Persecuciones del Cristianismo

Persecuciones. Imperio Romano. Causas. Perseguidores. Catacumbas. Edicto de Milan

  • Enviado por: Vero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad
cursos destacados
Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información

publicidad

LAS PERSECUCIONES

«Crucifícale, crucifícale.»

Este grito de los judíos contra Jesús se sigue oyendo durante tres siglos contra los cristianos. «Christiani ne sint» (mueran los cristianos), reza el edicto imperial.

Mas los discípulos de Cristo crucificado, sin otras armas que su paciencia y su verdad, superan todas las asechanzas.

  • PERSECUCIONES EN EL IMPERIO ROMANO.

  • Hasta el gobierno de NERÓN pudo propagarse la Iglesia con cierta libertad. Desde este emperador hasta el siglo IV se persiguió a muerte a los cristianos, procurando aniquilarlos por todos los medios.

    Ellos mantuvieron firme su fe hasta la muerte, con el auxilio divino: hombres, mujeres y niños sufrieron alegres los tormentos y la muerte por confesarse cristianos.

    Muchos paganos se convirtieron al ver su valor en los tormentos y el ejemplo en su vida intachable.

    Hubo 10 Persecuciones generales, que se extendían a todo el Imperio; y muchas persecuciones locales que afectaban sólo a tal o cual provincia.

  • SUPLICIOS A QUE SOMETÍAN A LOS CRISTIANOS.

    • A veces servían de espectáculo al populacho ávido de sangre y emociones fuertes: crucifixión, bestias en el circo, fuego lento, antorchas...

    • Estos tormentos fueron sobremanera terribles en las últimas persecuciones, en que se pretendía quebrantar la voluntad -dé los mártires y lograr su apostasía : hambre, peines de hierro, flagelación hasta dejar descubiertos los huesos, aceite hirviendo y pez derretida, etc.

  • COMO SUFRIAN Y MORÍAN LOS CRISTIANOS.

    • Serenos y en paz, con ansias de unirse a Cristo.

    • Humildes y caritativos, perdonando a sus verdugos y rogando por su salvación.

    • A veces discutían con sus jueces demostrándoles la verdad de la religión. "El Espíritu que en ellos habitaba les ponía en la boca las palabras que habían de responder."

  • CAUSAS DE LAS PERSECUCIONES.

  • La verdadera causa era que la vida ejemplar de los cristianos constituía una constante reprensión de los vicios paganos. Es el Crimen de Caín: Jesús lo había anunciado claramente : "Os perseguirán porque no sois del mundo."

    Los pretextos que ponían los perseguidores eran :

    • Son enemigos del estado: no acatan las órdenes del emperador.

    • Son impíos y atraen las maldiciones de los dioses. No quieren tributarles culto. Tertuliano les contestó : "Id a vuestras cárceles y ved cuántos paganos criminales hay en ellas y cuántos criminales cristianos; luego juzgad vosotros."

    • Cometen crímenes tremendos en la celebración de sus misterios: p. ej., comen niños...

    • Son causa de división dentro del imperio.

  • PRINCIPALES PERSEGUIDORES.

  • NERÓN. La primera persecución.

  • El año 64 un incendio colosal destruyó Roma. Muchos vieron a los incendiarios con estopas y teas, pero no se atrevieron a tocarlos porque eran protegidos del emperador.

    Para aplacar al pueblo indignado, Nerón atribuyó el crimen a los cristianos y decretó su exterminio. Los tormentos fueron variados:

    • Unos, envueltos en pieles de animales, fueron devorados por los perros .

    • Otros, en cruces y embadurnados en materia inflamable, ardieron como antorchas en los jardines del Emperador...

    Esta persecución duró varios años. En ella murieron los ap6stoles SAN PEDRO y SAN PABLO; San Pedro crucificado cabeza abajo por considerarse indigno de morir como su Divino Maestro, y San Pablo decapitado, pues era "ciudadano romano".

  • TRAJANO.

  • Decretó que nadie buscase a los cristianos para matarlos y que no se admitiesen acusaciones anónimas. Pero a todos los acusados había que castigarlos si no renegaban de su fe.

