Platero y yo; Juan Ramón Jiménez

Literatura española contemporánea del Siglo XX. Modernismo. Prosa poética. Etapa sensitiva. Premio Nobel

  • Enviado por: Francisco Javier Conde Suárez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 27 páginas
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'Platero y yo; Juan Ramón Jiménez'

FRANCISCO JAVIER CONDE SUAREZ.

4º DE ESO

ÍNDICE DE CONTENIDOS

Capitulo

Descripción

Página

  • Introducción

    3

  • Biografía

    4

  • Cronología

    5

  • Contexto histórico y Social

    6

  • Precursores

    8

  • Encuadre Literario: El Modernismo

    8

  • Encuadre literario: El Modernismo

    11

  • Estilo

    12

  • Importancia y Significado

    13

  • Obras

    14

  • Etapas de su obra

    15

  • Platero y Yo

    16

  • INTRODUCCIÓN

  • Platero y yo es uno de esos libros que marcan vidas, y dejan huella más allá de la comunidad lingüística en la que fue concebido.

    Sin duda es la obra más conocida de Juan Ramón Jiménez, uno de los grandes escritores que ha dado España, figura clave del modernismo y cuya labor mereció la concesión del Premio Nobel en 1956.

    Juan Ramón ha sido un poeta con una sola ambición, la de una obra poética harmoniosa, tan perfecta como el propio concepto de poesía puede permitir, tomada en como un todo, que aún está por publicar de forma íntegra. En este contexto, Platero y yo aparece como una excepción, un libro aparte.

    Consiste en una larga serie de capítulos cortos en los que el poeta narra sus impresiones sobre la vida, el mundo y las cosas y los personajes de su pueblo natal, Moguer, en la provincia de Huelva.

    Nos lo va contando a los lectores y oyentes hablando al oído de su burro Platero, que lo acompaña a lo largo de todo el libro convirtiéndose, a ojos del público, en el personaje principal: el tierno, manso y siempre leal amigo Platero.

    Es una obra de la que han gozado niños y mayores del todo el mundo durante ya casi un siglo, y que voy a intentar presentar aquí.

    Sin ser un libro didáctico, sin ser un libro de Pedagogía, sin pretensiones dogmáticas, Platero y yo respondía fielmente a la ideología de la Institución Libre de Enseñanza, que estaba defendiendo la aproximación a la naturaleza para aprender de ella una lección de humanismo.

    Quizás por esa razón definitiva gozó el privilegio de convertirse en libro de inexcusable lectura en los primeros niveles educativos de España y de la América hispana, traduciéndose muy pronto a las más importantes lenguas de cultura del mundo, y luego a la mayoría, si no a todos los idiomas del globo.

  • BIOGRAFIA.

  • 'Platero y yo; Juan Ramón Jiménez'

    Juan Ramón Jiménez Mantecón,

    Poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956.

    • Vive en la casa familiar de Moguer hasta la edad de 15 años.

    • En 1896 se traslada a Sevilla, para hacerse pintor y estudiar en la Universidad de Sevilla comenzando la carrera de Derecho impuesta por su padre, aunque no finalizó sus estudios.

    • Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del Modernismo en la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.

    • En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos. La muerte de su padre en este mismo año y la ruina familiar le causaron una honda preocupación, vivida intensamente a causa de su carácter hiperestésico, y

    • En 1901 será ingresado con depresión en un sanatorio en Burdeos, donde tuvo una aventura amorosa con la mujer de su psiquiatra.

    • En 1905 regresa a su pueblo natal y seis años más tarde se traslada a Madrid.

    • Hizo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 se casó con Zenobia Camprubí de Aymar.

    • A partir de 1931, la esposa del poeta sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabará con su vida.

    • En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia

    • En 1946 el poeta permanecerá hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva.

    • En 1956 la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura y tres días después, muere su esposa.

    • En 1958, Se produce el fallecimiento del autor. Él jamás se recupera de esta pérdida y muere dos años más tarde, en la misma clínica que su esposa.

    • Sus cuerpos fueron trasladados a España donde reciben sepultura en el cementerio de Jesús, de Moguer

  • CRONOLOGÍA

  • La cronología de Juan Ramón Jiménez se ha dividido en tres partes, que corresponden básicamente a las tres épocas en las que el mismo Juan Ramón y la crítica en general ha separado su vida y su obra:

    1881-1915:

    • Infancia en Moguer,

    • estudios de secundaria en El Puerto de Santa María y

    • comienzos de la carrera de Derecho en Sevilla.

    • Iniciación en la pintura y la poesía.

    • Estancia en un sanatorio psiquiátrico de Francia y

    • regreso a Madrid donde se instala en el sanatorio del Rosario y en la casa del doctor Simarro.

    • Conoce a los artistas modernistas más importantes.

    • Regreso a Moguer donde fija su residencia durante seis años.

    • Producción de varios libros de poemas y numerosas prosas; es su período «modernista», que culminará con la publicación de Platero y yo, libro que le proporcionará, de inmediato, gran fama dentro y fuera de España.

    1916-1936:

    • Periodo conocido como el de la «poesía desnuda», que comienza con su casamiento con Zenobia Camprubí y Aymar en Nueva York, en 1916.

    • Residencia del matrimonio en Madrid donde Juan Ramón trabaja sin descanso;

    • publicación de importantes libros de poesía que abren una etapa nueva, regida por la concisión y por una actitud abierta hacia la experimentación, con la combinación de poesías y prosas.

    • Destaca su excelente libro El diario de un poeta recién casado.

    • Estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, que obliga a Juan Ramón y a Zenobia a marcharse a los Estados Unidos con ayuda de la embajada de España.

    1937-1958:

    • Exilio de Juan Ramón que duró hasta el fin de su vida;

    • años transcurridos en en Cuba, Miami, Maryland y Puerto Rico, donde murió a los setenta y siete años.

    • Concesión del Premio Nobel de Literatura en 1956. Es el periodo considerado por la crítica como la «etapa mística» de Juan Ramón.

    • Escribe obras tan importantes como

    • Lírica de una Atlántida,

    • Animal de fondo,

    • y los poemas cósmicos Espacio y Tiempo.

  • CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL

  • Nace Juan Ramón en 1.881 durante el reinado de Alfonso XII y muere 1.958 en los comienzos de la transformación de la sociedad española a sociedad industrializada.

    A España de su  imperio sólo le quedaba Cuba, Puerto Rico y Filipinas. En 1.898 perdimos la guerra contra los Estados Unidos  y todos los derechos en Cuba y Filipinas, cediendo Puerto Rico a EE.UU. Todo esto llevó a un estado de pesimismo a la sociedad española.

     Comienza el siglo con la regencia de Mª Cristina, pero en 1.902 se declaró la mayoría de edad de Alfonso XIII que a los 16 años prestó el juramento a la Constitución de 1.876.

     Los partidos antidinásticos dan señales de vida (republicanos y carlistas); el movimiento regionalista era muy importante ya en Barcelona, el partido Socialista acrecentaba sus fuerzas, atraía a las masas, que se encuadraron en el republicanismo. Es más, los conflictos sociales, la cuestión religiosa, la intervención estatal en la enseñanza privada y los demás regionalismos agotaron al gobierno, produciéndose una sucesión de cambios de presidentes que se estrellaron contra la realidad política, es decir, a la oposición a las reformas fiscales y a la inestabilidad social hay que unir problemas como terrorismo, separatismo, ataques de los partidos de izquierda, desastres en el norte de África, huelgas generales y movimientos revolucionarios en Barcelona.

