Pedagogía

Educación. Sistema educativo. Sociología. Sociedad tecnológica, competitiva, de consumo, política. Situación. Tendencias. Escolarización. Educación Permanente de Adultos. Formación

  • Enviado por: Eva María Carrillo Serrano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
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1.- Características de la sociedad actual, situaciones y tendencias:

  • Características generales de nuestra sociedad:

  • Nuestra sociedad es la sociedad industrial o técnica nacida en el siglo XX, y se encuentra en un acelerado proceso de cambio en los órdenes individual, social, político, cultural, científico, tecnológico y productivo. Posee unas demandas específicas acerca de lo que se espera en la escuela: de socialización de las nuevas generaciones y de preparación de dichas generaciones para sus futuras responsabilidades como adultos. Se trata de una sociedad pluralista, hedonista -que busca sobre todo y ante todo la consecución del placer inmediato, sobre todo el físico-, consumista -que ha sabido trivializar la utopía y controlar las aspiraciones profundas reduciéndolas al limitado ámbito de demandas de productos concretos-, tecnológica, con una preocupación cada vez mayor por cuidar de un entorno medioambiental cada vez más degradado por los avances de la civilización, que recibe una gran información y está en continua transformación y movilidad como grupo (individuos vinculados unos con otros y grupos que se van interconectando y superponiendo o se va cambiando la escala de valores social), como conjunto de instituciones (familiares: familias tradicionales o en las que falta el padre o la madre, incorporación de la mujer al trabajo-, religiosas -debido a la inmigración y a una mayor facilidad y necesidad de viajar cada vez nos encontramos con más opciones religiosas-, políticas -dentro de una democracia hay una alternancia de partidos con distintos ideales y opciones- y educacionales -hay mucha oferta de centros educativos con diferentes opciones pedagógicas, idearios y variaciones dentro de su proyecto curricular y también hay diferentes demandas educativas-) pero que cada vez es más individualista, pedagógicas -desarrollo de las ciencias psicopedagógicas-, en su tecnología y de el progreso de los conocimientos profesionales, en su cada vez más extrema especialización de tareas, cultural (incremento cuantitativo y cualitativo del legado cultural) y de historicidad acelerada. Durkheim llama anomía a este fenómeno social.

  • Una sociedad competitiva y de consumo:

  • Por otra parte, nuestra vida actual es, en gran parte, una vida pública, basada en la relación directa, frente a frente, o indirecta por intermedio de diversos mensajes. Respecto al prójimo nuestras relaciones responden sobre todo a la noción de intercambio. La reciprocidad se establece aquí al nivel del reconocimiento, de la estima o de la admiración. La relación agresiva es un intercambio de procedimientos negativos o francamente hostiles. En cuanto a la indiferencia, es decir, la negación del intercambio, está considerada con toda justicia y por todas las morales como una forma disimulada de la agresividad. El grupo social ha reglamentado estos cambios. Incluso en las culturas arcaicas existen códigos muy complejos que prescriben lo que puede y debe hacerse, con el fin de estar de acuerdo con el grupo. Por otro lado, las relaciones económicas están basadas en un contrato. El productor, el empresario, el obrero, están empeñados en un proceso de múltiples niveles que termina por proponer una mercancía. Pero esta proposición no podría lograrse a menos que responda en el consumidor a un deseo. De ahí todas las técnicas modernas que se proponen estudiar e inventariar los deseos. De ahí también la tentación de crear el deseo, de actuar en las motivaciones por medio de la publicidad, de provocar la venta por medio de múltiples incitaciones. El juego de la oferta y la demanda se rompe: la oferta se transforma en agresión. El consumidor pasa de ser una apuesta a ser una víctima.

    c) Una sociedad política:

