Petróleo

Hidrocarburos. Refinerias. Gasolina. Crudo. Gas Natural. Formación. Tipos. Consumo. Problemas ambientales. OPEP. Economía. Mercado. Distribución

  • Enviado por: Daniel Antelo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas

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EL PETRÓLEO

Introducción

El petróleo es un líquido formado por una mezcla de hidrocarburos. En las refinerías se separan del petróleo distintos componentes como gasolina, gasoil, fuel oil y asfaltos, que son usados como combustibles. También se separan otros productos de los que se obtienen plásticos, fertilizantes, pinturas, pesticidas, medicinas y fibras sintéticas.

En 1990 se obtenía del petróleo el 38,6% de la energía comercial del mundo, aunque unos años antes, en 1974 llegó a representar el 47,4%, antes de la crisis planteada por la OPEP. Ese mismo año la proporción de energía comercial suministrada por el gas natural fue de un 21,6% y desde la crisis del petróleo de 1973 ha ido aumentando ligeramente la proporción en la que se consume.

Formación

El petróleo se forma bajo la superficie terrestre por la descomposición de organismos marinos. Los restos de animales minúsculos que viven en el mar —y, en menor medida, los de organismos terrestres arrastrados al mar por los ríos o los de plantas que crecen en los fondos marinos— se mezclan con las finas arenas y limos que caen al fondo en las cuencas marinas tranquilas. Estos depósitos, ricos en materiales orgánicos, se convierten en rocas generadoras de crudo. El proceso comenzó hace muchos millones de años, cuando surgieron los organismos vivos en grandes cantidades, y continúa hasta el presente. Los sedimentos se van haciendo más espesos y se hunden en el suelo marino bajo su propio peso. A medida que se van acumulando depósitos adicionales, la presión sobre los situados más abajo se multiplica por varios miles, y la temperatura aumenta en varios cientos de grados. El cieno y la arena se endurecen y se convierten en esquistos y arenisca; los carbonatos precipitados y los restos de caparazones se convierten en caliza, y los tejidos blandos de los organismos muertos se transforman en petróleo y gas natural.

Una vez formado el petróleo, éste fluye hacia arriba a través de la corteza terrestre porque su densidad es menor que la de las salmueras que saturan los intersticios de los esquistos, arenas y rocas de carbonato que constituyen dicha corteza. El petróleo y el gas natural ascienden a través de los poros microscópicos de los sedimentos situados por encima. Con frecuencia acaban encontrando un esquisto impermeable o una capa de roca densa: el petróleo queda atrapado, formando un depósito. Sin embargo, una parte significativa del petróleo no se topa con rocas impermeables, sino que brota en la superficie terrestre o en el fondo del océano. Entre los depósitos superficiales también figuran los lagos bituminosos y las filtraciones de gas natural.

Tipos de crudo

La palabra crudo es típica para designar al petróleo antes de su refinado. 

La composición de los crudos es muy variable dependiendo del lugar en el que se han formado. No solo se distinguen unos crudos de otros por sus diferentes proporciones en las distintas fracciones de hidrocarburos, sino también porque tienen distintas proporciones de azufre, nitrógeno y de las pequeñas cantidades de diversos metales, que tienen mucha importancia desde el punto de vista de la contaminación.

Reservas de petróleo y de gas natural

Se puede encontrar petróleo y gas natural en todos los continentes distribuidos de forma muy irregular. Enormes campos petrolíferos que contienen alrededor de la mitad del petróleo mundial se encuentran en el Oriente Próximo.

Se piensa que debe haber notables reservas en las plataformas continentales, aunque por diversos problemas la mayoría de ellos no están todavía localizados y explotados.

'Petróleo'

Es muy difícil estimar para cuantos años tenemos petróleo. Es difícil hacer este cálculo porque depende de muchas variables desconocidas. No sabemos cuantos depósitos nuevos se van a descubrir. Tampoco cual va a ser el ritmo de consumo, porque es probable que cuando vayan escaseando y sus precios suban se busque con más empeño otras fuentes alternativas de energía y su ritmo de consumo disminuya. Se cree que hay reservas para un tiempo comprendido entre varias decenas y unos 100 años.

