Pesca

Industria pesquera. Acuicultura. Técnicas y artes. Sobreexplotación. Residuos. Impacto ambiental

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1. INTRODUCCIÓN

Desde la antigüedad más remota, el hombre obtuvo una parte importante de su alimento de los productos ofrecidos por los lagos, ríos, costas y otros ambientes acuáticos próximos al lugar donde vivía, de forma que la pesca ha constituido a lo largo de la historia de la humanidad una de las actividades primordiales de cara a su subsistencia. A medida que la civilización se desarrolló y los pueblos aprendieron los secretos de la construcción de embarcaciones y de la navegación, los mares y océanos fueron surcados en todas las direcciones cada vez más y más lejos, en busca de su preciada cosecha.

La pesca es el conjunto de procedimientos, técnicas y sistemas utilizados para la captura de los organismos acuáticos, tanto de agua dulce como marinos, empleados por el hombre como alimento o por los productos de ellos obtenidos. Tales organismos pertenecen a los más variados grupos zoológicos, desde los crustáceos (gambas, cangrejos, camarones, langostas… etc), los moluscos (ostras, almejas, mejillones, calamares o pulpos), o los equinodermos (holoturias, erizos de mar… etc), a los vertebrados (peces y tortugas, y mamíferos cetáceos como las ballenas o pinnípedos, como las focas, aunque en el caso de los mamíferos se suele hablar de caza y no de pesca). Otros muchos seres vivos acuáticos, como los corales o las esponjas, son objeto asimismo de una intensa búsqueda por sus aplicaciones prácticas o como materia para la fabricación de artículos ornamentales o piezas artísticas.

2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Numerosas culturas paleolíticas establecidas en las proximidades de los lagos o en zonas litorales la pesca fue una actividad esencial, tal como ponen de manifiesto los numerosos restos de conchas de moluscos hallados en tales asentamientos. Junto a ellos se encontró una gran diversidad de instrumentos dedicados a ello, entre ellos arpones de asta o hueso, puntas de sílex, etc. En un principio, la captura de animales acuáticos quedó limitada a las áreas costeras, fluviales o lacustres y sólo más tarde iniciaría el hombre la penetración en mar abierto, una vez que aprendió a construir embarcaciones sirviéndose de troncos, unidos para formar estructuras a modo de almadías o balsas, o ahuecados hasta formar barcas y piraguas.

Junto al perfeccionamiento de los medios de navegación (uso de remos, timones, velas y balancines), tuvo lugar el desarrollo paralelo de las artes y técnicas de pesca, con la fabricación de redes y arpones más potentes, la utilización de vallas y empalizadas con las que cercar determinadas zonas del litoral, o el empleo de anzuelos, cebos y todo tipo de trampas dispuestas en estuarios y marismas. La necesidad de contar con una provisión adecuada de alimento que pudiera ser almacenado sin que se estropeara condujo a la introducción de diferentes sistemas de conservación del pescado, algunos de ellos, como el salazón, conocidos ya por fenicios y por egipcios.

Las primeras pesquerías de importancia se establecieron en Europa, tanto en el Mediterráneo como en el Mar del Norte, y en las costas orientales de Asia; más tarde, surgirían también en Norteamérica.

Ya en la Edad Media, la caza de la ballena se practicaba con cierta intensidad en el Atlántico norte y ocupaba a numerosos pueblos europeos, entre ellos, los escandinavos y los vascos. El aceite extraído del cuerpo del gran cetáceo era la base de una próspera industria.

La sustitución de la energía proporcionada por el viento como medio de impulsión de las naves por otros fuentes, como el vapor primero y los combustibles fósiles a través del motor de explosión más tarde, provocaron una auténtica revolución en la pesca. Estos medios favorecieron la construcción de navíos más grandes, potentes y sólidos, mejor equipados y de mayor rendimiento, lo que se tradujo en una explotación más eficaz de los recursos pesqueros y en la inclusión de nuevas zonas dentro de las áreas tradicionales de faena.

Tal cantidad de recursos tecnológicos y la masiva explotación de ciertas pesquerías han puesto en peligro la productividad de ciertas zonas y la supervivencia de algunas especies, de las cuales la ballena constituye uno de los ejemplos más notorios. Al mismo tiempo, el avance en las técnicas subacuáticas ha conducido al desarrollo e incremento de la pesca submarina, en su mayor parte con finalidad deportiva y convenientemente regulada en la mayoría de los países.

