Percepción del movimiento

Psicología experimental. Movimiento real y aparente. Información visual y sonora. Flujo óptico. Detectores de movimiento

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TEMA 12: PERCEPCIÓN DEL MOVIMIENTO.

El análisis de la percepción del movimiento ha partido del estudio de la imagen retiniana. Un objeto cuya imagen se mueva en la retina puede estar moviéndose en el espacio, o el observador puede estar moviéndose respecto al objeto.

1. Movimiento real.

Llamaremos real al movimiento percibido que está asociado con la traslación de un objeto o de un punto en el espacio físico.

El estudio del movimiento real en la tradición clásica se ha concentrado en la investigación de los umbrales de detección del movimiento. Los estudios utilizados han sido puntos que se desplazan con velocidad uniforme en sentido horizontal o vertical en el campo visual. Hay una gran cantidad de variables que pueden afectar el valor del umbral absoluto: luminancia, duración de la estimulación, grado de uniformidad del movimiento, tamaño del campo sobre el que ocurre el movimiento...

- Fijación visual en un objeto que se mueve

En un caso, el observador puede fijar su vista en un punto estático del campo visual mientras que el objeto cambia de una posición a otra. En el segundo caso, el observador fija su vista en el objeto que se mueve. En este segundo caso un punto luminoso en un espacio oscuro y por tanto sin punto de referencia alguno distinto del mismo objeto en movimiento, debe tener una velocidad mínima de entre 10 y 20 minutos de arco por segundo. Esto es lo mismo que decir que se necesita una velocidad de 0.254 cm/seg. para que el movimiento sea captado.

Cuando el umbral absoluto es medido en un campo visual que proporciona puntos de referencia, de 1 o 2 minutos de arco por segundo, o lo que es lo mismo 0.0254 cm/seg bastan para detectar el movimiento.

- Punto de fijación en un punto estacionario.

Aubert encontró que el umbral absoluto para regiones situadas 9 grados de arco a un lado del punto de fijación era aproximadamente de 18 minutos de arco/seg cuando el campo visual tenia un fondo estacionario visible.

El efecto Troxler consiste en que si un observador fija su vista en un punto en frente de él y trata de ver una línea en reposo situada en la zona periférica de visión, la línea puede desaparecer con mucha facilidad.

La “paradoja de Aubert-Fleischl” consiste en que un objeto parece moverse más lentamente cuando la vista se fija en él cuando el punto de fijación es estático y el objeto en movimiento se ve periféricamente.

Durante los movimientos sacádicos la agudeza visual se deteriora, fenómeno que se conoce con el nombre de “supresión sacádica” y esto, unido a que durante los movimientos oculares el fondo estacionario sobre el que se percibe el movimiento se vuelve borroso, puede provocar que el movimiento percibido parezca más lento.

- Límites superiores de resolución.

Si la velocidad de un objeto aumenta, llega un momento en que la forma del objeto no puede ser diferenciada, se hace borrosa y se tiende a percibir una raya continua. Este fenómeno de fusión se ha encontrado que tiene lugar cuando el objeto alcanza velocidades que oscilan entre los 12 y los 32 grados/seg.

2. Movimiento aparente.

Hablamos de movimiento aparente cuando la percepción de movimiento no va asociada a desplazamiento físico del estímulo. El fenómeno más conocido de movimiento aparente es el llamado “movimiento estroboscópico”.

Wertheimer utilizó un taquistoscopio para presentar a un observador dos cortas líneas verticales, separadas un centímetro entre sí. Fueron presentadas una después de otra con un intervalo entre estímulos (IEE) variable. Si el intervalo entre estímulos (IEE) era de unos 200 ms o más largo, la percepción era claramente de sucesión. Si el intervalo entre estímulos (IEE) era de unos 30 ms o menos, las dos líneas parecían ser presentadas simultáneamente. Entre estos dos límites la percepción correspondía claramente a distintos tipos de movimiento. Cuando el intervalo entre estímulos (IEE) era de unos 60 ms la línea parecía claramente moverse de un punto a otro. Este movimiento fue llamado “movimiento óptimo” y posteriormente “movimiento beta”. Entre 60 y 300 ms se producían una serie de movimientos de distinto tipo, el más importante de los cuales se conoce como “movimiento fi” o “movimiento puro” porque la impresión es de movimiento entre los dos lugares aunque no se percibe un objeto que se mueva.

Las “leyes de Korte” relacionan el valor crítico de umbral para obtener el movimiento beta con variables tales como el tiempo de exposición de los dos estímulos, sus luminancias, su separación espacial y duración del intervalo entre estímulos (IEE). Las más importantes de estas relaciones pueden resumirse de la siguiente forma:

a) Si el intervalo entre estímulos (IEE) es constante, la distancia óptima para el movimiento aparente varia directamente con la intensidad del estímulo.

b) Si la distancia entre estímulos es constante, el valor óptimo de intensidad del estímulo necesario para producir movimiento aparente varía inversamente con el intervalo entre estímulos (IEE).

c) Si la intensidad se mantiene constante, el valor óptimo para la distancia entre estímulos varía directamente con el intervalo entre estímulos (IEE).

3. Relaciones entre movimiento aparente y movimiento real.

Wertheimer y Köhler propusieron que los puntos retinianos separados que son excitados en el movimiento aparente generan regiones de excitación en las áreas correspondientes del cortex que interactúan eléctricamente entre sí. Cuando las condiciones de estimulación son tales que las excitaciones se fusionan, se produce la percepción del movimiento.