Otro importante problema relacionado con el petróleo es que se consume mayoritariamente en regiones donde no se produce, echo que plantea un gran problema.

Consumo de petróleo

El consumo mundial de petróleo fue creciendo hasta alcanzar su máximo en 1978 año en el que se explotaron algo más de 3000 millones de toneladas. Después el consumo disminuyó hasta el año 1982 y desde entonces ha ido aumentando pero todavía sin llegar a las cifras de 1978. El consumo medio en el mundo, por habitante y año en 1993 era de unas 0,6 toneladas .Este descenso se ha debido a la disminución del consumo en los países desarrollados. Por ejemplo, en Norteamérica el consumo por habitante y año era de unas 4 toneladas en 1978, con mucho el más alto del mundo, y en cambio en 1993 fue de unas 3 toneladas. El consumo en los países desarrollados, excepto Norteamérica es de unas 1,4 toneladas por habitante y año, mientras que en los países no desarrollados el consumo es de menos de 0,5 toneladas, aunque el consumo total de estos países, por motivos demográficos y de desarrollo se está manteniendo en crecimiento continuo.

Problemas ambientales en el uso del petróleo y el gas natural

Este combustible causa contaminación tanto al usarse, como al producirse y transportarlo. 

Uno de los problemas más estudiados en la actualidad es el que surge de la inmensa cantidad de CO2 que estamos emitiendo a la atmósfera al quemar los combustibles fósiles. Como estudiamos con detalle, este gas tiene un importante efecto invernadero y se podría estar provocando un calentamiento global de todo el planeta con cambios en el clima que podrían ser catastróficos.

Otro impacto negativo asociado a la quema de petróleo es la lluvia ácida, en este caso no tanto por la producción de óxidos de azufre, como en el caso del carbón, sino sobre todo por la producción de óxidos de nitrógeno.

Los daños derivados de la producción y el transporte se producen sobre todo por los vertidos de petróleo, accidentales o no, y por el trabajo en las refinerías

En manos de la OPEP

En 1960, 13 de los principales países exportadores de crudo se enfrentaron con las petroleras internacionales por los precios del petróleo. Estas discusiones llevaron a los estados productores a crear la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), con la intención de influir sobre los precios del crudo mediante el control de los niveles de producción. De esta manera, los países de la OPEP logran generar mayores ingresos en sus presupuestos.

Desde el primer día, la OPEP ha mantenido invariables sus prioridades, y, aunque el poder que adquirió hace 30 años ha disminuido con el tiempo,

La Organización sigue llevando las riendas del mercado y logra todavía disparar los precios del crudo.

La OPEP está formada por 11 estados miembros, situados en África, Asia y América del Sur: Argelia, Libia, Nigeria, Indonesia, Irán, Irak, Kuwait, Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos y Venezuela. Entre todos, suministran más del 40% del petróleo mundial y poseen cerca del 78% de las reservas de crudo de la Tierra.

Sin embargo, no todos los países productores de crudo se encuentran en la OPEP. Algunos, como Estados Unidos o Gran Bretaña, decidieron no vender su petróleo a través de la organización. Otros estados «no pertenecientes», como México, Rusia o Noruega, colaboran a menudo con la organización para subir los precios. De hecho, en los últimos días Rusia ha mostrado su interés en incorporarse a la OPEP.

Además, dentro de la propia organización se dan con frecuencia conflictos de intereses que chocan en las negociaciones para acordar estrategias. Países con reservas de petróleo relativamente pequeñas, o estados como Argelia y Libia, con crudos de primera calidad, o incluso otros como Irán o Nigeria, con mucha población y escasos recursos alternativos, presionan a menudo para obtener precios más altos.

Entretanto, productores como Arabia Saudí y Kuwait, con inmensas reservas y pequeñas poblaciones, temen que los elevados precios aceleren cambios tecnológicos y el desarrollo de nuevos depósitos, reduciendo el valor de su crudo.

La sensibilidad del crudo

El complicado comportamiento del mercado del petróleo no facilita el trabajo a la OPEP. Una subida fuerte de los precios es beneficiosa a corto plazo pero a la larga estimula la investigación de otros campos y el desarrollo de formas alternativas de energía, con lo que los precios vuelven a bajar.