3. TÉCNICAS Y ARTES

Las artes o dispositivos requeridos para la pesca varían en función de que ésta sea de bajura, practicada por embarcaciones pequeñas cerca de la costa, o de altura, en mar abierto y destinada a obtener especies que se mueven por lo general a cierta profundidad fluvial o marítima, submarina o de superficie, etc.

En la pesca se emplean una serie de elementos básicos como son las redes, que pueden ser de muchos tipos y presentar múltiples variantes, los anzuelos, los arpones y diversas artes menores, trampas, cercos, etc. Las redes, hechas de cáñamo, lino o fibras artificiales, se componen de una serie de mallas cuyo tamaño depende del de las especies que se vayan a capturar. Sus bordes se hayan sujetos por medios de cordajes denominados relingas. Pueden ser:

1º) Palangre: los anzuelos cebados, atados a líneas que a menudo miden varios kilómetros, atraen a los peces. El cebo y el tamaño del anzuelo varían de acuerdo con las especies.

2º) El Arrastre de Fondo: una red en forma de bolsa, lastrada con cadenas, es arrastrada por el fondo del mar.

3º) El Trasmallo: tres paños de mallas de diferentes amplitudes enredan a los peces.

4º) El Cerco: se rodea el banco de peces con una larga red, que después se va cerrando y recogiendo.

5º) La Red de Deriva: se coloca un muro de red en una zona donde se desplacen los peces, ya sea en el fondo, a media agua, o en la superficie. La red o el grupo de redes suele medir varios kilómetros de longitud y hasta treinta metros de profundidad, y simplemente se dejan suspendidas en el agua. El tamaño de la malla varía en función del tamaño de las especies que se pretende capturar, en su mayor parte peces espada o albacoras y bonitos.

6º) Jábega: se cobra desde tierra para lo cual se tira de la red, desde la costa, a menudo por medio de animales de tiro.

Los anzuelos, piezas de metal hechas de acero o de alambre de hierro galvanizado y provistas de puntas en las que los peces quedan enganchados, se suelen disponer en cordeles agrupados para hacer más efectiva la captura. En su forma más simple, de un cordel maestro parten otros menores que cuelgan del anterior y en los que se sitúan los anzuelos. La técnica conocida como palangre consiste en el tendido de un cordel grueso y de gran longitud en la superficie, donde flota merced a diferentes bollas y corchos colocados a lo largo de él. De tal cordel cuelgan otros más delgados con anzuelos. Este sistema se destina a la captura de especies piscícolas que suelen habitar a gran profundidad.

Para pescar crustáceos y determinadas especies de peces se emplean nasas, cestillas enrejadas con una abertura similar a un embudo por donde el animal puede entrar con facilidad pero no salir. Un arte muy espectacular es el de la almadraba, usada en el Mediterráneo para la pesca del atún, mediante el cual se rodea el banco de peces con una gran red gracias al concurso de numerosas embarcaciones, desde las que se procede a la matanza de los animales utilizando para ello instrumentos punzantes. Otro tipo de procedimiento es el que emplean los buques balleneros dotados de cañones para lanzar los arpones que se clavan en el cuerpo de los cetáceos, operación realizada durante siglos a mano por arponeros que tenían que llegar a escasa distancia del animal.

Actualmente, junto a las embarcaciones ligeras utilizadas en la pesca de bajura, se dispone de diferentes tipos de navíos, dotados de los más modernos medios de navegación, sondeo y captura, alguno de los cuales, como los buques factoría (con instalaciones frigoríficas y dispositivos para transformar el pescado) o los grandes balleneros, son en realidad auténticas fábricas flotantes.

En la prospección de la pesca se usan también los más notables avances de la ciencia y la técnica han equipado al hombre, entre ellos las ecosondas, basadas en la emisión de ultrasonidos y en la posterior detección del eco que producen cuando los mismos chocan con un obstáculo. Si éste es móvil y presenta ciertas características se trata de un banco de peces, cuya velocidad, posición y configuración se pueden determinar con facilidad.

