Plomo y salud

Toxicología. Intoxicaciones ambientales. Etapas clínicas. Lactancia. Tratamiento: agentes quelantes

  • Enviado por: Sheila Ramírez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
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Efectos Del Plomo Sobre La Salud:

El Plomo y La Lactancia

El plomo es un metal que se encuentra ampliamente distribuido en el ambiente, ya sea en yacimientos naturales o debido a su amplia utilización en la industria. Ha acompañado al ser humano desde que se familiarizó en el uso de los metales y se convirtió en el favorito de las civilizaciones antiguas por sus características de ductilidad, de maleabilidad y de resistencia. Desde entonces existen antecedentes de los efectos tóxicos que este metal produce.

El desarrollo de la toxicología del plomo se incrementó con la revolución industrial, en buena medida por el aumento de la incidencia de intoxicaciones agudas provocadas por la explotación masiva de esta revolución. Esta situación coincidió con el mejoramiento de las posibilidades de diagnóstico, asociado a los avances en el conocimiento de la fisiología, de la patología y de la tecnología aplicada a la medicina.

El reconocimiento de la gran cantidad de individuos expuestos y afectados por el plomo fue una de las señales más importantes que dieron lugar a la creación de una conciencia ecologista en los países industrializados en la década de los años 40 y que apenas hoy cobra fuerza en los países en vías de desarrollo, como el nuestro. En la década de los años 50 surgieron las primeras normas para el control de la contaminación y la exposición al plomo, en las que se estableció como el nivel máximo permisivo de plomo en sangre los valores entre 40 y 50 ug/dl, estas normas son ahora más estrictas, de manera que el límite ha venido disminuyendo conforme avanza el conocimiento de la toxicología del plomo, hasta llegar a un valor de 10 ug/dl sin causar daño aparente en niños.

Un problema de salud pública.

Contrariamente a las declaraciones gubernamentales de diferentes países, acerca de que el plomo ya no es un problema ambiental, diferentes grupos de investigación han resaltado el hecho de que sigue representando un importante problema de salud pública. Aún cuando parece ser que se han reducido los niveles de contaminación ambiental con plomo, y por lo tanto las dosis de exposición, los fenómenos de biodisponibilidad y biodistribución característicos del metal provocan que la intoxicación crónica con plomo continúe siendo un problema.

Si bien es cierto que actualmente las intoxicaciones agudas o subyugadas no son tan comunes, ni tan intensas como las de la década de los años 60, la condición subclínica de la intoxicación crónica con plomo ha ganado terreno. Esta condición tiene características de un síndrome no patonogmónico. Es por esto, quizás, que no puede ser diagnosticada, es confundida con muchos otros padecimientos y no se le ha conferido la importancia que realmente tiene. Sin embargo, este padecimiento está cobrando muy cara la indiferencia con la que se maneja el problema.

Diversas agencias estadounidenses de la salud pública han calculado el costo que produce al país el incremento de cada microgramo de plomo por decilitro de sangre en un individuo. Considerando la disminución en la calidad de vida, reflejada en la eficiencia en el trabajo, es posible estimar la disminución de su fuerza productiva, lo que finalmente se traduce en pérdidas económicas para el país. A estos costos debemos agregar los de hospitalización que generará un individuo con infecciones recurrentes e insuficiencia renal como resultado de la intoxicación crónica.

Se ha estimado el costo por cada microgramo de plomo que aumenta en la sangre por arriba de 10 ug/dl en un individuo en $1,147 dólares. Estudios realizados por varios grupos de investigación, entre ellos el nuestro en diversas ciudades de la República Mexicana, proporcionan un panorama, son valor epidemiológico, de la situación de nuestra población; más del 30% de los individuos de las poblaciones estudiadas presentan una cantidad de plomo en su sangre por arriba de los 10ug/dl. A pesar de que estos datos son aproximados, todo parece indicar que el problema tiene magnitudes insospechadas.

