Peste negra

Siglo XIV. Enfermedad. Síntomas. Muerte

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El siglo XIV se vio marcado por una misteriosa enfermedad que asoló europa: la peste negra. Su irrupción fue muy repentina, extendiendose rapidamente por todo el continente, sin respetar ningún tipo de fronteras, provocando un desenlace fulminante en una gran parte de la población.

La tragedia comenzo a mediados de siglo con la llegada a europa de la rata negra que abundaba en los barcos que comerciaban con asia, la cual era la portadora de la enfermedad. La peste, se transmitia de roedor a roedor, y de estos a el hombre por medio de las pulgas. El sur de Italia se contagió de peste en 1347, y hacia finales del siguiente año se extendió por toda Italia. En unos meses Venecia perdió tres cuartas partes de su población. En Francia, la enfermedad se introdujo por el puerto de Marsella, de allí llegó a España y Portugal, y después al resto de Europa. A Inglaterra le llegó el turno en 1349. A Alemania y Escandinavia en 1350. Rusia también se contagió en 1351-1352. Toda Europa se vio envuelta en en una nube de muerte y desolación. La trágica epidemia asoló con fuerza todos los reinos europeos, hundiéndolos en la ruina y la decadencia.

El hacinamiento en las ciudades y su carencia de servicios como el drenaje o la recolección de basura, las hacían verdaderas incubadoras de enfermedades, por ello quienes sufrieron más los estragos de la epidemia, fueron las gentes que tenían condiciones de vida más precarias, faltas de alimento y de higiene. Además, la clase alta tenía manera de protegerse, alejándose y aislándose de la población infectada. Por ejemplo, los jóvenes ricos que imaginó Boccaccio en el Decamerón se encerraron para protegerse de la peste que atacó Florencia; aunque la peste también atacó a la clase privilegiada, como sucedió en el caso del rey de Castilla Alfonso XI, que murió a consecuencia de la enfermedad.

Los primeros síntomas eran una fiebre elevada y escalofríos, lo que provocaba que muchas veces se confundiera con cualquier otra enfermedad. Al cabo de unos días, la sensación de malestar general se convertía en una angustía y ansiedad cada vez mayor. Aumentaba la fiebre, esta vez acompañada de vómitos, mareo y vértigo. Entonces se hacía evidente que el enfermo había sido atacado por la peste, desapareciendo toda esperanza de salvación.

En plena desesperación, se buscaron culpables y víctimas que calmaran la ira divina. Se dijo que los judíos y los leprosos habían envenenado los pozos y se desencadenó una ola de violencia contra ellos.

Las personas del Siglo XIV llamaban a esta catástrofe medieval 'La Gran Plaga' o la 'Gran Pestilencia'. Los escritores contemporáneos al evento la llamaron 'La Gran Mortalidad'.

El término de Peste Negra fue introducido por primera vez en 1833. Popularmente se cree que el nombre se originó de una de las últimas enfermedades producidas por la bacteria, en la cual la piel del enfermo se tornaba de un color negro o púrpura y las extremidades se oscurecerían con Gangrena. De todas maneras, se cree que la palabra 'Negra' se usó para referirse a la muerte, miedo o pánico causado por la enfermedad.

Durante medio siglo la peste continuó en estado endémico. Regresó cada cuatro o cinco años, hasta principios del siglo XV, cuando los organismos humanos pudieron desarrollar cierto nivel de anticuerpos que les permitieron resistir a la enfermedad.