Política vasca

Ciencias sociales. Sabino Arana. Independentismo. Nacionalismo vasco. Historia. Autonomía. PNV

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INTRODUCCION:

Este libro comienza con una exposición las tres vías de acción política que ha elegido el nacionalismo vasco para llevar acabo los postulados de Arana.

Sabino Arana es el fundador del PNV y en su breve pero intensa vida política se sucede una evolución que se articula en tres etapas:

I-1893-1898, es una etapa caracterizada por su radicalismo antiespañol e

Independentismo.

II-1898-1902, “evolución industrialista” (ingreso de los euskalerriacos de

Sota) hace una política más posibilista, vía autonomista. Se produce una

contradicción entre la practica (autonomista) y la doctrina ( independen-

tista).

III-1902-1903,”evolución españolista” consiste en la búsqueda y consecu-

ción de “una autonomía lo más radical posible dentro de la unidad del

estado español”.

Tras la muerte de Sabino Arana en 1903 el nacionalismo siguió tres cami-

nos diferentesque son los siguientes:

- Nacionalismo moderado que coincidiría con su segunda etapa y, por tanto, lleva en su interior la contradicción entre dogma y practica política.

Esta contradicción será el germen de las futuras separaciones que se irán

produciendo en el seno del PNV.

- Nacionalismo radical; este se identificaría con la primera etapa de Arana

y arrancaría de la escisión de Aberri y llegaría hasta HB y ETA. En un principio este no tiene ninguna diferencia doctrinal con el nacionalismo moderado, puesto que ambos son sabinianos a ultranza. Es con la dictadura franquista cuando surge su principal diferencia, el uso del terrorismo como

medio para lograr la independencia.

- Nacionalismo heterodoxo; esta vía representa una ruptura con los pos- tulados de Arana ya que pretendía una practica política liberal y laica. De este modo, representa una vía próxima a la izquierda democrática y son los mayores defensores de la vía autonomista y los únicos que han reconocido
el marco constitucional español (Republicano o democrático).

LA TRAYECTORIA HISTORICA:

  • Siglo XV, XVI, XVII: Pervivencia de mitos y dogmas sobre el origen del pueblo vasco. Legitimación histórica de los fueros.

  • 1ª mitad del siglo XVIII: Larramendi. Jesuita defensor de los fueros frente a la monarquía de los Borbones. Es antiabsolutista y foralista (no nacionalista).

  • La actitud secesionista de la diputación guipuzcoana, durante la guerra contra la convención ha sido tomada como un intento prenacionalista pero en realidad era la sustitución del pacto foral en España por Francia.

  • (1811-1858) Joseph-Augustín Chaho, el más relevante de todos, interpreta la 1º Guerra Carlista como una guerra de liberación nacional. Fue el inventor de la “Leyenda de Aitor” (1843) patriarca de los primitivos vascos. A partir de esta se crearon numerosas leyendas, por parte de los fueristas.

Causas del nacionalismo vasco:

Literatura fuerista y romántica, se produce un enfrentamiento entre dos posturas: una españolista (antiforalista) representada por el Diccionario Real Academia de la Historia, y otra fuerista que mantienen los mitos creados en los siglos XV Y XVI. Dentro de esta ultima hay dos corrientes una conformista y ruralista, y otra historico-legendaria, que no inventa la tradición vasca. Otra causa son las guerras carlistas y la abolición de los fueros que produjo la derrota militar. Tras la 1º abolición se desarrolla el fuerismo (1839-1841), pero con el objetivo de preservar los fueros dentro del nuevo sistema político. Con la derrota militar definitiva (1876) los fueros fueron abolidos totalmente por el gobierno de Canovas.

La Revolución Industrial divide la sociedad vasca: por un lado estaba la gran burguesía que se alineo con los partidos dinásticos y cuyo fuerismo se limitaba a la defensa de los conciertos económicos. Mientras que en el lado opuesto estaba el proletariado, compuesto en su mayoría por emigrantes, que se suscribió al socialismo español.

El 1er nacionalismo vasco nace como consecuencia del rechazo al socialismo foráneo y al oligarquía liberal con lo que su mentalidad esta fuertemente marcada por el carácter tradicionalista e integrista (católicos a ultranza).

Los antecedentes inmediatos del nacionalismo vasco:

Se encuentran en tres tendencias: El fuerismo intransigente y prenacionalista, definido por la Asociación Euskara de Navarra (1877), y la sociedad Euskalerria de Bilbao (un grupo de la cual encabezado por Ramón de la Sota Llano ingreso en el PNV en 1898).

