Poesía machadiana

Antonio Machado. Literatura española contemporánea. Generación del 98. Simbolismo y Modernismo. Contexto literario. Vida y obras. Temas machadianos

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ANTONIO MACHADO

BIOGRAFÍA

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OBRA

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COMENTARIOS

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BIBLIOGRAFÍA

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BIOGRAFÍA

Contexto histórico

Antonio Machado nace en 1875 y muere en 1939, pocos meses antes de la derrota de la República y el fin de la Guerra Civil.

En 1874 el general Martínez Campos se pronuncia en Sagunto y proclama rey a Alfonso XII y, bajo la Constitución de 1876, se inaugura un largo periodo de bipartidismo: los conservadores y los liberales se turnarán pacíficamente en el gobierno, asegurando el poder a una oligarquía terrateniente.

Los años de la Restauración son de cierta prosperidad económica, de desarrollo del proceso de industrialización, y de organización del estado (centralización administrativa y uniformidad jurídica). Son años de estabilidad y de orden que consiste en el mantenimiento de las viejas estructuras de la propiedad.

Mientras tanto, España deja de ser una "Gran Potencia". Cuba alcanza su independencia, y Puerto Rico y Filipinas son cedidos a los Estados Unidos.

En 1902, Alfonso XIII sube al trono. Diversos problemas modifican el panorama de la Restauración: la aparición de un fuerte movimiento obrero, predominantemente anarcosindicalista, el desarrollo de una intensa conciencia nacionalista en Cataluña, las relaciones conflictivas entre el poder civil y el militar, el problema de Marruecos, y la convicción de que se hace precisa una reforma constitucional, abren una crisis en el sistema.

Durante cinco años se suceden numerosos gobiernos y la situación se hace confusa. En 1923, el general Primo de Rivera pone fin a la misma con un golpe de Estado, que el rey acepta.

La Dictadura pretende institucionalizarse, justificada ante el país por una política de orden público. Pero la oposición de diversos grupos sociales (movimiento obrero, fuerzas republicanas, sectores intelectuales,...) y una grave crisis financiera fuerzan a Primo de Rivera a presentar su dimisión. El rey encarga al general Berenguer formar gobierno en enero de 1930. Un año después, unas elecciones municipales anticipadas darán el triunfo en las grandes ciudades a la coalición de socialistas y republicanos: el 14 de abril de 1931 se proclama la República.

La coalición de socialistas y republicanos de izquierda acomete una labor decididamente reformista: depuración del ejercito, secularización de la enseñanza, reforma agraria, Estatuto Catalán. Todo ello concita a la animadversión de la derecha, que se organiza en la CEDA y obtiene el triunfo en las elecciones del 33. Se intentan frenar las medidas progresistas del bienio anterior pero se encuentra con la oposición del movimiento obrero y de los nacionalistas catalanes. En 1936, la izquierda se presenta a las elecciones unida en el Frente Popular y las gana rotundamente.

La vida política española se radicaliza y en Junio de 1936 una conspiración militar estalla y la sublevación triunfa en muchas ciudades. Tres años de guerra verán, en la España "nacionalista", el surgimiento de un nuevo régimen.

La literatura de su tiempo

Hacia finales de siglo, una nueva literatura rompe con los supuestos realistas, vigentes desde 1868.

Una nueva literatura: es decir, nuevas ideas, nuevo lenguaje. La crítica contempla estas novedades y las descalifica: son "modernistas". Recibía nombre, mucho más que una escuela lírica o que una moda pasajera: un vasto movimiento estético que, al enfrentarse al realismo, descubría la aportación fundamental del simbolismo europeo e inauguraba propiamente la modernidad en la historia de la literatura europea.

El simbolismo había sido una escuela surgida en torno a la obra de Mallarmé. De Francia el movimiento se extendió a toda Europa, convirtiéndose en referencia necesaria a la literatura de la época.

La poética simbolista entiende el mundo como una serie de apariencias a través de las cuales el poeta hace visible el enigma de su alma. Las sensaciones, los sentimientos y los sueños, el mundo subjetivo, es lo único que importa, pero éste es, quizás, inexpresable. pese a todo, el poeta lo intenta; recurre para ello a la sugestión y a los símbolos.

