Política expansionista e imperialista de los EEUU (Estados Unidos)

Historia de América Contemporánea. Norteamérica en los siglos XVIII, XIX y XX. Doctrina Monroe. Alianzas políticas internacionales. Expansionismo norteamericano. Primera potencia mundial

  • Enviado por: Harold Chittenden
  • Idioma: castellano
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • 22 páginas

publicidad
cursos destacados
Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información


Tres Siglos de la Política Expansionista e Imperialista de Estados Unidos

Siglos XIX, XX y XXI.

Feb 28, 2006



Siglo XIX: Creación de la Política Expansionista e Imperialista Norteamericana

Estados Unidos a los pocos años de obtener su independencia de Inglaterra, ya mostraba las bases de sus tres objetivos a seguir como nación. Primero, instaurar en Latinoamérica como su área de influencia, segundo, expandir sus limites territoriales hacia los cuatro puntos cardina-les del continente americano, y en ultimo objetivo, convertir y mantener a América Latina como su punto de comercialización mas importante.

La idea de integrar al continente Americano y mas concretamente a América Latina tiene sus orígenes con Simón Bolívar. El libertador de las Américas ya desde 1820 trato de fomentar la integración Latinoamericana, ya que entendía que las naciones americanas deberían de estar unidas contra los embates de los intereses extranjeros tales como España, o los Estados Unidos, y procurar la independencia de los países que seguían bajo los dominios de los colonizadores europeos.

En el 1822 Estados Unidos fue la primera nación en reconocer las nuevas naciones que en Hispanoamérica acababan de separarse de España. Aquel mismo año inquietaron a los Estados Unidos dos iniciativas procedentes de Europa y dirigidas hacia el nuevo continente: Primero el zar Alejandro I proclamó los derechos de Rusia sobre la costa del Pacifico y las aguas vecinas desde Alaska, que pertenecían entonces a Rusia, hasta la parte norte de la isla de Vancouver. Ante esta amenaza el gobierno del gobierno norteamericano bajo la presidencia de James Monroe, se le informó al ministro de Rusia que los Estados Unidos “debían discutir el derecho de Rusia a cualquier establecimiento territorial en este continente y debían afirmar claramente que el continente americano no se hallaba ya supeditado a cualquier nuevo establecimiento colonial europeo y tal vez no halla momento mas favorable para decir franca y explícitamente al gobierno ruso que la paz futura y el interés de la propia Rusia no pueden verse facilitados por el establecimiento de Rusia en cualquier parte del continente americano”

La segunda concernía mas específicamente a las intenciones que las potencias europeas pudiesen tener sobre América Latina. Monroe pedía con firmeza a las potencias europeas que no interviniesen en América. Asimismo, confirmando la política de neutralidad inaugurada por George Washington, adquiría el compromiso de no intervenir en los asuntos europeos.

Ya para esta época los Estados Unidos comenzaba a ansiar un puerto en la costa del Pacifico para comerciar con Asia y fortalecer su posición ante Europa como la potencia del continente americano. En otoño de 1822, en el Congreso de Verona, Francia y las potencias de la Santa Alianza (Rusia, Austria y Prusia) decidieron intervenir en España, donde una revolución había obligado a Fernando VII a aceptar una Constitución Liberal. En 1823 el rey francés Luis XVIII envió un ejército al otro lado de los Pirineos para ayudar a los Carlistas a restaurar su poder absoluto. Los Estados Unidos temieron que las potencias de la Santa Alianza, se ocupasen luego de sus antiguas colonias hispanoamericanas.

En 1823 el presidente de los Estados Unidos, James Monroe, decide responder a los sucesos que estaban sucediendo en Europa con la creación de la Doctrina Monroe, que establecía la exclusión del continente americano de la política de poder al estilo europeo.

La Doctrina Monroe podemos interpretarla en dos sentidos: primero, como una declaración unilateral con proyección hemisférica de la política norteamericana del aislacionismo; y segundo, como una estratégica a los efectos de evitar cualquier avance europeo en el continente americano. Que si bien en el mensaje se habla de que los Estados Unidos no admite la intromisión de ninguna potencia extranjera en el continente “americano”, sin embargo esta alusión estaba dirigida principalmente contra Inglaterra y sobre todo contra los designios que Inglaterra tenía en cuanto a la isla de Cuba. Inglaterra había propuesto a los Estados Unidos una declaración común americano-británica que alertase a las potencias europeas contra cualquier tentativa de reconquistar Hispanoamérica. A este propuesto británico, los Estados Unidos plantearon como condición, que Inglaterra reconociese, en primer lugar, la independencia de las antiguas colonias hispanoamericanas. Inglaterra procuró esquivar la petición norteamericana. Lo cierto es que, en 1823, en los Estados Unidos imperaba un sentimiento anti-británico bien fuerte, porque sospechaba que Inglaterra intentaba colaborar con la Santa Alianza, aparte que después de la última guerra americano-británica de 1812, Inglaterra mostraba indiferencia e incluso antagonismo hacia los Estados Unidos.