Otra base es el carlismo y el integrismo, de los cuales surgieron muchos nacionalistas vascos después (El propio Arana venia de una familia carlista).

El primer nacionalismo vasco esta representado por su fundador, Sabino Arana. Este primer nacionalismo y comportamiento político según las directrices de Arana con lo que se identifica con sus tres fases, ya expuestas al principio.

En el periodo que va desde la muerte de Arana hasta la dictadura de Primo de Rivera (1903-1930). La doctrina de Arana (Lema JEL: Dios y ley vieja) se convierte en inmutable, pero la confrontación entre las diferentes interpretaciones de la misma (moderados Vs aranistas) hacen que este periodo este marcado por una serie de escisiones y reunificaciones. Las escisiones en su mayoría no serán por la doctrina, ya que todos eran anaristas, sino por el fin ultimo a conseguir o por cual seria la vía para lograrlo. La única escisión que si tuvo un carácter doctrinal fue la protagonizada por Acción Nacionalista Vasca (1930), que era un partido liberal y aconfesional.

Con la llegada de la II República (1931), el PNV no varío la doctrina de su fundador. Pero, si es notable su evolución política que le llevo desde su alianza, electoral y parlamentaría, con los carlistas en el 31 hasta su defensa de la República en la guerra civil junto al Frente Popular.

Esta, extraña, evolución se debe a que su estrategia política se centro en lograr la autonomía de Euskadi dentro de la República acompañando y apoyando a quien fuese: Estatuto de Estella del 31, con la derecha clerical y antirrepublicana; y al final aliándose con el Frente Popular (Estatuto del 36).

Durante la época franquista, que llevo al exilio y a la cárcel a muchos nacionalistas, el PNV consumó su evolución político-ideológica a integrarse en la democracia-cristiana. Pero el hecho más importante se va dar en 1959, cuando un grupo de jóvenes nacionalistas que no habían hecho la guerra y no estaban de acuerdo con la actuación del PNV funda ETA. Esto va a significar la mayor ruptura dentro del movimiento nacionalista, ya que va a suponer la creación de dos grupos antagónicos según se acepten o no los métodos violentos para lograr su objetivo: la independencia de Euskadi.

SABINO ARANA: LA INVENCION DE LA HISTORIA VASCA

La historia ha sido usada por los nacionalistas como medio de legitimación

de sus ideas políticas-ideológicas. Estos movimientos han construido en buena medida la historia de su nación basándose en la invención de la tradición.

Arana partiendo de hechos diferenciales (el euskera y los fueros) creó la nación vasca a la que dotó de una lengua limpia de extranjerismos y una cultura. Uno de sus pilares era la historia, ya que le servía para adoctrinar y concienciar al pueblo. Pero como no le gustaba la historia verdadera del pueblo vasco, hizo una lectura totalmente nueva de los fueros y de la historia de Vizcaya sobre la base de la existencia milenaria de la independencia vasca. Esta nueva lectura creó una ruptura con toda la historia anterior vasca: fuerista, carlista o positivista que cortaba los nexos de unión entre las provincias vascas y España.

La mayoría de los textos históricos de Arana se concentran en su primera etapa, y en la segunda y en su evolución “españolista” los dejó intactos. Esto hizo que sus sucesores siguieran la línea mitificadora del primer Arana. La politización que llevó a cabo Arana de la historia tuvo graves consecuencias para la historiografía posterior, ya que las tendencias tanto antinacionalistas como nacionalistas se caracterizarán por hacer una historia muy ideologizada (tanto antes como después de la guerra civil).

NACIONALISMO VASCO ENTRE LA AUTONOMIA Y LA INDEPENDENCIA

En general, el nacionalismo vasco ha tratado de conseguir la autonomía pero no como fin sino como primer paso hacia su fin verdadero: la independencia de Euskadi.

Arana fundó un nacionalismo independentista y con un fuerte rechazo hacia la vía autonómica. Pero tras 1898 adoptó una praxis política autonomista, pero no hubo evolución ideológica. Esta llega con su “evolución españolista” (1902) que no se llevó a cabo porque Arana murió en 1903. Esta evolución llevaba aparejada la renuncia al independentismo y la apertura de la vía regionalista. En resumen, el último Arana renegó de sus planteamientos iniciales por considerar la vía independentista como inalcanzable y abogó por la autonomía.

