Parálisi cerebral

Salud. Pedagogía. Etilogía y causas. Desarrollo. Trastornos perceptivos. Clasificación. Intervención

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MARCO TEÓRICO

Introducción

William Little en 1844 escribió las primeras descripciones médicas de un trastorno enigmático que afligía a los niños en los primeros años de vida causando rigidez y espasticidad de los músculos de las piernas y en menor grado de los brazos. Estos niños tenían dificultades agarrando objetos, gateando y caminando. A medida que crecían su condición no mejoraba o empeoraba. Esta condición, la cual se nombró por muchos años como la enfermedad de Little, es ahora conocida como diplejia espástica. Ésta es uno de los varios trastornos que afectan el control de movimiento y que colectivamente se agrupan bajo el término parálisis (perlesía) cerebral.

Durante el período madurativo del sistema nervioso central pueden presentarse determinadas influencias que provoquen daños en el mismo ya sea en las etapas en que el niño se esta formando en el vientre de su madre, en el momento de nacer o después. Cuando esto ocurre específicamente en el cerebro, pueden aparecer trastornos motores, psíquicos, conductuales, auditivos, ópticos o del lenguaje, pudiendo llegar a constituirse en un grupo de síndromes que originan retraso en el desarrollo psicomotor entre los que se encuentra la parálisis cerebral.

La parálisis cerebral es la primera causa de discapacidad motórica en la infancia. El niño que padece de este trastorno presenta afectaciones motrices que le impiden un desarrollo normal. La psicomotricidad se encuentra afectada en gran medida, estando la relación entre razonamiento y movimiento dañado, y por ende el desarrollo de habilidades que se desprenden de esa relación. "El problema se contempló como neurofisiológico y se insistió en que la causa de la discapacidad motora de los pacientes obedecía principalmente a la liberación de modalidades reflejas poco frecuentes de la postura y los movimientos, al perderse la inhibición normal que ejercen los centros superiores del sistema nervioso central".

Múltiples factores la producen, el mayor porcentaje ocurre en el momento del nacimiento en que por distintos motivos puede ocurrir una hipoxia del cerebro, lesionando zonas del mismo. Esta lesión provoca diferentes discapacidades tales como trastornos de la postura y el movimiento que pueden estar acompañadas o no de convulsiones, deficiencia mental, problemas visuales, auditivos y del lenguaje.

La mayoría de los casos tienen posibilidades de rehabilitación teniendo en cuenta la magnitud del daño cerebral, la edad del niño, el grado de deficiencia mental, ataques epilépticos y otros problemas que puedan estar asociados. El trastorno motor puede ser modificado de manera favorable si el tratamiento comienza en edades tempranas evitando retrasar aun más la adquisición y el aprendizaje de determinadas conductas motrices.

La rehabilitación pudiera considerarse como un conjunto de tratamientos mediante los cuales una persona deficiente se coloca mental, física, ocupacional y laboralmente en condiciones que posibilitan un desenvolvimiento lo más cercano posible al de una persona normal dentro de su medio social.

¿Qué es parálisis cerebral?

Parálisis cerebral es un término usado para describir un grupo de discapacidades motoras producidas por un daño en el cerebro del niño que pueden ocurrir en el período prenatal, perinatal o postnatal.

La definición de PCI más ampliamente aceptada y más precisa es la de un "trastorno del tono postural y del movimiento, de carácter persistente (pero no invariable), secundario a una agresión no progresiva a un cerebro inmaduro". (Fernández, E., 1988).

Bajo el concepto de PCI encontramos diferentes tipos de patologías con causas diferentes, con pronóstico variable dependiendo del grado de afectación y extensión de la lesión en el cerebro.

La lesión es cerebral por lo que no incluye otras causas de trastorno motor (lesión medular, de sistema nervioso periférico). No es progresiva y si de carácter persistente causando un deterioro variable de la coordinación del movimiento, con la incapacidad posterior del niño para mantener posturas normales y realizar movimientos normales, conduciendo entonces a otros problemas ya ortopédicos por lo que se deben prevenir desde el primer momento. Al ocurrir en una etapa en que el cerebro se encuentra en desarrollo va a interferir en la correcta maduración del sistema nervioso incluso sin que el niño tenga una experiencia previa del movimiento voluntario, pero al no haber una especificidad de funciones y gracias a la neuroplasticidad va a permitir que áreas no lesionadas del cerebro suplan la función de aquellas zonas lesionadas y se establezcan vías suplementarias de transmisión. Esta neuroplasticidad del sistema nervioso será más efectiva cuando la lesión sea focal y mucho menos probable cuando sea generalizada.

De entre las múltiples definiciones que aparecen en la literatura referidas a la PC señalamos dos de ellas que la Comisión Mundial de PC en 1966 la define como:

“Trastorno persistente, pero no invariable, de la postura y el movimiento, debido a una disfunción del encéfalo antes de que su crecimiento y su desarrollo se complementen”.

García Fernández (1988), apoyándose en esta definición señala las tres condiciones básicas de la PC:

  • Es una lesión del SNC no maduro.

  • Afecta al movimiento y la postura.

