PALESTINA Y KURDISTAN
NACIONALISMOS DEL PRESENTE

Geografía Política
INDICE KURDISTAN:
ORIGEN DEL CONFLICTO........................................................ 4
PROTAGONISTAS....................................................................... 6
EL NACIONALISMO KURDO.................................................... 13
KURDISTAN EN EL CONTEXTO DE ORIENTE PROXIMO... 20
LA POTENCIALIDAD ECONOMICA DEL KURDISTAN........ 23
PROPUESTAS DE NEGOCIACION ............................................25
BIBLIOGRAFIA............................................................................. 27
INDICE PALESTINA:
INTRODUCCION......................................................................... 29
CLAVES DEL CONFLICTO....................................................... 30
ACTORES IMPLICADOS E INTERESES...................................34
PROCESO DE PAZ....................................................................... 37
LA PAZ PENDIENTE................................................................... 39
CRONOLOGIA..............................................................................42
BIBLIOGRAFIA.............................................................................. 48
INTRODUCCION:
Al tratar el tema de los nacionalismos cada uno de nosotros cae en la fácil tentación de hablar del caso más cercano, esta lógica tentación es aún más fuerte entre estudiantes, que como éste que suscribe, de componente ideológico nacionalista.
Sin embargo no trataré el tema del nacionalismo vasco, ni siquiera el del nacionalismo irlandés que también supone una tentación por los paralelismos, paralelismos, no siempre reales. Como objeto de estudio escogeré dos nacionalismos diferentes, uno el de Palestina de gran repercusión y trascendencia mundial y siempre en boca de todos por sus indudables repercusiones en el orden geoestratégico de la zona y sus implicaciones en el panorama socioeconómico global.
El otro será el de Kurdistán, una zona afectada por las sangrías de guerras continuadas y donde la intransigencia de naciones más poderosas ha acabado o esta en vías de conseguir terminar con uno de los pueblos más antiguos de la tierra y eternos ocupantes de la desconocida zona mesopotámica.
Palestina y Kurdistán caminan de la mano en cuanto a pobreza, miseria y sufrimiento donde los grandes actores internacionales evitan comprometer sus intereses económicos y comerciales y donde la mano de Naciones Unidas no es sino objeto de befa por su incapacidad de actuación. Si bien el panorama al día de hoy es desalentador para ambas regiones también hay que destacar que pueblos que no se han rendido ni doblegado en tantos años de represión difícilmente lo harán ahora.
ORIGEN DEL CONFLICTO:
Descendientes de los antiguos medos, los kurdos han carecido de un estado propiamente dicho si exceptuamos el que dio lugar al Imperio Medo en el año 612 antes de Cristo. Constituido en principados de estructura tribal similares a las organizaciones feudales de la Edad Media europea, el pueblo kurdo fue fragmentado por primera vez durante el auge del dominio otomano, o que dio lugar a que surgiesen en el Kurdistán dos esferas de influencia: la persa y la otomana.
El fin de la Primera Guerra Mundial y el desarrollo de los tratados internacionales que dieron origen a la configuración moderna de las naciones-estado marcaron la más importante y definitiva división institucional del pueblo kurdo al servicio de intereses ajenos. Tras el Tratado de Sèvres, que inicialmente reconocía su derecho a la autonomía siguiendo el Programa de Catorce Puntos del presidente estadounidense Woodrow Wilson (1918), el posterior Tratado de Laussane (1923) acabaría por colocar a los kurdos en la misma situación en que se encuentran ahora, un Kurdistán dividido en diferentes soberanías nacionales: Turquía, Irak, Irán, Siria y la antigua URSS. Dos años después, las riquezas petroleras del Kurdistán, especialmente la de las regiones de Mosul y Kirkuk, provocaron la ampliación kurda del estado de Irak, bajo el mandato de Inglaterra, así como la creación. de la Irak Petroleum Company. Esta compañía fue la encargada de exportar el petróleo iraquí y en ella participaron, además de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos.
Tras las dos guerras mundiales, a raíz de los acuerdos de Sykes-Picott y Yalta, realizados por las potencias victoriosas, se trazaron, en primer lugar, las actuales fronteras (Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia) que dividen los 550.000 kilómetros cuadrados del Kurdistán. En segundo lugar, el nuevo mapa del Kurdistán permitió la formación de cuatro potencias regionales apoyadas económica, política y militarmente de forma incondicional por Estados Unidos (Turquía e Irán, del Sha) y la extinta URSS (Siria e Irak) a las que, en aras de preservar su seguridad y su carácter de Estados-gendarme se les dio carta blanca en política interior.
Frente a la lucha nacional de los kurdos por sus derechos culturales y políticos, la política represiva de estos países se vio favorecida entonces por los intereses occidentales y de la URSS en el contexto de la Guerra Fría. Posteriormente, la entrada en el “nuevo orden internacional” supuso para los kurdos el predominio de los intereses europeos y estadounidenses ligados a esta zona de grandes riquezas naturales e importancia geoestratégica.
La zona conocida como Kurdistán está situada en una serie de macizos montañosos al sur del Cáucaso, entre los montes Tauros, Zagros, el monte Ararat y los valles de Mesopotamia, con una extensión territorial aproximadamente igual a la del Estado Español. Los kurdos no son de origen árabe, aunque sí fueron islamizados, y hoy en día la mayoría son musulmanes. Como su lengua, este pueblo es indoeuropeo, y su idioma pertenece a la rama iraní. La minoría kurda que vive en Turquía es de unos 15 millones de habitantes, lo que supone un 20% de la población turca. Además, del territorio kurdo de Turquía se extrae la totalidad del petróleo nacional. En Irak, es de origen kurdo la cuarta parte de la población, es decir, unos cinco millones de personas que viven en una extensión de unos 76.000 km. cuadrados. Del Kurdistán iraquí se extrae el 74% del petróleo de Irak.
En Irán, los kurdos suman ocho millones de personas (17% de la población), y el petróleo que se extrae es el 20% de la producción nacional. De la zona kurda de Siria (unos 19.000 km2) se extrae la totalidad del petróleo nacional. En Siria viven un millón de kurdos. En la antigua URSS, sobre todo en Armenia y Azerbaiyán, los kurdos son medio millón. A todos ellos se añaden los kurdos que, bajo las políticas represivas y eliminadoras de los diferentes regímenes, han emigrado hacia Europa (principalmente Alemania) y hacia otras repúblicas de la antigua Unión Soviética, y que son actualmente cerca de un millón. El mundo kurdo, por tanto, está representado por más de 30 millones de personas, de los que al menos 20 millones viven todavía en la zona conocida como Kurdistán. Eso lo convierte en la tercera nación más importante en número de Asia Occidental, después de los árabes y los turcos.
PROTAGONISTAS
Turquía: en este país el problema kurdo afecta a unos 12 millones de personas, distribuidas por 23 provincias del sureste, casi la tercera parte del territorio turco. En ciudades tan importantes como Estambul, Adana, Mersin y Antalya hay populosas barriadas habitadas por kurdos.
El Ejército es uno de los principales órganos de poder en Turquía. Se ha erigido en defensor de la ideología kemalista o nacionalismo turco. El inspirador del “kemalismo” fue Mustafá Kemal Ataturk, que en 1923 fundó la actual República turca como un Estado unitario. Cuando han surgido desviaciones de esta doctrina, el Ejército turco ha intervenido para reconducir la evolución política del país. Hoy, todavía está en condiciones de hacerlo; sin su participación y consentimiento no se puede dar un paso en la resolución del problema kurdo.
El Ejército turco interviene en los asuntos internos a través del Consejo Nacional de Seguridad, institución teóricamente consultiva, aunque en la práctica con gran poder decisorio en los temas trascendentales. El Ejército está profundamente imbricado en la OTAN, y en virtud de este pacto militar, mantiene una fuerte dependencia de las Fuerzas Armadas alemanas y, sobre todo, de las estadounidenses. De ahí que Alemania y EEUU sean potencias con capacidad de influencia sobre los militares turcos.
Los partidos políticos turcos y la gran mayoría de los medios de comunicación mantienen una posición muy similar a la del Ejército, al que apoyan incondicionalmente en su lucha “contra los terroristas”, concepto con el que suelen referirse al problema del pueblo kurdo. Entre los principales partidos hay ciertos matices:
Partido del Bienestar (Refah). De tendencia fundamentalista islámica. Fue el principal partido en las elecciones del 24 de diciembre de 1995, aunque sin capacidad de gobernar en solitario. Reconoce el uso del idioma kurdo, pero rechaza la autonomía del pueblo kurdo, ya que para el Refah sólo existe una comunidad: la musulmana.
Partido de la Madre Patria (ANAP). Conservador, liberal y nacionalista. Actualmente es el segundo partido del país. Reconoce la gravedad del problema y está dispuesto a realizar algunas concesiones culturales -música, lengua, folklore- sin cejar en la represión militar.
Partido de la Recta Vía (DYP). Conservador, liberal y europeísta. Mantiene estrechas relaciones con los gobiernos de la Unión Europea. Quedó en tercer lugar en los últimos comicios. No reconoce la existencia del problema kurdo y tampoco está dispuesto a realizar concesiones salvo la mejora general, en todo el país, en el respeto a los derechos humanos.
