Política exterior en Costa Rica

Presidentes República siglo XIX. Mariano y José María Montealegre. Talento político. Biografía

  • Enviado por: Alex
  • Idioma: castellano
  • País: Costa Rica Costa Rica
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Índice

Introducción 2

Biografía de Don Mariano Montealegre 3

Política Exterior de Don Mariano Montealegre 5

Biografía de José María Montealgre Fernández 10

Política exterior de José María Montealegre

durante su mandato provisorio 1859-1860 12

Política exterior de José María Montealegre

durante su gobierno constitucional 1860-1863 14

Conclusión 17

Bibliografía 18

Introducción

Costa Rica es un país modesto en extensión y población, y su historia ha sido pacífica, si se le compara con la de otros países hispanoamericanos. Sin embargo, su actuación en el campo diplomático ha sido relativamente importante y el país disfruta de una imagen bastante positiva en la Comunidad Internacional.

La historia de la política exterior costarricense es rica y en muchos aspectos apasionante.

A continuación se expondrá la persona del Dr. Mariano Montealegre un inmigrante guatemalteco, que llegó a nuestra patria a principios del siglo XIX, y que vino a abrir el camino de la diplomacia costarricense, se presentara una breve biografía y su misión diplomática.

Al mismo tiempo, el Dr. Montealegre tuvo 12 hijos, donde su primogénito José María siguiendo los pasos de su padre en la vida pública, llega a ser presidente de la República en los años de 1859 a 1863 al igual que su padre, se empleará la misma metodología, iniciando con una biografía y reseñas de su política exterior durante su mandato.

Don Mariano Montealegre


Don Mariano Montealegre Bustamante nació en Guatemala en el año de 1776, vivió su juventud en Nicaragua y llegó a Costa Rica a principios del siglo diecinueve.

Se distinguió por su talento, capacidad de trabajo y como líder ciudadano. Ejerció diversos cargos públicos, y llegó a ser primer Vice jefe de estado en 1824.

Se dedicó sobre todo al cultivo del café, llegando a ser de los hombres más acaudalados de la primera mitad del siglo diecinueve.

Tuvo las tres haciendas cafetaleras más modernas del país: “La amistad”, “La ilusión”, y “El desengaño”, todas al norte y al este de la Sabana.

Después de una larga relación sentimental con una viuda, de la que nacieron dos hijas, Don Mariano Montealegre, ya de treinta y tres años, decidió casarse con otra dama.

Ella era doña Gerónima de los Ángeles Fernández y Chacón, de veintisiete años, viuda, sin hijos y heredera de una gran fortuna.

Don Mariano y doña Gerónima tuvieron doce hijos, entre ellos estaban María Gerónima, primera dama de la república. María Aurelia, esposa de un fiscal y magistrado de la corte suprema. Francisco de Paula, secretario de comercio y ocupó diversos públicos, Mariano de Jesús, ingeniero, hombre público, fundador y fuerte accionista del banco Anglo Costarricense.

Y el primogénito fue don José María Montealegre, presidente de la república al derrocamiento del presidente Juanito Mora.

Don Mariano Montealegre Bustamante murió a los sesenta años de edad, cuando su hijo menor, Leopoldo, era solo un niño. Su viuda, doña Gerónima le sobrevivió durante quince años.

Su hijo mayor, el presidente José María Montealegre, fue acusado de ser el culpable de la muerte del prócer Juanito Mora y de su cuñado, el general José María Cañas, en Puntarenas.

Trece años después del fusilamiento de los próceres Mora y Cañas, al subir al poder el general Tomás Guardia, don José María y parte de su familia, abandonaron el país para radicarse en San Francisco de California.

Así, con cuatro hermanos Montealegre Fernández muriendo en el exilio, terminó la dinastía iniciada por su padre, Don Mariano Montealegre Bustamante, “el rey del café”.

Política Exterior de Don Mariano Montealegre

Primer Diplomático costarricense.

