Postmodernidad y Educación; Enrique Gervilla Castillo

Pedagogía. Educación. Teorías e instituciones contemporáneas. Cultura postmoderna. Corrientes pedagógicas. Fragmentación moral

  • Enviado por: Ynuguanda
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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3º Educación Musical

“Teorías e instituciones contemporáneas de la Educación”

INDICE

1.- Biografía: Enrique Gervilla Castillo……………………3

2.- Sobre el texto leído:

“Postmodernidad y Educación”……………………..4

La Postmodernidad como crisis educativa.

Educación y cultura postmoderna.

La educación postmoderna.

3.- Corriente pedagógica a la que pertenece:

“LA POSTMODERNIDAD”………………………..9

Fundamentos de la Postmodernidad:

  • Desencanto y debilidad de la razón.

  • Pérdida del fundamento.

  • Disolución del sentimiento de la historia.

  • Fragmentación moral: Individualismo narcisista.

Los Valores de la Postmodernidad:

  • Pluralismo de valores: Todo vale.

  • Juicio crítico a la axiología postmoderna.

4. Visión Actual…………………………………………....14

5. Crítica……………………………………………………15

6. Conclusión………………………………………………16

BIOGRAFÍA

  • Enrique Gervilla Castillo nace en Bérchules, un pueblo de la Alpujarra granadina.

  • Es catedrático del área de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de Granada.

  • Maestro de Primera Enseñanza.

  • Doctor en Ciencias de la Educación y Teología.

  • Es sacerdote.

  • Entre su actividad investigadora destaca su trabajo sobre valores, Postmodernidad y educación.

  • Ha dirigido varias tesis.

  • En la actualidad tiene publicados siete libros, además de otras publicaciones en revistas de educación.

  • Actualmente trabaja en la Universidad de Granada, en la Facultad de Ciencias de la Educación, en el Departamento de Pedagogía.

Sobre el texto leído:

“Postmodernidad y Educación”

El educador y el educando se encuentran ante un dilema: o educamos según la postmodernidad (aceptando y fomentando sus fundamentos axiológicos y culturales) o bien la rechazamos total o parcialmente, orientando nuestros esfuerzos hacia un cambio.

La educación postmoderna la encontramos en la educación no formal (actividad educativa realizada fuera del marco del sistema oficial) e informal, en la llamada Escuela Paralela, hoy con una fuerza mayor que la educación formal e institucionalizada.

El problema se plante al concretar finalidades de la educación del hombre postmoderno. Existen tantos modelos de educación cuantos modelos de hombre o modos de entender el perfeccionamiento, el valor o la felicidad.

LA POSTMODERNIDAD COMO CRISIS EDUCATIVA

Gran número de cambios han hecho mayor el distanciamiento entre padres e hijos. La postmodernidad ha venido a acentuar estos cambios ha hecho que la crisis sea más crisis.

Los cambios en la educación actual no son más que consecuencia de la crisis de valores o valoraciones del hombre, de la sociedad y de la cultura.

La postmodernidad lo ha invadido todo: la familia, la escuela, la religión, la política, la literatura, los medios de comunicación, etc.

Como consecuencia de este enfrentamiento generacional:

  • Los jóvenes poseen un vocabulario propio y sistema de signos muy diferente al que utilizan padres y profesores.

  • La educación institucional no se adecua al ritmo y vida de los jóvenes.

  • Padres e hijos parecen coexistir, más que convivir en unidad y profundidad interior.

  • la relación educativa se hace más tensa y difícil, más legal y material que íntima y personal.

EDUCACIÓN Y CULTURA POSTMODERNA

Ha de realizarse un camino en el que la educación sea sucesivamente crítica de la cultura, transformación y nueva creación cultural. Fomentar la individualización y la personalización (educación).

Discernir si los valores culturales que ofrece la postmodernidad merece ser vivenciados o ser etiquetados como contraculturales.

Vivimos en un mundo y una sociedad multicultural. Los medios de comunicación social ofrecen una pluralidad de formas de vida, modos de pensamiento y toda clase de información en la que, todo o casi todo hoy vale con tal que alguien o algunos lo defienda(n).

Pluralidad de culturas y educaciones: el hombre es libre de poder optar, así como para abandonar una opción y poder pasar a otra.

LA EDUCACIÓN POSTMODERNA

Educar según la postmodernidad es educar para el bien y la felicidad, cuya consecución consiste en la posesión de sus valores.

Según su triple núcleo axiológico (relativismo, presente y esteticismo), educar en la postmodernidad es:

EDUCAR EN EL RELATIVISMO (del ser, de la razón y del valor), educar en el politeísmo y pluralismo, en el pensamiento débil, y en consecuencia, en la secularización, la <<desorientación>>, la tolerancia...

