Pensamiento político y económico en el siglo XIX

Historia universal. Liberalismo. Nacionalismo. Tradicionalismo. Catolicismo. Imperialismo. Socialismo. Anarquismo. Malthus. Marshall. Hegel

  • Enviado por: Eduardo Ibañez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 26 páginas
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PENSAMIENTO POLÍTICO Y ECONÓMICO EN EL SIGLO XIX.

  • PENSAMIENTO POLÍTICO

  • HEGEL.

    Las ideas políticas de Hegel, son importantes más que por si mismas por la influencia que tres líneas básicas del pensamiento de este autor ejercerán en teorías posteriores:

    1. El método dialéctico

    Para Hegel la Historia es el desarrollo paulatino que se produce desde la realidad objetiva de la que todo procede, la idea original, hacia el Espíritu Universal, el Absoluto, en un proceso ininterrumpido de perfección de dicha idea.

    Este proceso de desarrollo de la idea es posible gracias a la lógica de la dialéctica(tesis-antítesis-síntesis). El individuo movido por su subjetividad, desea acceder a lo universal(idea moral).

    2. La idea de nacionalidad

    Según Hegel, la única forma que tiene el individuo de acceder al Espíritu Universal es a través de la mediación de un pueblo. Es por ello que de entre sus postulados filosóficos debemos destacar que según él:

    • El Espíritu que actúa en la Historia es el espíritu de un pueblo(espíritu nacional), de manera que el Espíritu Universal se encarna en un momento histórico concreto en un pueblo, dotándolo de una cultura que es asumida por los sujetos de una nación.

    3. La concepción Hegeliana del Estado

    En cuanto al Estado a Hegel le interesa, ya que es una manifestación política concreta de lo que él denomina Razón Absoluta. En este sentido primeramente le interesará conocer que es el Estado, para juzgar posteriormente las acciones de los Estados concretos. Según este autor el Estado es el instrumento de conciliación entre la libertad individual y el interés universal. Gracias a la razón, el hombre es capaz de trascender su libertad individual para realizarla en lo universal a través de lo que él llama orden objetivo(comunidad organizada), ya que aunque libertad individual y orden objetivo están en oposición, el Estado logra superarla mediante una astucia que el mismo pone en juego: Sirviéndose de la libertad individual lleva a los hombres a reconocer la necesidad de un poder superior y el carácter razonable de su ley, (es decir, los hombres gracias a su libertad individual crean una organización que aunque les limita individualmente la libertad, se la garantiza al nivel universal). Por tanto para Hegel el Estado es una organización racional de la libertad, ya que el individuo puede satisfacer en él sus intereses y reconoce como justas sus leyes, de carácter histórico.

    Sin embargo este Estado no es para Hegel definitivo, ya que se encuentra sometido a nuevas transformaciones que vienen determinadas por tres circunstancias básicas:

    • Las relaciones entre los Estados.

    • Las crisis internas que destruyen el Estado.

    • Cuando parte de la sociedad civil deja de encontrar justificación en el Estado.

    EL LIBERALISMO

    El liberalismo no puede concebirse como una ideología uniforme. Muy al contrario, presenta grandes diferencias según los países y dentro de estos, según las épocas y según las tendencias.

  • EL LIBERALISMO INGLÉS

  • Se ocupa fundamentalmente de los problemas económicos. Entre los autores más destacados de la primera mitad del siglo destacan:

    • Jeremy Bentham. Es el representante del radicalismo utilitario. Según éste la reforma de la ley ha de servir a un principio utilitario: Lograr la máxima felicidad para el máximo número de hombres. La actividad política es buena o mala en la medida que proporcione o no, felicidad.

    • James Mill. Relaciona el principio Benthamiano con la doctrina del gobierno representativo. Según él, la felicidad general se conseguía mediante el ejercicio del poder legislativo, enteramente al servicio de los intereses colectivos. El sufragio universal y adecuada educación de los electores permitirían hacer coincidir los intereses de éstos con los del gobierno De manera que mediante la instrucción era posible armonizar intereses individuales y colectivos.

    • Stuart Mill. Para este autor la libertad es un bien individual y social en si mismo, independientemente del principio de felicidad de los dos autores anteriores. Además considera que el Estado ha de realizar las condiciones de la libertad y por ello debe intervenir para conseguir mejoras colectivas. Mill se opone así a los postulados del no-intervencionismo del Estado ante la acción individual(laissez faire). Frente a la ética hedonista de Bentham, Mill defiende una moral cuyo fundamento sea el respeto a la persona.

    A partir de 1848 el liberalismo político se consolida en Inglaterra y no conocerá ya graves conflictos sociales o morales. De entre los pensadores liberales de la segunda mitad del siglo destacan:

    • Herbert Spencer. Influenciado por el darwinismo pretende aplicar la biología a la sociedad. En realidad pretende fundamentar el liberalismo sobre la biología, ya que según él la sociedad es un organismo vivo sometido a las leyes de la evolución que Darwin había señalado para los seres vivos(por ello considera que las instituciones como los seres vivos son interdependientes entre si). Según esto el liberalismo perdía su sentido moral, ya que se trataba de un estado evolutivo, en el que según el proceso de selección natural se producía una lucha por la vida y el triunfo de los más fuertes(en este caso de los más aptos). Por tanto la posición de Spencer respecto a la sociedad ha sido considerada como ultraconservadora, al justificar el predominio absoluto de la burguesía en la sociedad, y las malas condiciones de vida de la clase trabajadora.

    • La escuela de Oxford. La teoría de Spencer sobre el liberalismo hacía que este fuera fácilmente atacable desde otras posiciones. Por ello la escuela de Oxford y en especial Thomas Hill Green, revisarán esta teoría, afirmando que la naturaleza del hombre es fundamentalmente social y afirma que la participación en la sociedad es el deber moral óptimo para lograr el desarrollo personal. El interés general no se oponía a la felicidad individual. La sociedad políticamente organizada debía crear las condiciones concretas para el desarrollo de la moral, y la libertad debía ser la consecuencia de permitir hacer aquello que fuera conforme con el libre desarrollo moral de los individuos. Estos puntos de vista reflejaban los cambios acontecidos en la sociedad británica, en la que se había producido un descrédito de las teorías del no-intervencionismo del Estado ante la acción individual(laissez faire), que propiciaron la necesidad de la intervención política para crear una sociedad más humana y más justa.

