Platón

Filosofía griega. Filósofos griegos. Pensamiento platónico. Academia. Naturaleza humana. Bien y mal

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Platón

Platón

Índice

Introducción ........................................................... 3

Biografía ........................................................... 4

Imágenes ........................................................... 6

Obras ........................................................... 7

Platonismo ........................................................... 10

Teorías ........................................................... 13

La Academia ........................................................... 19

Conclusión ........................................................... 20

Bibliografía ........................................................... 21

Introducción

La lectura de este trabajo tiene el propósito de colocar al lector directamente en algunos de los grandes temas de la filosofía (llámese a Platón la base de ésta).

En la forma más conocida y empleada por el hombre para comunicarse (el diálogo), Platón se adentra en el espíritu de todo hombre amante del saber, y lo guía a través de inexplorados parajes para colocarlo sin más en el quehacer mismo filosófico.

A su vez, este trabajo pretende adentrarse en Platón como pensador, y también como persona, pasando por sus obras, hasta sus grandes teorías que conforman los primeros pensamientos filosóficos de la historia, iniciada en Atenas, antigua Grecia.

Biografía

Su verdadero nombre fue Aristocles. Sin embargo, sus contemporáneos y la posteridad lo conocen como Platón el Divino. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, constituyó con ambos una excepcional tríada de pensadores que llevaron la filosofía griega a su máximo esplendor y sentaron las bases sobre las que se asentaría todo el corpus filosófico occidental. Cultivó la poesía y el teatro, hasta que conoció a Sócrates y decidió quemar su obra poética, para dedicarse por entero a la Filosofía. Fundó en Atenas una escuela de filosofía llamada `La Academia'1. Su obra está compuesta por unos 34 diálogos, en la mayoría de los cuales Sócrates es el personaje principal.

Platón nació en Atenas, hacia el 428 a. C., vivió durante el último tercio del siglo V y primera mitad del IV a. C.

Perteneciente a una noble familia ateniense, su padre Aristón se proclamaba descendiente del rey Codro, el último rey de Atenas y su madre Perictione, descendiente de Drópides, era a su vez familiar de Solón. Tenía dos hermanos, Adimanto y Glaucón y tuvo un hijo al que llamó Adimanto.

Se cree que inició sus estudios filosóficos con el sofista Cratilo, a quien pronto abandonó para acogerse al magisterio de Sócrates, desde el año 408 aproximadamente. Platón debió cumplir con sus deberes militares, y como su maestro, acentuar sus preferencias por el partido aristocrático; sin embargo, el gobierno de los Treinta Tiranos defraudó sus esperanzas, y cuando la reacción demagógica culminó con la condena de Sócrates, intentó hacer la defensa pero el auditorio lo rechazó. Ofreció su fortuna en un esfuerzo infructuoso por salvar la vida y obtener la libertad del gran filósofo, pero no lo consiguió. Tras la condena a muerte de Sócrates en el año 399, sus discípulos se dispersaron y Platón se dirigió a Megara, donde se encontraba Euclides, otro discípulo de Sócrates. En los años siguientes se entregó a la realización de largos viajes, los que duraron 10 a 12 años, que posiblemente se extendieron por Grecia, Egipto y las colonias de la Magna Grecia, en el sur de Italia. En estos viajes, completó conocimiento de las costumbres y constituciones de los países que visitó. Luego de estos viajes, se estableció de nuevo en Atenas y fundó la célebre Academia, escuela destinada a la investigación científica y filosófica que dirigió durante el resto de su vida. A propósito de su permanencia en este centro, Timón2 expresó: 'A su cabeza marchaba el más despejado de todos ellos, agradable parlante, rival de las cigarras que hacen resonar sus cantos armoniosos en las sombras de Academo'. Este testimonio confirma la nombradía alcanzada por Platón como poeta y trágico. Su actividad académica únicamente se interrumpió con motivo de dos viajes, en el 367 y 361, a Siracusa, ciudad ubicada en la isla de Sicilia, donde ejerció con escaso éxito la labor de consejero político del tirano Dionisio el Joven. Su muerte tuvo lugar en el 348 o 347 a.C., y según la tradición fue enterrado en la Academia. El profesorado de Platón, duró alrededor de 40 años, y sólo fue interrumpido por 2 nuevos viajes a Sicilia.

Platón fue acusado de envidia y de plagio por algunos historiadores; pero estas inculpaciones carecen de base verídica y la calumnia no ha podido empañar sino momentáneamente el recuerdo de este hombre extraordinario, símbolo el más elevado de la idealidad del pueblo griego.

Vivió en la época que representa el momento culminante de la grandeza de Atenas, minada ya interiormente por sus luchas políticas. Lo más popular de la época es la influencia socrática, y siempre será difícil separar en la obra doctrinal de Platón, lo que es puramente socrático, de lo que le es propio.

Platón falleció en el 347 a. de C., a la edad de 81 años. Se dice que murió en un banquete, o plácidamente mientras escribía. Uno de los epitafios concebidos en la Antigüedad para su tumba decía: 'Aquí descansa el divino Platón, el primero de los hombres por la justicia y la virtud. Si algún hombre ha podido hacerse ilustre por la sabiduría, es él; ni la envidia misma ha manchado su gloria'.

Imágenes

Platón
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Obras

Los escritos de Platón adoptaban la forma de diálogos, siendo Sócrates el protagonista de la mayoría de ellos. A través de los diálogos, se exponían, se discutían y se criticaban ideas filosóficas en el contexto de una conversación o un debate en el que participaban dos o más interlocutores.

Pueden distinguirse cuatro grupos de diálogos, que corresponden a cuatro etapas de su pensamiento y a una ordenación en líneas generales de los escritos platónicos de acuerdo con el siguiente orden cronológico:

  • Diálogos socráticos o de juventud, en los que la figura y las doctrinas de Sócrates ocupan un lugar preeminente: Apología de Sócrates -único texto que no presenta estrictamente la forma de diálogo-, Protágoras, Trasímaco, Critón, Ión, Laques, Lisis, Cármides, Eutifrón y los dos Hippias, si bien la autenticidad del Hippias mayor es discutida por algunos autores.

  • Diálogos constructivos o de madurez: Gorgias, Menón, Eutidemo, Cratilo, Menéxeno -no siempre aceptado-, El banquete, La República, Fedón y Fedro. En estos cuatro últimos diálogos aparece expuesta en su forma más característica la doctrina de las ideas.

  • Diálogos tardíos. Iniciados con el Teeteto, suelen incluirse en este grupo una serie de escritos elaborados durante la vejez de Platón y que presentan una revisión crítica de la teoría de las ideas: Parménides, Sofista, Filebo, Político, Timeo, Critias y Las leyes.

  • A estos textos es preciso añadir una serie de cartas de las que dos al menos se consideran hoy auténticas. Cuestiones tales como la dificultad de separar su doctrina de la de Sócrates o su evolución respecto a las soluciones dadas a la teoría de las ideas han sucitado diferentes interpretaciones del pensamiento de Platón. Debe considerarse, en cualquier caso, que sus doctrinas metafísicas estaban encaminadas a un propósito fundamental, hacer posible un conocimiento de las verdades esenciales que determinan la realidad y, de esta forma, establecer los principios éticos sobre los que debe descansar el orden social. En este sentido, por tanto, su obra puede considerarse como un conjunto coherente articulado en todo momento por el eje conductor de la teoría de las ideas.

    Se pueden hallar en su obra cuatro métodos complementarios de pensamiento:

  • Método inductivo-socrático, de carácter preparatorio: se procede a la búsqueda de la definición de un nombre común mediante la enumeración de los significados particulares que cubre.

  • Método ascendente: se busca un 'fundamento incondicionado', que es el Bien, que nos permita una definición y clasificación de todas las cosas.

  • Método descendente: se procede ahora, mediante divisiones, a la busca de los caracteres indivisibles o `atómicos' de las cosas. El fruto de los métodos 2 y 3 es el establecimiento de un cuadro complemento de ideas en el éstas se hallen incluidas en sus estirpes naturales (génos).

  • Método específicamente dialéctico, que examina las relaciones de las ideas entre sí, así como las capacidades de las distintas ideas de ponerse en conexión con otras o de rechazar cierto tipo de uniones.