En los países en vías de desarrollo se presume que el problema con el plomo se ha erradicado; sin embargo, las agencias de salud de los países industrializados lo siguen considerando como un problema prioritario de salud pública, a pesar de que prácticamente no hay individuos con más de 10 ug/de y de que se cuenta con rigurosos sistemas de control de exposición, así como de diagnóstico ambiental.

Absorción, Distribución y Redistribución del Plomo en el Organismo.

El plomo puede formar sales inorgánicas y orgánicas. Las sales inorgánicas se forman cuando el plomo tiene una valencia de +2, mientras que en las sales orgánicas su valencia puede ser además de +4. Una vez en el organismo, las sales son transformadas a plomo +2 y en esta forma el plomo es capaz de competir con el calcio y con otros camiones divalentes de importancia fisiológica.

El plomo ingresa a un organismo básicamente por la vías digestiva y respiratoria aunque, eventualmente y bajo ciertas condiciones, también puede ser absorbido por la piel. Una vez en el organismo se distribuye por medio de la sangre al resto de los tejidos, preferencialmente hacia el hueso, que es muy resistente al plomo. El tejido óseo en realidad constituye un órgano, ya que retiene una buena parte y por lo tanto la cantidad de plomo disponible es mucho menor. El resto del plomo se distribuye a otros órganos, tales como el cerebro, el riñón, la médula ósea y el hígado, algunos de los cuales se dañan aun con bajos niveles de plomo, lo que los convierte en órganos blanco.

Solamente una proporción del plomo circulante puede ser excretado; la principal vía de excreción es la urinaria, mientras que una proporción más pequeña puede desecharse por los fluidos de secreción gastrointestinal, de manera que la mayor parte del plomo que se encuentra en las heces es plomo que no fue absorbido por la vía digestiva. También es posible eliminar una pequeña cantidad de plomo por las células que se descaman en la piel, en el pelo y las uñas, y existen algunas condiciones fisiológicas que permiten que el plomo pueda ser excretado por otros fluidos, como la leche materna.

Aun cuando existen diferentes vías de excreción, la relación absorción/excreción siempre es mayor a al unidad; esto se traduce en acumulación de plomo en el organismo. Se estima que el tiempo necesario para que una persona expuesta a bajas dosis de plomo elimine completamente ese metal de sus tejidos es de 20 años a partir de que cesa la exposición.

A pesar de que una parte importante de la permanencia del plomo en el organismo podría atribuirse a al deferencia entre la absorción y la excreción, también podría explicarse por la gran afinidad que muestra el plomo por las células y por los tejidos, como resultado de su interacción con macromoléculas.

El plomo posee una elevada afinidad por las proteínas, a las cuales se puede unir por tres mecanismos: (1) la interacción con sitios estereoespecíficos que constituyen los sitios de unión natural de los metales divalentes de importancia biológica; (2) la interacción electrostática, en dominios con alta densidad de carga negativa; (3) la interacción covalente con grupos sulfhidrilo vecinales, con los cuales forma mercáptidos. Como resultado de la unión del plomo con las proteínas se presentan alteraciones estructurales y funcionales de esas macromoléculas, responsables de los principales fenómenos fisiopatológicos de este tipo de intoxicación.

Otro tipo de macromoléculas que pueden sufrir daños estructurales y funcionales a consecuencia de la unión del plomo son los ácidos nucleicos. En concentraciones elevadas el plomo puede ser mutágeno; sin embargo, si estas concentraciones se presentaran en un organismo antes de ocurrir la mutagenicidad, el organismo moriría por los daños renales, hepáticos y de sistema nervioso. No obstante, hasta el momento no se ha demostrado que el plomo pueda ser carcinogénico a las concentraciones que causan intoxicación crónica y existen dudas sobre su capacidad teratogénica.