El simbolismo supuso una reacción contra el realismo cientifista y burgués, como el romanticismo lo había sido para el clasicismo. Pero los simbolistas critican la emoción excesiva de los románticos y tienen conciencia de que la magia de la poesía se da en el terreno de la forma, del estilo.

El modernismo incorporó la literatura española a la "revolución" simbolista y fue, mucho más que una escuela, un movimiento y una actitud.

Se caracteriza por un rechazo del positivismo y por un indudable afán de conciliación: abandono de los sistemas de ideas demasiado rigurosos, recurso a otros modos de pensar y a doctrinas esotéricas, ocultas. Desde el punto de vista artístico, por la proclamación de la individualidad y la libertad, por la reivindicación del "arte por el arte".

Temas y motivos predilectos del modernismo son: aspiración a lo escondido e inefable; actitud de desarraigo y desgracia cuando los deseos chocan con la realidad; recursos al sueño, al misterio, a lo crepuscular; evasión del presente hacia espacios y tiempos lejanos. Temas y motivos que recuerdan a los románticos. Pero regresan dichos temas con un lenguaje que no puede considerarse ya romántico: símbolos nuevos, léxico que pretende estar lleno de imágenes y música; revolución métrica, nuevas estrofas y ritmos muy marcados.

La obra de Rubén Darío, la de Manuel Machado, le de Juan Ramón Jiménez, la del primer Antonio Machado, se inscribe en este movimiento.

El modernismo es el contexto en el que la llamada "generación" del 98 se puede incluir. Cuando Unamuno o Azorín comienzan a escribir pretenden intervenir en la vida política desde la literatura. Influidos por los regeneracionistas, piensan que todo cambio político debe basarse en la educación y en la reforma moral. Reinterpretan los símbolos españoles, como el Don Quijote; exaltan lo nacional, lo popular y el paisaje español, cuya mejor expresión les parece Castilla.

Pero el paisaje es visto emocionalmente y en la reflexión irrumpe con fuerza lo subjetivo.

Las profundidades de la conciencia, los enigmas del mundo interior, la incursión en el sueño o el regreso a la infancia, se convierten en los temas centrales de su obra. Y también la desconfianza en la razón, frente al sentimiento, la intuición o voluntad, para entender el mundo.

Aparece una nueva sintaxis, más breve y fragmentaria, opuesta al largo período decimonónico; la atención a los valores fónicos de las palabras; la apertura del léxico a nuevos registros, que cuentan tanto con lo tradicional y castizo como con lo culto, son los aspectos más característicos.

Hacia la segunda década del siglo XX, una nueva generación aparece en la vida intelectual y literaria: la de Ortega y Gasset, Eugenio d' Ors o Manuel Azaña. Se la ha llamado "generación de 1914" y pueden caracterizarla su actitud racionalista, su liberalismo político y su europeísmo. Afines a ellos escritores como Juan Ramón Jiménez, que proceden del modernismo, señalan un nuevo rumbo en la literatura: rechazo tanto del pesimismo y del apasionamiento como de la bohemia; tendencia a una cierta objetividad frente a los excesos subjetivistas.

A través de Juan Ramón Jiménez y de Ramón Gómez de la Serna, la literatura española se abre a los movimientos vanguardistas, triunfantes en Europa en la época de entreguerras.

Los movimientos vanguardistas (futurismo, cubismo, dadaísmo, expresionismo, surrealismo,...) que cambiaron decisivamente todas las artes, suponen la culminación de algunos planteamientos simbolistas. De una parte, la oposición radical al realismo; de otra, la proclamación de la autonomía del arte, que debe liberarse de todo compromiso ideológico o moral y también de toda anécdota, hasta borrar del poema cualquier efusión sentimental; celebración de un mundo de máquinas, velocidad y grandes ciudades, pero, sobre todo, negación del pasado y de la tradición.

Vida

Nació en Sevilla el 26 de julio de 1875 en el célebre palacio de las Dueñas. Es el segundo hijo de Antonio Machado Álvarez y de Ana Ruiz. Su padre es un notable estudioso del folklore; su abuelo catedrático de Ciencias Naturales en la Universidad; ambos, liberales progresistas.

Cuando tiene 8 años, la familia se traslada a Madrid, pues su abuelo, de quien dependen económicamente, obtiene una cátedra en la Universidad central. Estudia en la Institución Libre de Enseñanza, cuya influencia en su formación será esencial: racionalismo, amor a la naturaleza, enseñanza basada en el diálogo, interés por el folklore. En 1889 empieza el Bachillerato, que hará irregularmente y no acabará hasta 1900.

Los años de juventud están marcados por la vacación teatral y, más tarde, por la literatura. Con su hermano Manuel, de quien es inseparable, asiste a tertulias, frecuenta los ambientes artísticos, vive la vida bohemia de teatros y tabernas, de dinero escaso (la situación de la familia no es fácil desde la muerte del padre en 1893 y del abuelo dos años más tarde) y de trabajos ocasionales. Machado hace amistades, lee, empieza a colaborar

en alguna revista, comienza a escribir poesía. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, siguiendo a Manuel, que ha encontrado allí un trabajo como traductor, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, cuya poesía admirará siempre, del que sería gran amigo durante toda su vida. También conoció personalmente a Oscar Wilde.

De 1903 a 1910 viajó por España, por ciudades como Granada, Córdoba, Soria y las tierras de Castilla, Valencia y Aragón.

En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. En 1903, aparece Soledades, el primer libro de Machado; ese mismo año comienza a escribirse la revista Helios, en la que su nombre, como el de los jóvenes escritores del momento aparece con frecuencia. Entre la bohemia de las "noches jóvenes de la cerveza y lirismo", de que habló Rubén, y el rigor de la escritura, machado se acerca a los treinta años.

Fue catedrático de Francés y profesó durante cinco años en Soria, en 1907 aparece su segundo libre Soledades. Galerías. Otros poemas que es una reelaboración de las primeras Soledades. Cuando llega a Soria es un escritor ya medianamente conocido.

Dos años después se casó con Leonor Izquierdo, una muchacha de quince años, hija de los dueños de la pensión en que se aloja. A finales de 1910 obtiene una beca para ampliar estudios de filología francesa en París. Instalado allí con su esposa asiste a numerosos cursillos de su especialidad. Leonor enferma de tuberculosis y vuelven a Soria, un año más tarde muere, sólo unos días antes de la aparición de Campos de Castilla. El poeta decide abandonar Soria y consigue una vacante en Baeza.

De regreso a su Andalucía natal, a un Machado abatido, se le revela el tedio de la vida provinciana, la miseria cultural y moral de una España que ve cada día con ojos más críticos. Decide cursar los estudios de Filosofía y Letras, lo que puede permitirle acceder a una plaza mejor. El estudio y la lectura, los paseos, la correspondencia con antiguos amigos llena estos años. Comienza Los complementarios, un cuaderno de apuntes que sólo después de su muerte será editado. En 1917 aparece una antología de su obra ( Páginas escogidas ) y la primera edición de sus Poesías Completas.

En 1919 obtiene la plaza en Segovia. Encuentra aquí un ambiente intelectual más grato. Escribe más crítica y ensayo poético que poesía, y colabora en publicaciones locales y otras de Madrid.

En 1924 aparece Nuevas Canciones, que recoge poemas escritos en Baeza y Segovia. Por esos años empieza a escribir, con su hermano Manuel, obras teatrales que suceden con éxito regular, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española, pero nunca llegará a leer su discurso ni a ocupar su sillón.

En 1928 conoce a Pilar de Valderrama, que se restablece en Segovia de una depresión nerviosa, y se enamora de ella. Con el nombre de Guiomar la mencionará en numerosos poemas y sus relaciones durarán - ocultamente, pues es una mujer casada - hasta 1936.

En 1931 consigue trasladarse a Madrid. Se instala con su madre y con la familia de su hermano José. Escribe poca poesía, sin embargo, observa que los nuevos poetas siguen un camino, el de la poesía pura y "deshumanizada", que no comparte. En 1936 aparece Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, obra capital que reunía textos publicados antes en la prensa.