Esta última propuesta de Arana fue seguida por dos nacionalistas heterodoxos: Sarría y Landeta.

La propuesta política de Sarría se sostiene en la armonía de España y Euskadi, pretendía su democratización a través de una autonomía vasca integral dentro de una España confederal o federal.

Por otro lado, Landeta insiste en que el nacionalismo vasco abandone el idealismo y acepte la realidad. Para esto es necesario la renuncia a la idea a la independencia. Esta postura de Landeta era la que defendía los euskalerriakos: una declaración de legalidad del partido y adoptar una postura regionalista tipo a la Lliga en Cataluña.

En 1930 (Pacto de Bergara) se reunifican de nuevo Comunión y Aberri en el P.N.V., pero a la vez salen de éste un sector procedente de la Comunión que está disconforme con mantener las tesis doctrinales de Arana inmutables y fundan el A.N.V.(Manifiesto de San Andrés, 1930).

Tras esta fusión siguen persistiendo en el P.N.V. las dos tendencias: autonomista e independentista, que seguirán vigentes en la II República.

En los años de la República surge la figura de Manuel Eguilor que defendía la vía de la lucha armada como único medio de lograr la independencia. Esto supone un precedente, en 23 años, al nacimiento de E.T.A..

La contradicción existente entre teoría (independencia) y práctica (autonomía) llevará a la última escisión anterior a la guerra, la de Jagi-Jagi.

La estrategia estatutista del P.N.V. entre los años 1931-1936 consistió en aliarse con quien fuese necesario para lograr el Estatuto. De este modo, se explica cómo pasó de pactar con las derechas en 1931 (Estatuto de Estella) a pactar con las izquierdas del Frente Popular en 1936, pasando en 1933 por un pacto con el partido radical de Lerroux.

La autonomía es, pues, para el P.N.V. un medio, o un camino, temporal para llegar al fin último: la independencia. Esta concepción le sirve para compaginar su doctrina separatista y su práctica política e impedir el distanciamiento entre sus dos corrientes: moderados y radicales.

Con el estallido del conflicto en 1936 y con el Estatuto de mínimos aprobado por la República, Euskadi (Vizcaya y Guipúzcoa) logró su máxima independencia. Pero esta situación sólo duró hasta la caída de Bilbao en 1937.

EL P.N.V. DEL INTEGRISMO A LA DEMOCRACIA CRISTIANA

Como ya he señalado antes el P.N.V. en el periodo que va desde 1930-31 hasta 1936-37, evoluciona desde la alianza con la derecha más tradicionalista (Estatuto de Estella del 31) hasta su alianza con el F.P.(1936).

La democratización del P.N.V. se llevo a cabo por diferentes factores, tanto internos como externos. Entre los internos cabe destacar la llegada de una nueva generación surgida tras la separación de A.N.V. en 1930,menos tradicionalista y más democrática que las anteriores. También es destacable

el ejemplo de A.N.V., al significar un nuevo tipo de nacionalismo no aranista y liberal.

Además, hay que tener en cuenta el creciente peso del sindicato S.T.V. que en 1933 aprobó un programa de reformas socialcristianas.

Entre los factores externos hay que reseñar la importancia que tuvo que el P.N.V. en un sistema democrático con amplia movilización social, y la influencia de los partidos catalanes. Al respecto, es destacable el cambio de interlocutor durante la República: de la Lliga a la Esquerra.

Ante esta nueva situación cabe hacerse la pregunta si el P.N.V. era o no un partido democrata-cristiano en 1936. Ante esta cuestión hay que señalar que el componente demócrata-cristiano era sólo asumido por sus jóvenes parlamentarios, pero que no eran los máximos dirigentes del partido internamente, ni tampoco sus ideólogos (Kizkitza). Por tanto, la denominación de “democristiano” no era aplicable al conjunto del P.N.V. en los años finales de la II República.

UN MODELO DE PARTIDO COMUNIDAD EN EL S.XX: P.N.V.

El P.N.V. es un partido heterogéneo ya que representa a todas las estructuras de la sociedad vasca. Aglutina en su seno numerosos grupos satélites que encuadran a la sociedad vasca: tanto espiritual como materialmente.