    Con esto, la persecución se regularizó y se le dio mayor eficacia que la que tenía por explosiones populares.

    Durante esta persecución murió San Ignacio de Antioquía.

  • DECIO.

  • Rompió un largo período de paz al ordenar que todos sus súbditos sacrificaran a los ídolos y comieran de las víctimas inmoladas a los dioses. Así quedaban descubiertos los cristianos, que preferían la muerte a la idolatría.

    Hubo bastantes cobardes que claudicaron; ofrecieron incienso o al menos se procuraron una falsa cédula de sacrificio: todos ellos fueron declarados apóstatas.

    Entre los mártires de esta persecución se cuenta Santa Agueda.

  • DIOCLECIANO.

  • Desencadenó la última y mas terrible persecución: se destruyeron las casas de oración, se recogieron los libros sagrados. Los ciudadanos nobles fueron deshonrados, los plebeyos cayeron en esclavitud y los esclavos no podían ser "manumitidos".

    En 304 se publicó un edicto: “Todos los cristianos habían de sacrificar o morir”. Las víctimas fueron numerosísimas. Entre ellas: S. Sebastián, Santa Inés, Santa Lucía, las Santas Eulalia, de Barcelona y Mérida, y San Vicente Diácono, de Zaragoza.

  • LAS CATACUMBAS.

  • Eran galerías subterráneas, donde se refugiaban los cristianos en épocas de persecución.

    Estas galerías se entrecruzan y superponen formando un verdadero laberinto. Unidas todas, formarían un túnel tan largo como toda Italia (876 Km.). De trecho en trecho, la galería se ensancha, dando lugar a una cámara donde se celebraban los misterios religiosos.

    En las paredes se hallan los nichos con los restos mortales de los cristianos, y junto a ellos, objetos varios: herramientas, juguetes, ampollas de vidrio con sangre seca de mártires...

    En las losas que cierran los nichos hay variadas inscripciones: «Descansa en paz», «A un hijo incomparable, que habiendo vivido 17 años, ha entregado su alma en la Paz del Señor», «Palomita sin hiel, almita inocente»...

    Abunda también la decoración con motivos del Antiguo Testamento, del Evangelio y símbolos cristianos.

    7. LOS MÁRTIRES ESPAÑOLES.

    Sólo conocemos con detalle los martirios de las últimas persecuciones.

    Así, el de SAN FRUCTUOSO, obispo de Tarragona, y sus compañeros, que fueron quemados vivos en tiempos de Decio.

    La persecución se recrudeció en tiempos de Diocleciano, sobre todo en España, donde era prefecto o gobernador el feroz Daciano.

    Los más célebres mártires fueron :

    - En Roma: S. Lorenzo.

    - En Valencia el diácono SAN VICENTE.

    - En Barcelona Santa EULALIA.

    - En Sevilla: las santas JUSTA y RUFINA.

    - En Alcalá los niños JUSTO y PASTOR.

    - En Mérida la joven SANTA EULALIA.

    - En Zaragoza: Sta. Engracia y los innumerables Mártires.

    8. FIN DE LAS PERSECUCIONES.

    Las persecuciones terminaron cuando subió al trono imperial Constantino el Grande, hijo de Constancio Cloro (uno de los emperadores más comprensivos para el cristianismo) y de Santa Elena.

    Para subir al trono hubo de enfrentarse con MAGENCIO, que poseía Africa e Italia. Se dirigió con él y a las puertas de Roma se encontró con un ejército muy superior al suyo en número y eficacia. Temeroso del resultado, invocó al Dios de los cristianos. Cuenta el historiador Eusebio que entonces vio en el cielo una cruz luminosa con estas palabras: «In hoc signo vinces». Puso en los estandartes el signo de la cruz con el monograma de Cristo o Crismón, que se forma uniendo las dos primeras letras de la palabra.

    Se dió la batalla de Puente Milvio, en la que Magencio fue derrotado, ahogándose en el Tíber cuando trataba de huir (312).