Entre las fuerzas que defienden los intereses kurdos están:
Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Ilegal. Es la principal fuerza entre la población kurda. Su líder es Abdulláh Oçalán, conocido como “Apo” Trabaja en la clandestinidad con una férrea disciplina interna. Mantiene posiciones de izquierda revolucionaria, aunque respeta escrupulosamente las tradiciones culturales y religiosas del pueblo kurdo. Propugna un Estado federal respetando las actuales fronteras de Turquía. Desde 1984, el PKK impulsa una organización de guerrillas, un Frente Nacional de Liberación (ERNK) y ha organizado un Parlamento Kurdo en el Exilio, con sede en Europa., Apoya al Partido de la Democracia del Pueblo (HADEP).
El Parlamento del Kurdistán en el Exilio sé proclamó en La Haya en abril de 1995 como única forma de representar al pueblo kurdo de Turquía, después de que el gobierno turco que presidía Tansu Çiller decretara la excarcelación de los diputados del Partido de la Democracia (DEP), acusados de realizar propaganda separatista. Desde diciembre de 1995, los kurdos no tienen ya ninguna representación legal en la Asamblea Nacional de Turquía puesto que el Partido de la Democracia del Pueblo (HADEP), partido prokurdo heredero del DEP, no consiguió el 10% de votos exigidos para ello, a pesar de ser el más votado en numerosas ciudades kurdas.
Según el texto fundacional, el PKE representa “en primer lugar, la diáspora kurda: un millón de kurdos en Europa Occidental, medio millón de ciudadanos de la antigua URSS así como las comunidades kurdas de Norteamérica y Australia”.“Indirecta o moralmente representa también las aspiraciones a la paz dentro de la libertad y la justicia del pueblo kurdo. Elegido democráticamente, aunque no en el suelo del Kurdistán pero sí en el exilio, por los partidos Políticos y las diferentes comunidades” Desde su inauguración está dirigido por Yasar Kaya, antiguo presidente del DEP y director del periódico Ozgür Gundem, exiliado desde la disolución del DEP hace unos años.
Actualmente está compuesto por 65 personas, entre ellos miembros del FLNK (Frente de Liberación Nacional del Kurdistán, brazo político del PKK), DEP, representantes del movimiento islámico (no fundamentalista), intelectuales, mujeres y personalidades independientes. Aunque tiene miembros originarios de las cuatro partes del Kurdistán, la inmensa mayoría procede del Kurdistán turco, y se autoafirma “solidario con la lucha armada del PKK contra el Estado Turco y su ideología racista”, aunque asegura que esa solidaridad sólo la expresa por medios legales y diplomáticos. No obstante, su conexión directa con el PKK es más que probable. Según el informe enviado a la UE, el PKE tiene como objetivo conseguir, con el apoyo internacional, un alto al fuego en el Kurdistán de Turquía y negociaciones para una solución política de la cuestión.
Entre los cometidos a corto plazo del Parlamento kurdo está la convocatoria para un ambicioso Congreso Nacional. Se pretende que ese congreso dé cabida en el Parlamento del Kurdistán a representantes de los otros países, puesto que hasta ahora los kurdos de Turquía han sido los protagonistas casi absolutos. De los 21 partidos representados en este Parlamento, únicamente el PKK es realmente significativo. Los partidos más importantes de Kurdistán del Sur (Irak) han rechazado plenamente esta iniciativa, y lo mismo ocurre con el PDKI de Irán, en el seno del cual sólo una tendencia quiere integrarse en el Parlamento en el Exilio.
Partido de la Democracia del Pueblo (HADEP). Organización legal, democrática y progresista, que en las elecciones del 24 de diciembre de 1995 contó con un destacado apoyo electoral en las provincias kurdas, especialmente en Hakkari, Diyarbakir, Batman, Mardin, Sirnak, Siirt, Van e Igdir. Al igual que el PKK, defiende un Estado federal compuesto por turcos y kurdos y busca una salida negociada al enfrentamiento militar entre el PKK y el Ejército.
Además del PKK y el HADEP, existen pequeños partidos de los que resulta difícil saber su nivel de aceptación entre la población kurda. Son los siguientes: Partido Islámico Kurdo, activo en zonas especialmente atrasadas; Yekbun, que engloba a tres grupúsculos izquierdistas; Partido Socialista Kurdo, liderado por Kemal Burkay, y Konkar, que representan opciones progresistas con gran ascendencia entre los intelectuales y profesionales exiliados en Europa.
Irak: el drama kurdo de Irak afecta a casi cinco millones de personas -la cuarta parte del total- y a las provincias norteñas de Sinyar, Mosul, Dahok, Arbil, Kirkuk, Suleimania y Kanaquín. El régimen de Sadam Husein está respaldado por clanes y tribus entre los que resulta difícil establecer diferencias ideológicas. La represión que ejercen las fuerzas del orden en Irak impiden la existencia de facciones o tendencias. El. régimen de Sadam defiende la interpretación más ultranacionalista de la ideología del Baaz (Partido del Renacimiento Arabe Socialista). Pese a tener su origen en esta organización panarabista, el Gobierno de Bagdad, las omnipresentes Fuerzas Armadas y policiales y el propio partido Baaz no son más que la prolongación del poder absoluto de Sadam Husein. El régimen iraquí reconoce la existencia de un problema kurdo y puede admitir, incluso, un sistema autonómico siempre que quede supeditado al Gobierno central.
El Congreso Nacional Iraquí es un conglomerado que reúne a toda la oposición a Sadam Husein. En su seno hay desde disidentes baazistas hasta integristas shiíes, pasando por comunistas, naseristas, nacionalistas árabes, liberales y los propios partidos kurdos, además de un número indeterminado de personalidades que en su momento apoyaron a Sadam Husein y que ahora intentan derribarlo para construir un sistema democrático. El Congreso Nacional Iraquí tiene su base en las regiones del norte de Irak, bajo control de las fuerzas kurdas y protegidas por la ONU.
Las principales fuerzas kurdas en Irak son:
Partido Democrático del Kurdistán (PDK), de centro-izquierda, con gran influencia entre la población kurda que vive en las provincias de Dahok y Arbil, sobre todo en las zonas fronterizas con Turquía. Los vínculos familiares son un destacado factor en la adscripción al PDK. Fue fundado por el legendario guerrillero Mustafá Barzani y en la actualidad lo dirige su hijo Masud Barzani. Defiende un sistema autonómico dentro de un estructura federal del Estado iraquí.
Unión Patriótica del Kurdistán (UPK). Organización escindida del PDK, situada a su izquierda, conformada más por planteamientos ideológicos que por vínculos de fidelidad tradicional, familiar o territorial. Fue fundada por Jalal Talabani y tiene un gran peso en las provincias de Arbil, Kirkuk y Suleimania, especialmente en las zonas fronterizas con Irán. Mantiene buenas relaciones con las organizaciones de izquierda europeas y reconoce el derecho de autodeterminación para el pueblo kurdo, aunque en la actualidad propugna un estado federal en Irak, al igual que el PDK, con una amplia autonomía en el Kurdistán iraquí.
Además del PDK y la UPK, fuerzas hegemónicas en el Kurdistán de Irak, existen otros grupos menores como el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Movimiento Islámico y el Partido de Dios. Estos dos últimos son de reciente creación, reciben financiación de Arabia Saudí e Irán y suponen un serio peligro para los partidos laicos y democráticos.
Irán: el Gobierno iraní tiene que hacer frente al problema kurdo en las provincias de Azerbaiyán occidental, Kurdistán, Sanandaj, Kermanchah e Ilam, donde viven, unos nueve millones de kurdos.
El régimen islámico: aunque existen algunos matices en su seno, el régimen jomeinista se asienta sobre una estructura monolítica basada en la autoridad divina, cuyo representante en la Tierra es el sucesor de Jomeini, ahora el líder espiritual Jamenei. Su opinión es sagrada y fundamental a la hora de tomar cualquier decisión religiosa, cultural, económica o política.
La República Islámica de Irán reconoce la existencia de un hecho diferencial kurdo, permite, incluso, el uso del idioma pero se niega a reconocer cualquier tipo de administración propia, como podría ser una simple autonomía regional. La tesis de Teherán es que, como mantiene el Refah turco, en Irán solamente hay una comunidad, la de los creyentes, los seguidores del profeta Mahoma, y cualquier autonomía divide a esta comunidad islámica.
Entre las fuerzas kurdas en Irán están:
El Partido Democrático del Kurdistán de Irán (PDKI), fuerza hegemónica entre los kurdos iraníes. Pertenece a la Internacional Socialista y se puede considerar un partido democrático, progresista y a la izquierda de la tradicional socialdemocracia. Su lema es “democracia para Irán; autonomía para el Kurdistán” En 1995 comenzó un proceso de reunificación con el PDKI-Dirección Revolucionaria, que había abandonado la disciplina de la organización. El PDKI fue el primer partido en enfrentarse al régimen teocrático de Teherán y llegó a mantener en armas a más de 10.000 “peshmergas” (guerrilleros kurdos, literalmente “quienes caminan delante de la muerte”). Actualmente está liderado por Abdulá Hasan Zadeh.
Además del PDKI, existen otros dos grupos kurdos en Irán: Komala (Comité), de tendencia marxista, y la Organización Nacional, liderada por el Seik Izidín Huseini, una reconocida autoridad religiosa sunita del Kurdistán iraní.
