Perestroika

Historia universal. Política. Reestructuración. Rusia. Unión Soviética. Mijail Gorbachov. Caída de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)

  • Enviado por: Kmilo
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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0. INTRODUCCION

Pretender esclarecer la orientación política que sigue el proceso de reestructucturacion o Perestroika en la unión soviética, representa tanto como determinar la naturaleza de clase que define a su sociedad y el estado de la lucha de las clases que la integran. Pero, como es natural, sobre esta realidad operan también factores externos. Esto es aún más cierto hoy día por cuanto la mundialización de las economías parece haber entrado en una nueva fase de su desarrollo: La Hegemonía de un capitalismo más monopolizado y más desnacionalizado.

1. EL PAPEL DEL INDIVIDUO EN LA HISTORIA

En un artículo publicado en Rebelión el pasado 13 de abril, Ariel Dacal Díaz comenta los hechos que sucedieron por esta época y todo comienza cuando: Stalin estableció un aparato de control totalitario y suprimió, con feroz violencia, toda discrepancia. Desangró a su país en un esfuerzo voluntarista de implantar reformas. Pese a sus crímenes, errores y caprichos, finalmente condujo, a su patria amenazada, a la victoria sobre el fascismo. Se convirtió en un héroe mítico, custodio de la doctrina y emblema de la nación, de la misma manera que Cromwell o Robespierre.

Convirtió a Rusia en la primera potencia industrial de Europa y la segunda del mundo, durante el nuevo mandato se inició la conquista del espacio y el diálogo con Occidente, la explotación de las tierras vírgenes y el cisma con China.

Breznev gobernó durante dieciocho años, durante los cuales la Unión Soviética se encaminó a su declinación, lo más grave: en esos años se produjo una especie de segunda revolución industrial, la revolución informática, y la URSS no ajustó su paso a los nuevos tiempos y se fue quedando rezagada.

En el breve año del gobierno de Konstantin Chernenko, el deterioro de la URSS alcanzó el borde del abismo. La elección de Gorbashov era la señal esperada para conducir a la nación soviética hacia una nueva modernización.

A Chernenko lo sustituyó Mihail Gorbachov, quien seis meses después se entrevistó con Reagan en Ginebra. La estrategia de la guerra de las galaxias, lanzada por el presidente estadounidense, estaba arruinando a la Unión Soviética.

Gorbachov promovió una serie de audaces y rápidas medidas de transformación del país que ocupaba la sexta parte de la tierra, que fueron concesiones agotadoras del sistema.

2. HISTORIA DE LA PERESTROIKA

“Proceso puesto en marcha en la ex Unión Soviética por Mijail Sergueyevich Gorbachov a finales de la década de los 80, con el objetivo de reformar y preservar el sistema socialista. Este intento fracasó con el colapso de la URSS”.

La historia de la Perestroika, vendió su patria a los yanquis, es la aplicación del principio "divide et impera" (divide y vencerás) que tan buenos resultados les ha dado a los gringos en la Patria Grande.

El primer episodio tuvo lugar con la guerra de independencia de Tejas. En aquella ocasión Méjico perdió la mitad de su territorio al ceder a USA los estados al norte del Río Grande (Tejas, Nuevo Méjico, Arizona, Nevada, California y Colorado).  

Podríamos citar múltiples intervenciones del imperialismo yanqui en la Patria Grande, con un único objetivo; balcanizarla (dividirla) y esquilmar sus recursos. Lo que sucedió en la Unión Soviética y en Yugoslavia forma parte de la misma estrategia balcanizadora, el punto débil de la URSS era su condición de imperio multiétnico, formado por gran número de nacionalidades, que convivían en paz y en prosperidad.

Además de fomentar el nacionalismo chauvinista en las repúblicas soviéticas (sobre todo en las repúblicas bálticas), la desintegración de la URSS no habría sido posible sin que alguien desde dentro hiciera derrumbarse el imperio soviético. Aquí es donde juega su papel el mayor traidor de la historia: Gorbachev. Este sujeto es nuestro enemigo número uno y los nacional-bolcheviques ya hemos puesto precio a su cabeza. Con la excusa de la perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia informativa), Gorby dio al traste con los logros de la revolución bolchevique. Gracias a él y a oportunistas como el dipsómano Yeltsin, hoy Rusia es un país plagado de corrupción, mafias, terrorismo, pobreza y miseria. Por suerte el Partido Nacional-Bolchevique es el ejemplo de que el pueblo ruso todavía conserva su orgullo y sus valores espirituales.

Es necesario señalar también el papel del Vaticano en esta estrategia yanqui. Juan Pablo II, conocido por su anti-comunismo, nunca ha deseado el entendimiento con la Iglesia Ortodoxa rusa y ha crispado las relaciones entre católicos rusos y ortodoxos rusos para avivar más las disensiones entre los cristianos (otra forma de dividir, al servicio del imperialismo yanqui-sionista).



3. LA CAIDA DE LA URSS

El conglomerado humano de una de las naciones enviadas hacia el Este por Stalin cuando se produjo la invasión alemana fue expulsado en tan sólo tres días. La estructura territorial de la URSS había sido la consecuencia convergente de las sospechas del dictador soviético con respecto al federalismo y de sus necesidades tácticas de dar una apariencia de satisfacción a las reivindicaciones de pluralidad. Stalin no hizo otra cosa que nombrar desde arriba a los responsables políticos.

