Platón

Filosofía griega. Pensamiento platónico. Teoría de las ideas. Dialéctica. Dualismo

  • Enviado por: Cecilio
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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PLATON 427-347

Nació en Atenas en el seno de una ilustre familia. A los 20 años conoció a Sócrates y durante diez años fue uno de sus discípulos. La muerte de Sócrates le marcó llegando a escribir en una de sus obras: “el género humano no llegará nunca a liberarse del mal si primeramente no alcanzan el poder los verdaderos filósofos”. Trató de poner en práctica una república perfecta en Siracusa. Fundó una asociación para el estudio de la filosofía, la llamada “Academia”, que sobrevivió 1000 años hasta que el emperador Justiniano la proscribió, su alumno más destacado fue Aristóteles.

La obra de Platón está compuesta de DIÁLOGOS cuyo interlocutor principal es Sócrates, aunque esto no significa que los criterios que expone sean suyos.

  • La función del saber.

  • Es arrojar luz sobre las cosas. (Mito de la caverna).

  • La teoría de las ideas.

  • La aportación primordial de Platón a la historia del saber es su doctrina de la IDEA.

    La idea es la determinación en sí, la esencia:

  • Una idea existe cuando damos el mismo nombre a cosas separadas. Se trata de la determinación no del determinar.

  • Se trata de la determinación en sí, de la “esencia”. La determinación en sí no es tocada por nada, esto constituye su pureza. Todas las cosas tienen un “eidos” o idea. Las determinaciones son identidades puras y concretas a la vez. Si Parménides había descubierto el género más universal o la identidad, Platón se adentra en el género preciso, concreto que son las ideas como esencia de las cosas.

    • Lo relativo y lo absoluto.

    Si bien lo determinado es relativo, las esencias puras constituyen un reino lógico que está al abrigo del “para otro”. La relatividad de la sensación no rige para estos universales que preexisten a la constitución de cualquier cosa determinada y la informan con un troquel indeleble. Platón propone discurrir justamente sobre esos seres que son en sí y para sí mismos.

    • La dialéctica.

    Dialéctica viene de “léguein” (decir, reunir, determinar) y “diá” (pasar de lo uno a lo otro). Tomar las ideas por su conexión. La conexión representa un proceso:

  • reconducir contenidos dispersos a una sola idea.

  • Dividir la idea única en sus contenidos y mostrar la articulación de estos.

  • En un caso la dialéctica conduce a una síntesis y en el otro a un análisis.

    Lo fundamental es que la idea no aparezca en forma simplemente afirmativa y tautológica ( A es, A es A), sino que se muestre en el proceso de su constitución. A se define también como no-B o no-C, toda determinación en general no es algo inerte o una mera tesis sino algo que contiene lo antitético igualmente.

    • La dialéctica del uno

    Este uno representa en el diálogo tres contenidos interdependientes:

  • El ser contrapuesto al no ser.

  • La unidad sin partes contrapuesta a la multiplicidad y al todo como composición.

  • El sí mismo contrapuesto a lo otro.

  • La idea del uno conduce a la de lo múltiple por pura lógica, no menos que la multiplicidad conduce al uno debido a lo mismo. Una unidad de la identidad y la contradicción. Desde este ejercicio “dialéctico” de la razón dejará la filosofía el terreno del mero opinar.

    • El concepto del ser (la verdad)

    La dialéctica muestra la comunicación de los géneros o esencias que son las ideas, y la imposibilidad de que “el ser perfecto no viva ni piense”. Por encima de sus contradicciones, como síntesis del contenido universal, la verdad es quietud y movimiento, identidad y diferencia, existencia absoluta y vida práctica.

  • El dualismo platónico.

  • La filosofía platónica tiene algo de visceralmente dualista, lo divino y lo terrenal, el alma y el cuerpo, la impureza y la pureza, lo bueno y lo malo, lo invisible y lo visible, lo verdadero y lo falso.

    Llevado al plano espiritual afirma:

  • El alma tuvo una existencia anterior a ésta.

  • Va atravesando sucesivas reencarnaciones.

  • Platón se ve obligado a suponer que todos los animales descienden de los humanos, cuyas almas recibieron cuerpos tanto más abyectos cuanto menos fervorosamente se opusieron a la concupiscencia y sus vicios.

    • La naturaleza del alma.

    “Todo cuanto se mueve a si mismo es inmortal, y lo que moviendo otra cosa es movido a su vez por otra deja de existir cuando cesa el movimiento”.

    Según Platón el alma se mueve en un plano superior mientras conserva su perfección (la visión de las realidades permanentes), pero cuando pierde ésta cae en nuestro plano y se apodera de ella un cuerpo (viviente mortal). Elevarse a esa visión de las ideas mismas y disfrutar serenamente de esa “realidad intangible” es cosa de dioses. Tras una existencia se ven sometidas a un juicio que las hace elevarse o caer en una existencia corpórea de inferior nivel.

