Piel y anejos cutáneos

Necropsias. Dermatopatología. Organismo. Glándulas de la piel, pelo y uñas. Estructura, color y funciones. Enfermedades. Infecciones. Biopsia cutánea

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PIEL Y ANEJOS CUTÁNEOS

La piel es la cubierta exterior del organismo. Es el órgano más amplio del cuerpo, que constituye una barrera de separación entre el medio interno y el externo. Su espesor varía de 0,5 a 2 mm. aproximadamente.

En orificios como la nariz, boca, ojos, oídos, vagina, recto, la piel continua en forma de membrana mucosa, tapizando estas estructuras.

La coloración de la piel depende de su pigmentación. La diferencia de color entre las distintas razas está determinada genéticamente.

ESTRUCTURA DE LA PIEL

La piel se halla dividida en tres capas: epidermis, dermis e hipodermis.

Epidermis: Es la parte más externa. Está formada por tejido epitelial y carece de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

Está más engrosada en las palmas de las manos y plantas de los pies. En ellas se distinguen varios estratos. Los más importantes son:

Estrato basal: formado por células germinales en permanente división. Células generadoras de pigmento (melanocitos), células del sistema inmunitario que proceden de la médula ósea (células de Langerhans).

Estrato córneo: formado por células muertas, aplanadas y completamente llenas de queratina. Estas células se están escamando de forma permanente y son reemplazadas por células de estratos más profundos. Son la verdadera barrera frente al calor, la luz y las bacterias.

Dermis: Es una capa gruesa de tejido conjuntivo. Situada bajo la epidermis. Contiene vasos sanguíneos y linfáticos, terminaciones nerviosas que recogen las sensaciones de calor, frío, dolor, presión, etc., glándulas sudoríparas y sebáceas y folículos pilosos.

Dentro de ella podemos distinguir dos capas:

Dermis papilar: se llama así por sus salientes o papilas, que se corresponden con los de la epidermis. Es rica en vasos y nervios y en ella encontramos los receptores del tacto.

Dermis reticular: más profunda que la anterior, contiene densas redes de colágeno. En ella encontramos los folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas.

Hipodermis: Llamada también tejido celular subcutáneo, es la parte más profunda de la piel.

Está formada principalmente por tejido conjuntivo adiposo, atravesado por bandas de colágeno para sujetar la piel a partes más profundas del cuerpo. El tejido adiposo constituye y una almohada que amortigua la presión, los golpes, aísla contra la pérdida de calor y almacena energía y agua.

COLOR DE LA PIEL

Depende de tres pigmentos:

Hemoglobina: le da a la piel una tonalidad rojiza y es más abundante en personas de países nórdicos y Estados Unidos.

Caroteno: le da a la piel una tonalidad amarillenta y es más abundante en la población asiática.

Melanina: pigmento variable según los tipos de piel, desde el amarillo pálido al negro intenso. La melanina se sintetiza en los melanocitos por acción de la luz solar (bronceado). La ausencia de melanina constituye el albinismo.

FUNCIONES DE LA PIEL

Protección mecánica: la piel nos protege contra agresiones del medio externo, sobre todo por la capa córnea, que es más gruesa en las zonas del cuerpo que están en constante contacto con objetos sólidos del entorno (palma de las manos, planta de los pies, callos, durezas).

Protección térmica: el organismo debe adaptarse tanto a las fluctuaciones de temperatura ambiental, como a las suyas propias.

La adaptación se realiza mediante la regulación de la temperatura en la superficie corporal. Contribuyen a ello:

El comportamiento de los vasos sanguíneos: vasodilatación o vasoconstricción.

La producción de sudor de las glándulas sudoríparas: al evaporarse el sudor el cuerpo pierde calor.

El tejido adiposo: funciona como aislante.

El pelo: acción termoaislante.

Protección de la pérdida de líquidos: evita la pérdida excesiva de agua.

Protección contra las radiaciones: gracias a la melanina, que las absorbe.

Protección contra las infecciones: la piel sana con una capa córnea bien lubricada constituye una barrera de escasa permeabilidad para las bacterias. La superficie de la piel, ligeramente ácida, sirve también como defensa, así como las células de Langerhans que encontramos en ella.

