Política y verdad

Principios filosóficos. Castoriadis. Ciudaddano. Capacidad crítica. Karl Jaspers. Sociedad. Utopía. Ley

  • Enviado por: Iovanna Avalos
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 4 páginas
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Política y Verdad

Para Castoriadis, el origen del poder político parte de hacer una diferencia entre político y política, que ciertamente existe, y es más de una… la política es un arte, una profesión, una habilidad, una actividad y una ciencia. Lo político por su parte es todo lo relativo y/o perteneciente a la política.

Su etimología proviene del latín politicus, - a,- um <gr. Politikos=relativo a la ciudad <polis=ciudad.

La política es la ciencia que se ocupa del fundamento y desarrollo social y económicode las sociedades humanas, especialmente del estado. Lo político por consiguiente es lo relativo a la ciencia política o que pertenece a la actividad política, que por cierto es el arte de gobernar los estados.

El político es la persona que se ocupa o entiende de la política, que es la profesión de los que gobiernan o esperan gobernar una nación (gobierno es la dirección política de un país que incluye su forma política, el conjunto de órganos del estado, ministros de interior y exterior, la circunscripción administrativa entre otros muchos complejos conceptos que en el tiempo de Castoriadis no existían pues todos los que tenían derecho eran políticos, por lo tanto la organización del estado era mucho más sencilla: todos fungían).

La política también es la habilidad para conducir y conseguir un fin, por esto, alguien político es aquel hábil, diplomático y cortés.

La política es la actividad del ciudadano cuando participa en actos públicos (una versión ruidosa y desordenada de las ágoras griegas).

De acuerdo a Castoriadis, la diferencia entre político y política es que lo político se refiere al poder explícito, presente en toda sociedad. Con la capacidad de establecer y sancionar un orden que dispone de poderosos mecanismos que garantizan la interiorización de la norma obligatoria explícita y efectiva. La política implica una institucionalidad que permita y promueva su propio cuestionamiento. Cuando aparece la política, hay un reconocimiento explícito de que la institución social y, por lo mismo, la ley no se funda mas que en la sociedad misma, son una obra humana sujeta a su propia capacidad crítica, que renuncia a toda pretensión de legitimidad.

Según el autor, la política ha pasado por períodos de auge y decadencia desde el surgimiento del proyecto y ejercicio de ésta en Grecia entre los siglos VIII y V a.c. y se perdieron con la desaparición de la ciudad-estado griega. Reaparece en Europa Occidental a partir del primer Renacimiento de los siglos XII y XIII con las primeras ciudades-estado burguesas. Durante el Renacimiento, la reforma, la ilustración y las revoluciones de los siglos XVIII y XIX tuvieron cierta continuidad, no obstante, durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX se marcaría el auge de la política como tal.

En el renacimiento de la política, ésta evolucionó y se crearon las instituciones que permiten participar en la lucha por el poder y en la formulación de leyes que dieron lugar a la deliberación y decisión colectivas (en el fondo todos volvemos a ser políticos griegos).

Para finales del siglo XX, la política se desarrolló de la siguiente manera: La crisis de los estados comunistas era evidente, especialmente en su capacidad para lograr el desarrollo económico y tecnológico. En los estados democráticos occidentales los principales partidos que se turnaban el poder, reformulaban sus respectivas ideologías enfocándose principalmente al liberalismo y la socialdemocracia. Por su parte, los países subdesarrollados optaron sistemas políticos democráticos o comunistas, aportando matices ideológicos vinculados a sus propias tradiciones.

Estos hechos reciben su importancia al percatarnos de que la vida en sociedad no es exclusiva de la especie humana, pues en el reino animal también existe la convivencia social con sus grados, tipos, estructuras jerárquicas y formas de división de trabajo propios. Llegando incluso en algunos casos a alcanzar un nivel de perfección organizativa digna de ser imitada por el hombre. Sin embargo, lo que realmente distingue de las sociedades humanas a las animales es el poder político, que es un fenómeno artificial justificado con instancias coercitivas e ideológicas y que presenta múltiples variedades y maneras de imponerse en sus manifestaciones históricas.

A pesar de que la política es una creación específicamente humana cuya existencia se acepta como beneficiosa y por lo tanto necesaria. No obstante, comunidades humanas tales como los esquimales o los bosquimanos, no la conocen y viven y sobreviven sin ella.

En la antigua Grecia junto con la creación de la política nació la filosofía derivada del deseo innato del hombre por encontrar una explicación verdadera a su propia existencia y al mundo que le rodea (verdad tiene su raíz etimológica en el latín veritas, -atis < verus= verdadero).

La verdad no es mas que la realidad, donde existe una coincidencia del pensamiento con la cosa, es decir, equivalencia entre algo y la idea que se tiene de ello; dicho de otra manera, es lo que la razón no puede negar. En la interpretación filosófica es la coincidencia del hombre consigo mismo, o lo que es lo mismo, entre lo que se dice o se hace y entre lo que se piensa o se siente.

La filosofía definida por Karl Jaspers como “La actividad viva del pensamiento y reflexión sobre este pensamiento”, en el curso de su evolución histórica, ha constituido para el hombre un instrumento esencial en su esfuerzo por la aprehensión de la realidad que es sinónimo de verdad. Por esto, política y verdad están unidas desde el momento mismo de su creación.

Si bien la política y la filosofía vienen con un proyecto de autonomía colectiva e individual….. hoy, con la evolución de ambas y de la raza humana misma con sus sociedades ¿hasta qué punto dicha autonomía es tal?……. El mismo Castoriadis afirma que esta autonomía no se ha realizado plenamente en ninguna sociedad.

El individuo autónomo de Castoriadis, según el discernimiento de éste, no es como el ciudadano griego sino como el hombre moderno cuya postura ética es:

  • Sentido del deber. Se hace lo que se tiene que hacer, no lo que se quiere hacer.

  • Argumento. Se hacen las cosas por que están mandadas por alguien más.

  • Obligación. Debido a que hay una orden, ésta se cumple.

  • Legalismo. Se hace todo apegado a las reglas. Toda área en que se mueve el hombre debe estar fundamentada por la ley.

  • Rigidez. Una y única manera de proceder apegada a las normas establecidas.

  • Uniformidad. La verdad es una.

  • Masificación. Derivado del concepto de uniformidad: al haber una verdad que todos creen se genera una masa.

Además de poseer, al igual que el ciudadano griego la capacidad de participar reflexivamente en la forma y el funcionamiento de la ley.

En el siglo XX, con el desarrollo histórico de las disciplinas filosóficas y políticas, así como de aquellos temas que han sido objeto primario de sus reflexiones, es más evidente que nunca el paralelismo existente entre ambas ciencias con el nacimiento de nuevos conceptos que emanan de ellas en conjunto, tales como la constitución, la democracia, el derecho, el estado, la historia, la ideología, la justicia, la ley, la persona, la división de poderes, los sistemas políticos, la sociedad y la utopía.