  • EL LIBERALISMO FRANCÉS

  • El liberalismo francés se ocupa fundamentalmente de problemas políticos. En Francia la carencia de industria y la existencia de una economía esencialmente agrícola, dificultaron la implantación del liberalismo a corto plazo. De hecho, esta ideología fue de oposición durante la restauración, triunfará en 1830 y 1848, aunque será apartada del poder en 1851 y no volverá a él hasta bien entrada la segunda mitad del Siglo XIX, con la proclamación de la Tercera República. De entre los pensadores liberales franceses podemos destacar:

    • Benjamín Constant. Es el teórico del liberalismo bajo la restauración. Su teoría del gobierno representativo coincide básicamente con el pensamiento tradicional inglés, es decir, atribución del poder legislativo a dos cámaras, responsabilidad ministerial, defensa de la libertad religiosa y de las libertades locales. El rey debe reinar pero no gobernar. Constant es defensor del sufragio censitario, ya que según él la propiedad proporciona la rectitud de juicio.

    • Alexis de Tocqueville. Representa el liberalismo con importantes matices de tradicionalismo. Su pensamiento es el de un moralista que medita constantemente sobre la libertad. Ésta, para él está en peligro por la tendencia a la igualdad, hacia la democracia. Sin embargo cree ilusorio oponerse a ella. Según él es básico aprender a entender la democracia con objeto de que no caiga en el nepotismo o la anarquía. No cree en las instituciones como medios que garanticen la libertad. Considera al individualismo como la causa de la destrucción de las sociedades, y frente a él formula una serie de remedios, tales como la creación de organizaciones asociativas de todo tipo, la descentralización administrativa y el estímulo de la responsabilidad social y por el bien público(la moral ha de primar sobre la política).

    El Orleanismo

    El liberalismo toma el poder en 1830, basándose en el régimen de Luis Felipe de Orleans, al que apoyarán múltiples familias políticas burguesas. Bajo este gobierno el liberalismo cayó en una serie de contradicciones que lo debilitaron hasta hacerlo caer. Así, por ejemplo, frente a la teoría liberal del libre comercio, la política oficial se caracterizó por el proteccionismo de la economía francesa. Frente al anticlericalismo tradicional de los liberales, se consideró a la Iglesia como una institución respetable. Frente a la doctrina de defensa de las libertades y los derechos, en la práctica se suprimían estas libertades como por ejemplo la de prensa entre otras.

    Por otra parte, después de 1830, Este tipo de doctrina liberal en Francia, conocida como Orleanismo, sobrevino sin añadir nada nuevo. Constituyó una ideología que sustentó un orden burgués con escasos caracteres democráticos.

    El Orleanismo fue un sistema problemático debido a sus contradicciones, que lo atrapaban por un lado entre las exigencias del poder, el progreso industrial, y la competencia internacional y por otro en la realización de las exigencias liberales en el plano político, tales como el sufragio Universal, la libertad de asociación, etc.

    A partir de 1871, tras la caída del Segundo Imperio e instauración de la Tercera República, el liberalismo continúa con el mismo contenido aunque poco a poco se extendió como filosofía a todos los sectores sociales.

    EL NACIONALISMO

    El nacionalismo liberal. El nacionalismo es un fenómeno que nace en la primera mitad del siglo XIX, unido indisolublemente a las revoluciones liberales de esa época.

    Allí donde la industria no existía o era muy escasa y la burguesía tenía un papel muy secundario, nace un nacionalismo liberal y romántico, propiciado por pensadores, escritores y poetas como Michelet o Gioberti. Así por ejemplo, el nacionalismo de Michelet es un canto a la patria francesa. Afirma que la patria se basa en la amistad y que es el punto de arranque para la patria universal. El sentimiento nacional es requisito de la paz y fraternidad universales. La idea de nación está íntimamente unida a la libertad y a la revolución.

    En Italia, Mazzini es, posiblemente el mejor representante de ese movimiento. Desde el punto de vista ideológico este nacionalismo se orienta hacia un misticismo político-religioso que rechaza categóricamente el utilitarismo social y cree en la fraternidad de los hombres, en la fusión de las clases, en el progreso. Política y religión son para los inspiradores de este movimiento inseparables, ya que en caso contrario la política o la religión sólo pueden generar soluciones despóticas o anárquicas.

    El fracaso de la revolución de 1848 termina con los sueños de fraternidad entre los pueblos, ya que en la relación entre naciones se impone la fuerza.

    El nacionalismo de segunda mitad del siglo XIX(antiliberal)

    El nacionalismo en esta época es radicalmente distinto al de la primera mitad de siglo. Las fuerzas conservadoras, en su afán por recuperar protagonismo frente a los liberales, reutilizarán la idea nacional en otro sentido al utilizado hasta la fecha, dotándola de contenidos agresivos, xenófobos, expansionistas. Bismarck en Prusia y Disraeli en Alemania son los máximos representantes de este nuevo nacionalismo, directamente entroncado con el Imperialismo, que considera que la Nación, unida por las raíces y vínculos históricos, políticos y culturales debe vencer a sus enemigos, imponerse a ellos y dominarlos. En esta nueva concepción nacionalista se remarcan los pleitos, los conflictos y las afrentas históricas que la nación ha sufrido a manos de sus enemigos, con el fin de crear un sentimiento nacional por oposición a lo extranjero. Este tipo de nacionalismo tuvo diversos focos de expansión doctrinal, incluso en los países donde había surgido el nacionalismo liberal.

    Así en Francia la derrota de 1871 ante las fuerzas prusianas y la pérdida de Alsacia y Lorena acrecentarán un sentimiento de unidad nacional y de odio al extranjero, fortalecido por las doctrinas de regeneración nacional de Renan. Surge así en Francia un nacionalismo conservador, xenófobo, proteccionista, antiparlamentario, que se nutre de los sentimientos de derrota y el ánimo de revancha del pueblo francés. Algunos de los representantes ideológicos de este movimiento son:

    - Maurice Barrés. Según este autor la energía que necesita un país únicamente puede provenir del pasado nacional, de la tierra y de los muertos. Su nacionalismo exalta el uso de la fuerza, el proteccionismo, la xenofobia y el antisemitismo.

    - Charles Peguy. Coincide en muchos valores con Barrés, aunque este autor se caracteriza por intentar integrar las tradiciones cristianas y revolucionarias con las tradiciones heroicas del pueblo francés.