    En esta situación caótica llegamos a 1.923, año en el que empieza la dictadura del Miguel Primo De Rivera, que no fue una solución política si bien emprendió la pacificación del Norte de África y la construcción de importantes obras públicas.

    En esta época es cuando se produce la gran crisis del 29 con la quiebra de la Bolsa de Nueva York, que se extiende a los demás países.

    En España, la época es de agitación social y de conflictos con Marruecos. Puede decirse que la Dictadura de Primo de Rivera ha fracasado y este fracaso desemboca en guerra civil.

    Los políticos  de la Monarquía ven la solución en un cambio de régimen a democracia liberal. La burguesía ve su futuro en un sistema liberal republicano. Se acentúan los nacionalismos vasco y catalán.

    La experiencia democrática se inició con la instauración de la Segunda República (1.931), que estableció reformas militares  y otorgó los estatutos catalán y vasco. Estos hechos ocurren en un contexto económico de insuficiencia y atraso:

    • la agricultura sufría los males de una inconveniente mala distribución de la propiedad y de una lenta incorporación de maquinarias y abonos químicos;

    • la industria es de bajo nivel,

    • el comercio se ve obligado a buscar nuevos mercados tras la pérdida total de las colonias.

    Así llegamos a la guerra civil. Que es ganada por el ejército de Franco que instaura su régimen personal.

     "Cuando estalla el conflicto los acontecimientos van adquiriendo un cariz que desencantan al poeta. Detalles como llevar barba, y traje y corbata era suficiente como para ser acusado de fascista por los grupos armados que  se aprovechan de la situación política e imponen su arbitraria ley ante tribunales furibundos.  Ante tal situación y como ya él había firmado un manifiesto apoyando al gobierno de la República es instigado por sus amigos para que abandone España. Mantiene una reunión con el presidente de la República, Manuel Azaña, y le solicita el pasaporte para dirigirse a Puerto Rico donde debe cumplir con ciertos compromisos literarios. Se le llega a ofrecer una embajada pero la rechaza y se le concede pasaporte diplomático de Agregado Cultural honorario a la Embajada  de España en Washington y de este modo parte para Valencia y de allí a Figueras, Paris, y Cherburgo  donde embarcan  en el trasatlántico Aquitania, rumbo a Nueva York".

     Ante semejante panorama el nuevo régimen tuvo dos preocupaciones principalmente:

    • La reconstrucción y nueva ordenación del país.

    • Su propia consolidación política e institucional.

     Por otra parte, la Iglesia:

    • queda vinculada al Estado hasta principios de los años 60.

    • En lo económico, a título de las pasadas desamortizaciones se le asigna una dotación anualmente.

    • La enseñanza se ajusta al dogma y la moral católica. Y la Religión es obligatoria en todos los centros.

    Del 1.936 al 39 se extenderá el conflicto cuyas consecuencias fueron de carácter demográfico y económico. Las primeras por el alarmante descenso de la población por efecto de las bajas de la contienda, de la emigración política y la caída fuerte de la natalidad.

     En cuanto a las consecuencias económicas, el panorama del país era desolador:

    • Había disminuido la población activa,

    • la industria era meramente industria de guerra,

    • las comunicaciones quedaron destruidas (el ferrocarril no se recupera hasta después de 1.950),

    • los edificios estaban destruidos y

    • en un país eminentemente agrícola el campo se hallaba abandonado.

     En cuanto a la estructura social.

    Se observan los grupos de las clases altas, las clases medias y las clases trabajadoras.

    Entre la clase alta, los terrateniente ya no tienen tanta fuerza. Parte de la nobleza ha vendido sus propiedades a  industriales, con lo cual estos se convierten en empresarios agrícolas. Hay una vuelta al campo.

    Los industriales, que forman grupos numerosos, adquieren mayor importancia. La banca cobra gran importancia por el sistema de créditos

     

    Entre las clases medias podemos incluir a gran número de militares y eclesiásticos, pero también a profesiones liberales, funcionarios y grupos formados por pequeños y medianos empresarios agrarios, industriales y de servicios.

    Es fundamentalmente urbana, de ella se formó la administración civil y surgen los componentes de las Cortes.

    La clase trabajadora viene a ser el 70 % de la población española. Se incluyen los que también poseen tierras, pero no obtienen ingresos superiores a los salarios de los obreros industriales. También se incluyen los obreros agrícolas cuyo número ha disminuido debido a la emigración hacia las zonas urbanas, para mejorar las condiciones de vida,  y más tarde al extranjero.

    En 1.951 comienzan a tomar conciencia las clases obreras y cuando muere Juan Ramón Jiménez en  1.958 ya se introducen los Convenios Colectivos que supondrán muchas mejoras.

    En la clase trabajadora también se incluyen los del sector Servicios formado por ferroviarios, empleados de Banca, Hostelería, Turismo, Comercio, Servicio Doméstico, etc.

  • PRECURSORES

  • Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.

    También sería importante la lectura de los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía

  • ENCUADRE CULTURAL: EL MODERNISMO

  • Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística y literaria desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX.

    Según los distintos países, recibió diversas denominaciones:

    • Art Nouveau (en Bélgica y Francia),

    • Modern Style en Inglaterra,

    • Sezession (en Austria),

    • Jugendstil (Alemania),

    • Liberty o Floreale (en Italia), y

    • Modernisme o Estil modernista (en Cataluña).

    Si bien existe cierta relación que los hace reconocibles como parte de la misma corriente, en cada país su desarrollo se expresó con características distintivas.

    En la literatura las características más importantes son:

    • el preciosismo,

    • el exotismo,

    • la alusión a los nobles, los mundos desaparecidos (la edad media caballeresca, las cortes de los Luises en Francia, las monarquías chinas y japonesas).

    • Mención de los objetos preciosos.

    • Símbolo: cisne.

    El modernismo opone lo latino a lo anglosajón.

    El modernismo es una reacción que va en contra del positivismo, y se interesa por la teosofía.

    En la narrativa se opone al realismo, optando por la novela histórica o la crónica de experiencias de la alucinación y la locura; la descripción de ambientes de refinada bohemia. Introduce el personaje de la mujer fatal, que lleva a los hombres al placer y la muerte.

    De acuerdo con Francisco Rico, la palabra «Modernismo» fue un calco de una tendencia heterodoxa con respecto al catolicismo tradicional, condenada como modernismo por León XIII y Pío X, y que fue debatido en las dos últimas décadas. Posteriormente fue un calco despectivo de lo moderno. Hasta que los modernistas la adaptaron como signo de identidad.

    Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, llevando a cabo una ruptura con los estilos dominantes en la época, tales como el historicismo o el eclecticismo.

    Se trata de crear una estética nueva, en la que predominan la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporan novedades derivadas de la revolución industrial. Y así en arquitectura es frecuente el empleo del hierro y el cristal. Sin embargo, es igualmente una reacción a la pobre estética de la arquitectura en hierro, tan en boga por esos años.

    En gran medida sus aspiraciones se basan en las ideas de John Ruskin y William Morris, que podemos resumir en democratizar la belleza en el sentido de que hasta los objetos más cotidianos tengan valor estético y sean asequibles a toda la población (socialización del arte), gracias a las técnicas de producción masiva facilitadas por la revolución industrial.

    Por ello el modernismo no sólo se da en las artes mayores, sino también en el diseño de mobiliario y todo tipo de objetos útiles en la vida cotidiana.

    A menudo los artistas modernistas son artistas "integrales", pues no sólo diseñan edificios, sino los muebles y otros enseres de uso diario. Así pues muchos arquitectos modernistas son también diseñadores, pues sus creaciones no se limitan al edificio en sí, dado que también elaboran su decoración y los utensilios que ha de contener.