  • Es una lesión permanente aunque no progresiva.

  • Otra definición de carácter más descriptiva es la apuntada por Alexander y Bauer (1988):

    “Trastorno no progresivo del movimiento y la postura debido a lesión o daño cerebral que ocurre en el periodo del desarrollo cerebral temprano, hasta los 5 años. Su diagnóstico implica, y de hecho requiere, la exclusión de trastornos como procesos neoplásicos, hidrocefalia y enfermedades degenerativas. El diagnóstico diferencial incluye deficiencia mental, miopatías, neuropatías, deficiencias de la columna vertebral, trastornos involuntarios del movimiento, síndromes hereditarios, ataxia hereditaria y microencefalia hereditaria”.

    Cahuzac (1985) destaca las siguientes nociones para delimitarlas:

  • Se trata de un desorden permanente, definitivo pero no evolutivo.

  • No inmutable, y por tanto susceptible de mejorarse.

  • Puede aparecer durante todo el periodo de crecimiento cerebral, sin referencia ninguna etiología precisa.

  • Etiología o causas

    Una de las cuestiones más difíciles de resolver cuando hablamos de Parálisis Cerebral radica en delimitar sus causas, puesto que los factores etiológicos que originan los diferentes trastornos son múltiples.

    Los elementos etiológicos de la parálisis cerebral, según su momento de aparición, se pueden dividir en tres grupos:

    A) Prenatales
    B) Perinatales
    C) Postnatales

    A) Los factores de riesgo en la etapa prenatal que podrían ocasionar parálisis cerebral que se han identificado hasta ahora son:

    • Infecciones de la madre que afecten el sistema nervioso del feto.

    • Intoxicaciones.

    • Desórdenes en el metabolismo durante el embarazo como la diabetes y la toxemia, que se dan en los últimos tres meses de gestación y anomalías congénitas en el cerebro. Las enfermedades metabólicas tienen efectos que se manifiestan después del nacimiento, cuando el niño empieza a ingerir determinados alimentos que no puede metabolizar y en consecuencia se acumulan sustancias tóxicas que dañan su cerebro.

    • La edad de los padres al momento de la concepción y aspectos físicos y mentales de la madre.

    • Anoxia fetal: son trastornos de la oxigenación fetal que dañan el cerebro y pueden ser debidos a la insuficiencia cardiaca grave de la madre, anemia, hipertensión, circulación sanguínea deficiente, incapacidad de los tejidos del feto para captar el oxígeno, etc…

    • Reacciones debidas a la incompatibilidad del factor RH.

    • Nacimiento prematuro antes de los nueve meses de gestación o que el feto pese menos de dos kilos y medio.

    B) En la etapa perinatal, los factores de riesgo más comunes son:

    • Destaca la anoxia y la asfixia por obstrucción del cordón umbilical o por anestesia suministrada en cantidad excesiva o en un momento inoportuno.

    • Funcionamiento deficiente del útero o parto prolongado por un conducto estrecho (sufrimiento fetal).

    • Utilización inadecuado de los fórceps o presión de la cabeza, el tórax…

    • El estado de salud de la madre.

    C) En la etapa postnatal, hasta los dos o tres años de edad, la parálisis cerebral puede ser ocasionada por:

    • Intoxicaciones.

    • Infecciones (meningitis, encefalitis y meningoencefalitis agudas de origen viral).

    • Traumatismos craneales; fracturas en el cráneo o hemorragias en el cerebro debidas a algún accidente.

    • Anoxia cerebral

    • Hemorragias cerebrales espontáneas debidas a accidentes vasculares, o por tumores cerebrales

    Otra de las causas que puede afectar al desarrollo adecuado del feto es la situación familiar, puesto que la insuficiencia de recursos económicos impide poder cubrir las necesidades básicas y a la vez provocan tensiones familiares. El hecho de tener numerosos hijos y en pequeños intervalos de tiempo (menos de dos años entre nacimientos) reduce la posibilidad de atenderlos adecuadamente.

    Además, una pobre calidad en las relaciones interpersonales dentro de la familia produce “un clima emocional negativo” o un ambiente de conflicto y rechazo y pueden agravar el problema.

    Podemos darnos cuenta que existe un problema de este tipo si el niño en el primer año de su vida no levanta la cabeza, no mira a su alrededor, no extiende sus manos para seguir un objeto, no adquiere coordinación ojo-mano o no se sienta ni explora su ambiente por medio del gateo.

    Características

    El término parálisis cerebral suele emplearse en la actualidad como una denominación general para englobar trastornos muy diversos. Dichos trastornos tiene en común el hecho de significar una alteración o pérdida del control motor secundaria a una lesión encefálica, sea cual sea el nivel mental del niño lesionado. Así, se encuentran niños con sintomatologías muy distintas y de pronósticos muy variables. Podemos encontrar desde niños con perturbaciones motoras discretas hasta niños cuya alteración motriz les impide realizar prácticamente cualquier movimiento voluntario; desde niños con una inteligencia normal o superior hasta niños con deficiencia mental sumamente grave, con o sin trastornos sensoriales asociados.