4. PROBLEMÁTICA E IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES

Cada vez existe una mayor preocupación en nuestra sociedad por la preservación del medio ambiente. La evolución tecnológica ha traído numerosas ventajas para el mundo actual pero siempre existe un lado negativo. Las nuevas técnicas y, sobre todo, la utilización de nuevos materiales, acarrean numerosos perjuicios para la vida en la tierra y en el mar, tanto de la fauna como de la flora. Esto lo podemos percibir simplemente observando la ciudad en la que vivamos cada uno, ya que seguramente exista una fábrica que, por pequeña que sea, vertirá sus residuos a los ríos.

Y lo mismo sucede en el mar. El primer problema a plantear sería la Sobreexplotación de los recursos pesqueros. Desde hace varios años se ha producido un descenso en las capturas debido a la sobreexplotación de los mares, que pone en peligro no sólo esta actividad, sino la conservación de las especies más explotadas. Esto está íntimamente relacionado con la Ley de la oferta y la demanda.

El hombre demanda más consumo de especies marítimas para su alimentación y, en consecuencia, el sector pesquero se ve obligado a incrementar el número de capturas para satisfacer dicha demanda. Además, a este aumento contribuyen las nuevas técnicas utilizadas en este campo (redes de deriva y el arrastre pelágico). Pero hay que tener en cuenta que debemos respetar la cadena trófica y no consumir más de lo que se produce. En consecuencia, lo que hay que observar es el tiempo de reproducción de estas especies. Para ello hay que dejar que las crías de las especies marinas o fluviales se conviertan en adultos para poder reproducirse, respetando asimismo la época de reproducción de cada una de estas especies. Hubo una gran campaña de publicidad con el lema de “PeZqueñines no, gracias, hay que dejarlos crecer” promovida por el Ministerio de Agricultura y Pesca. La escasez de pesca obliga a desplazamientos cada vez mayores en busca de los escasos caladeros rentables. La situación se ha hecho muy difícil desde principios de la década de 1980 tras la fijación de una zona de 200 millas (370 km) para uso económico exclusivo de cada país. Esto ha obligado a países como España, con una importante flota pesquera y una plataforma continental pobre y esquilmada, a firmar tratados internacionales y pagar tasas sobre las capturas realizadas en las costas de otros países. La reglamentación internacional, por ejemplo la de la Unión Europea, ha impuesto también limitaciones al tamaño y cantidad de las capturas, asignando unos cupos y licencias de pesca que dejan una buena parte de los barcos amarrados en los puertos. La reducción de la flota pesquera parece inevitable.

Otro problema de la pesca hoy día es el que constituye la pesca de especies protegidas. Durante siglos muchos pueblos han vivido de la captura de especies marinas que hoy se encuentran en peligro de extinción y, por ello, están protegidas por numerosos tratados internacionales.

Con la utilización de las nuevas técnicas pesqueras muchas veces se capturan especies que no constituyen el objetivo del pesquero y, entre ellas, puede haber algunas que estén protegidas. Por ejemplo, como sucede con la red de deriva, técnica muy expandida que hace que en multitud de ocasiones sus redes pongan en peligro a especies tales como delfines, ballenas y tortugas. Países como Canadá, Noruega o Islandia a lo largo de los siglos han tenido una economía basada fundamentalmente en la caza de animales que hoy día se encuentran en peligro de extinción y por ello están protegidos. Ello supone un grave problema ya que significa que deben cambiar sus costumbres y tradiciones, la base de su cultura, para adaptarse a las nuevas exigencias.

Uno de los ejemplos de especies protegidas por encontrarse en peligro de extinción son las ballenas. El ritmo al que se sucede su extinción es vertiginoso debido a la caza excesiva de la que son objeto. Esta disminución, ampliamente superior a la facultad de reconstitución natural de las poblaciones, llevará consigo fatalmente a la desaparición de estos gigantes. Cuando los barcos comenzaron a frecuentar regularmente las costas de Australia, Tasmania y Nueva Zelanda, durante el s XVIII, las tripulaciones se dieron cuenta de que en las bahías y los estuarios abundaban a veces las ballenas, las cuales se parecían mucho a las que se cazaban tan intensamente en el Hemisferio Norte. Desde entonces, un gran número de barcos fueron acondicionados para cazar esta especie y muy pronto el comercio de ballenas se hizo floreciente. Las ballenas se desplazan lentamente, producen mucho aceite, y una vez muerta flota en lugar de hundirse. Asimismo los delfines son objeto de caza masiva en Extremo Oriente, donde su carne es muy apreciada.