    Consecuentemente se dio en arquitectura, pintura, escultura y en las artes decorativas y menores (muebles, lámparas, joyas, carteles, etc.).

    Las características que —en general— permiten reconocer al «Art Nouveau» decorativo propiamente dicho son:

    • La inspiración en la naturaleza y el uso profuso de elementos de origen natural pero con preferencia en los vegetales y las formas redondeadas de tipo orgánico entrelazándose con el motivo central.

    • El uso de la línea curva y la asimetría, tanto en las plantas y alzados de los edificios como en la decoración. En esta última es muy frecuente el uso de la llamada «línea látigo». Una derivación de este estilo en la década de 1920 es el denominado Art decó por lo que a veces se le suele confundir con el Art Nouveau.

    • Hay también una tendencia a la estilización de los motivos, siendo menos frecuente la representación estrictamente realista de éstos.

    • Una fuerte tendencia al uso de imágenes femeninas, las cuales se muestran en actitudes delicadas y gráciles, con un aprovechamiento generoso de las ondas en los cabellos y los pliegues de las vestimentas.

    • Una actitud tendente a la sensualidad y a la complacencia de los sentidos, con un guiño hacia lo erótico en algunos casos.

    • La libertad en el uso de motivos de tipo exótico, sean éstos de pura fantasía o con inspiración en distintas culturas lejanas o antiguas (Japón, Egipto antiguo, la cultura clásica grecorromana).

    • La aplicación envolvente del motivo tomando alguna de las características anteriormente mencionadas en contraposición con las características habituales del objeto a decorar. Esto se puede observar en la aplicación en el mobiliario, en arquitectura, en los afiches o posters promocionales o en objetos de uso cotidiano donde el elemento destacado de tipo orgánico envuelve o se une con el objeto que decora.

    Confusiones comunes con el término

    La traducción de "modernismo" como "modernism" en ingles, y viceversa, puede ser confusa debido a que estas palabras, a pesar de su parecido (son falsos amigos), pueden referirse a movimientos culturales diferentes.

    En español, el término "modernismo" se refiere a un movimiento artístico muy particular, propio de hispanoamérica y España, que a veces es llamado "modernismo rubendariano", mientras que en ingles el término es usado más ampliamente para referirse a una serie de movimientos culturales que incluyen todas las manifestaciones de vanguardia .

    Cuando se va a hacer referencia al modernismo hispano en ingles, se suele escribir la palabra en español ("modernismo") para evitar confusiones

    Por otro lado, hay que tener en cuenta si cuando se menciona que algo es "moderno" se está haciendo alusión al modernismo histórico, el de la Edad Moderna, o a un modernismo cultural,

    Artistas más destacados DEL MODERNISMO

    • Antoni Gaudí (arquitecto y diseñador)

    • Charles Rennie Mackintosh (arquitecto y diseñador)

    • Hector Guimard (arquitecto)

    • Josep Puig i Cadafalch (arquitecto)

    • Lluís Domènech i Montaner (arquitecto

    • Josef Hoffman (arquitecto)

    • Otto Wagner (arquitecto)

    • Joseph Maria Olbrich (arquitecto)

    • Joe Plenik (arquitecto)

    • Victor Horta (arquitecto)

    • Gustav Klimt (pintor)

    • Jan Toorop (pintor)

    • Alfons Mucha (pintor, carteles)

    • Aubrey Beardsley (ilustrador)

    • Émile Gallé (ceramista y vidriero)

    • René Lalique (orfebre)

    • Kolo Moser (diseñador)

    • Louis Comfort Tiffany (diseñador)

    • Rubén Darío (escritor)

    Algunas obras importantes DEL MODERNISMO

    • Azul... (R. Darío, en Hispanoamérica y España)

    • Casa Batlló (de Gaudí, en Barcelona)

    • Parque Güell (de Gaudí, en Barcelona)

    • Bocas del Metro (de Guimard, en París)

    • Casa Tassel (de Horta, en Bruselas)

    • Friso Beethoven (de Klimt, en Viena)

    • Escuela de Arte (de Mackintosh, en Glasgow)

    • Edificio Sezession (de Olbrich, en Viena)

    • Edificio de la Caja Postal (de Wagner, en Viena)

  • ENCUADRE LITERARIO: EL MODERNISMO

  • En la historia de la literatura en lengua española, se conoce como modernismo a un amplio movimiento literario que se desarrolló entre los años 1880-1910, fundamentalmente en el ámbito de la poesía, caracterizado por su ambigua rebeldía creativa, su refinamiento narcisista y aristocrático, una profunda renovación estética del lenguaje y la métrica, y el culturalismo cosmopolita.

    Tradicionalmente se ha venido asociando el inicio del movimiento modernista, a la publicación, en 1888, de Azul..., de Rubén Darío, a causa de la innegable repercusión del libro en las literaturas hispánicas.

    Autores que participaron de una estética semejante y que publicaron en la primera mitad de la década, como los poetas cubanos José Martí y Julián del Casal, los mexicanos Manuel Gutiérrez Nájera y Salvador Díaz Mirón, el peruano Manuel González Prada, el colombiano José Asunción Silva o el español Salvador Rueda, fueron considerados únicamente "precursores" del modernismo. La crítica actual, sin embargo, los considera autores plenamente modernistas.

    Raíces del modernismo

    El Modernismo viene a ser una síntesis de estéticas posrománticas europeas, especialmente el simbolismo y el parnasianismo franceses, pero también el decadentismo y el prerrafaelismo.

    Los autores modernistas, principalmente poetas, fueron fuertemente influenciados por Edgar Allan Poe y Walt Whitman.

    Características del modernismo

  • Rechazo de la realidad cotidiana. Ante ésta, el escritor tiene dos posibilidades: huida en el tiempo (con lo que canta a épocas pasadas que considera más esplendorosas que la actual) o huida en el espacio (los poemas se desarrollan en lugares exóticos).

  • Búsqueda de la perfección formal (de inspiración parnasiana).

  • Búsqueda de la belleza, que -según los modernistas- se consigue a través de imágenes muy plásticas, de una adjetivación en la que predomina el color y los matices relacionados con los cinco sentidos del cuerpo, de la musicalidad mediante el abuso de la aliteración y los ritmos muy marcados y la utilización de la sinestesia (influencias del simbolismo).

  • Muestran tanto una fidelidad a las grandes estrofas clásicas como el gusto por ensayar variaciones sobre estos moldes métricos (vuelven a utilizar versos medievales como el alejandrino, de catorce sílabas, el dodecasílabo, de doce, y el eneasílabo, de nueve; enriquecen el soneto aportándole nuevas variantes y ensayan nuevos tipos de estrofas y versos).

  • La gran renovación léxica que persiguieron (uso de helenismos, cultismos y galicismos) no persigue tanto la precisión como el prestigio o la rareza del vocablo.

  • Los modernistas utilizaban unos símbolos que eran inspirados en la naturaleza, como por ejemplo: los atardeceres, las mariposas, los cisnes, etc.

  • ESTILO

  • Juan Ramón Jiménez fue el iniciador de la prosa poética y del verso libre en el idioma castellano

    PROSA POÉTICA

    La prosa poética corresponde al segundo tipo de obras líricas que existen. En ella se pueden encontrar los mismos elementos que en el poema:

    • hablante lírico,

    • actitud lírica,

    • objeto y

    • tema,

    • pero sin elementos formales (métrica, rima).