La consecuencia más importante de la Doctrina Monroe para los Estados Unidos, es que es la doctrina de América para los americanos, o un tanto sarcásticamente, como la doctrina de América para los Norteamericanos. Esta doctrina logro detener una doble amenaza: la de los rusos que trataban de extenderse por la costa de Pacífico, y la de las potencias de la Santa Alianza, deseosas o susceptibles de inclinarse a socorrer a España en sus posesiones americanas.

La Doctrina Monroe fue letra muerta, por lo menos durante veinte años. No obstante lo dicho sobre esta doctrina, con relación a Latinoamérica, se tradujo en una política de no-alianza sistemática: negativa a intervenir en el Congreso de Panamá de 1826, no hubo defensa continental por parte de los norteamericanos frente a la invasión británica a las Islas Malvinas (propiedad de Argentina por su localización geográfica), sin olvidar que ya habían sido invadidas por una fragata norteamericana en 1831, el intento anglo-francés cuando la cuestión de Tejas, en 1845, la amenaza inglesa y española sobre Yucatán, la usurpación de territorio a México en 1845, donde hasta llegaron a ocupar Ciudad de México, en 1848, la amenaza inglesa, francesa y española a México en 1861 por el cobro de por tratar de cobrar una deuda.

Para el 4 de marzo de 1845, la anexión de Texas pudo lograrse mediante una trampa legal. El gobierno mexicano protestó de inmediato ante esta medida. México jamás había manifestado que la anexión de tal territorio a la Unión Americana seria considerada como un acto de hostilidad y una causa suficiente para la declaración de la guerra. México terminó perdiendo Texas, California, Nuevo México y reconociendo el rió Bravo como limite meridional como su nueva frontera con los Estados Unidos.

En 1885, los Estados Unidos superaban a Inglaterra en producción de productos manufacturados y a finales de siglo consumía más energía que Alemania, Francia, Austria-Hungría, Rusia, Japón e Italia juntos. Los aumentos de producción, vías de acero y el kilometraje de las vías férreas sobrepasaban con creces cualquier línea europea. Hubo tentaciones de parte de los dirigentes norteamericanos para crear un verdadero imperio con tanto aumento en poderío, así tenemos las ideas del secretario de estado Stewars de anexionar México y Canadá, o del gobierno de Grant (1869-1877) de anexionarse la Republica Dominicana y la isla de Cuba. Este era el estilo de pensamiento de las potencias europeas, pero el senado de los Estados Unidos se preocupó más de los asuntos domésticos, como por ejemplo, el de aumentar y mejorar el ejercito que en 1890 era inferior al búlgaro y las fuerzas navales muy inferiores que las italianas.

La verdadera historia de la Doctrina Monroe comienza a fines del s.XIX, cuando el gobierno norteamericano se transformo en uno de ofensiva, y esta sirvió para justificar las anexiones norteamericanas. En la conferencia de Berlín, las superpotencias europeas se repartieron a África que era el último territorio virgen que quedaba por repartir. Países que habían llegado tarde a la repartición, como Alemania y los Estados Unidos, no conformes con el, fijaron ojos en colonias de países decadentes como lo eran Portugal y España. En 1898 Estados Unidos ya contaba con una marina moderna, y en enero de ese mismo año el acorazado Maine salio rumbo a la Habana, Cuba en visita de “cortesía” después de diversos incidentes diplomáticos con España. En un accidente estalla el acorazado Maine, y esto les entrega la justificación que los norteamericanos necesitaban para exigirle a España que se retirara de Cuba, y empezó a movilizar tropas de voluntarios hacia la isla. España respondió declarando la guerra a los Estados Unidos, dando origen a la llamada guerra Hispanoamericana donde España perdió sus últimas colonias, Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam, las islas Marianas y las islas Carolinas en Micronesia.

Así bajo este escenario termina el siglo XIX para la nueva potencia del mundo, y crea las bases de lo que seria el perfeccionamiento de la política expansionista e imperialista de los Estados Unidos durante el siglo XX.

S.XX: Perfeccionamiento de la Política Expansionista e Imperialista Norteamericana

Los Estados Unidos entraron al siglo XX como una poderosa maquinaria colonialista y muy poderosa. La adquisición de nuevos territorios al final del siglo XIX, abrió las puertas a un intenso debate en cuanto a esos territorios y a sus ciudadanos en relación al sistema político estadounidense. En comparación con la manera en que las potencias europeas construyeron sus imperios, el periodo de codicia de Estados Unidos argumenta que fue limitado en su ámbito y de corta duración. Después de la guerra Hispanoamericana, los norteamericanos justificaron sus acciones con el argumento de que preparaban a las naciones para la democracia. Pese a las críticas antiimperialistas, la mayoría de los estadounidenses creían que el conflicto con España había sido oportuno y estaban ansiosos de hacer sentir el poder de los Estados Unidos.