Entre tanto, Machado contempla la progresiva radicalización política del país y opta decididamente por la República cuando la Guerra Civil estalla. En noviembre del 36, ante el asedio de Madrid, el gobierno le invita a trasladarse a Valencia. De Valencia se traslada a Barcelona, viejo y enfermo (padecía arteriosclerosis), mantiene contra toda esperanza, la creencia del triunfo de la República. Pero el ejercito franquista se acerca a Barcelona y Machado y su familia son evacuados. En enero de 39 pasan la frontera y llegan al pueblo de Collioure: allí, el 22 de febrero, sólo tres días antes que su madre, muere Machado. En un papel arrugado en el bolsillo de su abrigo, encontró su hermano José su último verso:

Estos días azules y este sol de la infancia

Rubén Darío escribió un poema en honor de Machado que dice así:

ORACIÓN POR ANTONIO MACHADO

Misterioso y silencioso

iba una y otra vez.

Su mirada era tan profunda

que apenas se podía ver.

Cuando hablaba tenía un dejo

de timidez y altivez.

Y la luz de sus pensamientos

casi siempre se veía arder.

Era luminoso y profundo

como era hombre de buena fe.

Fuera pastor de mil leones

y de corderos a la vez.

Conduciría tempestades

o traería un panal de miel.

Las maravillas de la vida

y del amor y del placer,

cantaba en versos profundos

cuyo secreto era él.

Montado en un raro Pegaso;

un día imposible fue.

Ruego por Antonio a mis dioses,

ellos le salven siempre. Amén.

OBRA

De Soledades a Nuevas canciones, la obra poética de Antonio Machado constituye uno de los puntos más altos de la lírica española del siglo XX.

Heredera del romanticismo, arranca del modernismo y el simbolismo, que le dan lenguaje, hecho de sugerencia y símbolos, más adecuados para expresar la búsqueda en el mundo interior, la pregunta por la propia individualidad. De otros aspectos del modernismo, Machado se alejará pronto (léxico extrañador, sensorialidad, experimentación métrica), mientras reflexiona sobre lo que le parecen limitaciones del simbolismo: la mayor de todas, el enclaustramiento en el interior del individuo, que oscurece tanto el paisaje como, sobre todo, el mundo ajeno, el mundo de los otros.

Consecuentemente, su aventura es la búsqueda de una cierta objetividad, la aspiración a la comunicación, porque, tal vez, sólo en ella es posible el verdadero conocimiento.

Es cierto que este propósito no llega nunca a realizarse totalmente. La poesía de Machado concluye en la perplejidad y, en cierto modo, en el silencio. En sus últimos poemas, Machado cede la palabra a poetas apócrifos, como en un intento de salir de sus límites, y la prosa, atribuida también a apócrifos como Abel Martín o Juan de Mairena, ganan terreno sobre la poesía, porque tal vez ella permite hablar más abiertamente, reflexionar, comunicarse. En boca de Mairena, Machado defiende su derecho a haber sido o a ser “muchos poetas”.

Su primer libro es Soledades, de 1903, unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Son cuarenta y dos poemas agrupados en cuatro series, en los que la influencia del modernismo es evidente: crepúsculos, sentimiento melancólico del amor, fuentes que manan; asombro ante una realidad que se percibe como misteriosa, ambientes como de sueño, correlación entre paisaje y sentimiento. Muchos de estos motivos no abandonarán nunca la obra de Machado.

Una gran diversidad métrica y un vocabulario sensorial y extrañador muestran también la procedencia modernista del libro.

No obstante, en algunos poemas (como los de la sección “Del camino”) hay más sobriedad y claridad y menos ornamentación. Precisamente por ello, esta sección pasará casi íntegra a Soledades. Galerías. Otros poemas. En ella también hay algunos temas que persistirán en la obra futura: el paso del tiempo, la dificultad del verdadero conocimiento del propio interior. Y ciertos procedimientos: la supresión de lo anecdótico, el estilo nominal,...

En 1907 aparece Soledades. Galerías. Otros poemas., este nuevo libro, refundición de Soledades, muestra algunos cambios. Trece poemas de aquél han desaparecido,

permanecen veintinueve con algunas variantes, y los demás son nuevos. Métricamente, se han reducido los tipos de estrofas y predomina una que será muy característica en el futuro: la silva arromanzada; la rima asonante predomina ahora sobre la consonante. Y

también el léxico lo más típicamente modernista ha desaparecido. Pero el libro se sitúa, con todo, en el centro mismo de la poesía simbolista española y europea del momento.