Protección a través de los órganos sensoriales: son dispositivos de alarma, dolor, vibraciones, calor, frío, etc.; anuncian peligros e inducen a tomar medidas.

Reservorio de sangre: el 10% del total del volumen sanguíneo está en los vasos sanguíneos de la piel en condiciones de reposo, incrementándose con el ejercicio.

Depósito de energía para épocas de hipoalimentación: tejido subcutáneo.

Síntesis de vitamina D.

Secreción (sebo) y excreción (sudor).

ANEJOS CUTÁNEOS

Comprenden las glándulas de la piel, pelo y uñas.

Glándulas de la piel: son las glándulas sudoríparas y las sebáceas.

Glándulas sudoríparas: están distribuidas por toda la piel a excepción de labios y glande. Cada glándula está formada por un tubo largo, cuyo ovillo excretor se localiza en la unión dermohipodérmica. Pueden ser de dos tipos:

a) Ecrinas: presentes en todo el cuerpo, sobre todo en palmas y planta de los pies. Sus conductos se abren al exterior mediante un poro. Producen el sudor, claro y acuoso, compuesto por agua con sales minerales, especialmente cloruro sódico y pequeñas cantidades de substancias de desecho.

b) Apocrinas: producen una secreción lechosa que se descompone fácilmente por las bacterias de la piel, despidiendo un olor desagradable. Comienzan a funcionar en la pubertad. Se localizan en la piel de la axila, en la región genital y en la anal. Estas glándulas son las responsables del olor típico de un individuo (perro reconoce amo), son especialmente susceptibles a la infección (abcesos).

Glándulas sebáceas: se localizan en la proximidad de los pelos, desembocando en los folículos pilosos. Estas glándulas fabrican una sustancia oleosa que contribuye a la flexibilidad e impermeabilidad de la piel.

En algunos puntos del cuerpo existen glándulas sebáceas libres, independientes de los pelos: labios, nariz, párpado, areola mamaria, glande, labios mayores y menores.

Pelo: se forma en los folículos pilosos. Es un tallo de queratina en el que se distingue una corteza externa y médula interna. Consta de bulbo (parte basal en la que se forma la raíz) y tallo (atraviesa la epidermis y se proyecta al exterior).

Tiene un crecimiento discontinuo y cíclico. Se distribuye en mayor o menor medida por toda la superficie corporal, excepto en la palma de las manos y la planta de los pies. La función del pelo, en general, es de protección y aislamiento térmico.

Uñas: son láminas córneas que cubren la cara dorsal de la falange distal de los dedos de manos y pies. Sirven de protección a la punta de los dedos y hacen de contrafuerte a las yemas de los dedos, facilitando una sensación táctil más discriminativa.

DERMATOPATOLOGÍA

LESIONES DERMATOLÓGICAS

Alteraciones en la coloración: ocasionan manchas no perceptibles al tacto:

1. Mácula eritematosa: mancha rojiza de origen vascular. Cuando se produce la aparición simultánea de varias máculas se habla de exantema, como el del sarampión, rubéola, escarlatina, etc. Desaparecen con la vitropresión.

2. Mácula purpúrea: extravasación de sangre, que produce manchas puntiformes rojas (petequias) o en sábana (equimosis). Con el paso del tiempo, el color evoluciona de rojo azulado a verde, amarillento y pardo. No desaparecen con la vitropresión.

3. Telangiectasia: mácula radiada de color rojizo conocida también como “araña vascular”, que se produce por la dilatación de un grupo de capilares sanguíneos superficiales.

4. Mácula pigmentaria hipercrómica: se produce por depósito excesivo de melanina. Puede ser consecuencia de la exposición solar, quemaduras. Forman parte de este grupo las pecas y lunares.

5. Mácula pigmentaria hipocrómica o acrómica: está condicionada por una disminución o ausencia de melanina en zonas de piel bien definidas (vitíligo).

Lesiones sólidas:

1. Pápula: lesión sólida, circunscrita y elevada sobre la superficie cutánea. De diámetro inferior a 1 cm. Su color es variable. La podemos encontrar en erupciones medicamentosas, acné, etc.