El 28 de Febrero de 1901, el senador norteamericano Orville Platt, propone enmendar la ley de gastos del ejército, incluyendo en una cláusula que regulara las relaciones entre el nuevo estado independiente cubano y los Estados Unidos. Esta enmienda recibe el apoyo de la legislatura de Estados Unidos y de su presidente, tras lo cual el gobernador militar de Cuba entrega la resolución a la Convención Constituyente. Los representantes cubanos reciben la enmienda sin mucho agrado, debido a varias de sus condiciones:

  • Que el gobierno de Cuba nunca celebrara con ningún poder o poderes extranjeros ningún tratado u otro convenio que tienda a menoscabar la independencia de Cuba o que permita a otros poderes extranjeros obtener para colonización o para propósitos militares o navales control sobre ninguna porción de la isla.

  • Que dicho gobierno no asumirá o contraerá ninguna deuda pública para el pago de cuyos intereses y amortización, resulten inadecuados los ingresos ordinarios.

  • Que el gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individua.

  • Que el gobierno cubano venderá o arrendara a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el presidente de los Estados Unidos.

  • El pueblo cubano negocia a través de sus delegados durante tres meses sin lograr cambios sustanciales, a pesar de la creación de una comisión que viaja a Washington a fin de negociar directamente con el presidente estadounidense. El 8 de junio de 1901 el secretario de guerra estadounidense proclama que la ley deberá cumplirse tal cual fue aprobada por el legislativo.

    Así comienza el siglo XX para la política prepotente e imperialista para la nueva potencia en América. En 1902 Inglaterra cesó en su empeño de controlar la América Central, luego de observar el poderío norteamericano durante la guerra Hispanoamericana y observar el fin de España como potencia. Ese mismo año el presidente Roosevelt expone que los Estados Unidos debían hacer sentir mundialmente su influencia y si sus intereses chocaban con los de otra potencia, tendría que utilizar la fuerza. Esta posición del presidente Roosevelt hizo que la Doctrina Monroe se volviera más intervensionista.

    No obstante lo antes mencionado sobre la Doctrina Monroe, no hubo defensa continental por parte de Estados Unidos para frenar en 1902 el bloqueo a Venezuela por las armadas de Italia, Inglaterra y Alemania para cobrar la deuda publica que este país Suramericano tenia con aquellos gobiernos, motivando el pronunciamiento del Canciller argentino Luis Maria Drago bajo el principio de que “la deuda publica no puede dar lugar a intervención armada, ni menos a la ocupación material del suelo de las naciones americanas por una potencia europea”. Drago hacia referencia en su comunicación al gobierno norteamericano, que este principio ya estaba proclamado en la Doctrina Monroe. La respuesta del gobierno de los Estados Unidos fue que impediría la intervención de cualquier potencia extra-americana por el cobro de las deudas contractuales, pero intervendrían ellos mismos a los efectos de que se haga justicia en el caso. Esta solución al problema por parte de los Estados Unidos, no era para proteger a un país bajo una situación como la que vivía Venezuela, sino para evitar que la actitud coercitiva asumiera la forma de adquisición de territorio por una potencia no americana. Dadas las circunstancias de la época, era muy probable que los Estados Unidos intervinieran en un Estado Americano porque corriera el peligro de una invasión por un estado extra-americano, especialmente si este era Inglaterra.

    En el 1902, Estados Unidos impone presión a Haití para que pague sus deudas, en 1903 agentes de aduana estadounidenses tomaron control de la economía de la vecina Republica Dominicana, este mismo año Estados Unidos interviene en Nicaragua, interesados al igual que en Panamá por su localización geográfica para la construcción de un canal que uniese el Océano Atlántico con el Pacifico, para incrementar el comercio y acortar el tiempo en que tomaba el trasladar los productos del este de los Estados Unidos por ferrocarril, hacia la costa del Pacifico. Ese mismo año enviaron a Panamá con diez buques de guerra para ayudar a los panameños a separarse y lograr su independencia de Colombia. Obviamente los Estados Unidos interesados en la ubicación geográfica de Panamá y al ayudarlos a conseguir su independencia, obtuvieron los derechos para construir el famoso canal de Panamá. En el 1906 las tropas de Estados Unidos ocuparon a Cuba, en el 1907 intervinieron en Honduras, en 1913 interviene en Haití a partir de la revolución que ocurre en este país, en 1916 vuelve a ocupar la Republica Dominicana hasta 1924, para asegurar el pago de la deuda externa, entre 1917-1933 Cuba se convirtió en un protectorado económico de los Estados Unidos, y en el mismo año, a raíz de la amenaza alemana sobre el mar Caribe durante la Primera Guerra Mundial, los norteamericanos pagaron la suma de veite y cinco millones a Dinamarca para comprarle las Islas Vírgenes. Así, estas y otras intervenciones durante las primeras décadas del siglo XX le dieron al mar Caribe el calificativo de “Lago Americano” por la notable presencia estadounidense en los territorios que lo circundan.