Al iniciarse el año de 1821, Costa Rica no era ya una Provincia del Reino de Guatemala. Como consecuencia del restablecimiento de la Constitución de Cádiz en 1820, el viejo Reino había desaparecido como entidad administrativa y en su lugar existían dos provincias, la de Guatemala (que comprendía el territorio de las actuales Repúblicas de El Salvador, Guatemala y Honduras y del hoy Estado mexicano de Chiapas) y la de Nicaragua y Costa Rica (formada por los partidos de Costa Rica, Granada, León, Nicaragua, Nicoya, Nueva Segovia y Realejo)

El 15 de setiembre de 1821 se proclamó en la ciudad de Guatemala la independencia absoluta de España, decisión que fue imitada en León el 11 de octubre del mismo año por la Diputación Provincial de Nicaragua y Costa Rica. Sin embargo, el partido de Costa Rica decidió separarse de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica y darse su propia organización.

El 1 de diciembre de 1821, una Junta de Legados de los Pueblos reunida en la ciudad de Cartago bajo la presidencia del presbítero Don Nicolás Carrillo y Aguirre emitió una constitución provisional, a la que se dio el nombre de Pacto Social Fundamenta Interino o Pacto de Concordia, y en la cual se estipulaba (articulo #1) que Costa Rica estaba en absoluta libertad y posesión exclusiva de sus derechos y que sería dependiente o confederada de aquel Estado o Potencia a la que le conviniese adherirse.

Es así como el 10 de enero de 1822 Costa Rica decide anexarse condicionalmente al Imperio Mexicano.

El 8 de marzo de 1823, un Congreso Provisional constituyente reunido en la ciudad de Cartago resolvió que Costa Rica Reasumiera su soberanía, por considerar que no se habían satisfecho las condiciones bajo las cuales se había proclamado su anexión al Imperio Azteca

Ese mismo años se emitió una nueva constitución, denominada Primer Estatuto Político de la provincia de Costa Rica, cuyas atribuciones legislativas y ejecutivas recaían en una corporación denominada Diputación de Costa Rica.

Este Estatuto estuvo vigente solo unos días, ya que el 29 de marzo de 1823, es derrocado el gobierno constitucional, degenerando en una brevísima guerra civil entre republicanos y monárquicos, ganando los primeros y tuvo como consecuencia el traslado de la capital a San José.

Poco después dio inicio la historia diplomática de Costa Rica propiamente dicha, al recibirse importantes comunicaciones de Nicaragua.

En Nicaragua existían en esos momentos dos gobiernos distintos, uno en León y otro en Granada, entre ellos reinaba la hostilidad. Ambos intentaron atraer a Costa Rica a su órbita. Las autoridades de Granada propusieron a Costa Rica “federación en todos los sentidos” y asistencia militar recíproca y las de León nos invitaron a enviar representantes a un Congreso que se reuniría en esa ciudad.

Ambas propuestas fueron recibidas con gran cautela, ya que no se deseaba que nuestra provincia se viera envuelta en los conflictos internos de Nicaragua. Pero tampoco era conveniente adoptar una actitud aislacionista, debido a la importancia de la provincia vecina como mercado para el tabaco y el interés también en la habilitación de la ruta fluvial del Sarapiquí y del San Juan para su comercio.

Finalmente el 6 de mayo de 1823 el Congreso resolvió:

“…que el gobierno de esta provincia nombre un enviado que vaya instruido a conferenciar y concertar con aquellos (los Gobiernos de Granada y León) las bases y principios bajo los cuales se haya de pactar la recíproca unión y correspondencia de esta Provincia con aquella quedando garantizada y derechos hasta ratificarlos cualquier tratado”

El 12 de mayo, la Junta Superior Gubernativa de Costa Rica designó como enviado ante los gobiernos nicaragüenses a Don Mariano Montealegre Bustamante, acaudalado guatemalteco que residió desde hace bastantes años en San José y desempeñaba el elevado cargo de factor de la Renta de Tabacos. Montealegre declinó el nombramiento, alegando su falta de capacidades y sus múltiples responsabilidades en la Renta, pero la Junta desechó sus argumentos y confirmó la designación el 15 de mayo de 1823.

A pesar de algunos apuntes hacia los propósitos unionistas hacia Nicaragua, las instrucciones que se le dieron a Don Mariano Montealegre, fueron muy específicas en cuanto a que Costa Rica mantendría su condición de Provincia aparte.