2. Nódulo: lesión protuberante y sólida de 1 a 2 cm. de diámetro, que afecta a dermis e hipodermis.

3. Tumor: masa sólida, no inflamatoria y protuberante con diámetro superior a 2 cm. Sus características morfológicas (tamaño, color, límites, profundidad, etc.) pueden ser muy variables.

Lesiones de contenido líquido:

1. Vesícula: es una elevación dela epidermis, de pared delgada, que contiene un líquido transparente, seroso o hemorrágico. De diámetro inferior a 0,5 cm.

2. Ampolla: lesión semejante a la vesícula pero de mayor tamaño.

3. Pústula: es semejante a la vesícula, pero su contenido es purulento y de color parduzco.

4. Escamas: alteraciones en el estrato córneo. Son debidas a una anormalidad en la formación de la queratina o a una descamación anormal.

ENFERMEDADES DERMATOLÓGICAS

Dermatitis: nombre dado a las lesiones inflamatorias de la piel, tanto si afectan a la dermis como a la epidermis; en la mayoría de los casos están afectados ambos componentes.

Existen dos tipos de dermatitis: dermatitis específica e inespecífica.

a) Dermatitis específica o típica: son las que poseen rasgos típicos que permiten identificarlas con precisión, tanto clínica como histológicamente:

Liquen plano: es una dermopatía inflamatoria que a menudo afecta a la superficie flexora de antebrazos, muñecas y tobillos. También puede aparecer en tronco y algunas mucosas como boca, vulva y pene. En la piel, las lesiones son pápulas sobreelevadas y pruriginosas, de color rojo violáceo, que a veces forman placas planas y brillantes. Su causa es desconocida y puede persistir meses o años. Al resolverse las lesiones suelen dejar una zona pigmentada ya que el liquen plano afecta y destruye las células de la capa basal y también los melanocitos, permitiendo que la melanina se vierta a la dermis. También se destruyen los folículos pilosos, con posible caída del pelo, siendo una de las causas de alopecia inflamatoria. En muchos casos no requiere tratamiento.

Psoriasis: enfermedad crónica intermitente en la que aparecen placas eritematosas y sobreelevadas cubiertas por una gruesa capa blanquecina (escamas de queratina) que aparecen, sobre todo, en rodillas, codos, tronco y cuero cabelludo. Un rasgo típico es que, al levantar la costra, aparecen pequeñas zonas de hemorragia puntiforme debido a que en la dermis existe gran cantidad de capilares dilatados. Ttº con corticoides. Se agudiza con el estrés.

• Pitiriasis rosada: es una dermopatía frecuente en jóvenes. Una lesión típica consiste en una placa eritematosa rodeada por una escama. La primera lesión suele ser una gran placa de hasta 2 cm., pero las lesiones subsiguientes suelen ser de menor tamaño y todas se caracterizan por una escama que comienza en el centro y se extiende hacia la periferia a medida que crece la lesión. No es una lesión grave, cura sin ttº, origen desconocido.

b) Dermatitis inespecífica (eccema): puede ser aguda, subaguda y crónica.

Dermatitis aguda: la pies es eritematosa, pruriginosa y dolorosa, con minúsculas ampollas denominadas vesículas en la epidermis. Las vesículas se rompen con facilidad, saliendo un líquido amarillento y luego se cubren con una costra. Dado que la lesión es pruriginosa, el paciente se rasca y como consecuencia aparecen cambios secundarios al traumatismo repetido, dando lugar a una dermatitis crónica.

Dermatitis crónica: suele deberse al rascado de una dermatitis aguda. La piel está engrosada, agrietada, cubierta por una costra gruesa y opaca. Seta costra es una capa de queratina superficial, sobre una epidermis muy engrosada por aumento del número de células en las diversas capas. Este engrosamiento, denominado acantosis, es muy frecuente en muchos tipos de dermopatías inflamatorias crónicas. El rascado constante puede dar lugar a una epidermis muy gruesa con una gran costra de queratina y ulceración superficial (nódulo del que se rasca).

Dermatitis subaguda: aparecen signos de dermatitis crónica (acantosis, hiperqueratosis, etc.), a los que se añade la formación de vesículas.

