Partido Conservador en Gran Bretaña

Partidos políticos. Sistema electoral británico. Historia. Gobiernos conservadores ingleses

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EL PARTIDO CONSERVADOR

HISTORIA:

En sus inicios los miembros del actual Partido Conservador, se denominaron “tories”, nombre que se ha seguido utilizando y que se les aplicó por ser defensores de la exclusión de Jacobo de York en 1679, para poco más tarde constituirse definitivamente como partido político.

Alcanzaron su mayor influencia en la primera parte del siglo XVIII, llegando a ganar antes de 1715, seis de las siete elecciones celebradas. Con la subida al trono de Jorge I perdió parte de su influencia frente al grupo de los “whigs”, que gozarían durante algunos años del apoyo de la Corona.

Alrededor de 1828, y por iniciativa de Robert Peel, adoptan el nombre de Partido Conservador, aunque algunos seguidores de Disraeli prefirieron llamarse “Young tories”. Los años anteriores a 1828 se caracterizaron por una situación política con un partido tory en el poder, acompañado de un amplio apoyo en el Parlamento y en el país, situación que cambió en el periodo de 1828 a 1830. En esos dos años el partido se desmoronó perdió el apoyo de los independentistas y también de los electores, quienes prefirieron respaldar al partido whig, que a diferencia de los conservadores daba una imagen de unión.

En 1830 se celebraron elecciones generales, y el gran tema de la ocasión fue la Reforma, que los conservadores no estaban dispuestos a aceptar, y seria aprobada dos años más tarde. (Gracias a la “Reform Act”, el electorado de Inglaterra y Gales creció en más de un 40%, pasando de 366.250 votantes estimados a 652.777. En Escocia el aumento fue más notable, de 4.000 a 65.000. Además esta reforma también puso fin al trato preferente a la iglesia por parte del Estado. Hay que señalar que el Partido Conservador con anterioridad se había proclamado el “defensor de la Iglesia de Inglaterra”).

En 1841, el Partido Conservador, ganó las elecciones; en aquellos momentos Robert Peel ocupaba el puesto de primer ministro, y debido, entre otros factores a algunas medidas como la reducción de aranceles en favor del libre comercio, el partido estaba cada vez más dividido, hasta que en 1846 Peel tuvo que dimitir debido a una revuelta dentro del partido acaudillada por Disraeli.

Como consecuencia de la división interna los conservadores fueron barridos en las elecciones generales de 1847, siguiendo en la misma línea hasta los comicios de 1874 (celebrados ya tras la aprobación de la Segunda Ley de Reforma).

En el periodo 1847-1874 los conservadores pasaron de ser un grupo parlamentario poco sólido y con maquinaria electoral sólo en el ámbito local, a tener una moderna organización, alcanzada ya en 1868. Establecieron la Oficina Central, y en 1867 crearon la Unión Nacional, (cuya función sería la de unificar y coordinar las asociaciones conservadoras locales). Estos dos organismos, quedarían bajo el control de J. E. Gorst, para en 1874 lograr el triunfo electoral.

Disraeli llegaría al puesto de primer ministro en 1874, y lo abandonaría en 1880, un año antes de morir, no sin antes haber jugado un papel fundamental en la unificación de la Oficina Central y la Unión Nacional.

En 1880 los votantes dieron la victoria al Partido Liberal, y Gladstone, (que estuvo en las filas de los conservadores), ocupó el cargo de primer ministro. Sin embargo las siguientes elecciones fueron ganadas por el grupo “tory” y fue entonces, en 1886 cuando Salisburi sería primer ministro. A la llegada del nuevo siglo (en 1902) Salísburi abandonaría el cargo (más por jubilarse, que por otra causa. Salísburi era la personificación del torismo monárquico y religioso), siendo sucedido por su sobrino Balfour que permanecería en el poder hasta 1905; su gobierno cayó a consecuencia del problema de la libertad de comercio.

El periodo que va desde 1905 a 1914 puede considerarse un periodo liberal, que finalizaría con gobiernos de coalición con el Partido Laborista.

Tras la Primera Guerra Mundial los liberales fueron perdiendo popularidad, a la par que la ganaban los laboristas que conseguirían una aplastante victoria electoral en 1945.

El Partido Laborista se convirtió en el segundo partido más importante en el país, ante lo que los conservadores decidieron llevar una revalorización de su organización política ya de su estrategia de campaña, hasta conseguir volver al poder en 1951, (bajo la dirección de Churchill).

En 1955 el conservador Anthony Eden ocuparía el lugar de primer ministro, y sería sucedido en 1957 por Harold Mc Millan, (autor de La vía media, una importante obra en la bibliografía conservadora), que dimitiría en 1963 y seria sustituido por Alec Douglas Hanc, hasta 1964, en que los conservadores volvieron a abandonar el gobierno.

El siguiente gobierno que liderarían los conservadores, (1970-1974), tuvo a la cabeza a Heath (que jugó un gran papel en la entrada de Gran Bretaña en el Mercado Común en 1972), que posteriormente perdería la dirección del partido en favor de Margaret Thatcher.

