Política Comercial de la República Federal de Alemania

Economía. Comercio Internacional. Política Alemana. Comercio Exterior. Política Proteccionista. Intercambio de Bienes y Servicios. Interdependencia Económica. Mercados Abiertos. Cooperación Económica

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  • Idioma: castellano
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Política comercial de la República

Federal de Alemania

Universidad: Torcuato di Tella

Materia: Comercio Internacional

Introducción:

La República Federal de Alemania promueve el intercambio mundial de bienes y servicios, así como la interdependencia económica entre todas las naciones, considerando que ello es esencial para potenciar las economías y elevar los niveles de bienestar.

El gobierno alemán es, por lo tanto, partidario decidido de mercados abiertos y de un comercio mundial irrestricto. El mercado alemán, tras haberse expandido a raíz de la unificación del país, está abierto a todo el mundo, ofreciendo a sus contrapartes extranjeras múltiples oportunidades comerciales y todas las demás formas de cooperación económica”. Estas palabras del director de la Oficina Federal de Información sobre el Comercio Exterior Hanns Diether Dammann expresan, a grandes rasgos y con ciertas excepciones, los objetivos y características de la política comercial alemana.

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial en el año 1945, una destruida y dividida Alemania inició su reorganización política y su recuperación económica. Desde esos años hasta nuestros días, la República Federal de Alemania (RFA) buscó denodadamente y logró su inserción en el mundo occidental. Saneó su moneda, abrió los cauces de su economía al funcionamiento de los mercados, abandonó el control de cambios, arregló su deuda externa, franqueó el acceso a las inversiones extranjeras, abatió los obstáculos a las importaciones de productos industriales, se integró en la Comunidad Económica Europea y con los demás países de Europa occidental a través del libre comercio, participó de las entidades financieras y comerciales internacionales (FMI, GATT-OMC-, Banco Mundial), recibió millones de inmigrantes de origen alemán de Europa del Este y, luego, trabajadores de Europa meridional y Turquía, y defendió en todo momento la primacía de la interdependencia económica internacional.

La fuerte integración de Alemania en la división internacional del trabajo se traduce no solamente en un alto nivel de exportaciones y en una intensidad exportadora que supera la media de otras naciones industrializadas líderes. La cuantía del comercio de servicios y de la inversión directa en el extranjero son otros signos de la orientación mundial de la economía alemana.

En todo este proceso de modernización, reorganización, crecimiento e integración con el resto del mundo, la política comercial tuvo un papel fundamental ya que fue uno de los pilares sobre los cuales se basó el denominado “milagro alemán”.

'Política Comercial de la República Federal de Alemania'

En el presente trabajo analizaré las principales características de esta exitosa política comercial que ha ubicado a la RFA como una de las naciones líderes en el comercio internacional, refiriéndome también brevemente a la política de la Unión Europea, ya que ésta condiciona en gran medida la política alemana.

Política de la Unión Europea:

El artículo 110 del Tratado de Roma, su tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea firmado en 1957, destaca que “los Estados miembros apuntan a contribuir, en el interés común, al desarrollo armonioso del comercio mundial, a la progresiva abolición de las restricciones al comercio internacional y a la reducción de las barreras aduaneras”. A pesar de esta declaración la CE ha sido acusada en infinidad de oportunidades, por países desarrollados como por países en desarrollo, de atentar contra el libre comercio mediante el uso tanto de barreras arancelarias como no arancelarias. Las principales acusaciones se dirigen a los obstáculos existentes en sectores como la agricultura, los textiles y prendas de vestir, los automóviles y los artículos de electrónica de consumo. Dicha protección ha sido llevada a cabo mediante la aplicación de elevados aranceles, subsidios a la producción, limitaciones de contingentes, barreras fitosanitarias; estas restricciones han sido acompañadas por el uso intensivo de medidas antidumping.

Esta tendencia hacia el proteccionismo ha ido disminuyendo. Según un informe de la secretaría de la OMC, en los últimos años ha habido un progreso constante de la Unión Europea hacia un régimen de comercio exterior más liberal, como resultado de los efectos convergentes de la aplicación de los compromisos arancelarios en el marco de la OMC, la eliminación de los contingentes y las limitaciones voluntarias de las exportaciones, los nuevos compromisos multilaterales en materia de productos de tecnología de la información y servicios de telecomunicaciones, y la realización del Mercado Único.