  • Esos caracteres o ideas constituyen para Platón la realidad verdadera. Esas ideas ofrecen siempre, en un respecto, el mismo aspecto, y ello permite llamarlas con el mismo nombre, pero en otro respecto son susceptibles de combinación con otras, formando así entidades complejas que posibilitan el discurso. De este modo Platón sintetiza dos corrientes antitéticas, la eleática (Parménides) y la heraclítea (Heráclito), en la medida en que sus ideas son siempre las mismas (y por tanto inmóviles) y pueden combinarse entre sí (y por consiguiente moverse). De este modo se hace posible un discurso que no sea la mera repetición de que `el ser es' (Parménides) y que, sin embargo, sea inteligible. En este sentido, el método y la doctrina de las ideas de Platón constituyen un intento de reglamentación del lenguaje atendiendo preferentemente a los `significados' que los signos lingüísticos cubren. Para Platón, saber equivale a recorrer con la mirada del alma esos objetos o ideas que deben constituir la norma de todo discurso verdadero. El ojo del cuerpo, en este sentido, constituye un obstáculo para ese saber, si bien puede permitir que ciertos objetos sensibles susciten la evocación de esas ideas cuya visión el alma ha olvidado y puede reganar mediante una reminiscencia. El alma es inmortal, precisamente por su fraternidad con los objetos (ideas) que en condiciones normales ve. A su vez, esa alma es fuente y principio (arjé) de todo los movimientos del universo. A la pregunta griega por el arjé o principio de las cosas, responde con Anaxágoras que ese principio (al que llama alma) es de naturaleza inteligente y dirige el universo en vistas a una finalidad o Bien.

    Platonismo

    Nombre que se aplica al conjunto de ideas filosóficas, motivos literarios, políticos, éticos, religiosos y culturales en general inspirados en el pensamiento de Platón.

    Como sistema el platonismo es una dirección personal del idealismo espiritualista. La existencia de un mundo inteligible reino de la verdad y de la ciencia, frente al mundo de los sentidos, dominio de la ilusión y del error, es la idea central de la dialéctica1. Por otro lado, antes del Cistianismo no encontramos una concepción más clara de la inmortalidad que la contenida en el Fedón, el monumento más sólido del espiritualismo griego. La concepción teológica de Platón, no obstante sus obscuridades y sus aparentes antítesis, explicables por la falta de una religión positiva monoteísta que la informe, está muy lejos de representar el panteísmo, como sostienen Spielmann y Tannery, entre otros. Desde el punto de vista histórico el pensamiento platónico no ha desaparecido un solo momento de la historia de la Filosofía pocas veces en su pureza, mezclado casi siempre con doctrinas afines (estoicismo, pitagorismo, aristotelismo), incorporado a la corriente cristiana de los primeros siglos, contrarrestando la tendencia empírica2 de los peripatéticos3 medievales, resurgiendo en la época de la restauración de las letras en las tres formas señaladas, reforzando en todo momento los sistemas idealistas y espiritualistas, llega hasta hoy como un eco atenuado, pero claro y elocuente, de lo que fue aquella alta especulación metafísica del helenismo. La Academia, heredera inmediata del pensamiento platónico, alteró ya en su principio la filosofía del maestro; de un lado acentúa su aproximación al pitagorismo y al aristotelismo, y de otra transige4 con las tendencias exclusivamente prácticas de epicúreos y estoicos. Más tarde se convierte en escéptica5 o probabilista para adoptar en sus últimos representantes un sincretismo dogmático6. Del siglo III al V presenciamos un resurgimiento de Platón, en la llamada filosofía neoplatónica, preludiada ya por algunas escuelas anteriores. La influencia platónica se hizo sentir de un modo considerable en los primeros filósofos y teólogos cristianos, tanto de la Iglesia griega como latina, culminando en San Agustín y continuando en toda la Edad Media con pujanza en la dirección teorética llamada del realismo, y en la moralista y religiosa del misticismo. Lo que Wulf ha llamado antigua escolástica en oposición a la nueva escolástica albertinotomista, no es otra cosa que una continuación ecléctica del platonismo de base agustiniana. La Edad Media conocía la filosofía platónica de una manera muy fragmentaria, pues durante el primer período, excepción hecha del Timeo, cuya traducción de Calcidio se hace remontar al siglo IV, las demás fuentes fueron indirectas y no siempre puras; así, no es de extrañar el impulso que toma el seudoplatonismo de los panteístas7 y ultrarrealistas de aquella época, cuyo punto de partida fue Escoto Eriúgena8, interpretando a su manera dos obras del falso Dionisio Areopagita9. Cuando empezaron a divulgarse en latín otros diálogos platónicos, la decadencia filosófica era tan grande que su influencia fue totalmente nula; es preciso llegar a los siglos XV y XVI para descubrir nuevas orientaciones.

