por lo que estos alumnos hacen, los propios alumnos tampoco lo harán, y no los integrarán en tareas que incluyan a todo el grupo-clase.

    6.2 Sobre el clima de Centro

    Creo que el buen clima vivido dentro del Centro se debe a las buenas relaciones personales que existen en él. El trato personal es, en mi opinión, el elemento esencial para una buena comunicación. Y tal comunicación incluye tanto la comunicación personal entre los miembros de la Comunidad Educativa, como la comunicación que supone la enseñanza de aprendizajes y actitudes entre profesores y alumnos.

    Aunque no he podido hablar con los padres de los alumnos, según las palabras de los profesores, éstos aportan mucho al colegio y a sus hijos. Pienso que si los padres conciencian a sus hijos de la importancia de su educación y de la necesidad de que se muestren positivos ante la labor de los profesores, éstos irán preparados para actuar adecuadamente dentro del colegio. La intervención de los padres en la vida del Centro también es importante, porque creo que si los alumnos ven a sus padres actuar en las actividades que éste propone, se sentirán más familiarizados con el colegio y verán que no es algo ajeno a su propio entorno familiar.

    La actitud de los profesores también me parece ejemplar para la consecución de unas actitudes por parte de los alumnos. Como he dicho anteriormente, si los alumnos ven que entre los profesores hay una buena relación y no se producen conflictos, ellos actuarán siguiendo su ejemplo, pues pensarán que es lo más normal de la vida humana. Si los profesores discutieran delante de los alumnos y se faltasen el respeto, las ideas de los alumnos se verían modificadas, y ellos discutirían alegando que es algo normal, pues ellos están acostumbrados a ver las discusiones como habituales.

    Y, en último lugar, la actitud del alumnado también me ha parecido a destacar, tanto en lo que se trata a la organización que ellos siguen como a la actitud que presentan. En otras palabras, los alumnos son capaces de organizarse y respetar el turno de entrada, de salida, de palabra..., así como de respetar a los alumnos que son más pequeños o que presentan algún tipo de impedimento. En cuanto a su actitud, me parece la correcta, puesto que son integradores, voluntarios y afectivos con sus compañeros. Siempre están dispuestos a ayudar, y de aquí que vea en los alumnos personas con mucha voluntad.

    6.3 Sobre la autonomía del Centro y su adecuación al marco legal

    Creo que la autonomía del Centro está presente en la vida de éste. Las distintas aportaciones personales, así como las propuestas propias del Centro, hacen que éste presente unas características únicas, que repercutirán a la hora de que los padres escojan un colegio para sus hijos. Sin embargo, esta autonomía no se debe confundir con una desvinculación de la normativa general sobre los Centros Escolares. El colegio, según mi opinión, sigue en todo momento las normas establecidas tanto a nivel autonómico, como a nivel estatal. El cumplimiento de la Ley Orgánica de la Calidad de la Educación y del Decreto de Educación Primaria es evidente, ya que se siguen las directrices que éstos documentos marcan.

    Asimismo, el colegio es una realidad autónoma, pero relacionada con el contexto social del alumnado. Este contexto es mostrado a los alumnos no sólo en su realidad más cercana (barrio, ciudad...), sino también en la más alejada, es decir, la cultura vivida, las distintas culturas alrededor del mundo, modos de vida, etc. Esto se puede ver, por ejemplo, en la implantación de la Lengua Extranjera desde el primer año de escolarización. Con esta implantación, se pretende que los alumnos se familiaricen con una lengua no materna, con el fin de ver la gran cantidad de ventajas que supone conocer una lengua y una cultura más allá de nuestras fronteras.

    6.4 Sobre la profesión de educar

    Por último, reflexionaré sobre aquellos aspectos de las prácticas que me han hecho sobre la profesión de educar.

    Gracias a las cuatro semanas de estancia en el colegio, he podido afianzar mis conocimientos, y he podido marcar aún más mis ideas para el futuro. En el colegio he descubierto que se puede aprender mucho de las aportaciones de los profesores, pero que se puede aprender aún más de las aportaciones de los alumnos. Cada alumno es una realidad completamente distinta a las demás. Por tanto, creo que hemos de tratar a cada alumno como un individuo, y principalmente, a cada individuo como una persona.