La protección en frontera ha disminuido en los últimos años. Los aranceles medios aplicados a los productos industriales han descendido del 6 por ciento en 1995 al 4,9 por ciento en 1997, y deberán ser inferiores al 3 por ciento en el 2000. En la agricultura, si bien los aranceles son mucho más elevados, descendieron del 25 por ciento en 1995 al 20,8 por ciento en 1997. Sin embargo subsisten elevados derechos fuera de cuota para proteger sectores sensibles (cereales, carnes, productos lácteos, aves de corral, azúcar, tabaco). A pesar de estas restricciones, los planes a futuro en la esfera agropecuaria hacen hincapié en la adopción de medidas orientadas al mercado, en una dependencia menor de los sistemas de apoyo de precios y de las subvenciones a la exportación, y en un mayor énfasis en el sostenimiento directo del ingreso.

El mismo informe concluye que las políticas y prácticas comerciales de la UE por lo general han evolucionado en una dirección favorable. Las normas y disciplinas multilaterales constituyen un punto de referencia cada vez más importante en la elaboración de políticas de la UE. La observancia de las normas y disciplinas de la OMC y la continuidad del proceso de formación del mercado único están aumentando, en general, la apertura y la previsibilidad del mercado de la UE. Esto, según el informe, beneficiará tanto a la UE como a sus interlocutores comerciales.

Este breve resumen de la actual tendencia Europea ayuda a entender la política alemana ya que en muchos ámbitos (el ejemplo más importante es el de la Política Agrícola Común) la segunda está subordinada a la primera y, en los ámbitos en que esto no es así, las tendencias europeas influyen sobre las decisiones alemanas.

En cuanto a los temores despertados en otros países por la creación del mercado único europeo, el gobierno alemán ha declarado en varias oportunidades que la implementación del mercado europeo único es una etapa en el camino de la liberalización del comercio mundial y no una avanzada hacia una división de la economía mundial en bloques comerciales.

Política Alemana:

Consideraciones generales: Desde un primer momento la RFA optó por una estrecha interrelación económica, defendiendo el principio de la división internacional del trabajo.

El principio más importante de la política alemana en el sector externo es la promoción del libre intercambio de bienes, servicios y capital, mediante la apertura de todos los mercados nacionales. De este planteamiento se deriva la política liberal que ha venido aplicando en el campo del comercio exterior, en cuyo contexto se considera primordial el desarme arancelario y las desapariciones de las demás restricciones comerciales. Por su congruente apertura al mundo, Alemania figura a escala internacional en segunda posición en cuanto a la cifra de negocios del comercio exterior por detrás de los EEUU, y ocupa junto a éste y Japón las primeras posiciones en cuanto al volumen de operaciones.

Los principios que inspiran la política comercial alemana son los siguientes:

  • división internacional del trabajo en lugar de autarquía;

  • competencia a escala mundial en lugar de barreras comerciales;

  • equilibrio de intereses en lugar de confrontación económica.

Como toda regla, esta política tiene su excepción: la agricultura que, aunque cada vez en menor medida debido a los acuerdos llevados a cabo durante la Ronda Uruguay del GATT (OMC), sigue estando protegida de la competencia internacional. Alemania se integró a la Comunidad Económica Europea, cuya política agrícola común extendió a nivel comunitario la protección mediante altos precios garantizados, subsidios multimillonarios, exenciones tributarias, limitaciones al acceso de productos extracomunitarios y dumping de exportaciones excedentarias.

La interdependencia económica practicada fuera de la agricultura en casi todos los sectores de la economía, resultó extraordinariamente fructífera para la economía alemana. Gracias a un comercio internacional en permanente crecimiento a caballo de las reducciones de los gravámenes a las importaciones practicadas en las ruedas del GATT (OMC), la economía alemana logró posicionarse como líder en las exportaciones mundiales. La eficiencia de su industria, la fortaleza de su mercado de capitales, apoyada sobre el tradicional espíritu ahorrativo de su población, y en la energía puesta al servicio de una producción muy diversificada transformaron a la Alemania derrotada en cinco décadas en la tercer economía más poderosa.

