Pino de Oregón

Botánica. Pináceas. Pinos. Abetos. Piceas. Repoblación. Madera

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INTRODUCCIÓN:

El Pino de Oregón, Pseudotsuga menziesii (Mirb.) Franco, también conocido como abeto Douglas, douglasia o simplemente douglas, es una conífera originaria del occidente de Norteamérica y que ocupa un área muy vasta que va desde Méjico (12º N) al estado canadiense de La Columbia Británica, (55º N) en un recorrido de más de 4500 Km y desde la costa del Pacífico hasta las vertientes de las montañas rocosas.

La gran extensión de su área da lugar a la existencia de grandes variaciones genéticas. Botánicamente se distinguen dos variedades: la Pseudotsuga menziesii var. menziesii y la Pseudotsuga menziesii var. glauca.

Breve descripción botánica

El abeto Douglas es una conífera perteneciente a la familia de las Pináceas y que se encuadra en la misma tribu que abetos y piceas. La denominación vulgar de Pino de Oregón, empleada muy frecuentemente para referirse tanto al árbol como a su madera, puede llevar a confusiones, ya que no se trata en absoluto de un pino (sus hojas aciculares no van envainadas), y se parece más a abetos y piceas, aunque no pertenecen al mismo género.

Se trata de un árbol que puede alcanzar tallas muy importantes, hasta 100 metros de altura en su país de origen, existiendo en Europa pies de 50 metros. La copa es cónica y puntiaguda hasta una edad avanzada, con marcada dominancia apical. Tarda mucho tiempo en coronar (cese del crecimiento en altura), lo que indica su gran capacidad para mantener un crecimiento sostenido.

Las ramas se disponen en verticilos, siendo al principio horizontales y posteriormente casi colgantes. Tienen una gran persistencia, permaneciendo vivas con densidades bastante elevadas, y cayendo difícilmente una vez muertas, dando como consecuencia una mala poda natural.

El tronco es muy recto e inicialmente bastante cónico. La corteza primero es lisa, fina y grisácea, con abundantes vesículas de resina. Con el tiempo se vuelve gruesa y se agrieta, cambiando a un color pardo-grisáceo.

Las acículas son blandas, cortas (de 2 a 3 cm por lo general) y romas. Su color es verde claro por el haz y de tonalidad gris en el envés. Presentan un característico aroma a limón que se percibe en el interior de montes poblados con esta especie o al estrujar las hojas.

Las yemas tienen forma de cono agudo, de hasta 1 cm de largo y de color pardo rojizo lustroso, son muy numerosas.

Las piñas miden de 5 a 10 cm de largo cuando están maduras. Son colgantes y presentan escamas delgadas, redondeadas, con brácteas en forma de tridente que sobresalen fuera de las escamas y que son muy características de la especie. Las piñas al madurar cambian de un color verde semejante al de las hojas al marrón, el cambio de color se inicia en las brácteas, cuando en estas quedan solo pequeños rastros verdes, con el resto de la piña aún totalmente de color verde, es indicio de que el piñón está maduro, pudiendose cosechar en este estado. Después colorearán las escamas, abriéndose y dejando caer los piñones a principios de abril y mayo. Estos son muy pequeños y tienen ala bien soldada. La época de maduración varia con el clima en la plantación, desde mediados de marzo a mayo

DONDE REPOBLAR CON LA ESPECIE:

La enorme extensión del área de origen de la especie da lugar a comportamientos ecológicos muy diferentes lo que hace necesario definir distintas regiones de procedencia. De esta 0forma, podemos elegir entre procedencias que tienen una mejor resistencia a las heladas de primavera por brotar tarde, o procedencias que soportan mejor la sequía estival. No obstante, pueden establecerse características generales de la especie que determinan los lugares aptos para su plantación.

Condiciones climáticas

El pino de Oregón crece en una gran variedad de climas desde oceanicos a continentales, con reparto uniforme de precipitaciones o con sequia estival marcada. En el área de origen adecuada para nuestras zonas de repoblación, las precipitaciones varían de 610 a 3.400 mm/año y las temperaturas desde mínimas en enero de -9ºC a máximas en julio de 30ºC.