Con el racionalismo la escuela olvida el aspecto afectivo y lúdico de toda formación.

Con el postmodernismo, la nueva educación camina por las sendas del pluralismo, la debilidad, la desorientación, el escepticismo, la afectividad...

Pero debemos cuestionarnos si la educación postmoderna no es tan unilateral como la moderna aunque en sentido contrario: si el absolutismo ha llevado a fuertes dictaduras e imposiciones, el relativismo conduce a inseguridades, inestabilidades psicológicas y a enfrentamientos. Si <<todo vale>>, vale igualmente para el fuerte y para el débil, por lo que el fuerte terminará imponiéndose sobre el débil. La ley del más fuerte será la realidad.

Sólo una educación sólida y basada en principios y valores firmes, pero al mismo tiempo flexible y tolerante, llegará a ser educación para todos.

EDUCAR EN EL PRESENTE (lo momentáneo, lo cotidiano), educar en los valores de lo cotidiano, las pequeñas historias, la desconfianza, el humor, la liberación, la superficialidad, agnosticismo, pasotismo...

La postmodernidad nos muestra el presente como el mejor modo de vivir la realidad. Lo que cuenta es el aquí y ahora, liberándose de las ataduras y remordimientos del pasado y de las angustias y preocupaciones del futuro.

La vida y el sentido de la educación se perciben como un presente en cambio permanente, todo <<depende de...>>.

Según Gervilla, aquí también se muestra unilateral la postmodernidad porque prescindir del antes y el después (el pasado y el futuro) es quitar al ser humano una dimensión fundamental, singular, distintiva y diferenciadora de otros seres.

El presente, y sólo el presente placentero, el placer inmediato y sin límites puede conducir a la autodestrucción bajo el aspecto de liberación (droga, alcohol, sexo...).

El pasotismo y el humor desenfadado y comunicativo pueden ser una compensación ante la falta de ideales o ante el aburrimiento de la vida cotidiana.

El consumismo nos da un nuevo “look”, un placer hedonista, un status social, valora más las apariencias que la realidad, por lo cual, difícilmente puede afirmarse que haga más valiosa la persona individual y socialmente.

El punto de referencia de la juventud actual es la posición de los demás. Van emitiendo y recibiendo signos y mensajes, a partir de los cuales van modificando constantemente su posición.

Esta moral provisional deja un amplio margen al presente, a la espontaneidad y provisionalidad, al azar de las cosas tal y como van viniendo.

Ha nacido la vida del sentimiento, la afectividad y el placer, el culto al cuerpo. Y nos da una mayor felicidad, somos más felices cuando amamos que cuando sabemos o razonamos.

La moral será entonces “ la expresión de unos sentimientos y unas actitudes, de nuestras preferencias por unas normas de conducta y nuestra desaprobación de otras”.

El cuerpo ha pasado en muy poco tiempo de ser el enemigo del alma al objeto de “culto” o deidad, centro de la belleza, del placer y hasta del status social.

¿Cuáles son las consecuencias de esto?

La modernidad mutiló la persona en detrimento del sentimiento.

El postmodernismo ha mutilado la razón a favor del sentimiento. Ambos extremos, por su unilateralidad, son igualmente desechables desde una visión armónica de la educación.

La integración armónica razón - afecto ha sido y es le reto de la educación.

Si la educación ha de hacer más valioso al ser humano individual y socialmente, ha de alejarse de los extremos individualista y hedonista.

La dificultad radica en determinar en qué medida el hombre se debe a la sociedad y ésta al hombre.

Puestos a elegir, nos inclinamos por el predominio de la persona sobre la sociedad, la sociedad debe estar al servicio del hombre.

Corriente pedagógica a la que pertenece:

LA POSTMODERNIDAD

La postmodernidad hace su aparición cuando el proyecto moderno deja de ser válido total o parcialmente.

Los postmodernos rechazan el proyecto ilustrado de diversas maneras y con él la sociedad que ha generado. No sienten ilusión por cambiarlo. No se sienten llamados a superar la modernidad.

FUNDAMENTOS DE LA POSTMODERNIDAD

1.- DESENCANTO Y DEBILIDAD DE LA RAZÓN

La confianza en la razón (modernidad, medievo) se quiebra para ingresar en los tiempos del pensamiento débil, inseguro y desilusionado.

La historia de la razón es la historia de los desengaños de la razón, o de lo irracional de la razón. Ésta ha perdido credibilidad para decirnos con seguridad qué es la realidad o qué es el hombre: se impone la “sensatez racional” del conformismo, lo limitado, la humildad intelectual.