El estrecho entrelazamiento de la economía alemana con el extranjero conlleva también dependencias. La RFA acusa las perturbaciones en el comercio mundial y las alteraciones de la coyuntura internacional, puesto que inciden sobre el empleo, las inversiones, las ganancias y el nivel de vida. Por ello una economía mundial estable, el libre comercio, y un sistema monetario funcional son factores relevantes para el crecimiento ininterrumpido de la economía alemana.

Comercio exterior: Desde el año 1952 que en la RFA las exportaciones superan a las importaciones. Este superávit comercial fue especialmente pronunciado en la década de los 80'. Tras la unificación del país se redujeron considerablemente los superávits como consecuencia del gran aumento en las importaciones producido por la enorme demanda de productos registrada en los nuevos Estados Federados.

La RFA es uno de los principales exportadores de productos industriales a nivel mundial. A la cabeza figuran los productos acabados, tales como los vehículos, maquinaria, productos químicos y electrotécnicos. Factores característicos de la exportación alemana se consideran en todo el mundo el elevado estándar de calidad, el nivel de los servicios, y la puntualidad de los suministros. Como país con un alto nivel de salarios, Alemania se ha concentrado en la producción cualitativa y tecnológicamente muy avanzados.

Dentro de las importaciones destacan los vehículos, productos agrícolas, electrotécnicos y maquinarias.

El comercio de Alemania con la hoy Unión Europea ha venido experimentando un enorme auge en los últimos años a medida que avanzaba en ésta la integración económica. Hoy esta región es por lejos el principal socio comercial alemán. Hacia estos países se dirigió en el año 1997 el 55,4% de las exportaciones de la RFA, y de ellos provino el 50% de las importaciones alemanas.

El principal socio comercial de Alemania es Francia, hacia el cual se dirige el 11% de las exportaciones alemanas; a esta la siguen Gran Bretaña y Estados Unidos con el 8,5% aproximadamente, Italia con 7,4% y los Países Bajos con el 7%. Francia también encabeza la lista de proveedores de la RFA. De esta proviene el 10,5% de las importaciones alemanas; en segundo lugar se ubican los Países Bajos que proveen el 8,5% de las importaciones, luego Italia con el 7,8% y en cuarto lugar los Estados Unidos cuyo mercado aporta el 7,7% de las importaciones alemanas.

Alemania no solo es el principal socio comercial (tanto en importaciones como exportaciones) para Francia, sino también para los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Italia, Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Austria, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Además es el principal comprador de productos de Grecia y de Portugal.

(nota para el siguiente gráfico: 1U$S = 1,85 DM)

Desde hace años el mayor desequilibrio se observa en el comercio con Japón. En 1996, como se ve en el gráfico, las importaciones desde este país alcanzaron la cifra de 34.100 millones de marcos (18.432,5 millones de dólares), mientras que las exportaciones alemanas a Japón en el mismo período fueron por valor de 21.200 millones de marcos (11.251,4 millones de dólares). Con el resto de los principales socios comerciales, la RFA mantiene regulares superávits comerciales, o alterna déficits con superávits como en el caso de los Países Bajos.

El análisis de los bienes exportados por la RFA muestra un marcado énfasis en los bienes terminados que significaron, en 1997, el 84,5% de las exportaciones alemanas. Dentro de este grupo, el primer lugar lo ocupan las exportaciones de la industria automotriz (automóviles terminados y autopartes) que constituyeron el 16,6% del total de las exportaciones; en segundo lugar en la lista se situó la exportación de maquinarias con un 15,7% de las exportaciones, y en tercer lugar las exportaciones de la industria química significando un 13,2% del total.

Los productos terminados encabezan también la lista de importaciones de la RFA: productos de la industria automotriz 9,6%, productos químicos 8,9%, y maquinaria 6,7% del total de importaciones.

Factores condicionantes: Debido a su apertura económica, los productos alemanes compiten tanto internamente, con los productos importados de otros países, como externamente, dentro de otros mercados.

Para ver en qué medida puede la producción Alemana tener éxito en esta competencia es importante analizar la calidad locacional y la productividad de las empresas alemanas. A este respecto, la RFA tiene en términos comparativos varios puntos a favor como puntos en contra.

A su favor Alemania cuenta con una elevada productividad, alto grado de capacitación y motivación de los trabajadores, alto estándar tecnológico, infraestructura funcional, paz social, moneda estable, instituciones políticas firmes y confiables, eficiencia de la administración pública, y poderío financiero.