    Los niños afectados de parálisis cerebral presentan una serie de alteraciones en el curso de su desarrollo psicológico, derivadas de forma directa o indirecta de su trastorno neuromotor. La mayor parte de las habilidades que adquiere un niño a lo largo de su desarrollo tienen un componente motor. De esta forma, la posibilidad de andar, manipular, hablar, escribir, etc. depende entre otras cosas, de su posibilidad de realizar correctamente determinados movimientos. Resulta obvio entonces, que la parálisis cerebral alterará directamente el desarrollo de estas habilidades, de forma que, según la gravedad de la lesión, el niño las adquirirá más tarde o de forma defectuosa o, incluso, puede que no las adquiera en absoluto. Por otra parte, las disfunciones motoras afectan todos los aspectos de la vida del individuo, limitan sus experiencias y, por lo tanto, sus posibilidades de aprender y alteran la forma como las demás personas se relacionan con ellos. Además, todo esto influye en la forma como el niño se percibe a sí mismo al mundo que le rodea. En este sentido, se puede afirmar que la parálisis cerebral afecta indirectamente en el curso del desarrollo.

    • Desarrollo de la motricidad:

    Los niños con parálisis cerebral no pueden controlar algunos o todos sus movimientos. Unos pueden estar afectados en todo su cuerpo, otros pueden tener dificultades para caminar o para usar sus manos. Otros serán incapaces de sentarse sin apoyo y algunos tendrán dificultades para ejercer la mayoría de las tareas diarias.

    Un niño con parálisis cerebral puede tener alguno o la mayoría de los siguientes síntomas, ligeros o más graves dependiendo de cada caso:

    • Movimientos lentos, torpes o vacilantes.

    • Rigidez

    • Debilidad.

    • Espasmos musculares.

    • Flojedad.

    • Movimientos involuntarios.

    El inicio de un movimiento a menudo desemboca en un movimiento involuntario, por lo que algunos niños desarrollan patrones de movimiento diferentes a los que pueden producir otras alteraciones.

    Es muy difícil predecir cómo afectará la parálisis cerebral a cada niño.

    Normalmente los niños con parálisis cerebral suelen acostarse o sentarse de una forma que, debido a los espasmos musculares pueden causar problemas en sus articulaciones.

    • Desarrollo del lenguaje:

    También son característicos los trastornos en el desarrollo del habla y del lenguaje. Las lesiones cerebrales producen casi siempre alteraciones del aspecto motor-expresivo del lenguaje determinadas por una perturbación del control de los órganos motrices bucofonatorios, que pueden afectar la ejecución o la propia organización del acto motriz. Las consecuencias de estos trastornos son variables; pueden alterar en mayor o menor grado la inteligibilidad del lenguaje hablado, o, incluso, pueden impedirlo por completo. En muchos casos, estos trastornos motores de los órganos bucofonatorios afectan a otras funciones además del habla, como la masticación, la deglución, el control de la saliva, o la respiración. Sin embargo, si no ocurren otros problemas asociados, la comprensión del lenguaje puede desarrollarse correctamente. En algunos casos, la lesión cerebral puede condicionar trastornos específicos del lenguaje y no solamente del acto motor del habla, como las disfaxias, trastornos que, aun no estando relacionados con déficit sensorial o cognitivos, pueden afectar tanto la expresión como la compresión del lenguaje.

    Si la parálisis cerebral se encuentra asociada a otros trastornos, sensoriales o intelectuales, el panorama de dificultades en el desarrollo del lenguaje el niño puede llegar a ser muy complejo. En estos casos se pueden encontrar desde las dificultades en la adquisición del lenguaje que entrañe sordera, hasta los problemas para el aprendizaje del lenguaje debidas a déficit cognitivos, pasando por la posible presencia de agnosias auditivas que entrañen una afectación del reconocimiento de los sonidos del lenguaje, etc.

    • Desarrollo cognitivo:

    En cuanto al desarrollo cognitivo, a menos que existan trastornos asociados como la deficiencia mental u otros, los trastornos que puedan observarse son una consecuencia del déficit motor que altera las posibles experiencias del niño tanto en relación al mundo físico como social. Sin embargo, la mayoría de los niños con parálisis cerebral tiene una deficiencia mental asociada, así como trastornos sensoriales. En general, los trastornos múltiples que incluyan afectación motora, un cierto grado de deficiencia mental y algún tipo de déficit sensorial pueden interferir dramáticamente con el desarrollo cognitivo.

    Aún en ausencia de déficit intelectuales o sensoriales asociados, resultan evidentes las dificultades que se derivan del desarrollo motor y que directa o indirectamente afectan al desarrollo cognitivo; ya que los niños con parálisis sensorial suelen tener problemas de manipulación y por tanto, problemas para el desarrollo de la inteligencia sensoriomotora y en consecuencia, para el posterior desarrollo del razonamiento operatorio y formal. Lo mismo ocurre con el lenguaje, cualquier alteración en su desarrollo influirá en la construcción del conocimiento puesto que el lenguaje, es una capacidad instrumental para la construcción del conocimiento y, por lo tanto, cualquier limitación de las habilidades lingüísticas puede acarrear problemas en el desarrollo de la inteligencia.