Como símbolos encontramos: el espejo, el camino y el agua, todos ellos aluden a la búsqueda del yo más íntimo y verdadero, pero esa búsqueda está condenada al fracaso. Mientras el tiempo pasa, la juventud, el amor y la felicidad se pierden. El poeta se mueve en un mundo de recuerdos y sueños, desde donde le llegan sólo retazos de su vida y, si acaso, un consuelo insuficiente.

Campos de Castilla, de 1912, supone, aparte de una indagación sobre sí mismo, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de "la España que bosteza" junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. Representa un alejamiento del mundo de los libros anteriores. La descripción del paisaje como expresión de una realidad colectiva, al proposito de contar, la reflexión explícita sobre la condición humana son los modos de ese alejamiento.

Castilla es contemplada desde actitudes regeneracionistas, probablemente bajo el influjo de Unamuno y “Azorín”. La dureza de la vida rural, su miseria moral, el odio y el cainismo, dan una visión crítica del presente español, hecha desde planteamientos más culturales y morales que propiamente políticos. Pronto aparecerá la idea de solidaridad ante una sociedad empobrecida y cruel. Los atardeceres sugieren sentimientos de melancolía, los colores se asocian a los estados de ánimo, el paisaje expresa, también la fugacidad del tiempo.

El intento de una poesía narrativa y objetiva lleva a Machado a escribir un largo romance: La tierra de Alvargonzález. Este relato de parricidio y de codicia, con elementos sobrenaturales y ecos más de romances de ciego que del romancero tradicional, hay también una visión negra y trágica del carácter español.

Otro camino es el que aparece en Proverbios y cantares, breves poemas sentenciosos, bien en métrica culta, bien en forma de copla popular, que reflexionan sobre temas diversos: el problema de la verdad, los defectos y virtudes del hombre, Dios, el tiempo, el amor.

En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas, donde el paisaje castellano sigue ocupando un lugar central y la reflexión sobre el mismo se acentúa; el recuerdo de una esposa muerta constituye un pequeño ciclo de poemas emocionantes, y planeará desde ahora sobre toda la obra de Machado; el nuevo paisaje andaluz aparece superpuesto a los recuerdos de Soria. La meditación sobre la vida provinciana en Baeza ocupa varios poemas y se ahonda en la preocupación filosófica.

De esa época queda una importante obra en prosa, de tipo filosófico, Los complementarios, publicada póstumamente, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos.

Nuevas canciones, aparece en 1924, continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica, libro del que en la edición de Poesías completas, de 1928, se añadirán algunos poemas. Breve, a pesar de ser una obra de varios años, y heterogéneo, es el último libro en verso antes de que la prosa se convirtiera en la dedicación habitual de Machado. Distintos materiales y distintos tonos expresan la constante reflexión del poeta sobre el sentido de su obra. Abundan los poemas de inspiración popular y tradicional y la preocupación filosófica.

Las reacciones de la crítica ante el libro mostraron bien que el reconocimiento unánime de Machado no era ya, sin embargo, admiración por parte de los jóvenes

escritores. Se manifestaba con claridad sus distancias: la poesía española iba por otros caminos que rechazaban la contenida y grave sentimentalidad de Machado.

Hubo nuevas ediciones de Poesías completas, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, "Juan de Mairena" y "Abel Martín", más un tercero que se llama como el poeta, que son autores de los nuevos poemas y de comentarios en prosa. También pertenecen a esta época algunos sugerentes desarrollos poéticos del surrealismo. En 1936, publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, que constituye una colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX.

La Guerra Civil le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político, como ocurre en La guerra, de 1937, que no desdicen de su producción anterior. Los poemas de Machado durante la guerra son pocos. Su obra ya está hecha. Más aún: su reflexión sobre una poesía futura, que descansase a la vez en la objetividad y la sentimentalidad, difícilmente encuentra la forma y el lenguaje que busca.

COMENTARIOS

SOLEDADES ( 1899 - 1907 )

XI

Yo voy soñando caminos

de la tarde. ¡Las colinas

doradas, los verdes pinos,

las polvorientas encinas!...

5 ¿Adónde el camino irá?

Yo voy cantando viajero

a lo largo del sendero...

- la tarde cayendo está -.

"En el corazón tenía

10 la espina de una pasión;

logré arrancármela un día:

ya no siento el corazón"

Y todo el campo un momento

se queda, mudo y sombrío,

15 meditando. Suena el viento

en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;

y el camino que serpea

y débilmente blanquea,

20 se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:

"Aguda espina dorada,

quien te pudiera sentir

en el corazón clavada".