Siria: El régimen baazista de Hafez Al Asad tiene, como el iraquí, sus orígenes en el Partido del Renacimiento Arabe Socialista (Baaz), aunque finalmente fue la tendencia más izquierdista la que alcanzó el Gobierno de Damasco. Hafez Al Asad es su líder indiscutible. El régimen de Hafez Al Asad basa su permanencia en el poder en un complejo equilibrio entre las diferentes etnias y comunidades religiosas que componen Siria, entre las que destacan los alauíes, suníes, kurdos y cristianos. El régimen sirio recibe el apoyo de algunos partidos afines que son tolerados, como el comunista, dirigido hasta su fallecimiento por el prestigioso político kurdo Jaled Begdache. La ruptura de este equilibrio podría suponer la inestabilidad de todo el sistema, por lo que la comunidad kurda -unos dos millones de personas (13% del total)-, al igual como las otras minorías, es respetada, aunque no se le reconocen sus derechos políticos.
Como fuerzas kurdas destacan:
Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que, aunque desarrolla todo su actividad en Turquía, tiene una gran influencia sobre la población kurda de Siria, especialmente en la zona de Alepo; y el Partido Democrático del Kurdistán de Siria, que funciona como una rama del PDK de Irak y disfruta de especial aceptación en la región de la Yazira, fronteriza con Irak y Turquía.
El NACIONALISMO KURDO
La nación kurda, caracterizada por una cultura y una forma propia de organización social, ha tenido que enfrentarse a estados centralizadores y regímenes basados en un nacionalismo étnico -turco, árabe o persa- con poca o ninguna tolerancia hacia expresiones de autonomía nacional dentro de sus fronteras. Los kurdos, además de su origen y cultura, comparten importantes características, entre ellas las fronteras de sus estados, por lo que adquieren importancia estratégica y son a la vez muy vulnerables a la manipulación de sus respectivos gobiernos y de las potencias internacionales. Además, los gobiernos centrales han mantenido a estas regiones, con grandes riquezas naturales, en una situación de dependencia del interior y en extrema pobreza.
Las dinámicas de represión han sido especialmente brutales en algunas regiones, y han contado con el beneplácito implícito de la sociedad internacional. Como ejemplo, en 1988 la ciudad de Halabja, situada en territorio iraquí, fue bombardeada con armas químicas, y en un solo. día murieron más de 5.000 personas. El, gobierno de Sadam Husein es además responsable de la desaparición de más de 3.000 pueblos y cerca de 20 ciudades en la zona del Kurdistán. La zona perteneciente a Turquía es un lugar plenamente militarizado, donde rige la ley marcial. Desde que el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) iniciara la lucha armada en 1984 se calcula que han muerto más de 20.000 personas.
Tomado militarmente por cerca de 200.000 soldados turcos, en el Kurdistán turco se vive un auténtico clima de terror agravado por las continuas violaciones de los derechos humanos que llevan a cabo las partes en conflicto: si las autoridades turcas intentan desintegrar la unidad kurda con la creación de los “guardianes de aldeas” -kurdos armados contra la guerrilla-, el PKK tampoco repara en torturar y matar a profesores turcos que enseñan en la zona. Por causa de la política turca de limpieza étnica, cientos de miles de kurdos han huido del Kurdistán turco hacia ciudades del interior o al extranjero.
Además de ser víctimas de la represión, los kurdos de estos países sufren también un continuo proceso de asimilación por parte de los gobiernos centrales, que intentan crear cinturones árabes o turcos a lo largo de sus fronteras estatales mediante políticas de expulsión y repoblación. Ismail Besikçi, intelectual kurdo actualmente encarcelado por el gobierno turco, resumía en tres palabras la política llevada a cabo por Irak, Turquía e Irán: “Divide, vencerás y exterminarás” Todavía está reciente el recuerdo del Newroz (Día Nacional Kurdo) de 1992 en Turquía, cuya sangrienta represión, realizada con tanques comprados a Alemania, provocó la muerte de más de cien personas. El ministro alemán de Defensa, Stoltenberg, dimitió a consecuencia de estos hechos y se paralizó la venta de armas a Turquía por parte de Alemania, hoy reanudada. Sin embargo, la declaración del secretario estadounidense de Defensa Richard Cheney fue entonces: “EEUU apoya los esfuerzos del gobierno de Turquía para reducir los efectos de este conflicto sobre la población civil”. Actualmente EEUU provee el 85% de las importaciones de armas en -Turquía.
División interna:
tribalismo y aspiraciones sociales
Pero si hay muchos motivos que unen a los kurdos, también los hay que les diferencian. y dificultan aún más el camino hacia la autodeterminación. En el seno del movimiento nacional kurdo se enfrentan concepciones sociales muy diferentes: al tradicional protagonismo rural y de liderazgos familiares de los partidos iraquíes se opone la propuesta de liberación social y nacional del PKK de Turquía, que pone permanentemente en cuestión las antiguas estructuras sociales de todo el Kurdistán.
Entre los mismos partidos iraquíes hay importantes diferencias que no obedecen a motivos ideológicos: los líderes de los dos partidos mayoritarios, Barzani y Talabani, provienen de familias rivales de antiguos terratenientes, y los enfrentamientos entre ellos han sido muy frecuentes. El último, a finales del verano de 1996, fue aprovechado por Sadam Husein, para tratar de ganar peso en la zona. Sadam Husein ordenó a sus tropas capturar Arbil, principal bastión del movimiento kurdo apoyado por Irán, al norte del paralelo 36, bajo la protección de las tropas estadounidenses. El presidente de EEUU, Bill Clinton, en plena campaña electoral, respondió a la acción de Sadam Husein con dos ataques en menos de 24 horas, con un mensaje muy claro de la aviación americana hacia el dictador iraquí: en esta zona mando yo. Sobre el terreno, el PDK de Barzani, apoyado por Irak, y la UPK, liderada por Talabani, y respaldado por Irán, se enfrentaban por el control del norte de Irak.
Efectivamente, la división interna tiene también mucho que ver con cuestiones territoriales: el PDK domina en el noroeste mientras que la UPK lo hace en el sureste, y ambos luchan por conseguir mayor dominio y control tanto de las ciudades importantes como de los pasos fronterizos y las rutas petrolíferas.
Tampoco el resto de su cultura es uniforme: entre ellos hay al menos dos dialectos importantes y multitud de pequeñas variantes idiomáticas; el kurdo ha sido escrito en tres alfabetos, y tampoco todos los kurdos son musulmanes suníes, aunque ésta sea la religión mayoritaria (también hay cristianos, musulmanes shiíes, zoroastrianos, judíos y yazidis).
Las rivalidades internas son muchas, e incluso se llegan a defender por medio de las armas. En Irak, la rivalidad entre el PDK y la UPK enfrentó a los simpatizantes de ambos partidos a una cruenta guerra civil a finales de 1994, y en enero de 1996 ha comenzado otra vez la lucha. Ambos partidos tampoco son unánimes a la hora de dar su apoyo al PKK, que quiere aumentar su importancia en el Kurdistán Sur (Irak).
Presión regional:
cooperación en la represión
Los diferentes gobiernos de la zona han intentado en reiteradas ocasiones provocar la lucha interna entre los kurdos de cada país, y eso ha provocado que las aspiraciones de cada zona se encaminen más hacia la autonomía dentro de sus países que hacia un Kurdistán unificado e independiente. Por ejemplo, los kurdos de Irak fueron incitados por el gobierno del sha iraní Reza Phaveli a luchar contra sus vecinos kurdos. Turquía presiona constantemente a los kurdos iraquíes para que se enfrenten al PKK.
Los gobiernos de Siria, Turquía, Irak e Irán están cada vez más unidos en su política de persecución y represión contra los kurdos. De hecho, cada seis meses se reúnen representantes gubernamentales de estos países para coordinar su política represiva. En noviembre de 1993, el gobierno de Turquía firmó con el de Siria, tradicional lugar de refugio y apoyo de los kurdos turcos desde 1984, un protocolo de seguridad en relación con el PKK. En la ambivalente postura siria, país que continúa alojando al líder guerrillero del PKK, Abdullah Oçalán, ha influido también la distribución de las aguas del Eúfrates, río que atraviesa el Kurdistán. Siria quiere desempeñar un papel en el proceso de paz de Oriente Próximo y utiliza el caso kurdo para acercarse al líder de esta paz, EEUU. Ni a EEUU ni a Europa les interesa la inestabilidad política de Turquía, tradicional aliada de la OTAN y desde enero de 1996 integrante de la Unión Aduanera con la UE.
Las relaciones entre Turquía e Irak, los dos países en los que el nacionalismo kurdo ha arraigado con mayor fuerza, también han mejorado en los últimos años. A principios de 1994, estos países intentaron presionar a la ONU y a diferentes gobiernos para conseguir la reapertura de los dos oleoductos iraquíes que atraviesan Turquía, y el levantamiento del embargo que sufre Irak desde la Guerra del Golfo. En agosto de ese mismo año, Turquía anunció oficial y unilateralmente la apertura de la frontera de Habur, a través de la cual se sospecha que intenta importar petróleo. De esta manera, Ankara iniciaba una serie de acciones que señalaban a Bagdad como el “dueño” legal del norte de Irak (gobernado “de facto” por el Frente del Kurdistán Iraquí, una coalición de partidos kurdos), e intentaba así impedir que surgiera un estado independiente en esa zona y, más aún, que este estado pudiera ayudar a sus propios kurdos. Según Rouleau, antiguo embajador francés en Túnez y Ankara, no hay duda de que negociaciones como ésa están siendo alentadas por los aliados occidentales, puesto que se trata de una política muy propicia para evitar la balcanización de los países de Oriente Próximo.