El siguiente “periodo conservador”, comenzaría en 1979, año en que Margaret Thatcher, asumió el cargo de primera ministra, con el que seguiría durante once años, (durante los cuales su política se caracterizó por medidas entre las que pueden destacarse la privatización de empresas que antes habían nacionalizado los laboristas, el aumento del control policial, la reducción de las ayudas estatales y el fortalecimiento del control policial, la reducción de las ayudas estatales y el fortalecimiento del poder estatal frente a las autoridades locales), al cabo de los cuales (su política nacional había perdido

mucha popularidad), fue sustituida por John Major que entró en el Parlamento con el primer triunfo electoral de la dama de hierro y en 1989 llegó a ser canciller del Tesoro, puesto históricamente considerado como el paso previo al de primer ministro.

John Major, llevó al Partido Conservador a conseguir la victoria en las elecciones generales de abril de 1992, pero no pudo repetir la hazaña en las elecciones de mayo de 1997, en que los conservadores, que sufrían fuertes divisiones en el seno de su partido, fueron literalmente “barridos” por el Partido Laborista, liderado por Anthony Blair, dimitiendo John Major inmediatamente después, de su liderazgo conservador.

Actualmente es William Hague, (miembro del Parlamento), el líder del Partido Conservador, situándose John Major, (también miembro del Parlamento), en el segundo puesto.

IDEOLOGÍA:

Los conservadores son opuestos al establecimiento de teorías generales, caracterizándose por rechazar la teorización sobre la sociedad y también la puesta en práctica de la teoría, llegando incluso a considerarla como un fallo de sus adversarios.

Al dar el paso de la teoría a la ideología, se puede observar, que los conservadores la ven, independientemente de lo que sea, y de como se relacione con la teoría, como una de las cosas más perjudiciales, por lo que tradicionalmente la han evitado.

Todo esto les ha permitido poder ir adaptando su programática al paso del tiempo, mucho más fácilmente que otros grupos políticos. Tanto es así, que los conservadores, han llegado a aceptar de modo progresivo, todos aquellos principios que habían negado originariamente y habían sido defendidos por sus enemigos liberales, (ejemplos de ello son el constitucionalismo, la soberanía popular, la división de poderes y las declaraciones de derechos).

Uno de los valores que tradicionalmente han mantenido los conservadores, es la creencia en la desigualdad social, justificada según Geoffrey Howe, por la consecución de una sociedad rica, arguyendo que ésta no puede conseguirse, si primero no se permite que haya ricos. Lo que G. Howe decía es que si no se deja a los hombres que gocen del fruto de su trabajo, la carencia de incentivos en la actividad empresarial hará estancarse a la economía.

Por su parte Burke veía la sociedad como una estructura de dominio, en la que la riqueza era un elemento facultativo para ejercer el poder en dos dimensiones:

Primero, por que pensaba que una persona que tuviese muchos intereses que defender, sería capaz de hacer juicios más correctos.

Y segundo, por que al tener los ricos más tiempo libre, podían dedicarse a leer, conversar, reflexionar, y en definitiva a “adquirir los valores civilizados que sustentan la sociedad”.

Cuando los miembros del Partido Conservador vieron crecer sus intereses en la industria, se revitalizó la tradicional defensa de las desigualdades. W. H. Mallock, consideraba que “la desigualdad es el acicate para la tenacidad empresarial.” (Aristocracia y evolución, 1898). Según él las desigualdades “están en la raíz misma de la naturaleza humana, y constituyen, así mismo, las únicas condiciones sociales bajo las cuales las facultades diversas de los hombres pueden dirigirse hacia un fin común”.

Otro de los puntos a destacar, es la defensa de la libertad de mercado, lo que se refleja en el fuerte apoyo a las empresas privadas. Muchos conservadores han escrito sobre el libre mercado, entre ellos W.H. Mallock, autor muy importante en la introducción del ingrediente empresarial en el ideario conservador, quien justificaba la necesidad de una élite empresarial, mediante una apasionada reivindicación del capitalismo frente al socialismo.

Según Mallock, las políticas igualitarias minarían la iniciativa individual y refrenarían el incentivo empresarial, con lo que se produciría un estancamiento económico, debido al cual tanto ricos como pobres verían disminuido su nivel de vida.

Frente a los socialistas, que afirmaban que el trabajador era el único productor de riqueza, el autor al que nos referimos, en su obra, Los límites de la democracia pura (1918), mantenía que el progreso industrial y la prosperidad económica, eran “sólo producto de la mente como un algo incorporado a la persona de aquellos que dirigen el trabajo”.

También Milton Friedman, y F. A. Hayek expresaron su rechazo a las políticas colectivistas, pero Mallock fue el primer conservador en lanzar un ataque tan combativo contra el socialismo.

Respecto a los sindicatos los conservadores tienen las ideas muy claras, abogando por su desaparición absoluta. Keith Joseph, considera los sindicatos, “uno de los mayores obstáculos en el camino para la recuperación nacional”.