    • Charles Maurras. Es el creador del denominado nacionalismo positivista, que se opone al sentimentalismo de Barrés y Peguy. A través del periódico “La Acción Francesa” difundió su nacionalismo, que era defensor de la aristocracia, y por ello antiparlamentario, antiburgés y tradicionalista a ultranza. Su concepción política se fundamenta en la Biología(selección natural) que, según él, condena toda pretensión de democracia igualitaria y en la Historia, que desde su punto de vista legitima la continuidad nacional desde el principio de los tiempos. Esta continuidad nacional estaría basada en la monarquía hereditaria, tradicional, antiparlamentaria y descentralizada.

    Como resultado del auge de este nuevo nacionalismo revanchista expansionista y agresivo, que hace hincapié en la amenaza que suponen los otros países(enemistades históricas) y que tendrá su auge a partir de los años 70 del pasado siglo, la tensión entre los diversos países europeos se acrecentará, favoreciéndose el desarrollo de la industria armamentística e iniciándose una nueva etapa en Europa conocida como la Paz Armada(1880-1914) que desembocaría en la I Guerra mundial.

    EL TRADICIONALISMO

    Los cambios sociales que las sociedades europeas soportaron desde principios del siglo XVIII provocaron el nacimiento de corrientes de oposición contrarias a esas modificaciones. Se califica como reaccionario o tradicionalista a aquél que se opone ideológicamente a la revolución. El tradicionalismo es, pues, el movimiento ideológico opuesto a las ideas liberales que irrumpen con gran fuerza en el último cuarto del siglo XVIII y que se consolidarán durante todo el siglo XIX. Los tradicionalistas atribuyen contenidos distintos, y generalmente enfrentados a los asuntos planteados por los liberales. Así, por ejemplo, frente al orden Natural que defienden los liberales para fundamentar sus posturas, los tradicionalistas ligan sus posturas a la Historia. De esta forma toman como puntos de referencia básicos, la continuidad, la herencia, los antepasados, la tierra y el medio.

    Por otro lado, frente al individualismo liberal formulan el asociacionismo en tres niveles: natural(familia), local(regionalismo, descentralización) y profesional(corporativismo)

    Además, los tradicionalistas destacan una serie de valores morales que, según ellos, justifica y hace necesaria el tipo de sociedad que defienden: patriotismo, honor, responsabilidad, energía, virilidad, trabajo bien hecho, héroes y heroísmo y orden.

    Tras las primeras revoluciones burguesas los dos principales teóricos del tradicionalismo contrarrevolucionario fueron Joseph de Maistre y Louis de Bonald. El tradicionalismo de ambos se fundamenta en la teoría del origen divino del poder del monarca. Para ambos la política natural está basada en la Historia. Para Maistre, sin embargo, la Historia se subordina a los designios de la Providencia. Según esto y su visión pesimista de la Historia, la Revolución Francesa fue una expiación deseada por Dios.

    En la concepción de Bonald y Maistre la sociedad no se compone de individuos, sino que son los individuos los que se constituyen como tales a partir de la sociedad, por lo que carecen de derechos frente a ella y únicamente poseen deberes. La sociedad se acomoda al orden de la Providencia, que no puede ser entendido por la razón humana(se muestran contrarios al racionalismo). El Estado también es resultado de los designios de la Providencia y por tanto éste debe establecerse sobre bases teocráticas. De esta manera se afirma el catolicismo, se justifica la Inquisición( Maistre), se propugna el antisemitismo y la defensa de la esclavitud(Bonald). Maistre, además, subordina el poder temporal al espiritual, atribuyendo al Papa una especie de magisterio universal. Por lo demás ambos defienden los valores morales que hemos señalado con anterioridad(orden, asociacionismo, jerarquía, etc.)

    En España, estas ideas tradicionalistas fueron defendidas por Donoso Cortés y Jaime Balmes, que no añadieron nada nuevo a lo ya indicado.

    Pasados unos años, durante la segunda mitad del siglo XIX, en el contexto de las revoluciones liberales de 1830 y 1848, Taine y Renan en Francia establecerán las bases del neotradicionalismo que ejercerá gran influencia sobre el nacionalismo francés.

    Taine es el representante de lo que podemos denominar el tradicionalismo positivista y cientifista. Taine defiende un determinismo basado en el medio, la raza y la época como elementos decisivos en al formación de las ideas y las realizaciones de los hombres. Pretendía estudiar la Historia de forma similar a como lo hacen los biólogos, al objeto de determinar las causas y las leyes que permiten conocer y prever los acontecimientos. En lo político rechaza la democracia, el centralismo estatal(se muestra enemigo del Segundo Imperio) y el revolucionarismo de la Comuna. Según este autor, todo buen gobierno ha de fundarse en el estudio(didactismo) de la naturaleza y la Historia de la sociedad. La dirección política correspondería a las élites intelectuales y la asociación, en todas sus formas, es la mejor manera de librar una educación cívica y moral y una descentralización del poder.

    Rentan no añade elementos nuevos al tradicionalismo, aunque le dota de un estilo. Pretende el robustecimiento de la comunidad a través de la colaboración colectiva y la conservación de la herencia cultural francesa.

    EL CATOLICISMO

    Hemos de destacar que en el seno de la Iglesia Católica los acontecimientos históricos del siglo XIX determinaron el nacimiento de corrientes ideológicas que es preciso destacar:

    - El teocratismo intransigente. Este movimiento, inmediatamente posterior a las primeras revoluciones, se fundamenta en un férreo antiliberalismo, en la defensa del orden establecido por el Antiguo Régimen, en el origen divino del monarca y del sistema político y social imperante hasta la fecha. Según esta ideología cualquier intento de modificar la sociedad o la política es ir contra la voluntad de Dios. Decir que este movimiento coincide en algunos de sus postulados con Maistre, Bonald y Lamenais, estando muy directamente relacionado con el tradicionalismo.

    - El catolicismo social. Esta corriente surge a lo largo del siglo XIX como reacción a la miseria de los trabajadores producida, según los defensores de esta corriente, por los vicios del liberalismo triunfante. Este catolicismo social jugó un papel importante en los acontecimientos de 1848. Uno de los católicos sociales más relevantes fue Frederic le Play. Este autor era contrarrevolucionario desde el punto de vista político. Según él la política debe estar subordinada a la moral y a la religión. Estima, además que el principio de autoridad ha de ser restaurado en todos los ámbitos con sus correspondientes figuras paternales: en la familia, el padre, en la empresa, el patrono, que ejercería como padre de los obreros, etc. Su doctrina en síntesis, procede de una especie de positivismo católico.

