Pantaleón y las Visitadoras; Vargas LLosa

Literatura contemporánea peruana. Siglo XX. Escritores hispanoamericanos. Narrativa. Novela. Vida y obra. Argumento. Tema. Personajes

  • Enviado por: Maria
  • Idioma: castellano
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V

argas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Se licenció en Letras en la Universidad de San Marcos de Lima y se doctoró por la de Madrid. Residió en París, Madrid y Barcelona. Su carrera literaria comenzó con la publicación de la novela La ciudad y los perros, que fue rápidamente traducido a una veintena de lenguas. En 1965 escribió su segunda novela La casa verde. Ambas recibieron el premio de la Crítica en 1936 y 1966 respectivamente. Otras obras son: Los cachorros (1968), Conversión en La Catedral (1970), Gabriel García Márquez: historia de un deicidio (1971), La orgía perpetua. Flaubert y “Madame Bovary” (1975).Pantaleón y las visitadoras (1973) es una farsa y un apólogo. Representa una sátira y una reflexión moral. Supone un giro en la obra del autor, que da testimonio de la plural inquietud de sus exploraciones.

Pantaleón es una capitán recién ascendido del ejercito peruano. Reside con su mujer, Pochita y con su madre, Leonor. Recibe una llamada de sus superiores, el coronel López López y el general Victoria y le asignan una misión de riguroso secreto, en la que debe hacerse pasar pon un civil. El destino es Iquitos. La misión consiste en organizar un servicio de visitadoras llamado: “Servicio de Visitadoras para Guarniciones, Puestos de Frontera y Afines” (SVGPFA). Pantaleón llega a Iquitos y comienza su misión, sin conocimiento de su mujer ni de su madre, a recorrer los clubs de alterne más famosos de la zona (“Mao, Mao”). Conoce allí a la famosa Chuchupe, la que le informa de cómo funciona el negocio, las comisiones que se llevan las “lavanderas”, el papel de los “chulos”,etc. que remite al detalle al cuartel de Collazos. Poco a poco va investigando, y haciendo varias estadísticas para averiguar el número adecuado de visitadoras que se necesitarán para poder hacer frente a la demanda de los soldados. Encuentra diferentes colaboradores; Porfirio Wong (Chino), Leonor Curinchila (Chuchupe), Juan Rivera (Chupito). También investiga cómo funciona el servicio en la ciudad y se da cuenta de que miembros de la policía y oficiales del ejército hacen uso gratuito de las visitadoras. Pronto le darán permiso para establecer el local en un viejo cuartel . Los estudios continúan y por fin, después de pasar una dolorosa operación de almorranas, comienza con su trabajo, siguiendo en un riguroso secreto, pese a los enfados y preocupaciones de Pochita y Leonor. Comienza el servicio prohibiendo todo tipo de estimulantes (Chuchuhuás, Cocobolo, Clabohuasca, Huacapurna, Vivorachado...), por si la demanda de visitadoras fuera imposible de cubrir.

Gracias a sus exhaustivas estadísticas, consigue un barco de la fuerza fluvial del amazonas, al que llamarán Dalila, y un barco de la FAP (Fuerza Aérea Peruana), al que llamarán Eva. Ambos serán pintados de rojo y verde, los colores del SVGPFA. Al igual que los barcos, compondrán un himno para el servicio, como símbolos del Servicio. Contratan un médico y un ayudante, también del ejército, Carlos Saravia, que mantendrá también la misión en secreto. El servicio de visitadoras va cobrando importancia con el paso del tiempo, y los mandos superiores piden que se amplíe también para ellos. En una de las ampliaciones de la plantilla, aparece una bellísima mujer, de la que Pantaleón se enamora. Pochita se entera del trabajo de su marido y de la infidelidad con la nueva recluta, “La Brasileña” y abandona la ciudad con su hija recién nacida. Paralelamente se desarrolla un movimiento cristiano: Los Hermanos del Arca. A la cabeza de esta herejía se encuentra el Hermano Francisco, que va “reclutando” a personas para la llegada del fin del mundo. Se habla del asesinato de un niño en Moronacocha, que todos asocian a los hermanos. El SVGPFA llega a su máxima productividad y es famoso en todo Perú, pero aún soportando chantajes del Sinchi, un reportero desmoralizado, consigue seguir adelante. Es tal su importancia que unos civiles planean asaltar el barco en una de sus rutas y aprovecharse de las visitadoras de manera gratuita, con tan mala suerte que después de conseguirlo, a la llegada de refuerzos, se forma un tiroteo en el que es herida “La Brasileña”. Es en el entierro cuando Pantaleón Pantoja se viste de militar, lleva un pelotón de soldados y le rinden homenaje por la entrega y el servicio a la patria. Esto es el final del SVGPFA, ya que no le gusta nada a Collazos y Victoria que hacen, por medio de Bacacorzo que cierre el Servicio de Visitadoras y que devuelva todo el material, barco, avión y archivos al ejército. Vuelve con su mujer, que le perdona y le destinan a un cuartel en el lago Titicaca, para que todo Perú se olvide de todo lo que hizo.

