Pena de muerte

Castigos penales. Ejecuciones. Penas capitales. Historia. Argumentos favorables y desfavorables. Tradición cristiana

  • Enviado por: Carmen María Gil Fernández
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas

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LA PENA DE MUERTE:

UN OPROBIO QUE TODAVÍA PERSISTE

Se ha celebrado 75 aniversario de la ejecución en Estados unidos, el 23 de agosto de 1927 de dos emigrantes italianos, por un crimen que no habían cometido.

El propio gobernador de Massachussets proclamó el 23 de agosto <<DIA del recuerdo de Sacco i Vanzetti>>

111paises han abolido ya la pena de muerte pero 84 todavía la conservan, aplicándola incluso a menores de 18 años cuando cometieron el delito.

En 2001 fueron ejecutados 3048 presos en 31 países.

Más del 85% solo en tres países: China, Arabia Saudí y
Estados Unidos.

Historia de la pena de muerte

Se castigaban centenares de delitos y los procedimientos eran a menudo atroces: descuartizamiento, cocción, enredamiento, empalamiento, decapitación, despeñamiento

Las sentencias se ejecutaban en los lugares públicos y los días de ejecución se consideraban de fiesta.

Solían cobrarse precios muy desorbitados por el alquiler de una silla ante el cadalso.

En 1889, la agencia turística Cook incluya el aliciente de la asistencia a una ejecución, el reo podía salvar la vida si una prostituta asistente a la “ceremonia” manifestaba su deseo de casarse con él.

Los verdugos fueron personajes populares, que gozaban de privilegios.

A partir del siglo XVIII empezaron a humanizarse los métodos de ejecución, que se reducen a seis: horca, decapitación (guillotina y espada), fusilamiento, gas mortífero, inyección letal y electrocución. Además, en la mayor parte de los países las ejecuciones se realizan en el interior de las prisiones. Los verdugos se han convertido en figuras siniestras.

Se ha producido un cambio profundo en la conciencia ética de la humanidad. Víctor Hugo comentó: “La pena de muerte se va suavizando, cada día se dulcifica más; signo de decrepitud, signo de debilidad, signo de muerte cercana”. Con el Concilio Vaticano II, “el Espíritu de Dios, que con admirable providencia guía el curso de los tiempos y renueva la faz de la tierra, no es ajeno a esta evolución.”

Argumentos en pro y en contra de la pena capital

El primer ataque moderno se debió a Cesare Beccaria, en su libro De los delitos y de las penas, publicado en 1764. Desde entonces no ha cesado la pugna entre los partidarios y los detractores.

Kant calificó la impugnación de la pena de muerte de Beccaria como “sentimentalismo compasivo de un humanitarismo afectado”. Partidario de la ley del talión, consideraba que para castigar un asesinato no eran suficientes los trabajos forzados a perpetuidad, porque “no existe equivalencia entre una vida, por penosa que sea, y la muerte; por tanto, tampoco hay igualdad entre el crimen y la represalia, si no es matando al culpable por disposición judicial”.

En cambio, Dickens, en un artículo publicado en 16 de marzo de 1846 en el Daily News, escribió que, aún cuando todos los escritores del mundo se dedicasen a reunir argumentos para probar que la pena de muerte es una ley cristiana, “es tal la veneración que siento por l vida hu8mana y por las lecciones de nuestro Salvador, que me sería imposible creerlo.

En muchos casos, la oposición a la pena de muerte no se ha alimentado de argumentos, sino de una sensibilidad afinada.

No queremos caer en el emotivismo de Ch. Stevenson, para quien los juicios morales no son fruto de la razón, sino del sentimiento que nos empuja nuestra naturaleza humana. Debemos ir más allá, recapitulando y valorando las principales razones que aducen unos y otros.

Argumentos a favor de la pena capital

  • ¿Expiación del crimen cometido? Después de la ejecución suele decirse que el reo ha “expiado” su crimen. Como ese término está tomado del lenguaje religioso, debemos decir que tal afirmación es teológicamente improcedente. Ante todo, porque la expiación de los pecados se realizó de una vez para siempre por la muerte de Cristo. El pecador, todo lo que necesita hacer es reconocer que se ha alejado de Dios, confesar su culpa y pedirle perdón, estando seguro de su misericordia. Por lo tanto, hablar de expiación por la pena de muerte que infligen los tribunales es quitar a este término su sentido auténtico.

  • Papini, en el Juicio Universal, incluye a los verdugos dentro del coro de los asesinos: “El verdugo-dice-es el más astuto de los asesinos, porque satisface aquel feroz instinto y al mismo tiempo escapa a la venganza de la ley y al suplicio del remordimiento”.

  • ¿Legítima defensa de la sociedad frete a criminales peligrosos? Aquí no cabe aplicar el principio de legítima defensa, puesto que el criminal no es un agresor que nos está amenazando actualmente; ha sido detenido ya y, mientras permanezca encarcelado, no puede cometer nuevos crímenes.