    Se cita siempre a Aristóteles, que dice que el hombre es un animal político, queriendo significar con ello que el hombre es un animal que vive en la ciudad (en griego, polis), pero quizá este contrasentido se hace cada vez más una realidad. En todo el mundo, la aspiración a la felicidad al bienestar y a la seguridad, coge la forma de la afirmación política. En el ciudadano de base la política es el medio de garantizarse; muchas veces ha reemplazado la opción religiosa o se ha añadido a ella. En verdad, el hombre político de sitúa en la intersección de dos deseos: el suyo, que es el de dirigir y el de los otros de ser dirigidos y en política todo pasa y todo envejece. Los sujetos y los ciudadanos evolucionan, las aspiraciones cambian. Es entonces cuando la nueva generación, orgullosa de su ignorancia y fuerte por su inexperiencia, acude al auxilio de la máquina política, deteriorándola o rompiéndola. Así mueren los sistemas, que no hay que confundir con las sociedades o las civilizaciones.

    d) La sociedad de los mass media:

    Estamos inmersos en la sociedad del saber y caminamos aceleradamente hacia formas de vida individual y de organización social y productiva (como la integración de España en la Unión Europea y en la Moneda Única). Por otra parte, los medios de comunicación han cambiado la situación existencial del ser humano. El hecho informativo ha adquirido en la sociedad actual una importancia tal que lo convierte en uno de los fenómenos más extraordinarios de nuestro siglo. Actualmente nos vemos enfrentados con una imagen del mundo que los medios de comunicación nos presentan en forma de experiencia secundaria. Vivimos en un mundo de representaciones mediatas producidas por textos hablados o escritos e imágenes que nos alejan de la percepción directa de la naturaleza. El proceso de mediatización puede incidir en el desarrollo de la personalidad de las futuras generaciones, a las que se les presenta una reproducción de la realidad técnicamente estructurada satisfaciendo cada vez con mayor inmediatez la apetencia informativa, creando verdaderas corrientes de opinión a partir de hechos algunas veces incluso de carácter sensacionalista, creando una determinada estética, difundiendo mensajes que pueden incidir de manera positiva o negativa en los receptores, pero también ofreciendo mensajes de carácter formativo y beneficiándose del acceso de una mayoría social a los niveles elementales de educación y cultura que han permitido a los medios escritos llegar a un público cada vez mayor.

    2.- La cultura moderna y post-moderna, las imágenes de hombre que genera y los desafíos que plantea a la educación:

    a) Escolarización en la sociedad tradicional:

    La enseñanza en las escuelas ha tenido como meta principal transmitir la quintaesencia del conocimiento, de las formas de pensamiento y, hasta cierto punto, de los valores culturales en un sistema monolítico de valores de tipo autoritario, ya fueran de tipo político o religioso. Sin embargo, no se había logrado dar un aspecto prospectivo a la educación ni se había abordado la igualdad en la educación. El período de la escuela primaria ha correspondido grosso modo a la fase de desarrollo moral y conceptual durante el cual el niño adquiere al mismo tiempo el dominio de unos modos operatorios de pensamiento concreto, una cierta comprensión de los sistemas de reglas, y gran parte de autonomía física y social, así como de independencia en el seno de grupos y de la familia. En ciertas sociedades y, sobre todo en aquellas en las que no existe la escolarización, el desarrollo ha tenido tendencia a detenerse ahí y, después de la pubertad, el adulto ya no tenía a su disposición muchas más maneras de pensar que el niño de once o doce años. La adquisición de habilidades tradicionales, la aplicación de reglas no repasadas y el conformismo con las reglas sociales representan probablemente una educación suficiente en sociedades tradicionales, pero esto se va modificando lentamente.

    b) En una sociedad de cambios rápidos:

    Pero en el caso de cambios rápidos, como está ocurriendo en nuestra sociedad y seguirá ocurriendo en la sociedad futura y de forma cada vez más acelerada, esto es claramente insuficiente, provoca una serie de problemas éticos: objetivos morales y humanos de nuestra sociedad, concepto según el cual el hombre es un individuo responsable que participa totalmente en la sociedad, y los individuos sujetos a unas reglas e incapaces de pensar abstractamente tienden a oponerse al cambio por medio de una actitud autoritaria y conservadora o a hundirse bajo la tensión.

    El fenómeno de la adolescencia prolongada, que se ha hecho característico de las sociedades occidentales -y que no es solamente el hecho de un pequeño número sino de los niños de todas las capas sociales-, ofrece la posibilidad de adquirir un nivel muy elevado de autonomía personal, cognitiva, afectiva y moral. No obstante, el modo en que se desarrolla la educación del segundo decenio es determinante en cuanto a la extensión de este privilegio.