Las instrucciones dadas por las autoridades de Costa Rica a Don Mariano Montealegre disponían que éste negociase con Nicaragua una gran variedad de asuntos:

  • Exenciones tributarias mutuas

  • Establecimiento de tribunales comunes

  • Uso del puerto de San Juan del Norte

  • Asistencia militar reciproca

  • Pago de diezmos

En principio se esperaba que Montealegre pudiera negociar con un Gobierno unificado; pero en caso de persistir la separación entre León y Granada, el Enviado de Costa Rica debía solicitar una reunión tripartida.

Don Mariano Montealegre salió hacia Nicaragua el 20 de junio de 1823, se embarcó en Puntarenas con destino al puerto del Realejo y llegó el 6 de julio a León, donde fue dignamente recibido. Como Nicaragua aún estaba dividida, Montealegre escribió a las autoridades de Granada para solicitar, de conformidad con sus instrucciones, que se celebrase una reunión tripartida. Los granadinos accedieron a la petición, y se decidió efectuar la conferencia en la villa Tipitapa; pero surgieron nuevas dificultades entre León y Granada y se hizo del todo imposible llevar a cabo la reunión. Finalmente, Montelagre se resignó a tratar por separado con cada gobierno y para ello se trasladó a Granada el 11 de agosto de 1823.

El 16 de agosto de 1823 el Enviado de Costa Rica y la Junta Gubernativa de Granada, encabezada por Don José Antonio Velasco, suscribieron en esa ciudad el tratado Montealegre-Velasco, primer instrumento internacional de nuestra historia.

El convenio consta de nueve artículos, referidos a:

  • reconocimiento mutuo,

  • asistencia militar recíproca de hasta 500 hombre,

  • establecimiento de una guarnición en caso de que Costa Rica abriese un camino en la cuenca del Sarapiquí,

  • provisión de tabaco costarricense a Granada,

  • pago de las deudas granadinas a Costa Rica,

  • correos,

  • comercio y aranceles

  • situación de Nicoya

Para Costa rica lo más importante del convenio fue lo acordado con respecto a Nicoya. Este territorio nicaragüense, que había estado sujeto a Granada, se había colocado recientemente bajo la autoridad de León. El Gobierno granadino, quizá con el ánimo de desquitarse, aun en detrimento territorial de la antigua Provincia de Nicaragua se comprometió en el tratado Montealegre-Velasco a informar a la Asamblea Constituyente de Centro América que Nicoya podía recibir mayores ventajas del Gobierno de Costa Rica, por su proximidad geográfica, aunque en las instrucciones recibidas por Don Mariano no se planteaba el tema de Nicoya, nuestro enviado lo planteó por lo ventajoso que sería la anexión de Nicoya.

El tratado fue aprobado definitivamente en octubre de 1823 por Granada, hecho lo mismo Costa Rica el 9 de setiembre del mismo año.

El mismo 9 de setiembre, el Enviado de Costa rica firmó otro convenio con la Junta Gubernativa de León, presidida por Don Pedro Solís. En este instrumento, integrado por quince artículos, se consagra el reconocimiento mutuo y la asistencia militar recíproca en caso de ataque exterior o convulsión interior (aunque se dispuso que Costa Rica permanecería neutral en conflictos entre Granada y León, y ésta en los que pudieran surgir entre Granada y Costa Rica), y se trataban otros temas, tales como jurisdicción de los tribunales, defensa del río San Juan, suministro de tabacos, pago de las deudas leonesas a Costa Rica, circulación monetaria, situación de Nicoya, correos, diezmos y ratificación.

Montealegre planteó en las negociaciones el tema de la posible anexión de Nicoya a Costa Rica, pero las autoridades leonesas prefirieron que se esperase la división territorial que habría de efectuar la Asamblea Constituyente reunida en Guatemala. Don Mariano también pidió al Gobierno leonés que garantizase la deuda demás de 3000 pesos que tenía Granada con Costa rica. Los leoneses se manifestaron dispuestos a ellos, siempre y cuando Costa Rica suspendiese el suministro de tabaco a Granada hasta que pagase la deuda y lograse que esa ciudad se sujetase al Gobierno de León. El Enviado de Costa Rica prefirió dejar el asunto en suspenso, sujeto a la aprobación de la aprobación de las autoridades costarricense.

La junta Superior Gubernativa de Costa Rica aprobó el 24 de setiembre de 1823 el tratado Montealegre-Solís, manifestando que estaría de acuerdo en la suspención del suministro de tabaco a Granada si ésta no cumplía con el tratado Montealegre-Velasco.