  • 3. ¿Disuadir a los criminales potenciales? la pena de muerte mejora la moralidad de una población, que produzca efectos éticamente beneficiosos no seria un argumento suficiente para legitimarla, nunca ha podido demostrarse su eficacia intimidatoria.

    Argumentos contra la pena de muerte

    1. Los errores judiciales. Las ejecuciones de inocentes siguen siendo una realidad frecuente en nuestros dias. Con 75 de las 487 personas ejecutadas desde que en 1976 se restauró la pena capital. El record lo tenía Illinois, donde 9 de las 11 condenas fueron erradas.

    2. Perversión de los fines del sistema penitenciario. Quitar la vida supone renunciar a la preeducación y reinspección social.

    3. Injusta discriminación. La pena de muerte recae sobre la minoría de recursos económicos.

    Además esas personas están en peores condiciones para buscar una nueva defensa.

    4. La inviolabilidad humana. Por muy grande que sea el nivel de degradación de una persona esta nunca pierde el derecho fundamental a la vida ya que este es en primero de los derechos humanos.

    La pena de muerte en la tradición cristiana

    Diferencias entre el antiguo y el nuevo testamento

    La legislación penal se basaba en la ley del talión: <<ojo por ojo diente por diente>>, esta ley no puede pretender una validez universal porque en muchos casos es imposible aplicarla.

    La práctica israelita fue mucho mas lejos de la estricta proporcionalita exigida por la ley del Talien. No solo se castigaba con la pena capital el asesinato sino que también la practica de la magia, el adulterio, el secuestro, la maldición, la sodomía, el incesto, la profanación del sábado, la blasfemía, idolatría, etc.

    El libro del Deuteronomio explica con claridad dos motivos para decretar la pena capital: en primer lugar, proteger la sociedad eliminando al os delincuentes, en segundo lugar prevenir la delincuencia.

    Jesús declaró abolida la ley del talión y no encontramos ningún texto que legitime la sanción capital.

    Un texto neotestamentario que muchos han utilizado para legitimar la pena de muerte es:<<Si te portas mal teme, pues no en vano (la autoridad) lleva espada>>

    Tanto los canonistas como los teólogos desarrollaron a partir de esas palabras la teoría de bus Gladis, viendo en la espada un símbolo de la pena capital.

    Los escrituritas modernos consideran que es solo un símbolo del poder

    Coercitivo del estado, sin aludir expresamente la pena de muerte.

    Oposición a la pena de muerte en los once primeros siglos

    Los primeros cristianos estuvieron en contra de la pena de muerte, pero Vivian en un mundo donde las leyes romanas permitían imponerla de forma bastante arbitraria.

    Supuso un problema para los cristianos que a diferencia de los judíos querían integrarse en la sociedad y no ser una raza aparte.

    Los cristianos se vieron obligados a practicar la objeción de conciencia

    San Agustín estaba en contra totalmente de la pena de muerte hasta su replica a la carta de Parmeniano que la aprobó, más tarde rectificó su postura y volvió a estar en contra.

    Si intercedió una y otra vez para que los reos no fueran condenados era porque perdonarlos hacia que resaltara más la paciencia de la iglesia con los pecadores.

    Aceptación Paulatina a partir del siglo XII

    El obispo Ivo de Chartres fue el primero en admitir excepciones al precepto no mataras, haciendo una clara defensa de la pena de muerte.

    Santo tomas de Aquino tubo una influencia decisiva en su aceptación, dice que “si un hombre es peligroso para la sociedad y corrompe por algún pechado laudable y saludablemente se le quita la vida para la conservación del bien común.”

    Aristóteles afirmó que peor es el hombre malo que una bestia y causa más daño.

    La Reforma protestante apoyó sin reservas la pena de muerte.

    Las reticencias que quedaban frente a la pena fueron eliminadas por Lucero el cual llega a decir que “cuando la autoridad legitima ahorca, enrueda y decapita, es Dios mismo quien lo hace.

    La pena de muerte en la iglesia actual

    En un discurso pronunciado el 3 de septiembre de 1952 afirmo Pío XII que <<esta reservado al Poder Público privar al condenado del bien de la vida en expiación de su delito, después que, por su crimen, el se ha desposeído de su derecho a la vida>>

    Es especialmente interesante el caso del Catecismo Universal. La primera edición de 1992 decía <<la enseñanza tradicional de la iglesia ha reconocido el justo fundamento del derecho y el deber de la legítima autoridad pública para aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito, sin excluir el recurso a la pena de muerte>>

    Es un abuso justificar es apostura apoyándose en la enseñanza tradicional de la iglesia

    Puesto que, hasta el siglo XII ésta fue contraria a la pena de muerte.

    En marzo de 1995, Juan Pablo se refirió a la pena de muerte diciendo que solo seria legitimo privar de la vida a un delincuente muy peligroso<<En casos de absoluta necesidad, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo>><<Sin embargo estos casos ya son prácticamente inexistentes>>

    Esto obligó a corregir el catecismo cuya 2ª edición quedaba así: <<La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender del agresor injusto, las vidas humanas>>ó a corregir el catecismo cuya 2ª edición quedaba así: <<La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender del agresor injusto, las vidas humanas>>