Palencia

Europa. España. Castilla y León. Historia. Actividad industrial. Industria harinera y minera

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La Edad Contemporánea

La crisis del Antiguo Régimen y la instauración del régimen liberal-capitalista

A inicios del siglo XIX Palencia aún no se ha recuperado demógráficamente y se encuentra con la invasión napoleónica en 1808.

El general Diego de Tordesillas, como presidente de la Junta de Armamento, decreta la movilización general ante la inminente llegada de las tropas francesas acantonadas en Burgos.

En Torquemada los vecinos se resistieron heroicamente ante un enemigo muy superior. En Palencia se decidió desistir de una defensa sin posibilidad alguna y el 7 de junio de 1808 los franceses entraron en la ciudad. Posteriormente los franceses ocuparon los principales núcleos: Dueñas, Carrión, Aguilar, etc.

Las tropas castellanas del general Cuesta fueron derrotadas en Cabezón, y posteriormente, las tropas anglohispanas también fueron vencidas en Medina de Rioseco con lo que Castilla quedó por completo en manos francesas. Palencia fue ocupada por un fuerte contingente dada su posición estratégica en el eje Madrid-Irún. Sin embargo, cientos de habitantes de la provincia formaron parte de las guerrilas.

La población hubo de soportar el mantenimiento de las tropas francesas. El comercio se hundió y la crisis económica duró décadas. A esta prolongación de la crisis contribuyó la inestabilidad política y la falta de continuidad del modelo liberal: el Trienio Constitucional fue breve, la desamortización de los bienes del clero y de la nobleza no revirtió en el campesinado, la guerra carlista tampoco favoreció.

Hasta 1834, con el Estatuto otorgado por la Regencia de Maria Cristina, no se implantaría definitivamente el sistema liberal capitalista.

Nace entonces una nueva sociedad: sistema electoral censitario y masculino, instalación de la igualdad personal ante la ley y la justicia, un nuevo sistema educativo con la Ley Moyano de 1857, etc.

Una de las medidas más trancendentales fue la desamortización. A lo largo del siglo XIX se vendieron en la provincia de Palencia en torno a 29000 fincas por un precio de remate superior a 217 millones de reales. Las propiedades pasaron a manos de la nueva burguesía sobre todo harinera y rural, que potenciaron la producción cerealística. En la ciudad de Palencia, entre 1836 y 1868 cambiaron de propietario 529 edificios con un desembolso de más de 15 millones de reales.

La ciudad se transforma urbanísticamente, debido tanto al fenómeno de la desamortización que liberó grandes extensiones de propiedad urbana como al ascenso de la burguesía y en general de las clases medias al poder. Las condiciones de salubridad en el primer tercio de siglo eran pésimas, y ello se vio reflejado en las sucesivas oleadas de epidemias de cólera que sufrió la ciudad desde 1836.

La burguesía capitalina tomó medidas: alineación de calles, alcantarillado, pavimentado, derribo de murallas, apertura de espacios abiertos y ajardinados, mejora de traída de aguas potables a las fuentes públicas, dotación de centros asistenciales. También se notó la mano de la burguesía en una serie de medidas de carácter específico: rehabilitación del teatro (1836), creación de Institutos de Segunda Enseñanza (1845), plaza de toros (1856), etc.

La actividad industrial en Palencia

La industria harinera

En 1820 se establece el proteccionismo a la actividad harinera. Esto significa que el abastecimiento nacional y colonial ha de efectuarse a través de las fábricas nacionales. Durante las décadas centrales del siglo XIX se construyen grandes complejos fabriles. En 1856, Palencia, junto a Valladolid y Santander disponían del 50% en la capacidad nacional de molturación de grano.

La mejora de las comunicaciones permite aguantar la competencia externa y dar salida a los excedentes palentinos.

La crisis bancaria de 1864 supone la caída de algunas grandes fortunas y origina una nueva generación de industriales. Se acaba el monopolio castellano en beneficio de la nueva industria harinera del litoral.

La crisis de fin de siglo y la pérdida de las últimas colonias obliga a proteger la industria con gravámenes sobre las importaciones, se adaptan las fábricas como centros de producción eléctrica y surge una nueva industria alimentaria, como la azucarera en el sur y la galletera en el norte de la provincia.

La I Guerra Mundial permitió grandes beneficios al proveer a los contendientes, pero al finalizar se perdió una demanda que no pudo absorver el mercado nacional.

Durante la Guerra Civil la industria harinera del litoral quedó en el bando republicano con lo que se benefició la produción en el interior.