    Los Estados Unidos llegaron a desempeñar el papel preponderante que por poderío ellos pensaban que le correspondía en las relaciones internacionales tal y como previó Roosevelt; pero por unos principios que el propio Roosevelt ridiculizaba y guiados por un presidente a quien Roosevelt despreciaba, Woodrow Wilson. Este presidente estadounidense representó la encarnación del tradicionalismo americano. Roosevelt comprendió perfectamente como funcionaba la política internacional, pero Wilson captó, las fuentes de la motivación norteamericana. Los norteamericanos se movían en dirección a realizar grandes hazañas con una visión de que como país excepcional, llamado a salvar la humanidad debido a la naturaleza excepcional de sus ideales. Roosevelt con su practicidad no logró convencer al pueblo estadounidense para que entraran en la Primera Guerra Mundial, sin embargo el presidente electo por el pueblo después de el, mando a esos ideales excepcionales. Para Wilson no había diferencia entre la libertad para los Estados Unidos, y la libertad para el mundo. Redefinió la afirmación de George Washington sobre evitar enredarse en alianzas extranjeras, explicando que lo que Washington pretendía decir es que los Estados Unidos no debían inmiscuirse en los propósitos de otros, pero nada que no concerniera a la humanidad. Todo este enredo de ideales norteamericanos llevados a principio del siglo XX, fueron los que favorecieron de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

    Luego de la Primera Guerra Mundial todo el débil equilibrio de la posguerra se quebrantó completamente con la ascensión al poder de Hitler en Alemania en el 1933, y el desinterés, por desilusión y aburrimiento, de los estados Unidos sobre los asuntos europeos. Esta situación se plasma en la desaparición de las ideas internacionalistas en los Estados Unidos perdiendo todo objetivo en mantener el viciado Tratado de Versalles, y con la nueva intervención en 1934 en México a partir de una revolución allí ocurrida.

    Al ser elegido a la presidencia norteamericana Franklin Delano Roosevelt, fue el comienzo de la desaparición del aislamiento como principio básico de la política exterior de los Estados Unidos y la toma del liderazgo mundial. El hecho de que el avance alemán en Europa se convirtiera en una amenaza mundial por sus ansias de dominación mundial, al mismo tiempo que Franklin Delano Roosevelt asume el poder es pura coincidencia. Estados Unidos se había convertido en una potencia mundial y le apoyaba una industria en continuo crecimiento y con potenciales impredecibles.

    Franklin Delano Roosevelt en 1939 justo antes de la invasión alemana de Polonia afirmaba que la Doctrina Monroe ya no podía sostenerse en un mundo donde el Océano Atlántico ya no era una barrera infranqueable a las naciones que ambicionaban el dominio del mundo. Poco después de que Alemania invadía Polonia, el 3 de septiembre de 1939, Inglaterra declara la guerra a los alemanes; pero los Estados Unidos continúan alegando sus leyes de neutralidad en Europa, no obstante el presidente ya había conseguido modificarlas en el Congreso, para que Francia e Inglaterra pudieran comprar armamento de fabricación norteamericana. La ruptura de la neutralidad de los Estados Unidos se produjo en el mismo momento en que los alemanes entraban a Francia, el 10 de junio de 1940, comprometiéndose enormemente a extender toda ayuda material a cualquier país que resistiese el avance alemán, el resto es historia ya conocida. Hitler por Alemania, Mussolini por Italia, y el emperador Heroito por Japón, convirtieron unas guerras regionales en un conflicto mundial al declarar la guerra a los Estados Unidos. El empeño de Hitler por derrotar a los rusos le hizo perder su sexto ejército en el invierno de 1943, fue entonces cuando los Estados Unidos, Inglaterra y Rusia vieron la posibilidad de destruir al ejercito alemán y en configurar un orden nuevo a nivel mundial, si bien cada uno de estos países tenia su propia visión de cómo lograrlo.