    También me he dado cuenta de que en ocasiones la mala adquisición de conocimientos de los alumnos es por la falta de conocimiento sobre el tema por parte de los profesores. Si los profesores no saben qué están explicando ni saben cómo explicarlo, será difícil que los alumnos puedan asimilar unos contenidos. Los alumnos deben, por tanto, ver que el profesor se muestra seguro, que sabe lo que está haciendo. Pero esta seguridad no debe ser fingida, es decir, el profesor debe ser honesto y explicar los conocimientos que sí sabe, y en caso de no saberlo, reconocerlo, investigar y explicarlo en otra ocasión.

    Además de los conocimientos, he visto la importancia que cobran en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje las actitudes. La primera labor docente ha de ser enseñar a los alumnos a ser humanos, y a comportarse como tales. Enseñar actitudes como el respeto a sus compañeros, al medio ambiente, a la diversidad; actuar en orden y con consenso; no discriminar por razón alguna; etc., es, según mi punto de vista, crucial en el contexto en que vivimos. Creo que todo docente debe dirigir su tarea educativa, principalmente, a mostrar que cada alumno es un individuo diferente, pero que todos los individuos formamos parte de una gran comunidad, y que en esta comunidad hay unas normas. Una vez establecidas tales normas, será más fácil la enseñanza de unos conocimientos algo más lejanos a los propios alumnos, pero primero hay que enseñar lo que está más cerca de ellos, que es su propia realidad y su condición humana.

    El tema de la integración creo que también merece ser mencionado. En la vida diaria del colegio he visto que los profesores se esfuerzan por integrar a los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje con respecto a sus compañeros. Pero, aunque en apariencia, la integración se cumple, hay muchas ocasiones en que he sentido que se estaba excluyendo a algún alumno del ambiente de clase. Como he comentado en alguna ocasión, para pensar esto me baso en las actuaciones que en ocasiones realizaban los profesores respecto a alumnos con Síndrome de Down, por ejemplo. Cuando me pedían que me quedara con estos alumnos para “entretenerlos”. Ante estas situaciones, sentía que para ellos, estos alumnos sólo estaban en la clase para rellenar un hueco y que su labor era simplemente mantenerlos entretenidos. Del mismo modo, cuando se comentó que había sido un error por mi parte el repartir un papel a una alumna con el mismo síndrome, se estaba excluyendo a esta alumna de la clase, sin dejarla participar en una de las actividades que se realizan en ella. Por todo esto, en mi futuro como docente, intentaré incluir todo lo que pueda a los alumnos cuyo ritmo de aprendizaje sea más lento o presente dificultades, porque así podré subsanar actuaciones que no me han parecido adecuadas.

    He de mencionar también el tema de la disciplina. El conseguir que los alumnos sigan las normas de convivencia sin tener que usar alguna técnica disciplinaria es difícil. Por ello, los alumnos en ocasiones se ven obligados a amenazar a los alumnos con castigos, por ejemplo, sin recreo, escribiendo un número de veces la misma frase... Pero estos castigos, en mi opinión, no son muy fructíferos, ya que una vez realizado el castigo, los alumnos olvidan por qué han sido castigados y vuelven a hacer lo mismo. Pienso que si los profesores estudiasen la eficacia de estos castigos, verían lo escasa que es. En mi opinión, las medidas de disciplina no deben ser de este tipo, sino que deberíamos estudiar las razones que llevan a un alumno a actuar de un modo determinado, para poder evitar que se reitere en sus actuaciones inadecuadas.

    Como conclusión final, acabaré diciendo que las prácticas de este año me han servido para afianzar mi vocación, y para tener claro que espero que mi futuro sea como docente. He podido comparar las actitudes de los alumnos según los distintos niveles escolares, y he podido ver que los alumnos más pequeños muestran más afecto y agradecimiento, ya que poseen actitudes más naturales, mientras que los alumnos de mayor edad son más reacios a mostrar su afectividad, y tienen en ocasiones una especie de escudo que impide a los profesores saber más de ellos. Así pues, espero que en mi futuro como profesora pueda saber relacionarme con todos los alumnos de todas las edades y no ser únicamente alguien que imparte conocimientos, sino alguien que forme parte de la vida de los alumnos y que les pueda ayudar y apoyar en lo que necesiten.

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