    Se distingue del poema por estar escrita en prosa y del cuento o del relato porque su finalidad no es específicamente narrar hechos sino transmitir sensaciones, impresiones, visiones del mundo, etc.

    EL VERSO LIBRE

    El verso libre es la forma de expresión poética que se caracteriza por su alejamiento intencionado de las pautas de rima y metro que predominaron en la poesía europea hasta finales del siglo XIX.

    Por tanto, es una forma muy próxima al poema en prosa y la prosa poética, de los que se distingue visualmente por conservar la disposición tipográfica en líneas sangradas propia del verso.

    El verso libre nace en la segunda mitad del siglo XIX como alternativa a las formas métricas consagradas por la tradición, como el soneto y la décima.

    El primer poeta notable que lo practica es Walt Whitman, que se inclina por un tipo de verso irregular de gran extensión (el versículo), inspirado en la versión inglesa de la Biblia (la llamada Biblia del rey Jaime).

    Algunos poetas simbolistas franceses, como Gustave Kahn y Jules Laforgue, que lo introdujeron en Francia, adaptan esta forma de expresión a sus necesidades, separándose así del preciosismo parnasiano, cuyas formas sienten agotadas.

    En la concepción simbolista, el verso libre no supone una pérdida de la musicalidad del poema, sino un enriquecimiento de la misma, al preferirse el ritmo sutil y complejo al compás monótono del verso tradional. Años más tarde, Luis Cernuda retoma esta argumentación:

    Si en el verso hay música, mi preferencia se orientó hacia la «música callada» del mismo.

    En la poesía española, el verso libre cobra por primera vez importancia en el Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez. A partir de entonces, se consolida como forma de expresión común en la generación del 27 y siguientes.

    En los últimos años, el cansancio del versolibrismo ha producido una reacción significativa de regreso al verso medido (rimado o blanco), notoria en la producción de autores como Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero o Miguel Ángel Velasco.

    Con independencia de dicho cansancio, las reticencias contra el verso libre de autores como Antonio Machado y Agustín García Calvo se centran en dos aspectos:

    Con demasiada frecuencia, se llama verso libre a lo que no es sino prosa presentada visualmente de forma equívoca.

    La libertad a la que alude el término no debe entenderse como despreocupación de la musicalidad, que es condición constitutiva del verso.

  • IMPORTANCIA-SIGNIFICADO DEL AUTOR

  • Juan Ramón Jiménez es un autor esencial para la poesía en lengua española y para la poesía contemporánea occidental.

    Sus propuestas éticas y estéticas marcan una línea divisoria entre el Romanticismo de Espronceda y Bécquer, bajo cuya influencia escribe sus primeros versos, y el Modernismo y las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX.

    Tras la muerte de Rubén Darío, le corresponde el liderazgo entre los más jóvenes poetas de su tiempo, los cuales escriben bajo sus principios, deslumbrados por el rico caudal de sus luminosas imágenes y por la profundidad conceptual y simbólica de sus versos. 

    El exilio en América durante las décadas de los cuarenta y cincuenta enriquece su poesía, la cual adquiere una dimensión cósmica y mística sin precedentes en la tradición española.

    El magisterio de Juan Ramón en la poesía española del siglo XX es indiscutible y continúa influyendo en los poetas de las generaciones más jóvenes.

    Juan Ramón cambia la manera de concebir y escribir la poesía hispánica, siendo así que antes de Juan Ramón los poetas españoles e hispanoamericanos se expresaran de forma distinta a como lo hicieron después de la Obra de éste último, al que consideraron como un verdadero maestro.


    Juan Ramón Jiménez creó, por otra parte, muchísimo, sin que se pueda realmente conocer hasta este momento toda su producción, una labor que queda aún por completar y que es motivo de trabajo para los investigadores.


    Y tanto como escribió, también corrigió sus textos (él prefería decir "revivirlos"), por esta razón nos encontramos, a veces, con numerosas versiones de un mismo poema, lo que debe tenerse siempre muy en cuenta a la hora de ordenar y fijar sus escritos.


    Buscaba siempre lo perfecto, o como él decía, aquello que, depurado, se debiera dejar "en su debido punto". Y entendía la perfección como camino hacia la hermosura.


    Consideraba el proceso de creación como una realidad siempre en movimiento, una Obra en marcha, en la cual ética y estética eran presupuestos esenciales.


    Cada uno de los estadios de su lírica se corresponden inexcusablemente con su trayectoria vital.


    Un apartado igualmente a tener en cuenta al estudiar la obra de Juan Ramón es la interpretación personal que hace de la ortografía del castellano, desviada en muchos casos de la norma establecida por la Real Academia de la Lengua Española.:

    Usa la grafía (j) para representar el fonema (g) y escribe, por ejemplo, májico; en posición implosiva,

    No escribe p, b y n (setiembre, oscuro, trasparencia).

    Tampoco coloca la x ante consonante (esquisito);

    ni la s en el grupo sc (conciente).

    Y suprime la h en la interjección Oh.


    Esta particular visión de las reglas ortográfica de nuestro idioma tiene que ver, por una parte, con su afán de innovar la propia lengua; por otra, con su idea de entender que se debe escribir como se habla.

  • OBRA

  • La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones.

    En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos:

    • Ninfeas

    • Almas de violeta.

    Las principales son:

    • Poesías escogidas (1917),

    • Segunda antología poética (1922),

    • Canción (1936) y

    • Tercera antología (1957).

    La influencia del modernismo se percibe en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer, hacia lo inefable, con unos poemas hechos a partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles estados líricos, con un lenguaje musical.

    Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final.

    Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en

    • Baladas de Primavera (1910)

    • La soledad sonora (1911).

    Diario de un poeta recién casado (1917),

    • escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española. Contiene ritmos inspirados por el latir del mar, verso libre, prosa, sugerencias humorísticas e irónicas.

    • El libro supone un canto a la mujer, el mundo marino y Estados Unidos.

    Siguen Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919) y uno de los puntos más altos de su poesía, Estación total, un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque no se publique hasta 1946. La identificación del poeta con la belleza, con la plenitud de lo real, con el mundo, es casi absoluta. La palabra aúna abstracción y realidad, y el poeta se convierte en -total- -concepto ya utilizado por Juan Ramón Jiménez-, y que significa -lo universal-. Poeta total, es para él, por tanto, aquel que logra la comunión con el universo, conservando, sin embargo, su voz personal.

    Los escritos en prosa que formarían posteriormente la vasta galería Españoles de tres mundos (1942) empezaron a publicarse en diarios y revistas en los años inmediatamente anteriores a su exilio.

    Otro libro suyo escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes.

    Escribió ya en América los Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949). Con ellos y el poema 'Espacio', Juan Ramón Jiménez alcanza lo que se ha llamado su -tercera plenitud- determinada por el contacto directo con el mar.

    En Animal de fondo el símbolo lo expresa con un lenguaje próximo a una religiosidad inmanente y panteísta. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El tiempo acaba fundiéndose con el espacio.

    El poeta simbolista y romántico, metafísico después y puro -que configuran al Juan Ramón Jiménez más hondo e intenso-, se revela finalmente como un visionario y metafísico que mantiene una alta tensión poética a partir de iluminaciones nacidas en lo profundo de su sensibilidad.

  • ETAPAS DE SU OBRA

  • La crítica suele dividir su trayectoria poética en tres etapas: sensitiva, intelectual y suficiente o verdadera

    La etapa sensitiva (1898-1915)

    Se subdivide a su vez en dos sub-etapas;

    la primera abarca hasta 1908;

    La primera está marcada por la influencia de Bécquer, el Simbolismo y un Modernismo de formas tenues, rima asonante, verso de arte menor y música íntima.