    Las visiones de la posguerra variaban según las naciones. Inglaterra pensaba que se debería de restablecer un cierto equilibrio de poder al estilo de la diplomacia europea tradicional, Francia exigía neutralizar definitivamente a Alemania el cual era la finalidad de la guerra para ellos, y Rusia quería extender su radio de acción por Europa Central como hizo la diplomacia zarista rusa tradicional. Pero los Estados Unidos no habían entrado a la guerra para liberar a Europa y dejarla que se gobernara a la forma tradicional europea. El objetivo de los Estados Unidos era crear un nuevo orden de cooperación y armonía. Para Stalin y Rusia, la diplomacia no era más que una herramienta más para definir equilibrio de fuerzas. Para los Estados Unidos establecer el nuevo orden mundial “pacifico y democrático” era el objetivo de su diplomacia. Hecho que a Stalin le movía a pensar que los Estados Unidos no podían moverse por principios abstractos, como libertad o democracia, y que en ello había algo oculto y no podía comprender que la diplomacia norteamericana se moviera por tales principios de autodeterminación de la Europa Central. Esto provocó que la URSS, enormemente debilitada en recursos humanos y materiales después de la guerra , desconfiara de Estados Unidos y asumiera una posición de potencia intacta haciendo creer que controlaría Europa con su modelo de sociedad y establecería una esfera soviética a su alrededor. Esta actitud junto a los continuos regateos con los negociadores estadounidenses, iba a cambiar por completo la actitud de los Estados Unidos, “de buena voluntad”. Esto era el comienzo del enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética y así dio comienzo a la Guerra Fría y el comienzo de lo que serian las relaciones internacionales entre ambas potencias. El discurso de Stalin en 1946, donde declaro que el sistema de organización soviético era la mejor forma de estructurar la sociedad, dio a pensar desde entonces a los estadounidenses que seria este entonces el enemigo a vencer en todo el mundo. Los Estados Unidos llegaron a la conclusión de que sin cambio de la mentalidad soviética no habría resultados en las negociaciones entre oriente y occidente. Una vez asumida esta posición por los Estados Unidos los asesores del presidente de la política exterior comienzan con la resistencia práctica a la filosofía política del sistema soviético.

    La política exterior norteamericana dirigió sus pasos a la oposición, a parar, a contener la expansión soviética en el mundo, Eso fue la política de contención que tuvo numerosos escenarios por todo el mundo. La política de contención tenia una brecha y es que los soviéticos al ver parada su actividad en Europa, comenzaron a buscar escenarios en lugares del mundo de gran dificultad estratégica y diplomática para los Estados Unidos. Corea del Norte ataco a Corea del Sur, dos países donde se mostraba la polarización de la política mundial. Este escenario, ni siquiera se había previsto por los estrategas norteamericanos y acudieron con sus tropas sin plan previo. En Estados Unidos no se comprendía porque la Unión Soviética había escogido tal escenario, fuera del perímetro de defensa norteamericano. Chocaron entonces, e3l menosprecio de la Unión Soviética por el interés geopolítico estadounidense de la zona y el no consentimiento por los estadounidenses, como símbolo de no tolerar una agresión comunista donde quiera que se produjera en el mundo. Corea fue la primera brecha de la política de contención norteamericana, en como prevenir que en el futuro no se rompiera este tipo de invasiones. Además, China se había convertido en un país comunista que amenazaba todo equilibrio en Asia, lo que provoco la defensa de Taiwán (Formosa) de la invasión comunista. Esta acción junto con la ayuda que los Estados Unidos enviaban a las tropas francesas en Vietnam para contener la expansión comunista, hicieron pensar a los chinos que los norteamericanos estaban tratando de realizar un cerco alrededor de ellos, y esta fue la excusa de la intervención China en Corea. En Corea los temores de los Estados Unidos de que la Unión Soviética buscaba un pretexto para hacer una guerra total, no estaban fundados, es mas Stalin intentó evitarla, pues motivos motivos no le faltaban para comenzarla en esos años. Mientras Tanto, las críticas en los Estados Unidos por la guerra de Corea vinieron, al contrario que por la guerra de Vietnam, por no terminarla.

    Las lecciones aprendidas en el caso de la política exterior norteamericana, la incapacidad de maniobra de sus políticos para cambiar el concepto de un territorio fuera de la esfera de defensa a pesar del envío de tropas para evitar el socavamiento de su posición en el nuevo orden bipolar del mundo. China supo combinar, al enfrentarse a una superpotencia, los factores militares y los diplomáticos, y aprendió que definitivamente no podría haber otro enfrentamiento bélico con los estadounidenses, hecho que no se produjo durante el resto de la Guerra Fría. Los Estados Unidos pensando que la Unión soviética estaba detrás de todo esto, redoblaron esfuerzos. La sobredimensión que los norteamericanos dieron a la URSS. Fue en contra de estos y en Europa se produjo el rearme y la cohesión de los aliados. La reacción de Stalin fue una amplia actividad para siempre tratar de resolver la Guerra Fría.