    El programa no concierne al contenido del programa sino más bien al estilo pedagógico. Si nos preocupamos realmente de desarrollar la capacidad de resolver problemas y de juzgar con los modos de conocimiento y de pensamiento que son esenciales, entonces el contenido del programa del contenido de estudios debe ser utilizado como terreno de entrenamiento para analizar los datos, construir las hipótesis apropiadas, verificarlas con criterios adecuados y demostrar que, en todo problema, intervienen numerosos modos de razonamiento. Además, el profesor no debe conformarse con su único papel de instructor o de entrenador, debe transponer los problemas cognitivos de la clase sobre el plano de los problemas de identidad que sienten los alumnos y demostrarles que las estrategias utilizadas para resolver los problemas escolares pueden aplicarse a las situaciones emocionales de la vida. Es este acercamiento, más que relaciones de tipo administrativo con la comunidad del entorno, el que desembocará en una escuela comunitaria. Igualmente debemos recordar que las escuelas son comunidades artificiales, más o menos fácilmente manipulables, maleables. Podemos, pues, estructurar conscientemente el entorno escolar, los sistemas de relaciones entre adultos y alumnos, el modo como son agrupados los alumnos en clase y en el exterior , a fin de que estas experiencias los preparen para las circunstancias más adversas, menos maleables, que encontrarán más tarde. Eso será más eficaz si los padres y adultos participan en las actividades escolares y si los alumnos y docentes trabajan en y con la comunidad que les rodea. Hay que destacar que se trata de un contacto padres-profesores que difiere poco de las normas habituales. Se trata de crear una asociación en la que participen los alumnos, los profesores y el mundo exterior, y donde los tres grupos trabajen para alcanzar los objetivos y para aprender el modo de pensar, juzgar y elegir juntos. Al parecer, durante los últimos decenios, tanto los individuos como los grupos han tenido cada vez más dificultades para adaptarse a los cambios de todas clases, quizá en la medida en que las tensiones inherentes a estos cambios aumentan sin cesar. Una de las razones principales de este estado de cosas es lo que puede llamarse una ruptura del consenso moral y político, es decir, el rechazo a una serie de normas con las que el grupo se conformaba, o contra las que se rebelaba, pero que permitían apreciar las conductas. En vez de un consenso, ahora existe un pluralismo de puntos de vista, y cada uno de ellos -bajo un plano moral, jurídico o político- es aceptable para un grupo relativamente importante. Las sociedades sujetas a normas tienen tendencia a resolver sus problemas aferrándose a las reglas tradicionales y tienden a ser “existenciales” y “relativistas” en el modo de resolver los problemas y, por consecuencia, depende mucho de la capacidad de cada sujeto para reunir e interpretar los datos, combinar una serie de hipótesis, evaluar las consecuencias de las diferentes posibilidades y, finalmente para determinar su decisión en función de los criterios que parecen más importantes para sí mismo y para el prójimo. El fenómeno que H. G. Wells describía con rigor a principios de siglo como la carrera entre la educación y la catástrofe se ha acelerado y se hace cada vez más evidente. No debemos considerar más la educación y la instrucción según el modelo clásico ya que las escuelas asumen solas la responsabilidad ni considerar que las capacidades de cada individuo están determinadas antes de la entrada en la escuela, y que el desarrollo de las capacidades cognitivas le permitirá hacer frente a un entorno cada vez más complejo; de hecho la escuela que se contenta con instruir o incluso educar a sus alumnos está destinada al fracaso y será cada vez más a medida que el mundo cambia. Debemos igualmente transformar ciertos aspectos fundamentales d la personalidad. Una democracia de participación implica que sus miembros posean una real autonomía y sean capaces de controlar los elementos irracionales en su pensamiento o en su comportamiento. El tipo de situación que ahora conocemos, y las que todavía prevemos, exigen una gran capacidad de adaptación, un suficiente equilibrio personal para soportar unos elevados grados de ansiedad y utilizar la incertidumbre de modo creativo. Partiendo desde otro punto de vista, debemos colmar el foso que existe entre las exigencias de adaptación que nos serán impuestas y las posibilidades de los individuos y grupos para asimilar y controlar este cambio. Y eso será cierto, sean cuales fueren las mejores que podremos aportar al entorno o a los climas sociales. Actualmente, el papel de los educadores no consiste solamente en enseñar en el sentido tradicional, sino en hacer participar a todos aquellos que rodean al niño y al adolescente y demostrarles cuáles son los fines reales de la enseñanza. Esto no se da sin consecuencias en la selección, la repartición y la formación de los educadores de todas clases o en la manera como la comunidad considera las actividades educativas respecto a otras formas de servicio social.

