Política para Amador; Fernando Savater

Filosofía española contemporánea. Filósofos españoles. Obediencia y rebeldía. Democracia. Libertad y felicidad. Convivencia social

  • Enviado por: Mari Charo Suárez Varo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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CAPÍTULOS 1 y 2

“Henos aquí reunidos”; ”Obedientes y rebeldes”.

Desde siempre, por lo menos desde que tengo uso de razón, me ha parecido algo necio preguntarme cómo serían las cosas si no fuéramos como somos, por eso me “encoraja” ponerme a pensarlo, pero creo que es algo necesario(yo solita me contradigo) conocer nuestros orígenes y al investigar nuestras raíces, nos topamos con el gran cambio que hemos demostrado a lo largo del tiempo, y es éste el meollo del asunto, lo que nos hace pensar, como seríamos, si no hubiéramos cambiado tanto, asi que, me guardo el coraje.

No estoy de acuerdo con Savater en eso de que los humanos vivimos buscando la inmortalidad, no creo que vivamos para eso (aunque estaría bien, claro) sino que buscamos constantemente artilugios, métodos, formas de vida que hagan de nuestra muerte algo lejano, y que el tiempo que vivamos queremos vivirlo bien.

No temo a la muerte porque “vivir es morir” y pienso que estamos aquí por cumplir una misión, por decirlo de alguna forma, aunque pensemos que a algunos no les da ni tiempo a cumplir nada, por ejemplo a niños que mueren, pero estoy segura de que sí, de que si han muerto, es porque ya aquí no hacen falta aunque sea duro y a nosotros nos parezca que sí, es injusto pero es que así es la vida ¿no?, me tranquilizo al saber que en el mismo instante en que muere una persona, hay otra que está naciendo, y que nunca nos quedaremos solos, pero la muerte es algo necesario, si no, nuestro principal problema sería la superpoblación, si es que pensando en frío, con los que somos, ya somos muchos. Y es por esto, por lo que no creo que vivamos buscando la inmortalidad.

Si es verdad que es muy duro que nos dejen seres queridos, o ver el dolor de una madre que pierde a su hijo, y en momentos como esos, sí podemos “añorar la inmortalidad”, pero es un sentimiento momentáneo y que de sobra sabemos que es imposible.

Así que, la vida y la sociedad, son como son y tenemos que aceptarlas así, por lo que no sirve de anda pensar quién inventó las leyes o con quién contó para hacerlo, simplemente las leyes son leyes y nosotros estamos aquí para cumplirlas. No creo que una sociedad sin política sea una sociedad sin problemas, al contrario, creo que sería un caos. Me parece algo fantasioso pensar que la sociedad humana, si no tuviera normas que cumplir, sería una sociedad solidaria, sin conflictos porque dicen que está demostrado que el ser humano inconscientemente es un ser pacífico, sin envidias, etc. Esto me parece imposible, creo que desde que nacemos ya somos envidiosos y egoístas y que las normas o leyes, nos ayudan desde pequeños a distinguir entre el bien y el mal, entre lo beneficioso (para nosotros y para los demás) y lo dañino; y que si existen las obligaciones, es por algo, no porque a alguien se le ocurrió una vez unas frasecitas que condicionaban la vida de los humanos. En resumen, creo que una sociedad sin política sería una sociedad aún más conflictiva que la actual.

CAPÍTULOS 3 y 4

“A VER QUIEN MANDA AQUÍ” y “LA GRAN INVENCIÓN GRIEGA”

Casi siempre, sobre todo ahora que somos jóvenes, nuestra misma rebeldía hace que se nos haga inmensamente pesado obedecer a alguien y seguir sus órdenes.

Pero hablando sin contar con el orgullo, me parece algo totalmente necesario que tengamos un guía en nuestras vidas, alguien que ya “venga de vuelta”, como se dice comúnmente, y que nos avise en la medida de sus posibilidades donde hay piedras con las que nos podemos tropezar, aunque luego nosotros vayamos y tropecemos en ellas.

En una sociedad donde somos tantos y cada uno distinto del otro, no creo que se pueda vivir sin unos “jefes” que utilicen su autoridad para conseguir que todos cumplamos las normas que nosotros mismos nos imponemos con el paso de los años. Claro que lo que ya no me parece bien es que éste jefe para lo que utilice su autoridad sea para abusar de ella, como tantos han habido.