Don Mariano Montealegre, cuya misión diplomática fue en conjunto bastante exitosa y altamente positiva para Costa Rica, salió de León el 4 de diciembre de 1823 y llegó a San José el 23 del mismo mes. El 21 de enero de 1824 dirigió a la Junta Gubernativa un informe final sobre sus gestiones, en el cual manifestaba emocionalmente:

“…no puedo menos de confesar a Vuestra Excelencia que me llené de un gran orgullo, latiéndome el corazón fuertemente al considerar cuánto valía ya en la estimación de los demás Gobiernos una Provincia que antes era mandada con desprecio”

Los tratados Montealegre-Velasco y Montealegre-Solís estuvieron en vigencia por un período muy breve, ya que en marzo de 1824 Costa Rica quedó adherida a las Provincias Unidas de Centro América. Con ello concluyó la competencia de las autoridades costarricenses en materia de relaciones exteriores.

José María Montealegre Fernández

(1859 - 1860) (1860 - 1863)

Don José María Montealegre Fernández nació en San José el día 19 de marzo de 1815. Fue hijo de don Mariano Montealegre Bustamante y doña Jerónima Fernández Chacón.

Fue el primer costarricense que estudió medicina en Europa. Se graduó de médico cirujano en Inglaterra.

Era un hombre adinerado, heredero de grandes fincas de café y se dedicaba al negocio de la exportación de ese grano. Fue presidente del Congreso.

Llegó a la presidencia mediante un golpe militar que los coroneles Máximo Blanco y Lorenzo Salazar llevaron a cabo en contra de Juan Rafael Mora Porras en 1859.

Luego, por elección popular se le designó Presidente Constitucional para el período 1860 - 1863.

A pesar de sus honrados esfuerzos, su gobierno estuvo muy influido por los coroneles Blanco y Salazar y por los cafetaleros. El período de su mando se caracterizó por enfrentar una gran agitación política.

Don José María convocó a una Asamblea Constituyente, que redactó la Constitución de 1859. Esta redujo el período presidencial de 6 a 3 años. Se prohibió la reelección.

Arregló con ventaja muchas deudas y compromisos que el gobierno había contraído durante la guerra de 1856 y aún antes. Implantó el sistema de sello postal adhesivo.

Fue un presidente progresista y culto. Por la influencia del grupo al que pertenecía, se dieron la caída de don Jesús Jiménez en 1870 y la llegada al poder del licenciado Bruno Carranza.

Tomás Guardia se constituyó en su enemigo político y por tal motivo emigró con su familia a los Estados Unidos.

Falleció en San José en San José, California, el 26 de septiembre de 1887. Sus restos fueron traídos a Costa Rica en diciembre de 1978 y fueron depositados en el Mausoleo de ex Presidentes en el Cementerio Jardines del Recuerdo.

Política Exterior de Don José María Montealegre

1859-1863

Durante su mandato Provisorio 1859-60

El 14 de agosto de 1859, el Presidente Juan Rafael Mora Porras fue derrocado por un golpe militar y se proclamó como Presidente Provisorio al Licenciado Don José María Montealegre Fernández, quien había sido casado con una hermana de Don Juan Rafael, Doña Ana María Mora Porras, la cual falleció en 1854.

El mismo día del golpe, Montealegre nombró al Expresidente Don José María Castro como Ministro de Relaciones Exteriores. La permanencia de Castro en el gabinete de Montealegre fue efímera, ya que el 17 de agosto se nombró a Don Jesús Jiménez Zamora como Ministro de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública. Al parecer, Castro se limitó a prestar su nombre al nuevo gobierno para darle cierto lustre en los momentos iniciales.

El 27 de Diciembre de 1859, la Asamblea Constituyente aprobó la nueva Carta fundamental de la República.

El Canciller Jiménez Zamora estuvo al frente de las carteras de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública hasta poco antes del inicio del Gobierno Constitucional. El 27 de abril de 1860 fue admitida su renuncia, y hasta el 29 de abril, cuando concluyó el gobierno de facto, se encargó de las carteras el Vicecanciller Don salvador González Ramírez.

Al caer la administración de Mora, partió hacia el exilio en el Salvador con un grupo de parientes y partidarios, no sin antes protestar por su derrocamiento y manifestar que se consideraba el único Presidente legítimo de Costa Rica. En El Salvador, Mora fue recibido cordialmente y empezó a planear la reconquista del poder.