    -El catolicismo liberal. Se trata de una adaptación del catolicismo a los postulados liberales, tanto en lo económico como en lo político. De esta forma según esta corriente de pensamiento el maquinismo, el enriquecimiento, la industria, el parlamentarismo, la democracia y todos los conceptos liberales son obra de Dios y por tanto no se puede ir en su contra, ya que esto supone ir contra la voluntad divina.

    EL IMPERIALISMO

    Los fundamentos ideológicos del imperialismo se fueron elaborando a lo largo del siglo XIX. La formación de los Estados nacionales, el darwinismo social formulado por Herbert Spencer(ya comentado con anterioridad) y la confluencia de ambos con la expansión de las economías de las naciones europeas más poderosas, acabaron desembocando en el Imperialismo. Cada país con conciencia de los valores históricos que representa, expresa su voluntad de extenderlos sobre otros pueblos sobre la base de su superior misión civilizadora respecto a las otras sociedades consideradas inferiores y a las que hay que civilizar según el modelo europeo. El hombre europeo es considerado superior y según las doctrinas Imperialistas, es su deber, por mucho que le cueste, transmitir su cultura y civilización a los pueblos inferiores. En este sentido Kipling expondrá que la acción civilizadora es la pesada carga que el hombre blanco ha de sostener. De todas formas, aunque el Imperialismo mantiene unas bases semejantes en la mayoría de los países europeos, sin embargo existen diferencias ideológicas en la concepción Imperialista que cada país tiene y que deben señalarse.

    Alemania: El pangermanismo.

    El nacionalismo alemán, ya desde sus orígenes, defiende la superioridad de la raza alemana, la necesidad de la expansión territorial y la importancia de la guerra como generadora de grandeza y beneficios, mostrando un profundo odio por los ingleses y los judíos. Este nacionalismo, popular y dogmático a la vez, se sustenta en una serie de creencias que es preciso señalar:

  • Alemania estaba predestinada a una misión espiritual que sólo ella podía realizar. ( Fichte, Hegel, Goerres).

  • La idea de la superioridad de la raza alemana(R. Nanger, Houston , Chaumberlain, List, Bismarck, etc.)

  • La tradición histórica de Prusia y su grandeza militar, así como el prestigio del Sacro Imperio. Todo esto llevó a una presunción de hegemonía respecto a las otras naciones.

  • Derivado de todo lo anterior, se produce una exaltación de la guerra como algo beneficioso e inevitable.

  • El pangermanismo es, por tanto, una ideología sostenida en una triple predestinación: espiritual, biológica e histórica. Y si bien florece en tiempos de Guillermo II como consecuencia de las necesidades económicas del pleno crecimiento industrial de Alemania, sus raíces hay que buscarlas en el nacionalismo que surge con anterioridad a la industrialización.

    • El imperialismo Británico.

    Durante mucho tiempo los liberales británicos defendieron el principio de no-intervención en materia colonial. Sin embargo la confluencia de factores múltiples va a determinar una evolución hacia el imperialismo. En tal proceso influyen fenómenos como el romanticismo inglés(Coleridg), el culto al héroe, basado en la afirmación de que la historia es la historia de los grandes hombres (Carlyle) y la exaltación de la autoridad que surge de la religión(anglicanismo). Pero es sobretodo la necesidad económica de Inglaterra de conquistar nuevos mercados ante el descenso de las exportaciones en 1872, lo que impulsa el movimiento Imperialista inglés, dirigido y secundado ampliamente desde sus principios por políticos como Benjamin Disraeli, de carácter conservador. Por tanto en el caso de Inglaterra hemos de sumar a las necesidades económicas una ideología justificativa sobre el que se desarrolló el movimiento Imperialista. Esta ideología se basa en la creencia de que Inglaterra tiene una misión civilizadora al coincidir sus intereses con los del resto de la Humanidad y ser los anglosajones miembros de una raza superior. El escritor y premio Nobel de literatura(1907) Rudyard Kipling defenderá esta visión del Imperialismo sobretodo a través de sus primeros libros.

    • El Imperialismo Francés: La Grandeur.

    Francia también desarrollará, sobretodo durante el último tercio del siglo XIX y coincidiendo con su expansión industrial, un movimiento Imperialista de gran magnitud, justificándolo desde el punto de vista ideológico en la grandeza espiritual e intelectual que el pueblo francés había tenido a lo largo de la historia y seguía teniendo en esos momentos(Grandeur). En virtud de esa grandeza de espíritu, Francia tenía el deber moral de civilizar a los pueblos inferiores de África y Asia, de manera que la cultura francesa, de rango superior, debía ser asimilada por los pueblos dominados, que eran inferiores, ya que esto era lo mejor para ellos. El principal teórico de esta doctrina fue Jules Ferry.

    • El Imperialismo de los E.E.U.U.

    En el caso americano, las ideas imperialistas se producen a partir del fin de la guerra de Secesión(1862-1865), ya que tras ésta, la unificación del territorio provocó un desarrollo acelerado de la economía capitalista, una explosión demográfica y un industrialismo que crearon la necesidad de dominar territorios externos a la nación para proveerse a bajo precio de todo lo que necesitaban, fundamentalmente materias primas. A partir de las necesidades económicas desarrollaron una ideología justificativa de sus acciones imperialistas basadas en el darwinismo social(supervivencia, triunfo y poder de los más fuertes), en el racismo anglosajón, inspirándose para ello en el modelo inglés y en la doctrina Monroe(América para los americanos) según la cual los estadounidenses, como miembros de la nación hegemónica en el área debían ejercer el control político sobre todo el continente americano y aprovecharse así de sus riquezas naturales, excluyendo así a las antiguas potencias coloniales europeas

    EL SOCIALISMO

    El socialismo antes de Marx (utópico).

