Policía y ciudadanos

Poderes públicos. Administración. Relaciones. Participación en la comunidad. Seguridad ciudadana

  • Enviado por: Raúl Marcelo Cheves
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 2 páginas
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EL BARRIO: lugar de trabajo de nuestro Agente de Policía

Las relaciones con la comunidad es una de las principales funciones que la Policía debe llevar a cabo para la prevención del delito y la protección ciudadana. Es por ello que estarán convenientemente programadas y formando parte importante de la planificación general de nuestra Institución.

Nuestra Policía debe abandonar su tradicional aislamiento y abrirse a la Comunidad. Tanto sea desde una modificación edilicia de sus bases operativas para transformarlas en dependencias más receptivas a la concurrencia de los vecinos y que no sean exclusivamente para entrada y salida de delincuentes; hasta una fluida vida de relación entre los vecinos y sus agentes.

Esto se logra caminando por los barrios, conversando con su gente, conocerla y demostrarle que una de las formas de prevención del delito es también reconocerse como parte de los mismos con el propósito de protegerlos.

Los titulares de estas dependencias, responsables de la protección comunitaria, se apoyarán en las asociaciones y clubes como en tantas y diferentes entidades existentes en cada barrio, llegando inclusive a considerar la posibilidad o necesidad de fijar periódicamente su despacho en las mismas para escuchar y receptar las inquietudes y opiniones vecinales, respecto al accionar policial como para la ejecución de medidas.

En su condición de operador de contacto y referencial, nuestros vigilantes que cumplen servicios en las diferentes dependencias, participarán inexcusablemente de las actividades escolares, sanitarias y/o vecinales en general como parte misma e importante de su función policial cotidiana.

En reciprocidad, necesariamente compartirá y hará conocer algunos aspectos de nuestra historia, vida y labor institucional ya sea especialmente con alumnos y la comunidad educativa, de la salud, de las organizaciones no gubernamentales como de los vecinos en general de su ámbito de responsabilidad mediante reuniones regulares de carácter social.

Esta manera de actuar, permitirá e irá construyendo el despliegue policial barrial que ya no será de diseño policial exclusivo sino producto de la interacción con los vecinos e instituciones intermedias, mediante la puesta en marcha de un modelo diferente de prevención en función de cada área, flexible y sustentable.

Entonces, los vecinos "per se" o a través de sus distintas asociaciones barriales o profesionales, además de comprobar el fácil acceso a la Policía, se constituirán en sus potenciales asesores con lo cual fortalecerán también su confianza.

Recuerdo que a fines de 1993, un colega de Policía me solicita al menos un ejemplo de cómo llevar a la práctica la tan aparentemente teórica relación Policía-Comunidad. La respuesta fue inmediata y le dije entre otras alternativas:

1) “... se puede comenzar con la elección de una escuela primaria del área de responsabilidad; tomando contacto con su autoridad y para su próximo festejo escolar, enviar la bandera con el abanderado y la escolta de la dependencia policial a los actos que correspondan.”;

2) “... se selecciona personal de la dependencia para que periódicamente tome contacto en aula con los chicos de la escuela y en conjunto conversen sobre temas de seguridad.”. Realmente nos enteraríamos de casos y cosas que ni nuestro servicio externo lo sabría;

3) “... nada impide que al menos una vez por semana o mes, o periódicamente, virtud a un cronograma acorde a las posibilidades pero sin excusas, el titular de la dependencia policial constituya despacho en diferentes sociedades de fomento barriales de su ámbito de responsabilidad para atender a la gente y resolver desde el mismo terreno o al menos contener, los problemas que se le planteen y/o la realización de trámites varios con el propósito de aliviar la concurrencia a la dependencia policial.”;

4) “... indicarle al personal policial que en oportunidad de patrullar los barrios, se detengan con frecuencia a conversar con la gente, responder sus preguntas y quizás la resolución de algunos trámites para aliviar la concurrencia del vecino a la dependencia (certificados de domicilio por ejemplo).”;

5) “... se debe tomar conciencia que el lugar de trabajo de nuestro agente policial es por excelencia el Barrio y en permanente contacto con la comunidad y no en los despachos u oficinas de las dependencias policiales.”;

6) “... la realización de visitas guiadas a dependencias policiales, ya sean éstas operativas, académicas y culturales en los diferentes niveles de la conducción policial con el propósito de explicar al público en general como funciona nuestra fuerza policial. En este aspecto, comenzar con los chicos, es sin duda un buen comienzo”;

7) “... llevar a cabo toda actividad quizás no tradicional ni convencional pero orientada a permitir que las personas conozcan a su Policía a la vez que ésta, cumpla con su misión principalmente preventiva, es decir, adelantarse al delito también de una manera nada convencional.”.

Ahora bien, en este esquema es conveniente que nuestros agentes policiales estén capacitados y concientizados para cumplir tareas preponderantemente de supervisión social además de las tradicionales de represión del delito.

Porque es tan operativo para una Policía moderna y democrática, su interrelación con las personas en franca convivencia barrial o vecinal como sus tradicionales acciones orientadas a la prevención propiamente dicha del delito o persecución posterior.

Para concluir, las medidas que adoptemos hacia los barrios deben constituirse en pilar fundamental de nuestra Planificación Institucional a nivel comisaría o departamental. En este mismo contexto, una propuesta de estas características, evitará que desde ningún concepto los vecinos ante su desesperación por estar o considerarse desprotegidos, adopten actitudes o ejecuten acciones de índole policial de impredecibles consecuencias, pues conforman una política criminal informal y de hecho sumamente perjudicial para el bienestar social dentro del cual se ubica la seguridad.

La alternativa entonces es nuestra y bajo el lema:

“EL BARRIO: lugar de trabajo de nuestro Agente de Policía”

Referencia Bibliográfica: Cheves, Raúl Marcelo; Policía en naciones Unidas II, Apuntes para la Relación Policía y Comunidad, Segunda Edición Actualizada (2000).

28.10.03.

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