Las aspiraciones de Mora hicieron que para el Gobierno provisorio fuese imperativo el mantenimiento de relaciones correctas con los demás Gobiernos centroamericanos, que podían cooperar con los proyectos del derrocado.

Cuando la Cancillería comunicó a los demás gobiernos centroamericanos, el golpe de estado dado, los gobiernos del Istmo reconocieron el nuevo gobierno y siguieron manteniendo las relaciones diplomáticas con el país, pero por su parte Guatemala miraba con simpatía la idea de regreso del Expresidente Mora, mientras que El Salvador y Nicaragua estaban decididos a contribuir activamente para hacer esto realidad.

La administración provisoria de Montealegre concluyó sin que se hubiera verificado el temido desembarco de Mora, aunque no faltaron en sus últimos meses serias conspiraciones a favor de Mora.

El Gobierno provisorio heredó de la administración Mora la difícil cuestión de las indemnizaciones económicas que reclamaban algunos americanos y europeos real o supuestamente perjudicados por la acción de nuestras tropas durante la guerra contra William Walker.

Para tal situación y ante los reclamos, se le encomendó al encargado de Negocios de Costa Rica, Don Luis Molina, que lograse constituir una comisión mixta para que fueran examinados tales reclamos.

En términos generales, la administración Montealegre respetó en sus cargos al personal diplomático de la República heredado de la administración Mora.

Un dato interesante y digno de mencionar, fue la emisión, el 6 de setiembre de 1859, de un decreto ley mediante el cual disponía que ningún Ministro o Cónsul de otra nación acreditado en la República podría ser funcionario público de Costa Rica.

Política Exterior del Gobierno Constitucional de Don José María Montealegre 1860-1863

El 29 de abril de 1860, mediante el triunfo electoral, Don José María Montealegre Fernández tomo posesión como Presidente constitucional de la República.

El 14 de marzo de 1860 encargó las carteras de Relaciones Exteriores e Instrucción Pública a Don Francisco María Iglesias Llorente el cual se mantuvo hasta 1863.

Relaciones con los países de Centroamérica.

El 6 de agosto de 1860 los gobiernos Centroamericanos se alarman ante la una nueva expedición filibustera y con el pretexto de preparar la defensa contra Walker, el Presidente salvadoreño Don Gerardo Barrios Espinosa solicitó al Gobierno de Costa Rica el envión urgente de doscientos o trescientos rifles, con baleros y tubos. Donde en realidad, este armamento se destinaba a los moristas, quienes se aprestaban a llevar a cabo su expedición restauradora a vista y paciencia de las autoridades salvadoreñas.

Ese mismo año el derrocado Mora desembarcó en Puntarenas con un importante número de partidarios con el objetivo de derrocar a Montealgre, más sin embargo no fue así, y fue fusilado en Puntarenas el 30 de septiembre de 1860. Unos días más tarde fue fusilado también el General Don José María Cañas Escamilla.

El fusilamiento del Expresidente Juan Rafael Mora Porras, provocó la ruptura de las relaciones diplomáticas del Salvador con nuestro país.

Costa Rica y la Política Exterior del General Barrios presidente de El Salvador.

Durante la administración constitucional de Don José María Montealegre la situación de Centroamérica fue sumamente tormentosa, especialmente por la política agresiva del General Don Gerardo Barrios, Presidente de El Salvador y su deseo de restablecer la unión ístmica.

La política exterior de Costa Rica en cuanto a este hecho, fue, la de estrechar más las relaciones con los otros tres países centroamericanos especialmente con Nicaragua, es así como el Licenciado Don Julián Volio Llorente Ministro ante los Gobiernos de Nicaragua Y Honduras, donde logró la firma, el 7 de marzo de 1861, del tratado Volio-Zepeda, el cual era un convenio de alianza defensiva y unión y representación común entre ambos países, donde las demás Repúblicas centroamericanas eran invitadas a adherirse al tratado.

Deseoso de evitar el estallido de un conflicto regional el Canciller costarricense Don Francisco María Iglesias preparó un proyecto de unión centroamericana. El proyecto fue sometido a los demás gobiernos del istmo; pero no tuvo eco.