Teniendo en cuenta la causa de las dermatitis inespecíficas las podemos clasificar en varios tipos:

Dermatitis atópica: es uno de los tipos más frecuentes. A menudo se inicia en el lactante o en el niño, pero persiste en la vida adulta. Se asocia con antecedentes familiares claros a hipersensibilidad desencadenada por numerosos alergenos. Las lesiones aparecen por todo el cuerpo pero son más abundantes en pliegues cutáneos, como codos, muñecas, cuello, huecos poplíteos. Se caracteriza por la aparición de un eritema con vesículas y lesiones costrosas, pruriginosas.

Dermatitis gravitacional: afecta al tobillo y pierna y se acompaña de pigmentación parda por extravasación de glóbulos rojos. Aparece en personas con drenaje venoso inadecuado (eccema varicoso).

Dermatitis de contacto: se debe al contacto de la piel con sustancias irritantes, como detergentes, álcalis, tintes, gomas, cosméticos. Las lesiones se localizan en la zona de contacto.

Dermatitis seborreica: la piel enrojecida inflamada está cubierta por una costra blanquecina. En el niño suele limitarse al cuero cabelludo (costra láctea), mientras que en el adulto también afecta al rostro.

INFECCIONES CUTÁNEAS

Las infecciones de la piel pueden deberse a virus, hongos o bacterias. Las más frecuentes son las causadas por virus:

Infecciones víricas: son tres los principales grupos de virus que afectan a la piel directamente, y producen lesiones con presencia de partículas víricas, a veces en forma de inclusiones intracelulares.

Virus del herpes: producen lesiones ampollosas en la epidermis, con inclusiones víricas en las células epidérmicas. Ejemplos de ello son los herpes simples, herpes genital y herpes zoster-varicela.

Virus del papiloma humano: produce lesiones epidérmicas proliferativas (verrugas) cuya naturaleza varía de un lugar a otro, desde lesiones arborescentes, pequeñas placas planas hasta lesiones hiperqueratósicas profundamente invertidas (verrugas plantares). En la piel del periné, el virus del papiloma humano produce protuberancias papilomatosas floridas denominadas condilomas, pudiendo afectar a la mucosa anal y genital, tanto en varones como en mujeres, y se considera un factor etiológico para el desarrollo de carcinomas en esa región.

Poxvirus: producen lesiones protuberantes, pálidas y múltiples en el rostro de niños, adolescentes y adultos jóvenes (molluscum contagiosum). Se debe a un engrosamiento nodular localizado en la epidermis, con núcleo queratótico y con grandes inclusiones víricas en las células epidérmicas.

Infecciones por hongos

Los hongos son comensales habituales de la superficie cutánea y pueden dar origen a dermopatías conocidas con el nombre de micosis.

Las micosis superficiales de la piel son el tipo más frecuente de infección causada por hongos.

En la gran mayoría de los casos, las levaduras se sitúan en la capa de queratina de la superficie cutánea y se asocian a una mínima respuesta inflamatoria localizada en la epidermis y en la dermis superficial.

Estas infecciones se ven con frecuencia en medicina general y la naturaleza de la lesión depende del microorganismo causal y de la región cutánea afectada.

En ocasiones, los hongos proliferan en los folículos pilosos, en cuyo caso la reacción inflamatoria puede ser más intensa y provocar foliculitis destructiva. Esto es cada vez más frecuente en pacientes inmunodeprimidos (SIDA).

Las micosis cutáneas más frecuentes son las que a continuación se enumeran:

Pie de atleta: se localiza en los pies y regiones interdigitales. Los síntomas que aparecen son: eritema, erosión y costras.

Tiña del cuerpo: se localiza en cara y tronco y se manifiesta por lesión anular con un borde escamoso y eritematoso.

Tiña de la cabeza: se localiza en el cuero cabelludo y se manifiesta por caída del cabello y formación de escamas.

Tiña inguinal: se localiza en la ingle y se manifiesta por erupción escamosa, eritematosa con placas parduscas.

Tiña ungueal: se localiza en las uñas de manos y pies y se manifiesta por uñas gruesas y frágiles.

Pitiriasis versicolor: se localiza principalmente en la parte superior del tronco y se manifiesta por la aparición de placas hiper o hipopigmentadas.

