Parque Nacional de Doñana

Desastre medioambiental. Catástrofe ecológica. Minas de Aznalcóllar. Vegetación. Fauna. Lodos. Zonas afectadas. Contaminación. Repercusiones futuras

  • Enviado por: M Clawrez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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Índice

5- Soluciones propuestas y la realidad del desastre

5.1 Soluciones propuestas por los grupos ecologistas.

5.2 Soluciones propuestas por el gobierno.

  • Soluciones medioambientales.

  • Medidas socioeconómicas.

  • 6- Situación actual de Doñana

    5- Soluciones propuestas y la realidad del desastre

    5.1 Soluciones propuestas pos los grupos ecologistas

    Ante la situación de desastre ecológico en Doñana diversos grupos ecologistas, desde un primer momento, propusieron una serie de medidas en las que lo único que exigían era la inmediata retirada de los lodos tóxicos antes de que se filtraran a los acuíferos, así como evitar su extensión a otros terrenos aún sin contaminar.

    Los grupos ecologistas solicitaron la declaración de situación de emergencia y la participación del Ejército en las tareas de descontaminación de la llanuras de inundación del río Guadiamar, además de la creación de una Comisión Europea que se dedicara a la supervisión de estas labores con el fin de que no se cometieran irregularidades.

    Por otra parte, más técnica, pidieron la paralización de los trabajos de retirada de lodos con maquinaria pesada hasta construir muros de contención y pasos por los que estas máquinas pudieran pasar sin dañar los organismos que allí habitan. De este modo se delimitan zonas más frágiles para un trabajo manual.

    En cuanto a la construcción de muros de contención tendría un carácter provisional y se haría con ataguías de acero. Las características de los muros, dimensionalmente, serían de 40 Km. de largo y 10 m. de altura, ya que durante las riadas las aguas del Guadiamar alcanzan los 6 m. de altura. A fin de evitar que los lodos tóxicos se internen más en el Parque Nacional, estos muros constarían de otras paredes transversales cada doscientos metros.

    La retirada de lodos debería haber tenido lugar en distintas fases: de forma manual en la ribera del río mediante carretillas y con palas hasta llegar a la zona de los muros donde los lodos adquieren un mayor espesor (unos 15 cm.) que se llevaría a cabo con maquinaria pesada.

    Para impedir que la acumulación de lodos en vertederos, aunque fueran provisionales, causara los daños que se quieren evitar, sería preciso construir una planta de inertización.

    Otra medida como la de tapar los lodos con toldos evitaría, a partes iguales, tanto la lixiviación de los materiales debida a la humedad, como la inhalación de sustancias tóxicas suspendidas en forma de polvo provocado cuando los lodos se resecan.

    También proponen medidas como la construcción de dos cauces que canalicen las aguas del Guadiamar a fin de impedir la rotura de los muros y el deterioro de los cultivos cercanos.

    El coste de todas estas medidas resultaría muy elevado por lo que los grupos ecologistas propusieron una campaña de participación internacional en el que se recaudaran fondos para este problema.

    Otra medida a poner en practica después de haber controlado la riada tóxica debería ser la de buscar culpables y pedir responsabilidades a la empresa encargada de la explotación de la mina, a consejeros de Medio Ambiente, a la comisaría europea de Medio Ambiente, al presidenta de la Confederación hidrográfica del Guadalquivir…, por hacer caso omiso de las quejas sobre el estado de la balsa.

    Soluciones propuestas por el gobierno

    A) Soluciones medioambientales:

    Además de las tareas de retiradas de lodos tóxicos el gobierno del país también propusieron otra serie de medidas destinadas al mantenimiento de las aguas después del vertido o medidas de compensación a los agricultores perjudicados por el desastre.

    Por una parte, el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, presento en su momento un plan de expropiación de terrenos afectados. también pide la intervención del ejercito en las tareas de retiradas de lodos y la creación de una Estrategia del Corredor Verde.