    Como hemos visto no siempre la seguridad nacional de los Estados Unidos ha sido el eje de su política exterior. Desde la Revolución de Independencia contra Inglaterra, a la Guerra Fría contra la URSS, han tenido la voluntad de combatir por sus intereses, sus creencias y sus ambiciones. Los norteamericanos han ido a la guerra por distintos motivos, por su independencia como nación en 1775 contra Inglaterra, por el honor y el comercio en 1812, nuevamente contra Inglaterra, por territorio en 1846 contra México, por “humanidad” e imperio en 1898 contra España, por el derecho a la neutralidad en 1917 durante la primera guerra mundial y por la seguridad nacional en 1941 durante la segunda guerra mundial.

    Desde el 1945 los Estados Unidos se han comprometido en un enfrentamiento mortal por contener el comunismo y defender el modo de vida “democrático”, sus principios y valores. La dinámica de los acontecimientos parece evidenciar la complejidad de la política de seguridad nacional en un entorno mundial mas compacto. Estados Unidos asumiría desde el fin de la Guerra Fría una posición de absoluto predominio en el terreno militar que le serviría de principal sustento a su liderazgo político. El fortalecimiento de la posición de los estadounidenses como potencia mundial ocurrido a finales de la década de los años 80 constituyo uno de los resultados mas trascendentales de lo que en aquel momento comenzaba a denominarse como el Nuevo Orden Mundial, como primera reacción ante los cambios que habían ocurrido, sin que en realidad se hubiera configurado ese “Nuevo Orden Mundial”, ni mucho menos existiera una estrategia estadounidense para lidiar con el. El problema del reordenamiento del sistema de relaciones internacionales se complica porque no solo se podría comprender integrando las nuevas tendencias y perspectivas del resto de los actores principales, incluyendo las potencias en fase declinante y de descomposición, o el de aquellas que se encuentran en ascenso, sino los conflictos nacionales y regionales emergentes. Por ello las definiciones estratégicas estadounidenses y sus conceptos de seguridad nacional deben elaborarse a partir, entre otros factores, de las predicciones que estos eventos se tengan en Estados Unidos, con cierta independencia de la objetividad o calidad de las evaluaciones.

    El éxito militar y político en la primera Guerra del Golfo contra Irak, parecía marcar claramente las pautas del ejercicio del liderazgo estadounidense en la Posguerra Fría, pero otras experiencias demostraban cuan complejo y difícil de gobernar podían tornarse escenarios supuestamente sencillos, como la intervención “humanitaria” en Somalia en el 1992, donde los Estados Unidos no estaba conforme con ser el policía del mundo, sino que también quiso convertirse en el “trabajador social del mundo”.

    El siglo XX, fue un siglo que comenzó con la intervención de los Estados Unidos en distintos países de Latinoamérica, sigue con la Primera Guerra Mundial en 1914 y culmina en el 1991 con el Fin de la Guerra Fría. Es importante señalar que este conflicto fue una verdadera guerra desarrollada en diversos frentes de batalla como lo fuero Cuba, Corea, Berlín, Vietnam, Checoslovaquia, Afganistán, etc. En estas diversas “combates y batallas” se enfrentaron los Estados Unidos y la Unión Soviética. El fundamentalismo islámico es el enemigo declarado de los Estados de finales del siglo XX, y pareciera corresponder con la visión del reto que representaba la URSS durante la Guerra Fría, en tanto se apoya en una filosofía distinta y pretende extenderse como lo era el comunismo.

    S.XXI: El Nuevo Despliegue Militar Norteamericano

    Ahora en los comienzos del siglo XXI, el nacimiento de nuevas potencias de escala regional con filosofías y políticas propias muy distintas a las que Washington está acostumbrado a negociar y a reconocer, constituye una importante condición a tener en cuenta en la nueva forma de expresión de la política exterior estadounidense. Tal es el caso de Irak, del Irán islámico, o de China, países que por sus antiquísimas formaciones nacionales y las bases que fomentan su cultura, no puede pronosticarse que vallan a cambiar por su creciente interrelación en términos económicos con el mercado mundial.

    En estos momentos, el sistema imperialista estadounidense, y en especial a lo que se refiere a la política de acceso a los recursos naturales del mundo ha optado por la creación de alianzas regionales o globales, haciéndolos salir así del caparazón de su política unilateral y aislacionista. Los estadounidenses evidencian una situación de inestabilidad caracterizada por la ausencia de un reto significativo que permita articular o recomponer su antigua política exterior utilizada durante la época de la Guerra Fría. En su lugar se ha venido ensayando con un listado de retos que han pretendido sustituir el “reto comunista”. Tal es el caso del narcotráfico, el terrorismo, y la subversión, la visión ambientalista de la seguridad, la migración descontrolada, la proliferación de armas, el fundamentalismo islámico, y la implementación de la democracia en el mundo entero.