Las condiciones óptimas para una mayor producción se encontrarían en climas oceánicos húmedos, con períodos máximos de 2 a 3 meses de sequía estival. La precipitación anual deberá ser superior a 800 mm, con al menos 300 mm de lluvia durante el período vegetativo (Abril-Septiembre).

Tolera muy bien los fríos invernales, pero puede considerarse sensible a heladas tardías. Las heladas de primavera, pueden causar daños importantes cuando se usan procedencias que dan lugar a un brote muy temprano en regiones en que este tipo de heladas se producen.

Soporta bastante bien la nieve, ya que sus ramas muy flexibles apenas la retienen en copa, así tolera capas de nieve de más de 3m. Pero los brotes tiernos de primavera y la delgada corteza de ramas y guías en verano pueden verse fácilmente dañadas por el granizo que causa rasgaduras y rotura de guías.

La exposición no tiene un efecto especialmente importante sobre su crecimiento. En general las exposiciones norte o nordeste son preferibles al tener una mayor humedad y en general mejores suelos por estar menos afectadas por incendios, lo que no significa que si un monte con suelo profundo está en solana no sea apto para usar la especie. A altitudes muy elevadas sería sin embargo preferible buscar exposiciones de solana por ser estas más calidas.

A los efectos prácticos de las plantaciones forestales debe considerarse como una especie que requiere plena luz desde el principio, no siendo preciso por tanto el abrigo de otros árboles, que solo redunda en un descenso del crecimiento. El abrigo lateral, especialmente de retamas, puede ser favorable cuando la zona es muy venteada. Debe considerarse asimismo muy sensible a la competencia del matorral, que reduce notablemente los crecimientos iniciales, con un efecto multiplicador ya que retrasa el control que ejerce, en masa densa, al asombrar totalmente la vegetación competidora. Es todavía más sensible a la competencia de a egetación herbácea.

Condiciones edáficas

El pino de Oregón es un árbol medianamente exigente en cuanto a suelos, prefiriendo terrenos profundos, de textura ligera y fértiles. No debe plantarse en suelos muy superficiales o muy pobres, por lo que el mejor indicador de una zona apta para plantar será la presencia de zarzas, xestas, o helechos y tojos de buena altura. La existencia de brezos, callunas o jaras, sobre suelos superficiales y secos indica malas estaciones para la especie, que pueden adaptarse en muchos casos mediante labores profundas y correcciones de su fertilidad.

Es difícil dar una cifra límite para la profundidad del suelo, más de 70 cm. proporcionarían condiciones optimas para el crecimiento, pero podemos considerar que es necesario disponer al menos de 40 cm para que un volumen suficiente de raices sustente un buen desarrollo y proporcione un buen anclaje al árbol. Los suelos con menor profundidad, que presenten una capa compacta superficial o encharcamiento no son aptos para repoblar con la especie, pues limitan excesivamente el crecimiento o producen arboles mal enraizados susceptibles de derribos por viento o nieve. La pedregosidad superficial no constituye una limitación definitiva si el sistema radical puede tener acceso a suficiente cantidad de tierra fina.

En general requiere unas buenas condiciones para la aireación de las raíces, por lo que tolera mal las texturas pesadas o el encharcamiento, incluso si este es estacional. La falta de aireación de las raíces provoca amarilleamiento, lentitud del crecimiento e incluso la muerte de las plantas. Por ello los suelos más convenientes deben tener una textura ligera: franco-arenosa, franco-limosa o arenosa y deben evitarse los suelos con mucho contenido en arcilla. Las condiciones topográficas deben ser favorables a un buen drenaje, especialmente cuando las precipitaciones anuales superan los 1.500 l/m2.

No tolera suelos con presencia de caliza activa en contacto con el sistema radical, lo que provoca clorosis, especialmente en plantas jóvenes. Si la roca madre es calcárea, el suelo debe estar descarbonatado en los 60 - 70 cm superficiales, lo que ocurre solo en los lugares más lluviosos. Los niveles de pH del suelo más favorables oscilan entre 4,0 y 6,0.