Infecciones por bacterias

Suelen estar producidas por estafilococos o estreptococos. Destacamos las siguientes patologías:

Impétigo: lesión muy contagiosa que se extiende rápidamente a otras personas (colegios, cuarteles). Se caracteriza por la formación de grandes vesículas (ampollas) que pueden contener un líquido claro o, por el contrario, estar llenas de pus (pústula), que posteriormente darán lugar a la formación de costras amarillentas.

Foliculitis: infección de los folículos pilosos, que se manifiesta por la aparición de una pápula o nódulo alrededor del folículo. Si la infección aguda de uno o más folículos se extiende a zonas más profundas puede destruir el folículo y aparecer un nódulo que se transforma en pústula con un núcleo de tejido necrótico acompañado de un exudado purulento (forúnculo). Los folículos más afectados son aquellos que corresponden a zonas de la piel que se afeitan o que están sometidas a abundante fricción o sudoración.

ENFERMEDADES CUTÁNEAS AMPOLLOSAS

Muchas enfermedades cutáneas afectan principalmente a la epidermis y provocan la formación de colecciones líquidas en ella o inmediatamente por debajo. Si estas colecciones son menores de 5 mm. se denominan vesículas, si son mayores de 5 mm. se denominan ampollas.

Son muchas las enfermedades de la piel que cursan con vesículas: dermatitis, varicela, herpes; o con ampollas: impétigo, pénfigo vulgar: enfermedad en la que aparecen grandes ampollas sobre la piel enrojecida, en pacientes de mediana edad y ancianos. Las ampollas surgen espontáneamente en la mucosa oral y en la piel, pero pueden ser inducidas al frotar piel aparentemente normal (en la diapositiva puede apreciarse cómo la epidermis ha comenzado a separarse en la zona pálida central). Las ampollas suelen curar sin dejar cicatriz.

TUMORES CUTÁNEOS

Los tumores cutáneos pueden dividirse según deriven de células de la epidermis, de la dermis o de los anejos cutáneos.

Tumores derivados de la epidermis: la epidermis contiene varios tipos celulares: queratinocitos, melanocitos, células de Langerhans y células de Merkel. Los tumores más frecuentes de la epidermis se forman a partir de los queratinocitos o de los melanocitos.

Los tumores más frecuentes derivados de los queratinocitos son de dos tipos: carcinomas basocelulares y carcinomas epidermoides. Tanto unos como otros son favorecidos por la exposición a la luz y a las radiaciones ionizantes y, por tanto, son más frecuentes en zonas expuestas, como cabeza, cuello, dorso de las manos. Ambos tipos tumorales aparecen más a menudo en ancianos y no son raras las lesiones múltiples.

a) Carcinoma basocelular: es un tumor localmente invasivo que no metastatiza. Los tres principales tipos son:

Carcinoma basocelular nodular: es el más frecuente, especialmente en personas mayores de 50 años. Aparece en cara y frente y es raro en otras partes. La lesión se caracteriza por la formación de un nódulo firme, con relieve, a menudo con una ulceración central de borde sobreelevado y perlado, que puede tener numerosos vasos telangiectásicos.

Carcinoma basocelular morfeiforme: aparece como una placa blanquecina o amarillenta, plana y engrosada, que puede estar hundida y ser de consistencia firme, con zonas focales de ulceración. A diferencia del carcinoma basocelular nodular, sus bordes están mal delimitados y puede extenderse por la dermis o más allá de sus bordes palpables.

Carcinoma basocelular superficial: suele aparecer como una placa plana y eritematosa, a menudo de borde irregular. Es más frecuente en el rostro, pero esta variedad también suele afectar al tronco. A veces hay áreas sobreelevadas en el tumor, que representan el desarrollo de un carcinoma basocelular nodular dentro de la lesión superficial preexistente.

Todos los carcinomas basocelulares pueden curarse si se extirpan por completo, aunque las recidivas causen problemas locales. Los carcinomas basocelulares descuidados producen una destrucción local considerable de partes blandas y, a veces, de los huesos de la cara (de ahí su nombre “ulcus rodens”, úlcera que roe).

b) Carcinoma epidermoide: este carcinoma invasivo de la piel puede surgir sobre lesiones displásicas preexistentes. Hay dos tipos de displasia intradérmica: una es la queratosis actínica (queratosis solar), que aparece con mayor frecuencia en cara, cuero cabelludo y dorso de las manos. Se forman placas o máculas irregulares, hasta de 1 cm. de diámetro, con una superficie hiperqueratósica dura y rugosa. Histológicamente, las células de la mitad inferior presentan displasia y atipias marcadas.