También Turquía ha iniciado un acercamiento con el gobierno de Irán, debido a la amenaza común del nacionalismo kurdo. En 1993 ambos países firmaron un protocolo que estipula que ningún país permitirá una organización terrorista en su territorio. En mayo y junio de 1994 hubo frecuentes encuentros diplomáticos para obstaculizar la movilidad de los miembros del PKK entre sus respectivas fronteras y permitir el bombardeo turco de carreteras iraníes usadas por los kurdos. La alternancia en los ataques de tropas iraníes (1993) y de tropas turcas (1992, 1993 y 1995) en el norte de Irak contra los kurdos reflejan que la política de represión sobre los kurdos está empezando a ser cada vez más coordinada.
La ofensiva turca en el norte de Irak iniciada en marzo de 1995 fue la mayor acción militar de Ankara desde la invasión de Chipre en 1974. Coincidió con la celebración del Newroz en el Kurdistán iraquí y su objetivo, según las autoridades turcas, era acabar con las bases del PKK. Para ello, más de 35.000 soldados turcos apoyados por carros de combate y helicópteros se desplazaron a la región. La comunidad internacional, que no toleró la invasión iraquí de Kuwait en 1990, restó importancia a esta intrusión ilegal del ejército turco. La intención de Turquía. era no sólo desestabilizar el movimiento kurdo iraquí, sino también presionar alrededor de las villas de Mosul y Kirkuk, pertenecientes a Irak, pero que Turquía considera de su propiedad.
Presión internacional
La importancia del petróleo en el Kurdistán es muy grande, y las regiones petrolíferas de Kirkuk y de Mosul han sido las protagonistas en la mayor parte de los conflictos protagonizados por o contra los kurdos. Al petróleo se unen también numerosos recursos naturales, sobre todo relacionados con el agua y los cereales -no en vano se ha conocido a esta zona como “el granero de Oriente Próximo”-, así como grandes extensiones de robles y zonas de pastoreo.
La situación geoestrategica del Kurdistán ha influido también de forma determinante a la hora de crear un estado-nación. Situado entre Turquía e Irak, el Kurdistán es también una puerta que comunica con el Cáucaso, y eso ha convertido con frecuencia a su población en piezas del ajedrez internacional. Mientras otros pueblos desgajados del imperio otomano iban recuperando su independencia, aumentaba la represión contra los kurdos.
Las potencias occidentales no sólo han sido culpables por omisión de la actual situación que está viviendo el pueblo kurdo, sino que también han tomado parte activa. En un principio, la Guerra del Golfo supuso para los kurdos iraquíes la posibilidad de aprovechar la simpatía internacional que había despertado su situación: las imágenes de los kurdos, bombardeados con armas químicas, que huían de Sadam Husein hacia Irán y Turquía, y se quedaban atrapados en la frontera, dieron la vuelta al mundo en 1991 y provocaron la resolución 688 del Consejo de Seguridad de la ONU en 1992. Así se creó una zona de seguridad y exclusión aérea al norte del paralelo 36. Desde ese momento el norte de Irak se convirtió en el único intento actual de autonomía kurda: en 1992 se celebraron elecciones (consideradas anticonstitucionales e ilegales por el gobierno de Sadam Husein) y durante dos años se vivió un gobierno kurdo “de facto” en la región, aunque actualmente la contienda civil ha dejado sin efecto a la Asamblea electa.
Sin embargo, bastaron unos pocos meses para que todo cayera en el olvido, ya que una vez alejado el miedo a Sadam Husein, lo cierto es que a ningún país le interesaba la desintegración de Irak, y el gobierno kurdo comenzó a languidecer desde el momento mismo en que se fundó. El embargo internacional impuesto por la ONU al gobierno de Bagdad ha favorecido a varios países, sobre todo a EEUU. Este embargo, ratificado a finales de 1995 por la ONU, supone para EEUU, entre otras cosas, la garantía de que no bajarán de manera brusca los precios del petróleo en el mercado internacional. Esa alteración beneficiaría a sus rivales económicos, Alemania y Japón, y perjudicaría a otros países exportadores de petróleo como son Kuwait y Arabia Saudí, que todavía están pagando al gobierno estadounidense por su intervención en la guerra.
También es EEUU la principal potencia exportadora de armas hacia Turquía, pero no es la única. Turquía importó armamento estadounidense, alemán, español y francés entre 1990 y 1994 por un valor superior a 7.000 millones de dólares. Gran parte de este material se utiliza para reprimir la revuelta kurda en el este del país. Conocedores del problema kurdo, los organismos internacionales se niegan a reconocer la cuestión kurda como un problema político, y prefieren enfocarlo bajo el prisma del terrorismo para unos y del humanitarismo para otros. Ese argumento es el que ha provocado que Alemania declarara ilegal el PKK en 1993 y que en diciembre de 1995 se cerrasen dos asociaciones culturales y de información kurdas en Francfort.
Por tanto, la ayuda que los kurdos pueden esperar ya no va a provenir de alianzas coyunturales. Hasta ahora, ningún país de la región, país occidental ni organismo internacional ha reconocido al gobierno kurdo de Irak. El miedo a que se provoque un caos mayor que el actual en la zona, la alteración del equilibrio de poderes, la tendencia a sacralizar las fronteras posteriores a la Primera Guerra Mundial, el riesgo de una balcanización del conflicto y los intereses estratégicos y petrolíferos han tenido mucho que ver con todo eso. Por ejemplo Turquía, un país aliado de la OTAN y clave para detener el avance del fundamentalismo islámico, es el principal opositor a la creación de un estado kurdo en el norte de Irak. Ahora, la principal baza de los líderes kurdos, tanto iraquíes como del resto del Kurdistán, estriba en conseguir el apoyo internacional y el reconocimiento de la existencia de un problema político que trasciende los límites de la simple cuestión humanitaria.
Turquía firmó el pasado diciembre de 1995 el acuerdo de Unión Aduanera con la Europa de los Quince, lo que supondrá para este país unas ayudas financieras de unos 2.000 millones de ecus en cinco años. Para poder conseguir ese objetivo, la presión europea a un mayor respeto de los derechos humanos ha provocado una suave matización de dicho artículo. Sin embargo, las autoridades turcas se niegan a excarcelar a los cuatro diputados del Partido de la Democracia (DEP), en prisión desde 1994. La condena del sociólogo Ismail Besikçi fue ampliada dos años más poco tiempo después de que se anunciara la suavización del artículo. El ejército turco no sólo tiene tomado el este del país, lugar en el que viven los llamados “turcos de las montañas”, sino que además no duda en cuestionar el valor de las fronteras con frecuentes incursiones en el norte de Irak e incluso en Irán, para intentar, según expresan oficialmente, desarticular las principales bases del PKK.
A pesar de las violaciones de principios del derecho internacional, Europa aprobó la integración de este país en la Unión Aduanera, a pesar de que en junio de 1995 fue el propio Parlamento Europeo el que puso como condición indispensable para la firma del acuerdo la liberación de los diputados kurdos encarcelados y el reconocimiento de los derechos del pueblo kurdo. Dos resoluciones que conminan a Turquía a un mayor respeto de los derechos humanos han acompañado a esta votación contradictoria del Parlamento Europeo, y en ellas se menciona por primera vez al PKK como interlocutor para lograr una solución política de la cuestión kurda.
Para el Parlamento Kurdo en el Exilio, no basta sólo con que Turquía derogue un artículo de la ley, sino que sería necesario modificar la Constitución turca para que reconociera al pueblo kurdo y la promesa turca de no agredir el Kurdistán iraquí. Los exiliados kurdos quieren que Turquía se transforme en un “estado federal democrático sobre las bases de un federalismo bizonal y multicomunitario que permita a todas las comunidades que lo deseen preservar su cultura”. Más de 20.000 personas han muerto en el Kurdistán turco desde 1984, y otras 10.000 se encuentran detenidas. Según Amnistía Internacional, en la guerra que se desarrolla entre el PKK y el Estado turco en el sudeste, se produce un homicidio político diario, y se han cerrado 450 periódicos. No obstante, desde diciembre de 1995 se vive un precario alto el fuego propuesto por el PKK.
La labor del PKK no es menos violenta. Guerrillas de este partido iniciaron en 1995 lo que parece una campaña violenta para incrementar su creciente presencia en el norte de Irak, y que desarrolló posteriormente una guerra contra el PDK del Kurdistán iraquí. La idea que subyace es crear un estado pankurdo que englobe a las regiones kurdas de Irak, Irán, Siria y Turquía, un concepto que muchos otros partidos kurdos de la región no se atreven ya a defender. No obstante, de cara al exterior, lo que Abdullah Oçalán propone no es un Kurdistán independiente dentro de Turquía. Según el líder guerrillero, que lleva dieciséis años en el exilio entre Siria y el Líbano, “no es necesario un Kurdistán independiente. Puede ser una federación, una autonomía como las existentes en el Estado Español, o una confederación. Todo es posible siempre que se considere al pueblo kurdo”
Kurdistán en el contexto de Oriente Próximo
Actualmente, los partidos kurdos mayoritarios sólo intentan conseguir una esfera de autodeterminación propia dentro de sus países; esto es, el derecho a la enseñanza en su propio idioma, el derecho a tomar decisiones colectivas y, en definitiva, el derecho a continuar viviendo como lo que son: kurdos. Si la presión de los gobiernos centrales continúa insistiendo en eliminar cualquier forma de expresión kurda, a la vez que relega a las regiones kurdas al subdesarrollo, las ideas autonomistas pueden dar lugar a formas más fuertes de reivindicación y a la petición global de un Kurdistán independiente y unido, una aspiración que hoy en día sólo avanzan el PKK y algunos partidos minoritarios.