El plomo puede además interaccionar con los lípidos, básicamente con los fosfolípidos de las membranas y particularmente con aquellos que poseen carga negativa; pero el problema principal no resulta de la interacción entre ellos, sino de la posibilidad de inducir lipoperoxidación. Solamente a concentraciones elevadas, el plomo es capaz de inducir por si mismo lipoperoxidación; sin embargo, en dosis bajas puede producirla si están presentes grupos hemo libres o hierro. Debido a que la intoxicación crónica con plomo induce el incremento de la concentración de ácido delta-aminolevulínico, de protoporfirinas eritrocitarias libres, de grupos hemo libres y de hierro libre, aún a bajas concentraciones del plomo puede tener un efecto oxidativo.

Etapas Clínicas De La Intoxicación Crónica Con Plomo:

Clínicamente, el daño causado por el plomo transcurre por diferentes etapas. En una primera etapa el proceso es subclínico y sólo puede ser detectado cuando se realiza un análisis bioquímico de las actividades de enzimas tales como la delta-aminolevulínico dehidratasa y ferroquelatasa. La siguiente etapa, también subclínica, se caracteriza por los daños a los sistemas celulares y solo puede detectarse evaluando la actividad neuromuscular (velocidad y coordinación neuromotora).

En la tercera etapa, que corresponde a la intoxicación crónica propiamente dicha, ya es posible observar manifestaciones clínicas, aunque no son patonogmónicas puesto que pueden ser compartidas con múltiples enfermedades. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son: cólicos abdominales, mareos, dolores de cabeza, dolores musculares y anemia. Como es evidente, éstos síntomas y signos son difíciles de atribuir a una enfermedad específica y menos aún en nuestro medio, donde tales manifestaciones son fácilmente explicadas por la desnutrición, las enfermedades parasitarias y otras infecciones crónicas. Estos problemas de identificación provocan que el médico prácticamente desconozca esta entidad clínica y por lo tanto no la tome en cuenta durante la evaluación diagnóstica, de manera que el impacto epidemiológico en la población general no puede estudiarse por medio de los análisis clínicos.

En etapas más avanzadas de la intoxicación crónica se presentan manifestaciones francas de enfermedad, que consisten básicamente en daños hematológicos, óseos y renales, con una disminución de la velocidad y de la coordinación muscular, así como alteraciones en la conducta y en la capacidad cognoscitiva. Muchos trabajos se han realizado para tratar de definir el grado de daño que provoca la intoxicación crónica con plomo sobre el coeficiente intelectual; estudios de diferentes grupos coinciden con los de otros investigadores en señalar que existe disminución del coeficiente intelectual, principalmente el de ejecución. Si bien es cierto que es muy difícil evaluar el daño causado por el plomo en una función tan compleja como es el proceso cognocitivo, los estudios indican que el plomo disminuye la calidad de vida del paciente y afecta sus expectativas de desarrollo neuromuscular y cognocitivo, aún cuando no se esté en condiciones de establecer un índice del daño. Los efectos del plomo son acumulativos y pueden incidir en el desarrollo del individuo, afectando las pendientes de maduración del desarrollo fisiológico de la eficiencia, de la velocidad neuromuscular de respuesta y de la coordinación neuromuscular, sobre todo en niños, como lo han mostrado estudios realizados en poblaciones infantiles ambientalmente expuestas a plomo en las ciudades de Terreón y de México.

En las últimas etapas de la intoxicación con plomo no existen problemas diagnósticos, dado que se presentan insuficiencias renales y hepáticas, así como colapso del sistema nervioso central, con convulciones severas, alteraciones importantes de la conducta y finalmente la muerte. Sin embargo, rara vez una intoxicación crónica evoluciona hasta esta última etapa y, si lo hace, será después de transcurrir muchos años.

Tratamiento De La Intoxicación Con Plomo:

Los tratamientos que se pueden ofrecer a los pacientes son escasos y dependen de la etapa en la que se detecta el problema; hasta la fecha no existe ningún tratamiento efectivo y se debe insistir en la importancia de la prevención y de la vigilancia epidemiológica.