También las crías de focas en Groenlandia están revestidas de una maravillosa piel lanosa de un blanco puro deseada desde siempre por el hombre. Los esquimales confeccionan con ellas cálidas prendas de vestir. Desde hace más de doscientos años los cazadores furtivos a sueldo de grandes compañías peleteras, matan cada primavera millares de cría de foca, para quitarles su preciosa piel. Por añadidura los métodos empleados son bastante ortodoxos: suelen hacerlo golpeándoles brutalmente en la cabeza y clavándoles un gancho en la cabeza las recogen.

Otro problema son los residuos. Qué hacer con toda la basura que genera el ser humano? Una de las soluciones más extendidas a lo largo de los años ha sido el vertido de la misma a los mares y ríos. Las fábricas vierten residuos tóxicos, tales como plásticos, aceites, sustancias químicas… etc. Por otro lado, también existen vertidos no deseados que se generan en la vida cotidiana, como los jabones de los electrodomésticos, los vertidos que se hacen por los lavabos, etc. Pero ha llegado el momento de poner fin a esto y buscar nuevas soluciones porque ríos y mares se hallan contaminados por la acción del hombre. Debido a los plásticos en noviembre de 1997 apareció una ballena en una playa de Santander que, a pesar de los esfuerzos hechos para evitarlo, falleció a los pocos días. Los biólogos realizaron la autopsia del animal y descubrieron que su muerte se había producido por una enorme bola de plástico, de unos 50 kilos de peso. Otras autopsias realizadas en cetáceos muertos en parecidas circunstancias en todo el mundo han dado resultados semejantes. Al parecer, los plásticos acaban en el estómago de estos animales tras ingerirlos cuando engullen, con la boca abierta, grandes cantidades de crustáceos o de peces, y, como no pueden digerirlos se van acumulando hasta que taponan los intestinos.

Es una muestra del impacto que la eliminación de los residuos que producimos puede llegar a causar.

Otro problema de nuestras aguas son los accidentes de grandes embarcaciones que transportan sustancias tóxicas. En las dos últimas décadas el ejemplo más destacado son los accidentes de los petroleros. Cuando el petróleo se vierte a las aguas causa un gran daño al ecosistema que tarda en recuperarse muchos años. El problema fundamental es que el combustible queda en la superficie de manera que no sólo mueren especies subacuáticas sino también aves marinas.

5. SOLUCIONES Y ALTERNATIVAS

Encontrar soluciones no es fácil ya que todos estos problemas están en estrecha relación con la economía. Algunas de ellas podrían ser cambiar las artes utilizadas en la pesca de cara a evitar la captura de especies no deseadas. Otra sería fomentar el respeto a los tratados internacionales imponiendo duras sanciones a todos aquellos que incumplieran sus disposiciones. También ayudaría la utilización de la alternativa aportada por la acuicultura.

La reducción del ritmo de capturas de forma que éste sea igual o inferior a la tasa de reproducción de las especies marinas es otra solución. También habría que declarar periodos temporales de “paradas biológicas” que propicien la recuperación de las poblaciones. El consumo de las especies típicas debería ser el de cada temporada o zona pesquera, rechazando los inmaduros. Otra alternativa es el fomento de la investigación y desarrollo del sector pesquero para mejorar su eficiencia.

6. UNA ALTERNATIVA: LA ACUICULTURA

Desde tiempos remotos han sido muchos los pueblos interesados en el cultivo de animales acuáticos. Sin embargo, sólo recientemente se ha valorado en su justa medida la importancia de la acuicultura, tanto desde el punto de vista económico como alimentario.