A su vez, una tarifa demasiado baja para el barril de crudo implicaría reducciones en las inversiones de infraestructuras, necesarias para mantener el flujo de petróleo en el mercado mundial. Así, la demanda global seguiría aumentando pero no habría suficiente crudo para cubrirla, lo que provocaría un nuevo incremento en los precios.

El coste del componente energético para cualquier volumen de producción es la mitad de lo que era hace 25 años, tras la primera gran crisis del petróleo de 1973. La OPEP ha sido incapaz de resistir a estas presiones y, en líneas generales, no ha sabido cumplir sus objetivos básicos.

A las penurias económicas hay que añadir las tensiones políticas. La furia que provocó la supuesta producción excesiva de Kuwait y el consiguiente debilitamiento del precio del crudo fue, por ejemplo, una de las principales razones por las que Irak invadió ese país en 1990.

El petróleo, la economía del desastre

Si existe algún adjetivo que defina el modelo actual de desarrollo capitalista, éste sería sin duda el de economía del petróleo. Un análisis profundo, y no tanto, de nuestra economía global nos deja claro que el principal recurso utilizado, el petróleo, es sin duda una de las peores opciones posibles para el futuro del planeta.

Pero ese no es el principal problema, no voy a culpar al inventor del motor de explosión o al señor Diesel de nuestros males actuales, el principal problema es que ni siquiera hay una voluntad general de los gobiernos actuales en buscar unos recursos que sustituyan a este “oro negro”, que pronto se convertirá en pesadilla. La explicación es sencilla, el mundo del petróleo está en manos de las más gigantescas corporaciones y transnacionales del mundo, es decir, en manos de los capitales más reaccionarios, carroñeros y agresivos que hayan existido nunca.

Estas transnacionales (y los gobiernos que controlan) decidieron hace tiempo que había que exprimir hasta el final todas las reservas rentables de petróleo, a pesar de los gravísimos costes medioambientales, de salud y de intereses geoestratégicos que están desangrando al mundo en un sin fin de guerras económicas por el control de los recursos.

El petróleo es el mayor negocio del mundo, y hasta ahora el más rentable. En estos días de subidas de los productos petrolíferos siempre hay quien se beneficia, y por supuesto son las transnacionales del petróleo, cuando el mundo entra en crisis energéticas (inflación, crisis económica, etc..) éstas aumentan sus beneficios más que nunca, todo ello gracias al principal elemento que caracteriza al capitalismo, la especulación, en donde una elite financiera elige los momentos “más calientes” (Iraq, Venezuela, etc..) para crear miedo, y lo que un día vale 20 al día siguiente vale 30, mientras la producción sigue siendo la misma. Un ejemplo más del engaño de la “mano invisible” que regula la economía liberal capitalista.

Como vemos la economía del petróleo es una economía que beneficia sobremanera a unos pocos, aumentando aún más las grandes desigualdades sociales de nuestro querido mundo.

Sin embargo, esta no es su cara más oscura, el control estratégico de todas las fuentes de recursos está llevando al planeta a una inestabilidad de la que no se sabe muy bien como terminará. Los EE.UU. , dirigidos para más desdicha nuestra por un magnate petrolero, es el país que más consume petróleo, en gran parte por el altísimo gasto de sus vehículos (nunca se plantearon la reducción seria del consumo pues significaba menos beneficios para las petroleras), pues bien, la política imperialista norteamericana de estos últimos años parece estar prácticamente dirigida a un único fin, controlar todas las fuentes de petróleo posibles.

Es indignante oír en muchos medios de comunicación (manipulados por intereses “superiores”) estas absurdas teorías de que los problemas actuales son un “choque de civilizaciones”, ¡¡ por favor!!, lo que estamos viviendo son las consecuencias de que el 73 % de las reservas mundiales de petróleo están en países musulmanes, y de ello nos pueden contar mucho los iraquíes. Las consecuencias de estas políticas son catastróficas, el control de los países productores, directa o indirectamente, y también de los oleoductos que los transportan (de tanta importancia como las fuentes), hacen que muchas regiones tengan una inestabilidad crónica que les impide desarrollarse como sociedad, conflictos disfrazados de luchas tribales, nacionales o cualquier estupidez que pueda servir de manipulación de la realidad. Hay que recordar que la inestabilidad en estas regiones sirve de justificación para la intervención del imperialismo petrolero.