En consecuencia, buena parte de la clase intelectual se han subido al carro del agnosticismo. Aparece también otro agnosticismo, “popular inducido”, derivado de la mentalidad positivista y empirista, entre todas las capas de la sociedad.

El “Pasotismo” se hace visible en la vida y vocabulario de los jóvenes y el postmoderno se instala cómodamente en el “pensamiento débil”: lo que hoy siento y pienso, no sé si lo mantendré mañana.

2.- PÉRDIDA DEL FUNDAMENTO

Ante el desencanto de la razón todo es posible. Si antes el ser se decía de muchas maneras, ahora se puede decir de muchas cosas; más que un ser hay múltiples seres. La pérdida del fundamento ha ocasionado la fragmentación y el nacimiento de múltiples fundamentos. Han terminado los grandes principios de la modernidad. Nos movemos en una pluralidad de formas de justificación.

Nuestra sociedad postmoderna es globalmente irracional como resultado de muchas racionalidades parciales.

Las consecuencias de esta pérdida de fundamento son, según Mardones:

  • Pérdida de la centralidad de la religión.

  • Mundo de cosmovisiones fragmentadas.

  • Creciente burocratización.

3.- DISOLUCIÓN DEL SENTIDO DE LA HISTORIA

El verdadero sentido de la historia es ahora reconocer la ausencia de un único sentido: el ser humano no puede escapar de su situación particular y contexto vital que, a la vez, le configuran y le condicionan.

Se defiende la no existencia de lo que denominamos historia, pues existen tantas historias como individuos, sin que ninguna de ellas pueda ser universal.

La postmodernidad, pues, certifica la disolución de la historia como proceso unitario. Frente a las utopías de la modernidad, la postmodernidad opta por el presente.

4.- FRAGMENTACIÓN MORAL: INDIVIDUALISMO NARCISISTA

La moral también queda fragmentada sin principios fijos que la sustenten, convirtiéndose el yo en el centro de la acción. La sociedad está caracterizada por el politeísmo de los valores, todo vale y la moral es una moral subjetivista, narcisista-hedonista, todo queda relativizado al sujeto y a cada momento. Así concluimos que se elude el sentimiento de culpa y se provoca un individualismo hedonista y narcisista. Importa la estética más que la ética.

LOS VALORES DE LA POSTMODERNIDAD

1.- PLURALISMO DE VALORES. TODO VALE.

La filosofía postmoderna nos conduce al relativismo y subjetivismo que afecta a todos los ámbitos del ser, del conocer y del vivir y, en consecuencia, a un pluralismo de valores. El valor es algo circunstancial, siempre “depende de...”

Los valores que surgen en la postmodernidad se dividen en tres núcleos fundamentales:

  • Relativismo (desencanto de la razón y la pérdida del fundamento) * Pluralismo, diversidad, escepticismo, secularización, fragmentación, pensamiento débil, etc.

  • Presente (Incredulidad de los grandes relatos y la disolución del sentido de la historia) * Liberación, desconfianza, agnosticismo, pasotismo, humor, lo cotidiano...

  • Esteticismo y la fragmentación moral * Afectividad, placer, narcisismo, novedad...

Así, frente a valores de la Modernidad como lo absoluto, la unidad, lo objetivo, el esfuerzo, lo pasado/futuro, la razón, la ética, la seguridad, etc., surgen los valores postmodernos de lo relativo, la diversidad, lo subjetivo, el placer, el presente, el sentimiento, la estética, el pasotismo, etc.

2.- JUICIO CRÍTICO A LA AXIOLOGÍA POSTMODERNA.

  • CONFLICTIVIDAD SUBJETIVISMO/OBJETIVISMO:

Existe una conflictividad entre la concepción de los valores por la Modernidad y la Postmodernidad.

En la Postmodernidad, el valor se considera subjetivo, lo que conlleva a la creación del valor por el hombre. Algunos argumentos que demuestran la flaqueza de dicha concepción de los valores son:

  • Confunde el valor con el interés y la necesidad.

  • Descarta cualquier posibilidad de error axiológico y elimina toda obligatoriedad de los valores.

  • Desaparece la distinción entre el bien y el mal objetivo.

  • Identifica el ser y el deber-ser.

  • Lo deseable se confunde con lo deseado.

  • El valor es igual a la valoración.

  • No hay posibilidades de valores universales.

De esta manera llegamos a la conclusión de que tan problemática es la opción de la postmodernidad como la de la modernidad. Para dar una solución a este problema proliferan las definiciones de valor en las que se coordinan ambas visiones, la subjetiva y la objetiva. De este modo, el sujeto y el objeto, lo ideal y lo real, quedan relacionados y armoniosamente coordinados.