El texto que voy a comentar es un poema de Machado (1875 - 1939), el poeta español perteneciente a la generación del 98 y pertenece a su primer libro Soledades que se caracteriza por su modernismo intimista.

El poema consta de veinticuatro versos que el poeta ha dividido en cinco estrofas con una cantidad de versos variable. La primera estrofa tiene cinco versos, la segunda siete, las tres últimas constan de cuatro versos cada una. Todos los versos son octosílabos, por tanto, de arte menor.

La rima de todo el poema es asonante pero el orden de los versos que rriman va variando en cada estrofa. Los cuatro primeros versos riman de forma cruzada (abab), mientras que el último verso de la primera estrofa pertenece a al conjunto de tres versos siguientes par formar cuatro versos con rima encadenada (cddc). Los cuatro versos sobrantes tienen rima cruzada como los de la estrofa siguiente mientras que la próxima vuelve a la rima encadenada, por último, la última estrofa vuelve a ser de rima cruzada.

El poema se divide en cuatro partes bien diferenciadas, sobretodo por los tiempos verbales que el autor utiliza. La primera estrofa hace como una pequeña introducción al poema con una descripción y nos ubica en el tema. En la segunda parte vemos, sobre todo en los cuatro últimos versos, la utilización de formas verbales en pasado como:

“En el corazón tenía / la espina de una pasión;”. La tercera parte la componen las dos estrofas siguientes en que el autor se refiere al presente, esta pare va desde el verso 12 al 20. La última parte corresponde con la última estrofa y en ésta nos hace una evocación al futuro que vemos claramente en los dos últimos versos: “quién te pudiera sentir / en el corazón clavada”.

En este poema el poeta quiere expresarnos su idea de que es preferible el sentimiento a la insensibilidad. Se trata de un poema muy intimista en el que el poeta se ayuda de ideales románticos y yuxtapone el paisaje y el sentimiento, estos son elementos esenciales en la poesía de Machado.

En este poema Machado vuelve a utilizar el símbolo de la tarde como un tiempo pasado, ya que por ejemplo, en el segundo verso del poema nos lo menciona por primera vez diciendo que: “Yo voy soñando caminos,/ de la tarde...”. La seguda vez que aparece es en el verso 8, en el que nos informa que la tarde está cayendo, que la tarde ya está formando parte de un pasado; mientras que en el verso 17 nos dice: “ La tarde más se oscurece”, dándonos a entender que la tarde ya se ha ido, que el la tarde ya forma parte del pasado, que llega la noche.

El primer verso ya nos da idea de lo intimista que es el poema porque comienza con el pronombre personal de primera persona: “Yo voy soñando caminos” y nos vuelve a dejar constancia más adelante, en el sexto verso, ya que nos hace un paralelismo con el pronombre y el verbo. En estos dos versos encontramos un pleonasmo del pronombre que el autor utiliza para dejar más claro el carácter intimista del poema.

Desde el segundo verso hasta el cuarto se nos hace una pequeña descripción en la que el poeta utiliza los adjetivos para darnos idea de los colores, utiliza el epíteto para remarcarnos como son los pinos: “..., los verdes pinos” y una especie de metáfora cuando nos explica que las encinas son polvorientas, es decir, viejas. La estrofa concluye con una interrogación retórica: “¿Adónde el camino irá?” que podemos pensar que el camino es una metáfora de la vida y, que como en ella, a lo largo de su trayectoria suceden cosas inesperadas.

En el verso número nueve se hace un aparte que es como una cancioncilla de cuatro versos dentro del mismo poema donde utiliza la espina como una metáfora del dolor, de los sentimientos que hay en el corazón que como se los ha arrancado, ha dejado de sentir nada, ya no tiene sentido. Al final del poema se nos repite una cancioncilla parecida en que el poeta nos expresa que prefiere sentir la espina clavada en el corazón, que prefiere sentir el dolor, a ser insensible.