En cuanto a fertilidad, es una especie moderadamente exigente. Con carencias importantes se produce amarilleamiento de las acículas y pérdida de vigor de la planta. En estos suelos la respuesta a la fertilización, con abonos fosforados y potásicos, es muy positiva.

Existe una cierta incompatibilidad con brezos o calluna como vegetación acompañante, que se manifiesta en clorosis y falta de crecimiento de las plantas. Esto se ha achacado a la presencia en el suelo de sustancias tóxicas (alelopáticas), generadas por las hojas caídas de los brezos, que producen efectos perjudiciales. Un desbroce intenso de brezos y callunas puede favorecer a nuestras plantas, otras veces la fertilización con fosforo y potasio aporta además un factor positivo al permitir la entrada de leguminosas desplazando a los brezos, si bien debe tenerse presente que los terrenos donde aquellas habitan suelen ser superficiales y muy pobres, y por lo tanto poco aptos para plantar Pino de Oregón.

MÉTODOS DE REPOBLACIÓN:

Las actuaciones que serán necesarias para realizar la repoblación serán: el desbroce de la vegetación preexistente, la preparación del terreno y la plantación. El pino de Oregón puede calificarse como una especie exigente en relación a estas actuaciones, por lo que para conseguir una buena supervivencia y crecimiento inicial de las plantas, es muy importante seleccionar convenientemente las labores a realizar.

Desde un punto de vista económico, en la mayoría de los casos los mejores resultados de desbroce y preparación del terreno se obtienen con operaciones mecanizadas. Para lograr una adecuada profundidad de la labor deberá usarse tractor de ruedas pesado o bulldozer. En terrenos muy quebrados o con afloramientos rocosos el uso de la maquinaria puede ser difícil o imposible.

Desbroce

Normalmente cuando se repuebla, el terreno se encontrará previamente ocupado por matorral o bien por vegetación herbácea. El primer caso corresponde a terrenos de monte o a terrenos agrícolas abandonados que ya ha colonizado el matorral. El segundo caso corresponde a prados o labradíos abandonados y es el que determina mayores problemas de competencia a las plantas de pino de Oregón.

Cuando existe matorral alto y denso el procedimiento de desbroce que más se emplea es el mecanizado utilizando un tractor con apero desbrozador-triturador de cadenas o de martillos. Aunque el coste puede ser superior es preferible que el tren de rodaje del tractor sea de cadenas, lo que aumenta la estabilidad del mismo en pendientes e impide los pinchazos. Hoy pueden usarse tractores de ruedas forestales, que aunque tienen elevado coste, evitane cualquier pinchazo. La ventaja del tractor de ruedas frente al de cadenas es que tienen un rendimiento muy superior. Como inconvenientes tienen una menor estabilidad en pendientes elevadas o con terrenos húmedos. Los restos triturados e incluso piedras arrastradas se despiden por los laterales de la carcasa a bastante distancia, por lo que es aconsejable la precaución al acercarse a la máquina. Estos aperos pueden desbrozar matorrales de altura y densidad sorprendentes (hasta 3 ó 4 metros), dejando los restos triturados en el suelo que se mineralizan e incorporan al suelo en poco tiempo. Esta solucion es tambien aplicable a los restos de copas que quedan despues de cortas finales.

Los mejores resultados se consiguen en tiempo seco, cuando el matorral ha perdido flexibilidad y se tritura más fácilmente. En ocasiones puede ser necesario dar dos pasadas para mejorar el resultado final. La operación puede realizarse en fajas o a hecho. En el primer caso se intenta dejar una banda de matorral entre cada faja desbrozada, lo que tiene interés cuando plantamos Pino de Oregón en sitios muy batidos por el viento. El desbroce con apero desbrozador-triturados es una operación que requiere de 4 a 10 horas de tractor por hectárea desbrozada, según las especies de matorrales, su altura y densidad.