Las relaciones con los Estados Unidos de América.

Al iniciarse el período constitucional, Costa Rica aún seguía enfrentada con los reclamos que presentaban ciudadanos americanos por acciones de nuestras tropas durante la guerra contra Walker.

Con el propósito de llegar a un entendimiento con los Estados Unidos de América, el Gobierno costarricense facultó a Don Manuel José Carazo Bonilla y a Don Francisco María Iglesias para negociar con el Ministro residente americano en San José, Alexander Dimitry. De sus conversaciones surgió la Convención Carazo-Dimitry, suscrita en nuestra capital el 2 de julio de 1860 y aprobada por el Congreso. Según esta Convención, los reclamos, que en total ascendían a la suma de 1,778,503 pesos con 86 centavos, serían examinados en Washington por una comisión arbitral, integrada por delegaciones de Costa Rica, Estados Unidos y un tercer país (Italia) Costa Rica Designó a su encargado de negocios en la capital norteamericana, Don Luis Molina.

La comisión examinó 39 reclamaciones contra Costa Rica, de las cuales el gobierno americano apoyaba 34. De éstas, 13 fueron rechazadas, y las 21 restantes fueron sometidas al tercero (Italia), que rechazó 9 y aprobó parcialmente 12, al fin de cuentas se resolvió que Costa Rica debía pagar 25,704 pesos y 14 centavos.

La convención Iglesias-Riotte.

El 9 de junio de 1862 el Canciller Iglesias y el Ministro de los Estados Unidos de América en Costa Rica Charles N. Riotte suscribieron en San José una convención Postal.

Las relaciones con Italia.

En 1861, el Gobierno de Costa Rica reconoció la transformación del Reino de Cerdeña-Piamonte en el Reino de Italia. La nación con forma de bota dispuso que su Cónsul en San José, Luigi Otton Von Schrotter, tratara en negociar un tratado de amistad con Costa Rica, donde l 14 de abril de 1863 el Canciller costarricense (Francisco M. Iglesias) y el Cónsul de Italia firmaron el Tratado Iglesias-Von Schrotter, que fue aprobado en diciembre de 1863.

La exposición universal de Londres.

Por invitación del Gobierno británico, Costa Rica decidó participar en la Exposición Universal de Londres, destinada a inaugurarse el 1 de mayo de 1862 y para ello remitió a la Gran Bretaña muestras de minerales, maderas y otros productos nacionales. Esta fue la primera vez en que Costa Rica participó en una exposición internacional.

Conclusión

De esta forma se ha dado un rápido vistazo a la política exterior de Costa Rica, así como también el inició de tal disciplina en nuestro país

El aporte dado por Don Mariano Montealegre a nuestra política exterior ha hecho merito y por tanto es considerado como el primer diplomático de Costa Rica en 1823, en abril de 994, al celebrarse el sesquicentenario del Ministerio de Relaciones Exteriores, se efectuó un homenaje a su memoria y se dio nombre a un salón de la Chancillería costarricense.

Su primogénito, siguiendo los pasos de su padre llegó a ser presidente de la República en 1859-1863, logrando una buena cantidad de logros para la política exterior costarricense, desde los reclamos europeos y norteamericanos a raíz de la guerra contra los filibusteros mencionando también su política exterior hacia Centro América, Italia, Gran Bretaña, entre otros.

Gracias a estos aportes de estas dos personas, padre e hijo, y a lo largo de la historia Diplomática de Costa Rica, se ha logrado ir madurando en cuanto a tal disciplina, es necesario a mi parecer despolitizar tal institución y por tanto cederle lugar a aquellas personas que estén bien preparadas y dejar de lado todo favor político.

Profesionalizando y implementado una excelente política interna como externa, se logrará colocar a Costa Rica entre las principales potencias diplomáticas del mundo.

El que se sacrifica...

Triunfa.

José Marti.

Bibliografía

Historia diplomática de Costa Rica / José Francisco Saéns Carbonell -1.ed.—San José, C.R. : Editorial juricentro, 1996.

V.Iglesias, francisco María, Documentos relativos a la Independencia, San José, Tipografía Nacional, 1ª. Ed., 1899-1902, vol. III, p. 12.

V. Documentos relativos a la misión diplomática de don Mariano Montealegre a Nicaragua, op. Cit., p. 471

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