En el verso 13 comienza de nuevo una descripción del paisaje en la que hace una personificación para unir el paisaje con los sentimientos. Y unos versos después vuelve a describir el camino, como metáfora de la vida, como un camino que serpea, que da vueltas, que para conseguir lo que se quiere muchas veces no hay que seguir el camino recto, el más fácil; pero también nos dice que este camino se enturbia y desaparece, se vuelve difícil y el que lo sigue no sabe por donde tiene que ir, va sin rumbo, como en la vida.

Los últimos versos nos evocan la nostalgia al pasado en que había dolor y por tanto sabía que tenía sentimientos.

El poema tiene varios encabalgamientos, como el del segundo verso y el del verso número 15, en que la frase termina bruscamente en el medio de un verso y le da al poema un ritmo brusco en estos fragmentos.

XXXIII

Las ascuas de un crepúsculo morado

detrás del negro cipresal humean...

En la glorieta en sombra está la fuente

con su alado y desnudo Amor de piedra,

que sueña mudo. En la marmórea taza

reposa el agua muerta.

Este poema pertenece a Machado, poeta español de la generación del 98. Pertenece a su primer libro de poemas, titulado: Soledades, que se caracteriza por un modernismo intimista.

Se trata de una pequeña silva de tan solo seis versos en la cual los cinco primeros son endecasílabos, por tanto de Arte Mayor, mientras que el último tiene 7 sílabas. Estos versos no tienen rima entre sí, son versos blancos.

El poema por entero nos hace referencia a la muerte, nos hace la descripción de un paisaje en crepúsculo, y de acabamiento.

En el primer verso para explicarnos las tonalidades que tiene el paisaje y sumergirnos en la atmósfera del poema el autor utiliza una metáfora cuando dice: “Las ascuas de un crepúsculo morado”, con esto nos expresa que el paisaje tiene un color rojizo o anarajado como el de las llamas, como el del fuego. Además el crepúsculo significa que la luz desaparece y llega la oscuridad, como metáfora de que la vida es la luz y que con el crepúsculo llega la muerte, las tinieblas.

El poeta utiliza diferentes símbolos para darnos idea de muerte como en el segundo verso cuando nombra el ciprestal, que son los árboles típicos de los cementerios y para darle más énfasis y además nos dice que son negros, oscuros como el color que se le aplica a la muerte.

También vuelve a aparecer el símbolo de la fuente, pero esta vez, está en la sombra, el pasado se oscurece; pero en esta misma fuente hay una estatua de cupido que nos simboliza el amos pero ésta, además de estar en las sombras le da características de persona, lo personifica diciendo que sueña, que está inmóvil, que está en la frontera entre la vida y la muerte y además mudo. Con esto el autor recurre al mundo de los sueños que siempre se ha considerado como una pequeña frontera en la que podemos descubrir que hay más allá de la vida pero le da un sentido negativo, ya que al estar inmóvil, mudo, petrificado, se acerca más a la muerte que a la vida.

Ya en los últimos versos el poeta vuelve a aludir a un símbolo que nos acerca al cementerio, el mármol del que está hecha la fuente, con el que nos da el reflejo de la muerte, de las lápidas que están hechas de mármol y que son rígidas y frías como el cuerpo de un muerto.

Como punto y final hay una pequeña paradoja al ponerle al agua, símbolo de la vida, el calificativo de muerta.

CAMPOS DE CASTILLA ( 1907 - 1917 )

CXV

A UN OLMO SECO

El olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo,

algunas hojas verdes le han salido.

5 ¡El olmo centenario de la colina

que lame el Duero! Un musgo amarillento

le mancha la corteza blanquecina

al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores

10 que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

Ejercito de hormigas en hilera

va trepando por él, y en sus entrañas

urden sus telas grises las arañas.

15 Antes que te derribe, olmo del Duero,

con su hacha el leñador, y el carpintero

te convierta en melena de campana,

lanza de carro o yugo de carreta;

antes que rojo, en el hogar, mañana,

20 ardas en una mísera caseta,

al borde de un camino;

antes de que te descuaje un torbellino

y tronche el soplo de las sierras blancas;

antes que el río hasta la mar te empuje

25 por valles y barracas;

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida;

30 otro milagro de la primavera.

Este poema de Antonio Machado se titula A un olmo seco, el autor es un poeta español perteneciente a la generación del 98 y pertenece a su libro Campos de Castilla, publicado en 1912 en el que la descripción del paisaje se utiliza como expresión de una realidad colectiva. Este poema fue escrito cuando la mujer del poeta estaba gravemente enferma de tuberculosis y está fechado en el 1912 en Soria.