    En esta propuesta se define como debería ser gestionado el patrimonio natural y humano del Guadiamar, con el objeto de conseguir una coexistencia armónica y equilibrada entre la explotación de sus recursos naturales para el mantenimiento del bienestar general de sus poblaciones humanas y a la conservación de los procesos biofísicos que determinan la funcionalidad o integridad ecológica de sus sistemas naturales. La estrategia intenta perturbar lo menos posible y en el caso de que fuera necesario cambiar algo tendría como finalidad mejorar las estructuras sociales, económicas y culturales del entorno afectado por el vertido minero. Su principal interés está, pues, en convertirse en un componente articulador del territorio que favorezca la dinamización del mismo facilitando el desarrollo de políticas ambientales eficaces para mejorar los niveles de bienestar de todas las formas de vida de la zona. Esta estrategia surge como respuesta de vocación integral al marco ambiental y socioeconómico negativo creado por el vertido minero y se desarrolla desde la convicción de que es necesario integrar la restauración-conservación de la funcionalidad ecológica de los ecosistemas de la cuenca del Guadiamar con el desarrollo sostenible de sus sistemas humanos asociados.

    El objetivo principal de esta propuesta es:

    Evitar la dispersión y remediar la contaminación producida por el vertido minero sobre el cauce y la llanura aluvial del río Guadiamar y además crear un corredor fluvial que conduzca a la recuperación gradual de sus condiciones naturales y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

    En resumen esta forma de política ambiental pretende desarrollar otras políticas ya implantadas un la cuenca del Guadiamar y la creación de otras encaminadas a un desarrollo sostenible y a la conservación de su biodiversidad.

    El Consejo de Gobierno aprobó un decreto por el que se formulaba un Plan de Actuación Global de medidas para mitigar los efectos del desastre.

    Este Decreto establece un conjunto de medidas paliativas y reparadoras en los distintos ámbitos de afección, que obliga a las Consejerías de Gobernación y Justicia, Trabajo e Industria, Salud, Agricultura y Pesca y Medio Ambiente que hagan efectivas las mismas dentro de sus competencias.

    Establece, también, la declaración de urgencia de todas las actuaciones, así como los mecanismos jurídicos para poder acceder a las propiedades privadas para su ejecución. Suspende la aplicación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales y del Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Natural de Doñana a los terrenos afectados, con el fin de poder realizar los trabajos necesarios sin entrar en conflicto con lo allí preceptuado.

    El Plan de Acción contempla dos programas específicos encaminados a paliar los efectos medioambientales: el Programa de Seguimiento de la Calidad Ambiental y el Programa de Recuperación de las Cuencas Fluviales.

    El Programa de Seguimiento de la Calidad Ambiental persigue dos objetivos básicos: la relimitación de la zona afectada y averiguar el grado de afectación; y la recuperación de los habitats de la flora y fauna. Para ello se establece un minucioso sistema de seguimiento de la calidad de las aguas, de los sedimentos, de la flora, de la fauna….también se elaborara un modelo que permita detectar y evitar posibles formas de propagación de los compuestos presentes en los lodos. Junto a los censos y seguimiento de la flora y la fauna, se dispondrá del seguimiento permanente mediante fotografía aérea e imagen por satélite.

    En cuanto al programa de recuperación de las cuencas fluviales, además de tratar de las aguas embalsadas de Entremuros, se propone la creación de una oficina de seguimiento del plan de recuperación del rió Guadiamar, y se apuesta por la recuperación del dominio publico hidráulico, para garantizar la recuperación y regeneración de del cauce fluvial y la calidad de los acuíferos.

    De forma más concreta, científicos de la Universidad Politécnica de Cataluña y el Instituto Jaume Almera de Ciencias de la Tierra de Barcelona (CSIC) y el Instituto Tecnológico Geominero de España (ITGE), proponen en un informe el tratamiento de las aguas superficiales antes de ser vertidas al río Guadalquivir; con la finalidad de mantener la contaminación de las aguas en una zona concreta y controlada.