    Puede distinguirse entre el platonismo de los discípulos inmediatos de Platón y un platonismo cultural que ejerce un influjo difuso sobre un área histórica y geográfica muy vasta, así como en campos de saber muy distintos. Las doctrinas de Platón fueron discutidas y elaboradas en torno a su Academia por discípulos adictos o disidentes (como Aristóteles), La Academia platónica tuvo tres fases hasta su disolución por Justiniano en 529. En la primera prevaleció una interpretación pitagorizante de la doctrina de las ideas, que entronca con la doctrina esotérica de Platón

    cerca de las ideas-número, de la que nos informa Aristóteles. En la segunda y tercera fase predomina una interpretación, escéptica y ecléctica de su doctrina. En cuanto al `platonismo cultural', puede distinguirse su influencia en seis tradiciones:

  • Tradición neoplatónica

  • Tradición latina y medieval, debida a la traducción de algunos diálogos, como la del Timeo por Cicerón, Macrobio y Calcidio. La doctrina platónica de la realidad de las ideas suscita la famosa controversia de los universales. Ya desde Boecio se advierte una de las preocupaciones dominantes de la filosofía medieval: el intento por conciliar las doctrinas de Platón y Aristóteles. Otras doctrinas platónicas que suscitan controversias en las escolástica son su tesis de que alma y cuerpo constituyen sustancias completas y separadas, la del `alma del mundo', etc. También se advierte el esfuerzo por conciliar doctrinas platónicas con dogmas y orientaciones morales del cristianismo.

  • Tradición árabe

  • Tradición judía, cuyo impulsor, Filón, se nutre de platonismo y religiosidad judaica e irradia a través del neoplatonismo por toda la Edad Media.

  • Platonismo renacentista, cuyo centro principal fue la Academia Florentina

  • Filosofía moderna y contemporánea. Puede percibirse la huella platónica en el racionalismo francés (Malebranche) o alemán (Leibniz) y entre los platónicos de Cambridge (s. XVII). Entre los contemporáneos puede advertirse, por un lado, un intento por descubrir en las ideas platónicas el germen del a priori kantiano (por ejemplo Nathorp), y, por otro, un antiplatonismo decidido, cuyo principal representante es Nietzsche y, en cierto modo, el propio Heidegger.

  • Teorías

    Inspirado en las enseñanzas de Sócrates, que frente al relativismo de los sofistas había postulado la existencia de un orden espiritual trascendente susceptible de ser conocido por la razón, Platón desarrolló un amplio y complejo sistema conceptual cuyo objetivo era proporcionar una interpretación unitaria del conjunto de la realidad, que englobara desde la teoría del conocimiento y la metafísica hasta la ética y la doctrina política. Núcleo central de este sistema, de corte fundamentalmente racionalista, fue la teoría de las ideas o formas eternas que constituyen el origen de todo lo existente.

    Teoría de las ideas: conocimiento y metafísica

    Como paso previo a su metafísica, Platón consideró indispensable elaborar una teoría del conocimiento. Instrumento fundamental para ello sería la dialéctica, que al presentar dos opiniones contrarias permite determinar sus contradicciones y establecer aquellos principios que pueden considerarse firmes.

    De acuerdo con la teoría epistemológica de Platón, los sentidos permiten al hombre conocer el mundo fenoménico, que se halla en continuo cambio, pero no la esencia real y eterna de las cosas.

    Que tal esencia ha de existir necesariamente fue demostrado por Platón mediante dos argumentaciones básicas: en primer lugar, nociones éticas que todo hombre posee, como el bien o la justicia, no pueden proceder de los sentidos; y, en segundo, lo mismo ocurre con los conceptos matemáticos, como círculo o cuadrado, pues en el mundo físico no se dan figuras geométricas puras. Debe existir, pues, un mundo de esencias inmutables y perfectas, las ideas o formas. Éstas constituyen la realidad inteligible, cuyas leyes reproduce de forma imperfecta el mundo sensible.

    Las ideas se hallan sometidas a una estricta jerarquía, en cuya cima se halla la idea del bien, de la que participan todas las demás.

    Inmediatamente después se hallan ideas tales como la belleza, la verdad y la simetría, y, en un plano inferior, los valores éticos y los conceptos matemáticos. Además, cada clase de ser existente en el mundo sensible posee su forma ideal: hombre, perro, casa, etc. La relación entre los distintos seres que constituyen una clase y su arquetipo, por ejemplo, entre cada hombre y la idea 'hombre', constituyó la mayor fuente de dificultades para Platón; quien pareció inclinarse fundamentalmente por la tesis de que los objetos sensibles eran copias o imitaciones de su idea perfecta.