La creación de un Kurdistán unificado supondría, en primer lugar, que Irak, Irán, Siria y Turquía se verían privados de una de sus principales fuentes de riquezas naturales (fundamentalmente petróleo y cultivos de cereal). El Kurdistán acoge también dos de las más importantes rutas petrolíferas que transportan el crudo desde la antigua URSS hacia Europa, y ninguno de los países implicados renunciaría a su control. Por último, la zona es igualmente estratégica como “filtro” para el avance del fundamentalismo islámico hacia el oeste, sobre todo después del resultado de las elecciones turcas en diciembre de 1995, en las que el partido islamista Refah obtuvo la mayoría de los votos. La separación del Kurdistán iraquí del gobierno de Bagdad podría inducir también a los shiíes del sur a una nueva revuelta y provocar la libanización del país. Turquía, por su parte, nunca renunciaría a sus territorios del Sudeste, y tiene un ejército de más de 200.000 hombres para asegurarse de que esto no ocurra.
Los kurdos cada vez intentan coordinar más sus actividades, y el Parlamento Kurdo en el Exilio puede llegar a convertirse en un verdadero foro de debate y de agitación de la conciencia nacional. Diez años de eliminación sistemática no han conseguido eliminar al PKK y sí han conseguido, en cambio, aumentar el apoyo que la población kurda de Turquía, e incluso la de Irak da a esta formación; la conciencia nacional de los kurdos, lejos de diluirse bajo políticas de represión y culturización se está reforzando en numerosos sectores de la población.
El problema kurdo puede, por tanto, agravarse en los próximos años, más aún cuando la intransigencia de los gobiernos de Irak, Irán y Turquía no ha disminuido de manera visible. La UE firmó el acuerdo de Unión Aduanera con Turquía y ahora es responsable de que las ayudas económicas que se deriven de este acuerdo sean utilizadas correctamente, mientras que debe hacer valer también la presión diplomática para conseguir que Turquía cumpla los compromisos previos de respeto a los derechos humanos y busque una solución no militar al problema kurdo.
LA POTENCIALIDAD ECONOMICA DEL KURDISTÁN
El Kurdistán es en la actualidad un territorio subdesarrollado, no porque no cuente con recursos naturales, sino porque una explotación adecuada de esta riqueza implicaría también el desarrollo cultural y político del pueblo kurdo; es decir, el reconocimiento de una realidad nacional diferenciada, políticamente plural, lo que cuestionaría los actuales regímenes unitarios de carácter policial y militar. Hasta el momento, la explotación de los recursos naturales en territorio kurdo por parte de los diferentes Estados ha tenido un carácter netamente colonial y depredador, sobre todo en el caso del petróleo. Además de su rica tradición cultural y política, más cercana a los sistemas occidentales pluralistas que a los regímenes autoritarios y teocráticos de Oriente Próximo, las diferentes partes del Kurdistán tienen, en cuanto a su potencialidad económica, varios elementos comunes:
Petróleo: el subsuelo del Kurdistán está considerado como una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Próximo. Prácticamente todo el crudo extraído por Turquía y Siria surge de los pozos perforados en territorio habitado por los kurdos. En el primer caso, se encuentran los campos de Batman, Diyarbakir, Adiyaman y Bulgardag, mientras que en Siria se hallan en Rumalan, Suadia y Alian, en la Yazira.
En la zona de Irak, bajo el subsuelo kurdo se esconde el 40% de las reservas petrolíferas iraquíes y del Kurdistán, concretamente de las explotaciones de Mosul, Kirkuk y Kanaquín, se extrae la cuarta parte del crudo de Irak. Por porcentajes, la explotación de las reservas petrolíferas en las regiones kurdas de Irán es menor. Se considera que un 10% del crudo iraní procede de los pozos de Nafti Shah y Pahla, al oeste y sur de Kermanshah, respectivamente. Sin embargo, en esta misma región kurda, ubicada cerca de Tanga Bijar, se ha localizado una de las principales bolsas de gas natural de Irán. La explotación de estas reservas permite alimentar refinerías como las de Batman (Turquía), con una producción de 22.000 barriles diarios; Homs (Siria): 102.000 barriles por día; Kermansha (Irán): 18.000 barriles, y las refinerías iraquíes de Kirkuk (30.000 barriles), Dawrah (80.000), Bayji (10.000) y Mosul (4.000).
Recursos acuíferos: tan importantes como los petrolíferos. Los extensos macizos montañosos Taurus y Zagros acumulan unas ingentes y todavía no cuantificadas reservas de agua. Los principales ríos que pueden suministrar agua a Oriente Próximo nacen en estas montañas kurdas: el Ceyhan, el Orontes, Eufrates, con su afluente Jabur; Tigris, con sus afluentes Gran Zab, Pequeño Zab y Diyala, y otros con gran capacidad acuífera como el Murat y Araxes (Turquía) y Sirwan y Seymara (Irán).
Ahora existen dos significativos proyectos en esta región: el denominado “acueducto de la paz” y el Proyecto Sureste de Anatolia (GAP). “El acueducto de la paz” está diseñado para recoger el caudal sobrante de los ríos Seyhan y Ceyhan y conducirlo a través de Siria y Jordania hasta Arabia Saudí para contribuir al desarrollo de un Oriente Próximo que haya superado la actual etapa de conflictividad árabe-israelí. El segundo proyecto, el GAP, ya se ha puesto en marcha. Supone la construcción de 22 embalses, la puesta en marcha de 19 centrales hidroeléctricas y de una amplia red de canales con los que se podrán regar 1.700.000 hectáreas. Según los cálculos previstos en el GAP, anualmente se producirán cerca de 500.000 toneladas de algodón y más de tres millones toneladas de trigo
Agricultura: estas reservas de agua, junto con el alto número de horas de sol anuales, abren importantes perspectivas para los cultivos forzados y por goteo bajo invernaderos, tal y como ha ocurrido en zonas semidesérticas de Almería y Huelva, ahora a la cabeza de la producción agrícola en Andalucía. Sin embargo, el Kurdistán ya produce y exporta productos agrícolas como cereales en las grandes llanuras de Diyarbakir, Mardin, Yazira, Arbil y Sanandaj; olivos en la región de Afrin (Siria); frutos secos (pistachos, almendras, avellanas, nueces) en las zonas' de montaña; y todo tipo de producción hortofrutícola en los valles.
Turismo: la guerra y el deseo expreso de los gobiernos de Turquía, Irak, Irán y Siria de que los extranjeros no viajen por el Kurdistán explica el gran desconocimiento de la potencialidad turística de este país. El Kurdistán forma un semicírculo en torno a la mítica región de Mesopotamia, cuna de civilizaciones, y sus montañas han servido de refugio para las culturas que han ido sucediéndose en esta histórica región. Las posibilidades turísticas de esta zona se refuerzan con el carácter montañoso de su orografía, la permanencia de nieves durante buena parte del año y la conservación de una ancestral cultura aún por descubrir. Algunas actividades turísticas que, en condiciones normales, podrán tener un gran desarrollo: excavaciones prehistóricas; lugares de interés histórico y cultural; turismo de alta montaña.
PROPUESTAS DE NEGOCIACIÓN
Hasta hoy todos los intentos de regular el conflicto kurdo de forma pacífica se han saldado con un estrepitoso fracaso, debido a que los diferentes regímenes se niegan a admitir cualquier forma de autogobierno para este pueblo. Además, la posibilidad de un cambio del actual mapa político de la zona, que pudiese poner en peligro el actual equilibro en la región, suscita un fuerte recelo internacional. Como muestra, recordaremos el incumplimiento de las promesas realizadas por la comunidad internacional en el Tratado de Sèvres (1921); el compromiso que adquirió en 1922 Mustafá Kemal Ataturk con los dirigentes kurdos, antes de crear la República de Turquía; el abandono de la República de Mahabad en manos del Ejército iraní, en 1947; la aplicación de los Acuerdos de Autonomía, que hizo el Gobierno de Bagdad en 1971; la “traición” de Henry Kissinger y del sha de Persia, Reza Phalevi a los kurdos iraquíes, en 1975; la “guerra santa” declarada por Jomeini contra los kurdos en 1980 cuando se estaba negociando un sistema autonómico en Irán; el asesinato del secretario general del PDKI Abdulrahman Ghasemlu por un comando iraní cuando en 1988 negociaba en Viena un acuerdo de paz; el incumplimiento de la promesa de derribar a Sadam Husein tras la Guerra del Golfo Pérsico y de ayudar a la reconstrucción del Kurdistán iraquí, y el encarcelamiento de los diputados del Partido de la Democracia (DEP) que intentaron negociar con el PKK en Turquía una solución pacífica al conflicto.
Después del Tratado de Sèvres, no ha habido ni una sola iniciativa internacional para encontrar una solución global a la “cuestión kurda”. Solamente son destacables algunas resoluciones de la ONU, de la Unión Europea y del Parlamento Europeo, en las que se solicita a los distintos países que respeten los derechos humanos en la zona e instruyan los mecanismos necesarios para proteger a la población civil ante el peligro del genocidio.
