Pedro Pablo Rubens

Arte barroco del siglo XVII. Pintura flamenca. Lucha de San Jorge contra el dragón. Paisaje. Perspectiva. Dimensión. Simbolismo

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LUCHA DE SAN JORGE CON EL DRAGÓN

Pedro Pablo Rubens
El lienzo que se propone para este comentario recibe el título de “La lucha de San Jorge con el Dragón”; obra realizada por el pintor flamenco Pedro Pablo Rubens a finales del siglo XVI.

Perteneciente al temprano barroco, se desarrolla con unos caracteres de originalidad propios de los primitivos flamencos recibiendo a su vez influencias de la pintura italiana, especialmente de Leonardo da Vinci.

El rasgo grandilocuente de la pintura barroca debido al absolutismo monárquico y a la contrarreforma católica se vio afectado en parte por las epidemias y las guerras, las cuales caracterizaron a este periodo de un gran sentimiento pesimista y de deseos de mostrar la realidad, oscura, tenebrista y violenta, tan alejada de la iconografía renacentista.

También el catolicismo, al contrario que en la escuela holandesa, adopta una importante influencia y contribuye a mantener la importancia de los temas religiosos, aunque no será la nota predominante en Flandes.

La escuela Flamenca de este siglo, se distinguirá sobre todo por su carácter exultante, alegre y se inclinará por los aspectos placenteros de la vida, representando así el contrapunto de la temática barroca en el resto de Europa recibiendo influencias también de la de Brueghel.

Así como en ésta escuela los temas serán de carácter costumbrista, se exhibirán las naturalezas muertas o los bodegones con grandes piezas de caza o manjares y se demostrará que desde los primitivos flamencos ésta sociedad se ha visto enriquecida. La escuela holandesa, al contrario, se encontrará más influenciada por su condición de tierras bajas, el mar y una luminosidad procedente del cielo que se reflejará con brillos intensos en todas sus obras.

El tema religioso, en esta sociedad, debido al Calvinismo y a la conciencia ambiciosa (de las responsabilidades del hombre frente al destino) que ha suscitado va a desaparecer, dejando como muestra los típicos retratos de escenas familiares.

Si decíamos que la pintura barroca y en concreto la de la escuela flamenca había recibido influencias de la escuela gótica , caben destacar también algunas contradicciones frente a ésta.

El predominio del dibujo, el trazo perfecto de los personajes y la asombrosa delectación de los detalles va a desaparecer dejando paso a la mancha y al color, las cuales serán las definidoras de las formas y van a crear así un innovador efecto óptico al ojo del espectador.

Si en los primitivos flamencos ya se habían creado los primeros esbozos de perspectiva, los flamencos barrocos llegarán a desarrollar con precisión la tercera dimensión mediante caminos que se alejan hacia el fondo y composiciones diagonales, que dotarán de dinamismo o movilidad a la obra.

El amor al paisaje será una de las características en común de las escuelas Flamencas y tanto en la primitiva como en la barroca, las montañas y los verdes bosques dominarán el fondo de sus obras.

Este lienzo aquí presentado de Rubens pertenece a su periodo juvenil, en el cual realiza viajes a España y a Italia como diplomático y recibe novedades en su pincel con nuevos tonos clasicistas y poseer una insistencia por plasmas temas mitológicos.

En Italia, donde pinto ésta obra, permaneció ocho años prestando sus servicios como pintor junto a Vicenzo Gonzaga , Duque de Mantua, aunque se sospecha que ésta obra pudo realizarse en Génova al tratarse, como protagonista de del cuadro a San Jorge, que es el Santo Patrón de dicha ciudad.

San Jorge, es uno de los personajes más populares del santoral cristiano y por tanto uno de los mas representados en el arte. Pese a ello se desconocen muchos datos a cerca de éste aunque se sabe que nació en la región turca de Capadocia, fue soldado y murió decapitado en defensa de su fe.

El episodio mas reconocido en su vida es el que, como aquí, rememora un combate en el que el santo tuvo que medir sus fuerzas con las de el dragón para defender a una joven princesa, obteniendo finalmente la victoria.

Se le representa habitualmente con espada y escudo, sobre un caballo blanco y un gran dragón rindiéndose a sus pies. A veces está acompañado por la princesa, a la que salvó de una muerte segura.

San Jorge se encuentra representado en el centro de la composición, sobre el caballo blanco encolerizado y exaltado, con gesto amenazante y apuntando con una espada al dragón, el cual se retuerce a sus pies. Su robusto y agitado cuerpo no carece en ningún momento de expresividad y de poder y junto con el dragón proporcionan un escorzo muy logrado.

Los cuerpos del santo, de su caballo y del dragón, todos ellos en tensión y movimiento, forman un juego de diagonales que se contrapone al gesto vertical de la princesa, representada un poco mas al fondo y lujosamente ataviada con un vestido azul.

El santo va vestido “tal y como establecen los cánones iconográficos”, es decir, con armadura, casco y una gran capa roja que cubre su espalda y que destaca por su efecto tan llamativo ante los ocres y grises del cielo eléctrico, y su caballo, que aunque no lleva ningún ropaje incide por su luminosidad y juego de luces doradas que anticiparán la gama cromática propia del autor en sus obras posteriores como por ejemplo su tema de “Diana y Calisto” o el retrato ecuestre del “Duque de Lerma”, efectuada en su etapa de madurez y donde se representa al caballo en escorzo y con postura serena.

La gran influencia de Rubens y de su taller en Flandes va a despertar la pasión entre los maestros de primera fila como Jordanes o el retratista Van Dyck, el cual iniciará los primeros pasos técnicos que definirán la pintura inglesa un siglo mas tarde con artistas como Reynolds o Hogart.

Otro consecuente importante que la pintura de Rubens nos dejará en España será Velázquez.

El autor español, en su primera etapa, se verá impregnado del afán por plasmar los temas mitológicos, los retratos ecuestres y los cielos eléctricos en las obras dedicadas al Conde Duque de Olivares y al rey Felipe II, aunque también recibirá influencias del maestro holandés Rembrandt a la hora de plasmar en sus personajes la hondura psicológica.

A mi parecer, esta obra además de responder a los aspectos “reales” de la historia del santo, tiene también una finalidad didáctica plasmada en elementos simbólicos. San Jorge vence a las fuerzas del mal, al diablo, (en esta obra simbolizado por el dragón) por los méritos de su fe, y la princesa a su vez representa a la iglesia.

Tras esta reflexión es importante deducir la importancia de la Iglesia Católica en ésta época de guerras y epidemias donde salen a relucir todos los temas pesimistas del hombre, de la vida y de la religión aunque en esta obra en concreto, el deseo de Rubens no es mostrar la cara oscura de la vida y de la iglesia, sino todo lo contrario; la victoria ante las fuerzas del mal y ante la contrarreforma católica.