Uno de los tratamientos que se emplean con frecuencia es el uso de agentes quelantes, que permiten reducir los niveles de plomo en el organismo; sin embargo, esta medida puede producir un incremento súbito de los niveles de plomo en la sangre, debido a la salida del plomo acumulado en el hueso, causando que una intoxicación crónica se transforme en una aguda. El tratamiento con quelantes también provoca la disminución del calcio iónico en la sangre, debido a que el quelante también secuestra al calcio; esta hipocalcemia puede causar tetania e incluso la muerte. Otra complicación que puede presentarse es la aparición de insuficiencia renal debida al complejo quelante-plomo o quelante-calcio, que al ser retenido en un riñón daña los túbulos renales produciendo piolonefritis.

Evidentemente, el uso de quelantes en el tratamiento de las etapas iniciales de la intoxicación crónica no está justificado; así que, de manera alternativa, se realizan estudios para encontrar nuevos quelantes con menor afinidad para el calcio y nuevos esquemas de tratamiento que permitan disminuir o eliminar el plomo en la sangre y modificar en forma mínima el proceso de extracción del plomo acumulado en el hueso. En diferentes laboratorios se realizan experimentos en eritrocitos humanos, y en animales de experimentación, con quelantes encapsulados en liposomas y péptidos con una elevada afinidad por el plomo como alternativas terapéuticas.

Existe otro problema en las terapias destinadas a la reducción de los niveles de plomo. Estudios in vitro indican que el retirar el plomo de las proteínas no es suficiente, ya que varias de estas proteínas son oxidadas y su función no se restablece a menos que se utilice un compuesto reductor. Esto implica que algunos daños producidos por el plomo sean irreversibles y persistirán aún cuando se disminuyan las concentraciones del plomo en el organismo. Lo anterior ha llevado a diferentes laboratorios a realizar experimentos empleando agentes antioxidantes en la prevención y el tratamiento de la intoxicación, cuyos resultados preliminares indican la posibilidad de que esta medida resulte en una alternativa atractiva.

En etapas más avanzadas de la enfermedad no sólo es posible el uso de quelantes sino que incluso es recomendable, dado que el daño causado por el plomo es de tal magnitud que por sí mismo puede conducir a la muerte, y se justifica plenamente el riego-beneficio. Además del uso de quelantes se requiere el empleo de medicamentos que controlen los síntomas, tomar medidas que permitan tratar las complicaciones: transfusiones para tratar la anemia, diálisis para tratar la insuficiencia renal, dietas especiales para tratar la insuficiencia hepática, así como fármacos para tratar las convulsiones y las alteraciones de la conducta. En la mayoría de los casos, éstos tratamientos se dan a los pacientes pensando que se está manejando una enfermedad primaria o que derivan de otras etiologías y no por la sospecha de intoxicación crónica con plomo.

Distribución Del Plomo Durante El Embarazo y La Lactancia

Una buena posibilidad para estudiar la distribución del plomo existe en los procesos fisiológicos que incrementan la cinética distributiva del calcio, como son el embarazo y la lactancia. Estos procesos como tales entrañan un peligro, debido a que la redistribución del plomo puede provocar un incremento de plomo en la sangre y con ello del plomo circulante, favoreciendo su distribución a otros tejidos e incrementando así el grado de intoxicación en la mujer embarazada o en la madre que amamanta, en un fenómeno de autointoxicación. Pero no solamente la madre resultaría afectada, ya que el aumento del plomo circulante incrementa la transferencia del plomo hacia el producto a través de la placenta o de la leche, provocando con ello la exposición del producto en fases muy tempranas tanto del desarrollo extrauterino.

El incremento del plomo circulante durante el embarazo y la lactancia puede ser explicado por la necesidad de movilizar calcio tanto para el desarrollo óseo del producto, como para la producción de la leche. Esa movilización consistiría en su salida desde el hueso (resorción ósea), que actúa como una fuente interna de calcio, o provenir de fuentes externas a través del calcio de la dieta (absorción intestinal).