INTRODUCCION
El conflicto israelo-palestino es uno de los más complejos del escenario internacional y la principal clave de la inestabilidad en Oriente Medio. El territorio conocido como Palestina es motivo de una disputa desde hace casi un siglo, y especialmente a raíz de la creación del Estado de Israel en 1948 y el abortado nacimiento del Estado árabe palestino.
En este conflicto se conjugan elementos diversos. Nació como la disputa por
un territorio entre dos movimientos nacionales con diferentes proyectos
nacionales; provocó la intromisión de las potencias durante la Guerra Fría;
con el tiempo implicó a otros actores regionales, ocasionando conflictos
bélicos, y se complicó aún más al entremezclarse ideologías, religión,
control de los recursos naturales…
A lo largo de los años se han enfrentado principalmente dos fuerzas desiguales: el Estado de Israel y un movimiento de liberación nacional, encarnado desde hace 30 años en la Organización para la Liberación de Palestina. Esta desigualdad ha permitido que Israel ocupase el territorio susceptible de ser la base del Estado palestino y mantuviera bajo control militar a la población árabe autóctona conculcando sus derechos fundamentales. La ocupación de Cisjordania y Gaza le ha valido a Israel la condena de la comunidad internacional, aunque ésta haya sido incapaz de imponer sus resoluciones.
Además la cuestión palestina tiene una dimensión regional. La tensión entre Israel y sus vecinos incrementó los riesgos para la seguridad del área, en forma de militarización, presencia de población palestina refugiada y proliferación de grupos armados.
La resolución de la cuestión palestina es la pieza clave para la pacificación de la región. Por ello el proceso de paz en Oriente Medio puesto en marcha en 1991 ha girado en gran parte en torno a ella.
2. Claves del conflicto israelo-palestino
Dimensión histórica y espacial
Palestina está situada en Oriente Medio, en la costa del Mediterráneo Oriental. Se trata de un territorio de reducidas dimensiones y con unos recursos naturales limitados: una estrecha franja costera fértil, un interior montañoso y desértico, y en el que el agua es un bien muy preciado.
Por su ubicación en la costa mediterránea, entre el foco cultural del Nilo y el de Mesopotamia, este territorio ha tenido una larga y rica historia de ocupación humana. Desde la antigüedad, por él han desfilado diferentes pueblos y civilizaciones, creando una realidad multiétnica y multiconfesional que pervive hasta hoy. Esto también le ha dotado de un enorme valor simbólico, pues ha sido la cuna de tres grandes religiones monoteístas que siguen viéndolo como su lugar fundacional: Palestina es la Tierra Santa de los cristianos, es la tierra bíblica de los judíos y en ella de encuentran varios lugares sagrados para los musulmanes.
El origen y el desarrollo del conflicto.
Los inicios del conflicto se remontan al período colonial y al surgimiento
de los movimientos nacionalistas en Europa y en Oriente Medio.
Desde finales del siglo XIX, en las provincias árabes del Imperio otomano
se fueron desarrollando movimientos nacionalistas que reivindicaban la
autodeterminación de la población autóctona haciendo valer su identidad
árabe. Asimismo en Europa, al calor de la ola de nacionalismos, se articuló
un movimiento singular, el sionismo , que propugnaba la creación de una
entidad estatal para los judíos dispersos por el mundo. A pesar de ser un
movimiento eminentemente laico, el sionismo vio en Palestina, tierra donde
se fundó el judaísmo, el lugar ideal para realizar su proyecto nacional.
Desde principios de siglo, este movimiento propició la instalación de
judíos europeos en ese territorio todavía bajo administración otomana. Esta
inmigración tomó envergadura bajo el Mandato Británico entre 1920 y 1948
(el sistema de mandatos fue establecido por la Sociedad de Naciones en las
colonias de las potencias derrotadas en la Primera Guerra Mundial; debía
prepararlas para la independencia).
Mientras que otras provincias otomanas fueron alcanzando paulatinamente su
independencia, la disputada Palestina siguió bajo control colonial. Los dos
proyectos nacionales, el árabe palestino y el sionista, chocaron cuando la
comunidad judía inmigrada, aunque minoritaria, tomó envergadura y amplió
sus propiedades siguiendo planes de control territorial. Su proyecto
estatal se hizo claro cuando el yichuv, la comunidad judía en Palestina,
fue creando instituciones autónomas a modo de un protoestado judío y
desarrollando prácticas excluyentes y discriminatorias respecto a los
árabes. Poco a poco fue creciendo una espiral de violencia entre árabes y
judíos sionistas (entre 1936 y 1939 tuvieron lugar importantes revueltas
árabes) lo que llevó a barajar la partición del territorio. Tras la segunda
Guerra Mundial y ante la inminente retirada británica las Naciones Unidas
(resolución 181, noviembre 1947) propusieron formalmente la partición del
territorio y la creación de dos Estados, uno árabe palestino y otro judío.
Este plan fue rechazado por los árabes pues legalizaba, a sus ojos, los
planes y las colonias establecidas por los sionistas.
En mayo de 1948, la comunidad judía declaró unilateralmente la creación del
Estado de Israel, acto que desencadenó la intervención militar de los
Estados árabes vecinos en apoyo a los palestinos. A raíz de esta primera
guerra árabe-israelí, el Estado judío no sólo resistió la intervención
árabe, sino que provocó la salida de gran parte de la población palestina
que quedaba en su territorio y amplió la superficie de su territorio más
allá de lo previsto en el plan de partición. Israel aprovechó además la
desarticulación de la sociedad palestina provocada por el éxodo y la
guerra. Los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza quedarían bajo
control de Jordania y Egipto respectivamente; se frustraba la creación de
un Estado árabe en Palestina, y la ciudad de Jerusalén quedaba dividida.
El nuevo Estado judío se alineó pronto con las potencias europeas frente al
nacionalismo árabe (guerra del canal de Suez en 1956); ganándose su apoyo
político y económico. Además a raíz del genocidio nazi, afirmó su razón de
ser al declarar Israel como único refugio seguro para todos los judíos.
Durante las primeras décadas Israel se consolidó como Estado y promovió la
instalación masiva de judíos. En cambio, a raíz de la guerra, los
palestinos vieron frustrado su derecho a disponer de un Estado propio.
Dispersos entre varios países y divididos internamente su actuación casi se
limitó a algunos hostigamientos poco eficaces contra Israel. En 1964 se
crearía la Organización para la Liberación de Palestina, OLP.
Por imperativos de seguridad (la necesidad de contar con más profundidad defensiva ante los hostigamientos de sus vecinos árabes) y de recursos naturales (el control del agua), en junio de 1967 Israel ocupó el Golan sirio, la península del Sinaí egipcio y los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza. Con la ocupación de estos últimos Israel se apoderaba de la totalidad del territorio de la Palestina del Mandato; sin embargo no los anexionaría ante la imposibilidad de expulsar a su población árabe y para evitar incrementar el número de árabes con ciudadanía israelí.
Desde 1967 Cisjordania y la Franja de Gaza han estado bajo ocupación militar israelí. Este régimen ha supuesto el estado de excepción permanente (autoridades y legislación militar), la persecución de los nacionalistas palestinos, la apropiación de sus recursos naturales (tierra y agua), la gradual expropiación de tierras para la instalación de colonos (en 1997 hay más de 150.000 colonos en los territorios ocupados y otros 170.000 en Jerusalén Este) y bases militares, la progresiva judaización de la parte oriental de Jerusalén (donde se pretende que la población árabe deje de ser mayoritaria), y, en fin, la total subordinación de la economía palestina a la israelí.
Mientras tanto la oposición palestina se organizó en el exterior. Durante los años 70 y 80', la OLP recompuso el tejido nacional palestino y organizó un Estado en el exilio que logró el reconocimiento y el apoyo internacional. La OLP combinó el encuadramiento de la población palestina refugiada, la acción diplomática y la lucha armada para liberar el territorio. Progresivamente la OLP fue aceptando la fórmula de la partición territorial pero exigiendo la materialización de los derechos nacionales del pueblo palestino: libre determinación, derecho a disponer de un Estado y retorno de los refugiados.
Ante la intransigencia israelí y el continuo apoyo de sus valedores externos, ni la vía diplomática seguida por la OLP ni la lucha armada dieron resultados. A finales de 1987 la iniciativa fue retomada por los palestinos del interior que desencadenaron el levantamiento popular en Cisjordania y Gaza. La intifada supuso un vasto movimiento de rechazo a la ocupación y de desobediencia civil que causó una profunda conmoción en Israel, desenmascaró la realidad de la ocupación y desencadenó un vasto apoyo internacional a los palestinos.
Al calor de la revuelta, en junio de 1988, Jordania cortó sus vínculos administrativos con Cisjordania, y en noviembre el Consejo Nacional Palestino (parlamento en el exilio) declaró el Estado de Palestina. La situación se hizo cada vez más insostenible para Israel, que seguía resistiéndose a cambiar de política. La Guerra del Golfo crearía las condiciones para que se concretase un marco de negociaciones tutelado por los EE.UU..