    Constantino entró triunfante en Roma como Emperador. Aún subsiste el arco conmemorativo de su victoria.

  • EL EDICTO DE MILÁN (313)

  • Al año siguiente (313) publicó, de acuerdo con LICINIO, Emperador de Oriente, el edicto de Milán.

    Por él se restituían los bienes confiscados a la Iglesia y se le daba plena libertad para practicar libremente su religión y convertir al mundo pagano.

    Constantino y sus sucesores fueron suprimiendo, por una serie de edictos, los ritos gentílicos, llenos de superstición e inmoralidad.

    Estos persistieron más tiempo en las pequeñas aldeas (pagus), por lo cual se designó a todos los gentiles con el nombre “paganos” (aldeanos).

    Constantino mandó construir en Roma las basílicas del Salvador (Letrán), de San Pedro (Vaticana) y de San Pablo (Extramuros).

    RESUMIENDO

    CONTESTA.

  • ¿Con qué emperador empiezan las persecuclones? ¿Cómo se portaban en ellas los cristianos y qué frutos se siguieron de su valor y fidelidad?

  • ¿Cuántas persecuciones generales hubo y cuáles fueron las más notables?

  • ¿Qué suplicios se usaron contra los cristianos?

  • ¿Cuáles fueron la causa y los pretextos de las persecuciones?

  • ¿Cómo empezó la 1ª persecución, cómo fue y quiénes murieron en ella?

  • Resume las persecuciones dé Trajano, Decía y Diocléáano (mártires principales).

  • ¿Quién era Constantino? ¿Cómo llegó a emperador? ¿Qué hizo?

  • ¿Qué hicieron los sucesores de Constantino? ¿Dónde perduró más el paganismo? .

  • PIENSA Y DECIDE.

  • ¿Qué es más importante conservar: la fe o salvar la vida? (Recuerda a los mártires)

  • ¿Con qué frase enseña el Señor a morir antes que renegar de Él?

  • ¿Qué propósito debemos sacar de esta doctrina?

  • ¿De dónde sacaban los mártires el valor admirable con que resistían las torturas?

  • ¿Hay mártires hoy? ¿Los ha habido en España recientemente?

  • ¿Qué debemos hacer por los cristianos perseguidos?

  • «La Fe vale más que la vida.»

    LECTURAS.

    Martirio de San Ignacio de Antioquía.

    A Ignacio, discípulo de San Juan y Obispo de Antioquía, le condenan a ser devorado por las fieras en Roma. De camino, se entera de que los cristianos nobles de Roma están a punto de conseguir su liberación. Siente que se les escapa la ansiada corona del martirio y les escribe:

    «Ignacio, portador de Cristo... a la Iglesia puesta a la cabeza de la caridad... Por fin, a fuerza de oraciones he alcanzado a ver vuestros rostros divinos...

    »Temo vuestra caridad, no sea que me perjudique... Debéis callar... Lo único que para mí habéis de pedir es fuerza tanto interior como exterior. Permitidme ser pasto de las fieras, por las que me es dado alcanzar a Dios. Trigo soy de Cristo y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser presentado como limpio pan de Cristo. Halagad más bien a las fieras para que se conviertan en sepulcro mío...; entonces seré verdadero discípulo de J. C.

    »... Fuego y cruz, y manadas de fieras, quebrantamientos de mis huesos, descoyuntamientos de miembros, trituraciones de todo mi cuerpo, tormentos atroces del diablo vengan sobre mí, a condición sólo de que yo alcance a Jesucristo...»

    El 20 de diciembre de 107 moría, con otros cristianos, devorado por las fieras.

    Martirio de San Lorenzo.

    Nacido en Huesca, había llegado a ser en la Iglesia de Roma la primera personalidad después del obispo.