Las hormonas paratiroidea, calcitonina y dihidroxicolecalciferol son las más importantes en la regulación de los niveles de calcio sanguíneo y en la movilización general de calcio en la sangre, estos sistemas hormonales estimulan simultáneamente la resorción ósea y la absorción intestinal, a la vez que disminuyen la excreción renal de calcio. Lo contrario ocurre cuando se presenta un incremento de los niveles sanguíneos de calcio. Esta fina regulación permite que los niveles de calcio en la sangre se mantengan constantes y asegura los flujos de calcio hacia los distintos órganos.

El plomo se encuentra en el hueso en forma de sales de fosfato e interacciona con las proteínas de la matriz ósea de manera similar a como lo hace el calcio. Por ésta razón se estima que el plomo puede ser extraído del hueso durante el proceso de resorción, respondiendo a la degradación de hueso inducida por las proteasas y las fosfatasas que permiten extraer el calcio.

Sin embargo, no solamente el proceso de resorción está involucrado en la salida del plomo óseo, sino que también el recambio de calcio-plomo podría estar implicado en este fenómeno. El proceso de reabsorción de calcio sucede aun en condiciones donde los niveles de calcio en la dieta son elevados; la explicación fisiológica de este hecho radica en que el calcio que se absorbe tiene que ser acumulado en el hueso, aguardando el momento en el que sea requerido. Debido a que la absorción intestinal de calcio no es un proceso continuo y permanente, puesto que depende de la presencia de calcio en el intestino, y a que por otro lado los requerimientos de calcio suceden en periodos finitos y definidos, se hace necesario tener en todo momento la posibilidad de obtener calcio del hueso por el proceso de reabsorción.

Cuando los niveles de calcio en la dieta son adecuados no se presentan descalcificaciones debido a que el calcio que sale del hueso es restituido por el que ingresa en la dieta, dando lugar a un fenómeno de recambio; así, el calcio sale y entra al hueso en periodos muy cortos, dando la impresión de permanencia. Lo más destacable es que este recambio del calcio podría también influir en la movilización de plomo, incrementando su salida al estimular el recambio y posiblemente por una competencia entre ambos metales por sitios de unión en la matriz ósea.

Si lo que indican nuestros experimentos en ratas tiene su contraparte en el humano, el panorama se volvería muy desfavorable para las mujeres embarazadas o lactantes expuestas crónicamente al plomo, ya que además de la movilización inherente al estado de embarazo o lactancia, la salida del plomo ósea se incrementaría al suplementar la dieta con calcio, práctica muy común en la medicina para evitar la descalcificación ósea.

El no suplementar con calcio la dieta de las mujeres embarazadas y en etapas de lactancia puede provocar daños importantes, que van desde problemas renales hasta crisis hipertensivas e hipocalcemias severas, además de la descalcificación, donde en el balance final surge la disyuntiva de riesgo-beneficio para este tipo de casos.

Los experimentos realizados en los laboratorios con ratas han mostrado que el plomo puede absorberse de manera importante durante el embarazo y la lactancia cuando hay una exposición por la vía digestiva; si en estas condiciones se suplementa la dieta con calcio, la absorción intestinal de plomo disminuye. En este sentido resultaría benéfico suplementar la dieta con calcio. Sin embargo, la salida de plomo ósea se incrementa con el aumento de la concentración de calcio en la dieta y posiblemente la excreción urinaria de plomo se vería disminuida, debido a un incremento en la secreción tubular de calcio, necesaria para eliminar el calcio por la orina.

Los experimentos indican que el hecho de reducir el calcio durante estas etapas no es la solución, ya que la ausencia de calcio en la dieta provoca un incremento en la movilización de calcio óseo, y en consecuencia una salida de plomo óseo; además de los problemas que puede generar la disminución de calcio en la dieta en dichas etapas.

Es factible que podamos encontrar una concentración óptima de calcio en la dieta, la cual pudiera disminuir el grado de movilización de plomo en el organismo y al mismo tiempo satisfacer las demandas de calcio propias de estos estados fisiológicos. Sin embargo, es importante señalar que en nuestros experimentos nunca se logró evitar la movilización de plomo óseo, lo cual indica que esta movilización es dependiente del embarazo y de la lactancia.