Cuando se produjo una liberalización, aunque fuera inicial, todo el complicado sistema de organización territorial de la URSS -en el que las repúblicas podían tener 147 millones de habitantes o tan sólo dos y en el que existía, además, un mosaico caleidoscópico de unidades políticas menores- acabó quebrando. En agosto de 1989, una cadena humana en la que participó el 40% de la población -cinco millones de personas- testimonió la decidida voluntad de los habitantes de los Países Bálticos por desligarse de la URSS. Sin embargo, no habiendo reconocido hasta el momento los Estados Unidos la incorporación de los Países Bálticos a la URSS, lo que sucediera en ellos podía suponer un serio peligro para la política exterior de Gorbachov.

En marzo de 1990, de un plumazo desapareció en la URSS el papel dirigente del PCUS, al que nadie utilizó como una especie de maquinaria política oficial o de partido autónomo. Ello le sumió en la impotencia, para indignación de los más ortodoxos. Además, desde 1987 los problemas económicos se multiplicaban y, en 1990, el nivel de vida se desplomó. Las elecciones celebradas en Rusia en mayo de 1990 por primera vez establecieron una representación en estricto acuerdo con la población y sin un componente corporativo, como las celebradas anteriormente en el conjunto de la URSS; no hubo, además, distritos sin candidatos y la censura prácticamente desapareció a partir de este momento.

La reunión del Congreso, en marzo de 1990, permitió a Gorbachov convertirse en presidente de la URSS, un cargo ahora mucho más importante y semejante en la amplitud de sus funciones a la Secretaría General de antaño.

El invierno 1990-91 transcurrió en medio de una histeria política que explica acontecimientos posteriores. En el momento más dramático, en diciembre de 1990, se produjo la dimisión de Shevardnadze, que había sido co-protagonista de la política exterior soviética desde 1985.

En marzo de 1991, Gorbachov ganó, con el 70% del voto, un referéndum acerca del mantenimiento de la URSS, pero la victoria resultó tan pírrica que en nueve meses había desaparecido no sólo la URSS sino también el puesto que desempeñaba el líder soviético. En abril, se llegó al acuerdo de Novo-Ogarevo, destinado a hacer posible esa nueva vertebración. Gorbachov quería una nueva unión pero quiso imponerla a la población y a Yeltsin, y ambos no la aceptaron. Fue, por tanto, la propia Rusia quien acabó con la URSS.

Las consecuencias de la derrota del golpe de Estado fueron decisivas para el destino de la URSS. La ruptura de la unión se produjo porque Yeltsin no concibió otro modo de acabar con Gorbachov y porque éste y los militares se negaron a actuar por la fuerza o ni siquiera concibieron la posibilidad de hacerlo.








4. CONCECUENCIAS QUE DEJA PARA LA URSS

En 1985, no parecía posible una Unión Soviética fragmentada ni con una industria o una agricultura que no estuvieran colectivizadas; en 1991 lo primero era una evidencia ya consolidada y a lo segundo parecía conducir un proceso ya incontenible. Sin tener en cuenta lo sucedido en la clase dirigente soviética puede llegar a comprenderse la Perestroika y la posterior democratización de la antigua URSS. Verdad es que todas las circunstancias favorecían un relevo generacional al frente de la URSS

Como se ve, cualquiera de las biografías de los dirigentes sirve para percibir la magnitud de la tragedia vivida por la URSS a lo largo de los años. Para comprender la figura y la obra de Gorbachov, es esencial considerarle como un reformador decidido, pero un tanto perplejo e incluso confuso en cuanto a los objetivos. Tuvo muy clara la idea de sustitución de lo existente pero nunca llegó a saber bien qué remedios emplear para producir cualquier reforma ni, menos todavía, con qué iba a sustituir definitivamente aquello de lo que tenía conciencia que necesitaba cambiar. "No podemos seguir viviendo de esta manera", aseguró desde un principio, y en sus memorias revela cómo descubrió que un país como la URSS, el primer productor mundial de energía, podía tener problemas de abastecimiento en poco tiempo, debido a la mala organización de la explotación y la distribución.

El caso de China demuestra de forma clara que era posible realizar una transformación gradual pero efectiva, aunque en última instancia se plantearan también en este país idénticos problemas de perdurabilidad del comunismo que en la URSS.

En 1985, el propósito del nuevo dirigente soviético se inscribió en una línea que, en definitiva, resultaba muy tradicional en el sistema soviético. Luego, a partir de 1988, se produjo un deslizamiento hacia el predominio de lo político, planteado como una exigencia previa y fundamental. La reforma económica se esfumó del horizonte ante esta urgencia y ello agravó una situación ya de por sí complicada. Cualquiera de los observadores de la URSS en proceso de cambio -soviéticos o extranjeros- pudo constatar que en un primer momento no había ningún programa económico; cuando los hubo resultaron demasiado divergentes y sólo engendraron polémica política interna. Pero casi nada se llevó a la práctica, con el resultado de que, a comienzos de la década de los noventa, la antigua URSS se despeñaba en el abismo de la catástrofe económica.