Siempre debe evitarse enterrar matorral muy grueso o restos de copa que puedan servir para el desarrollo de hongos, la mayoria de las veces pueden achacarse esta practica los fuertes ataques de Armillaria, causantes de la muerta de muchos pinos en los primeros años de la repoblación.

Por diversas circunstancias (superficie a repoblar reducida, matorral de escasa talla, o imposibilidad de mecanizar por excesiva pendiente o falta de accesibilidad del monte ) el propietario puede optar por desbrozar manualmente el matorral. En esté caso usará hoz o motodesbrozadora de mochila, estas últimas permiten trabajar erguidos lo que generalmente aumenta el rendimiento del desbroce.

El disco de corte debe ser preferentemente de tres puntas. La presencia de piedras provoca desgaste e incluso rotura de los discos, lo que puede ser causa de accidentes. Deben emplearse una serie de elementos de seguridad, como son un casco equipado con protectores para oídos (orejeras) y ojos (normalmente pantalla), guantes, botas con buen dibujo en la suela y reforzadas y pantalones reforzados. Se guardará una distancia en caso de trabajar varios operarios, tanto en horizontal como en vertical. Se suele actuar en fajas o bien desbrozando en torno a los puntos donde se va a poner la planta, ya que si la operación se hace a hecho resultará muy cara.

Cuando la vegetación preexistente es herbácea, lo más adecuado es un laboreo total del terreno mediante arado de vertedera o de discos ya que esta vegetación provoca una competencia muy intensa por el agua y los nutrientes a las plantas de repoblación, por lo que es muy importante su eliminación previa y su control tras la plantación. El manejo de aperos pesados arrastrados está muy limitado por la pendiente, por lo que esta operación puede ser impracticable en muchos prados de montaña.

El laboreo puede hacerse también con grada, si bien es preferible usar un arado pues el volteado de la tierra, además de mejorar su textura y llevar a profundidad de raíz las capas superficiales más fértiles, dificulta la reinstalación de las herbáceas, especialmente si se realiza en verano con lo que se eliminan muchas de ellas por desecación. La fresadora no debe emplearse ya que, al cortar y dividir en partes las raíces, provoca una fuerte reinvasión de todas las herbáceas rizomatosas.

En ocasiones se aplica, tras el laboreo y posterior plantación, un herbicida preventivo a base de atrazina, que ayuda a frenar la reinvasión de la vegetación herbácea. En dosis de 6 a 10 litros de producto comercial que contenga 500 g/l de atrazina por ha tratada.

Los herbicidas a base de glifosato también muy utilizados en el control de las herbáceas, siendo además productos muy poco residuales. En cualquier caso, y siempre que se utilicen herbicidas, deben leerse y cumplirse las normas de seguridad que figuran en las etiquetas.

Solo en el caso de herbáceas ya muy altas habrá que segar antes de proceder a un desbroce por laboreo o desbroce químico.

Preparación del terreno

Una vez realizado el desbroce se procederá a la preparación del terreno en donde posteriormente se plantará. Las labores previas deberán corresponderse con esta segunda fase, ya que si por ejemplo hemos hecho un desbroce manual, la preparación del suelo no podrá normalmente mecanizarse. En general son preferibles las preparaciones mecanizadas, más baratas y de mejor efecto para el arraigo y crecimiento de la planta.

La preparación manual se realiza mediante la apertura de hoyos con extracción total de la tierra, su tamaño deberá corresponder al de la planta que pretendemos utilizar proporcionándole suficiente tierra removida para que facilite el arraigo inicial y acumule la humedad necesaria a la planta hasta que las nuevas raíces se establezcan. Para poder colocar adecuadamente planta que cumpla las normas de calidad antes citadas, necesitaremos un hoyo de al menos 30x30x30 cm.

El ahoyado manual no es un procedimiento de preparación de suelo tan efectivo como otras alternativas mecanizadas, pues el volumen de suelo removido es en general escaso y puede dar lugar a problemas de encharcamiento en suelos compactos en regiones muy lluviosas, sin embargo es casi la única alternativa posible en terrenos con pendiente excesiva o muy pedregosos.

La preparación mecanizada del suelo pude realizarse en forma continua u puntual. Al primer tipo corresponden los trabajos realizados con aperos arrastrados: arados, gradas pesadas, subsoladores, etc. Para el segundo, ahoyado mecanizado, se utilizan retroexcavadoras, barrenas o subsoladores modificados.

El laboreo continuo, a su vez puede aplicarse a toda la superficie del terreno o únicamente a las filas o fajas en las que se colocarán las plantas, dejando bandas intermedias sin trabajar. De nuevo, desde el punto de vista de la supervivencia de la planta, es más efectivo el laboreo continuo pleno, pero la pendiente, la defensa contra la erosión del suelo, la conservación de la vegetación autóctona, la protección del repoblado, o el coste de preparación pueden hacer más aconsejables labores menos intensas.

El trabajo con arados, o gradas puede ser coincidente con el procedimiento de desbroce mencionado para vegetación herbácea. Es necesario que el suelo quede removido hasta al menos una profundidad de 30 o 35 cm, por lo que con aperos muy ligeros sera necesario haber realizado un subsolado previo que reduzca la compacidad del suelo y mejore su drenaje lo que ayuda enormemente a la instalación y crecimiento inicial de la repoblación. El laboreo es aplicable tanto a terrenos agrícolas como de monte, con las lógicas limitaciones de pendiente. Debe tenerse presente sin embargo que no es aconsejable el enterramiento de importantes cantidades de materia orgánica, ya que ello faborece el ataque de hongos saprófitos. En zonas donde existe un riesgo de encharcamiento estacional, el arado con vertedera ofrece la posibilidad de preparar caballones, con lo que puede plantarse en el lomo del caballón, asegura un buen drenaje del agua por el surco abierto.

El subsolado consiste en la apertura de surcos profundos en el suelo mediante subsolador (también llamados ripper), que son piezas metálicas de longitud variable que se montan como apero de tractores de obras públicas (bulldozer) o tractores agrícolas.

El efecto del subsolado es la rotura del suelo a elevada profundidad, rompiendo incluso la roca si ésta es disgregable. Ejerce por tanto un efecto muy positivo sobre el suelo de cara a albergar a los pinos de repoblación, ya que reduce su compactación, mejora el drenaje y aumenta su profundidad útil.

Los tractores bulldozer llevan en la parte trasera una barra porta-aperos donde pueden montarse uno, dos o tres rejones. Son tractores de cadenas de potencia elevada (es necesario un mínimo de 140 C.V. de potencia para realizar un trabajo conveniente de subsolado en monte). El alto coste de estas máquinas y la dificultad de su transporte ( no puede circular por carretera y deben transportarse en camión góndola) hace que solo las empresas de trabajos forestales o de obra en general dispongan de ellos. Las palas cargadoras de ruedas pueden realizar algunos trabajos de preparación del suelo y tienen la ventaja de no necesitar transporte especial.

Es conveniente subsolar a la mayor profundidad posible que permita la potencia del bulldozer que se está empleando.

Existen asimismo aperos subsoladores diseñados para el enganche tripuntual de los tractores agrícolas. Estos sin embargo suelen tener potencias insuficientes para realizar subsolados en monte, por lo que solo podrían emplearse en terreno agrícola, siendo además conveniente usar tractores agrícolas de cadenas, que presentan una mayor adherencia al suelo.

Frecuentemente los rejones se modifican soldando unas placas triangulares en su brazo, de forma que abran un poco el surco. En cualquier caso evitaremos extraer mucha tierra del "sitio" en que realizaremos la plantación y si es preciso, antes de realizar ésta, procederemos a rellenarlos y arreglarlos con azadas.

Si la pendiente no es elevada (20-30%), realizaremos un subsolado lineal según curvas de nivel, que consiste en la apertura de surcos, lo cual provoca la rotura del suelo a elevada profundidad (50 cm).

Al incrementarse la pendiente, trabajaremos en líneas de máxima pendiente, realizando estos surcos de forma discontinua si existe peligro de erosión, hasta que al ser muy elevada, la labor debe ser puntual, para evitar los arrastres de tierra.

El ahoyado mecanizado utiliza retroexcavadoras, con cazos pequeños, que abren hoyos con volumen suficiente para plantación. El uso de barrenas es muy limitado por la dificultad que imponen los terrenos pedregosos y la compactación por frote de las paredes del hoyo que, en terrenos pesados, crea barreras a la penetración de las raíces y al drenaje. El ahoyado con subsoladores exige la modificación de estos añadiendoles aletas de hierro que desplacen la tierra hacia adelante según se clava y avanza el apero y dejan una abertura al levantarlo, la serie de "pinchazos" sucesivos, según el avance del tractor, deja una fila de hoyos que proporcionan un laboreo muy eficaz, con poco riesgo de erosión, para trabajos en linea de pendiente.

El ahoyado, en general, actúa como un eficaz retenedor de agua, efecto que puede volverse en contra de nuestro interés en regiones lluviosas o en suelos pesados para especies sensibles al encharcamiento como es el caso de Pino de Oregón.

Densidad de plantación

La densidad de plantación es uno de los aspectos que genera una mayor controversia entre los repobladores de pino de Oregón. Hoy en día se tiende a reducir las densidades para el motivo fundamental es bajar el coste derivado de las labores de preparación plenas, la compra de plantas en vivero y sobre todo retrasar los tratamientos de clara, si es posible hasta que la madera extraída sea comercializable . La importancia de usar planta de buena calidad es entonces todavía más importante.

Con el fin de facilitar la mecanización de operaciones posteriores, especialmente los desbroces, se tiende a dejar una distancia mínima entre filas de unos 3 metros. De esta forma los marcos de plantación más frecuentes son 2 x 3 m, 2,5 x 3 m, ó 3 x 3 m, lo que da unas densidades iniciales de 1.670, 1.330 ó 1.110 pies /ha respectivamente. Cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes, llevando asociadas una serie de labores posteriores según la densidad de partida. Densidades superiores a 2.000 pies/ha parecen hoy en día del todo injustificables.

Así, se opta por elevadas densidades de plantación (1.600-2.000 plantas por hectárea), se ha de realizar una primera corta a los 12 años para reducir la competencia entre los árboles, sin que tengan un aprovechamiento comercial. Si se opta por densidades bajas (1.000 - 1.300 plantas por hectárea) hemos de realizar una repoblación especialmente cuidadosa para que no se produzcan marras o bien una posterior reposición de éstas para mantener la densidad y una poda temprana, porque las ramas engrosarán rápidamente.

Densidad de plantación alta

Densidad de plantación baja

* Mayor volumen total de madera

* Mejor coeficiente de forma

* Ramas más finas y posibilidad de

postergar las podas

* Mayor base para seleccionar los mejores pies

* El matorral heliófilo se controla antes, al cerrarse la cubierta de copas

* Mayor crecimiento en diámetro de cada uno de los árboles.

* Menor coste de la repoblación al necesitarse menos plantas.

* Mayor facilidad de mecanizar actuaciones posteriores.

* Puede retrasarse la primera operación de reducción de densidad.

* Mejor resistencia al viento de los árboles.

Utilizar material seleccionado genéticamente, y no depender únicamente de la selección selvícola para obtener pies maduros de calidad, posibilita el acudir a densidades de plantación bajas, casi definitivas.

Procedimientos de plantación

La plantación suele hacerse de forma manual. Salvo que se plante en hoyo abierto con anterioridad, la azada no es una herramienta adecuada, por la dificultad de que la raíz quede vertical. Por tanto, en general, para realizar la plantación se utilizará el plantamón o la pala recta, con los que se abre una pequeña cata en la que se ponen las raíces, que deben quedar totalmente rectas, no siendo conveniente utilizar por ello, planta con sistema radical mayor de 15 cm, cortándolo en caso de que sobrepase tal longitud, siempre por debajo de la cicatriz de repicado, en caso de utilizar planta repicada.