    • Desarrollo social:

    Aparte de las dificultades que entraña el déficit motor para explorar, manipular y controlar el mundo físico, este déficit conlleva igualmente una interacción diferente con el mundo social. Queda claro entonces que la limitación motriz lleva a una limitación de comunicación y esto a su vez problemas para interaccionar. Las relaciones sociales se ven muy afectadas, por ejemplo: no pueden articular gestos adecuadamente (mirar, sonrisa, expresar, etc.).

    A raíz de estos factores podemos encontrar en el niño con parálisis cerebral la indefensión aprendida que significa que la persona percibe que sus pocas actuaciones no tienen efecto sobre el entorno, por lo que cada vez tendrá menos intención de actuar. Aprende que sus acciones no tienen consecuencias positivas y sumando la sobreprotección familiar se le condena a una dependencia absoluta de los demás. Su relación con lo demás va a influir en su desarrollo de la autoestima , la motivación, etc Para contrarrestar este tipo de conceptos en el niño hay que dejarles hacer lo que desean, desarrollar al máximo sus capacidades y potenciar su intervención con el medio

    • Otros problemas asociados:

      • Trastornos perceptivos:

    • Problemas visuales: El problema visual más común es el estrabismo que puede necesitar ser corregido con gafas o en los casos más graves con operación. Problemas de ojos más serios son menos frecuentes. Algunos niños pueden tener un defecto cortical, es decir, la parte del cerebro que es responsable de la interpretación de las imágenes que el niño ve no funciona con normalidad. En pocos casos, el niño se puede quedar ciego.

    • Problemas auditivos: Los niños que tienen Parálisis Cerebral atetoide son más propensos que otros a tener problemas auditivos graves, aunque no es el caso de los que padecen otro tipo de Parálisis Cerebral.

    • Sin embargo, estos niños pueden tener infecciones en el oído como cualquier otro niño, que pueden causar un ligero problema auditivo que le provocaría más dificultades para aprender a hablar.

    • Percepción espacial: Algunos niños con Parálisis Cerebral no pueden percibir el espacio para relacionarlo con sus propios cuerpos (no pueden, por ejemplo calcular las distancias) o pensar espacialmente (como construir visualmente en tres dimensiones). Esto es debido, a una deficiencia en una parte del cerebro, y no está relacionado con la inteligencia.

        • Epilepsia: La Epilepsia afecta a uno de cada tres niños con Parálisis Cerebral, pero es imposible predecir de qué manera o en qué momento puede que el niño desarrolle esos ataques. Algunos empiezan a padecerlos de pequeños y otros en edad adulta, pero a menudo se pueden controlar los ataques con medicación.

        • Dificultades de aprendizaje: Las personas que no son capaces de controlar bien sus movimientos, o no pueden hablar, a menudo se da por supuesto que tienen una discapacidad mental. Aunque algunos niños con parálisis cerebral tiene problemas de aprendizaje, esto no es siempre así, incluso pueden tener un coeficiente de inteligencia más alto de lo normal.

    Si un niño con parálisis cerebral tiene problemas de aprendizaje significa que aprende con lentitud, a veces determinadas tareas debido a que una zona de su cerebro esta dañada. Si el problema no se corresponde a la inteligencia general del niño, se llama “dificultad específica de aprendizaje” que es común en los niños con parálisis cerebral.

    • Déficit de atención: en algunos casos se observa por parte de estos niños una dificultad para mantener la atención y se distraen fácilmente.

    • Otros: Algunos niños pueden sufrir otros problemas como: suelen tener una cierta tendencia a congestionarse, agriparse fácilmente, suelen tener dificultades para controlar la temperatura corporal y para subir peso. También pueden tener alteraciones en la conducta, además de problemas de sueño.

    Clasificación

    Los síntomas de la PC se pueden agrupar y clasificar en función de sus características neuromusculares.

    a) Según los miembros afectados

    • Monoplejía: Cuando la parálisis afecta a una sola extremidad.

    • Hemiplejía: Si afecta al brazo y pierna del mismo lado.

    • Diplejía: Hay alteraciones en los cuatro miembros, quedando con menor afectación los miembros superiores.

    • Paraplejía: En las extremidades inferiores.

    • Triplejía: Cuando existe un brazo menos afectado que los otros tres miembros.

    • Tetraplejía o cuadriplejía: Afecta a las cuatro extremidades.

    b) Según los síntomas:

    García Hernández (1988) establece y diferencia cuatro formas clínicas diferentes en función del tono muscular:

    • Espástica: Es aquella PC que se localiza en la corteza cerebral afectando a los centros motores (incapacidad de relajación de los músculos) y produciendo gran rigidez muscular. Es el tipo más frecuente, presentándose en un 75% de casos.

    Cuando ambas piernas se afectan de espasticidad, estas pueden encorvarse y cruzarse a las rodillas. Esta postura en las piernas con apariencia de tijeras puede interferir con el caminar.

    Su principal característica es el aumento del tono muscular, que puede ser espasticidad ó rigidez. Se reconoce como una resistencia continua ó plástica a un estiramiento pasivo en toda la extensión del movimiento.