Los conservadores ven la solidaridad sindical como el espíritu del colectivismo, al que culpan del declive nacional. Además piensan que parte de la actividad sindical es contraria a la economía de libre mercado.

Según Burke, el precio del trabajo debería ser resultado de las leyes de la oferta y la demanda. Los sindicatos por su parte, inflan los salarios, con lo que estimulan prácticas laborales ineficaces, y no son positivos para la economía.

Margareth Thatcher, llevó a la práctica estas ideas, en tanto que durante su gobierno luchó contra los sindicatos, logrando acabar con el más fuerte que existía en su país, el sindicato minero.

Otro de los puntos en la “ideología” del Partido Conservador, es la defensa a ultranza de la ley y el orden, hecho que también se reflejó fielmente ya en los primeros años del mandato de Margaret Thatcher, (la dama de hierro, aumentó el control policial, poniendo más personal en las comisarías, e incentivándolo con subidas de sueldo.

El mantenimiento de la ley y el orden es uno de los pilares en la consecución de un Estado fuerte, que según Burke es el que necesita el mercado libre.

El Partido Laborista introdujo el objetivo del mantenimiento de la ley y el orden, en el programa que presentó a las elecciones de mayo de 1997.

Junto a esto hay que decir que al comienzo de los últimos 18 años que permanecieron en el poder, los conservadores revitalizaron su imagen de guardianes de la nación, declarando ser el partido más decidido a resistir los ataques contra el modo de vida británico, ya vinieran del interior, (delincuentes...), o del exterior, (inmigrantes...).

ORGANIZACIÓN:

Actualmente, el Partido Conservador se estructura fundamentalmente

en tres partes:

La Unión Nacional

Fue creada en 1867, y se conforma de asociaciones de votantes de Inglaterra y Gales, cuya función es elegir a los posibles candidatos, y colaborar en la consecución de votantes

durante las elecciones.

Los miembros del partido juegan un papel secundario en proceso de hacer política. Sólo tienen un poder significativo a

la hora de elegir los candidatos al Parlamento, o en las ocasiones en que los parlamentarios tienen conflictos en el seno del partido, como ocurrió cuando tuvieron que enfrentarse a la aceptación de las normas del Tratado de Maastricht, momento en el que actuaron las bases del partido.

El Partido Parlamentario

Está compuesto por los miembros conservadores de las

dos cámaras del Parlamento. El poder a la hora de hacer política reside, en el caso del Partido Conservador, en el partido parlamentario, y en concreto, En la persona elegida como su líder. Los candidatos al Parlamento son elegidos por los miem-

bros del partido.

La Administración Central

Se compone básicamente de cuatro partes:

- La Sede Central, que se estableció definitivamente a mediados del siglo XIX.

- La Oficina Central, que se encarga de coordinar la eficacia del partido en el ámbito nacional.

- Las Oficinas de zona, que son las sedes locales del partido.

- La Oficina de Investigación conservadora.

La elección del líder del Partido Conservador.

En el Partido Conservador no hubo ningún líder elegido por el partido hasta 1965. Antes de esa fecha los líderes conservadores surgían de una serie de negociaciones secretas entre las figuras superiores del partido. La ventaja de este procedimiento de selección era el dar continuidad, sin luchas abiertas por la sucesión. Además, de este modo la prensa y el público podían ser mantenidos a distancia, y las opiniones de los interesados podían ser tranquilamente recogidas, en debates cara a cara o en reuniones de pequeños grupos. La ausencia de reglas fijas también permitía que la selección se adaptase fácilmente a circunstancias particulares.

Sin embargo el proceso secreto de elección presentaba limitaciones, que salían a relucir cuando no había un sucesor natural, o no aparecía un candidato aceptable para la mayoría, como ocurrió después de la dimisión de Harold Mc Millan en 1963, momento en que las posteriores consultas se llevaron a cabo en tal secreto que despertaron sospechas.

A consecuencia de lo ocurrido en 1963 el partido decidió modificar el proceso de selección: en 1965 se establecieron reglas para la elección del líder por parte de los conservadores miembros del Parlamento, (que serían revisadas posteriormente en 1975, 1989 y 1991).

Finalmente se estableció que la elección se haría por medio de votaciones. La primera votación exigiría que el candidato obtuviese un mínimo de 15% de los votos, para poder pasar a la segunda, que en caso de no dar una mayoría absoluta sería seguida de una tercera, en la que se enfrentarían aquellos que hubiesen logrado un mayor número de votos.

En resumen, el líder del Partido Conservador es elegido por los miembros del Parlamento, mediante un proceso de elección por mayoría.

Cuando gobierna el partido, el líder es el primer ministro, y en el caso de estar en la oposición, como ocurre en la actualidad, se nombra el denominado “gabinete en la sombra”, que se prepara para la vuelta al poder, en caso de obtener la victoria en las elecciones generales.

Para terminar sólo decir que William Hague, como se ha mencionado con anterioridad, es el actual líder del Partido Conservador, y por tanto la cabeza visible del partido que está sumido en una grave crisis desde hace algunos años.