    Este informe se basa en los análisis realizados al agua sobre el pH, que alcanzaba niveles de 7, y los contenidos de metales pesados que eran bastante elevados. Por ejemplo: el zinc y el cadmio con unos niveles de 230 mg/L y 0,5 mg/L, respectivamente. Así como grandes cantidades de talio, manganeso, cobalto y níquel. Estos niveles de concentración están por encima de lo establecido por la legislación sobre vertidos a cauces públicos.

    El tratamiento se haría de este modo:

    Para asegurar que el contenido de metales en las aguas embalsadas, que se vayan a verter al Guadalquivir, no sea muy elevado; se recomienda (es forma más rápida y más práctica) la realización de un tratamiento “in situ” con medios móviles (embarcaciones de fondo plano y motorizadas) que aporten a la superficie de las aguas contaminadas, hidróxido de calcio hasta concentraciones aproximadas de 400 mg/L (que sería añadir al conjunto de agua embalsada una cantidad aproximada de 1600Tm de hidróxido de calcio).

    La manera de proceder sería introduciendo lechada de cal de tres formas:

  • En un punto fijo en el cauce del río bajo el puente de Don Simón.

  • Por embarcaciones móviles que distribuyan directamente sobre la superficie del agua contaminada.

  • Alternativamente, desde las riveras de la laguna usando una manguera a presión.

  • Esta operación podría realizarse en un periodo de 24 horas, una vez que se dispusiera de los medios necesarios, lo que podría ocurrir en un tiempo de 3 o 4 días.

    A continuación el agua tratada debería dejarse reposar durante un tiempo aproximado de 24-36 horas, con objeto de que el precipitado formado llegue al fondo dejando el agua transparente.

    Para asegurar que durante el desagüe del agua tratada no se produzcan turbulencias, que arrastren los metales precipitados al Guadalquivir, se usarían varias bombas distribuidas por el dique de Entremuros.

    También debería llevarse a cabo un seguimiento continuo (cada dos o tres horas) en el mismo canal de desagüe, donde se analice el pH y la turbidez del agua.

    De este modo quedaría constancia de la calidad del agua y en el momento en que el pH sea igual o superior de 8,0 y una turbidez inferior a 20 unt., las aportaciones de hidróxido de calcio se interrumpirían.

    El desagüe además debería coordinarse con el ritmo de las mareas para asegurar que las aguas alcancen una dilución máxima en su recorrido al mar.

    Según este informe, de todos los posibles métodos para asegurar la calidad del agua vertida, el anteriormente descrito parece el más económico, el mas rápido en aplicación, el más versátil y el único que permite su interrupción inmediata si en un determinado momento los parámetros de calidad incumplen lo establecido por la Ley de Aguas.

    Otra ventaja adicional es que si el tratamiento propuesto no proporciona resultados satisfactorios en un plazo de 8 a 10 días, se podría interrumpir el proceso y el único aditivo que se habría añadido al agua habría sido hidróxido de calcio, lo que no presenta ningún problema ambiental, salvo el de incrementar un poco los depósitos sólidos del encharcamiento.

  • Medidas socioeconómicas:

  • En este aspecto también de ha producido ya actuaciones concretas, como el compromiso alcanzado entre la empresa Boliden - Apirsa y los agricultores afectados de la compra de las cosechas a precio de mercado.

    Sin embargo es evidente que esto resuelve parcialmente el problema generado, por lo que con la retirada de lodos y la recuperación de suelos solucionarían este problema.

    También se tiene en cuenta la repercusión para el empleo temporero agrícola del desastre, así como el desempleo de los mineros por el cierre de la mina y los gastos de los trabajos de retirada de lodos y restauración de terrenos afectados por lo que se aportará una subvención.

    Con el fin de garantizar la salud de las personas la Consejería de Salud ha adoptado ya las medidas necesarias, como el control sanitario de las aguas de consumo y alimentos, la vigilancia epimedológica de la población que potencialmente pudiera verse afectada.