    En ella predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta, un paisaje que no es natural ni fruto de paseos como el de Machado, sino sometido al estatismo de un jardín interior, al intimismo de un orden.

    Predominan los sentimientos vagos, la melancolía, la música y el color desvaído, los recuerdos y ensueños amorosos.

    Se trata de una poesía emotiva y sentimental donde se trasluce la sensibilidad del poeta a través de una estructura formal perfecta.

    Pertenecen a esta etapa:

    • Almas de violeta,

    • Ninfeas: obtuvieron poco éxito; esto deprimió a Juan Ramón

    • Rimas (1902),

    • Arias tristes (1903),

    • Jardines lejanos (1904), suponen una primera plenitud. Obras bajo el influjo de Verlaine y los simbolistas franceses. Obras impregnadas de tristeza, en una línea becqueriana. Se han destacado su musicalidad interior, su sensualidad, la melancolía

    • Elegías (1907). Se duele por la ausencia de amor. Es un libro obsesionado por lo cromático

    la segunda, hasta 1916

    La segunda época se vierte en la forma del arte mayor (endecasílabos y alejandrinos), la rima consonante, el estrofismo clásico (sonetos, serventesios);

    Se aprecia una mayor influencia de carácter modernista, especialmente por parte del Simbolismo francés (Charles Baudelaire, Paul Verlaine) y del decadentismo anglofrancés (Walter Pater, ).

    Recientemente ha sido descubierto un libro escrito entre 1910 y 1911, Libros de amor, con una poesía carnal y erótica. El poeta logra perfectas cumbres parnasianas, especialmente en los sonetos;

    Pertenecen a esta sub-etapa:

    • La Soledad Sonora (1911), Aparecen los temas típicos del Modernismo, pero tratados de forma personal: la belleza, el amor, los pájaros, las flores. Posee un tono intimista, propio del Modernismo simbolista

    • Pastorales (1911),

    • Laberinto (1913),

    • Platero y yo (1914) y

    • Estío (1916),

    • Poemas mágicos y dolientes (1909-11). Desarrolla los temas del amor, la belleza, la melancolía.

    • Sonetos espirituales (1914-17). Se aprecian ya rasgos de depuración, si bien siguen apareciendo poemas exaltados. En Estío (1915) se anuncia ya la poesía pura.

    • En prosa, destacan

    • Baladas para después y, sobre todo,

    • Platero y yo: es un libro entre modernista y depurado; obra equilibrada, muy elaborada (pese a su aparente sencillez). Juan Ramón nos comunica sus vivencias, sus estados de ánimo. Supone una visión del hombre en contacto y armonía con su medio natural. Se respira una armonía universal (irrealizable, según Urrutia), centrada en Moguer. También aparecen aspectos violentos, siempre mitigados por el sentimentalismo de la obra.

    Entre otros. Hacia el final de esta etapa el poeta empieza a sentir el hastío de los ropajes sensoriales del Modernismo y preocupaciones relacionadas con el tiempo y la posesión de una belleza eterna.

    Platero y yo, fechada por su autor en 1914, se convirtió en la obra más popular del poeta, escrita en una espléndida prosa, que suavemente lleva al lector a través de un cuidadoso retablo de imágenes poéticas que nos conducen desde la presentación de este borriquete:

    Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

    Hasta su muerte y, claro, la ascensión del pollino al cielo... de Moguer: «Platero, tú nos ves, ¿verdad?», preguntamos siguiendo la letra de Juan Ramón Jiménez.

    ETAPA INTELECTUAL (1916 - 1936)

    Estío (1916) supone el cambio hacia la segunda etapa de Juan Ramón. El poeta se aleja del Modernismo en busca de una mayor depuración de la palabra. Desaparecen los ambientes nostálgicos, evocados y soñados, en favor de una realidad más concreta.

    Su primer viaje a América y el contacto con la poesía en inglés (Yeats, William Blake, Emily Dickinson, Shelley) marca profundamente esta segunda etapa (1916-1936), bautizada por él mismo como Época intelectual y que le vincula a la corriente literaria del Novecentismo.

    Se produce un hecho fundamental: el descubrimiento del mar como motivo trascendente.

    El mar simboliza la vida, la soledad, el gozo, el eterno tiempo presente. Se inicia asimismo una evolución espiritual que lo lleva a buscar la trascendencia. En su deseo de salvarse ante la muerte, se esfuerza por alcanzar la eternidad, y eso sólo puede conseguirlo a través de la belleza y la depuración poética. Suprime, pues,

    • toda la musicalidad,

    • los argumentos poéticos,

    • la aparatosidad externa y ornamental anterior para adentrarse en lo profundo, en lo bello, en lo puro, en lo esencial.

    De esta época destacan:

    • Diario de un poeta recién casado (1916),

    • Primera antología poética, (1917),

    • Eternidades (1918),

    • Piedra y cielo (1919),

    • Poesía (1917-23) y

    • Belleza (1917-23).

    Son las obras que conforman esta etapa. Es una poesía más conceptual y "difícil" que la anterior. Son obras dedicadas "a la minoría siempre".

    Continúan en la línea simbolista, de redescubrimiento de la realidad.

    El poeta siente deseos de renombrar las cosas, para descubrir su pureza original. De ahí la llamada a la "inteligencia" para que le dé "el nombre exacto de las cosas". La obra no es ajena a cierto misticismo panteísta.

    Entre todos, destaca el símbolo del mar (en el Diario...). Simboliza la vida, la soledad del poeta y al mismo tiempo, su gozo. Es símbolo del eterno tiempo presente, de la unidad del cosmos, del ansia de eternidad

    ETAPA SUFICIENTE

    Con Diario de un poeta recién casado, titulado posteriormente (en 1948) Diario de poeta y mar (para incluir el segundo apellido de su esposa, Aymar), se inicia esta nueva etapa en la obra de Juan Ramón.

    Se trata de una poesía sin anécdota, sin los «ropajes del modernismo», una poesía estilizada y depurada, donde el poeta admira todo lo que contempla. Este poemario surge como fruto de su viaje a América. En el Diario, Juan Ramón experimenta con los temas y las formas, y abre una nueva corriente poética, que será explotada por algunos miembros de la Generación del 27.

    En Piedra y cielo (1919) el tema central es ya la creación poética: la poesía como actividad, el poema como objeto artístico y el poeta como dios-creador de un universo nuevo. Se abre así una nueva línea temática que Juan Ramón ya no abandonará: la búsqueda de la sublimación poética y la intensificación creativa de una poesía pura, esquemática.

    La Estación total (1923-36). Recoge los últimos poemas escritos en España. El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón marcha al exilio.

    Pertenece a la época suficiente o verdadera (1937-1958) todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección.

    Su ansia por la trascendencia lo lleva a una cierta mística e identificarse con Dios y la belleza en uno.

    Su lengua poética se transforma en una especie de idiolecto poblado de múltiples neologismos (ultratierra, deseante...).

    Tras un período de relativo silencio, publica:

    • Animal de fondo (1949),

    • Tercera antología poética (1957),

    • En el otro costado (1936-42) y

    • Dios deseado y deseante (1948-49).

    En Animal de fondo el poeta busca a Dios «sin descanso ni tedio». Pero ese dios no es una divinidad externa al poeta, sino que se halla en él y en su obra («tu esencia está en mí, como mi forma»; «en el mundo que yo por ti y para ti he creado»). Ese dios al que se refiere es causa y fin de la belleza.