El otro tipo de displasia presenta atipias epidérmicas, con pleomorfismo y mitosis en todas las caras de la epidermis, hasta la superficie. Se considera como carcinoma escamoso in situ (carcinoma intraepidérmico) y, al igual que las queratosis actínicas, aparece en piel expuesta a la luz, aunque también puede afectar a la que está normalmente cubierta, por ejemplo en el tronco. Clínicamente las lesiones aparecen como placas pardo rojizas solitarias, planas o sobreelevadas, a veces con una escama queratinosa superficial y, en ocasiones, con ulceración focal.

La incidencia de transformación invasiva maligna es mucho mayor en el carcinoma intraepidérmico que en la queratosis actínica. La mayoría de los carcinomas epidermoides cutáneos son localmente invasivos y bien diferenciados, con formación de nidos de queratina; en ocasiones puede desarrollarse un carcinoma epidermoide no queratinizante y poco diferenciado en una zona de carcinoma intraepidérmico preexistente. El carcinoma epidermoide invasivo, a diferencia del basocelular, puede metastatizar, comenzando habitualmente por los ganglios linfáticos regionales.

Una variante del carcinoma epidermoide es el carcinoma verrucoso, es especialmente frecuente en la vulva de mujeres ancianas, donde forma un lesión en forma de coliflor, bien diferenciada. Crece localmente y no suele dar metástasis.

Los tumores derivados de los melanocitos los podemos clasificar en benignos (nevos) y malignos (melanoma).

a) Nevos: se les conoce también como lunares. Son extremadamente frecuentes, la mayoría de los individuos presentan algunos en distintas partes de la piel. Se aceptan cinco tipos diferentes y casi todos se desarrollan en la infancia y adolescencia o en individuos jóvenes. Son lesiones planas (máculas), simétricas o nodulares, de pigmentación densa y uniforme (marrón, negro azulado o pardo rojizo). Sus bordes son regulares, menores de 1 cm. de diámetro. Cuando en un lunar observemos algún cambio en la actividad o en algunas de sus características procederemos a la biopsia-extirpación.

b) Melanoma maligno: es un tumor que afecta, sobre todo, a personas adultas, aunque también puede aparecer en los niños. Puede surgir a partir de un nevo preexistente o desarrollarse por sí solo sobre la piel normal. El factor predisponente más importante es la exposición excesiva a la luz ultravioleta, a la disminución del poder filtrante de la capa de ozono y al aumento de la costumbre de tomar el sol. Es un tumor infrecuente en razas de piel oscura (efecto protector de la melanina). Las mujeres está más predispuestas y se localiza en piernas, mientras que en los hombres lo hace en el tronco, especialmente en la espalda. También puede aparecer, aunque raramente, en la mucosa oral y nasal.

Son lesiones de mayor tamaño que los nevos (aumento reciente), poseen un contorno irregular y asimétrico, su pigmentación es variable. Pueden ser planos o presentar lesiones nodulares sobreelevadas y también pueden estar ulcerados.

El melanoma maligno puede ser in situ o invasivo y el pronóstico dependerá de la profundidad de la invasión dérmica. Si la profundidad es inferior a 0,76 mm. y la extirpación de él es completa, el pronóstico será bueno.

El melanoma maligno puede metastatizar por vía linfática o por vía hematógena en otros lugares de la piel, hígado, pulmón y cerebro, pero puede hacerlo en otras estructuras como el miocardio, meninges, etc.

Tumores derivados de la dermis: aunque muchas de las lesiones que derivan de células de la dermis simulan tumores, en realidad son malformaciones. Las más frecuentes son:

a) Lesiones vasculares: son frecuentes y, en general, corresponden a malformaciones más que a neoplasias verdaderas. Las más frecuentes son:

Hemangiomas: son tumoraciones firmes, de color rosa intenso o vino, que suelen localizarse en tronco, nalgas y miembros. Son frecuentes en lactantes y niños. Algunos desaparecen espontáneamente pero, con frecuencia, hay que extirparlos pues son muy frágiles y sangran con facilidad. Otras manifestaciones lo hacen en forma de manchas rojo-vinosas o azules; suelen ser congénitos y se les conoce vulgarmente como antojos.