Para los gestaltistas, el movimiento real se explicaba en base a la fusión de zonas corticales próximas. Sin embargo, en el movimiento real la distancia espacial entre procesos interactuantes es tan pequeña, que las fuerzas de atracción generadas son muy fuertes. En el movimiento estroboscópico las fuerzas de atracción son más débiles.

La investigación neurológica moderna demostró que el cortex no es necesario para le percepción de movimiento estroboscópico.

Kolers comprobó la sensibilidad visual a una línea muy tenue situada en el trayecto de un punto luminoso que se movía realmente y comprobó que la sensibilidad disminuía considerablemente. Por el contrario, cuando después la línea era situada en el trayecto “aparente” de un punto luminoso que era encendido y apagado en dos lugares diferentes a intervalos productores de movimiento estroboscópico, la sensibilidad no se veía afectada.

Kaufman y colaboradores encontraron que el movimiento aparente en situación de movimiento estroboscópico comenzaba a percibirse cuando el intervalo entre estímulos (IEE) correspondía a una velocidad de línea que no difería significativamente de la velocidad que en la condición primera provocaba una percepción borrosa. Es decir, el movimiento aparente era percibido cuando un objeto en movimiento real comenzaba a alcanzar su umbral superior.

Cuando el objeto se mueve realmente y es visto en posición estática antes y después del movimiento, si la velocidad del objeto es alta, el movimiento aparente se superpone al real.

Parece que los procesos implicados en el movimiento real y aparente son distintos.

Rock y Ebenholtz hicieron que sus sujetos tuvieran los ojos a un lado y a otro para mirar a través de dos ranuras a dos lugares diferentes en los que una luz era apagada y encendida alternativamente. A través de cada ranura sólo podía verse una luz. Si los movimientos de los ojos se sincronizaban con el encender y apagar de las luces, el observador vería una luz en una ranura y otro luz en la otra ranura. El resultado fue que los sujetos veían una luz moviéndose de un lugar a otro (movimiento estroboscópico) sin que existiese cambio en la posición retiniana.

4. Integración de la información visual y motora.

Helmholtz se basaba en el supuesto de que la información aferente resultante de un movimiento ocular era combinada con la información referente al desplazamiento retiniano.

El papel asignado por Helmholtz a la aferencia oculomotora en la explicación de este problema no ha resistido la crítica de la investigación. En primer lugar la información sobre la posición del ojo no es lo suficientemente precisa para realizar el cálculo postulado con la exactitud requerida.

La información que el sistema visual toma en consideración en la efectora que va desde el cerebro a los músculos oculares y a otras partes del cuerpo. Estos datos fueron puestos de manifiesto por Von Holst.

Primero paralizó los músculos oculares del observador para que no pudiese moverlos en una determinada dirección y luego le pidió que moviera los ojos en esa dirección. Con estas instrucciones trató de provocar una señal eferente de movimiento hacia la derecha que no fuera acompañada de desplazamiento en la imagen retiniana. El resultado fue que el observador percibía el mundo visual moviéndose hacia la derecha. En un segundo experimento provocó un desplazamiento de la imagen retiniana moviendo mecánicamente el ojo paralizado hacia la derecha, pero no instruyó al sujeto para que lo moviera, evitando así la presencia de señal efectora. El observador percibió movimiento del mundo visual hacia la izquierda. En otro experimento pidió al sujeto que moviera el ojo paralizado y al mismo tiempo se lo movió mecánicamente en la misma dirección. En este caso los efectos de anularon, y el sujeto manifestó percibir un mundo estacionario.

5. Teorías del flujo óptico.

Gibson y Johansson proponen un modelo perceptual basado en el estudio del flujo óptico.

La percepción es directa, para Gibson, y consiste en la captación de la información presente en la conformación óptica. Para Gibson cada tipo particular de movimiento produce un patrón de cambio único en el conjunto de la estimulación.

La postura de Gibson es enormemente sugerente y de hecho está teniendo una gran influencia en la actualidad. Los investigadores que trabajan en esta línea se concentran en el estudio de la información disponible en la conformación óptica y su relación con distintas clases de movimientos.

La postura de Johansson es menos rígida que la de Gibson y más abierta al estudio de la codificación de la información. Comparte con Gibson la crítica a la utilización exclusiva de la geometría euclídea como método de análisis del estímulo y defiende también un modelo perceptual basado en el estudio del flujo óptico del patrón estimular. No se limita a llevar a cabo descripciones cualitativas del flujo, sino que propone la utilización de un método preciso: el análisis vectorial. Este análisis es tanto un método de descripción del estímulo como el tipo de análisis que el sistema visual hace de la estimulación.

La utilidad del análisis vectorial como método de estudio de la percepción del movimiento ha sido extendida al estudio de otras formas de movimiento por Johansson y otros autores.

6. Los detectores de movimiento.

Una tercera línea de investigación sobre la percepción del movimiento se trata de el descubrimiento de campos de receptores especializados en la percepción del movimiento. El origen de estos trabajos se encuentra en el hallazgo de Lettvin, Matura, McCulloc y Pitts de células en el tectum de la rana que respondían cuando un objeto pequeño y redondo se movía a través del campo visual, pero no respondían cuando el mismo objeto estaba estacionario.

La evidencia psicofísica de detectores de movimiento en el hombre es también clara e indiscutible.

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