    Dios deseado y deseante (1948-49) supone la culminación de Animal de fondo. El poeta llega incluso a identificarse con ese dios que tanto ha buscado. Un dios que existe dentro y fuera de él, un dios que es deseado y deseante.

    En 2006 se celebró el quincuagésimo aniversario de la concesión del Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez. Con este motivo, el Centro Virtual Cervantes recoge en el presente monográfico diversos materiales seleccionados, tanto del propio poeta como de varios críticos y especialistas en su obra, que abordan desde diversas perspectivas la vida y la obra de esta figura universal de las letras hispánicas.

  • PLATERO Y YO

  • "PLATERO Y YO no es una obra extraordinaria solo por su perfección literaria, sino también por la aproximación idealista del poeta en la concepción de su obra, en la que se muestra la comprensión y ternura más humana hacia los menos capaces y menos afortunados miembros de la creación, sean un hombre o un animal, un insecto o una hoja de hierba."

    • INTRODUCCIÓN

    Narración lírica de Juan Ramón Jiménez que recrea poéticamente la vida y muerte del burro Platero.

    Obra dedicada

    “A la memoria de Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol que me mandaba moras y claveles”

    Y formada por breves capítulos que pueden considerarse poemas en prosa.

    Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

    Platero, un burro color de plata, es el pretexto que sirve al autor para expresar sus emociones más íntimas.

    'Platero y yo' está impregnado del sentimiento de melancolía que caracteriza la primera etapa de Juan Ramón Jiménez. Esta obra de prosa poética es una de las más representativas.

    En 1914, la editorial La Lectura, de Madrid, publicó una selección de 63 capítulos, hecha por el autor, en su colección Biblioteca Juventud. Este hecho, junto con el prólogo titulado “Advertencia a los hombres que lean este libro para niños”, dio lugar a que la obra fuese erróneamente encasillada en el género de la literatura infantil.

    Cuando en 1917 se publicó la edición completa, compuesta por 138 capítulos (Editorial Calleja, Madrid), quedaba claro que Platero era un texto adulto, aunque por su sencillez y transparencia se adecuara perfectamente a la imaginación y al gusto de los niños.

    El propio Juan Ramón, en un “prologuillo” a la edición aclaraba: “Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren”.

    Algunos capítulos encerraban una cierta crítica social, revelando una dimensión del autor que muchos tardaron en advertir.

    El poeta tenía la intención de ampliar el texto hasta los 190 capítulos; de hecho, existen tres adicionales, escritos en la década de 1920.

    Juan Ramón planeó una segunda parte, denominada Otra vida de Platero, de la que incluso esbozó algunos títulos. Un proyecto que, como el de publicar Platero y yo en cuadernos sueltos, no llegaría nunca a ver la luz.

    Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol de la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...

    • ESTRUCTURA

    El libro tiene 138 capítulos, cada uno de un a dos páginas.

    Todos son historias únicas - no tienen ninguna conexión. Sí claro, los personajes son iguales - Platero y `yo'.

    No es una historia que se divida en partes.

    Los textos tienen un cierto marco porque todo el libro describe un año. Empieza con la primavera y termina con el invierno.

    • ESTILO LITERARIO

    “Platero y Yo” se encuadra dentro de lo que podemos denominar Narración Lírica.

    Aunque hay que establecer que existen ciertas licencias que el autor se permite, tales como el uso de VERSO LIBRE y la PROSA POÉTICA

    Narración

    Narración proviene del verbo narrar, o sea, referir lingüística y/o visualmente una sucesión de hechos que se producen a lo largo de un tiempo determinado que, normalmente, da como resultado la variación o transformación, en el sentido que sea, de la situación inicial. Al producto resultante de esta actividad se le denomina narración.

    Mientras que desde la perspectiva semiológica la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, la lingüística considera que un "texto narrativo" responde a una clasificación basada en la estructura interna donde predominan secuencias narrativas. Estas secuencias se construyen mediante el signo lingüístico (lo que deja fuera el carácter narrativo que pudiera presentar un cuadro o imagen, como "La liberté guidant le peuple" de Eugène Delacroix).

    Estructura mínima de la narración

    Una narración presenta siempre, como mínimo, lo que se denomina un 'actor' (o 'personaje'), que es aquel elemento que experimenta los sucesos o hechos referidos en ella. En el estudio de las narraciones se ha aplicado el término actante que amplía la noción de personaje.

    De acuerdo con la anterior definición, es posible distinguir tres partes mínimas en cualquier narración:

    • en primer lugar, un inicio o planteamiento que consiste en la contextualización espacio-temporal de todos lo elementos que compongan el relato;

    • en segundo lugar, un nudo o quiebre, que no es sino el momento temporal en que alguno de los elementos de la narración se transforma o entra en conflicto de alguna manera;

    • y, en tercer lugar, un desenlace o resolución, que constituye la orientación definitiva hacia la que todo se ha ido dirigiendo. Instaura un nuevo equilibrio que nunca es igual a la situación inicial.

    Esta tripartición hace referencia a la 'historia' o 'argumento' de la narración, esto es, a su contenido, independientemente de cómo luego es referido por el narrador; esto es, la disposición textual o visual del contenido no tiene por qué respetar la cronología de los hechos.

    Narrar implica que los hechos referidos estén relacionados, encadenados, y que se vayan sucediendo de forma más o menos lógica. Más concretamente: lo fundamental es que la sucesión de los hechos venga determinada por un principio de causalidad, esto es, que todo lo narrado tenga un 'antes' del que provenga y un 'después' al que se dirija.

    Características de la narración literaria

    • Dado que una narración es un encadenamiento de sucesos, las relaciones sintácticas fundamentales que se dan son de naturaleza causal y temporal: un hecho lleva a otro y, por lo tanto, existe fluir temporal. En este sentido, es frecuente en un relato el uso de conjunciones o locuciones conjuntivas que indiquen 'causa' y 'consecuencia', y adverbios y locuciones adverbiales de 'tiempo'.

    • También, por su utilidad para señalar 'hechos que se van sumando unos a los otros', es frecuente el uso de la coordinación copulativa. En cuanto a la modalidad clausal, es lógico el predominio de cláusulas aseverativas.

    • Dado que el fluir temporal es un aspecto básico y caracterizador de una narración, las formas verbales desempeñan un papel fundamental. Los tiempos verbales más usados para narrar son los de aspecto perfectivo, esto es, aquellos que presentan la acción como acabada. Esto es así porque son los que permiten ir encadenando las distintas acciones una después de las otras a medida que van concluyendo. El tiempo verbal más habitual es el 'pretérito perfecto simple o indefinido', además de los distintos tiempos compuestos que también son perfectivos.

    • Por su significado, abundan necesariamente los verbos de movimiento, de acción y de lengua.

    El Narrador

    El emisor de un texto narrativo recibe, de acuerdo con la función que realiza, una denominación especial: la de narrador. No obstante, la razón de la misma estriba en la necesidad de prever que en algunos textos narrativos el emisor y el narrador no coinciden o, dicho con otras palabras, no son 'la misma persona'. Tal situación se da, como es evidente, en los textos narrativos literarios.

    Lo que ocurre en las novelas y en los cuentos es que la historia que se cuenta ha sido inventada (o, por lo menos, así se presenta); dado que esto es así, no es posible que el emisor (el autor real) haya podido ser testigo de la misma.

    Por lo tanto, se entiende que quien narra no es él, sino un narrador indeterminado también inventado por ese autor. Partiendo de esta consideración, que nos lleva a utilizar siempre esa denominación de narrador, hay que analizar otro factor que también depende del narrador: la perspectiva o punto de vista que adopta para contar la historia.