Granuloma piógeno: lesión frecuente, de aspecto vascular, rojiza y sobreelevada. A menudo presenta ulceración superficial y crece rápidamente en forma de nódulo rojizo pedunculado. Suele estar en relación con pequeños traumatismos.

Angiosarcoma: es un tumor muy maligno. Suele aparecer en ancianos, habitualmente en cabeza y región cervical. Las lesiones se manifiestan en forma de máculas amoratadas que se extienden con rapidez y acaban ulcerándose.

Sarcoma de Kaposi: se ha convertido en un tumor importante por su alta incidencia en varones jóvenes con SIDA. En este grupo las lesiones suelen ser múltiples, crecen con rapidez y tienen tendencia a metastatizar ampliamente. Comienza por una pequeña mancha rojiza que crece y se convierte en un nódulo sobreelevado.

OTRAS ENFERMEDADES DE LA PIEL

Hay muchas lesiones de la piel que son muy difíciles de clasificar debido a que su etiología y patogenia son desconocidas.

Queratosis seborreica (verrugas seborreicas): son muy frecuentes y su número aumenta con la edad. Aparecen como lesiones queratósicas pardo grisáceas, ligeramente sobreelevadas. Se deben a una proliferación de células de la epidermis y a una excesiva producción de queratina. Son siempre benignas. Las más grandes pueden tener aspecto seborreico.

Queratoacantoma: es más frecuente en ancianos y aparece especialmente en la cara. Una característica típica y alarmante es su parecido clínico con el carcinoma epidermoide y su crecimiento extremadamente rápido, transformándose en pocas semanas de una pápula eritematosa en un gran nódulo con bordes firmes y elevados, con una masa central de queratina. La mayoría regresan espontáneamente en unos meses, pero si persisten, deben ser extirpados debido a la dificultad para distinguirlos de los carcinomas epidermoides.

Acné vulgar: es un tipo de foliculitis crónica. Su causa es desconocida pero pueden influir niveles elevados de andrógenos.

Alopecia: pérdida anormal del cabello. Existen muchos tipos de alopecia, de etiología variada, como la alopecia androgénica (hoprmonal), alopecia areata (se caracteriza por aparecer bruscamente placas ovales o redondeadas sin pelo, con piel muy lisa, casi brillante; es una enfermedad multifactorial: antecedentes familiares, asma, eccema, estrés, etc.), alopecia cicatricial (a consecuencia de alguna enfermedad que haya destruido los folículos pilosos).

Úlceras: afectan sobre todo a la parte inferior de las piernas y se asocian a insuficiencia venosa crónica y dermatitis gravitacional. Son frecuentes en mujeres de mediana edad y ancianas. En un principio aparecen de forma superficial, pero expansivas, con escasa tendencia a cicatrizar espontáneamente. La infección secundaria es frecuente. Algunos empeoran más la situación.

Urticaria: erupción difusa de color rosa, de carácter maculopapuloso que produce edema y prurito. Es muy frecuente, afecta a ambos sexos y a cualquier edad. Su origen es multifactorial: predisposición familiar, ciertos alimentos, calor, frío, sol, etc.

Queloide: son lesiones sobreelevadas, recubiertas de piel lisa y fina. Crecen lentamente y se endurecen con el tiempo. Las cicatrices queloides quirúrgicas constituyen un problema estético importante.

Gangrena: necrosis isquémica debida a una trombosis, embolia o espasmo vascular.

Tofo gotoso: gran inflamación de una articulación al depositarse los cristales de urato. Se da en pacientes con gota.

BIOPSIA CUTÁNEA

La mayoría de los trastornos dermatológicos son diagnosticados fácilmente por un dermatólogo experimentado, gracias a sus características clínicas. Pero en algunos casos surgen dudas diagnósticas y resulta útil el examen histológico mediante biopsia cutánea. Las diversas técnicas que se emplean son: biopsia por legrado, biopsia por afeitado, biopsia con sacabocados (para muestras de lesión uniforme), biopsia mediante incisión (debe incluir piel normal y anormal) y por último biopsia-extirpación.