    c) Hacia la sociedad del futuro:

    El hombre reivindica la preeminencia en la jerarquía de la evolución, porque ha sabido adaptar el entorno a sus necesidades a través de una tecnología en constante progreso. Pero hasta aquí el hombre se adaptaba, y su personalidad se modificaba, más o menos al azar, según las circunstancias. Lo que hace falta ahora es intentar fundamentalmente las actitudes del hombre y su modo de razonar. Eso pide un inmenso esfuerzo de enseñanza. Sin tal esfuerzo, y, si además nuestras metas no son claras, el futuro de la humanidad será “penoso, cargado de violencia y corto”. El sistema educativo habrá de responder con una mayor flexibilidad para adaptarse a la sociedad tecnológica del futuro, tendrá que dar respuesta a la renovación a través de la formación permanente. Sin embargo, para las necesidades de nuestra época la prevención es insuficiente. La solución necesariamente utópica consiste en utilizar nuestro actual y futuro conocimiento de la pedagogía de modo constructivo, a fin de modificar la personalidad individual y social. La autonomía individual y la capacidad de cambiar conscientemente no pueden ser obtenidas más que gracias a métodos no autoritarios: tanto en casa como en la escuela hay que dar explicaciones al niño y ofrecerle auténticas elecciones; debe acentuarse en la responsabilidad individual y colectiva para toda decisión que tome. Unos (especialmente aquellos que han presentado la instrucción como palanca mayor del progreso económico y como una importante inversión social) dicen que la instrucción (en la escuela o en la enseñanza superior) sólo ha contribuido débilmente en la obtención de los provechos personales, sociales y sobre todo económicos que le son atribuidos. En el lado opuesto están los que pretenden que la escuela fabrique consumidores dóciles y los sociólogos piensan que la enseñanza es un medio de selección de la sociedad capitalista, que quiere mantener el reparto del poder por medio del control del conocimiento. Lo cierto es que cada uno de estos puntos de vista exageran la parte de verdad que comporta. Es verdad que, actualmente, en numerosos países, la escuela tiende a acrecentar las diferencias entre las clases sociales. Numerosos niños sufren un violento conflicto cultural cuando los valores del hogar chocan contra los de la comunidad y los del sistema escolar. Hemos logrado malamente compensar los hándicaps personales. Muchos de nuestros conceptos de conocimiento se parecen a otros de exclusión social, pues no hay relación directa y evidente entre el grado de instrucción y el éxito económico.

    Esto supone, pues, una educación constructiva basada en: una escolarización necesaria, un desarrollo cognitivo permanente, tanto formal como no formal del niño, una educación permanente de adultos, una reeducación de la sociedad en general y de la familia en particular para conseguir paliar en la medida de lo posible las carencias, hándicaps culturales y discriminación por uno u otro motivo a los que se enfrentan muchos niños, un modelo-base preventivo, un desarrollo de la personalidad en convivencia, un “aprender a aprender”, sistematizar la eficaz asimilación receptiva del legado cultural y una coherencia con el entorno y el medio ambiente.