El nuevo Estado franquista llevó a cabo una política intervencionista y proteccionista lo que permitió buenos beneficios pero a su vez impidió la mejora de la estructura productiva. Al caer la demanda en el consumo de pan y otros productos alimentarios, se produjo la caída de numerosas fábricas y la concentración de las restantes.

La industria minera

Las inversiones en la industria minera del norte de la provincia comienzan a mediadis del siglo XIX. La construcción del ferrocarril entre Orbó y Quintanilla de las Torres significa la salida y distribución del carbón a toda el mercado nacional.

En el período de 1871 a 1885 Palencia aporta el 20% del carbón nacional. La entrada del carbón asturiano y leonés disminuyó el porcentaje de participación.

La producción disminuyó a finales de siglo. La I Guerra Mundial significó un paréntesis de gran demanda. La dictadura de Primo de Rivera con su política de obras públicas y protección a la producción nacional, llevó al aumento de la producción.

Durante la Guerra Civil la producción cesa al sel la zona frente de batalla. Con la política autárquica del estado franquista la producción crece pero no se mejora la estructura productiva.

En la actualidad, el recurso al consumo de hidrocarburos y los altos costes de producción de las minas palentinas hacen que el proceso de cierre de minas sea continuo.

La industria lanera

La coyuntura económica con sus crisis de fines del XVIII y principios del XIX, pone de manifiesto la endeblez de la industria textil palentina. En la tercera década del siglo XIX, en Sabadell, Tarrasa, Alicante y Málaga surge una industria textil en la que el cardado y el hilado están mecanizados. Los telares de madera palentinos son incapaces de competir.

Se consigue aguantar este primer golpe especializándose en la producción de paño barato para el vestido popular (el paño de Astudillo), y en las célebres mantas de la capital.

La mezcla de familias permite crear tres centros industriales con modernas fábricas de mantas: La Aurora en Astudillo, Manufacturas Textiles de Castilla en Alar del Rey, y David Rodríguez, Casañé, Fernández y Ortega Suazo en la capital.

Esta industria tuvo buenos beneficios durante la I Guerra Mundial y, sobre todo, durante la Guerra Civil.

Tras el Plan de Estabilización y la liberación del mercado nacional en 1959, la industria lanera palentina intentará aguantar a través de fusiones. Después irá cerrando sus fábricas una tras otra. La última en cerrar fue David Rodríguez en 1987. Ahora sólo queda la fábrica de hilados de Alar del Rey, y Mantas Palencia S.A.L. creada en 1990 por el empeño de sus trabajadores.

La Segunda República y la Guerra Civil

En las elecciones municipales de 1931 las zonas agrarias (Saldaña, Carrión, Astudillo, Frechilla, Cervera) votan por la monarquía mientras la zonas más industriales (Barruelo, Guardo, Venta de Baños, Dueñas, Villarramiel, Baltanás y Palencia lo hacen por la República. En el cómputo general, la provincia vota por la monarquía.

La política laica de la República es contestada fuertemente en la provincia. Se llegan a recoger 60000 firmas en contra del gobierno.

En las elecciones de 1933, gracias al voto femenino, la provincia se decanta por los conservadores.

La revolución de octubre de 1934y y su reflejo en la cuenca minera, radicaliza las posturas y en las elecciones de 1936 sólo hay dos candidaturas.

El 19 de julio de 1936, tras triunfar la sublevación en Valladolid, el regimiento de Villarrobledo toma el poder en la capital. Algunas localidades mineras resisten hasta la caída de Santander en 1937. El "maquis" sostendrá durante algunos años enfrentamientos en los montes palentinos con la Guardia Civil.

Durante la guerra Palencia se organiza como provincia de retaguardia, movilizando todos sus recursos para el abastecimiento de las tropas sublevadas.

Tras la victoria del ejercito sublevado llegó la recompensa al apoyo: 31806 palentinos tuvieron que abandonar sus hogares en la década de 1950; 47557 lo tuvieron que hacer en la década de 1960.

La recuperación del nivel de vida anterior a la guerra civil no se produce hasta bien entrados los cincuenta.

A partir de 1960 se inicia de forma generalizada la mecanización del campo y como consecuencia, la despoblación del medio rural. Sin embargo, la producción agraria castellana no se encuentra lo suficientemente adaptada para competir con el resto de los países europeos.

La entrada en la CEE conllevó la entrada en la política agraria comunitaria que no ha podido resolver la situación agrícola de aumento de la producción y caída en la demanda de productos extensivos.