Sin embargo existen también importantes factores que debilitan la calidad locacional y la competitividad; entre estos se encuentran: altos impuestos, normas de protección medioambiental, altos costos laborales, brevedad relativa de las jornadas laborales y los tiempos de máquina.

La RFA figura entre los países de niveles salariales más altos. En cuanto a la paga horaria bruta (DM 22,50 = U$S 12,16) se sitúa en quinto lugar después de Suiza, Noruega, Dinamarca y Japón. Sin embargo. Los costos salariales complementarios son los más elevados del mundo. En el sector productivo de Alemania los empresarios tienen que pagar adicionalmente al salario/hora DM 19,76 (U$S 10,68) por cada hora trabajada (Datos de 1996); esta cantidad corresponde a las cotizaciones del empleador a la seguridad social de los trabajadores, pago de salarios en caso de enfermedad, vacaciones y gratificaciones extraordinarias, pensiones de vejez pagadas por la empresa y otras prestaciones sociales a cargo de la empresa. Para tener una idea comparativa, en Francia los costes salariales complementarios son de 13,92 marcos (U$S 7,52), en Japón 14,73 marcos (U$S 7,96), en España 9,22 marcos (U$S 4,95), y en los Estados Unidos solamente 8,41 marcos (U$S 4,55).

No sólo el factor trabajo se encuentra entre los más caros del mundo, sino que las jornadas laborales se encuentran entre las más cortas de entre las naciones industrializadas. La jornada anual media efectiva de un trabajador de la industria transformadora se situó (datos de 1996) en torno a las 1573 horas de trabajo; en los EEUU se trabaja una media de 1896 hs. al año, en Francia y el Reino Unido alrededor de 1770, y en el Japón 1961 hs. al año.

Las desventajas apuntadas, que al mismo tiempo son ventajas sociales, determinan que Alemania se especialice crecientemente e intente aumentar su competitividad en los sectores que requieren un desarrollo tecnológico de vanguardia, una alta capacitación y que exigen un gran esfuerzo investigador (productos farmacéuticos, productos químicos, instrumentos médicos, óptica y aparatos de medición, telecomunicación).

Normativas de comercio Exterior: La base legal que rige el comercio exterior de la RFA es la Ley de comercio exterior. Esta consagra el principio de la libertad de comercio exterior y estipula las restricciones fundamentales.

El mecanismo más importante de aplicación de esa ley es el Reglamento de comercio exterior. Este contiene la mayoría de las regulaciones del comercio exterior que inciden directamente en la actividad práctica, recogiendo al mismo tiempo las normativas pertinentes de la Unión Europea. El Reglamento especifíca asimismo las normas complementarias relativas al comercio exterior, entre ellas de procedimiento y registro, simplificación de trámites y autoridades encargadas de conceder permisos.

El reglamento de comercio exterior trae una lista de exportación que especifica las restricciones comerciales a la exportación de mercancías. En principio la exportación desde la RFA es lícita sin necesidad de licencia. Las disposiciones de la ley de comercio exterior junto con el reglamento correspondiente, establecen las excepciones para mercancías de relevancia estratégico militar, algunas materias primas y productos de acero, así como determinados productos agrarios.

La lista de importación, que establece la libertad y las restricciones a la introducción de mercancías, es parte inherente de le Ley de comercio exterior. Esta lista, en cuyo marco es posible importar mercancías sin necesidad de licencia, se subdivide en listas por países y productos.

La importación a la RFA está casi enteramente liberalizada, sobre todo lo que atañe a los productos industriales. Esto quiere decir que el importador no necesita tramitar ninguna licencia ni presentar declaración de importación. Esto se aplica tanto a los residentes, o sea las personas físicas domiciliadas o con su residencia habitual en Alemania, como a las personas jurídicas o a las sociedades de personas con la sede o la gerencia establecidas en el territorio económico de la RFA. Esta normativa se aplica igualmente a ciudadanos comunitarios no residentes, esto es, a personas físicas o jurídicas de países de la UE.

Los bienes sujetos a licencia de importación son en su mayor parte aquellos cuya importación está restringida (cupos), como los textiles y los productos de acero.

