Pepita Jiménez; Juan Valera

Literatura española del siglo XIX. Realismo. Narrativa y novela realista. Género epistolar. Escritores realistas. Biografía. Contexto histórico-político. Argumento. Temas. Modelo femenino. Estructura. Personajes

  • Enviado por: Laurita 1990
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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  • Ficha técnica

Título: Pepita Jiménez

Autor: Juan Valera.

Personajes: Luis de Vargas, Pepita Jiménez, Pedro de Vargas, Vicario, Antoñona, don Gumersindo, Currito, conde Genazahar, Casilda…

Género literario: Novela realista. Subgénero epistolar.

Nº de páginas: 352

Editorial: Cátedra

  • ANÁLISIS DE LA OBRA

La obra se escribe en el s.XIX, en pleno auge del Realismo, movimiento que surge como reacción lógica ante los excesos del Romanticismo. Esta es una época en la cual los autores buscan el reflejo de la sociedad, de la realidad en la que viven. Todo se centra en la vida cotidiana, en los problemas e inquietudes de la gente. Los autores utilizan un lengua coloquial para identificar a cada personaje con su nivel social, permitiendo incorrecciones y vulgarismos. El autor además se mantiene siempre al margen de la historia, dejándose notar únicamente cierta intencionalidad didáctica (novelas de tesis). Triunfa el costumbrismo, sobre todo a partir de la publicación de “La Gaviota” (1849) de Fernán Caballero. Las obras tienen carácter español, a pesar de la gran influencia de la narrativa europea.

Nos encontramos también con un movimiento literario lleno de debates por la contraposición entre realismo e idealismo, en un complejo entendimiento de estas nociones que engloban cuestiones de técnica artística y declaraciones ideológicas y procesos de intenciones sobre determinados compromisos políticos. A partir de 1870, con la aparición de la primera obra de Galdós, La fortuna de oro surge un mayor interés por la novela con una marcada tendencia al realismo costumbrista, psicológico y social. La Reformación (1874) incrementa aún más dicho interés y da lugar a obras como Pepita Jiménez y El sombrero de tres picos.

Juan Valera

Nació en 1824 en Cabra, España. Fue un escritor diplomático español. Cursó filosofía en el Seminario de Málaga. Estudió Derecho en Sacromonte y en la Universidad de Granada y Madrid. Estuvo dos años con el Duque De Rivas en Nápoles para seguir su carrera diplomática. Fue elegido Diputado, por lo que dejó su carrera de Diplomático. En 1861 ingresó en la Academia Española y más tarde fue su director. Se enfermó de la vista y se retiró de la vida pública en 1895. Su obra literaria fue mucho mejor que su vida política. Murió en 1905.

Su estilo fue personal, elegante y pulcro. Fue precedente de la generación del 98.

Algunas de sus novelas fueron Pepita Jiménez (1874), Las Ilusiones del Dr. Faustino (1875), El Comendador Mendoza (1877), Pasarse de Listo (1878), Doña Luz (1879), Juanita La Larga (1895), Genio y Figura (1879), y Morsamor (1899).

Tema

Durante la lectura del libro se nos plantean dos temas: por un lado el amor, una especie de amor prohibido e inconfensable; por otro lado la dificultad de elección entre dos opciones de suma importancia para el protagonista: ordenarse sacerdote o dejar la vocación por amor y casarse. Vemos estos dos temas impregnados en el desarrollo del libro.

Argumento

Don Luis de Vargas, joven seminarista, se desplaza hasta su lugar de nacimiento para complacer a su padre y afianzar su relación con él. Una vez allí conoce en las salidas al campo a la que, en teoría, va ser madrastra suya. Pasado el tiempo y ampliándose las salidas junto a Pepita y las tertulias de la noche que se desarrollaban en su casa los dos jóvenes se enamoran secretamente uno del otro, pero su amor se ve opositado por el amor que también siente el padre de don Luis hacia la ya nombrada Pepita. Don Luis decide que va a volver al seminario, pero cuando va a despedirse de Pepita se da cuenta que esta locamente enamorado de ella, y tras horas de conversación en una cita concertada por Antoñona (aya de Pepita) deciden que van a casarse cuanto antes. Cuando el joven don Luis va a confesarle el amor que siente por Pepita a su padre éste ya estaba al tanto, y se siente orgulloso de que la chica se enamore de alguien de su misma sangre.

Estructura

  • Cartas de mi sobrino: En esta parte Don Luis de Varga escribe una serie de cartas a su tío el señor Deán, donde narra desde su llegada al pueblo natal hasta el 18 de junio cuando hace el propósito de volver con él. En estas cartas Luis expresa sus vivencias en el pueblo, cómo al principio se siente un poco incómodo pero poco a poco se va adaptando. También nos relatan los encuentros con Pepita y el desarrollo de sus sentimientos hacia la viuda, siempre contrariados por el sentir de su vocación religiosa. Las cartas están escritas en primera persona.

  • Paralipómenos: Es un relato escrito en tercera persona (se piensa que por el señor Deán) en los que se relata la perdida pasión de Pepita hacia Luis, sus deseos de que no marche y se case con ella, y cómo al final Antoñona consigue un encuentro entre los dos y el triunfo de su relación.