Actualmente, el 76% de la producción industrial se la reparten los sectores de transformados metálicos (Fasa Renault), alimentacion y bebidas, y agua-electricidad (Terminor).

EL PRIMER IMPULSO

La consolidación del núcleo urbano de Palencia no se produciría hasta la primera mitad del siglo XI con la restauración de la antigua diócesis y la entrega del señorío de la ciudad al obispo. A partir de este hecho la ciudad comenzó a crecer en torno a la iglesia de S. Antolín, sobre todo con población eclesiástica. Al lado, se construyó el Alcázar y se instaló el mercado. A partir de este núcleo, Palencia se expansiona hacia el sur. La iglesia de S. Miguel se construye en la segunda mitad del siglo XI y a su alrededor surge otro núcleo. A la vez nacen el barrio de Medina, entre la iglesia y el río Carrión, y el Barrio Nuevo, al sureste de S. Antolín. Después del siglo XII se traslada el mercado al extremo sur de la ciudad.

A principios del siglo XIII, Sancho III de Navarra comienza la construcción de la muralla, de trazado rectangular, paralela al río Carrión por un lado, y por el otro, discurriendo entre las puertas de Monzón y Burgos. El barrio de La Puebla, nacido a mediados del siglo XII, queda fuera de la muralla.

Esta primera expansión se debe fundamentalmente a la inmigración procedente de zonas rurales cercanas.

La margen izquierda del Carrión y el Barrio de La Puebla estaban habitados por agricultores y en torno a San Miguel se estableció una nueva clase de artesanos y mercaderes que más tarde se asentaría también en el Barrio de La Puebla.

Las dos instituciones locales más importantes eran el señorío y el concejo. El señorío de la ciudad corresponde al obispo y el concejo es el órgano representante de la comunidad vecinal. Las relaciones estre el señorío y la ciudad se plasman en el Fuero de 1180, otorgado por el obispo D. Raimundo. Muy poco después, Alfonso VIII concede a los obispos de Palencia el privilegio de nombrar a los alcaldes del concejo, lo que desataría numerosos conflictos entre el obispo y los vecinos, como el de 1300 durante el cual algunos vecinos armados con cuchillos estuvieron a punto de acabar con el propio obispo. Los obispos tuvieron que pedir la confirmación de este privilegio en no pocas ocasiones al rey.

El obispo de Palencia Tello Téllez de Meneses creó el "Estudium generale", una escuela catedralicia, que entre 1208 y 1212, bajo la protección real y el apoyo del episcopado, se convirtió en la Universidad de Palencia. Si bien en un principio alcanzó gran notoriedad, la falta de medios la hizo desaparecer a los treinta años de su fundación.

FINALES DE LA EDAD MEDIA

Durante el siglo XV Palencia experimentó un notable crecimiento y prosperidad. La ciudad se expandió hacia el sur y el este. El nuevo recinto amurallado incorporaba la iglesia de San Pablo y los terrenos en torno a la iglesia de San Francisco. Y en los albores del XVI se incorporaban La Puebla de San Lázaro y la zona que se extendían más al sur de la ciudad.

Hacia 1530 la ciudad contaba con 7.168 habitantes.

Carrión también había alcanzado cierta importancia debido a sus ferias y sobre todo a la actividad textil.

En Palencia, la mayor parte de la actividad manufacturera (tejedores, tundidores, pellejeros...), se concentra en el barrio de La Puebla donde trabajaba la mayor parte de los artesanos dedicados a la fabricación de paños.

Durante la Baja Edad Media la administración local creció significativamente. El concejo regulaba el abastecimiento local, la política urbanística, el avecindamiento, la seguridad ciudadana, el mantenimiento de oficios públicos (pregonero, médico, verdugo, campanero, etc.), e incluso la vigilancia de la moral pública.

El concejo palentino fue un caso peculiar en la Meseta castellana: los cargos municipales eran nombrados por el obispo en vez de por el rey, como sucedía en otras ciudades de realengo. Además los oficios municipales, merino, mayordomo, diputados... no eran ocupados de forma vitalicia por caballeros.

El primero de marzo de cada año, la ciudad proponía una lista de candidatos al obispo, el cual seleccionaba cuatro alcaldes y doce regidores.

Los palentinos lucharon por desvincularse del yugo señorial, y aunque no lo lograron, a finales del siglo XV la intervención de la Corona era cada vez mayor y la institución señorial se encontraba muy debilitada.