El siguiente paso es realizar experimentos en humanos, para lo cual se deberán establecer diseños experimentales con mujeres embarazadas, donde el problema más importante por enfrentar será la intervención dietética, que implica riesgos y problemas éticos que deben considerarse con mucha cautela. Es posible que no encontremos diferencias significativas con los experimentos en las ratas embarazadas y en lactancia, que conduzcan nuevamente a la disyuntiva de requerir las acciones preventivas como única solución realmente efectiva, factura que al parecer no estamos dispuestos a pagar. Tal vez las autoridades, en un arrebato, se decidan por prohibir el embarazo para evitar la autointoxicación, la intoxicación de los productos, y de paso reducir el índice de natalidad.

Estudio y Evaluación Sobre Análisis De Plomo En Sangre

El plomo es uno de los elementos tóxicos del cual más se ha escrito. Esto puede ser debido a que desde la antigüedad ha sido usado junto al cobre, la plata y el oro para satisfacer necesidades prácticas o estéticas. Los egipcios usaron el plomo desde el año 5000 AC; los chinos lo emplearon en monedas en el 2000 AC; los pisos de los jardines de Babilonia se cubrieron con planchas de plomo a fin de retener la humedad necesaria para la vegetación y durante el Imperio Romano, el plomo se usó ampliamente en las tuberías. Hoy, son innumerables sus aplicaciones, se usa en las fábricas de baterías, en las pinturas, muy especialmente en las anticorrosivas y en la industria bélica. Este metal es usado también, para atenuar las ondas sonoras, las radiaciones atómicas y las vibraciones mecánicas, así como en los Rayos X y en reactores nucleares. Los residuos provenientes de los usos antes citados, así como aquellos dejados por las armas de fuego en los campos de tiro, los juguetes de plomo, el maquillaje conteniendo sales de plomo, los tipos de imprenta, las tuberías metálicas y las industrias de fundición, entre otros, constituyen fuentes donde se puede adquirir contaminación con plomo. La producción y consumo de plomo se ha incrementado en los dos últimos siglos. Así a mediados del Siglo XIX la producción mundial fue aproximadamente de 100,000 t/año, pasando a 1 millón al principio del Siglo XX y 4.5 millones a mediados de éste. Se estima que para el año 2000 la producción excederá los 9 millones de toneladas. Esta tendencia al incremento, hace que aumente el riesgo de exposición y por consiguiente el aumento en los daños de la salud ambiental y humana. Sobre intoxicación con plomo se ha escrito más que de cualquier otro elemento y ésto no sorprende considerando que, las propiedades tóxicas de este metal se conocen desde el siglo II DC. Gilfillan, atraído por las ciencias de la toxicología y la arqueología, desarrolló una teoría sobre “Envenenamiento con plomo y la caída del imperio Romano” basando su hipótesis en que la decadencia de las artes y el fin del esplendor y progreso de la cultura romana, se debió a los efectos neurosicológicos producidos por el excesivo uso del plomo. En el siglo actual y a nivel mundial se han realizado muchos estudios sobre salud ocupacional y contaminación ambiental producida por el plomo. La intoxicación con plomo se produce por la asimilación del metal o de sus combinaciones a través de las vías respiratorias o digestivas. La absorción de un miligramo de plomo al día, puede provocar un envenenamiento serio en pocas semanas, manifestándose con depresión, cansancio, encías grises y más tarde ataques de cólicos, dolor en las articulaciones, laxitud nerviosa especialmente en los brazos y piernas. La encefalopatía se presenta con mayor frecuencia en los niños intoxicados, caracterizándose por somnolencia progresiva, alucinaciones, convulsiones, delirio y estado de coma y muerte; en caso de sobrevivir, el niño queda con daños cerebrales permanentes que se manifiestan en trastornos mentales o reducción de la capacidad intelectual y afectiva. En nuestro país, un estudio realizado en 1982 por Acosta etal revela que de una muestra de treinta obreros que laboraban en fábricas de baterías el 83% sobrepasaba los niveles normales de plomo en sangre. No siempre la fuente de exposición es el lugar de trabajo. Para los niños la fuente de contaminación más importante está generalmente cercana a su residencia. Además, se destacan también las existentes en las pinturas de pared, los juguetes de plomo, algunos alimentos y en los utensilios de cerámica. Otro artículo de Acosta sobre la transferencia de plomo en recipientes de cerámica utilizados como contenedores de alimentos y bebidas, reporta que el barniz usado en muchas de estas piezas, contienen una cantidad de plomo que excede a la permitida en las regulaciones internacionales para este tipo de objetos. El propósito es dar a conocer los resultados estadísticos de plomo en sangre, analizados por espacio de un año en la División de Mineralogía del INDOTEC. Asímismo, evaluar la situación de la población adulta e infantil ante su exposición ambiental.