    La finalidad de la filosofía de Platón fue fundar una comunidad humana sobre la base de la Justicia, que debe llevar a la felicidad individual y al bien común. La perfección de la persona humana debe ser la base de la perfección del Estado.

    Lo inteligible de las ideas permite al alma racional aprehenderlas sin recurso a lo sensible, hasta alcanzar la inteligencia pura de lo absoluto (noesis), el bien, y la ciencia perfecta (dialéctica). Lo matemático es un saber intermedio, discursivo, que recurre a nociones inteligibles y deduce (dianoia). El mundo sensible o visible sólo permite un saber de opinión, no verdadera ciencia (mito de la caverna). La dialéctica lleva al conocimiento de las ideas o realidades primeras inteligibles, que existen antes de las cosas y separadamente de ellas y por las cuales las cosas son lo que son. Platón ha dado realidad a los conceptos abstractos a través de la lente aristotélica. La lengua griega usaba el adjetivo neutro o el sustantivo con determinados sufijos para indicar el modo de ser común de una multitud de seres independientes y separadamente de cada uno de ellos.

    Con todo esto no ha quedado explicada la relación entre idea y objeto sensible que da fundamento a su sinonimia. Platón ha hablado de presencia de la idea en el objeto, de participación del objeto en la idea, de imitación de la idea por el objeto. Según él el objeto se conoce por el anterior conocimiento de la idea. Imitación: Conforme a Platón todas las cosas que vemos, que pertenecen al mundo sensible, no son más que meras imitaciones (copias) de la idea, que pertenece al mundo inteligible, de dichas cosas. Así por ejemplo, todas las mesas del mundo(sensibles) tienen en común la idea de mesa (inteligible), que es lo que nos hace pensar que lo que estamos viendo es realmente una mesa.

    La idea del Bien.- el bien "platónico" quedará entre los antiguos como constante símbolo de lo oscuro y enigmático. El Bien procura el conocimiento y la verdad, pero es superior a ambos; a la manera que el Sol da a los objetos sensibles no sólo la posibilidad de ser vistos, sino la generación, el medro y el sustento sin ser generación él mismo, así a los objetos inteligibles otorga el Bien no sólo la posibilidad de ser conocidos sino la existencia y la esencia sin ser él la esencia, sino algo superior a ella en majestad y poder. Es la razón humana la que contempla los seres del Universo en sus modelos eternos y se asegura de la bondad de los mismos.

    La bondad del ser consiste en que cada uno tiene una función específica, y es bueno aquel que tiene capacidad para realizarla. Esto lo relaciona con el orden del Estado y su perfecta dirección: cuando cada cual realice en él el cometido que le es propio, se habrá cumplido el bien peculiar de la sociedad, que no es otra cosa que la Justicia.

    La muerte es la separación del cuerpo y el alma. En esto da 3 argumentos para demostrar la inmortalidad del alma:

    -Presupuesto: Hay una ley general, según la cual todas las cosas nacen a partir de sus contrarios.

    1er Argumento. Las almas de los vivos proceden de las de los muertos. (Las encarnadas, provienen de las desencarnadas) y viceversa.

    -Presupuesto: La teoría de la Reminiscencia. La existencia de Ideas.

    2º Argumento. El alma, puesto que recuerda aquello que existió antes de nuestro nacimiento, debió existir antes de nuestro nacimiento.

    -Presupuesto: Si el alma existió antes de nuestra existencia por fuerza del primer presupuesto, deberá existir después de nuestra muerte.

    3er Argumento. Si existen Ideas, existirán 2 tipos de existencia la existencia tipo Ideas, y otra de los individuos.

    Ideas: Eternas, Inmutables, Objeto de conocimiento y Simples.

    Seres particulares: No eternos, mutables, objeto de creencia y compuestos.

    El alma es semejante a las ideas, de primer grado, excelso, divino, y simple, y l al ser simple, será incorruptible y eterna, al contrario que el cuerpo.