La Edad Moderna

La organización del poder

Las disputas entre el obispo y el concejo durante el siglo XV determinan la intervención real que introduce la figura del corregidor, un delegado real, que reduce el poder del obispo.

El poder real se fortalece en el siglo XVI tras la batalla de Villalar. A mediados del este siglo la bancarrota de la monarquía provoca las enajenaciones de bienes y cargos públicos, y las regidurías (de transmisión heretitaria) se venden a la oligarquía urbana. Esto, unido a la descomposición del señorío en 1574, privan de representatividad al municipio que queda en manos de unas pocas familias: los "veintidós". Estas familias se hacen con dos votos en Cortes en 1666 y se libran de la dependencia fiscal a Toro.

Con el reformismo borbónico, a la figura del corregidor se une la figura del intendente, con amplias competencias en policía, justicia, finanzas y guerra.

Tras los motines de 1766 se crean las figuras de diputados del Común y procurador síndico personero, elegidos por el pueblo y encargados de defender los intereses del pueblo en lo relacionado con los abastos.

Tal situación se mantendrá hasta la implantación del sistema constitucional en el primer tercio del siglo XIX.

El siglo XVI. Un período de expansión

La producción agraria crece de forma considerable hasta la midad de siglo. Por otra parte nace una industria textil basada en el trabajo de la lana. Todo ello unido a la comercialización de los productos a través del sistema de ferias y mercados y a la creación de actividades secundarias y terciarias, genera una época de prosperidad que durará hasta finales de siglo, en la que Palencia y Castilla constituyen el corazón económico y demográfico del imperio.

La bancarrota de la monarquía lleva a un aumento de la presión fiscal, acaba la moderación de las rentas de la tierra, de los derechos señoriales y fiscales. La época de prosperidad finaliza.

El siglo XVII. Un período de decadencia.

La política internacional de los Habsburgo exigió unos gastos desorbitantes a la monarquía española. Para sufragar estos gastos los reyes no dudaron en aumentar impuestos y en aliarse con cuantos pudieran contribuír a sostener económicamente la monarquía. Se procedió a la enajenación masiva de tierras baldías y concejiles.

La producción agraria no crece desde 1580, y a partir de 1600 decrece. El Estado, la aristocracia y los municipios se endeudan. La burguesía comercial invierte en la compra de títulos y rentas. Las malas cosechas y las epidemias agravan la situación del campesinado que se empobrece y ya no puede consumir productos manufacturados. Se reduce la demanda de bienes industriales, y las villas y mercados que crecieron durante el siglo pasado ahora languidecen.

La ciudad de Palencia tiene 11526 habitantes en 1587, en 1599 tiene 5143 habitantes.

Felipe II vendió pueblos de realengo a ricos aristócratas. Otros pueblos como Cisneros o Becerril pudieron comprar su libertad. A Cisneros le costó cuatro millones de maravedíes; a Becerrril, nueve.

Durante el siglo XVI fueron vendidos cerca de cincuenta pueblos del centro de la provincia.

La sociedad se ve reducida al dominio de la aristocracia, del clero y de los oligarcas urbanos, que apoyados por el rey viven de la actividad rentista, sin inversión productiva, lo que impide la recuperación económica.

En 1700 ejércitos de vagos, mendigos y pobres de solemnidad pueblan la ciudad y la provincia de Palencia.

La peste y las epidemias se ceban sobre una población que malvive.

El siglo de la Ilustración. Un período de recuperación incompleta.

El siglo XVIII es un período de recuperación de la actividad y la población en Palencia aunque no alcanzó los niveles del siglo XVI.

La agricultura (cereal y viñedo) es la principal actividad económica y debido a su baja productividad la que más población ocupa.

La propiedad de la tierra no está en manos del labrador. Según el censo de Godoy, a fines del siglo XVIII, sólo el 12% del campesinado era propietario. Y dentro de ese porcentaje se encuentran los pequeños propietarios del norte de la provincia, que apenas subsistían con su exigua propiedad.

De las 1512 casas que tenía la ciudad por entonces, sólo 170 pertenecían a propietarios laicos.

La renta de la tierra, la múltiple fiscalidad (estatal, municipal, señorial y eclesiástica), las operaciones especulativas en censos y ventas de granos, acentuaron la concentración de la riqueza, impidieron generar ahorro, una demanda sostenida y el desarrollo de una fuerte actividad industrial.