    La reproducción de la voz de los personajes

    Aparte de narrar los sucesos que constituyen la historia, en una narración puede ser necesario el reproducir las palabras o pensamientos de aquellos seres (normalmente, personas) que los protagonizan. El narrador, a tal efecto, dispone de dos maneras o estilos de reproducir la voz de los personajes de la historia: el estilo directo y el estilo indirecto

    ESTILO DIRECTO

    El estilo directo es el que se manifiesta cuando la voz de los personajes se reproduce de forma literal, esto es, cuando sus palabras o pensamientos se reproducen tal cual fueron dichas o pensadas, sin cambiar, añadir o quitar nada (directamente). Lingüísticamente, estos fragmentos aparecen dominados por la primera persona. Gráficamente, el estilo directo aparece señalado por el uso de un guión que introduce la voz del personaje o por la acotación entre comillas de esta

    ESTILO INDIRECTO

    El estilo indirecto, por su parte, es el que utiliza el narrador cuando con sus propias palabras nos reproducen la voz de los personajes, esto es, cuando, de una manera u otra, nos resume sus palabras o pensamientos. El estilo indirecto implica siempre, por un lado, la existencia de una selección de la información por parte del narrador (sólo reproducirá lo que a él le parezca conveniente) y, por otro, la falta de los matices emocionales y expresivos del personaje. Lingüísticamente, estos fragmentos estarán dominados por la tercera persona, en tanto que no son otra cosa sino narraciones de lo que piensan o dicen los personajes.

    El estilo indirecto admite gradaciones en cuanto al grado de fidelidad respecto de la voz del personaje; en este sentido, se suele distinguir entre el estilo indirecto propiamente dicho y el llamado estilo indirecto libre, que es una forma intermedia entre el directo y el indirecto. En esta variante, por un lado, es el narrador quien lleva con sus propias palabras la reproducción de la voz del personaje, pero, por otro, lo hace introduciendo por el medio expresiones (exclamaciones, interrogaciones, léxico particular...) que se supone reproducen directamente lo dicho o pensado por el personaje; obviamente, el estilo indirecto libre resulta más fiel al personaje que el estilo directo a secas

    La manipulación del tiempo de la historia

    El narrador, entre sus funciones, tiene también la de decidir en qué orden y con qué ritmo va a narrar la historia

    El orden de la historia

    Lo primero que se puede constatar es que el discurso narrativo está repleto de anacronías, esto es, discordancias entre el orden de sucesión en la historia y orden de sucesión en el relato. Toda narración ofrece una anacronía de orden general, puesto que la linealidad del lenguaje obliga a un orden sucesivo para hechos que quizá son simultáneos. Pero toda narración ofrece, a su vez, multitud de anacronías particulares o de detalle.

    El mecanismo que con más frecuencia se usa es el de la retrospección o analepsis; es a lo que en el cine se denomina `flash back', esto es, una `mirada hacia atrás'. Se empieza a contar una historia y, en un determinado momento, se detiene la narración para contar cosas que ocurrieron en el pasado. Un mecanismo menos utilizado sería el contrario, la prospección o prolepsis, esto es, el adelantar acontecimientos del futuro

    El ritmo de la historia

    A la hora de contar una historia, el narrador tiene también la posibilidad de hacerlo deteniéndose más o menos en los acontecimientos. La sensación de mayor minuciosidad viene producida por el uso de dos tipos de textos: la descripción (pues el tiempo está detenido) y la digresión autorial (los comentarios del narrador). Por su parte, la sensación de rapidez proviene del uso del resumen (contar en pocas líneas lo que sucede en mucho tiempo) y la elipsis (eliminar fragmentos de la historia). Como forma intermedia, estaría el diálogo, al reproducir las palabras de los personajes, con lo que el tiempo narrativo se ajusta al tiempo real: su lectura dura lo que en teoría duraría ese diálogo en la realidad

    LA LÍRICA O GÉNERO LÍRICO

    La lírica o género lírico es un género literario en el que el autor quiere expresar todos sus sentimientos y emociones respecto a un ente u objeto de inspiración. Se llama género lírico porque, como en Grecia había un instrumento llamado lira, se utilizaba para acompañar el poema, por esto se llamara lírico, porque proviene de la lira. La lira es como un arpa. Suele utilizar como forma habitual el verso y la primera persona. El presente, pasado y futuro se confunden. Comunica las más íntimas vivencias del hombre, lo subjetivo. Comunica estados anímicos.

    En este género, el autor abre su mundo interior. Se expresa básicamente a través de versos, pero también se puede manifestar en prosa, pues lo que la define es la expresión de sentimientos. La máxima expresión del género lírico es el poema.

    El poema es un conjunto de versos reunidos en estrofas. Los rasgos más importantes de la lírica son la musicalidad, el simbolismo y la evocación

    PROSA POÉTICA

    La prosa poética corresponde al segundo tipo de obras líricas que existen. En ella se pueden encontrar los mismos elementos que en el poema:

    • hablante lírico,

    • actitud lírica,

    • objeto y

    • tema,

    • pero sin elementos formales (métrica, rima).

    Se distingue del poema por estar escrita en prosa y del cuento o del relato porque su finalidad no es específicamente narrar hechos sino transmitir sensaciones, impresiones, visiones del mundo, etc.

    EL VERSO LIBRE

    El verso libre es la forma de expresión poética que se caracteriza por su alejamiento intencionado de las pautas de rima y metro que predominaron en la poesía europea hasta finales del siglo XIX.

    Por tanto, es una forma muy próxima al poema en prosa y la prosa poética, de los que se distingue visualmente por conservar la disposición tipográfica en líneas sangradas propia del verso.

    El verso libre nace en la segunda mitad del siglo XIX como alternativa a las formas métricas consagradas por la tradición, como el soneto y la décima.

    El primer poeta notable que lo practica es Walt Whitman, que se inclina por un tipo de verso irregular de gran extensión (el versículo), inspirado en la versión inglesa de la Biblia (la llamada Biblia del rey Jaime).

    Algunos poetas simbolistas franceses, como Gustave Kahn y Jules Laforgue, que lo introdujeron en Francia, adaptan esta forma de expresión a sus necesidades, separándose así del preciosismo parnasiano, cuyas formas sienten agotadas.

    En la concepción simbolista, el verso libre no supone una pérdida de la musicalidad del poema, sino un enriquecimiento de la misma, al preferirse el ritmo sutil y complejo al compás monótono del verso tradional. Años más tarde, Luis Cernuda retoma esta argumentación:

    Si en el verso hay música, mi preferencia se orientó hacia la «música callada» del mismo.

    En la poesía española, el verso libre cobra por primera vez importancia en el Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez. A partir de entonces, se consolida como forma de expresión común en la generación del 27 y siguientes.

    En los últimos años, el cansancio del versolibrismo ha producido una reacción significativa de regreso al verso medido (rimado o blanco), notoria en la producción de autores como Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero o Miguel Ángel Velasco.

    Con independencia de dicho cansancio, las reticencias contra el verso libre de autores como Antonio Machado y Agustín García Calvo se centran en dos aspectos:

    Con demasiada frecuencia, se llama verso libre a lo que no es sino prosa presentada visualmente de forma equívoca.

    La libertad a la que alude el término no debe entenderse como despreocupación de la musicalidad, que es condición constitutiva del verso.