    • Atetoide: Es el resultado de que la parte central del cerebro no funciona adecuadamente. Provoca en el sujeto movimientos involuntarios y lentos. Suele estar presente en un 10% de los casos.

    Las Personas que sufren este tipo de Parálisis Cerebral tienen unos músculos que cambian rápidamente de flojos a tensos. Sus brazos y sus piernas se mueven de una manera descontrolada, y puede ser difícil entenderles debido a que tienen dificultad para controlar su lengua, la respiración y las cuerdas vocales.

    En este estado el niño presenta movimientos involuntarios frecuentes que interfieren con los movimientos normales del cuerpo. Son frecuentes las torsiones de las extremidades de la cara y de la lengua, la gesticulación, el babeo y el lenguaje indistinto. Los movimientos aumentan durante periodos de estrés emocional y desaparecen mientras se duerme.

    • Atáxica: Su localización es a nivel de cerebelo. Afecta a la coordinación de movimientos y equilibrio por lo que produce inestabilidad en la marcha y grandes déficit en la coordinación óculo-manual. La parálisis cerebral atáxica es poco frecuente (el 5-10% de los casos).

    Las personas afectadas caminan inestablemente con un modo de caminar muy amplio, poniendo los pies muy separados uno del otro y experimentan dificultades cuando intentan movimientos rápidos y precisos como el escribir ó abotonar una camisa. En ésta se pueden presentar temblores al intentar tomar o manipular un objeto. En esta forma de temblor, el empezar un movimiento voluntario, como agarrar un libro, causa un temblor que afecta la parte del cuerpo usada. El temblor empeora según el individuo se acerca al objeto deseado.

    • Mixta: Este tipo corresponde a una combinación de los anteriores y está presente en un 10% de los sujetos. En general suponen una afectación más o menos grave de la motricidad voluntaria.

    • Rigidez: Se trata de una hipertonía marcada, que puede incluso llevar a impedir todo movimiento.

    • Temblores: Son movimientos breves y rápidos, de carácter oscilante y rítmicos.

    Este mismo autor señala tres grados o niveles en la afección de la PC:

    • Leve: Caracterizada por movimientos torpes, incluye la afectación en la presición de los movimientos finos, desplazamiento autónomo aunque con dificultades de equilibrio y/o coordinación. Contamos con la presencia de un habla comprensible a pesar de la presencia de problemas articulatorios.

    • Moderada: Consiste en marcha inestable, dificultades para el control manual y con lenguaje impreciso, comprendería la afectación de movimientos gruesos y finos, un desplazamiento con ayuda parcial (andadores, silla de ruedas, bastones), y un habla comprensible pero con graves problemas de pronunciación. La persona puede lograr ser autónoma en la vida diaria con o sin ayudas técnicas.

    • Severo: Caracterizada por inhabilidad grave para las actividades de la vida diaria tales como caminar (precisa de silla de ruedas y no la puede conducir por sí mismo), usar las manos, o comunicarse oralmente (requiere de sistemas alternativos de comunicación).

    Intervención

    La Parálisis Cerebral no se puede curar. Pero si la persona afectada recibe una atención adecuada que le ayude a mejorar sus movimientos, que le estimule su desarrollo intelectual, que le permita desarrollar el mejor nivel de comunicación posible y que estimule su relación social, podrá llevar una vida plena.

    Toda intervención educativa en la PC debe tener presente que la alteración motora, es decir, la discapacidad motora, no es la única función alterada que puede presentar el alumno, y que los trastornos asociados que podemos encontrar habitualmente en la PC no pueden ser tratados de forma aislada y parcializada. La multiplicidad de trastornos que puede presentar la persona afectada de PC exige que participen en su intervención educativa distintos profesionales. El proceso de la intervención no puede considerarse como una serie de actuaciones parciales en relación a cada especialidad implicada en dicho proceso, sino que requiere una actuación multidisciplinar, un trabajo en equipo, que permita un conocimiento globalizado de las dificultades del alumno y que sirva para organizar, programar y ejecutar una intervención fundamentada en las necesidades reales del alumno.

    Tradicionalmente se ha aceptado y afrontado el tratamiento de la PC desde cuatro perspectivas diferentes y a la vez compensatorias: fisioterapia, logopedia, escuela o educación compensatoria y terapia ocupacional. Además podemos incluir tratamiento farmacológico y quirúrgico, y otras terapias como la recreacional, musicoterapia, hipoterapia, delfinoterapia, etc. Además hay que señalar la importancia de la Atención Temprana en niños de 0 a 6 años.

    Los diversos tratamientos deben de tener una prioridad distinta según la edad y la afectación del sujeto, razón por la cual el tratamiento será variable y progresivo teniendo siempre en cuenta y adaptándose tanto al desarrollo físico como psíquico de la persona.