    Todo parece indicar que el sigloXXI se caracterizará por la existencia de una intensa puja por el apropiamiento de los recursos naturales no renovables que cada día son mas escasas, y aquí encontramos la verdadera finalidad de la política exterior norteamericana y su posición de crear alianzas regionales o globales.

    Podemos decir que la estrategia imperialista norteamericana del siglo XXI, ha sido la de reemplazar la existencia de las colonias con las que dispone una potencia, por la nueva versión de su política expansionista y parasitaria de crear la instalación de bases militares en distintos países “aliados”. Estos nuevos “organismos” mejor dicho “aliados” no logran entender que el colonialismo del siglo XXI no tiene nada que ver para los Estados Unidos con la conquista y apropiación de territorios y mercados, sino por el control de los recursos naturales estratégicos que cada día se hacen mas escasos. El personal militar norteamericano esta presente en 135 países de los casi 190 que forman la ONU. Esto significa que las tropas norteamericanas se encuentran presentes en el 70% de los países del mundo. Los Estados Unidos, después de convertirse en la única superpotencia que opera sin oposición en el escenario internacional, no han reducido su despliegue militar, sino que lo han rediseñado, mejorado e incrementado. Mientras que los soviéticos perdieron sus instalaciones militares en los países que antiguamente conformaban el Pacto de Varsovia, la presencia militar estadounidense en los países que forman la OTAN se mantiene intacta. Los Estados Unidos tienen un despliegue de más de medio millón de personal militar en otros países entre los que se encuentran soldados, agentes de inteligencia o espías, técnicos, instructores y contratistas civiles. Para dominar los mares del mundo los estadounidenses tienen en funcionamiento 13 destacamentos de portaviones y operan un vasto numero de bases terrestres secretas dentro y fuera de su territorio, para supervisar lo que las personas del mundo, incluyendo a sus propios ciudadanos opinan y dicen unos a otros por fax, teléfono y por el correo electrónico. El nuevo despliegue estadounidense, basado en su nueva doctrina de seguridad preventiva, se fundamenta en la necesidad de combatir el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, el narcotráfico, el crimen organizado y para asegurar el cumplimiento de las cláusulas de propiedad intelectual de la Organización Mundial de Comercio.

    Las preocupaciones por la seguridad de los estadounidenses están orientadas a preservar el abastecimiento de petróleo y gas barato lo cual hace a su economía más competitiva frente a otras. Tenemos que tener en cuenta que los norteamericanos consumen más del 30% de la energía consumida por toda la humanidad. Al analizar los escenarios geopolíticos donde se hayan situadas estas instalaciones de bases militares estadounidenses, nos surge la sospecha que las mismas son para “garantizar el libre flujo del suministro regional de energía a los mercados internacionales, sin que sean estos el objeto de ataques” y no al riesgo que “puedan crear estas amenazas a la seguridad del área”. Un buen ejemplo de esto ocurre con el agua. En Marzo del año2006, los estadounidenses intentan transferir unos 100,000 acres de terreno llamado la zona del Karso al norte de Puerto Rico, donde ubican los abastos de agua fresca más importantes de la región del Caribe. Los ingleses en las Malvinas, y ahora los norteamericanos abriendo nuevas bases militares en toda Sur América, nos ayuda a exponer y explicar esta teoría. La reserva de agua potable para consumo humano es de tan solo el 3% del total, y su mayor parte se encuentra en los glaciares y en los polos. Por lo tanto el volumen es de 12,000 kilómetros cúbicos. En los próximos años aumentará el consumo de agua potable en un 100% y la escasez de este preciado líquido ya vislumbra como una nueva amenaza y motivo de hasta conflictos bélicos por obtener acceso a ella.

    Latinoamérica es un área sumamente inestable para las expectativas norteamericanas, el mayor problema viene porque esta región suministra una parte sustancial del petróleo y el gas que consume el mercado estadounidense. México y Venezuela son los mayores productores de petróleo de la región, Colombia exporta petróleo y carbón, mas tiene muchas fuentes de agua para producir energía eléctrica a través de plantas hidroeléctricas, Argentina además de su aporte de petróleo, tiene su territorio próximo a Paraguay, y al acuífero Guarani una de las mayores reservas de agua dulce no contaminada del mundo. En Centroamérica se encuentran reservas con gran potencial de explotación de petróleo: en la región del Peten en Guatemala y en la región del Limón en Costa Rica. Además la geografía de nuestra Latinoamérica, por sus grandes afluentes es especialmente apta para la realización de fuentes hidroeléctricas que pueden abastecer de energía barata a las grandes empresas multinacionales.

