Popol Vuh

Libro del Consejo. Pueblos precolombinos. Mayas. Quinche. Mitología. Cosmogonía

  • Enviado por: David Castañeda
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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El Popol Vuh

Es un relato de los mayas-quinche fue descubierto por el Fraile Dominico Francisco Ximénez por el siglo XVI. El lenguaje maya-Quinche es muy difícil de descifrar ya que es una palabra que esta integrada por dos o más vocablos; por ejemplo popol significa reunión o casa común Vuh o uuh es papel o libro, lo que nos da “libro del consejo”

Es un texto narrativo y un testimonio histórico - filosófico, y hasta poesía: que se divide en tres partes (creación, Abuelos, y magos). Y su genero seria mito.

Así fue la creación de la tierra cuando Jucarán (el corazón del cielo o rayo), Tepeu (agua), Gucumatz (fuego); cuando la neblina, como la nube y como una polvareda sean labrados, después se partió en 2 que era el espacio seco y el espacio húmedo, crearon los árboles; Pero como podían quedarse solo así que los progenitores les pusieron a sus guardianes y servidores (los animales, aves, insectos), los cuales de inmediato recibieron la información de sus progenitores. Jamás sentirás miedo de caer y así se te multiplicaras y tus hijos y los que desciendan de ellos harán lo mismo. Los progenitores querían a seres que no fueran sumisos, ni mudos a su mandato. Pero como los pobres animales no podían hablar y solo emitieron sonidos según su especie.

Los progenitores se enojaron y los castigaron no podrán vivir en armonía, cada cual huiría de su semejante tendrán que defenderse y esconderse con su cobardía; serán nuestros verdugos los comeréis unos a otros y así fue sucesivamente.

Los dioses querían crear a un ser inteligente capaz de hablar comprender, adorarlos y cosechar hicieron su primer intento con barro negro, con un cuello recto y duro. A pesar de su intento el pobre no se podía poner de pie y en el agua se desasía, a pesar de esos inconvenientes si podía hablar, pero no sabia lo que decía. A su segundo intento los hicieron de madera este si se podía poner de pie hasta trepaban pero ya cuando caían no podían levantarse; no-tenia emociones ni sentimientos. Y como no reconocieron a sus progenitores fueron condenados a morir. Su tercer intento fue cuando al hombre lo hicieron de maíz, triste y la mujer de espanada, mazorca. Pero no quedaron satisfechos así que vino un gran pájaro llamado Xecotcovah y a un jaguar llamado Cotzabalam para que con su pico y sus garras los destrozaran. Hubo un gran caos la tierra sé voltio en una gran oscuridad y los que quisieron sobrevivir corrieron hacia los bosques y cuevas los monos son los únicos animales que tanto se parecen y nos recuerda los quichés su cuarto intento creo a los cuatro seres dotados de inteligencia llamados Balam Quitzé, Balam Acab, Mahucutah, Equi Balam, : los progenitores le preguntaron a Balam Quinché que si ya sabia todo lo que debían hacer. Y Balam Quinché: les respondió - que había comprendido todo y que distinguía lo grande de lo pequeño. Los progenitores quedaron asombrados pues podía ser perjudicial que supieran lo que es grande y es pequeño, así que los limitaron de su inteligencia.

Así sus hijos no sabrán mas que sus abuelos y no llegaran a sentirse como los dioses pues tal cosa seria fatal para la creación.

Tepeu, Gucumatz y Jucarán son los guardianes secretos de la creación, de la vida y de la muerte. Los hombres de la tribu estaban muriendo congelados por el frió, pues solo había humo y cenizas pero no fuego; Balam Quitze va a hablar con el dios del fuego tohil, le dijo que no se preocupara así que froto una piedra con el roce salió una chispa, después una luz y de inmediato el fuego. Tohil es el amo del fuego, del calor y de la luz que utiliza como mensajero a Balam Quinché, jefe y guía de un calendario que todavía ni los propios progenitores conocen. Tohil los conduce desde el lugar del frío (Xibalbá) hasta las tierras del trópico. Solo los más fuertes y atrevidos llegaron a hacavitz.

Luego los dividieron en pequeños grupos dándoles sus nombres para que no se confundieran entre sí.. los abuelos se ocultaron temerosos de los seres que habían creado se sintieran superiores gracias a la luz. Los abuelos salían de sus guardias y desde ahí lanzaban gritos y aullidos, como amenaza de muerte. Los más viejos de los habitantes de Hacavitz, salían enojados decían que todo les pertenecía desde lo antiguo y que iban a descubrir quien era... los abuelos escucharon aquello y fueron con tohil a darle sangre de sus orejas, pies y codos por pago de sus benevolencias... los abuelos escucharon aquello y fueron con tohil a darle sangre de sus orejas, pies y codos por pago de sus benevolencias... los abuelos fueron haciendo sus castigos con más crueldad.

Nos obra de hombre sino de tigres, matémoslos. Buscaron y no los encontraron, desesperados empezaron a matar gente de las llanuras.

Los progenitores aparecían en forma de acuerdo para destruir a los que le habían echo daño. Ingeniaron un plan pero fracaso pues los hombres mayores de las tribus quedaron más enojados por que les había dado unas mantas de un tigre (Balam Quntzé), un águila (Balam Acab) y de un tábano (Mahuacatah) para que se las pusieran pero; ¡OH! Sorpresa al ponérsela sentía dolor y la sensación de los rasguños... declararon la guerra preparados a morir o vencer.

Los progenitores pusieron en cajas a tábanos y avispas venenosas en cajas para que se le atacaran al enemigo. Con la simple voz de los progenitores. Y así sucedió los que quedaban ahí casi moribundos los mataban con hachas de piedra.

Así los hombres que vivían en Hacavitz dieron gracia a sus progenitores por el triunfo contra sus enemigos. Una vez que la paz y la fraternidad de Tulán así surgió la dispersión y la muerte.

Es una larga historia de una familia, la Aphú, hijos de Ixpiyacoc y de Ixmucané, fueron hombres sabios en todas las ciencias y en todas las artes, magos, mártires, héroes.

Los personajes son Ixpiyucoc e Ixmucame que murieron cuando sus dos hijos gemelos Hunahpú e Ixbalanque eran muy niños dignos y bellos sucesores de los 2 mellizos sacrificados en Xibalba; los niños parecían bestias; los abandonaron en el monte junto a las más peligrosas fieras. Sus hermanos los odiaban por su inteligencia en las ciencias y en las artes. Los gemelos convirtieron a sus hermanos en monos, la abuela se reía de ellos.

De esta manera castigaron la envidia y la vanidad. Los gemelos fueron artistas geniales, magos y protectores de su pueblo.

Otro de sus relatos es cuando vivía en Quinché un hombre Vucub Caquis que vivía aturdido por su orgullo y su insolencia, ese hombre tenia a dos hijos a: Zipacná y Capracán. El primero se creía el creador de las montañas, y el otro creía que podía agitar y remover la entrada de un volcán. A Vucub Caquix lo mataron gracias a la ayuda de un viejito que le había arrancado el hombre orgulloso. Después a sus hijos los asaron, y se los comieron. Después regresan a Xibalbá en donde el maleficio desapareció con la ciudad y con su gente. Con un final trágico mueren como redentores y profetas.