Una vez colocada la planta es conveniente darle un tirón de varios centímetros, para conseguir que las raíces queden lo más derechas posibles. Tras ello se pisará la tierra de alrededor, teniendo en cuenta que al final la planta debe quedar enterrada entre el cuello de la raíz y el primer verticilo de ramas. Es importante que no queden bolsas de aire en contacto con las raíces.

La época de plantación más adecuada para la planta a raíz desnuda va desde después del comienzo de la lluvias de otoño hasta antes del final de las de primavera, de forma que reciba suficiente lluvia inmediatamente después de la plantación, no debiendo utilizarse nunca planta con la savia movida (en estado de crecimiento activo). Usando planta con cepellón la temporada de plantación se alarga ostensiblemente, aunque deben evitarse los meses centrales del verano.

Dentro de ese periodo hábil de plantación se elegirán días concretos en que las condiciones del suelo y meteorológicas sean adecuadas, evitando los días de viento, especialmente secos, con fuertes heladas, terreno encharcado de agua, y las horas en que se den circunstancias adversas, rehuyendo las primeras horas si hay bajas temperaturas o las horas centrales si se elevan estas.

Cuando en la plantación se ha usado planta de calidad y los trabajos han sido adecuados, los porcentajes de marras son muy reducidos (normalmente inferiores al 10%), lo que indica la buena capacidad de regeneración del sistema radical de esta especie.

Fertilización

El pino de Oregón debe considerarse como un a especie relativamente exigente en fertilidad del suelo, por lo que cuando el terreno en que se va a plantar puede calificarse como pobre en elementos nutritivos, será recomendable la aplicación de abonos.

Sin embargo la fertilización no puede paliar la existencia de otras condiciones estacionales desfavorables. Poco podrá hacer el abonado si los factores limitantes son la escasa profundidad del suelo o el encharcamiento. La fertilización tampoco puede reemplazar una adecuada selección de las plantas y de las labores de preparación del terreno.

Económicamente los mejores resultados en la fertilización del pino de Oregón se dirigen a la obtención de un mayor crecimiento juvenil de plantaciones. En forma que se incorporen rápidamente al suelo y dominen en el plazo mas corto posible a la vegetación competidora. Esto tiene un efecto multiplicativo sobre las plantas fertilizadas que mantendrán a lo largo de todo el turno la ventaja inicial lograda.

El abono se debe aplicar en el puesto de plantación y a profundidad tal que quede a disposición del árbol pero fuera del alcance de hierbas o matas, ya que una aplicación a hecho favorece no solo a las plantas de repoblación sino también al matorral y vegetación herbácea competidora. Según el tipo de abono usado la forma de aplicación es diferente, si bien no deberíamos aplicar abono en tanto la planta no este enraizada y pueda aprovecharlo adecuadamente la tendencia actual es a realizar la operación de abonado simultáneamente a la operación de plantación para ahorrar gastos.

A continuación se hace referencia a los distintos tipos de abonos usados y a sus métodos de aplicación.

Abonos granulados de liberación lenta.

Se pueden aplicar simultáneamente a la plantación, ya que al ir los gránulos recubiertos con una resina orgánica que libera gradualmente el abono, su efecto se prolonga hasta después del enraizamiento. Es conveniente elegir estos abonos con una composición rica no solo en los elementos fundamentales (Nitrógeno, Fósforo y Potásio, N,P,K) sino en oligoelementos, ya que en pino de Oregón se han encontrado problemas de deficiencias en cobre (Cu) o boro (B). Existen productos de distinta composición, variando por tanto las dosis en función de aquellas, si bien en general se considera de 20 a 40 granos de abono por planta. Pueden considerarse en general como productos caros.

Abonos complejos

El más empleado es el 8/24/16. No es recomendable aplicar abonos con alto contenido en nitrógeno, tal como el 15/15/15 ya que normalmente este elemento no es el más deficitario en plantaciones forestales y por ser muy solubles se pierde por lavado antes de ser aprovechado por un cultivo poco denso. Normalmente se aplican posteriormente a la plantación, realizando pequeños surcos u hoyos en el suelo alrededor de la planta, en los que se entierra el abono. Debido a su solubilidad es recomendable su aplicación en primavera. Provocan en general resultados muy visibles de crecimiento, aunque puntuales debido a la poca persistencia del abono. Se evitará que quede en contacto con la raíz o con el tallo de la planta, ya que producirían quemaduras. La dosis puede ser de 100 a 150 gr/planta.