Las importaciones pueden ser despachadas para su libre circulación únicamente si no existen prohibiciones ni limitaciones que impidan su entrada por las fronteras. Esas limitaciones y prohibiciones se derivan de las disposiciones más diversas. Los monopolios legales de bebidas alcohólicas y cerillas, las limitaciones al comercio con tabaco, cerveza, cereales, forraje, ganado y carne, las disposiciones de la ley de pesas y medidas, las normas vigentes de calidad, así como el marcado obligatorio del cristal y los textiles, son algunos de los factores que hay que tener en cuenta a la hora de exportar.

El despacho aduanero de productos no implica que estos puedan ser colocados en el mercado de la RFA. Las mercancías importadas del exterior están supeditadas por regla general a las mismas normativas que rigen para la venta de productos alemanes en su propio mercado; la venta de las importaciones depende por tanto de que cumplan con las prescripciones existentes en Alemania (por ejemplo, los fármacos son objeto de normativas especiales para su aprobación; el instrumental técnico de trabajo es admitido únicamente si se ajusta a los reglamentos de seguridad del trabajo y prevención de accidentes).

De ahí la necesidad de que los fabricantes y proveedores extranjeros de productos destinados al mercado alemán se atengan a las disposiciones legales, reglamentos técnicos y sellos de calidad aplicables a los mismos.

Trámites de importación e impuestos:

El tráfico intra-comunitario de mercancías está liberado de impuestos sobre la importación.

Los productos importados al territorio aduanero comunitario desde países ajenos a la UE, Están sujetos a despacho de aduana. El procedimiento más usual consiste en imponerles derechos de aduana para luego dejarlos circular ya exentos de impuestos y aranceles.

Los derechos de aduana a aplicar (aranceles, IVA a las importaciones, impuesto sobre el consumo) resultan de la tarifa aduanera o de la legislación aplicada a los impuestos sobre el consumo. La mayor parte de los derechos que contempla la tarifa aduanera comunitaria son ad valorem. La base imponible sobre la que se calcula la tasa arancelaria de las mercancías sujetas a derechos ad valorem es el valor en aduana; éste se deriva a su ves del denominado valor de transacción. El valor de transacción es el precio de venta al que, dado el caso, se le añaden todos los costes de transporte, seguros, carga y manejo hasta el punto de entrada en el territorio aduanero de la UE, salvo que éstos estén incluidos en el precio.

Los productos agrarios constituyen un caso aparte porque no están sujetos a derechos ad valorem sino a aranceles específicos basados mayormente en el peso neto. A los productos incluidos en el mercado agrícola común es posible aplicarles gravámenes variables en lugar o además de los derechos de aduana. Los productos agrarios que poseen valor añadido (por ej. productos de panificación o pastelería) son objeto a veces de aranceles mixtos. Estos se componen de un importe parcial (derechos ad valorem) y una tasa aduanera específica que es variable en casi todos los casos.

La importación a la RFA está supeditada por lo corriente el IVA a las importaciones. Este asciende a un 7% del valor en aduana para los productos agrarios y al 15 % para la mayor parte de los productos manufacturados.

El impuesto sobre el consumo se aplica a los carburantes, las bebidas alcohólicas, el tabaco y el café para tostar. Las tasas impositivas son idénticas para los productos importados y para los fabricados en Alemania.

¿Política proteccionista?:

El mercado alemán no posee, exceptuando la Política Agrícola Común de la Unión Europea, prácticamente ninguna barrera formal al comercio. Sin embargo existe la sospecha de que ciertas características de la política comercial, aunque no proteccionistas en el sentido clásico, dificultan el acceso al mercado de la RFA.

Un informe del Departamento de Comercio de los Estados Unidos referido a la política comercial alemana señala que los procedimientos burocráticos y las regulaciones (estándares de seguridad, estándares medioambientales) celosamente aplicadas ofrecen de hecho cierto grado de protección a los proveedores locales, ya que desalientan a los exportadores de otros países.

El emisor más importante de regulaciones técnicas en la RAF es el “Instituto Alemán de Normalización”; Otras normativas vigentes en sectores específicos son elaboradas entre otras por la “Asociación de Ingenieros Alemanes”. Estas instituciones elaboran las disposiciones y normativas a las cuales deben adecuarse los productos para recibir los sellos de calidad o de control. Estos certifican que el producto cumple con las prescripciones y normas de calidad, y que elaboran su producto en base a los últimos adelantos tecnológicos. La “Asociación de inspecciones técnicas” es la organización responsable del control y prueba de seguridad del producto.