    3.- La sociedad tecnológica del futuro y la educación permanente y no formal:

    a) Breve introducción:

    La vertiginosa rapidez de los cambios culturales, tecnológicos y productivos hace necesarias frecuentes readaptaciones y actualizaciones. Por ello la educación y la formación adquieren una dimensión más completa de lo que ha tenido tradicionalmente trascendiendo el período vital al que hasta ahora han estado circunscritas. La educación debe ser un proceso que se extiende durante toda la vida. Para ello es imprescindible preparar a las personas para autoeducarse, aprender por sí mismas, facilitar a las personas adultas su incorporación a las distintas enseñanzas y han de existir posibilidades reales para que puedan participar de experiencias sistemáticas de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Esta concepción es la que ha conducido a establecer la educación permanente como principio básico de nuestro sistema educativo, tal como se recoge en la LOGSE.

    b) ¿En qué consiste la Educación Permanente y No Formal?:

    La expresión Educación Permanente y No Formal designa un proyecto global encaminado tanto a reestructurar el sistema educativo existente como a desarrollar todas las posibilidades de formación fuera del sistema educativo. Abarca toda la vida y todas las posibilidades de educación del ser humano. Incluye, por tanto, las acciones de educación formal y no formal, rompiendo la asociación excluyente entre educación y escolaridad:

    • En ese proyecto, el hombre es el agente de su propia educación por medio de la interacción permanente de sus acciones y su reflexión.

    • Lejos de limitarse al período de escolaridad, debe abarcar todas las dimensiones de la vida, todas las ramas del saber y todos los conocimientos prácticos que puedan adquirirse por todos los medios y contribuir a todas las formas de desarrollo de la personalidad.

    • Los proyectos educativos que siguen a lo largo de su vida los niños, los jóvenes y los adultos, cualquiera que sea su forma, deben considerarse como un todo.

    c) La Educación Permanente de Adultos:

    Además, es importante establecer la relación entre la educación permanente y la educación de adultos. Durante varias décadas ambas han sido consideradas como sinónimos. Pero al ampliar la concepción de la educación permanente, la educación de adultos ha pasado a ser considerada como una parte fundamental de la misma. Fue a partir de la Conferencia General de la UNESCO en Montreal, en 1.960, cuando se consagró la diferenciación entre ambos conceptos. La educación de adultos, concebida en el marco de la educación permanente supone un gran avance con respecto a épocas pasadas, ya que se concebía únicamente vinculada a la educación primaria, tanto en lo que respecta a los contenidos, como en la metodología, ignorando las necesidades que demandaba el adulto. Así, actualmente se le reconoce a la educación de adultos la necesidad de planteamientos curriculares y organizativos específicos, que potencien la conquista de la autonomía y el desarrollo económico y social del adulto. Por ello, la educación de adultos debe exigir apoyo desde todas las instancias sociales para poder integrar a éstos en una sociedad más crítica y formativa.

    d) Breve repaso histórico de la Educación Permanente:

    Se puede afirmar que la idea de educación permanente y no formal nació con la historia de la educación. Esta idea estaba presente, por ejemplo, en la filosofía griega o en el renacimiento europeo, si bien en estos casos el acceso a una educación permanente estaba reservado a determinados estratos sociales. Posteriormente se fue extendiendo lentamente; a dicha extensión contribuyeron hitos como la revolución francesa o la revolución industrial. Pero han sido las transformaciones políticas, sociales, económicas y laborales que han sucedido en nuestro país y en los países de nuestro entorno durante las últimas décadas las que han introducido el proceso de educación permanente y no formal como uno de los procesos básicos e irreversibles para la democratización y construcción social.

    e) Justificación de la importancia de la Educación Permanente y No Formal:

    Podemos destacar como factores determinantes del reconocimiento actual de la importancia de la educación permanente y no formal los siguientes: DEMOCRATIZACIÓN (posibilidad de educación de todos los ciudadanos para una sociedad más democrática y justa que compense las discriminaciones), INTERNACIONALIZACIÓN (estamos asistiendo a una superación de las fronteras nacionales, cada vez más las cosas que afectan a los ciudadanos tienen un origen o unas implicaciones internacionales. El dominio de idiomas o el conocimiento de otras culturas son aprendizajes cada vez más imprescindibles), CAMBIOS TECNOLÓGICOS (el protagonismo que la tecnología está cobrando en nuestra sociedad y la velocidad de los cambios en ese campo hace necesaria una actualización constante que debe extenderse a todos los ciudadanos si no queremos que se extienda un nuevo tipo de analfabetismo. Además, los nuevos medios de comunicación hacen posible reducir los costes y multiplicar las posibilidades educativas para todo tipo de personas), DESEMPLEO Y MOVILIDAD EN EL MUNDO LABORAL (la estabilidad y la permanencia del empleo se ha visto trastocada durante las últimas décadas, lo cual exige a los trabajadores una formación inicial polivalente y un reciclaje continuo), AMPLIACIÓN DEL TIEMPO DE OCIO (la progresiva reducción de la jornada laboral y de la edad laboral, además de la prolongación de la vida, han provocado una extensión del tiempo para dedicar a otras tareas. Esto conduce a la búsqueda de más formación por una parte, y a la necesidad de educarse para hacer buen uso de ese tiempo).