    • Atención Temprana

    Se lleva a cabo con niños de 0 a 6 años y se basa en la “plasticidad postnatal del sistema nervioso”. Los logros y mejoras a esta edad en un niño afectado con PC se producen porque se van desarrollando conductas compensatorias que, en alguna medida, enmascaran los déficits, pero nunca porque se produzca una regeneración del tejido nervioso dañado. En los centros de Atención Temprana se potencian las áreas de fisioterapia, motricidad, estimulación sensorial, cognitiva, autonomía, comunicación y logopedia.

    • Fisioterapia

    Es considerada uno de los pilares básicos en el tratamiento de la PC. Se han desarrollado diferentes técnicas de intervención. La terapia física contribuye a aumentar la capacidad funcional de los sujetos. Es fundamental para facilitar el desarrollo psicomotor, reducir la espasticidad, desarrollar el paso de bipedestación a sedestación y reducir las limitaciones funcionales, desarrollar la posición de bipedestación cuando el control motor es inadecuado para permitirla y ayudar en la movilidad.

    • Logopedia

    Se lleva a cabo con las personas que tienen PC y sufren trastornos en el desarrollo del lenguaje. Existen numerosos procedimientos para facilitar la comunicación. Como técnica concretas merecen especial mención la de Tardieu y las de Bobath, desarrolladas específicamente para mejorar el habla en niños con PC. El método Tardieu se basa en una rehabilitación y reeducación analítica a partir del estudio de diversos apartados y factores diferenciados entre sí, mientras que el Bobath se basa en una rehabilitación y reeducación global, a partir del estudio de niveles relacionados siempre entre sí. La ventaja de Bobath está en que tiene en cuenta la relación entre el control motriz y la reeducación del habla y del lenguaje, mientras que Tardieu tiene unos ejercicios prácticos que Bobath no considera.

    También son de gran utilidad los diferentes sistemas de comunicación no vocal aumentativa y alternativa, estos sistemas de comunicación no vocal son todos aquellos que permiten la expresión a través de símbolos, distintos a la palabra articulada directamente a través del aparato fonoarticulatorio.

    • Terapia ocupacional

    Mediante ésta se buscan dos objetivos: desarrollar la motricidad fina y adquirir hábitos de autonomía para las actividades en la vida diaria. Se trabaja con el niño para desarrollar destrezas tales como comer, vestirse o usar el baño. Esto puede reducir las exigencias a los encargados de cuidarlos y aumentar la confianza de los niños en sí mismos y la autoestima. Estas actividades y otras relacionadas con esta terapia se llevan a cabo en centros especiales y a través de diversos talleres.

    • Intervención educativa

    Podemos señalar como objetivos de la intervención educativa en los alumnos con PC los siguientes:

    • Proporcionar la máxima autonomía personal.

    • Proporcionar los medios de expresión adecuados que le permitan la comunicación.

    • Proporcionar unos aprendizajes básicos que le permitan alcanzar la máxima normalización.

    • Favorecer el bienestar, la salud y la seguridad, tanto física, como mental y social.

    • Compensar los déficits.

    • Estimular la autoestima y el sentimiento de autoeficacia.

    • Aumentar los contactos sociales.

    Además la intervención educativa presenta determinadas peculiaridades, tales como ser individualizada, realista, utilitaria y práctica, coherente con el resto de las de intervenciones, y compartida por la familia.

    Los niños y niñas con parálisis cerebral, al igual que el resto del alumnado, dependiendo de sus necesidades educativas pueden ser escolarizados en cualquiera de las modalidades existentes en la Comunidad Canaria, muy similares a las de otras comunidades del estado español:

    • Centro ordinario con aula de Educación Especial: Para el alumnado que requiere adaptaciones poco significativas o significativas, pudiendo recibir el apoyo del profesorado de PT du­rante un 20 a un 50 % del horario escolar. Este apoyo puede ser dentro del aula ordinaria o del aula específica.

    • Centro ordinario de integración preferente para el alumnado con Déficit Auditivo: Para el alumnado con déficit auditivo severo y profundo. La atención educativa específica será proporcionada por el profesor especialista en audición y lenguaje o logopedia (un espe­cialista por cada 6/8 alumnos con este déficit).

    • Centro ordinario de integración preferente para el alumnado con Déficit Motor: Para el alumnado con déficit motor del que se derive una falta de autonomía en hábitos de la vida diaria y en sus posibilidades de desplazamiento. En estos centros se realizarán adaptaciones en el espacio para facilitar el acceso y contarán con un profesor especialista en PT y un auxiliar educativo por cada seis alumnos con las características reseñadas.

    • Centro ordinario con Aula Enclave: Para alumnos cuyas NEE (graves y permanentes) requieren adaptaciones muy significativas del currículo. Cuenta con un profesor especialista en PT, que es el tutor del aula y un auxiliar educativo por cada cinco alumnos.

    • Centro específico de Educación Especial: Para el alumnado que requiere adaptaciones muy significativas del currículo. Se facilitará al alumnado una atención educativa a través de un currículo diferencial que desarrolle que desarrolle las habilidades y capacidades necesarias en el ámbito de la autonomía personal y social y la comunicación. Contarán con un profesor especialista en Educación Especial, profesor especialista en Audición y Lenguaje, Auxiliar Educativo y Adjunto de Taller.