    El concepto de socialismo surge en la década de los años treinta del pasado siglo en Francia e Inglaterra, aunque con un sentido bastante impreciso. Puede considerarse, al menos originariamente como un conjunto heterogéneo de ideas y hechos que suponen una reacción a las consecuencias sociales de la revolución industrial en los trabajadores(explotación laboral, miseria, enfermedades, alcoholismo, etc.), Dentro de este primer socialismo cabe destacar a diversos autores:

    • Robert Owen. Empresario y filántropo inglés. Además de elaborar un grupo de ideas teórico, intentó llevar a la práctica su pensamiento, gracias a sus posibilidades económicas y al convencimiento de que era posible realizar lo que él pensaba. A partir de su posición de empresario y de un pensamiento paternalista estableció, como solución a la miseria, la mejora de las condiciones laborales del obrero, es decir, salarios más elevados, reducción de la jornada, viviendas adecuadas, escuelas, etc. En esta mejora, según Owen, habría de intervenir el Estado, a través de la legislación. A largo plazo Owen pensaba que la industria acabaría desapareciendo, y esto lo consideraba beneficioso para el ser humano ya que cree que el desarrollo de la agricultura como base de la forma de vida es lo mejor para el hombre. Según su pensamiento, en las futuras sociedades agrícolas no existiría propiedad privada. Owen intentó llevar a la práctica sus ideas en varias ocasiones, estableciendo comunidades agrícolas(es el caso de New Lanark) donde intentó desarrollar sus ideales de bienestar y justicia social, pero ninguno de sus intentos prosperó. Por otro lado Robert Owen, también intentó crear un Banco donde los obreros de las cooperativas por él creadas intercambiaran sus bonos de trabajo, ya que para él el trabajo es la medida del valor. En este caso intentó sentar las bases de un cooperativismo mutualista, pero tampoco tuvo éxito.

    En sus últimas obras Owen anunciaba la venida del reino de Dios, que traerá la paz, la felicidad y la armonía y acabará con la miseria de los obreros y las injusticias sociales de todo tipo. Puede decirse por tanto, que Owen evolucionará en su pensamiento del paternalismo al mesianismo social.

    Aparte de Owen, hay que considerar el pensamiento “socialista” utópico francés, que se desarrolla en otras circunstancias económicas y sociales, ya que en Francia la primera revolución Industrial tiene escasa repercusión y es un país eminentemente agrícola. En este contexto destacan los siguientes autores:

    • Saint Simon. Su doctrina se desarrolla en una Francia agrícola y se preocupa predominantemente por la producción. La única meta razonable de la sociedad según él, es la producción de cosas útiles. Distingue entre ociosos(zánganos) y productores(industriales) atribuyendo a éstos la categoría de clase esencial de la sociedad. Los industriales son aquellos que producen, independientemente de lo que produzcan: obreros, artesanos, banqueros, terratenientes, etc. Según esto confiere prioridad absoluta a lo económico sobre lo político. Lo esencial es organizar la producción, la economía (pone en duda los principios liberales y democráticos). Considera la desigualdad( que según él es natural) beneficiosa, y defiende la bondad de las élites organizando la sociedad jerárquicamente en función de la capacidad de cada uno(en su esquema la cúspide social estaría ocupada por los banqueros). Lo que realmente confiere carácter de socialismo a la doctrina de Saint- Simon es su crítica a la sociedad y su pretensión de mejorar material y moralmente la clase más pobre. Para ello, según él, es necesario modificar las prioridades, anteponiendo el desarrollo de la economía a la política.

    • Charles Fourier. Realiza una crítica constante a la sociedad en que vive. Según él, el mundo social, al igual que el físico está regido por el principio de atracción(la ciencia social no sería otra cosa que una matemática de las pasiones). La armonía social, podía conseguirse, en el pensamiento de Fourier, a través de comunidades cerradas que denominaba Falansterios. Estos estarían formados por unas 1600 personas y serían autosuficientes. Cada persona debía asumir todas las funciones sociales, y mediante la rotación se evitaría la excesiva especialización. Es partidario de la agricultura frente a la industria, a la que hace responsable del empobrecimiento del obrero. Considera al comercio despreciable y a los comerciantes parásitos. El pensamiento de Fourier, no obstante considera naturales la riqueza y la pobreza, respeta la herencia, no cree en la igualdad y es antidemócrata. Solicita la aportación de los capitalistas en los Falansterios prometiendo importantes beneficios. No cuenta en cambio con el Estado, ya que cree que la reforma social que él propone debe realizarse desde abajo.

    • Pierre-Joseph Proudhon. Los escritos de Proudhon son en muchas ocasiones contradictorios, lo que origina interpretaciones dispares. Coincide con los dos autores anteriores en que la política no puede ofrecer soluciones a los problemas sociales, que éstas han de venir de una revolución en la economía. Es contrario a cualquier autoridad tanto política como religiosa. Ni Estado, ni Iglesia deben existir por su carácter centralizador y burocrático. Este autor llegará a rechazar el pensamiento Marxista por considerarlo una religión intolerable. Es un defensor de la igualdad y de la libertad y afirma que para conseguir el equilibrio entre ambas es necesaria la solidaridad fraternal. La libertad para Proudhon se confunde con la solidaridad. Esta solidaridad se traduce en la esfera política en el federalismo(Estado como federación de grupos y federación a escala internacional) y en la esfera social en el mutualismo. Éste para Proudhon consiste en un intercambio recíproco de servicios entre los sujetos asociados. De esta forma se podrían socializar los medios de producción sin recurrir al Estado y no existiría beneficio de capitalistas ni banqueros, por lo que, de nuevo la autoridad Estatal no tendría sentido. Mutualismo y federalismo entrañarían a la larga la caída del capital y del Estado. Su pensamiento se caracteriza además por un profundo humanismo(para él, la justicia es la máxima virtud) e individualismo. Otros autores que se pueden situar dentro de las ideas socialistas anteriores al desarrollo del marxismo serían: Cabert, Bouchez, Leroux, Louis Blanc y Louis- Auguste Blanqui.