Es importante destacar que para muchos productos (por ej. Componentes eléctricos, productos mecánicos) no son obligatorios los sellos de calidad, pero sí son indispensables para que un producto pueda ser distribuido y vendido con éxito en el mercado alemán ya que, a la hora de comprar, el consumidor alemán prácticamente descarta los productos sin sello de calidad.

En materia medioambiental, debido al tremendo crecimiento de los desechos y los inconvenientes para eliminar los desperdicios, existe en la RFA un “Reglamento de envases y embalajes” que obliga a los fabricantes y distribuidores de envases y embalajes a retirar y reciclar sus productos una vez utilizados. En respuesta a esta legislación, los sectores implicados formaron una organización llamada “Sistema Dual Alemania” encargada de recuperar y reciclar los envases. Esta organización administra el otorgamiento del llamado “Punto verde”, un símbolo de reciclaje que se encuentra en los envases de prácticamente todos los productos vendidos en Alemania. En este caso tampoco es obligatorio que los envases lleven el punto verde que los distingue como reciclables, sin embargo es virtualmente imposible vender un producto, sea alemán o extranjero, sin él.

Conclusión:

La RFA debe parte importante de su poderío económico actual al éxito de su política comercial, la cual he intentado describir a lo largo de este trabajo. Ésta ha buscado la inserción alemana en la economía mundial, y ha logrado que en la actualidad el intercambio de bienes y servicios con las naciones del mundo sea uno de los pilares que sustentan el desarrollo de la economía nacional. Además, la apertura hacia el mercado mundial ha garantizado que las estructuras económicas internas adquieran y mantengan el nivel de competitividad necesario para participar con éxito en el comercio internacional.

Exceptuando la política agrícola común, la política comercial no presenta trabas significativas al comercio. En cuanto a las acusaciones de proteccionismo relacionadas a normas de protección medioambientales y de protección al consumidor, considero que no deben ser tomadas seriamente en cuenta. Creo que el tipo de normas aplicadas sirven a fines legítimos; la rigurosidad con que son aplicadas, tanto a los productos extranjeros como a los alemanes, debería ser elogiada e imitada por las demás naciones en vez de ser motivo de queja. En Alemania existe una verdadera cultura de respeto al medio ambiente (como muestra hay que tener en cuenta la importancia del Partido Verde) y de valorar la calidad. No creo que defender y potenciar estos aspectos mediante normas aplicadas indistintamente a los locales y a los extranjeros constituya una política proteccionista.

Haciendo un análisis a futuro, creo que el avance de la integración dentro de la Unión Europea y la introducción del Euro serán factores fundamentales que determinarán las relaciones comerciales alemanas. La eliminación de los riesgos por tipo de cambio dentro de la zona del Euro tendría que reportar beneficios directos al comercio intracomunitario; por otro lado, los costes menores de las transacciones, la mayor transparencia del mercado único, y el incremento de la previsibilidad y seguridad del comercio, beneficiará el comercio tanto intracomunitario como extracomunitario.

En último lugar, creo que tanto por lazos históricos como por proximidad geográfica, así como por la renovada importancia de la ex Alemania Oriental como foco económico, se verán incrementadas en gran medida las relaciones comerciales con los países del este europeo, particularmente Polonia, Hungría, la República Checa y Eslovaquia.

Bibliografía

  • “National trade policies”; Dominick Salvatore; Greenwood Press; Westort, Connecticut;1992.

  • “Alemania, su socio comercial”; editado por la Oficina Federal de Información sobre el Comercio Exterior; 1995.

  • “1916-1991”; editado por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana; 1992.

Internet

  • Página oficial del gobierno de la República Federal de Alemania, (http://www.governmment.de)

  • Página de información económica e industrial (Canadá), (http://www.strategies.ic.gc.ca)

  • Página del Departamento de Comercio de EEUU, (http://www.doc.gov) y en esta, la “International Trade Administration”, (http://www.ita.doc.gov)

  • Página del “Institute for International Economics”, (http://www.iie.com)