En el siglo XIX el Imperio Británico conquistaba territorios para crear colonias que consumieran sus productos, pero, además, necesitaba controlar determinadas zonas por todo el globo con una sencilla razón, para controlar el mundo tenían la mejor y mayor flota del mundo, los barcos de vapor necesitaban carbón, así una buena parte del imperio se creó con el objetivo de que cualquier barco de guerra o comercial pudiera dar la vuelta al mundo repostando siempre sin problemas en “tierra amiga”.

Ahora ocurre algo parecido, aunque el objetivo ya no es proveer de combustible a los barcos, sino asegurar que la mercancía, a través de súper barcos que no necesitan repostar y oleoductos, pueda llegar sin problemas a las refinerías. Este el caso de Afganistán, Panamá, Estrecho de Gibraltar (con las bases norteamericanas al ladito), Turquía, el Cáucaso, etc... Así, cuando el país no puede ser controlado de forma “sutil” (léase dictadores afines o poderes económicos que controlen el estado), simplemente es conquistado o se apoya a su peor enemigo para destruirle.

Hay muchos países que tendrán en el futuro este tipo de desgracias, el afán de conseguir nuevas reservas está llevando a las petroleras a agujerear todo el planeta para satisfacer a su sedienta economía, países como los del Golfo de Guinea (donde ya se ha encontrado), Venezuela y Colombia (con grandes reservas también), el Amazonas, etc.. son los siguientes peones en este sucio juego del monopoly capitalista.

Habría que añadir que el petróleo tiene un hermano, eso sí, mucho más limpio, que es el gas natural

La influencia del petróleo en la economía mundial

El combustible que emplean coches, aviones o camiones para desplazarse; el gasóleo que alimenta la calefacción; el asfalto que cubre carreteras, autovías y autopistas; los plásticos empleados para la fabricación de ordenadores, juguetes, electrodomésticos, envases, etc. Estos son sólo algunos de los productos que se obtienen directa o indirectamente del petróleo, y tal variedad de usos hacen que, hoy por hoy, vivir sin el oro negro sea una quimera.

Del petróleo se dice que es el recurso energético más importante en la historia de la humanidad; un recurso natural no renovable que aporta la mayor parte, un 40%, del total de la energía que se consume en el mundo. Según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de productos petrolíferos (CORES), sólo en nuestro país el consumo de productos petrolíferos en 2001 fue de 68'9 millones de toneladas, con un incremento de 2'6 millones de toneladas, un 4%, respecto a 2000.

El petróleo se consume de forma mayoritaria en los países donde no se produce. Entre Estados Unidos y Europa occidental absorben casi la mitad del consumo petrolífero mundial. Sin embargo, los países del Golfo Pérsico, que sólo representan el 4'5% del consumo mundial, son los mayores emisores, con el 26% de la producción. Así las cosas, los países occidentales dependen de la importación, y se ven obligatoriamente sometidos a los precios que imponga un mercado oscilante e imprevisible, cuyas variaciones pueden tener graves y encadenadas consecuencias en la economía mundial: caída del consumo, aumento de la inflación, incremento de los tipos de interés...

Ante este panorama los países dependientes han comenzado a buscar alternativas al petróleo, centrando sus esfuerzos en la obtención de energías baratas y no contaminantes que puedan ser producidas por todos los países para así eliminar monopolios. Un posible sustituto del petróleo como combustible es el hidrógeno, pero su proceso de obtención resulta todavía demasiado caro, y se presume que han de pasar varias décadas para que destrone al rey negro de su trono.

