Pasos y entremeses; Lope de Rueda, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca

Literatura española. La tierra de Jauja. Las aceitunas. La carátula. El rufián cobarde. El retrablo de las maravillas. El juez de los divorcios. El dragoncillo

  • Enviado por: Yami
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad
publicidad

Pasos

y

entremeses

Pasos y entremeses reúne siete entremeses, representaciones teatrales dadas en el Siglo de Oro, que eran breves y acompañaban las grandes actuaciones.

Su propósito era divertir al espectador.

En este libro se recopilan los siguientes entremeses, apuntados junto con el autor y un resumen general del entremés.

-La tierra de Jauja (Lope de Rueda)

Narra la historia de dos amigos que quieren engañar a un mendrugo, un hombre simplón. Quieren entretenerlo contándole historias de la tierra de Jauja, y mientras se queda embobado pensando en tal lugar, quitarle la comida de una olla que lleva para su mujer, que la tienen presa.

Le cuentan que en esa tierra azotan a los hombres por trabajar, que la comida abunda y es gratis, y cuando le dicen que hay cazuelas con arroz, huevos y queso, el mendrugo mira la suya y se da cuenta de que se la han robado. Entonces, los dos ladrones huyen.

-Las aceitunas (Lope de Rueda)

En esta historia, una mujer suena con el olivar que tendrán dentro de 25 o 30 años por un ramajo de aceitunas que plantó su marido.

Sueña con que ella cogerá las aceitunas, su marido las acarreará con el asno y su hija las venderá en la plaza. Aquí empieza una discusión sobre el dinero que pedirían por ellas. El matrimonio exige a la hija que las venda por el precio que quiere cada uno, y ella da la razón a uno y a otro para que no la maltraten. Una vecina se ofrece a comprar las aceitunas. Un vecino se ofrece a comprar las aceitunas para acabar con la pelea, y entonces le dicen que las acaban de plantar.

Ahora por fin se dan cuenta de lo absurdo de lo absurda que era la conversación.

-La carátula (Lope de Rueda)

En esta historia, un hombre simple le cuenta a otro en secreto que se ha encontrado una careta. El otro, para reírse de él, le convence de que es la cara de Diego Sánchez, un santero al que desollaron la cara para robarle. Le hace creer que le tomarán por uno de los ladrones y lo ahorcarán, pero que si se hace santero, no lo cogerán. Se queda con la careta, se pone una sábana y va a darle un susto haciéndose pasar por el desollado.

-El rufián cobarde (Lope de Rueda)

Es la historia de un ladronzuelo que presume de que perdió las orejas arrancándoselas el mismo en una pelea contra siete hombres más, cuando la verdad es que se la cortaron por ladrón. Cuando viene el otro a retarlo, le da la espada a una prostituta para no tener que luchar contra él, porque no es más que un cobarde. El que viene a luchar le castiga a que la mujer le de 3 golpes en la nariz, y luego se la lleva con él.

-El retablo de las maravillas (Miguel de Cervantes)

Chanfalla y la Chirinos se dirigen a un pueblo para representar al retablo de las maravillas, que era una caja parecida a un escenario donde se representaban historias con títeres. Han contratado al Rabelín, un músico muy bajo.

El Gobernador del pueblo pide al regidor que esa noche case a su hija, y para celebrarlo, se represente en su casa el retablo. Chanfalla exige que le paguen por adelantado y que no vaya nadie del pueblo, porque si no, al día siguiente no irá nadie a ver el retablo.

Comienza la función y simulan que aparecen toros, ratones, osos, leones… que ven todos menos el Gobernador, que se cree descendiente de judíos, pues son los que no pueden ver el retablo.

Cuando aparece un furrier y pide alojamiento para 30 hombres, piensan que es parte del retablo y no le hacen caso. El furrier se enfrenta a todos con la espada.

-El juez de los divorcios (Miguel de Cervantes)

En una sala están Mariana y su marido, que es vejete, y cuando sale el juez le pide que le conceda el divorcio. Dice que siempre está enfermo y ella no es su enfermera, y que no aguanta su mal aliento.

Como cuando se casaron él era joven y fuerte, el juez no les concede el divorcio, y le dice a la mujer que hay que estar a las duras y a las maduras.

Entran un solado y su mujer. Ella quiere el divorcio porque su marido no trabaja, acuse a casas de juego y solo va a casa para comer. Él la acusa a ella de celosa, gritona y de estar siempre cabreada.

Luego entran el cirujano y su mujer. Estos dos se odian, no se pueden ni ver, y también piden el divorcio.

Llega el turno del Ganapán, que cuenta que se casó con una mujer errada, que se la sacó del pecado y ella ha salido muy soberbia y se pelea con todo el mundo.

Llegan dos músicos a la audiencia a invitar al juez a la casa de un matrimonio que pedía el divorcio unos días antes y a los que el juez apaciguó, y que ahora dan una gran fiesta. Al final cantan una canción que siempre repite lo que hace el juez: `que vale el peor concierto más que el divorcio mejor''

-El dragoncillo (Pedro Calderón de la Barca)

Teresa pide a su marido que se esconda porque vienen a detenerlo por no haber pagado unas tierras que compró. Tiene que esconderse en el pajar.

Cuando llega el alcalde, le dice que no venia a detenerlo, si no a enviarle un soldado (que es del cuerpo de Dragones) que se tiene que quedar en su casa, Llega el soldado y Teresa le dice que no tiene cama que darle.

El marido, celoso, entra en casa. Lo mete en el pajar porque tiene que salir y no se fía del soldado. Pide a su mujer que eche el cierre ella.

Cuando se va, aparece el sacristán, que es el amante de Teresa. Trae comida y la va poniendo en la mesa. Entonces aparece el marido, y el sacristán se esconde. El soldado lo ha visto todo y pide al marido que lo saque del pajar. Tiene hambre y pide hacer un conjuro para que aparezca la cena. Mientras alumbran la cena del marido con un candil, la criada va poniendo en la mesa toda la comida que traía el sacristán, pero cada vez que quería comer o beber el sacristán, escondido debajo de la mesa, se lo quitaba.

Luego el soldado le pide que salga, y como los demás piensan que es el diablo, no lo quieren ni ver y huyen.