    El Marxismo

    En la obra de Karl Marx(1818-1883), pueden distinguirse dos etapas delimitadas por el año 1848 en el que abandona Alemania para instalarse en el extranjero. En su primera etapa, rechaza los principios de la burguesía liberal alemana y la posibilidad del reformismo político, rompe todos los lazos con los jóvenes de la izquierda Hegeliana y censura las posiciones de los socialistas utópicos. En su segunda etapa se centra en la crítica de la economía clásica, fundamentalmente a través de su obra “el Capital”. En 1864 funda la Primera Internacional, donde se enfrenta a las ideas de Proudhon, primero y las de Bakunin, después. Hacia 1874 ha de hacer frente a la revisión de sus ideas realizadas por Dühring. Estas ideas son las siguientes:

    • Materialismo dialéctico e histórico. La dialéctica era para Marx(como para Hegel), el método idóneo para conocer las leyes del desarrollo social. Según esto las fuerzas antagónicas que operan en la sociedad son las responsables del cambio social y colocan a la sociedad en un equilibrio inestable. Para Marx, la única realidad era la existencia de unas condiciones materiales de la sociedad que existían desde el inicio de la Historia. El materialismo dialéctico era el análisis de los procesos a los que se ven sometidos esas condiciones materiales: afirmaciones, contradicciones y síntesis. Tal materialismo, sin embargo no debía ser mera contemplación de lo real, sino que debía consistir en la transformación de lo real de manera favorable al ser humano. Es así como teoría y práctica(filosofía y praxis) revolucionaria se unen. La aplicación del método dialéctico a la Historia es lo que denominamos materialismo histórico. Dado que Marx concebía la dialéctica como una interacción del conocimiento humano y la realidad, la conclusión era la humanización de la materia (única realidad esencial para Marx). La Historia, entonces, únicamente podía ser analizada en esa relación fundamental hombre-naturaleza en la que ambos se condicionan recíprocamente.

    • La lucha de clases. El trabajo es el mediador entre el hombre y la naturaleza. A través de él el hombre se exterioriza produciendo objetos, adquiriendo así un contenido nuevo y positivo como ser humano. Pero esto en el capitalismo no es posible, ya que en él el hombre es un ser alienado por cuanto su ser real ha sido separado de sus productos. Dado que el trabajador se ve obligado a vender su fuerza de trabajo en el mercado, el producto no le pertenece, existe independientemente de él. La alienación tiene por tanto su origen en la vida económica. En la sociedad capitalista, la burguesía se apropia de los medios de producción originándose así una concreta división del trabajo. Tal apropiación confiere el poder a sus propietarios y excluye del mismo a los no propietarios, que quedan en posición subordinada. Este proceso, aplicado a los periodos históricos precedentes, explica la aparición de las clases. Dota también a la Historia de un objetivo: la supresión de las clases a través de la lucha.

    • Burguesía y proletariado. Aunque en la economía capitalista existen otras clases, las verdaderas son el proletariado y la burguesía. Ésta se forma con anterioridad a aquella cuando juega un papel revolucionario en el mundo antiguo. Instaurada la burguesía como clase dominante, se crean las condiciones que permiten al proletariado tomar conciencia de clase. El poder de la burguesía nace de la posesión de los medios de producción y del poder del Estado. El proletariado es la clase desposeída y dominada. Su condena a la miseria, por las propias leyes del capital, es lo que confiere una misión revolucionaria de excepción. La revolución del proletariado únicamente conduce a la supresión de las clases.

    • Revolución, Capitalismo y Estado. En la concepción de Marx toda revolución social surge del choque de las fuerzas productivas materiales con las relaciones de producción existentes, ya que éstas se convierten en freno para el desarrollo de aquéllas. Este proceso ha hecho de la historia un proceso dialéctico en el que las revoluciones han determinado modificaciones en las relaciones sociales y, consiguientemente, etapas de desarrollo. En la teoría de Marx tales revoluciones habían sido políticas, transformaciones parciales de las relaciones de producción al ser realizadas por una clase que sometía a su dominio a las otras. El proletariado, en cambio podía realizar la revolución total, ya que no tendría que reclamar derechos frente a otras clases. Siendo el proletariado la última clase podría realizar la revolución que cambiará la historia del hombre. La producción sería socializada, la propiedad abolida y, consecuentemente el capitalismo desaparecería. La sociedad comunista se instalaría en su lugar: la economía colectiva sucedería al capitalismo, la explotación por el trabajo desaparecería al suprimirse la propiedad, y el Estado, como órgano represor, también sería eliminado. Lo producido no tendría vida independiente de su creador(eliminación de la alienación) y poseería un valor real, a diferencia de lo que ocurría en el capitalismo con el valor de uso en orden a la plusvalía del propietario de los medios de producción. En definitiva, con el comunismo, se produciría el advenimiento del reino de la libertad.

    Marx señala que en la transición del capitalismo al comunismo, el proletariado habrá de vencer una dictadura despótica para vencer las resistencias del pasado. Transitoriamente, el Estado, como instrumento del proletariado, controlaría y planificaría los medios de producción. De todas formas Marx, que elaboró muchos puntos de su doctrina junto Friedich Engels, no especificó nada respecto a las condiciones ni las características de tal dictadura proletaria. Marx estimabas que la revolución debía realizarse en el momento oportuno: cuando la conciencia proletaria y las condiciones socioeconómicas así lo aconsejaran. En esa toma de conciencia y en la dirección del movimiento jugaba un papel decisivo el partido socialista. Los obreros de cada país, en virtud de sus peculiaridades sociales y económicas deberían determinar su propia estrategia revolucionaria.

    EL ANARQUISMO

    El anarquismo es un movimiento con una gran cantidad de formas y autores entre los que destacan, Bakunin y Kropotkin. Según éstos, el hombre únicamente sigue su propia naturaleza y no reconoce subordinación alguna de su ser. De ello se deducen cuestiones básicas tales como el antiteismo(negación de Dios) absoluto y rechazo de toda autoridad. En el pensamiento Bakuniano el hombre es bueno, inteligente y libre y no necesita, por tanto autoridad de ningún tipo que lo corrija(ni Dios, ni Estado). Se rechaza cualquier forma de poder, pues se considera una forma de opresión de y, por eso, los partidos políticos, en función de su búsqueda del poder, deben ser eliminados pues no son dignos de confianza. La emancipación económica de los obreros ha de ser obra de ellos mismos a través de su auto-organización, en cooperativas y sindicatos que han de dar lugar a una revolución proletaria. Al no reconocer al Estado en ninguna de sus formas, ni aunque sean transitorias, los anarquistas se están alejando de las tesis Marxistas y de hecho serán expulsados de la I Internacional, en 1872. Según el pensamiento anarquista, el Estado proletario, ideado por Marx como un instrumento provisional para destruir completamente la resistencia burguesa, no sólo no acabaría desapareciendo, sino que además se convertiría en una nueva forma de opresión para los seres humanos, sucesoria en el tiempo del Estado dominado por los burgueses capitalistas. Por tanto tras la revolución proletaria que acabara con el orden burgués, los seres humanos debían autoorganizarse en comunas autosuficientes sin ningún poder ni significado político, en las que la propiedad estuviera socializada. En este nuevo orden la educación basada en los principios de igualdad entre los seres humanos sería fundamental, transformando los valores sociales y junto a la solidaridad y la cooperación mutua serían las bases de estas nuevas organizaciones sociales que propiciarían el bienestar colectivo, la libertad y la felicidad humana.