Abonos pastillados

Se aplican tras la plantación abriendo orificios de unos 20 cm de profundidad a los lados de la planta, en cuyo fondo se deposita la pastilla. Según los tamaños y composición de la pastilla se recomienda usar 2, 3 o incluso 4 pastillas por planta. La composición es fundamentalmente a base de nitrógeno, fósforo y potásio (N,P,K), aunque existen productos comerciales que llevan también un considerable número de oligoelementos. La elevada compactación de las pastillas asegura su permanencia en suelo durante varios años, lo que prolonga el efecto fertilizador. Son en general productos de elevado precio.

LA MADERA DE PINO DE OREGÓN:

 

El producto que se pretende obtener al plantar pino de Oregón es lógicamente la madera. Esta puede calificarse como de excelente calidad, y de hecho se importa de Norteamérica bajo esa misma denominación (pino de Oregón). Es conveniente que se comprenda claramente que las plantaciones de Pseudotsuga menziesii que se realizan en el norte de la península o en otros países de Europa pueden producir una madera de calidad igual o superior a la importada.

El pino de Oregón tiene duramen rojizo y albura clara. En ejemplares de edad avanzada el duramen ocupa la mayor parte de la sección. Los anillos de crecimiento son muy visibles, y con una adecuada selvicultura son muy homogéneos. La densidad es aproximadamente de 0,55 tm/m3, superior a la mayoría de las coníferas de interés comercial. Los porcentajes de corteza son relativamente reducidos. La madera tiene excelentes cualidades tecnológicas, incluso cuando el árbol ha crecido muy rápidamente.

Un defecto importante es la presencia de nudos, que ocupan casi toda la sección cuando no se realiza poda. Los nudos suelen ser vivos y por lo tanto sanos, en general de pequeño diámetro en comparación con los pinos insigne o del país. La poda es operación imprescindible para posibilitar el desarrollo de esta madera.

La madera tiene excelentes características de durabilidad, al resistir a ataques de hongos e insectos, especialmente el duramen. Supera en este sentido tanto al pino silvestre como al pino del país (Pinus pinaster).

El secado al aire se realiza con facilidad, sin que se produzcan fendas o deformaciones. La transformación de la madera de pino de Oregón se realiza fundamentalmente por aserrado y desenrollo, en aquellas regiones de Europa donde el nivel de corta es importante. La madera aserrada se destina a las industrias de carpintería y de ebanistería para las que tiene unas excelentes aptitudes. El desenrollo del pino de Oregón procedente de las repoblaciones francesas se realiza sin dificultad, habiéndose puesto a punto las técnicas de encolado precisas para producir tablero contrachapado. La chapa obtenida tiene un aspecto estético adecuado, si bien este mejora cuando se usa madera procedente de Norteamérica y con anillos de crecimiento más próximo.

La madera procedente de claras puede emplearse en la fabricación de postes, posible con esta especie por su rectitud y facilidad de tratamiento de impregnación o en la industria de tableros tan bien representada en el noroeste de España, e incluso en la industria del aserrado en el caso de las últimas claras.

Los usos comerciales en Estados Unidos son: chapa, desenrollo, parquet y tarimas, carpintería, contrachapado, revestimientos, revestimiento decorativo, construcción de viviendas, construcción pesada, postes, coches de ferrocarril, contrachapado estructural, encofrado, cajerio y embalaje

Poco puede decirse en referencia a los precios que puede alcanzar esta madera. Si bien son evidentes su excelentes aptitudes tecnológicas, no existe por el momento un mercado de madera en España debido al bajo nivel de cortas. En países europeos con importante producción de madera de pino de Oregón, esta supera en precio a abetos, picea y pinos, y por tanto a la totalidad de las coníferas de importancia comercial.