El organigrama del P.N.V. responde a un partido comunidad que aspira a convertirse en modelo para la patria vasca. De este modo, el partido comunidad que funciona como microsociedad pasa a ser partido-estado, y esto se refleja en la construcción de sus reglamentos de funcionamiento que son una especie de constitución puesto que responden a este esquema: dividiendo sus funciones en los tres poderes clásicos.

La comunidad nacionalista vasca queda supeditada ideológicamente a la doctrina de Arana cuyas tesis pasan a ser tratadas como el evangelio nacionalista.

La comunidad nacionalista queda materialmente encuadrada en las diferentes organizaciones que contribuían a la transmisión de la ideología y también servían de enlace entre la sociedad vasca y el partido. Las organizaciones más importantes eran: las Juventudes Vascas; los Mendigoizales; y los Emakumes. Los Batzokis eran el centro de reunión y constituyen la base de la implantación social del P.N.V. en los municipios vascos.

El teatro también fue usado por el nacionalismo como medio de difusión ideológica y como medio de propaganda.

Esta comunidad y sus estructuras que se consolidaron o surgieron durante la República fueron silenciadas en la España franquista, pero emergieron con fuerza en el exilio donde reorganizo sus estructuras. El franquismo contribuyo a radicalizar el nacionalismo ya que es a partir de este cuando se manifiesta violentamente, antes nunca había usado esta vía.

En la actualidad hay dos partidos comunidad: el P.N.V. y H.B., ambos con vocación totalizante, pero siendo el P.N.V. el hegemónico. Esta hegemonía llevo a la creación de la Comunidad Autónoma Vasca a imagen y semejanza del P.N.V.. Pero la hegemonía quedo rota tras la separación de E.A., lo que le obliga a gobernar en coalición con el P.S.E y/o E.A..

Hoy en día, pese a su importancia política es inviable su pretensión de identificar al P.N.V. con el pueblo vasco, ni siquiera con la comunidad nacionalista. Debido esto a la ruptura entre el nacionalismo moderado y el radical/violento.

LOS ESTUDIOS SOBRE NACIONALISMO VASCO

Este libro termina con un ensayo a cerca de las diferentes tendencias o etapas contrapuestas que han existido en los estudios sobre nacionalismo vasco: la literatura histórica nacionalista y la antinacionalista dominantes hasta finales de la década de 1960; y la historiografía propiamente dicha de los últimos 20 años.

La diferencia fundamental entre ambas es que en la primera todos los autores estaban influidos por su propia ideología y sus mitos, mientras que en la segunda se trata de trabajos rigurosos de investigación científica que dejan de lado la mitología, inventada en gran parte por Sabino Arana.

COMENTARIO PERSONAL

Este libro me ha sido útil para conocer mejor la base histórica del nacionalismo vasco, algo que prácticamente desconocía.

El capitulo tercero es el que me ha parecido más interesante ya que pone de manifiesto cual es la contradicción existente en el interior del P.N.V. Esta se debe a la incompatibilidad entre su practica política; la consecución de la vía autonómica, y su doctrina ideológica; el aranismo sinónimo de independentismo.

Esta dualidad, creo que se puede seguir viendo actualmente, aunque parece que se ha apostado por seguir el camino “ilusorio” de lograr la independencia del “pueblo” vasco, o de lo que consideran comunidad nacionalista vasca. Como se ha señalado en este libro durante la II República se podía identificar dicha comunidad con el pueblo vasco, salvo en las zonas mineras e industriales de marcado carácter emigrante y donde las posiciones políticas dominantes eran de izquierdas. Hoy en día, esta identificación no puede darse puesto que el pueblo vasco esta compuesto por una heterogeneidad social y de tendencias socio-politicas, y es en esta diversidad en lo que radica la singularidad del pueblo vasco, no en la asimilación de todo el pueblo vasco a la comunidad de nacionalistas.

Otro aspecto destacable del libro es el capitulo dedicado a Sabino Arana, donde se analiza su evolución y los diferentes movimientos que se han suscrito a cada una de sus etapas. También es curioso ver como los dos partidos nacionalistas más importantes actualmente han surgido de la primera y la segunda etapa y han negado la tercera, la “evolución españolista” o regionalista. Esta vía solo ha sido seguida por nacionalistas no aranistas. Aunque políticamente no ha triunfado nunca, ideológicamente pienso que es una salida practica hacia un nacionalismo moderado que lograse una autonomía mayor dentro del estado. Siguiendo la línea reseñada en el libro de entendimiento y comprensión mutua entre el estado español y la comunidad vasca.

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