    2.PENSAMIENTO ECONÓMICO EN EL SIGLO XIX.

    La economía clásica.

    El fundador de la economía clásica fue Adam Smith, pero la figura más destacada en cuanto al desarrollo de sus teorías fue David Ricardo.

    Para Smith la solución del fundamento económico de toda sociedad se fundamenta en las leyes del mercado y en la intervención de la competencia y el interés privado. Defiende la no-intervención del Estado en lo económico(laissez faire) y señala que uno de los elementos esenciales del crecimiento económico consiste en la división del trabajo, además el trabajo es la medida del valor. La acumulación de los beneficios constituye el motor que promueve lo mejor de la sociedad.

    El pensamiento económico de Ricardo constituye una síntesis del de Smith y el de Malthus. Formula una nueva teoría del valor, ya que no está de acuerdo en la identificación entre valor y coste de la producción que realizó Smith. Para Ricardo el valor de los bienes económicos nace del valor del trabajo incorporado en los factores que intervinieron para producirlos(tierra, capital y trabajo) siendo el trabajo el factor esencial de todo valor económico. Su teoría de la renta se basa en la ley de los rendimientos decrecientes de la agricultura. A mayor intensidad de cultivo provocada por la demanda corresponden rendimientos decrecientes de las tierras más fértiles. Ello origina el encarecimiento relativo de las cosechas y el cultivo de las tierras menos fértiles. Concluye que en la formulación de la renta los factores intervinientes entre otros son la variable de la fertilidad de la tierra y las distintas distancias de la tierra al mercado. La renta es para él un superávit sobre el costo de producción(ahorro de trabajo, “valor-trabajo”). Según esto concluye que en competencia sólo se pueden reducir los costos, sólo el trabajo puede ser economizado. Intentó explicar el beneficio del capital partiendo de la teoría del valor trabajo, pero admitió su fracaso.

    Por otra parte, la ley de la distribución era para él una de las más importantes de la economía. Según esta ley la distribución de la renta nacional entre capitalistas, terratenientes y trabajadores está limitada por los rendimientos decrecientes. El hombre ha de enfrentar necesidades crecientes con recursos que decrecen más rápidamente(influencia de Malthus). Para Ricardo los altos beneficios del capital permitirán nuevas inversiones, elevándose la demanda de mano de obra y los salarios. Se producirá un crecimiento de la población que exigirá más alimentos, lo que conllevará el cultivo de tierras menos fértiles. En tal proceso, cuando el capitalismo deje de obtener beneficios(es el motor de la producción) por causa del gran volumen de la población y lo elevado de sus rentas, se producirá el despido masivo de obreros y la caída de los salarios hasta niveles de subsistencia. Ricardo denominó a tal situación hipotética “estado estacionario”, ya que sólo una mejor tecnología de producción es capaz de sacar a la economía de tal situación.

    Thomas Robert Malthus.

    Según este autor la población cada veinticinco años se duplicaría, creciendo en progresión geométrica, mientras que los alimentos, como mucho lo harían en progresión aritmética. Con el tiempo esta situación se haría insostenible, debiéndose establecer controles sobre la población(restricciones morales y retrasos en el matrimonio) que junto a la miseria, las guerras y el hambre frenarían el crecimiento poblacional. Por el mismo mecanismo señalado en la ley de Ricardo, el asalariado estaría condenado a la miseria si no aceptaba el control de la natalidad.

    Frente a Smith, sostiene que ahorro e inversión no son una misma cosa y según esto la crisis no era sino el desequilibrio entre la oferta y la demanda a consecuencia del excesivo ahorro. Ello originaba el fin del pleno empleo y la depresión económica.

    Ante esto, ofreció como solución que se potenciara la demanda de bienes de consumo por parte de los terratenientes.

    Jean Baptiste Say.

    Su aportación más relevante es la ley de los mercados. Según él la economía tiende siempre al equilibrio con el pleno empleo, ya que considera que los mercados tienen la capacidad de ajustarse automáticamente, siempre en busca del equilibrio. Según su ley no es posible que se produzca una sobreproducción, es decir un desajuste global entre oferta y demanda, aunque admitía que podía producirse algún desajuste entre la oferta y la demanda de un bien particular, pero considerando que el mecanismo de los precios hace que la oferta genere su propia demanda, con lo que los desajustes parciales se corregirían. La ley de Say descansa en dos postulados: que los productos se cambian por otros productos, siendo el dinero un mero medio de cambio, y que la demanda de bienes está constituida por otros bienes, es decir la oferta crea su propia demanda. Con ello estaba formulando un principio básico: que la economía de mercado se autoregula.

    Además frente al miedo de Malthus por un ahorro excesivo, Say afirma que tal exceso será corregido por la bajada de los tipos de interés, lo que detendrá el ahorro y fomentará el consumo.

    John Stuart Mill.

    Su importancia radica en la difusión y sistematización que realizó de las teorías clásicas. Su principal aportación fue la de señalar que en la ciencia económica existen dos tipos de leyes: las de producción y las de distribución. Las primeras son inmutables ya que estaban fijadas por la naturaleza y la tecnología, debiendo los hombres ajustarse a ellas ya que no pueden cambiarlas. Las segundas son el resultado de las instituciones humanas y regulan la distribución del producto social. Stuart Mill sabía que no era fácil separar ambos tipos de leyes. Se abría así la posibilidad de romper las rígidas leyes naturales del sistema clásico.

    Aunque era defensor de la economía de mercado, defendía el no abandono a sus propias fuerzas del sistema, ya que no cree en el determinismo de unas supuestas leyes naturales. Coincide con Say en que no puede producirse una superproducción general.