    f) Educación Permanente y Sistema Educativo:

    Es importante destacar la coherencia existente entre la educación permanente y una concepción integrada y armónica del ser humano. Así, la educación permanente supone un esfuerzo para conciliar y armonizar los diferentes momentos de la formación, de manera que se propicie una integración auténtica en la personalidad. Al acentuar la importancia de la unidad, la globalidad y la continuidad del desarrollo de la persona, impulsa la concepción de unos programas e instrumentos educativos que establezcan la comunicación permanente entre las necesidades y las enseñanzas profesionales, culturales, de formación general y las diversas situaciones por las cuales y a través de las cuales, todo individuo se realiza como tal.

    Como señala E. Gelpi (1.990), en los años setenta se produjo una introducción del concepto de educación permanente en legislaciones y reformas educativas de varios países, pero fue en los años ochenta cuando la educación permanente sobrepasó la dimensión sectorial para convertirse en un principio conductor de las reformas y del conjunto del sistema educativo, como un hilo conductor que une las diferentes partes del sistema educativo y las proyecta hacia el futuro de los alumnos. Por eso, el desafío más inmediato para los sistemas educativos es enseñar a niños y jóvenes aquellos conocimientos o procesos que faciliten aprendizajes posteriores, mucho más que la acumulación y actualización de todos los contenidos de todos los segmentos del sistema. De ahí que la educación permanente deba traducirse, en primer lugar, en una nueva política curricular y en otras políticas que, bajo el lema de la calidad, converjan en el mismo objetivo: que los jóvenes salgan de los distintos niveles y modalidades del sistema con una nueva formación general y profesional de base que, junto con prepararlos para la vida, los predisponga y prepare para seguir aprendiendo.

    Todo esto se traduce, dentro del sistema educativo, en el establecimiento de:

    • Objetivos generales que expresan capacidades: con los procesos de enseñanza-aprendizaje no se persigue tanto la adquisición de conocimientos o comportamientos específicos como la adquisición o el desarrollo de unas capacidades que permanezcan en el sujeto cuando salga del sistema educativo y le sirvan para enfrentarse adecuadamente a la sociedad tecnológica del futuro.

    • Una diferenciación entre contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales: la inclusión de procedimientos y actitudes, además de los más tradicionales contenidos conceptuales, proporciona al alumno herramientas y valores aplicables tanto a su etapa escolar como post-escolar.

    • Unos Principios metodológicos basados en una concepción constructivista del aprendizaje: metodológicamente se promueve un aprendizaje significativo, basado en la comprensión de lo que se aprende y en la relación de lo nuevo con los conocimientos previos. Aunque todos los principios tienen implicaciones de cara a la educación permanente y no formal, es de destacar el de fomentar la autonomía del alumno en sus aprendizajes, es decir, desarrollar su capacidad de aprender y de aprender por sí mismo.

    • Unos métodos de evaluación que cuenten con la participación del propio alumno.

    Asímismo es necesario que haya:

    -Una buena formación para el ocio.

    -Formación permanente del profesorado y, a ser posible, de los padres.

    -Libertad (formando la propia conciencia y el sentido de responsabilidad para poder llegar a la comunicación espontánea y a la creatividad).

    -Individualización (respetando las diferencias de cada niño y adaptándose a las posibilidades, necesidades e intereses de orden cognitivo, afectivo-social y psicomotriz del alumno).

    -Socialización (promoviendo que el aprendizaje en que la acción individual vaya integrándose en grupos de distinto tamaño y proyección para fomentar el aprendizaje con “otros” y poner sus conocimientos al servicio de los otros).

    -Intuición (promoviendo la captación de los objetos de forma sensible para favorecer la recreación de imágenes mentales).