Los sectores industriales más importantes eran los destinados a satisfacer las necesidades primarias de la población: alimentación, vestido, calzado y vivienda. Se daba una producción autárquica en la que cada núcleo poblacional se proveía a sí misma para satisfacer sus principales necesidades.

En Palencia, la industria lanera sobresalió por encima de todas las actividades industriales. En 1692 había más de 200 telares y ocupaba a más de 3500 personas en Palencia y pueblos circundantes.

La mejora de la producción agraria e industrial rompió la tendencia regresiva del siglo anterior aunque no permitió un crecimiento demográfico importante.

Esta época vio la construcción del Canal de Castilla. Su objetivo era dar salida por mar, a través del puerto de Santander, a los granos de Castilla. Aunque el proyecto sufrió múltiples vicisitudes y no alcanzó este objetivo, el impacto comercial e industrial del Canal de Castilla fue extraordinario para la floreciente industria harinera de Palencia y Castilla. La realización del camino carretero de Reinosa a Santander y del camino del puerto de Guadarrama permitió la salida de los excedentes agrarios castellanos.

La Repoblación

La ocupación de la Península Ibérica por parte de los musulmanes se limitó a los territorios situados al sur del Tajo. En el valle del Duero se establecieron algunas guarniciones bereberes que desaparecieron a mediados del siglo VIII. De esta forma, el valle del Duero quedó como una tierra de nadie, entre Al-Andalus al sur, y el reino astur al norte. Apenas quedó población en este territorio.

La montaña palentina se repobló de forma espontánea durante el siglo IX, en forma de núcleos familiares que se apropiaban directamente de las tierras baldías y se dedicaban al cultivo de cereales, huertos y a la actividad ganadera. Parece ser que el conde Nuño Núñez, pobló ya en el año 824 Brañosera.

La mayor parte del territorio de Palencia fue repoblada durante el reinado de Alfonso III, en el último tercio del siglo IX. Este tipo de repoblación ya suele ser oficial y se hace por el rey en persona o por delegados reales. Primero se repobló Saldaña, más tarde Tierra de Campos y el Cerrato, en especial es triángulo formado por Carrión, Cisneros y Astudillo y finalmente, ya acabándose el siglo IX, se repoblaron Dueñas y Monzón.

El proceso de repoblación continuó durante los siglos X y XI.

La sociedad surgida del repoblamiento era básicamente rural, organizada en pequeñas aldeas con fuertes lazos de solidaridad interna, en la que tuvieron gran importancia los pequeños propietarios libres. Por otra parte la nobleza, (condes de Saldaña, Carrión y Monzón) se fortalece y también las instituciones eclesiásticas (monasterios de S. Félix, en Cisneros; de S. Isidro, cerca de Dueñas y Santa María de Mave, en el norte de la provincia).

La colonización fue obra de castellanos y leoneses. En un principio el río Pisuerga fue frontera ente el reino de León y el incipiente condado de Castilla. A partir del siglo IX Castilla y León se disputaron la zona de tierra de Campos situada al oeste del Pisuerga. Allí tuvo lugar la batalla de Tamarón en el año 1037, el la que murió el último rey leonés y Fernando, el vencedor, se proclamó rey de Castilla y León. A mediados del siglo XII los reinos se separaron y volvieron a surgir las disputas. Con la unificación en 1230 de los reinos de Castilla y León concluyeron las disputas.

Palencia Prehistórica

Palencia es una de las más antiguas ciudades de la península. Su origen se pierde en la prehistoria y entre las leyendas de los pueblos prerromanos. Una tradición afirma que fue fundada por Palatuo, jefe vacceo, hijo de Rómulo Para otros, son los griegos quienes la fundaron y eligieron para ella el nombre de la diosa Pallas, que daban a Minerva.

Es nombrada esta ciudad por los historiadores antiguos (Appiano, Estrabon, Tito Livio) y por los geógrafos y naturalistas (Mela, Plinio). Precisamente Pomponio Mela escribe "clarisimae fuerunt Palantia et Numantia". Las relaciones entre estas dos ciudades, principales dentro de la Celtiberia en las que se centró la mayor oposición a la invasión romana, pueden darnos alguna pista sobre su antigüedad.

Aunque las minorías célticas habían introducido desde antiguo su cultura en la península, los íberos se distinguían bien de los celtas, tanto por su aspecto físico, como por tener una lengua muy diferente, que no era indoeuropea. Así lo reconocían los romanos. Y los nombres ibéricos de sus ciudades, ríos, montañas… permanecieron después de la denominada celtiberización de los habitantes de Iberia.