    Lleno de gracia en su lenguaje, de lealtad en su ministerio, de fortaleza en su conducta, Lorenzo era ya popular entre sus hermanos de Roma. Pudieron detenerle juntamente con su obispo, pero les pareció mejor andar con más tiento, tratándose de aquel hombre que tenía los libros de la contabilidad. Llevado unas horas más tarde a la prefectura, oyó las palabras más corteses y melosas:

    - Soléis quejaros -le dijo el prefecto Cornelio Secularis, de que os tratamos despiadadamente. Pues bien, yo quiero hablarte con blandura, quiero rogarte que me presentes lo que tú debieras darme espontáneamente.

    Sacó a relucir los inmensos tesoros de las iglesias: arcas llenas de plata, lingotes de metales preciosos, objetos de arte, vasos, tapices, gemas y collares.

    - El pueblo -continuó- pide esta riqueza ; el fisco, el tesoro, la reclaman; es preciso ayudar al soberano.

    Suavemente, con una sonrisa imperceptible, respondió el diácono:

    - Es verdad, nuestra iglesia es rica ; ni el mismo emperador podría presentar tan inmensos tesoros. Por mi parte, estoy dispuesto a entregártelos, a poner en tus manos todas las maravillas de Cristo; pero necesito un lapso de tres días para reunirlo e inventariarlo...

    El prefecto asiente alborozado. Ya está viendo los montones de oro, las pilas de sextercios, el brillo deslumbrante de los cálices y las lámparas. Aguarda anhelante. Las horas le parecen de una lentitud angustiosa. Al fin, el diácono aparece de nuevo: .

    - Ven -le dice-, ven a admirar las riquezas que codicias. Los pórticos están llenos de áureos vasos; los talentos dispuestos ordenadamente brillan junto a las paredes. Hay estuches maravillosos; hay joyas de belleza admirable.

    ...Y señalándole el ejército de cojos, de ciegos, de niños, de pobres y desgraciados que alimentaba la Iglesia romana, con el mismo acento con el cual Cornelia mostraba al pueblo sus hijos los jóvenes Gracos añadió :

    - Estos son mis tesoros.

    Este rasgo heroico e irónico a la vez, este valor indomable y este gracejo aragonés, encendieron la ira del magistrado.

    Los verdugos preparan las tenazas, las parrillas y la leña. Lorenzo fue condenado a ser quemado vivo. El olor de su carne asada llena la atmósfera; las llamas hunden en su cuerpo su aguijón punzante ; pero otro fuego inefable neutraliza su mordedura, «un fuego eterno y divino, Cristo».

    Es de una trágica belleza aquel momento en que el mártir, encarándose con el juez le dice: «Cocido está ya este lado; da la vuelta y come.»

    En el último momento, el invicto diácono se olvida de sus verdugos para pensar sólo en la santa Iglesia y en la ciudad de Roma. sus últimas palabras fueron una oración por la Roma cristiana, cuyos gloriosos destinos vislumbra allá lejos en una era gloriosa de paz y de grandeza. (Fr. Justo Pérez de Urbel, O. S. B. : Año Cristiano, passim. En dicha obra puede leerse el relato completo. Léase también S. Vicente Diácono, día 22 de enero; y seria útil leer además la vida de otros mártires célebres, según el tiempo de que se disponga.)

    Desde Nerón los cristianos fueron víctimas de lo persecuciones generales y de muchas persecuciones locales, sufriendo heroicamente toda clase de torturas.

    Entre las persecuciones generales destacan las de Nerón, Trajano, Decio y Diocleciano.

    Las catacumbas eran galerías subterráneas usadas por los cristianos para huir de los perseguidores, celebrar los divinos misterios y sepultar los cuerpos de los mártires.

    Entre los mártires españoles destacan S. LORENZO (martirizado en Roma); S. VICENTE Diácono, martirizado en Valencia; S. FRUCTUOSO de Tarragona (los tres quemados vivos); SANTA ENGRACIA y los INNUMERABLES MÁRTIRES de Zaragoza; las Santas EULALIAS de Barcelona y de Mérida, etcétera, etc.

    Constantino Magno venció a Majencio en el Puente Milvio y al año siguiente (313) dio el Edicto de Milán, que representaba el triunfo de la Iglesia. La idolatría sólo perduraba en las aldeas (pagus), de donde el nombre de paganos dado a los infieles.