La acuicultura agrupa el conjunto de actividades relacionadas con el cultivo de organismos acuáticos, en especial de animales de interés para el hombre, ya sea como alimento o por los productos de ellos derivados. En muchas zonas de Asia se han venido cultivando desde la antiguedad diferentes especies de peces, tales como las carpas o ciprinos, con finalidad ornamental o como fuente de alimento. Los romanos criaban, asimismo, diversas especies en grandes acuarios y de esta manera abastecían las mesas de sus banquetes. Excepto algunas prácticas esporádicas llevadas a cabo por monjes en la Edad Media en Europa no se registró actividad piscícola alguna hasta el s XVIII. Ya en el s XIX, la piscicultura de salmones y otras especies de agua fría se desarrolló en Francia y en algunos puntos de la costa este de EEUU.

Modernamente esta actividad ha rebasado el campo de la piscicultura y se ha extendido a otras especies animales y vegetales. Para ello se han desarrollado complejas técnicas de cultivo.

Los cultivos acuáticos se pueden efectuar en condiciones muy similares a las naturales, en las cuales los costos disminuyen al requerirse un reducido número de medios tecnológicos; sin embargo, este método tiene el inconveniente de que el control es mínimo. También se puede proceder según el sistema denominado de semicultivo, en el que se parte de larvas capturadas en su medio natural y criadas a continuación en condiciones controladas, o según el llamado cultivo total, en el que se supervisan todas y cada una de las etapas de la vida del organismo, incluida la reproducción.

La práctica de la acuicultura intensiva, en la que se pretende obtener una gran producción en un reducido espacio, dispone de múltiples recursos tecnológicos y precisa de la construcción de instalaciones de la más diversa índole. En las zonas costeras se emplean jaulas flotantes, que son estructuras provistas de flotadores y limitadas por una malla que impide escapar a los animales; bateas, es decir, plataformas de las que cuelgan cuerdas o soportes donde se fijan los moluscos (usadas en la cría del mejillón); estanques en zonas litorales; espacios acotados en albuferas y marismas, etc. En regiones interiores se construyen baterías de estanques dotadas de la infraestructura necesaria para llevar a cabo la producción. Se emplean tanques en los que se separan los individuos por edades y tamaños, y se pueden aprovechar también los cursos fluviales y los embalses.

Las instalaciones cerradas cuentan con sistemas depuradores que eliminan del agua las sustancias procedentes del metabolismo de los organismos, que podrían llegar a alcanzar niveles letales. Asimismo debe disponerse de máquinas y artificios de aireación, tales como saltos de agua y paletas giratorias, y de mecanismos de control de la temperatura, del flujo del agua, del PH y de la salinidad, y de eliminación de eventuales microorganismos patógenos.

Los requerimientos nutritivos de los animales han de conocerse a la perfección para que la alimentación y el crecimiento resulte óptimo.

A) CULTIVO DE MOLUSCOS: las principales especies cultivadas son la ostra y el mejillón y, en menor medida la almeja. Estos animales se alimentan de algas unicelulares y de partículas en suspensión que capturan por filtración a través de las branquias. En el caso de las ostras y de los mejillones se disponen de una serie de soportes a los que puede fijarse los especímenes jóvenes. En Japón y Filipinas, las ostras se fijan en cuerdas que cuelgan de plataformas flotantes de bambú. En España, principal productor mundial de mejillones, que se crían en grandes cantidades en las rías gallegas, estos moluscos se colocan en forma de racimos en torno a grandes cuerdas que cuelgan de bateas. El cultivo de moluscos requiere aguas no contaminadas. Cuando los animales alcanzan el tamaño comercial, se recogen y se someten a un proceso de depuración, para lo que se mantienen en grandes piscinas de agua clara con el fin de que se eliminen las partículas de cieno y productos tóxicos acumulados durante la fase de crecimiento.

B) CULTIVO DE CRUSTÁCEOS: las especies de crustáceos que más se cultivan son los langostinos, incluidas algunas especies tropicales, la langosta, el bogavante, el camarón y distintos tipos de cangrejo. Todos ellos se nutren con una dieta muy amplia, aunque son básicamente carnívoros. Debido a tales hábitos alimentarios y a que periódicamente mudan el caparazón y quedan desprovistos de toda protección durante cierto tiempo, se dan frecuentes casos de canivalismo.