Por ello, creemos que el significado original de la palabra Palencia es ibérico y partiremos para interpretarlo de la forma Palantia, con una sola l, como la nombra Ptolomeo. Así interpretaremos: ibai-lantia > ba-lantia > palantia `campos del río'. Pensemos que entre los astures existió la famosa ciudad de Lantia; que hacia los vacceos corre el río Arlanza (antes Aslantia: aitzs-lantia `campos de la peña' y, desde luego, el mismo nombre de Numantia.

Es entre los nombres antiguos donde encontramos las casi únicas fuentes para conocer algo de nuestros orígenes. El investigador palentino F. Roberto Gordaliza reconoce un 14% de nombres prerromanos, fundamentalmente de origen ibérico, entre los actuales nombres de lugar de la Tierra de Campos palentina (Cfr. Toponimia Palentina. Palencia, 1993).

Estos nombres se fueron latinizando en mayor o menor grado. De la lenta romanización y entrada en la Historia del territorio palentino han dejado muestras los más antiguos autores, como dijimos: el historiador griego Appiano nos cuenta la cruenta emboscada que tendieron los palentinos a las tropas romanas con ocasión de una requisa de trigo; Plinio el Viejo nombra a los Palantini y da cuenta de la existencia de las misteriosas Fuentes Tamáricas en el norte de la provincia; los mejores generales romanos lucharon contra Palantia: Licinio Lúculo en el -151; Emilio Lépido en el -137 y por fin quien la dominó: Escipión el Africano.

Los abundantes restos arqueológicos hallados confirman la antigüedad de la ciudad. En el Museo Arqueológico provincial, pueden verse interesantes cerámicas y fíbulas celtibéricas, bronces y terra sigilata vaccea. Pero, son sobre todo los restos romanos los que avalan la importancia de una amplia y profunda romanización. Pujante florecimiento de una civilización de la que son su mejor exponente las posteriores y grandiosas villas romanas de La Olmeda y Cervatos, situadas en la provincia.

Romanos y Visigodos en Palencia

Palencia, al igual que el resto de la meseta norte, no fue dominada por los romanos hasta que no hubieron caído el sur y el este de la península.

Guerra celtibérica (154-133 a.C.):

Cuando los romanos atacaron a los celtiberos en 154 a.C. también atacaron a los vacceos que ocupaban una situación estratégica en el paso del suministro de cereal hacia el territorio celtíbero.

La guerra significó terribles pérdidas para los vacceos: muertes y cosechas destuídas durante veinte años además de la pérdida de indepencia política. Tras la caída de Numancia, Palencia pasó a ser parte de la Hispania Citerior.

Romanización

Los vacceos no se sometieron fácilmente. En varias ocasiones se sublevaron contra el abuso de los gobernantes romanos. En el año 74 a.C. Pompeyo cercó Pallantia y sus legiones incendiaron la ciudad. Pallantia se sublevó de nuevo en plena conquista de las galias por parte de César. En el año 16 a.C. los vacceos volvieron a sublevarse.

Sin embargo la romanización acabó por imponerse. Se construyeron ciudades como Pisoraca, cerca de la actual Herrera de Pisuerga, que debe su origen al establecimiento en sus tierras de la Legión IV Macedónica; Lacóbriga, cerca de la actual Carrión de los Condes; y Pallantia. Hay que distinguir entre la Pallantia arévaca (la actual Palenzuela) y la Pallantia vaccea (precedente de la actual Palencia) rápidamente romanizada y que ya alcanzó importancia a mediados del siglo I.

La sociedad vaccea practicaba un colectivisto agrario que en un principio pervivió. Con el dominio romano mejoró la técnica agrícola y se introdujo la propiedad privada. También se desarrolló la ganadería.

Apartir del siglo II las ciudades decaen y las villas cobran auge. El siglo III destaca por las crisis sociales y el auge de las villas. Se concentra la propiedad y se crean latifundios.

Los siglos IV y V fueron de crecimiento si bien hubo crisis debidas princialmente a las invasiones de los pueblos bárbaros.

Los visigodos

Los visigodos establecieron su reino en tierras hispanas tras la caída del Imperio Romano. Su preferencia por zonas rurales y escasamente pobladas, hicieron de la futura Castilla su territorio por excelencia.

Son de especial importancia sus necrópolis, y entre ellas la de Herrera. Pallantia fue otro importante núcleo visigótico.

La basílica de San Juan de Baños, fundada por Recesvinto es un hito en la arquitectura visigótica.