    Hace falta que en el hombre el acto intelectual tenga lugar según lo que se llama la idea (el eidos), yendo de una pluralidad de sensaciones a una unidad donde las reúne la reflexión. Esto es una rememoración de aquellas realidades superiores que nuestra alma vio en otro tiempo.

    • El espíritu y lo corpóreo.

    En él la renuncia a los goces naturales acaba dando paso a un desprecio indisimulado hacia la existencia física, con el señuelo de otra vida para los justos en otra parte. Oposición Espíritu y Materia.

    La eternidad de las almas singulares significa que los diversos individuos vivientes son siempre los mismos, simplemente con otros cuerpos, ascendiendo o descendiendo en la escala biológica de acuerdo con méritos o faltas.

    La ambigüedad de Platón consiste en mezclar el aspecto lógico de las esencias con el aspecto espiritista de las almas transmigrantes. Como habrá que ver con Aristóteles una ética basada en premios y castigos ignora lo fundamental que la virtud ha de ser su propio premio y que cualquier otra moralidad degrada la acción humana a algo sostenido por el temor.

    • El alma como pensamiento.

    Hay un elemento admirable en la teoría del alma platónica que es la invocación a lo superior en el hombre. En Platón encontramos ese interés constante por lo general que informa desde su raíz todo conocimiento científico, y su propio esfuerzo por concebir lo general de modo concreto le convierte en fundador de la ciencia tal como la entendemos hoy.

    Concebir las cosas a través de sus ideas significa que el pensamiento deja de ser una opinión arbitraria sobre sensaciones y entra en su normatividad interna, en los principios o leyes del propio contenido que constituyen la dialéctica platónica.

    “un viviente inmortal que posee un alma, que posee un cuerpo, pero en quien la unión natural de estas dos cosas está hecha para una duración eterna”.

    Aparece así el concepto de lo divino como universo real, la idea de las ideas llamada por Platón “el bien”.

  • La filosofía de la naturaleza.

  • Platón parte de que el mundo físico no posee firmeza y estabilidad, carece de verdadero ser y, por lo mismo, no es susceptible de ciencia en sentido estricto.

    El autor (demiurgos), que era un ser bueno y sin envidia, decidió crear un universo donde “todo se hiciese más o menos como él mismo”, empleando a tales fines el cálculo. Solo hay una figura perfecta, la esfera, gobernada por la autarquía: no poder perder ni recibir de fuera cosa alguna. Quedaba elegir el movimiento que realizaría el mundo, y eligió la rotación, como “movimiento más vinculado a la inteligencia y la reflexión”. Un cuerpo completo hecho de cuerpos no menos completos; creó el tiempo como “imagen del desarrollo eterno al ritmo del número” y produjo los planetas, el sol y la luna para que custodiasen “los números del tiempo”. Antes de terminar el mundo instaló en su centro un alma.

    • El mecanismo y la finalidad.

    El dios “geometra”: considerar la realidad sensible como algo construido mediante fórmulas y números. El libro del universo está escrito con guarismos matemáticos. En definitiva las ideas son números.

    La inteligencia obra siempre en vistas de lo racional, movida por un fin (telos) que es siempre el de lo mejor, “los efectos bellos y buenos”. Junto al criterio teleológico existe un tipo de ser distinto de las ideas, una substancia informe e invisible, de una masa plástica semejante a “una especie de espacio”. Lo llama receptáculo o nodriza, origen o sostén de todo lo sensible. Esta substancia tiene por esencia carecer de esencia, y desde Aristóteles se llamará “hylé” materia.

  • Ética y antropología.

  • El mal es siempre efecto de la ignorancia. El mal no es un error sino una enfermedad del alma. Su cura no es tanto la instrucción como la penitencia. Las necesidades y apetitos de la carne constituyen la causa de todas las miserias y males. El “eros” platónico no es por eso un entusiasmo de los sentidos (que se pagará con sanciones de ultratumba), sino un impulso hacia las cosas perfectas y eternas cuyo pretexto son los confusos y defectuosos seres eternos.

    La parte racional del alma que se localiza en la cabeza, es la única eterna. La valerosa se localiza en el pecho y la sensual en el vientre; sus virtudes son la prudencia, la fortaleza y la templanza, la unidad de estas virtudes es la justicia.

    La justicia es, en primer término, que cada parte del alma haga su propia función; más allá de ello representa la condición absoluta de cualquier vida colectiva y, por último es la unidad del individuo y el estado, la síntesis de lo singular y lo general.

    • La república.

    En relación con las ideas había un espiritualismo que se hacía espiritista, y en relación con la política hallamos un esfuerzo racionalizador que cae en el más rígido modelo autoritario.

    El principio de la república platónica es la justicia, dos condiciones iniciales:

  • abolición de la riqueza.

  • eliminación del matrimonio y de la vida familiar.

  • Estas exigencias solo rigen para dos de los tres estamentos en los que estructura esta sociedad. Los legisladores o arcontes corresponden a la parte racional del alma, los guardianes a la parte valerosa y los trabajadores a la parte concupiscible. Estructura un rígido sistema educativo adecuado a los tres estamentos, en el que lo importante es la instrucción de los dos estamentos dirigentes.