    La intervención educativa del alumno con PC requiere un conocimiento previo de las características y peculiaridades del alumno. Por lo tanto, el primer paso a toda intervención es una evaluación correcta que permita recoger información de las habilidades de las personas, que incluya las competencias del mismo, sus recursos individuales y aquellos aspectos de conducta que pueden interferir en el proceso del aprendizaje. Este conocimiento de las necesidades y posibilidades de cada alumno va a facilitar el acceso al currículo. Por lo tanto antes de proceder a escolarizar al niño/a se debe llevar a cabo una valoración o evaluación psicopedagógica interdisciplinar de la cual está encargado el Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica (EOEP) de discapacidad motora, formado por médicos, fisioterapeutas, pedagogos, psicólogos, psicomotricistas y logopedas.

    La intervención educativa en los alumnos con PC debe estar orientada hacia la integración escolar. La Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990) establece que la atención a los alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE) se regirá por los principios de normalización e integración escolar. En consecuencia, la escolarización de los alumnos con PC se llevará a cabo, siempre que sea posible, en un centro ordinario que disponga de los recursos humanos y materiales necesarios. Solamente en el caso de que como resultado de la evaluación psicopedagógica, se estime que el alumno va a necesitar de adaptaciones curriculares significativas y que requerirá de medios personales y materiales muy específicos, se optará por la escolarización en un centro de educación especial.

    La incorporación del alumnado con n.e.e. al sistema educativo ordinario supone la adaptación de la escuela a las características de los alumnos/as, en este caso con parálisis cerebral, por lo que obliga a la Administración Educativa a dotar a los centros de una seria de recursos materiales y humanos que posibiliten su atención educativa. A su vez es indispensable que la administración competente favorezca el acceso del alumnado con n.e.e. al centro a través de la eliminación de barreras arquitectónicas y en trasporte adaptado.

    • Adaptaciones curriculares en los elementos de acceso al currículo:

    Indispensables para que una persona con deficiencia motórica tenga acceso al currículum básico, y hacen referencia a: recursos materiales, humanos y de organización.

    • Accesibilidad y maniobrabilidad.

    Son adaptaciones para acceder al centro y poder manejarse dentro del mismo. En este apartado es importante la eliminación de barreras arquitectónicas como las escaleras, y las adaptaciones estructurales del edificio con ascensores, elevadores, rampas, barandillas, pasamanos, anchura de puertas, etc. También entra en este apartado la adaptación de los aseos.

    • Organización y distribución del aula.

    Va dirigida a facilitarle la maniobrabilidad por el aula y el alcance de los objetos. La distribución tendrá en cuenta la ayuda técnica que utilice para su desplazamiento: silla de ruedas, empujador, muletas... Además el mobiliario que use deberá estar cerca de tomas de corriente eléctrica si emplea ayudas técnicas como máquinas de escribir, ordenador... Hay que tener siempre presente: que la persona pueda acceder fácilmente a su mesa de trabajo y que se le faciliten las movilizaciones por toda la clase.

    • Organización del material y recursos didácticos.

    Adaptaciones del mobiliario de forma que le permita adoptar una postura correcta, ya que en caso contrario se agudizan las dificultades de aprendizaje, los déficits de atención o el alto grado de fatigabilidad. Hay varios tipos de acoplamientos para llevarlas a cabo.

    En muchos casos se debe adaptar el material manipulativo ya que muchos alumnos presentan problemas para usar correctamente los útiles ordinarios de trabajo escolar. Hay que realizar adaptaciones evaluando sus posibilidades de manipulación y proponiendo materiales alternativos.

    Es importante si nos encontramos con niños/as con problemas de comunicación proporcionarles alguna forma para hacerlo, por medio de sistemas alternativos/aumentativos; trabajando la estructuración del lenguaje, etc.

    • Organización de los elementos personales: profesionales.

    Se recoge en la planificación los apoyos educativos que el alumnado recibe dentro y fuera del aula referencial. Se exige una buena coordinación profesional para el buen desarrollo educativo del alumno/a para que toda la estrategia educativa tenga coherencia y sentido.

    • Adaptaciones curriculares en los elementos básicos del currículo:

    Muchos alumnos/as con PC tienen grandes dificultades para realizar el currículo ordinario, teniendo retraso escolar y problemas de aprendizaje. Se debe adaptar los elementos básicos del currículum, no realizar uno paralelo, sino sacar del propio proyecto curricular los contenidos y objetivos que son susceptibles de ser aprovechados.

    • Adaptaciones en la evaluación.

    Nos referimos a la evaluación para valorar el progreso en el aprendizaje, si se han conseguido los objetivos propuestos. Siempre que sea posible debe tener un carácter normalizador y se debe facilitar los materiales específicos que utilicen en el trabajo cotidiano. Hay que tener en cuenta varias consideraciones, como ser flexibles en el tiempo, seleccionar los contenidos importantes, reducir el número de preguntas, etc. La evaluación es un proceso para el conocimiento integral del alumno/a en el desarrollo de su escolaridad. En el tema de la promoción, esta decisión corresponde a un análisis consensuado donde se tenga en cuenta las características del alumno/a, el profesorado y del centro, además de tener en cuenta las opiniones de todos los profesionales que inciden en el caso y de la propia familia.