No estoy de acuerdo con los dictadores, por ejemplo, pero si con un jefe que elijamos nosotros mismos y que lo único que haga sea intentar llevar a cabo las normas necesarias para que la sociedad pueda ir hacia delante. Y así todos podamos convivir de la manera mas agradable posible.

No me parece bien esa democracia que crearon los griegos, porque esa, era una democracia solo para unos pocos(creo), por lo que pienso que tampoco es nada justo convivir así. Aunque sí es verdad que ese tan solo fue el primer paso de lo que luego seria la democracia actual.

No sé si es que soy demasiado exigente o que tengo una forma de pensar que no se ajusta a la realidad, pero la democracia actual pienso que sigue siendo una democracia para unos pocos, no tanto como la primera que crearon los griegos, pero a mi parecer, sigue siendo algo injusta o ¿es justa para los inmigrantes que llegan cada día a las costas y hacemos de ellos lo que queremos? ¿es justa para los vascos que temen ir a las urnas porque están expuestos a que al volver les estampen un tiro en la nuca ciertas “personas” que dicen defender sus ideales?, etc. Yo no tengo unas soluciones para éstos problemas que pasen de unas ligeras ideas que como a todos, no pasan de solo discutirlas en reuniones de amigos, pero si creo que nuestros gobernantes, los que elegimos cada cuatro años tras escuchar promesas que en su mayoria no suelen llevar a cabo, deberían tener soluciones para éstos y para los otros muchos problemas con que nos topamos diariamente en nuestra sociedad. Tal vez mi postura sea egoísta, lo siento, pero es que a veces me da la impresión de que todas las personas de todos los organismos oficiales que nos representan, solo velan por sus propios intereses y no por los intereses de la mayoría. ¿Entiendes ahora por qué creo que seguimos teniendo una democracia solo para unos pocos?

CAPÍTULO 5

“TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS”

En este capítulo estoy totalmente de acuerdo con Savater ya que creo que es de sabios rectificar, y ¿Por qué encerrarnos en dejar las cosas como las tenemos si vemos que se pueden mejorar? También creo que las normas están impuestas para ceñirse a nosotros, no para nosotros ceñirnos a ellas. Ahora lo desarrollo todo.

Pienso que es algo necio no intentar evolucionar actualizando nuestras formas de vida, por ejemplo (como nos explica Savater) hubiese sido un gran retroceso que nos hubiésemos quedado con los números romanos en vez de adoptar la numeración griega por el simple hecho de que esos eran los nuestro (que es algo discutible).

Creo que cada uno de nosotros por muy parecidos que nos creamos somos totalmente diferentes, pero no por ello lo nuestro va a ser siempre lo mejor (aunque a veces lo creamos), un ejemplo (tal vez algo tonto) sería imaginarnos que andamos a gatas y vemos que nuestro vecino anda “normal”, con las dos piernas, cada vez que lo vemos notamos que ellos son más rápidos y ágiles por ejemplo para bajar y subir escaleras, ¿Nos vamos a quedar andando a gatas sólo porque siempre lo hayamos hecho así? Lógicamente mi opinión es que no, que ya que nuestro vecino nos ha dado la idea de que andemos a dos piernas, no vamos a ser testarudos y seguir perjudicándonos por seguir con nuestras costumbres. Bien, pues igual que con este ejemplo (un poco tonto, ya lo he dicho), pasa con todo lo demás. Pero si una vez que andemos con dos piernas vemos que hay alguien que aún sigue andando a gatas, debemos respetarlo ya que no es ni mejor ni peor que nosotros, simplemente diferente.

Por todo esto es lógico eso de que “vivimos en conflicto porque nuestros deseos se parecen demasiado”claro está, siguiendo con el mismo ejemplo, una vez que todos andemos con dos piernas, todos seremos igual de rápidos o ágiles y ya entraremos en disputas.

Con el nacionalismo ya no estoy tan de acuerdo por que creo que lo que hacemos es desplazar los problemas que tenemos unos con otros a tenerlo unos estados contra otros. Lo ideal (pero creo que imposible), creo que sería lograr que todos los estados, formáramos un solo estado, no sé como se llamaría eso, pero creo que daría solución a muchos de los problemas que conlleva el nacionalismo.

CAPITULO 6

“LAS RIQUEZAS DE ESTE MUNDO”

No sé si es verdad eso de que la propiedad privada es una de las causas principales de conflictos en nuestra sociedad (supongo que si) pero lo que sí es verdad, es que no me imagino una sociedad en la que todo es de todos, y estoy segura de que si llegara a existir y yo la habitase, estaría en total desacuerdo con casi todas las formas de vida.