'Petróleo'

'Petróleo'

Un mercado muy sensible e influyente

La demanda mundial de petróleo ascendió en 2001 a 76 millones de barriles por día, y se prevé que antes de 2030 su consumo aumente un 60%, lo que permite comprender la gran dependencia que la economía mundial tiene del oro negro. Cualquier variación en el precio del crudo - se trata de uno de los sectores más volátiles e imprevisibles de la economía mundial- ejerce un efecto dominó sobre el resto de la cadena económica, provocando una caída del consumo y un aumento de la inflación.

Aparte de los efectos que el aumento del precio del petróleo tiene sobre su demanda, lo más alarmante es el impacto del precio de los energéticos sobre el índice de precios al consumo (IPC), uno de los indicadores más vigilados por los bancos centrales de los países desarrollados. En la medida en que el alza de los precios del petróleo se refleje en un aumento generalizado de los precios, así será la reacción de los bancos centrales elevando las tasas de interés, lo cual terminará frenando la expansión económica.

Si el precio del barril de petróleo sube, aumenta el precio de los carburantes, de los gasóleos de calefacción e industriales (transporte, agricultura, aviones, etc.), se incrementa el precio del transporte público y privado, e incluso se disparan los costes de producción de las empresas.

La cesta de la compra también sufre, a su modo, las variaciones del precio del crudo. El sector agrícola español demandó en 1999 cerca de 190.000 toneladas de plásticos, con el consiguiente aumento del coste final de la producción. La industria textil y del calzado necesitó en dicho año más de 133.000 toneladas de derivados del petróleo para la fabricación de cazadoras, zapatos, y prendas de vestir. Los envases de alimentos y bebidas son anualmente el destino de casi millón y medio de toneladas del plástico obtenido del petróleo.

Las causas del alza de los precios

Desde principios de año y hasta el mes de julio, el precio del barril de Brent (mezcla de los petróleos producidos en el Mar del Norte, que usa como referencia en el mercado europeo) se mantuvo en el intervalo de 24-25 dólares por barril. Sin embargo, en agosto éste superó los 26 dólares por barril y en el pasado mes de septiembre se situó en 28'3 dólares por barril de media. El mes de octubre comenzó con 28'65 dólares por barril y finalizó con 26,35 dólares por barril.

Las incertidumbres políticas internacionales influyen enormemente en el aumento del precio del crudo. Cualquier tensión existente en el mercado ante las consecuencias de una intervención militar presiona el precio del petróleo al alza, como el posible ataque a Irak de Estados Unidos. Esta prima de guerra no refleja temor por la pérdida de la producción iraquí (apenas unos 2 millones de barriles diarios), sino el miedo a la reacción del resto de países árabes productores de petróleo. Y, en concreto, de Arabia Saudí, que produce alrededor del 30% del suministro de la OPEP y es, a su vez, el que presenta mayor margen para aumentar su producción de petróleo y mantener el abastecimiento de crudo a los países importadores. La experiencia de la pasada Guerra del Golfo no sirve de símil ante la situación actual.

La relación entre la oferta y la demanda mundial de crudo también tiene mucho que ver con el precio del petróleo. Respecto a la demanda mundial, las previsiones siguen siendo de debilidad y los riesgos son a la baja, tras el deterioro de las perspectivas de crecimiento para el próximo año. Se espera un aumento de la demanda mundial del 1'1%.

La importancia de los impuestos

El pasado año, la cotización media del crudo del Mar del Norte Brent fue de 24'4 dólares por barril. Cada barril contiene 159 litros de petróleo, por lo que cada litro costó 13'71 céntimos de euro. Pero el petróleo ha de ser refinado para convertirlo en combustible, y transportado hasta los países en que será consumido, lo que eleva su coste final. A ese precio hay añadirle los impuestos (IVA e Impuesto Especial de Hidrocarburos). Las notables diferencias de precio de los carburantes en los diversos países se explican por las cargas fiscales, ya que el coste de la materia prima y el refino son similares.

En 2001 los impuestos representaron casi un 60% del precio medio que se pagó en nuestro país por la gasolina sin plomo, mientras que en los comunitarios esos impuestos alcanzaron de media el 65,3% del precio.

En al gasóleo de automoción, los impuestos representan en España el 52'4% del precio, frente al 59,1% de media de la Unión Europea.