Materiales y métodos.

Los análisis fueron realizados en muestras de sangre heparinizada, con la técnica de espectrofotometría de absorción atómica, en un equipo Perkin Elmer 2380, provisto de una lámpara sin electrodo de plomo. Se usó llama aire-acetileno con un flujo de 14 I/min-1.4 I/min. Se leyeron todas las muestras en absorbancia de 283.3 nm. Se tomaron en duplicado 4ml de muestra por individuo, las cuales fueron debidamente refrigeradas en los casos que no pudieron hacerse los análisis el mismo día.

Con la finalidad de hemolizar la sangre y quelatar el plomo, se agregó 1ml de mezcla Triton x-100/APDC (5% / 2%) y luego de mezclar se dejó en reposo durante 15 minutos. Se añadió 4ml de MIBK y se mezcló por 10 minutos y se centrifugó 10 minutos a 3000 rpm.

El mismo procedimiento se empleó con una serie de cinco estándares de plomo cuyas concentraciones finales eran de 0.2, 0.5, 1.0, 1.5 y 2.0 ugpb/ml. También se preparó un blanco utilizando 4ml de agua dejonizada. Una vez preparadas las soluciones se procedió a leer en el equipo; las lecturas en absorbancia fueron gráficadas.

Los valores de plomo en sangre obtenidos, fueron evaluados según las especificaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de1980, donde se considera como límites máximos tolerables los valores de 40 ug/100 ml en hombres, 30 ug/100 ml en mujeres en edad fértil. El límite recomendado para niños, por el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos es 25 ug/100 ml.

Resultados

La División de Mineralogía del INDOTEC realizó durante 1991, 380 determinaciones de plomo en sangre en adultos y 30 en niños. Sólo 31 de los adultos informaron el tipo de trabajo que realizaban. Todos los niños cuyas muestras de sangre fueron analizadas presentaban alguna alteración en el sistema nervioso central (disminución en la coordinación psicomotriz, temblor muscular, vértigos, convulsiones, coma) característica de intoxicación plúmbica. Sólo se determinó la edad de 23 niños. El 65% de estos 23 niños presentaron valores de plomo por encima del límite establecido por el CDC (25 ug/100 ml). Estos niños en su mayoría viven en lugares cercanos o en la misma fuente de contaminación, como son los talleres de reciclaje de plomo para usar en baterías, en municiones, etc.

Es importante hacer notar que el 70% de estos niños tenía menos de 5 años y que en el 69% de ellos los niveles de plomo en sangre fueron superiores al 25 ug/100 ml. Del total de muestras en niños, el 54% tenía niveles de plomo mayores al límite de tolerancia biológica.

De los analizados el 12% presentó niveles superiores a 40 ug/100ml en sangre. El 36% de las muestras donde se conocía el oficio del individuo, éste correspondió a pintores y el 26% a trabajadores de la industria de baterías. Este último grupo junto al de los fundidores de plomo, forman el mayor número de individuos con los niveles de plomo por encima de los límites recomendados.

Conclusiones y recomendaciones

Las fuentes más importantes de contaminación por plomo según este estudio, son las fábricas y fundiciones. Los niños, en especial los menores de cinco años, son más susceptibles la intoxicación por exposición ambiental.