Claves del conflicto
Inicialmente se trataba de una disputa entre dos movimientos nacionalistas por un mismo territorio. Estos dos movimientos eran muy desiguales. El árabe palestino era un movimiento autóctono equiparable a los de los países vecinos, que reivindicaba el derecho a la libre determinación. El otro era un movimiento exógeno, europeo y de inspiración colonialista; que reivindicaba la reunificación de los judíos dispersos en la tierra de sus ancestros, y era totalmente ajeno a la realidad del lugar. Los primeros pasos del conflicto fueron propiciados por el colonialismo europeo que vio con buenos ojos el proyecto de colonización y modernización sionista.
Ni siquiera la guerra de 1948-49 resolvió de facto el desacuerdo sobre una partición del territorio tal como proponía la comunidad internacional.
Sólo dio lugar a la creación del Estado judío sobre parte del territorio y
la dispersión de los palestinos. El conflicto se complicó al implicar tanto
a los países árabes vecinos que vieron a Israel como una espina
colonialista clavada en el mundo árabe, como a las grandes potencias con
intereses en la zona que se alinearon con cada una de las partes. A su vez
Israel desarrolló un discurso ideológico que justificaba sus posiciones
(liberación nacional, democracia y socialismo, legitimidad histórica y
religiosa, etc). La violencia prolongada abocaría a la negación del otro
(la total exclusividad de los proyectos: la existencia de uno suponía la
desaparición del otro) y a la radicalización de las posturas
La comunidad internacional ha sido incapaz de imponer una negociación o hacer cumplir sus resoluciones, y la duración del conflicto ha ido ahondando los motivos de tensión y dificultando encontrar soluciones satisfactorias para las partes. La entidad estatal judía se ha consolidado y la ocupación ha transformado la fisionomía de Cisjordania y Gaza. Mientras tanto los palestinos se han convertido en un pueblo desarraigado y dependiente de la ayuda exterior.
Hay que hacer notar que a pesar de que el sionismo recurra a la identidad confesional como elemento legitimador y que por su parte el Islam haya sido
un componente importante del nacionalismo árabe, el conflicto
israelo-palestino no es un conflicto ni religioso ni étnico: encontramos
gran diversidad étnica entre los judíos y diversidad confesional entre los
palestinos.
3. Actores implicados e intereses confrontados
Los palestinos se encuentran desde 1948 dispersos entre varios países; sólo la mitad de ellos permanece en territorio israelí y palestino. Más de la mitad de los palestinos son refugiados. La mayor parte de ellos se ven representados en la OLP, organización considerada por la comunidad internacional como el único y legítimo representante de los palestinos. La OLP reclama el derecho a la autodeterminación de la población palestina, la creación de un Estado en Cisjordania y Gaza, con capital en Jerusalén Este, y el retorno de los refugiados tal como rezan las resoluciones de NNUU. Sin embargo la OLP dispone de escasos recursos para su acción política; durante mucho tiempo ha dependido de la ayuda de los Estados árabes; y a falta de esta, su último recurso ha sido el levantamiento de la población.
Israel es un Estado de reciente creación, cristalización de un proyecto nacional muy particular. Si bien en 50 años no ha logrado la reunificación de todos los judíos (sólo una tercera parte vive en Israel), sí constituye una realidad política reconocida internacionalmente. Su interés estratégico es la sobrevivencia como Estado (asegurando a toda costa su seguridad) y el mantenimiento de su carácter judío, tanto en lo nacional como en lo demográfico, comprometiendo para ello incluso el carácter democrático de su sistema político con prácticas discriminatorias y racistas.
Aunque Israel se ha consolidado bajo el acoso de sus vecinos, ha aprovechado muy bien el consentimiento internacional a sus políticas de hechos consumados. El tiempo transcurrido le ha beneficiado; hoy más de la mitad de los judíos israelíes han nacido ya en Israel.
En el conflicto también intervinieron actores externos. La dimensión internacional del conflicto ha sido siempre de relieve.
Las NNUU han emitido numerosas resoluciones sobre la cuestión palestina pero, presa de los intereses de las potencias, ha sido incapaz de imponer su aplicación.
Durante la Guerra Fría Oriente Medio fue escenario del enfrentamiento entre la URSS (aliada a regímenes árabes socialistas) y los EE.UU. (aliado estratégico de Israel desde los 70'). Sin embargo con la desaparición de la URSS y tras la Guerra del Golfo, el trastrocamiento de las alianzas en la región y la perdida de importancia estratégica de Israel llevó a que los Estados Unidos forzaran un proceso de negociaciones entre Israel y sus vecinos árabes.
El contencioso palestino también ha sido instrumentalizado por los regímenes árabes autoproclamados defensores de la cuestión palestina. Palestina ha sido la excusa para afirmar su arabidad o islamidad, para legitimarse o para justificar su autoritarismo. En muchos casos no han dudado en apoyar a algunas facciones en las disputas internas del movimiento nacional palestino.
La Unión Europea es un elemento clave en el área por su cercanía geográfica, su peso económico y sus intereses en la estabilización de la región. Desde 1980 se ha posicionado a favor de los derechos de los palestinos lo que ha dificultado sus relaciones con Israel. Desde 1993 intenta acrecentar su papel en las negociaciones y dispone de un mediador especial desde 1997, el diplomático español Miguel Angel Moratinos.
Hay otros actores no estatales que ejercen diferentes presiones y apoyan a los actores locales. Destaca la activa e influyente comunidad judía organizada en países occidentales (lobbies políticos y económicos), que tradicionalmente ha sido un apoyo a Israel. Del lado palestino también existe una diáspora, sin embargo desorganizada, aunque más importancia tiene la solidaridad musulmana internacional.
4. El proceso de paz.
Tras la Guerra del Golfo que supuso el debilitamiento de Irak como potencia regional, que trastocó las alianzas en Oriente Medio y debilitó a la OLP, los Estados Unidos decidieron diseñar un nuevo orden regional que asegurase la estabilidad necesaria para sus intereses económicos (abastecimiento de hidrocarburos, mercados, etc). Para ello se hacía imprescindible resolver el conflicto árabe-israelí. Es así que, suplantando a las Naciones Unidas, forzaron a las partes, árabes e israelíes, a entablar negociaciones directas.
A finales de octubre de 1991 se celebró en Madrid la Conferencia
Internacional de Paz para Oriente Medio, en la que participaron Israel y
sus vecinos árabes. Los palestinos estuvieron representados por dirigentes
de los territorios ocupados, en el seno de la delegación jordana. En la
Conferencia se establecieron dos canales de negociaciones: encuentros
bilaterales entre Israel y vecinos árabes para tratar sus contenciosos
específicos; y encuentros multilaterales para los asuntos que afectan a
todos: agua, refugiados, cooperación económica, seguridad …
En junio de 1992 los laboristas israelíes, más partidarios de un compromiso con los palestinos, volvieron al gobierno y retomaron las negociaciones. De inmediato constataron las dificultades para avanzar en las negociaciones bilaterales con los palestinos y la ineludibilidad de negociar directamente con la OLP. Ante los posibles costes internos de tal iniciativa se estableció un canal secreto de negociaciones entre laboristas y OLP, que daría resultados a mediados de 1993.
En septiembre de 1993 la OLP y el gobierno de Israel firmaron el Acuerdo de Oslo: las dos partes se reconocían mutuamente y suscribían una Declaración de principios para el autogobierno de los palestinos (DOP). En ella se establecía un período transitorio de 5 años, a lo largo del cual se fomentaría la confianza mutua, se establecería una primera área autónoma y se irían abordando gradualmente los diferentes aspectos de la disputa. El acuerdo fue bien acogido por la mayoría de la población palestina de los territorios ocupados y por la población israelí, aunque también hubo oposición de ciertos grupos de ambas partes. El acuerdo recibió el espaldarazo casi unánime de la comunidad internacional.
A raíz del Acuerdo en los siguientes meses se estableció una administración autónoma palestina, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) con competencias limitadas y limitada a Gaza y Jericó, se creó una policía palestina, se liberaron a algunos presos palestinos, se autorizó el retorno de algunos dirigentes de la OLP… En la DOP, los temas más delicados (refugiados, colonos, Jerusalén, estatuto definitivo de la entidad palestina) se pospusieron para una segunda fase.
Sin embargo la prosecución, por parte de Israel, de las actividades de colonización, de la confiscación de tierras y de la judaización de Jerusalén Este, así como los retrasos israelíes en la implementación de los acuerdos y la continuación de facto de la ocupación israelí agudizaron las críticas internas. Ante las protestas palestinas Israel hizo uso de sus instrumentos de coerción: cierres de los territorios, represión, retención de los presos palestinos, etc. En el campo palestino, la oposición al proceso fue liderada por los grupos islamistas, algunos de cuyos grupos recurriría a los atentados indiscriminados contra objetivos israelíes.
En septiembre de 1995 se firmaron los Acuerdos de Taba (Oslo II) que ampliaron las áreas autónomas a las principales ciudades de Cisjordania y las competencias de la ANP. Sin embargo Israel siguió controlando militarmente la mayor parte (el 96%) de los territorios palestinos. En enero de 1996 tuvieron lugar las elecciones palestinas; Arafat fue legitimado como presidente de la ANP y fue elegido un Consejo Legislativo (parlamento).
Del lado israelí también creció la oposición israelí al proceso; los ultranacionalistas clamaron traición y el grueso de la población sintió inseguridad ante la violencia palestina en Israel. En noviembre de 1995 fue asesinado el primer ministro israelí Isaac Rabin a manos de un extremista judío. Los laboristas, defensores del proceso de paz pero que aparecían como incapaces de dar seguridad a su población, perdieron las elecciones de mayo de 1996.