De los 80'61 céntimos de euro que costaba de media en nuestro país, 17'7 céntimos de euro menos que la media UE, el litro de gasolina sin plomo, 48'29 céntimos fueron impuestos y 32'32 céntimos el valor del litro. En el caso del gasóleo, el gravamen fue menor, 36'63 céntimos de euro por litro, con lo que el precio medio final también fue inferior, 69'87 céntimos de euro por litro, 10'3 céntimos de euro menos por litro que la media de la UE.

Algunos derivados y usos del petróleo

Gasolina motor corriente y extra: de uso común en vehículos.

Gasolina de aviación: para aviones con motores de combustión interna.

ACPM o diesel: lo utilizan los camiones y buses.

Queroseno: para estufas domésticas y equipos industriales.

Gas natural: combustible para uso doméstico, industrial y para generar energía termoeléctrica. En el área industrial es la materia prima para el sector de la petroquímica. A partir del gas natural se obtiene, por ejemplo, el polietileno, que es la materia prima de los plásticos.

Gas propano o GLP: combustible doméstico e industrial.

Asfaltos: para producir de pavimentos y como material sellante en la industria de la construcción.

Ceras parafínicas: materia prima para fabricar velas y similares, ceras para pisos, fósforos, papel parafinado, vaselinas, etc.

Polietileno: materia prima para la industria del plástico en general.

Ácido nafténico: Sirve para preparar sales metálicas tales como naftenatos de calcio, cobre, zinc, plomo, cobalto, etc., que se aplican en la industria de pinturas, resinas, poliéster, detergentes, tensoactivos y funguicidas.

Xilenos mezclados: utilizados en la industria de pinturas y de insecticidas.

Alquilbenceno: se usa en la industria de todo tipo de detergentes, para elaborar plaguicidas, ácidos sulfónicos y en la industria de curtientes.

Azufre: se usa en la vulcanización del caucho, fabricación de algunos tipos de acero y preparación de ácido sulfúrico.

Transporte del petróleo

En el mundo del petróleo los oleoductos y los buques tanqueros son los medios por excelencia para el transporte del crudo.

El paso inmediato al descubrimiento y explotación de un yacimiento es su traslado hacia los centros de refinación o a los puertos de embarque con destino a la exportación

Para ello se construye un oleoducto, trabajo que consiste en unir tubos de acero a lo largo de un trayecto determinado, desde el campo productor hasta el punto de refinación y/o de embarque.

La capacidad de transporte de los oleoductos varía y depende del tamaño de la tubería. Es decir, entre más grande sea el diámetro, mayor la capacidad. En Colombia hay oleoductos desde 6 hasta 36 pulgadas de diámetro.

Estas líneas de acero pueden ir sobre la superficie o bajo tierra y atraviesan la más variada topografía. En Colombia generalmente van enterradas a 1.50/2.0 metros de profundidad.

En la parte inicial del oleoducto una "estación de bombeo" impulsa el petróleo y, dependiendo de la topografía por donde éste pase, se colocan estratégicamente otras estaciones para que le permitan superar sitios de gran altura, como las cordilleras en Colombia.

Los oleoductos disponen también de válvulas que permiten controlar el paso del petróleo y atender oportunamente situaciones de emergencia, como las que periódicamente ocurren en Colombia por efecto de las voladuras. El gas natural se transporta en idénticas circunstancias, pero en este caso la tubería se denomina "gasoducto".

Hay ductos similares que cumplen funciones específicas: poliductos para gasolinas, acpm y otros derivados; propanoductos para gas propano, combustoleoductos para combustóleo, etc

Los buque-tanques son a su vez enormes barcos dotados de compartimientos y sistemas especialmente diseñados para el transporte de petróleo crudo, gas, gasolina o cualquier otro derivado. Son el medio de transporte más utilizado para el comercio mundial del petróleo

Distribución del Petróleo

El destino final del petróleo y sus derivados es el consumidor final. En este proceso intervienen distribuidores mayoristas y minoristas y se emplean todos los medios posibles para el transporte y venta: redes de tubería, carro-tanques, barcazas, barcos, estaciones de servicio, etc.

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