Por ello hay que mantener a los animales en una densidad de cultivo no muy alta. Es necesario, además, proporcionarles alimento abundante, que consiste en trozos de otros crustáceos, pescados y moluscos. Se cultivan en estanques poco profundos, con una capa de arena en el fondo donde se entierran durante el día, y requieren oxigenación.

C) CULTIVO DE PECES: el cultivo de peces, o piscicultura, fue la primera actividad practicada por el hombre en el campo de la acuicultura y constituye la faceta más desarrollada en este ámbito, tanto por la importancia de la producción como por la variedad de las especies cultivadas. Entre ellas se hallan peces de agua dulce, como el salmón común o la trucha, que son carnívoros y de aguas frías; las percas y carpas, herbívoras, o las tilapias, peces tropicales que también se habitúan a vivir en aguas saladas. Se explotan peces de mar, como la lubina y las doradas, que son carnívoros y de alta mar, y los peces planos como el lenguado y el rodaballo, que viven semienterrados en los fondos arenosos de las zonas costeras. Otras especies son tanto de agua dulce como salada, caso de la anguila, carnívora, y el mújil, herbívoro; ambos soportan aguas con cierto grado de suciedad.

En la mayor parte de las especies mencionadas se realiza el cultivo integral y se controla la reproducción en cautividad. Una vez obtenidos los individuos reproductores, se establecen las condiciones idóneas para que se produzca la ovulación en las hembras, los óvulos se extraen presionando el abdomen y se mezclan en una serie de bandejas con los espermatozoides del macho, con el fin de que se produzca la fecundación. Los huevos se incuban en bandejas agrupadas en pilas alargadas. Para que el proceso se desarrolle de forma satisfactoria, el agua debe contar con una adecuada oxigenación.

Los huevos muertos, que se reconocen porque flotan en solución salina se retiran. Al eclosionar las larvas se colocan en pilas especiales y durante cierto tiempo se alimentan de las sustancias de reserva de la vesícula vitelina, especie de bolsa situada en la parte inferior del animal. Poco a poco el tamaño de la vesícula se reduce y se desarrolla el tubo digestivo: el pez joven, denominado alevín, empieza a alimentarse por sí mismo. A partir de este momento, los ejemplares son trasladados a sucesivos estanques de engorde, hasta que alcanzan el tamaño comercial, tras lo cual se recogen con mangas o redes de mano y se transportan a los puntos de comercialización.

El régimen alimenticio puede obedecer a diferentes pautas. La nutrición natural se basa en diversos productos vegetales o algas unicelulares, si se trata de peces herbívoros, o en pescado, crustáceos y moluscos troceados, si son carnívoros. El sistema artificial, por su parte, se basa en la administración de piensos compuestos.

Los peces se ven afectados por numerosas enfermedades producidas por bacterias, virus, hongos o protozoos. Tiene gran importancia la prevención de las mismas para lo cual es necesario observar y controlar los síntomas precoces que sean indicativos de infecciones: cabe mencionar, por ejemplo, las manchas en las aletas o la piel, la desescamación o el desequilibrio del animal que nada ladeado. La falta de oxígeno se pone de manifiesto cuando los animales suben con frecuencia a la superficie y saltan fuera del agua.

ESPECIES PROTEGIDAS

BIBLIOGRAFÍA

· “Enciclopedia Hispánica”,

Editorial Britannica, Tomos I y XI,

· “El Gran Libro de la Pesca”,

Editorial Everest, 1994

· “Nueva Enciclopedia Temática”,

Editorial Planeta, 1989, Tomo I y VI

· “Diccionario Encilopédico Larousse”,

Editorial Planeta, Tomo VI

· “Darwim, biología y geología”,

Editorial SM

· Fichas de “Safari, conocer y amar a los animales”.

Editoril Planeta-De Agostini, 1992

INDICE

1. INTRODUCCIÓN

2. EVOLUCIÓN HISTÓRICA

3. TÉCNICAS Y ARTES

4. PROBLEMÁTICA E IMPACTOS MEDIOAMBIENTALES

  • Sobreexplotación

  • Pesca de Especies Protegidas

  • Residuos

  • Accidentes

5. SOLUCIONES Y ALTERNATIVAS

6. UNA ALTERNATIVA: LA ACUICULTURA

LA PESCA

“Recursos naturales e impactos”