Se recomienda, en aquellas industrias consideradas como posibles fuentes de intoxicación, mantener un programa de salud que incluya:

  • Controles de ingeniería competentes.

  • Determinación de plomo en sangre a los nuevos empleados.

  • Determinaciones periódicas de contaminación atmosférica.

  • Determinaciones periódicas de plomo en sangre al personal potencialmente expuesto a la intoxicación.

  • Educación a los empleados acerca de la higiene personal, prácticas de buena salud y procedimientos de seguridad en el trabajo.

  • Transferencia de cualquier persona afectada a un lugar de exposición mínima.

Presentación De Dos Casos

J.P.S. de 4 años de edad, residente en la ciudad de Azua, República Dominicana; va a la consulta de emergencia del Hospital de Niños de Santo Domingo ¨Dr. Robert Reid Cabral¨ el 5 de Julio de 1977, por presentar súbitamente vómitos, seguido de convulsiones y estado de coma, por lo que se traslada de inmediato a la UCI del mismo hospital.

En los antecedentes familiares, se recogen los siguientes

datos: dos hermanos con cuadros similares, uno de los cuales falleció el día anterior a la admisión del paciente. Además, el abuelo trabajaba con baterías y frecuentemente fundía plomo en el patio de la casa donde vivían.

Al examen físico, se encontraba inconsciente, con pupilas que variaban entre mióticas y midriáticas son estar expuesta a la luz. El fondo de ojo mostró edema de papila bilateral. Los dientes presentaban una coloración gris marrón a nivel del borde gingival, había aumento parotídeo bilateral, mostraba ausencia de respuesta al dolor y abolición total de reflejos en las extremidades, durante la hospitalización presentó convulsiones tónico-clónicas de predominio derecho.

Plomo y salud

Los exámenes de laboratorio al ingreso mostraron un Hb de 9 mg%, el Htc de 33 %; Gb 18,000 x mm3 con 75% de Neutrofilos y 25% de linfocitos. El nivel de plomo sérico fue de 570.7 ug/100 cc.

Las radiografías a nivel de los metáfisis distales de los huesos de los antebrazos, fémures, tibias y peronés mostraron línea de densidad aumentada, sugestivo de intoxicacion por plomo.

Se inició el manejo con soluciones parenterales hiporosmolares; se yugularos las convulsiones con Diazepan seguido de fenobarbital. Se realizó un lavado gastrointestinal con sulfato de Magnesio y solucion salina y se dio un baño de aseo general. Se le instauró tratamiento con EDTA en infusión endovenosa continua a pasar en una hora, diario por cinco días consecutivos, tras el cual se hace una nueva determinación plomo sérico para valorar la efectividad del tratamiento. Se inicia un nuevo ciclo de tratamiento de igual dosis por la misma vía y duración después de tres días de descanso, los niveles bajaron de 570.7 uh/100 cc a 26 ug/100 cc.

Caso #2

F.P.S. de 3 años de edad, residente en Azua, República Dominicana, es traído por presentar súbitamente vómitos y convulsiones generalizadas. Es ingresado en la UC el 5 de Agosto de 1977.

Los antecedentes familiares señalaron un hermano (caso #1) con la misma sintomatología.

El examen físico mostró obnubilación, temblor intencional, dismetría e hipermetría con ataxia del tronco; así como mioclonia de las manos; irritable; no contestaba las preguntas que se le hacían pero seguía al examinador con la mirada. En el fondo de ojo fue normal; los dientes presentaban una coloración gris marrón a nivel del área gingival, el resto de la exploración fue negativa.

Los exámenes mostraron una cantidad de plomo sérico de 204 uh/100 cc. Las radiografías de huesos largos mostraron bandas radiopacas a nivel de la metáfisis distales de los huesos de los antebrazos, fémures, tibias y peronés.

El tratamiento fue similar al del caso #1 pero con resultados inmediatos, ya que el nivel de plomo sérico era menor.

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