    Estos recursos naturales Latinoamericanos son los motivos por los cuales los Estados Unidos han aumentado su presencia militar en la región. Esto se materializa con la instalación de nuevas bases militares en el área y el refuerzo de las ya existentes, el entrenamiento militar de los ejércitos Latinoamericanos, la venta de armas, la instalación de sistemas de inteligencia y vigilancia, además de la vergonzosa influencia” presión diplomática” y económica ejercida contra los débiles países y gobiernos Latinoamericanos. Los Estados Unidos también han manifestado su interés en establecer instalaciones militares en El Salvador, Tierra de fuego Argentina, y controlar la base de lanzamiento de cohetes espaciales de Brasil.

    En el 2001, siete días después del ataque de la Twin Towers en Nueva York, según la revista estadounidense Newsweek, personal de asesoramiento muy cercano al presidente George W. Bush, le presento un plan de respuesta militar que incluía el bombardeo e invasión de la región llamada La Triple Frontera, que es el área donde ubica las fronteras de Brasil, Paraguay y Argentina, cuyo objetivo consistía en atacar a la misma vez tres distintos blancos sorpresivos a modo de respuesta destinada a enviar un mensaje a todos los países del mundo de que los Estados Unidos respondía militarmente al terrorismo (revista estadounidense Newsweek, edición del 18 de septiembre del año 2001. Desde entonces las agencias de inteligencia estadounidenses mejor conocidas por las siglas den FBI y la CIA, sostienen que las células terroristas de Ciudad del Este en Paraguay, son la principal amenaza a la seguridad de los Estados Unidos en el continente americano.

    En mayo de 2005, los Estados Unidos han firmado un tratado con el gobierno de Paraguay que les permitirá contar con una nueva base militar en la localidad de Mariscal Estigarribia, Provincia de Boquerón, en el llamado Chasco Paraguayo. Esta instalación esta situada a 250 kilómetros de Bolivia, próxima a las provincias argentinas de Formosa y Salta; y a la estratégica región de la Triple Frontera la cual querían bombardear e invadir varios años atrás. Desde esta nueva instalación militar estadounidense se encontraran en excelentes condiciones para controlar las reservas gasiferas y petrolíferas de Bolivia, localizadas se los departamentos de Santa Cruz de la Sierra y Tarija. Es necesario señalar, que Bolivia cuenta con grandísimas reservas de gas natural, y con el gobierno de movimiento socialista anti-norteamericano de Evo Morales. Estas reservas de gas boliviano han sido estimadas en 27 trillones de pies cúbicos que alcanzarían para exportar al ritmo actual hasta el año 2024. Actualmente el gas comprende el 14% de la energía consumida en los Estados Unidos. En el año 2020, por la construcción de 272 centrales eléctricas, incrementará el consumo de gas hasta el 55% de los recursos en ese país Lo cierto es que la nueva base militar estadounidense tendrá una localización estratégica clave para el control tanto del Acuífero del Guarani, como del gas boliviano.

    Por ultimo, no es posible dejar pasar por alto que las principales instalaciones militares de Suramérica están localizadas en puntos estratégicos que rodean la región de la amazona brasileña, el lugar de la ultima gran reserva natural de agua, flora medicinal, fauna y reserva de madera con que cuenta la humanidad. Aquí se acumula 1/5 parte del agua dulce del mundo (el rió amazonas es el rió mas largo y caudaloso del mundo, en que desembocan mas de 10,000 afluentes). El territorio amazónico, con una superficie aproximada de 8 millones de kilómetros cuadrados distribuidos entre ocho países, representando el 44% del territorio sudamericano.

    Para concluir podemos decir que el destino final de estos recursos, el cuando y quien se apoderará de los mismos parece ser la preocupación y el objetivo principal del gobierno estadounidense, y para las empresas multinacionales de ese país que aspiran a aprovechar los grandes negocios que la explotación de esta región encierra.

    Autor: Harold Chittenden- Feb 2006.

    Educación: Bachillerato en Relaciones Laborales de la Universidad de Puerto Rico

    Y grado de Maestría en Gerencia de la Universidad de Phoenix

    References

    The United States and the Origins of the Cold War.

    The league of the nations 1920-1946

    Historia Contemporánea.

    Historia de las Relaciones Internacionales, Siglos XIX y XX.

    History of the American Foreign Policy.

    La Doctrina Monroe y el destino manifiesto clave para los intereses estadounidenses.

    La Doctrina Monroe y la integración americana.

    La Participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. : .

    Los Estados Unidos y la Primera Guerra Mundial.

    Newsweek Magazine (18 de Septiembre de 2001

    Las características generales de la política Exterior de los Estados Unidos.

    Política Expansionista 22

    Vídeos relacionados