  • Cartas de mi hermano: Es el epílogo. Son cartas escritas por don Pedro de Vargas a su hermano el señor Deán. En ellas nos cuentan como continúa la vida de los felizmente casados Luis y Pepita y de algunos personajes secundarios, como Currito, el conde de Genazahar…

  • Personajes

    Luis de Vargas: Protagonista masculino de la obra. Es un joven de 22 años, alto, de pelo y ojos negros y buena figura dedicado desde los 10 plenamente a la purificación del alma y al camino del sacerdocio. Al conocer a Pepita sufre una lucha interna en la que se debate entre el amor y su vocación, expresada en las cartas que escribe a su tío. Por un lado quiere estar con Pepita, vivir con ella casados, tener hijos… pero por otro lado teme defraudar a los que le rodean, sobre todo a su padre y a su tío, y cree que debe seguir con su vocación.

    Pepita Jiménez: Protagonista femenina. Joven de 20 años, de hermosa figura y alma pura, que sin quererlo produce un enamoramiento entre ella y don Luis de Vargas. Tuvo una infancia y adolescencia duras (pg 147-150) que marcaron en ella un espíritu dedicado a Dios y que despierta interés en el sexo opuesto. Desde que conoce a Luis se enamora perdidamente de él y desea por todos los medios que no sea sacerdote y que se case con ella, tanto que llega a enfermar.

    Cabe destacar ciertos personajes secundarios como Pedro de Vargas, padre de Luis, el cual corteja a Pepita y quien tuvo una vida amorosa juvenil muy intensa; señor Deán, quien no aparece directamente en la historia pero que a través de las cartas de Luis expresa su opinión sobre el amor de su sobrino a Pepita; Antoñona, aya de Pepita, que ayuda a ésta a que su relación con Luis acabe de forma triunfal; el señor Vicario, anciano bobalicón pero conocedor de la vida, que es el principal confesor de Pepita y Luis, y que de forma indirecta aumenta el amor entre ellos; Currito, primo de Luis, quien al principio se burla de él pero al saber que sabe manejar bien los caballos le admira y le sigue a todos lados; conde de Genazahar, jugador pendenciero, que cortejó a Pepita, pero como le rechazó, siente un odio interno hacia su persona; éste acaba mal al desafiar a don Luis, quien le acaba ganando.

    Análisis en las formas de expresión

    En la obra aparecen dos tipos de narrador: en las cartas tanto de don Luis como de Don Pedro, los narradores son ellos mismos, están escritas en primera persona. En Paralipómenos, en cambio, el narrador es omnisciente, está en tercera persona.

    Casi toda la obra se compone a través de partes narrativas, aunque nos encontramos con ciertas descripciones, como la del tocador de Pepita (pg 249-250, líneas 8-20; 1-9) o la figura de don Luis (pg 286, líneas 10-16). Hay muchos y variados diálogos, pero creo que el más importante y el que decide el destino de la obra es el que entablan Pepita y Luis en la cita que les concierta Antoñona el día de San Juan (pg 296-311)

    Léxico

    Es una mezcla entre un lenguaje culto y coloquial, pues cada personaje utiliza uno diferente. Don Luis y el señor Deán utilizan un lenguaje culto, ya que han sido educados y formados en círculos donde reina la cultura, en un ambiente de clero donde se concede gran importancia a la sabiduría. El señor Deán, hombre letrado, ha pasado sus conocimientos a través de libros y enseñanzas a don Luis y por ello éste también utiliza un lenguaje moderado. Los otros personajes, como Pedro de Vargas, Pepita, Antoñona, Currito… Utilizan un lenguaje más coloquial e incluso en algunos momentos vulgar, porque han sido educados en el entorno del pueblo, familiar, sin formalidades, donde todos conocen a todos y no se concede tanta importancia al saber o a la cultura, aunque también sepan moderar su vocabulario en ciertas ocasiones.

    Sintaxis

    En la obra abundan las oraciones compuestas, pues el autor utiliza siempre frases largas, con muchas comas y puntos y coma, para expresar lo que ocurre. Personajes como Luis y Pepita suelen lanzar preguntas retóricas en sus pensamientos sobre el amor; don Luis sobre todo por el trance entre su vocación y la pasión hacia Pepita y ésta última sobre el desánimo y el pesar de la no correspondencia que percibe hacia el final por parte de don Luis.

    Valores

    El amor, definido plenamente entre Pepita y Luis; la confianza, entre Luis y el señor deán o entre Antoñona y Pepita, y el señor Vicario con los dos jóvenes; la amistad, entre Currito y Luis… etc. También nos encontramos con ciertos valores negativos como puede ser el odio, denotado en el enfrentamiento entre en conde de Genazahar y Luis, o la desconfianza de Luis al no hacer saber a su padre que ama a Pepita.

    Valoración personal

    Me ha parecido una bonita historia de amor, en la que éste triunfa por encima de una vocación religiosa (que en mi opinión veo como una elección excelente). Hay ciertas partes que no me agradaron demasiado porque ralentizaban la lectura y la hacían más soporífera, como son los pensamientos de don Luis sobre la religión y su vocación, en los que habla de temas abstractos, de Dios, del amor divino, que a mí por ejemplo me confundían, al meter sobre todo nombres propios y pasajes de la Biblia desconocidos totalmente para mí, y que creo que sobraban en la obra. Considero que la obra comienza a resultar más interesante (o por lo menos a mí me lo parece) cuando don Luis se lanza y besa a Pepita, momento a partir del cual se desatan los sentimientos entre los dos, las dudas del joven y el desenfreno de ella, finalizando todo con el triunfo del amor entre ambos.

    Con esta obra el autor nos quería transmitir su punto de vista sobre el contraste entre la religión y el amor, los problemas que puede ocasionar el enlace de estos dos temas y la forma de resolver tales problemas, y para mí lo ha conseguido plasmar.

    BIBLIOGRAFÍA: Los datos sobre el autor han sido recogidos de Internet en www.google.es, mientras que toda la demás información ha sido sustraída del libro.