    El ser humano es una unión accidental entre cuerpo y alma. El alma pertenece al mundo de las ideas (inteligible) mientras que el cuerpo pertenece el ámbito físico (sensible), por ello el cuerpo es cambiante, en continuo movimiento y el alma es eterna y permanente y responsable del conocimiento. El alma debe superar la limitación del cuerpo por medio de la educación y la práctica de la virtud, que le permite dominarlo, armonizando lo racional del alma con lo irascible y lo concupiscible. Aprender: Según Platón no existe aprendizaje propiamente dicho… como ya habíamos visto antes, aprender es recordar. El aprendizaje no puede entenderse como una mera transmisión de contenidos que llenan el vacío del alma: es un camino que el alma ha de recorrer (mito de la caverna) y que nadie puede sustituir a otro en ese movimiento hacia la verdad.

    Platón entiende trascendental como aquello que está más allá del mundo sensible (no como característica fundamental de algo ni aquello que posibilita el conocimiento). Y entiende como idea el modelo perfecto de las cosas. Esta teoría será el eje de todo su sistema filosófico pues le servirá para dar respuesta a los problemas de la naturaleza, la ciencia, la verdad y la política salvando la multiplicidad de las cosas y buscando el fundamento de los seres y la ciencia en objetos fijos estables y absolutos por encima de la movilidad y contingencia de lo sensible.

    Platón postuló la existencia de seres fijos, estables, necesarios y reales, las Ideas, que no son sensibles y han de ser captadas por el entendimiento y se encuentran en su propio mundo, el mundo de las Ideas, la auténtica realidad, el mundo inmóvil de Parménides. En contraposición a este mundo, está el mundo de las Cosas, originado por el Demiurgo en un acto de creación a partir de la materia desorganizada y amorfa y del espacio, receptáculo vacío, tomando como modelos de las cosas a las Ideas. Es el mundo cambiante de Heráclito.

    Mundo de las Ideas

    Mundo de las Cosas

    Real

    Imagen, ficticio

    Único

    Plural

    Trascendente

    Material

    Invisible

    Sensible

    Eterno

    Sujeto a cambio y mutación

    Necesario

    Contingente

    Platón nunca precisó el número de ideas que existen, sino que indicó que existían tantas como individuos pueden agruparse bajo un nombre común o tantas como clases de cosas. Estas ideas están jerarquizadas en torno a la idea de Bien, que da luz y sentido a las cosas (Mito de la Caverna). Es la idea suprema de la que participan las demás, pues es perfecto como Idea y perfecta como Bien1. El filósofo accede al conocimiento de estas ideas y su jerarquización mediante la Dialéctica.

    El alma

    Platón consideró que el alma era anterior al cuerpo, y que antes de quedar prisionera en él había pertenecido al mundo de las ideas. Su naturaleza sería tripartita: en el nivel inferior, el alma sensible, morada de los deseos y pasiones; a continuación, el alma irascible, que impulsa a la acción y el valor; por encima de ellas, el alma racional, que pertenece al orden inteligible y permite al hombre, mediante el cultivo de la ciencia y la filosofía, recordar (Teoría de la 'reminiscencia') su existencia anterior y acceder al mundo de las ideas. Esta alma superior es inmortal y retornara tras la muerte del cuerpo a la esfera de las ideas.

    Para Platón existen en el hombre 3 almas, o tres partes de una misma alma (nunca lo dejó claro), que son:

    Alma racional (razón). Destinada al conocimiento de las ideas. Es la superior, y, parece que quiso decir, aunque tampoco está claro, que es la única inmortal. Le dio una localización física en la cabeza y una virtud, la prudencia.

    Alma irascible o sensitiva (fortaleza). Voluntad, fortaleza o ánimo del hombre para superar los problemas y alcanzar las finalidades. Según Platón está situada en el pecho y tiene la virtud de la fortaleza.

    Alma concupiscible o vegetativa (apetito). Es la más baja del hombre. Está constituida por sus deseos y necesidades básicas. Está situada en el vientre y tiene la virtud de la templanza. Gracias a estas 3 virtudes se controla el cuerpo, y a la vez el alma racional controla las otras 2.

    Ética y política

    Las concepciones éticas y políticas de Platón constituyen una prolongación natural de su teoría del alma. Puesto que el hombre accede por medio de la razón a las ideas, y éstas se hallan presididas por el bien, el hombre sabio será a su vez necesariamente bueno. La contemplación constituye el ideal más alto al que puede aspirar el ser, pero para ello es preciso que la sociedad reproduzca el orden del alma.