La definición que da Gervilla es la siguiente: “El valor es lo bueno, real o ideal, deseado o deseable, para la persona y/o la sociedad”.

  • LAS JERARQUÍAS DE VALORES: ESTETICISMO: ESTÉTICA SIN ÉTICA.

Otra dificultad de la Postmodernidad le viene por la jerarquía axiológica. Desde el objetivismo, algunos autores como Scheler, Hartmann y Bergson, hacen corresponder los valores superiores o básicos (útil, bueno, bello y santo) con cuatro estratos axiológicos: el económico, el ético, el estético y el ascético/religioso. La valiosidad de estos estratos es creciente no pudiendo acceder a un estadio superior sin haber pasado por los anteriores. Los postmodernos, al reducir la ética a la estética, alteran esta jerarquía, dejando un vacío ético, lo que hace que se carezca de base firme.

En la Postmodernidad sucede al contrario, lo personal prevalece sobre lo social. Ninguno de los extremos de estas posiciones son aconsejables: el egoísmo, por negar el carácter social de todo valor y el gregarismo por negar el carácter personal de todo valor. El problema está en saber determinar el límite, el punto medio o centrar. Por su parte, la Postmodernidad ha optado por el individualismo, lo singular, la sociedad como medio, siempre al servicio y subordinación de la persona. Pero, como hemos dicho, el problema no radica tanto en la opción sino en el extremismo de la misma.

  • CARÁCTER EMOCIONAL DEL CONOCIMIENTO AXIOLÓGICO.

Otro argumento que explica el desacuerdo axiológico modernidad-postmodernidad es el carácter emocional del conocimiento de los valores o la “desnudez de razón” frente a los mismos. El acuerdo ante el conocimiento científico se torna discrepante ante el conocimiento axiológico.

Andamos “desnudos de razón” ante el valor.

En consecuencia, será difícil o acaso imposible demostrar con argumentos totalmente convincentes la superioridad axiológica de la modernidad sobre la postmodernidad, o de ésta sobre aquélla. O no hay razones, o hay tantas razones para unos y para otros que nos movemos en la duda o caminamos entre inseguridades, o bien las seguridades son siempre personales.

Hay valores porque hay subjetividad y en consecuencia pluralidad y libertad. Alcanzamos el conocimiento de los valores implicando todas las dimensiones de la persona: razón y sensibilidad, cabeza y corazón. Por ello, el valor posee un componente emocional y otro intelectual.

El conocimiento precede pero no es suficiente. Si no hay sentimiento no se da la valoración, ya que cada uno valora según lo que es.

VISIÓN ACTUAL

En nuestro tiempo, todos los aspectos tratados por Gervilla están vigentes, ya que la Postmodernidad domina el tiempo actual.

Sin embargo, puedo puntualizar que yo, como futuro educador, pertenezco a la Postmodernidad y educaré en base a ella. Este punto, pues, no estará vigente en un corto espacio de tiempo, ya que no serán “modernos” los educadores de la próxima Postmodernidad.

CRÍTICA

Con respecto a los inicios de la Postmodernidad, considero que la gestación del pensamiento postmodernos ha sido un fenómeno más complejo de lo que el autor pone de manifiesto en el libro, si bien entiendo que es por razones de brevedad; un estudio profundo sobre la postmodernidad sería bastante extenso.

Con respecto a la visión del pensamiento y los valores de los jóvenes reflejados en el libro, estoy de acuerdo con el planteamiento desde un punto de vista general.

Debemos admitir, que a pesar de que los jóvenes insistamos en no incluirnos dentro de esa postmodernidad dominada por el pasotismo, que consideramos peyorativa, ese movimiento postmoderno es una realidad.

Por otro lado, la postmodernidad nos ha aportado a los jóvenes otra forma de comprometernos con nuestra sociedad: ante el desencanto en la política, nunca ha habida tal proliferación de ONGs... vemos que se ha producido un traspaso de valores.

CONCLUSIÓN

Tras la lectura del texto “Postmodernidad y Educación” puedo concluir:

  • Los valores expuestos por Gervilla en su trabajo son un fiel reflejo de la realidad actual de acuerdo con mi experiencia. La moda, el consumismo, el culto al cuerpo... han llegado, incluso, ha convertirse en nuevos problemas para la sociedad. Y la influencia de dichos valores se ve reforzada por el monopolio de los medios de comunicación de masas.

  • Como educador, coincido con Gervilla en la posición conciliadora entre Modernidad y Postmodernidad, quedándonos con lo positivo de cada corriente de pensamiento.

GERVILLA CASTILLO, Enrique.

“Postmodernidad y educación”.

Editorial DYKINSON.

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