    A fin de que no se cree una situación de pánico en la población afectada, el gobierno andaluz ha previsto un programa de seguridad y de riesgos potenciales que permita afrontarlos. además de otro programa de información al ciudadano en el ámbito comarcal, regional, nacional e internacional.

    Situación actual de Doñana

    Cuatro años después de la catástrofe la situación del parque natural de Doñana no es muy clara, debido a las diferentes versiones que aportan políticos y ecologistas de la evolución del parque después del suceso.

    Por un lado, los ecologistas hablan de una lenta degradación de Doñana en años venideros a causa de la mala planificación de los trabajos de retirada de lodos. Según ellos los metales pesados han entrado en el interior del parque y han comenzado su viaje por la cadena trófica.

    Suponen que dentro de unos años los organismos que allí habitan padecerán malformaciones, disminuirá su fertilidad, padecerán enfermedades y morirán.

    Sin embargo el gobierno en el ultimo informe oficial del CSIC, presenta un futuro más prometedor para Doñana.

    El informe refleja que el nivel de contaminación se ha reducido y que el confinamiento de los contaminantes residuales se halla en zonas identificadas y controlables.

    Este informe se refiere las cantidades de partículas que están en suspensión en la atmósfera, a la evolución de los acuíferos, a la evolución de los contaminantes en mamíferos y aves acuáticas y a los primeros resultados de la fitorremedación.

    En cuanto a los niveles de material particulado atmosférico se mantienen bajos, del mismo modo que los metales en suspensión, llegando a alcanzar niveles inferiores a los que existían antes del desastre (en Aznalcóllar los valores medios diarios son de unos 3,5 g/m³, o el azufre y el hierro han bajado hasta 2 g/m³ y 0,8 g/m³, respectivamente.).

    El número de acuíferos contaminados ha disminuido notablemente. De todos modos todavía existen acuíferos contaminados, sobretodo los más cercanos a la balsa de la mina y a la confluencia con el Guadiamar.

    Estos acuíferos todavía necesitan tratamientos y un seguimiento constante.

    Diversos experimentos con aguas superficiales (como el estudio del crecimiento larval de los quirómidos, Fig.1 y 2, o el número de individuos en la población del cangrejo rojo) ponen de manifiesto la existencia de contaminación en las aguas de ríos como el Agrio y el Guadiamar por grandes concentraciones de amonio.

    Parque Nacional de Doñana

    Fig. 1: crecimiento larval en aguas contaminadas.

    Parque Nacional de Doñana

    Fig. 2 : mortalidad larval en aguas contaminadas.

    Por otra parte en las zonas más alejadas de la cabecera del río, distintas especies de peces (autóctonos y extranjeros) han comenzado la recolonización.

    Ha habido, desde el accidente hasta el momento del informe, un aumento del numero de especies, así como del número de individuos, esto quiere decir que la calidad del agua ha mejorado notablemente.

    El informe del CSIC expone también la existencia de malformaciones en los picos de las cigüeñas debidos en algunos casos a la contaminación producidos por el vertido tóxico. Sin embargo los científicos que han intervenido en los estudios no son alarmistas y antes de hacer un juicio critico prefieren esperar más resultados de los experimentos en aves.

    El 26 de enero de 2001 , el comité científico para el seguimiento del vertido tóxico de la Mina de Aznalcóllar (Sevilla), ha concluido que el río Guadiamar sufre una contaminación remanente (residuo de una cosa) por metales pesados.

    La situación del río, pese a las labores de limpieza, puede calificarse de mala, ya que el vertido de Aznalcóllar se agrava por otros vertidos como los de alpechines (líquido oscuro y fétido que sale de las aceitunas apiladas cuando se las exprime) o residuos de explotaciones mineras.

    En cuanto a las cuestiones judiciales contra la empresa que explota la mina, el Juzgado de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) ha archivado el caso abierto por el vertido tóxico por no hallar indicios penales. Esta decisión ha sido recurrida por la Junta de Andalucía.