    La justicia consiste en la relación armónica entre las partes bajo el cuidado de la razón. Por ello, Platón sugirió un estado compuesto por tres estamentos: los regentes filósofos, en los que predomina el alma racional; los guerreros guardianes, defensores del estado y cuyos valores residen en el alma irascible; y la clase inferior de los productores, regidos por el alma sensible, que podrían controlar mediante la virtud de la templanza.

    La Academia

    Después de viajar por Egipto, Italia y Sicilia, Platón vuelve a Atenas en el año 387 a. C. y funda en esta ciudad uno de los centros educativos y de investigación más importantes de la Antigüedad: la Academia. Recibe este nombre por estar situada en un lugar cercano a los jardines dedicados al héroe Academos, en los alrededores de Atenas. En esta escuela se enseñaba música, astronomía, matemáticas (en el frontispicio del centro estaba escrito el lema "nadie entre aquí que no sepa geometría") y filosofía.

    Se suelen distinguir 4 períodos en la Academia:

  • La Academia Antigua: sigue las doctrinas de Platón pero termina acentuando las ideas pitagóricas y matemáticas que se encuentran en sus últimos escritos.

  • La Academia Media: exagerando la crítica platónica al conocimiento sensible y generalizando dicha crítica a todo tipo de conocimiento acabó defendiendo puntos de vista claramente escépticos.

  • La Academia Nueva: escepticismo moderado, probabilismo.

  • La Academia Novísima: dogmatismo moderado y eclecticismo.

  • En el año 529 d. C. el emperador Justiniano cierra la Academia en nombre de la defensa del cristianismo (también el resto de escuelas filosóficas atenienses), prohibiendo la enseñanza de la filosofía y confiscando sus bienes.

    Conclusión

    Con la esperanza de haber cumplido el propósito de, a partir de información recopilada, haber explicado el pensamiento y doctrina creada por Platón, se puede concluir que en el resultado del trabajo de un solo hombre se ve reflejada gran parte de su propia filosofía, y se puede ver el esfuerzo de filósofos y sofistas de la época por dar respuestas a las interrogantes que se plantearon desde el inicio de la humanidad. Esta obra recogió la experiencia dialógica de Platón, y la evolución de sus ideas, a medida de experiencias vividas.

    Bibliografía

    • Gran Enciclopedia Interactiva Siglo XXI

    Editorial Océano. Volumen XI.

    Página 740

    • Apología de Sócrates

    Editorial Universitaria. Colección `Los clásicos'. Año 1997.

    • La República

    Platón

    Editorial Ercilla. Colección `Las más grandes obras del conocimiento'. Año 1988.

    Páginas 5, 6, 7.

    • Espasa Calpe

    Editorial Ercilla. Tomo 38. Año 1985.

    • Diálogos (El Banquete, Critón, Fedón)

    Platón

    Editorial Ercilla. Tomo 23.

    • Enciclopedia Hispánica

    Editorial Encyclopædia Británica Ppublishers, Inc. Año 1994, 1995.

    Páginas 407 y 408.

    • Diccionario Enciclopédico Salvat

    Editorial Salvat. Volumen XI. Año 1988.

    • Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo - Americana

    Editorial Hijos J. Espasa. Año 1921

    Páginas 600 a la 637

    Información de `La Academia' se encuentra en la página 18 de este trabajo

    2 (S. IV y III a. C.) Padre del racionalismo, que sostenía que no podemos estar seguros de lo que vemos y sentimos, porque nuestros sentidos sólo perciben las apariencias de las cosas. Escéptico acabado, se dedicaba a criticar a filósofos.

    1 Parte de la filosofía que trata del razonamiento y de sus leyes, formas y maneras de expresión.

    2 Partidario del sistema filosófico que toma la experiencia como única base de los conocimientos humanos.

    3 Partidario de esta filosofía o doctrina.

    4 Consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero.

    5 Que duda o no cree en ciertas cosas.

    6 Sistema en que se concilian doctrinas diferentes o conjunto de principios o dogmas de una disciplina o ciencia.

    7 Partidario de la doctrina filosófico-religiosa que afirma la identidad sustancial de Dios y el mundo.

    8 Director durante una temporada de la escuela palatina de París.

    9 Es el nombre dado al autor de una serie de escritos que ejercieron gran influencia sobre el pensamiento medieval.

    1 Significado de “aquello que es perfecto, que no carece de nada.”

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