    La crítica al sistema clásico

    El principio de la natural armonía preside toda actividad económica según Smith. Pero este principio fue abandonado por sus discípulos, pues la actividad económica puso de manifiesto precisamente lo contrario: las duras e inhumanas leyes económicas. La crisis comenzó a considerarse como algo consustancial al sistema económico. Así surgió la crítica al sistema del “laissez faire”. Además de los seguidores de la escuela clásica que pretenden hallar una explicación a la crisis(Sismondi, Rodbertus) cabe citar como corrientes críticas del sistema clásico el movimiento historicista, los socialistas utópicos y el marxismo. Loa historicistas (List, Juglar, Schmoller) acusan a los clásicos de excesiva abstracción y afirman que las teorías económicas son relativas por cuanto son útiles en el periodo en el que nacen. Por su parte los socialistas utópicos, se caracterizan por la formulación de modelos económicos sin relación con la realidad, son modelos perfectos de lo que la sociedad debía ser.

    Un autor que realizó una crítica con detenimiento al sistema clásico fue Karl Marx. Este autor se basaba en una concepción materialista de la historia, partiendo del principio de que la producción y el intercambio son la base de todo orden. El modo de producción(infraestructura) determina la estructura social y cultural(superestructura), el hombre es fruto de las relaciones productivas, aunque puede modificar tal condicionamiento. La Historia es precisamente el transcurso de ese condicionamiento cuyas leyes de evolución no son otras que las de la dialéctica.

    Su modelo económico pretende demostrar como el capitalismo explota necesariamente a la clase obrera y como tal explotación conduciría inevitablemente a la destrucción del sistema. En tal modelo debe encuadrarse su teoría del valor-trabajo. Según ésta, el valor de los bienes se deriva de la cantidad de trabajo necesaria para producirlos. Toda mercancía tiene un valor de uso o utilidad que constituye la sustancia de toda riqueza. Además, toda mercancía tiene un valor de cambio, o valor, determinado por el tiempo necesario socialmente para producirla. Según Marx existe una sola mercancía cuyo valor de uso excede de su valor de cambio: el trabajo. Esta es causada por un exceso de población que, al aumentar la oferta de trabajo hace bajar los salarios incrementándose el beneficio. La explotación nace del hecho de que el empresario paga al trabajador una cantidad igual a su fuerza de trabajo, pero ello equivale sólo a una parte de lo que el trabajador produce, dándose lugar con ello a lo que Marx denomina como plusvalía.

    La ley de decrecimiento continuo de la tasa de beneficio de los clásicos proporcionaba según Marx, una demostración de la inevitable autodestrucción del capitalismo. En la producción capitalista el aumento de los beneficios lleva a la acumulación de capital y la mejora de las máquinas productivas. De este modo la producción se eleva. La mano de obra incrementa su rendimiento mediante el aumento constante del capital que participa en la producción y la disminución del capital variable. Si el trabajo es la única fuente de plusvalía, parece evidente que debe producirse una disminución constante de la tasa de beneficio(relación entre capital total y plusvalía).

    El marginalismo

    Hasta mediados del siglo XIX el trabajo se había considerado como la única fuente del valor. A partir de Marx se realizará una revisión progresiva de esta teoría, que culminará con la afirmación de que es el producto el que confiere valor a los factores que han intervenido en su fabricación. El interés se desplaza hacia el análisis del funcionamiento del mercado(formación de los precios), ya que son ellos los que regulan la asignación del valor económico.

    Los marginalistas(Cournot, Jevons, Gossen, Menger, Wiesser, Böhm-Bawek) admitieron la casi totalidad de los postulados clásicos, aunque los someterán a crítica. El principio clásico de la competencia perfecta es para los marginalistas una hipótesis de trabajo, una construcción intelectual que puede alcanzarse o no, pero que no tiene porque coincidir con la realidad.

    En opinión de los marginalistas, el principio natural tendente al equilibrio y la armonía o “mano invisible” de Smith debía ser sometido a decisiones de política económica para evitar sus abusos.

    Los marginalistas sienten una gran admiración por la metodología físico-matemática, lo que les lleva a construir modelos lógicos y coherentes pero que pueden estar desconectados de la realidad.

    La economía neoclásica

    Alfred Marshall. La doctrina de este autor consiste en armonizar los principios básicos de los clásicos con los marginalistas.

    La doctrina económica la concibe como un instrumento intelectual orientado a descubrir verdades específicas, expresadas en forma de leyes económicas. Pero éstas no son eternas, dependen del modelo de conducta humana que se adopte (desaparecen, por tanto, las leyes naturales y eternas).

    Además afirmó que no puede considerarse el proceso económico como un sistema perfectamente organizado en el análisis económico. No interesa el proceso global, sino el análisis de las múltiples variaciones económicas. El sistema económico es una de las maneras de organizar los factores económicos, pero hay otras.

    La teoría económica tiene una única finalidad: descubrir el sentido de las relaciones económicas concretas.

    Interesa diseñar un método analítico que le permita llegar a alguna conclusión después de aislar el comportamiento de un factor económico suponiendo las demás constantes.

    Frente a otros marginalistas,(Marshall suele ser incluido dentro de las posturas marginalistas) diferenció el método económico del de la Física y las Matemáticas.

    Entiende la libertad de empresa(básica en la vida económica) ligada a la capacidad de decisión. La competencia se sitúa entre dos extremos: la competencia perfecta y el monopolio.

    El valor se genera en el libre juego de la utilidad y el coste, ya que tiene lugar en el proceso competitivo del mercado. O si se quiere, el valor se forma en el juego de la oferta y la demanda.

    Por otro lado, Marshall introdujo la consideración del tiempo a corto y a largo plazo en la formulación económica.

    Leon Walras.

    Se centró en la teoría de la determinación de los precios bajo un régimen hipotético de libre y perfecta competencia. Su intención era expresar sus descubrimientos en forma de proposiciones matemáticas, de forma que la economía accediese a niveles científicos comparables a los de las ciencias físicas.

    Pretende establecer un modelo que le permitiese conocer si es posible alcanzar una situación de equilibrio general y simultáneo para todos los mercados en que se puede descomponer la vida real. Quería demostrar que los resultados de la libre competencia eran beneficiosos. Para ello era necesario conocer cuáles era esos resultados y las leyes necesarias de tal competencia perfecta. Su modelo de competencia perfecta consistía en una subasta masiva en que compradores y vendedores podían modificar sus comportamientos económicos en función de las nuevas circunstancias presentes.

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