El nuevo gobierno conservador dirigido por Benjamin Netanyahu pretende conciliar prosecución de colonización, etc con la continuación del proceso de paz; responsabiliza a la ANP de la seguridad de Israel. Como resultado de ello crece la desconfianza, se congelan las negociaciones y se recrudece la violencia. Cada vez son más frecuentes los estallidos populares palestinos que la propia policía palestina no puede controlar. El proceso de paz está en peligro.
5. La paz justa pendiente.
No es fácil hacer un balance de un proceso tan singular que tenía por objeto pacificar la zona e iniciar la resolución negociada de este viejo contencioso. Es obvio que la estrategia puesta en marcha con el acuerdo de Oslo conllevaba altos riesgos derivados de sus propias características:
era un acuerdo parcial, que sólo afectaba a los palestinos de Cisjordania y Gaza y no abordaba aspectos tan fundamentales de la cuestión palestina como el tema de los refugiados.
era un acuerdo desigual, tanto en contenidos (la OLP reconocía a Israel pero ésta no reconocía explícitamente el derecho a la autodeterminación palestina) como en cuanto a actores (Israel conserva su posición de fuerza, continuaba ocupando militarmente el territorio)
en fin, era un acuerdo poco preciso: establecía un calendario de pasos a dar pero no definía claramente los objetivos a alcanzar.
Durante estos últimos tres años la población palestina ha visto como el calendario del proceso de paz se ha atrasado y las medidas previstas no se han cumplido, mientras que sus condiciones de vida se deterioran día a día. El proceso de paz no responde claramente a sus legítimos derechos y no resuelve integralmente la cuestión palestina.
La comunidad internacional ha repetido en numerosas ocasiones la necesidad de alcanzar un acuerdo negociado (ni violento, ni unilateral), justo (que no legitime la violencia pasada y que recoja los justos derechos de las partes) y duradero. Sin embargo el inicio de las conversaciones para resolver la cuestión palestina y pacificar la región no ha sido el resultado de la presión de esa comunidad internacional, ni se ha basado en las numerosas resoluciones de NNUU, sino se ha debido al interés norteamericano de estabilizar la región. Esta postergación de encontrar una solución justa ha marcado y dificultado todo el proceso.
Sólo habrá paz en Israel y en los Territorios Palestinos cuando se de respuesta al fondo de la cuestión palestina. Una paz justa sólo es posible abordando las raíces del conflicto, atendiendo a los legítimos derechos de las partes y creando condiciones para la plena realización de los proyectos colectivos de las dos poblaciones.
Pretender una pacificación funcional sin resolver las causas, sólo pospone un nuevo brote del conflicto. Abordar las causas y la globalidad del conflicto requerirá sin duda la más amplia presión internacional, y mediar para generar confianza, consolidar un marco para el diálogo, identificar medidas concretas y llevar a cabo actividades cooperativas.
Dada la desigualdad de las partes, la creación de condiciones para una paz duradera ha de traducirse ante todo en un firme apoyo internacional a la parte palestina para que logre una mayor autonomía económica y se consolide institucionalmente, en suma ayudar a la viabilidad del Estado palestino. Para ello se hace imprescindible superar el tutelaje norteamericano al proceso de paz, y ampliar y diversificar el involucramiento internacional.
Décadas de conflicto han generado un sustrato de desconfianza mutua y demonización del otro que dificultan el diálogo y la cooperación. Su superación no es tarea de unos pocos años. Sólo un apoyo internacional amplio permitirá abordar una tarea que habrá de prolongarse en el tiempo.
CRONOLOGIA
Palestinos
1919 Tras la primera Guerra Mundial y el hundimiento del Imperio Otomano, la Sociedad de Naciones establece el sistema de mandatos. En 1920 se asigna a Gran Bretaña un mandato sobre Palestina.
1920'-30' Auge del nacionalismo árabe y choques entre
la población autóctona palestina y los colonos judíos,
1936-39 Revueltas palestinas antisionistas.
1937 El Informe Peel recomienda la partición del territorio.
1947 Noviembre. Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas que plantea la partición de Palestina.
1948-49 Retirada británica. Primera guerra árabe israelí. Éxodo de refugiados palestinos a los países vecinos. Cisjordania y la Franja de Gaza son administrados por Jordania y Egipto respectivamente.
1964 Creación de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP.
1967 Junio. Guerra de los Seis Días; Israel ocupa militarmente Cisjordania y la Franja de Gaza. Se inician las políticas de expropiación de tierras, instalación de colonos y control de la población palestina.
1970 Expulsión de la OLP de Jordania e instalación en Beirut (Líbano)
1974 Las NNUU reconocen a la OLP como único y legítimo
representante del pueblo palestino
1982 A raíz de la invasión israelí del Líbano, el cuartel general de la OLP es trasladado a Túnez.
1985 Ataque aéreo israelí al cuartel de la OLP en Túnez
1987 Diciembre. Inicio de la insurrección popular en los Territorios Ocupados (intifada)
1988 Julio. Jordania anuncia el fin de sus lazos administrativos con Cisjordania.
Noviembre. Declaración del Estado de Palestina.
1991 Debilitamiento de la OLP a raíz de la Guerra del Golfo.
Octubre. Conferencia de Madrid
1993 Septiembre. Acuerdo de Oslo
1994 Mayo. Instalación de la Autoridad Nacional
Palestina (ANP) en Gaza y Jericó
Agosto. El presidente Arafat se instala en Gaza.
1996 Enero. Elecciones en los territorios palestinos. Yassir Arafat es confirmado presidente de la ANP y se crea el Consejo Legislativo Palestino.
Israel
1897 Primer congreso sionista mundial en Basilea, en el que se afirma el propósito de crear un hogar, en Palestina, para el pueblo judío.
1900-30' Auge de la inmigración judía a Palestina y colonización progresiva del territorio. Espiral de enfrentamientos con la población autóctona y con el movimiento nacionalista árabe.
1938-39 Radicalización de los grupos sionistas ante las restricciones puestas por los británicos a la inmigración.
1940-45 La Segunda Guerra Mundial y el éxodo judío de Europa agudizan la presión de los grupos sionistas.
1948 Mayo. Declaración del Estado de Israel
1956 Participación israelí en la guerra de Suez al lado de las potencias coloniales, Francia y Gran Bretaña, contra la nacionalización del canal por parte de Egipto.
1967 Junio. Ocupación israelí de los territorios árabes
de Cisjordania, Gaza, el Sinai y el Golan
1967 Anexión israelí de Jerusalén.
1973 Octubre. Guerra del Yom Kippur en la que Egipto y Siria atacan a Israel.
1975 La Resolución 3379 de NNUU define al sionismo como una forma de racismo.
1977 Los laboristas pierden por primera vez las elecciones; desde entonces y hasta 1992 se sucederán gobiernos conservadores o de unidad nacional.
1978 Acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto.
Tratado de paz en marzo de 1979.
1982 Invasión israelí del Líbano.
1987 Diciembre. Inicio de la Intifada.
1991 Octubre. Conferencia de Madrid
1992 Junio. Derrota de los conservadores en las elecciones legislativas; se constituye un gobierno formado por laboristas, sionistas de izquierda y religiosos.
1993 Septiembre. Acuerdo de Oslo
1995 Noviembre. Asesinato del primer ministro Isaac
Rabin.
1996 En las elecciones de mayo es electo primer ministro el candidato conservador, Benjamin Netanyahu, y se forma un gobierno con ministros de la derecha y de los partidos religiosos.
Proceso de Paz israelo-palestino
1991 Enero. Guerra del Golfo a raíz de la invasión de Kuwait por parte de Irak. Los Estados Unidos organizan una coalición internacional para responder a la agresión iraquí. Se alteran las alianzas en la región.
1991 Octubre y noviembre. Conferencia de Paz para Oriente Medio en Madrid.
1992-93 Rondas de negociaciones bilaterales y
multilaterales entre los participantes en la
Conferencia de Madrid.
1993 Septiembre. Acuerdo de Oslo. Israel y la OLP se reconocen mutuamente y firman una Declaración de principios para el autogobierno palestino. Se inicia un período transitorio que debía dar paso a una solución definitiva en el plazo de cinco años.
1994 Establecimiento de la ANP.
1995 Septiembre. Acuerdo de Taba (Oslo II) por el que se amplían las zonas de autogobierno palestino.
1996 Enero. Elecciones palestinas.
Mayo. Elecciones israelíes y victoria de la derecha.
1997 Paralización del proceso de paz. Acciones provocadoras de Israel y la respuesta violenta de los grupos opositores palestinos. Se frena el proceso de normalización de las relaciones entre Israel y el resto de los países árabes.
BIBLIOGRAFIA:
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Martorell, Manuel (1991). Los kurdos. Historia de una resistencia. Madrid, Espasa Calpe.
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Madrid, 1987.
Adrián Mac Liman, Palestina. De la nación de refugiados al Estado nación,
Editorial Popular / CEAR, Madrid, 1995.
José Urbano Martínez Carreras, El mundo árabe e Israel. El Próximo Oriente
en el siglo XX, Istmo, Madrid, 1992.
Roberto Mesa Garrido, Palestina y la paz en Oriente Medio, Beramar, Madrid,
1994.
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Tafalla, 1995.
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Tafalla, 1997.
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