    -Globalización (dar un enfoque estructurado a la secuenciación del contenido y de la actividad de forma que se proceda de lo global a lo analítico para buscar una nueva reconstrucción final). Para esta educación permanente es imprescindible respetar una serie de principios como son: el trabajo en equipo y la intervención educativa en estrecha colaboración entre padres y profesores, el aprendizaje significativo en el que todos deben tomar una actitud activa, una organización del ambiente adecuada para fomentar este aprendizaje no formal y permanente y un clima de seguridad y confianza.

    -Sentido crítico para hacer frente a tanta información, consumismo, opciones lúdicas y culturales a las que se tendrán que enfrentar nuestros jóvenes y ante las que tendrán que elegir de forma responsable para seleccionar lo más adecuado a ellos.

    Ya hemos visto que la educación permanente abarca toda la educación de toda la vida, por ello engloba la educación de adultos, pero no deben confundirse. La educación de adultos se concibe como un subconjunto integrado en un proyecto global de educación permanente que les facilite el acceso y el deseo de mayor información.

    ÍNDICE:

    1.- Características de la sociedad actual, situaciones y tendencias:

    a) Características generales de nuestra sociedad --------------------------------------------- Pág. 1

  • Una sociedad competitiva y de consumo ---------------------------------------------------- Pág. 1 y 2

  • Una sociedad política ----------------------------------------------------------------------------- Pág. 2

  • La sociedad de los mass media ---------------------------------------------------------------- Pág. 2 y 3

  • 2.- La cultura moderna y post-moderna, las imágenes de hombre que genera y los desafíos que plantea a la educación:

  • Escolarización en la sociedad tradicional ----------------------------------------------------- Pág. 4

  • En una sociedad de cambios rápidos ---------------------------------------------------------- Pág. 4 a 6

  • Hacia la sociedad política ------------------------------------------------------------------------- Pág. 6 y 7

  • 3.- La sociedad tecnológica del futuro y la educación permanente y no formal:

  • Breve introducción ------------------------------------------------------------------------------------ Pág. 8

  • ¿En qué consiste la educación permanente y no formal? ---------------------------------- Pág. 8

  • La educación permanente de adultos ----------------------------------------------------------- Pág. 9

  • Breve repaso histórico de la educación permanente ---------------------------------------- Pág. 9

  • Justificación de la importancia de la educación permanente y no formal -------------- Pág. 9 y 10

  • Educación permanente y sistema educativo -------------------------------------------------- Pág. 10 a 12

  • Justificación ------------------------------------------------------------------------------------------- Pág. 13

    Valoración crítica ---------------------------------------------------------------------------------- Pág. 14 y 15

    Bibliografía --------------------------------------------------------------------------------------------- Pág. 16

    Valoración crítica:

    Entre las aspiraciones básicas de nuestra sociedad industrial o técnica del siglo XX está la de comprender, porque en eso consiste el primer paso para la libertad y hacerse comprender o ser comprendidos, porque no hay otra manera para ser reconocido, aceptado o integrado. Hay una gran inquietud contemporánea y las noticias que aparecen en los medios de comunicación se convierten en el problema de todo el mundo aunque no les afecte de manera directa o inmediata, pero es que somos cada vez más número de personas y, como consecuencia, los problemas que surgen son más numerosos y vivimos en ciudades cada vez más grandes; por eso, nos convertimos en una especie de depredadores para los demás hombres, porque esta sociedad nos exige ser cada vez más competitivos, y para la Naturaleza. Cada uno de nosotros representa un problema para los demás hombres. La civilización del papel, de los libros y de los periódicos fue modificando el viejo orden del mundo, pero a su vez, esta civilización del papel está amenazada por una nueva: la de los medios de comunicación de masas, los medios audiovisuales que han roto fronteras, que transmiten y reciben sin esfuerzo cualquier tipo de información e imagen y cuya repetición asegura una influencia duradera. Esto supone con frecuencia el planteamiento de cuestiones que desbordan nuestra conducta, que rompen nuestras defensas habituales y tradicionales. En una sociedad tradicional, el lugar que corresponde a cada uno ya está marcado y fijado, las relaciones, aunque no fáciles, eran simples porque estaban basadas en una jerarquía, pero nosotros estamos conociendo un cambio vertiginoso, un trastorno en nuestro modo de vida, en nuestras costumbres, modelos y convicciones, en los esquemas que regulan nuestra actitud ante problemas fundamentales. Nuestro encuadre vital es cada vez menos rígido, lo mismo que las normas morales y religiosas. Este cambio nos exige un esfuerzo constante de adaptación a estos nuevos esquemas variables, por eso necesitamos formarnos para asumir con libertad esta existencia.