La estructura de la novela se divide en tres partes básicas: La primera parte es una situación temporal y de lugar de los personajes, presentación de cada uno y la acción que se va a desarrollar. El protagonista es Pantaleón Pantoja, al que se le destina a una ciudad, Iquitos para desempeñar una misión de alto secreto. La segunda parte es el desarrollo de la acción. Consiste en hacer crecer el SVGPFA, con todos los problemas que conlleva. Y la tercera parte comenzaría a la muerte de La Brasileña, cuando el SVGPFA va en declive, lo que se vendrá anunciando desde la mitad de la segunda parte.

En la primera parte de la novela, hasta que contrata a las visitadoras, hay dos partes bien diferenciadas: La primera, en la que Pantaleón sale por la noche a informarse del mundo de la prostitución, y una segunda en la que con dicha información, redacta informes, estadísticas y estudios varios para mandar al cuartel general del ejército.

El nudo de la novela comienza al contatar a las visitadoras. Esta fase tiene una parte de crecimiento del Servicio, hasta que llega a 50 visitadoras y es conocido en todo Perú. Es ahí cuando comienza la segunda parte del desarrollo de la novela. Aparecen problemas y Pantaleón debe solucionarlos (soborno de un periodista que obliga a Pantaleón a reducir su sueldo en un 15% y varios asaltos de civiles a los convoyes de visitadoras).

Por último, el desenlace, comienza con la muerte de La Brasileña, que sólo trae problemas al capitán Pantoja. Tiene también dos partes: La primera corresponde a los problemas que genera el haberse vestido de militar y haber rendido homenaje a una prostituta como si de un soldado se tratase, y la segunda, cundo el SVGPFA ha desaparecido, la tolerancia de sus superiores al no expulsarle del ejército y destinarle a una misión menos peligrosa.

El personaje principal de la novela es Pantaleón Pantoja:

Es un hombre serio, y muy doctrinario. Su carácter es fuerte pero no muestra símbolos de agresividad. Su vida gira en torno al ejército y vive por y para él. Se hace querer entre las visitadoras por la estricta seriedad con la que les hace cumplir con el trabajo, las normas que impone y su metódico orden en los informes, estudios y estadísticas.

Su creencia en el trabajo es muy fuerte, y no le deja distinguir esta misión de otras anteriores, dándole el mismo valor a una prostituta que a un cabo:

- Le juro por Dios que mis sentimientos no influyeron absolutamente en mi decisión, mi general - sigue rígido, no mueve los labios, cuanta seis, ocho, doce condecoraciones en el frac del Primer Mandatario el capitán Pantoja - Lo que he escrito en el parte es la más estricta verdad: tomando esa iniciativa, creí servir al ejército.

- Rindiendo honores militares a una puta, llamándola heroína, agradeciéndole los polvos prestadas a las Fuerzas Armadas - arroja bocanadas de humo, tose, mira su cigarrillo con odio, murmura me estor matando el Tigre Collazos - No nos defiendas, compadre. Con otro servicio como este, nos desprestigiaba para siempre.

La mujer de Pantaleón es Pocha, o Pochita:

Es una mujer un poco celosa, y muestra signos de ser muy conservadora. Su carácter tiende a ser proteccionista hacia su marido, y no le deja respirar ni una gota de aire sin que ella lo sepa...

Cómo no te va a doler, cómo no vas a tener, y además me alego mucho - taconea Pochita - Te acostaste cerca de las cuatro y llegaste cayéndote.

[...]

Tú me vas a explicar qué significa esto, Panta - se acerca a la cama, echa chispas por los ojos Pochita.

La señora Leonor, la madre de Pantaleón, es una mujer tradicional, que también mima mucho a su hijo y que le acompaña a donde quiera que va. Esta presente en todas las disputas de la pareja y hace buena amistad con su nuera. Pasa de ser una mujer no creyente a pertenecer a la hermandad del Arca y a sacrificar animales para la llegada del fin del mundo.

La Brasileña es una de las Visitadoras que más importancia tiene en la novela. Es una mujer con la que todo hombre desea intimar; guapa, simpática, sabia en amores, etc. Pantaleón la contrata para darle prestigio al SVGPFA, pero comete el error de enamorarse de ella. Ella es la que desencadena el abandono de Pocha y la desaparición del SVGPFA por su muerte.

El Sinchi es un reportero muy famoso, que tiene mucha influencia en la opinión popular. Valiéndose de esto, soborna a Pantaleón ofreciéndole bonitas palabras en su programa, para que Iquitos no se le eche encima. Es una persona que carece de ética profesional, y que vende su mente por un 15% del sueldo de Pantaleón.