Verás, es que yo creo que para que luchemos por algo, es necesario que eso por lo que luchamos sea nuestro, nadie hace nada a cambio de nada (aunque suena bonito al decirlo), por lo tanto, si nadie tuviera nada que perder, pues nadie lucharía por nada, o al menos eso creo.

El trabajo nunca me lo he tomado como “el castigo que nos mandó Dios al probar aquella dichosa manzana”, entre otras cosas porque no creo en esta absurda fábula, porque para mí es solo eso, una fábula.

Al contrario, yo creo que el trabajo es el aliciente, la sal de la vida (a parte de otras cosas, claro) desde pequeños, nos educan para que trabajemos, sino ¿para qué estudiamos entonces? Pues para tener un buen puesto de trabajo en el que nos paguen bien, así que si no existiera el trabajo, no existiría nada. Es cierto que mil veces soñamos con un mundo en el que no hay nada que hacer, con una vida en la que estamos todo el día tumbados en el sofá, con un refresco en la mano y alguien que nos pone y nos quita la comida, pero... ¿quien hace el sofá, fabrica el refresco, y nos sirve? Pues personas que están trabajando, así que un mundo en el que nadie trabajara, sería un mundo absolutamente vacío, un mundo primitivo en el que solo contaríamos con lo que la naturaleza nos aportara, ¿de verdad queremos eso? Yo creo que no, si llevamos millones de años progresando y avanzando, intentando crear nuevas técnicas que hagan más agradable nuestra vida, no vamos ahora a volver a la edad de piedra ¿no? Y aún en esa edad, seguiríamos trabajando, porque para poder sobrevivir hay que trabajar, por mínimo y cómodo que sea el trabajo, trabajo tiene que ser.

CAPÍTULO 7

“CÓMO HACER GUERRA A LA GUERRA”

Hablar de guerra no sé si me entristece o me enfurece, y es que creo que este es el tema en el que todos los humanos mostramos nuestro lado más hipócrita y falso. Nadie está a favor de la guerra pero las guerras existen, no lo entiendo. Nuestros gobiernos son pacifistas pero compran y venden armas y hasta hace poco obligaban a todos los chicos a perder un año de sus vidas sirviendo a su patria, ¿pero de qué patria me hablan? ¿A caso no hace más falta un chaval de veinte años sirviendo en su casa a su madre, a su novia, a su trabajo...que a su patria? Por Dios pero qué falsos e ignorantes podemos llegar a ser.

Miles de personas disparan o han disparado y se han escondido bajo el lema “lo hacemos en nombre de la paz”, ¿no es esto contradictorio? Yo te mato, pero limpio mi conciencia diciéndote que lo hago en nombre de la paz.

Los gobiernos mandan un porcentaje de sus beneficios a los países en guerra y a los subdesarrollados, pero ese porcentaje, no es ni la cuarta parte de lo que se beneficia el gobierno con la venta de armas y la explotación de los inmigrantes. Me asusta pensar que nos creemos nuestras propias mentiras, regalamos cosas que no existen, a cambio de millones de vidas y luego no somos capaces ni de decir claramente porqué lo hemos hecho, sino que necesitamos taparnos bajo absurdas escusas que nunca sirven de nada.

CAPÍTULO 8

“¿LIBRES O FELICES?

Siempre procuro tener muy presente que la libertad de un individuo empieza donde termina la de otro, por lo tanto, personalmente, no temo ni a mi libertad ni a la de los demás, si es cierto que si todos pensaramos de la misma forma, no discreparíamos los unos con los otros en nada, y por lo tanto no nos podríamos hacer ningún daño porque todos defenderíamos unos mismos ideales. Pero como esto es algo imposible, y cada uno pensamos de una forma, pues no tenemos mas remedio que aguantarnos y punto.

Mi libertad intento utilizarla de la mejor forma posible, respeto la de los demás porque me gusta que respeten la mía. Yo creo que el utilizar bien o mal la libertad de cada uno, depende de cada factor presente en nosotros, nuestra infancia, educación, familia, nuestro entorno, etc. De esta forma, si desde siempre nos han enseñado cosas malas, que perjudican a los demás, cuando somos mas mayores y nuestra libertad depende solo y exclusivamente de nosotros, la utilizaremos de forma que solo pensemos en nosotros y sin pensar si así hacemos o no daño a los demás.