El poema consta de 4 estrofas con diferente contenido de versos y éstos son de diferente medida; se van alternando versos de doce sílabas con otros de once, de ocho,...

El poema se divide en dos partes, métricamente hablando, en las tres primeras estrofas, las dos primeras de cuatro versos cada una y la tercera de seis, la rima sigue un orden siguiendo un esquema de rima cruzada en que se unen los versos alternativamente hasta que en los dos últimos versos de la tercera estrofa se repite la rima. En la segunda parte la métrica no sigue un esquema fijo, los dos primeros versos riman entre sí mientras que los cuatro siguientes siguen un esquema de rima cruzada para que luego se intercalen otros dos que riman entre sí, en el verso número veinticuatro encontramos el único verso suelto y el verso que le sigue vuelve a rimar con el que hace el número veintitrés. Los cuatro versos siguientes vuelven a rimar alternativamente, de forma cruzada y el último también se incluye en este grupo rimando con el antepenúltimo verso.

En este poema el autor se dirige al olmo, habla con él, es decir, dialoga con la naturaleza, la personifica. El poeta exalta el paisaje de Soria desde la perspectiva de la melancolía y el recuerdo por la grave enfermedad de su mujer.

En la primera estrofa hay una adjetivación con la que el poeta describe el olmo pero hace una metáfora de esperanza en el último verso diciendo: “algunas hojas verdes le has salido”, diciendo así que aunque el olmo está podrido y enfermo hay un rayo de esperanza porque parece que vuelve a brotar la vida; yendo más allá podemos decir que equipara el olmo a su mujer y la curación que espera de ésta.

Le segunda estrofa comienza con una exclamación y dentro de ésta encontramos una metáfora sobre el río: “que lame el Duero...” en que nos expresa la cercanía con el río y la humedad que éste le aporta. En los versos siguientes vuelve a utilizar los adjetivos para narrarnos el estado en que se encuentra el olmo.

La tercera estrofa utiliza una personificación como es: “álamos cantores” con la que nos quiere decir que los álamos de la ribera del río están frescos y vivos mientras que el olmo se pudre y se asemeja a la tristeza. También nos describe a los ruiseñores como pardos, de forma que utiliza la figura del epíteto para remarcarlo. Los últimos tres versos de la tercera estrofa son un hipérbaton, comienza con una metáfora equiparando la marcha y la disciplina de la hormigas con el de un ejército.

La última estrofa es la más extensa, consta de dieciséis versos y una gran parte de ella es una metáfora del “carpe diem”, de que la vida se tiene que aprovechar. Utiliza una anáfora repitiendo hasta tres veces en el comienzo de verso la palabra “antes” para decirnos que el pasado ya es historia, que hemos llegado a un presente por que si no no se podría hablar de este pasado.

En esta estrofa nos explica que usos podría tener el olmo y para decir que podría formar parte de una iglesia nos lo dice con la expresión “te convierta en melena de campana” en el verso diecisiete. Para describirnos como es la sierra, en el verso número veintitrés hace una metáfora diciendo: “ de las sierras blancas” refiriéndose a que las sierras están nevadas; y en el verso siguiente dice: “antes que el río hasta la mar te empuje”, haciendo referencia a que antes de que se convierta en barco, esto también

hace referencia a una metáfora de la muerte, el río es como la vida, se nace y finalmente se muere, como el río deja de existir en el mar.

Versos después, exactamente en el último, el poeta hace un súmum de su esperanza, del renacimiento de la vida, haciendo referencia a “otro milagro de la primavera”. Podría decirse que el poeta tiene esperanza de que lo que le ha pasado al árbol, su resurgir, le ocurra también a su esposa.

BIBLIOGRAFÍA

Bibliografía principal

MACHADO, Antonio. Antología poética. Biblioteca didáctica Anaya.

Bibliografía secundaria

MACHADO, Antonio. Poesías completas

Colección Austral nº 149. Ed. Espasa Calpe

Duodécima edición.

LÁZARO CARRETER, F. Lengua Castellana y Literatura

Ed. Anaya

Enciclopedia interactiva para CD-Rom ENCARTA