Leonor Curinchila, alias Chuchupe, es una madame de la calle que pasa a mejor vida como mano derecha de Pantaleón en el SVGPFA.

Tigre Collazos, El General Victoria, Scavino y Bacacorzo son superiores de Pantoja, que a veces muestran su apoyo hacia la misión y otras su desacuerdo. Son López López y Collazos los que le obligan a cerrar definitivamente el SVGPFA y le destinan a otra misión. Bacacorzo es el encargado de supervisarle, mientras que Scavino es el que da el visto bueno a sus informes y estadísticas dejándole avanzar en el crecimiento del Servicio, aunque Pantaleón dirige sus envíos a Collazos.

Los personajes de esta novela, no parecen tener ninguna simbología, simplemente representan a personas concretas que desarrollan una acción. Aún introduciéndose mucho en la personalidad de cada uno no hay símbolos que determinen el comportamiento de los mismos.

Los temas generales de los que trata son críticas a la sociedad de la época. Como tema principal aparece el ejército peruano, al que el autor critica en toda la novela destacando la informalidad del mismo. Cree que puede llegar a ser capaz de hacer algo tan popular, y mal visto en la cultura cristiana como un Servicio de Visitadoras, y además totalmente correcto en las formas, que puede llegar a la legalidad más absoluta como bien refleja Pantaleón Pantoja. Otro tema recurrente es sin duda el cristianismo, la importancia del mismo en un país en vías de desarrollo, en el que la formación de una secta como la de Los Hermanos del Arca lleva al país a la desesperación total seguida de la captura de los herejes. Por tanto se desprende la total confesionalidad del estado y la firmeza en la uniformidad cristiana tan severa y totalitaria como siempre. También trata el tema de la prostitución como uno de los más graves del Perú, señalando la temprana edad de las mujeres que se inician en este oficio y la gran cantidad que lo practica. Como temas secundarios estarían la importancia y prestigio que tienen en Perú los militares y las influencias de determinadas personas hacia otras, ya sea el padre Beltrán en el ejército o las habladurías de la gente de Iquitos a cerca de Pantaleón y Pochita.

La obra esta escrita para mostrar la realidad misma de Perú, un país corrompido por personas poderosas, a la vez que por el ejército. Donde manda el dinero y la posición social, y en la que los civiles de clase media no tienen importancia. La forma escrita es clara y directa, utilizando distintas estrategias para llegar a la crítica con el humor adecuado. El libro está lleno de informes oficiales, que dan credibilidad a la novela, exactitud y precisión a cada paso que el capitán Pantoja da. Seguido por cartas, y artículos de prensa, en los que concluye la novela. También intercala conversaciones que se dan en lugares distinto entre personas distintas, haciendo más fluida la lectura. Aunque a veces, las conversaciones son tan distintas, tienen tan poco que ver, que la lectura llega a ser absurda, manteniendo ambas un nivel de humor increíble para que sea real. Otro de los aspectos formales más llamativos es la explicación entre cada diálogo, en la que aparece el sujeto que habla al final de la misma:

- Horror de los horrores - se cuelga la servilleta en el pecho, condimenta la ensalada con vinagre, empuña el tenedor y come el capitán Pantoja - Si ampliaran el Servicio a los civiles, teniendo en cuenta la población masculina de la Amazonia la demanda subiría de diez mil a un millón de prestaciones mensuales cuando menos.

La utilización de palabras procedentes del español de América, como es normal en un autor hispanoamericano, es abundante y refleja una jerga totalmente distinta a la nuestra, aunque el lenguaje formal sean prácticamente iguales (lavanderas = prostitutas a domicilio, coger = follar, cargoso = pesado, etc.)

Uno de los momentos más graciosos del libro y que más ha llamado mi atención, ha sido la historia de la noche del 29 al 30 de agosto de 1956, cuando se describe cómicamente la operación de almorranas de Pantaleón Pantoja, en la que muestra el miedo tan terrible que tiene a dicha operación, las sensaciones que le producen y lo que ve a su alrededor. Lo describe con mucha precisión haciendo que el transcurso de la operación sea verosímil. Me ha llamado la atención porque pienso que esa acción está tan fuera de la novela que resalta el introducirla como una acción más, es decir, que no tiene nada que ver, ni cabe explicar tan detalladamente una operación de ese tipo y por eso, da el justo toque de humor al relato. Al estar leyéndolo uno se pregunta ¿por qué tanto detenimiento en esta acción? ¿será importante, o es sólo una de esas cosas que no vienen a cuento, pero que se ponen?. Eso era lo que me preguntaba y que tanto me extrañaba. La respuesta es: para darle humor al texto, aunque con la técnica del absurdo, dedicándole demasiadas páginas a algo que no tiene apenas importancia...