    • Adaptaciones en los objetivos y contenidos.

    Se debe diferenciar al alumnado que tiene problemas motores pero un desarrollo normalizado de su capacidad cognitiva del que tiene problemas asociados en su capacidad intelectual.

    En el primer caso las adaptaciones son más bien medidas en la temporalización. Muchas veces no se les exige los contenidos propios de su nivel y se les reduce, de tal forma que al llegar a cursos superiores tienen un desfase con respecto al resto de los compañeros. Hay que exigirles en el trabajo, siempre dentro de sus posibilidades físicas. El alumnado con problemas asociados sí necesita adaptaciones en este apartado. Se deben seleccionar y priorizar objetivos que estén al alcance de sus posibilidades, no elaborar un currículo aparte. Aún así se deben realizar cuando se hayan agotado otras opciones menos significativas, ya sea en metodología, actividades o elementos de acceso al currículum. El método a seguir es “en cascada”, ir ascendiendo progresivamente desde elementos no curriculares hasta adaptaciones más significativas.

    • Adaptaciones metodológicas y de las actividades.

    Se debe diferenciar al alumnado que tiene problemas motores pero un desarrollo normalizado de su capacidad cognitiva del que tiene problemas asociados en su capacidad intelectual. Esto es debido a que en el primer caso las adaptaciones en este apartado serán mínimas, son más bien estrategias del profesorado, desde la flexibilización del tiempo de respuesta hasta la aceptación y acomodación a las ayudas técnicas que use el alumno. En el grupo con déficits asociados sí hay que hacer adaptaciones más complejas.

    MARCO PRÁCTICO

    Bibliografía

    • www.aspace.org

    • VV. AA. (1996): “Bases psicopedagógicas de la educación especial, aspectos teóricos yprácticos”. Ed. Promolibro. Valencia. España.

    • VV. AA. (1994): “Bases psicopedagógicas de la educación especial”. Ed. Marfil. Alcoy. España.

    • SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, J. y LLORCA LLINARES, M. (2004): “Atención educativa al alumnado con parálisis cerebral”. Ediciones Aljibe. Málaga. España.

    • GALLARDO JÁUREGUI, Mª V y SALVADOR LÓPEZ, Mª L (1994): Discapacidad motórica. Aspectos psicoevolutivos y educativos. Ediciones Aljibe. Málaga. España.

    • MARCHESI, A., COLL, C., PALACIOS, J (1999-2001): “Desarrollo psicológico y educación III” (trastornos del desarrollo y necesidades educativas especiales) Psicología y educación. Alianza editorial. Madrid. España.

    ANEXO

    (Materiales y adaptaciones)

    TIPOS DE BARRERAS CON LAS QUE NOS ENCONTRAMOS

    'Parlisi cerebral'

    Barreras arquitectónicas en la edificación

    'Parlisi cerebral'

    Barreras en el transporte

    'Parlisi cerebral'

    Barreras arquitectónicas urbanísticas

    SOLUCIONES O ALTERNATIVAS PARA LA MOVILIDAD

    (A parte de los ascensores)

    'Parlisi cerebral'

    Rampas móviles

    'Parlisi cerebral'

    Scalamobil

    'Parlisi cerebral'
    Scoiattelo

    'Parlisi cerebral'

    Oruga portatil

    'Parlisi cerebral'

    Elevadores

    'Parlisi cerebral'
    Silla modelo explorer

    LUGAR DE TRABAJO

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Tiras antideslizantes en el respaldo y asiento Cuña o cojín bajo el asiento

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Taco separador en el asiento Cuñas en el respaldo del asiento

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    Ubicar el pupitre junto a la pared Mesa de escotadura

    y tapizarla para no hacerse daño

    'Parlisi cerebral'

    Diferentes tipos de rinconeras

    'Parlisi cerebral'

    Adaptación del corsé con plataforma

    'Parlisi cerebral'

    Adaptación del corsé a la silla escolar

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    Silla inclinada Modelo atril Minuta

    'Parlisi cerebral'

    Tablero para sillas de rueda Tablero para

    'Parlisi cerebral'

    Sillas con reposabrazos tipo escritorio o pupitre

    'Parlisi cerebral'

    Silla con ruedas traseras

    'Parlisi cerebral'

    Uso de cabestrillos

    EL BAÑO

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Diferentes tipos de barras y sistemas de sujeción

    'Parlisi cerebral'

    Silla especialmente adaptada para el baño

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Modelos de cisternas

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    Modelos de grifos

    'Parlisi cerebral'

    Lavamanos a diferentes niveles de altura

    MATERIALES DE TRABAJO

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'
    Puzzles adaptados

    Materiales adaptados

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    Pizarras imantadas Imprentillas

    'Parlisi cerebral'

    Diferentes adaptadores

    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Adaptador bucal

    'Parlisi cerebral'
    'Parlisi cerebral'

    'Parlisi cerebral'

    Materiales de corte adaptados

    'Parlisi cerebral'

    Licornio

    28