    Los Enciclopedistas y los educadores y filósofos del siglo XIX creyeron que el hombre sería libre cuando tuviera la suficiente instrucción, pero para vivir en nuestra sociedad moderna y todavía más en la post-moderna esta instrucción, este aprendizaje de una cultura y una profesión o un oficio no es suficiente. Por otra parte, tenemos que vivir con otros y eso no es fácil porque además de seres sociales somos individuales, tenemos nuestros propios valores y derechos como individuo pero, al mismo tiempo debemos un respeto a los demás. Quizá por eso hay tantas crisis individuales y también colectivas: de pareja, de familia, con los padres, los hijos, en las relaciones sociales, en las empresas, dentro de un mismo país y entre naciones. Es cierto que siempre ha habido estas crisis, pero antes se planteaban en base a conceptos abstractos como la libertad, el bienestar y en cambio ahora se plantean en términos de individuos concretos, de carne y hueso; así que estas crisis se convierten en crisis existenciales, en angustias más o menos personales: ¿qué o cómo pensar?, ¿qué decir?, ¿qué hacer ante este mundo de lo efímero, de lo relativo, de la tiranía tecnológica y del hombre frente a la máquina?. Hay un pesimismo generalizado ante esta sociedad consumista y tecnificada porque es antinatural y alienante para el hombre.

    Para paliar en la medida de lo posible los efectos devastadores que tiene en el individuo esta sociedad es necesaria, entre otras cosas, una reestructuración del proceso educativo, que se convierta en educación permanente, que facilite al individuo su formación personal, social y medioambiental, fomentando la comunicación y los intercambios, y su preparación para el porvenir, su autodeterminación, su espíritu crítico, el establecimiento de una escala de valores sólida, no relativa, el que tenga una conciencia objetiva y bien formada, que esté convenientemente preparado para afrontar el éxito y para el fracaso. Con vistas a la consecución de estas metas sería muy positiva una mayor y más estrecha colaboración por parte de las ciencias humanas (Pedagogía, Psicología, Sociología, Filosofía de la Educación…) y de las personas más cercanas a los niños, nuestras futuras generaciones, como son los padres, familiares, profesores, pedagogos, psicólogos, así como de las instituciones y Centros educativos.

    Justificación:

    El porqué de la elección de este tema para realizar este trabajo de Pedagogía responde al interés que siento ante el fenómeno de continuos cambios en nuestra sociedad, en el temor de cómo nos van a afectar esos cambios en el futuro a nosotros y a las sucesivas generaciones y en el deseo de conocer cómo se plantean las Ciencias de la Educación la formación de estos futuros adultos para que sigan siendo personas en toda la extensión de la palabra, sean felices dentro de lo posible y tengan equilibrio y estabilidad, estén integrados en su tiempo y lugar sin ser devorados por esa misma sociedad y sin dejar por ello de mantener una cultura, unas tradiciones y unos valores que son nuestra base, nuestras raíces, lo que somos hoy.

    La realización de este trabajo me ha aportado más conocimientos sobre el tema, pero han sido un poco vagos y generales. Me gustaría adquirir conocimientos más concretos, sobre todo en lo que va a ser la formación en el futuro, porque no creo que sólo vaya a limitarse a la educación permanente y no formal.

    Para la elaboración de este trabajo he seguido una especie de método científico pero incompleto: planteamiento del tema según la escala del interés que me despertaban los temas propuestos, consulta del material, en este caso libros sobre el tema elegido, recogida de datos en la biblioteca y en casa, análisis de todos estos datos para elegir unos y descartar otros y posterior ordenación de estos datos y desarrollo del trabajo; pero no he completado el método científico porque falta la comparación y comprobación con otros trabajos realizados.