    • PERSONAJES

    Si bien es cierto que, tal y como enuncia el titulo de la obra, los personajes principales, únicamente son dos: “Platero” y “Yo”. No es menos cierto que a lo largo de la obra se suceden y aparecen otros muchos personajes, algunos de los cuales aparecen para no volver aparecer más y otros repiten su presencia en diferentes pasajes de la misma. Por este motivo, no considero que fuera práctico mencionar la totalidad de ellos todos

    YO

    “YO” es el narrador, la persona que cuenta las historias.

    Se describe diciendo que “es vestido de luto, que tiene una barba nazarena y un breve sombrero negro.

    Nos cuenta que los chiquillos gitanos siempre gritan `El loco' cuando pasea con su burro Platero. Entonces, debe mirar un poco extraño.

    No le gusta hacer fiesta todo el tiempo - como otros del pueblo. Platero y él están a veces un poco separados”

    PLATERO

    Platero resulta ser un burro., su compañero de aventuras.

    Entre el Narrador y platero existe una gran amistad y complicidad, es éste último una especie de confesor, de “alter ego” a quien comenta, describe y puede contar con total libertad todos sus sentimientos.

    Le cuenta todas sus cosas, desde lo que hace a diario hasta sus más profundos sentimientos.

    Da una descripción muy detallada acerca del paso del tiempo y de las estaciones, cómo se ve el paisaje cuando hay tormenta y qué hacen mientras esta transcurre.

    Habla sobre el carnaval y cómo él y Platero se hacen pasar por Reyes Magos para que los niños duerman felices al verlos.

    OTROS PERSONAJES

    Hay muchos niños en el libro, porque Platero es como un niño y necesita relaciones con sus iguales. Los niños habitan en un mundo especial, un mundo que el adulto quizás ha perdido o abandonado.

    También nombra a varios personajes más:

    • el perro con sarna,

    • el pájaro que canta, las golondrinas,

    • la novia de Platero,

    • una perra que siempre juega con él,

    • un niño tonto.

    • TEMÁTICA

    Aunque no existe una historia que sirva de hilo conductor, podemos observar, cómo, el autor, a lo largo de la obra, nos presenta sus propias reflexiones, pareceres, puntos de vista, opiniones sobre temas personales, intimistas tales como la vida, enfermedad, muerte y la vida feliz de Platero.

    Pudiéramos decir que se trata de una obra de carácter costumbrista en las que nos relata, a través de pequeñas historias no solo el devenir de los días, sino también el efecto que cada uno de esos momentos tiene sobre el autor.

    Juan Ramón nos describe con profusión y riqueza de detalles desde los aspectos más cotidianos hasta los más profundos sentimientos.

    Nos detalla todo aquello que se hace visible ante sus ojos, lo que esos estímulos le provocan, lo que siente, lo que imagina, lo que piensa.

    Relata con gran riqueza de detalles el paso del tiempo, el transcurrir de las estaciones, el acontecer de fenómenos atmosféricos ( como se ve cuando hay tormenta y que hacen mientras pasa)

    Nos habla del carnaval y de cómo Platero y el no se hayan en el carnaval. Nos cuenta como se hacen pasar Platero y El por Reyes Magos y los niños duermen felices al verlos.

    Nos presenta a los diferentes personajes que con mayor o menor presencia aparecen en la obra.

    El narrador siempre está hablando de lo que ve o de lo que piensa, de lo que pasa. Y cuando no habla con Platero, nos cuenta de Platero, cómo es o cuanto le quiere. Sí, quiere mucho a Platero, le encanta.

    Al final, Platero se muere. Después hay algunos capítulos más en que dice cómo ha enterrado Platero, es decir en un cierto jardín del pueblo. Sigue hablar con Platero aunque ya no está.

    Describe las relaciones entre él y personas del pueblo, ciertos animales (p.e. perros, caballos). También describe la región del pueblo o acontecimientos como el carnaval o la navidad. No son solo cosas bellas, sino también cosas feas y repugnantes como por ejemplo el maltrato de animales o niños, o las malas alegrías bebiendo o a la corrida de toros. De otra parte se muestra la ironía en las descripciones del cura o de la gente del circo. Las historias son reflexiones sobre la vida, enfermedad, muerte y ascensión del burro suave. Por el marco del texto tiene un capítulo sobre cada tiempo (estación) del año.

    Dedica un especial espacio ha relatarnos como se vive el declive de los personajes, la manera en que ambos personajes van acercándose al final de sus días y de su existencia.

    Tiene un final triste: Platero muere y el narrador se queda solo y extraña mucho su compañía. Cuenta cómo y dónde enterraron a Platero... El narrador espera que Platero esté feliz en el cielo de los animales, si es que existe, y que nunca lo olvide

    • RESUMEN DEL LIBRO

    Resulta difícil hacer un resumen de este libro, por cuanto no se trata de una narración al uso, en la que se relate, presente, exponga y exista un desenlace que pivota alrededor de una historia. Se trata, desde mi punto de vista, de una colección de cuentos breves, de episodios que aún teniendo cierta concordancia temporal, no se encuentran enlazadas por una trama, por un hilo conductor.

    Las historias que el autor presenta pueden valorarse y calificarse como reflexiones que él mismo realiza en torno a temas tales como la vida, enfermedad, muerte y la vida feliz de Platero.

    Durante toda la obra nos cuenta bastantes anécdotas alrededor de un año. Nos cuenta que cuando va paseando con Platero los niños le gritan Loco pero sabe que todos quieren a Platero. Nos cuenta que los niños pasean encima de Platero y siempre el los asusta de manera que hiciera como que va a empezar a galopar y solo esta jugando, nos dice como hay una niña que adora a Platero y siempre esta pendiente de el. Nos habla del doctor, yo diría veterinario de Platero.

    El narrador le cuenta todo a Platero, desde lo que hace a diario como sus más profundos sentimientos, en el libro utiliza bastante descripción acerca de todo lo que ven platero y el narrador, plasma en forma escrita todo lo que piensa y se imagina. Da una descripción muy detallada acerca del paso del tiempo y de las estaciones, como se ve cuando hay tormenta y que hacen mientras pasa. Nos habla del carnaval y de cómo Platero y el no se hayan en el carnaval. Nos cuenta como se hacen pasar Platero y El por Reyes Magos y los niños duermen felices al verlos.

    También habla de varios personajes que de una manera u otra influyeron en la realización de este libro, habla de el Perro con sarna, de el Pájaro que canta, de las golondrinas, de la Novia de Platero, de una Perra que siempre juega con el, de un niño tonto.

    Nos habla también de cómo fueron apagándose las vidas de cada uno de estos.

    El final fue lo único que no me gusto ya que tiene un final muy triste porque muere Platero y el narrador se queda solo y pues extraña mucho la compañía de su fiel Platero, nos dice como y donde enterraron a Platero tal y como lo había descrito mucho antes el mismo narrador, espera que Platero este feliz en el cielo de los animales si es que existe y que nunca lo olvide.

    • CONSIDERACIÓN PERSONAL

    Platero y yo es uno de esos libros que marcan vidas, y dejan huella más allá de la comunidad lingüística en la que fue concebido.

    Sin duda es la obra más conocida de Juan Ramón Jiménez, uno de los grandes escritores que ha dado España, figura clave del modernismo y cuya labor mereció la concesión del Premio Nobel en 1956.

    Es una obra de la que han gozado niños y mayores del todo el mundo durante ya casi un siglo.

    Aunque pueda parecerlo, no puedo decir que se trate de un libro para ser leídos por niños, aunque si, para que sean los padres o hermanos mayores quienes se los lean.

    (fjsf).

    Trabajo de Lengua y Literatura.

    Comentario literario: Platero y Yo

    Francisco Javier Conde Suárez. Febrero de 2007 Página 2 de 27