Pena capital

Ejecuciones. Principios éticos. Visión cristiana. Sociedad. Aplicación racista. Condenados. Inocentes. Historia. Actualidad. Retraso mental. Camus. Ejecuciones

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ÍNDICE

PRÓLOGO

Página 2

VISIÓN CRISTIANA

Página 3

APLICACIÓN RACISTA

Página 4

PUNTOS DE VISTA SOCIALES

Página 5

VISION HISTORICA

Página 6

ACTUALIDAD

Página 7

CONDENADOS INOCENTES

Página 8

EJECUTAR RETRASADOS MENTALES ES CONSTITUCIONAL

Página 9

COMENTARIO ÉTICO SOBRE LA PENA DE MUERTE Y BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Página 10

PRÓLOGO

Básicamente podemos definir “pena de muerte” por privación de la vida del condenado por la comisión de un delito grave que la ley sanciona con dicha pena. Es asimismo denominada “pena capital”.

La pena de muerte es una tema que constantemente se pone de actualidad, por dos razones fundamentales, la dependencia cultural y social respecto a Estados Unidos (aplican la pena capital), y por otra parte, el terrorismo como problema nacional que empuja en ocasiones a gran parte de la opinión pública a debatir sobre la pena de muerte. Desde 1990 han sido ejecutadas en EE.UU. más de 350 personas y hay más de 3.300 condenadas a muerte. Las normas internacionales intentan restringir el ámbito de aplicación de la pena de muerte. Prohíben su imposición a niños y la consideran inaceptable como castigo de deficientes mentales. EE.UU. no cumple nada de esto. Más de un centenar de países han abolida la pena de muerte. EE.UU. en cambio, ha aumentado el número de ejecuciones, así como el de delitos punibles con la muerte.

“Nadie debe ser condenado a muerte por un delito que haya cometido antes de los 18 años”. En 24 estados de EE.UU. se les impone a las personas dicha pena por delitos que cometieron cuando eran menores de edad. Las formas de ejecutar al reo han revolucionado mucho a lo largo de los siglos, desde la guillotina francesa a una forma de “arte” en lo que a ejecuciones se refiere.

VISIÓN CRISTIANA

La doctrina católica reconoce al Estado el derecho a quitar la vida a una persona culpable de un crimen y que puede tomar las medidas para protegerse a sí mismo y a sus ciudadanos.

La Iglesia católica ha intervenido pidiendo clemencia para los reos. En el antiguo derecho canónico se consideraban incapaces para desempeñar un oficio eclesiástico a los verdugos y a los jueces que pronunciasen la sentencia de muerte.

El Antiguo Testamento describe los delitos que deben aplicarse a la pena de muerte.

El ethos Evangélico del amor supone una superación radical de planteamiento más arcaico.

Existen valores cristianos que justifican la abolición de la pena de muerte:

  • Abolir la pena de muerte significa poder romper el círculo de la violencia y que podemos proponer respuestas más humanas y más ricas de esperanza.

  • La abolición es un nuevo testimonio de nuestra convicción, compartida con el judaísmo y el Islam, de que Dios es el señor de la vida.

  • La abolición se ajusta al ejemplo de Jesús que predicó y enseñó el perdón de la injusticia.

Si se proclama el valor y dignidad de toda vida humana, es incoherente que en la práctica, pongamos limitaciones a este derecho fundamental. Vivimos en una sociedad donde matar a otra persona se contempla con excesiva naturalidad.

La Iglesia, como está al servicio del hombre, debería levantar la voz en defensa del abolicionismo. Para un cristiano el juicio sobre la conducta de una persona lo dicta Dios.

Con el nuevo catecismo de la Iglesia la postura frente a la pena de muerte no quedaba clara. Parecía una postura demasiado benévola y tolerante comparada con la del aborto o la pena de excomunión.

La doctrina tradicional de la Iglesia exige colocar al agresor en estado de no poder causar perjuicio. Pero la polémica se ha centrado en la siguiente frase: "Sin excluir, en casos de extremada gravedad, el recurso a la pena de muerte".

Juan Pablo II está muy interesado en que quede clara la postura de la Iglesia frente a la pena de muerte.

Lo que sí está demostrado es que los estados no necesitan acabar con la vida de los condenados puesto que pueden asegurar el aislamiento y protección de los ciudadanos frente al criminal, cosa que no pasaba siglos atrás e hizo crecer en número de ejecuciones.

APLICACIÓN RACISTA

La aplicación de la pena capital es racista. Las personas negras son víctimas de delitos violentos más o menos en la misma proporción que las blancas; sin embargo, el 82 por ciento de los presos ejecutados desde 1977 había sido condenados por asesinar a blancos.

Los negros constituyen sólo el 12 por ciento de la población de EE.UU.; sin embargo el 42 por ciento de los condenados a muerte del país son negros.

En 1998, en los estados que aplican la pena capital había 1.838 funcionarios (la mayoría fiscales de distrito) encargados de decidir si pedir o no la pena de muerte en casos concretos. De ellos, 1794 eran blancos.

PUNTOS DE VISTA SOCIALES

Los defensores de la pena capital alegan en su favor un carácter ejemplarizante que no se alcanza con las penas privativas de libertad. Los que se oponen a la aplicación de la pena de muerte aducen todo lo contrario, añaden como argumento la posibilidad de error judicial, que siempre sería imposible de remediar, y la indefensión de aquellos reos que no son capaces de pagarse una buena defensa.

Son sobre todo las consideraciones de orden ético y hasta religioso las que más pesan a la hora de abogar por la abolición de esta pena, al considerar el derecho a la vida como algo incuestionable.

VISION HISTORICA: