Padres e hijos

Educación en la familia. Juego de los espejos. Adolescencia en jóvenes. Apoyo y orientación familiar. Relación

  • Enviado por: Omar Jiménez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 21 páginas
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EDÚCATE, EDUCANDO: EL JUEGO DE LOS ESPEJOS

(RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS EN LA EDUCACIÓN)

INTRODUCCIÓN:

Hace un tiempo, tuve la oportunidad de visitar el Castillo de Chapultepec. En la vía de acceso, hay una casa que llaman "de los espejos". Variados, estrechos, convexos, ovalados, curvos, cilíndricos, etcétera.

- Vacíos, sin reflejar a nadie, si nadie entra a mirarse en ellos.

- Te reflejan, según tú eres. Y según son ellos.

- Pero aplican la misma ley, sea quien sea el que se mira en ellos.

Así son los hijos.

I.- LA EDUCACIÓN INDISPENSABLE.

La educación encauza, desarrolla y controla lo que hemos recibido en herencia, por nacimiento. Si no se educa a la persona, nuestro ser humano queda semi-desarrollado, abandonado a su suerte. Pero nunca la educación es cosa del hijo sólo. Toda educación tiene tres factores esenciales:

- El sujeto.

- Los padres.

- Y los ambientes que nos rodean (Escuela, amistades, modas, etcétera.)

La conducta del hijo en la escuela y con los amigos y demás ambientes, lo mismo que en la casa, es UN ESPEJO, un reflejo del comportamiento de los padres entre sí, y con el hijo. Por eso, hoy queremos fijarnos más en el segundo factor: la función de los padres.

Porque, por desgracia, con frecuencia hay tantos (o más) papás-problema que hijos-problema. El grupo de amigos, los ambientes, y la misma escuela, son lugares de fuga para las situaciones difíciles que soporta el joven; son como "salida"; pero la solución comienza en la casa.

II.- LOS ESPEJOS:

A) Necesidad de mirarse al espejo:

Dicen que la mujer se mira mucho al espejo, para arreglarse. ¿Qué caso tendría que se mirara y no se arreglara?. Así sucede en la educación: hay que saber mirarse al espejo, en los hijos. Necesitas observarlos, porque ellos son tu imagen perfecta, no sólo en lo físico, sino también en los criterios y en la conducta. Si no los observas, no podrás verte en ellos, no podrás corregirte. Mírate y aprende de sus errores. Porque son los tuyos. Fueron tus errores ó consecuencia de ellos. Corrige. No los culpes. Antes de culparlos analiza, no sea que en ellos te estés reflejando.

CONSEJOS:

Recuerda que sin tiempo no hay análisis. Dedícales tiempo a tus hijos.

Recuerda que los hijos no retoñan. No son como las camisas mal abotonadas.

Sé humilde: tienes que reconocer que tú también te equivocas. Que a veces el hijo tiene la razón. Aprende la lección, pide disculpas y rectifica.

No olvides que tú fuiste como ellos, un día.

B) Espejos iguales para todos.

Cuando uno está gordo, le gusta verse en un espejo cóncavo, que te adelgace un poco. Cuando uno está chaparro, le gusta verse en un espejo cilíndrico, que alargue su figura... Está bien. Hazlo. Pero hazlo también con tu hijo.

No cometas el error de aplicar diferente ley para ti que para tu hijo. O de aplicar diferente ley para un hijo y para otro (hijo natural, primogénito, "pilón"...)

Aplica una ley, la que creas correcta, pero sé constante. No es aceptable un espejo que a unos engorda y a otros enflaca...

CONSEJOS :

Ley diferente que apliques, ley diferente que te aplicarán, tarde o temprano. También ellos tendrán su preferido: o papá o mamá.

Preferencia que hagas, preferencia que destruye. Un día verás a tus hijos disgustarse, pelearse, y (quizás) odiarse. Basta que recuerdes el caso bíblico de José y sus hermanos, en el pozo.

Que tu inconstancia no desoriente a tus hijos. Aplica la decisión tomada. Por eso, piénsala bien, no sea errada.

C) Ama la vida, ama a tus hijos.

Es triste ver un espejo vacío. No refleja nada. O sólo algo muerto, inerte, hueco. Pobre del hombre que no tenga donde verse reflejado. No te olvides de cuanto dice el Señor en la Biblia: "A IMAGEN DE DIOS LOS CREO". Somos sus espejos. Dios se mira en nosotros. "Y Dios vio que todo lo que había hecho era bueno".

Ama a tus hijos como regalo de Dios. Ámalos como espejos que son de Dios. Sirve a Dios en tus hijos.

Y revísate... ¿Eres tú espejo de Dios para tus hijos?

CONSEJOS:

Esfuérzate por no decepcionar a tus hijos. Y menos a Dios. No te olvides, que al final de la vida, lo único que queda es lo que hagamos por Dios y por nuestros prójimos, nuestros hijos. El resto se evapora, y se deja sedimento, quizás vergonzoso.

Ojalá consigas que tu hijo esté siempre orgulloso de ti. Que nunca tenga que sentir vergüenza de ti. No olvides, que lo sembrado, se cosecha.

Piensa en tu futuro: piensa en tu ancianidad, piensa en tu muerte... ¿Dejarás a tu paso, algo que valga la pena? : un mundo mejor, unos hijos rectos.

Encontramos la necesidad de una relación fuerte entre padres e hijas, relación que es más factible entre padres e hijos y entre madres e hijas, pero aquí unos consejos para que las relaciones de los padres con las hijas sean fuertes y de calidad:

“Los estudios indican que la personalidad de una mujer está dictaminada en gran parte por la relación y experiencias tempranas que tenía con su padre. Los padres, después de todo, son los primeros hombres que las hijas aman. Los padres enseñan a sus hijas como deben comportarse los hombres y lo que deben esperar de los hombres en general. Los estudios confirman que las niñas que han tenido poco o ningún contacto con sus padres tienen una mayor tendencia a abandonar la escuela, involucrarse con drogas y alcohol, y estar embarazadas en su adolescencia.

Aquí hay unas ideas para que los padres se acerquen a sus hijas: Lleve a su hija al trabajo con usted. Hágala sentirse importante. Introdúzcala a sus colegas, dele un tour, y déjela que vea como trabaja usted. También puede llevarla a comer a un restaurante importante. Vístanse elegantemente, haga reservaciones, abra la puerta par ella, en fin. Compórtese con su hija como un caballero.”

“Los padres que desean estar activamente involucrados en las vidas de sus hijas pueden ayudar a asegurar que sus hijas serán personas con mucha confianza, respetuosas de sus cuerpos, concientes de su valor propio, y preparadas para la vida en el mundo de los adultos. Aquí hay unas ideas para que los padres pasen momentos especiales con sus hijas:

-Haga una parrillada para su hija y sus amigas. Converse con las niñas mientras prepara el asado.

-Haga actividades al aire libre con su hija. Juegue Frisbee, caminen, tomen un paseo a

bicicleta, etc.

Recuerde papá, el regalo más valioso que puede dar a su hija es su tiempo.”

“Si usted va de compras con su hija, ponga interés en los productos y en la ropa que a ella le gusta, especialmente si es adolescente. Involúcrese en sus actividades colegiales, asegúrese de que tenga las mismas oportunidades que los varones de su clase y déjela saber que puede lograr a ser lo que ella quiera en la vida. Motive a su hija a participar en clubes estudiantiles. Finalmente, escuche a su hija, no solamente con sus oídos sino con sus ojos. Cuando usted escucha a su hija, le está diciendo que su alma es más importante que su piel.”

CÓMO APOYAR A UN HIJO ADOLESCENTE:

SUGERENCIAS PARA LOS PADRES

La adolescencia es la época en que los jóvenes definimos nuestra posición en la familia, en los grupos de compañeros, y en la comunidad. La adolescencia es una lucha de los jóvenes por la transición de la niñez a la edad adulta; ya que durante la niñez, dependían principalmente de sus padres para el apoyo económico y emocional, así como para la orientación. En cambio en la edad adulta se espera que sean independientes y que tomen decisiones que afectarán todo su futuro, en lo que se refiere a la escuela, al trabajo, y a las relaciones personales.

Uno de los principales problemas de esta etapa, son que tienen que enfrentarse a cambios físicos, a las presiones para adaptarse a lo que está de moda en ese momento y al comportamiento de sus compañeros, y a las expectativas crecientes de los familiares, profesores, y otros adultos. A veces también tienen que enfrentar mensajes conflictivos de sus padres, compañeros, o los medios de comunicación. Además, luchan con una necesidad creciente de sentir que "pertenecen a algo," y se sienten presionados a desempeñarse bien académica y socialmente. Para algunos jóvenes, los desafíos normales de la adolescencia se complican aún más porque se enfrentan con situaciones difíciles en sus familias, aulas recargadas de alumnos, vecindarios en mal estado, o exposición al alcohol o a otras drogas. Sin apoyo ni orientación, estos jóvenes pueden desarrollar comportamientos peligrosos para ellos y para otras personas. En nuestra sociedad, estos tipos de comportamiento pueden incluir dejar de ir a la escuela, fugarse de la casa, unirse a pandillas, consumir alcohol o drogas, o participar en otros actos fuera de la ley. Algunos jóvenes llegan a desanimarse mucho, lo cual resulta en problemas de rendimiento escolar, aislamiento social, y conductas que terminan haciéndoles daño a ellos mismos.

Creciendo Hoy en Día

En cada generación, los jóvenes y sus familias confrontan circunstancias nuevas y tal vez más desafiantes. La vida para muchos jóvenes se caracteriza por una baja gradual en los ingresos de la familia y muchas opciones en cuanto a carreras, creencias, y maneras de vivir. En la actualidad, la comunidad y las estructuras sociales exigen mucho de los jóvenes y sus familias. Pero estos sistemas también ofrecen muchas formas de apoyo. En la mayoría de las comunidades, existen servicios de orientación, grupos especiales de apoyo, líneas telefónicas de emergencia, y cursillos educativos dirigidos a los jóvenes y a sus padres.

Cómo Ser Padre Cuando un Hijo Entra en la Adolescencia

La adolescencia, se caracteriza por que los jóvenes empiezan a tomar riesgos y a experimentar. Esto es debido a que están pasando de un mundo centrado en la familia a un mundo centrado en la comunidad, dentro de la cual empezarán a definir su propia identidad. Es posible que escojan amigos que no les agraden a sus padres y que prueben alcohol u otras drogas. También es posible que usen ropa a la moda y propia de su generación, empiecen a comparar el estilo de vida de sus familias con el de otras familias, o rompan las reglas impuestas por sus padres o por la comunidad.

Al comportarse de esa manera, los jóvenes están tratando de ver hasta dónde pueden llegar. Están tratando de convertirse en personas que, según ellos, puedan sobrevivir el día de mañana sin la orientación diaria de sus padres. Asimismo, están tratando de inclinar la balanza de poder y autoridad en su propia dirección. Lógicamente, los padres se inquietan ante el carácter desafiante de ciertas acciones de sus hijos adolescentes. También se preocupan por acciones que pueden amenazar la seguridad de sus hijos.

A continuación se muestran algunas estrategias para poder salvar la relación que llevar con su hijo y así mejorar la imagen del padre:

Busque información sobre el desarrollo del adolescente y el comportamiento propio de esa edad, los efectos de los cambios físicos, y las formas de ayudar a su hijo a sobrellevar todos esos cambios.

Recuerde su propia adolescencia: sus sentimientos cambiantes, su enojo ante la autoridad, sus miedos y esperanzas.

Analice el comportamiento de su adolescente en torno a esos recuerdos; ello le servirá para tratar de entender ese comportamiento mejor.

Piense en tomar un curso sobre cómo desempeñar sus funciones de padre de la mejor manera. Ser padre es una habilidad que se puede aprender. Estos cursos pueden ayudar aún a padres experimentados, dándoles nuevas herramientas para apoyar a los hijos durante la adolescencia.

Escuche más; hable menos. En la mayoría de los casos, los jóvenes han pasado por lo menos 10 años como oyentes.

Durante la adolescencia, desean y necesitan tener la oportunidad de compartir sus sentimientos e ideas.

Debido a todos los cambios por los que están pasando, es posible que empiecen a ver las tradiciones de la familia en forma diferente.

Las palabras feas y humillantes pueden lastimar la autoestima del adolescente.

Responsabilice más a su hijo por su propio bienestar y por el de su familia.

Dele la oportunidad de ayudar en los quehaceres del hogar y de participar en las conversaciones dedicadas a decidir asuntos familiares. En esas ocasiones, pida a su hijo su opinión y ayúdelo a entender cómo usted toma decisiones. Busque oportunidades que le permitan a su hijo ensayar su habilidad de tomar decisiones con el apoyo de adultos interesados en su bienestar. Estos adultos le pueden ayudar a su hijo a entender el impacto de las decisiones que tomó, tanto para él como para otras personas. Asimismo, pueden ayudarle a su adolescente cuando éste tiene que enfrentarse con el resultado del camino que escogió.

Ayude a su adolescente en la transición de dependencia a independencia.

La necesidad de ser más independiente se manifiesta en cada joven en momentos diferentes y por distintos medios. Estar al tanto de los intentos de su hijo de actuar de manera independiente le permitirá a usted brindarle apoyo en esos esfuerzos y orientarlo cuando al principio, algunas decisiones no producen los resultados deseados. A veces es difícil para los padres dejar de controlar las situaciones debido a que se preocupan por la seguridad de sus hijos. Recuerde que los adolescentes podrán afrontar mayores responsabilidades si los padres los apoyan en su toma de decisiones y en el enfrentamiento a nuevos desafíos. Durante la adolescencia, los jóvenes empiezan a alejarse de la familia y a pasar más tiempo en la escuela, con amigos o en un trabajo.

Sin embargo, el tiempo compartido con padres afectuosos es muy importante porque ayuda a los jóvenes a desarrollarse emocional y socialmente.

Aproveche los momentos en que su adolescente está en la casa, durante la hora de la cena o mirando un juego de pelota, para seguir edificando su relación.

Trate de disculparse cuando siente que actuó mal porque sus emociones le dominaron. Su ejemplo le ayudará a su hijo a entender la debilidad humana y la forma de reparar relaciones que se han vuelto tirantes por la tensión o el desacuerdo.

Recuerde que la mayoría de los jóvenes tienen problemas en algún momento dado. No busque siempre soluciones drásticas o dramáticas. A veces, los jóvenes sólo necesitan tiempo y apoyo para solucionar sus problemas. Continúe ofreciendo a todos sus hijos comentarios positivos y oportunidades de desarrollarse. Piense sobre todo lo que deseaba para sus hijos en épocas mejores: salud y felicidad y que se encaminaran hacia un futuro prometedor.

Cuando su Hijo Adolescente Necesita Ayuda

Todos los jóvenes necesitan apoyo y orientación diariamente. Sin embargo, algunos jóvenes con problemas más serios pueden necesitar ayuda de fuera de la familia. Mucha gente cree que los asuntos de familia se deben mantener privados. Sin embargo, buscar ayuda significa sencillamente que usted está usando todos los recursos comunitarios disponibles para apoyar a su hijo.

Nunca es demasiado tarde para pedir ayuda. Pero la intervención temprana en casos de jóvenes con problemas es muy importante para tratar de reducir los daños que los problemas o la conducta difícil pueden ocasionar. Esté alerta a las señales que indican que su hijo podría necesitar ayuda para superar las dificultades de la adolescencia:

Pasa mucho tiempo solo y aislado de la familia y los amigos.

Cambios repentinos en el desempeño escolar.

Cambios drásticos de humor o cambios de comportamiento.

Cambios en el grupo de compañeros de su hijo o separación de sus amigos más antiguos.

Falta de interés en pasatiempos o actividades sociales y recreativas.

Tenga en mente que estas señales no siempre significan que su hijo adolescente tiene problemas. Por ejemplo, los cambios de amistades a medida que los jóvenes maduran y encuentran nuevos intereses son normales. Los cambios en la situación familiar, tales como la mudanza a otra ciudad, también pueden afectar el comportamiento del adolescente puesto que tiene que enfrentar el hecho de dejar a sus amigos e ingresar en un nuevo colegio.

Por otra parte, no todos los jóvenes son iguales. A un joven introvertido, por ejemplo, le puede gustar pasar el tiempo solo, leyendo. En cambio, un joven extrovertido puede tener problemas para concentrarse en la escuela cuando ingresa a programas académicos menos estructurados como los que se encuentran en la mayoría de los colegios de educación intermedia o secundaria. Sin embargo, durante la adolescencia, los jóvenes a menudo no les cuentan a sus padres todas sus cosas como cuando eran más pequeños.

Cuando los esfuerzos por hablar con su hijo no dan resultados, solicite el parecer de otra persona, ya sea de un pariente o un amigo de confianza. También puede buscar apoyo u orientación recurriendo a otros recursos comunitarios:

Los profesionales de salud, guías vocacionales, profesores, o el director de la escuela de su hijo.

Muchos gobiernos locales también tienen una línea telefónica de Información y Referencia a la que puede llamar para obtener ayuda sobre cómo encontrar los servicios correctos.

El departamento de trabajo social o de servicio social de un hospital local, especialmente de un hospital de niños.

El programa de asistencia para los empleados de su lugar de trabajo.

Grupos de apoyo para padres o cursillos para padres que discuten asuntos importantes para los padres o temas específicos como el uso de drogas por adolescentes.

Consejeros y psicólogos independientes en su área

Cuando su Hijo Adolescente Se Encuentra en una Situación Problemática

A pesar de los mejores esfuerzos de un padre, algunos jóvenes se meten en problemas con la justicia. La presión de los compañeros, la necesidad de afirmar su independencia, o el mal juicio, pueden hacer que su hijo adolescente corra el peligro de participar en actos que den lugar a su detención y enjuiciamiento por parte del sistema local de justicia juvenil.

Los sistemas de justicia de menores varían mucho entre las distintas comunidades. En caso de que su hijo se vea involucrado en el sistema de justicia de menores, lo primero que tiene que hacer es informarse cómo funciona este sistema de justicia en su área. Esta información le servirá para abogar por un desenlace que enseñe a su hijo cuáles son las consecuencias de su conducta inapropiada sin perjudicar sus perspectivas para el futuro.

En primer lugar, pregunte al funcionario encargado del juicio en la estación de policía (normalmente un agente en la división juvenil) que le explique el procedimiento:

  • ¿Por qué fue arrestado mi hijo?

  • ¿Tendrá que detener a mi hijo o lo puede liberar a mi cargo? ¿Tendremos que depositar una fianza?

  • ¿Tendrá mi hijo antecedentes judiciales sólo por el hecho de haber sido arrestado?

  • ¿Qué sucederá después?

  • ¿Con quién debo hablar para obtener ayuda si se ordena que mi hijo se presente ante el tribunal de menores?

En muchos casos, particularmente si se trata de delitos menores, o si es la primera vez que se detiene al menor, se procede a entregarlo al cuidado de sus padres. También puede ser que se envíe al menor a un programa de servicio comunitario para que cumpla servicio voluntario. A cambio de esto, se retiran las acusaciones en su contra.

Además, muchas veces en los tiempos de crisis es cuando los vínculos entre los padres y adolescentes se hacen más sólidos. En esos momentos, los jóvenes acuden otra vez a sus padres en busca de apoyo y protección. Las circunstancias difíciles pueden brindar a los padres una oportunidad para demostrar su amor y apoyo, para ayudar a su hijo a obtener servicios que ayudan a solucionar problemas específicos, y también para reforzar las relaciones interpersonales, lo cual beneficiará a la familia en los años venideros.

LOS PADRES COMO CHIVO EXPIATORIO

Aunque la mayoría de la gente profesan el debido amor hacia sus hijos y hacia sus padres, muchas veces las diferencias psicológicas, los conflictos, las demandas y los "deberes" pasados y presentes, hacen imposible el amor y el deleite genuinos entre padres e hijos. Un paso importante hacia el crecimiento emocional es reconocer que nadie tiene el deber de amar a nadie, ni siquiera a los padres, los hijos, el esposo o la esposa.

El amor genuino entre padres e hijos puede y, de hecho, ocurre en aquellas relaciones en que los valores objetivos crecen y se intercambian. Los problemas y las frustraciones que los adolescentes y los adultos jóvenes experimentan son frecuentemente (pero no siempre) en parte, culpa de sus padres.

El culpar a los padres solamente esconde y evita las responsabilidades propias y los esfuerzos necesarios para corregir los problemas personales de uno mismo.

Los mayores problemas entre los padres y los hijos frecuentemente se desarrollan del fracaso de los padres en respetar a sus propios hijos... su fracaso en tratar a los niños como seres humanos con derecho individual. Los padres, por ejemplo, comúnmente inician la fuerza y agreden físicamente a sus hijos bajo el eufemismo de palizas, protección o disciplina. Si a los niños no se les concede respeto, ellos quizás nunca desarrollarán respeto a sí mismos, a sus padres ni hacia nadie más. Los dos regalos más valiosos que los padres le pueden dar a sus hijos son: (1) respeto hacia ellos como seres humanos con derechos individuales; y (2) un ambiente honesto de apoyo que ayude a los niños a desarrollar independencia, integridad y la destreza para percibir la realidad honestamente.

LOS HIJOS DE ALCOHOLICOS

Uno de cada cinco americanos adultos vivió con un alcohólico mientras crecía. Los siquiatras de niños y adolescentes saben que estos niños corren mayor riesgo de tener problemas emocionales que los niños cuyos padres no son alcohólicos. El alcoholismo es común en las familias y los hijos de alcohólicos tienen una probabilidad cuatro veces mayor que otros niños de convertirse en alcohólicos. La mayoría de los hijos de alcohólicos han experimentado cierta forma de abandono o abuso.

Un niño en este tipo de familia puede tener una variedad de problemas:

  • Culpabilidad: El niño puede creer que es la causa primordial de que su padre / madre abuse de la bebida.

  • Ansiedad: El niño puede estar constantemente preocupado acerca de la situación en su hogar. Puede temer que el padre alcohólico se enferme o se hiera, y puede también temer a las peleas y la violencia entre sus padres.

  • Vergüenza: Los padres pueden transmitirle al niño el mensaje de que hay un terrible secreto en el hogar.

  • Incapacidad de establecer amistades: Como el niño ha sido decepcionado tantas veces por el padre / madre que no se atreve a confiar en otros.

  • Confusión: El padre alcohólico cambia de momento, va de ser amable a ser violento sin ninguna relación con el comportamiento del niño.

  • Ira: El niño siente ira y rabia contra el padre alcohólico porque bebe tanto y suele estar enojado también con el padre que no es alcohólico porque no le da apoyo o protección.

  • Depresión: El niño se siente solo e incapaz de poder hacer algo para cambiar la situación.

Aunque el niño trata de mantener el alcoholismo en secreto, sus maestros, parientes, otros adultos o sus amigos pueden darse cuenta de que algo está mal. Los siquiatras de niños y adolescentes indican que los siguientes comportamientos pueden ser síntomas de un problema en el hogar, como el del alcohol:

  • El fracaso en la escuela y las ausencias frecuentes.

  • La falta de amigos, el retraimiento de los compañeros de clase.

  • El comportamiento delincuente, como el robar y la conducta violenta.

  • Las quejas frecuentes de problemas físicos, como dolores de cabeza o de estómago.

  • El abuso de bebidas alcohólicas o drogas.

  • La agresión contra otros muchachos.

  • El comportamiento de exponerse continuamente a riesgos.

  • La depresión, o pensamientos o comportamiento suicida.

Algunos hijos de alcohólicos tratan de actuar como "padres" responsables de la familia y entre sus amigos. Tratan de hacerle frente al alcoholismo convirtiéndose en personas controladas, que tienen mucho éxito en la escuela, pero que viven emocionalmente aislados de otros niños y maestros.

No importa si sus padres están en tratamiento para el alcoholismo o no, estos niños y adolescentes pueden beneficiarse de programas educativos y de grupos de ayuda mutua organizados para los hijos de alcohólicos por "Al-Anon" y "Alateen". La ayuda profesional temprana es también importante para prevenir problemas más serios para el niño, inclusive el alcoholismo. Los siquiatras de niños y adolescentes ayudan a estos niños con sus problemas personales y también los ayudan a entender que no son responsables de los problemas de sus padres.

El programa de tratamiento puede incluir la terapia de grupo con jóvenes en la misma situación, lo cual reduce el aislamiento que sienten los hijos de alcohólicos.

DESORDENES DE LA CONDUCTA

Los "desórdenes de la conducta" en los jóvenes constituyen un grupo complicado de problemas emocionales y del comportamiento. Otros niños, adultos e instituciones sociales los consideran "malos" o delincuentes en lugar de enfermos mentales.

Los niños y adolescentes con problemas manifiestan este comportamiento:

Agresión hacia las personas y los animales:

  • acosa, intimida o amenaza a los demás

  • a menudo inicia peleas físicas

  • ha usado un arma que puede causar daño físico serio a otros (por ejemplo: palos, ladrillos, botellas rotas, cuchillos o revólveres)

  • es físicamente cruel con las personas o animales

  • roba a sus víctimas mientras las confronta (asalto)

  • obliga a otro a llevar a cabo una actividad sexual

Destrucción de la propiedad:

  • deliberadamente prende fuegos con la intención de causar daño

  • deliberadamente destruye la propiedad de otros

Engaños, mentiras o robos:

  • fuerza la entrada en el edificio, casa o automóvil de otros

  • miente para que le den las cosas, para obtener favores o para evitar las obligaciones

  • roba artículos sin confrontar a la víctima (por ejemplo, roba en las tiendas, pero sin forzar su entrada para robar)

Violación seria a las reglas:

  • se queda la noche fuera de la casa aún pese a la objeción de sus padres

  • se escapa de la casa

  • deja de asistir a la escuela cuando le parece

Muchos niños que exhiben una conducta desordenada pueden tener condiciones coexistentes tales como desórdenes del humor, ansiedad, "PTSD", abuso de substancias, "ADHA", problemas con el aprendizaje, o pensamientos desordenados, los cuales también pueden ser tratados.

Los jóvenes con desórdenes de la conducta tendrán problemas de continuo si ellos y sus familias no reciben un tratamiento comprensivo a tiempo. A menudo contravienen la ley o se comportan de manera antisocial. Muchos factores pueden contribuir al desarrollo de los desórdenes de la conducta en el niño, incluyendo un daño al cerebro, el haber sufrido abuso, vulnerabilidad genética, el fracaso escolar y las experiencias traumáticas de la vida.

La terapia de comportamiento y la psicoterapia generalmente son necesarias para ayudar al niño a expresar y controlar su ira de manera apropiada. El tratamiento puede también incluir medicamentos para algunos jóvenes, como aquellos que tienen dificultad prestando atención, problemas con sus impulsos o aquellos que sufren de una depresión.

El tratamiento raras veces es corto ya que toma mucho tiempo establecer nuevas actitudes y patrones de comportamiento. Sin embargo, el tratamiento a tiempo ofrece una oportunidad para considerable mejoría en el presente y una esperanza de éxito en el futuro

LOS ADOLESCENTES: EL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

Como adolescente es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante la adolescencia. Desgraciadamente, con frecuencia los adolescentes no vemos la relación entre nuestras acciones en el presente y las consecuencias del mañana. El uso del alcohol o del tabaco a una temprana edad aumenta el riesgo del uso de otras drogas luego. Algunos adolescentes experimentan un poco y dejan de usarlas Otros desarrollarán una dependencia, usarán drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros.

La adolescencia es el tiempo de probar cosas nuevas como el alcohol y las otras drogas por varias razones, incluyendo la curiosidad, para sentirse bien, para reducir el estrés, para sentirse personas adultas o para pertenecer a un grupo. Los adolescentes que corren el riesgo de desarrollar problemas serios con el alcohol y las drogas incluyen aquellos:

  • con un historial familiar de abuso de substancias,

  • que están deprimidos,

  • que sienten poco amor propio o autoestima, y

  • que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.

Los adolescentes abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. El uso de las drogas esta asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del uso serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio que puede exponer a los adolescentes al riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio. Los padres pueden ayudar en la educación a temprana edad acerca de las drogas, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo y reconociendo desde él las otras comienzan si hay problemas desarrollándose.

Las señales principales del uso de alcohol y del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:

  • Físicas: fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.

  • Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés.

  • Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con la familia.

  • Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina.

  • Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.

CUANDO LOS ADOLESCENTES TIENEN HIJOS

Los niños nacidos en los Estados Unidos de madres adolescentes corren el riesgo de tener problemas a larga duración en muchos aspectos importantes de la vida, incluyendo el fracaso en la escuela, la pobreza y las enfermedades físicas o mentales. Las madres adolescentes también corren el riesgo de tener ellas mismas estos problemas.

El embarazo durante la adolescencia presenta normalmente una crisis para la niña que está en estado y para su familia. Las reacciones más comunes incluyen la ira, la culpabilidad y el negarse a admitir el problema. Si el padre es joven también y se involucra, es posible que las mismas reacciones ocurran con su familia.

Las adolescentes embarazadas pueden tener diferentes tipos de reacciones emocionales:

  • puede que algunas no quieran tener el bebé

  • lo pueden querer de manera confusa e idealizada

  • otras adolescentes pueden ver la creación de otra vida como un logro extraordinario, pero sin darse cuenta de las responsabilidades que esto conlleva

  • algunas pueden querer quedarse con el bebé para complacer a otro miembro de la familia

  • algunas pueden querer al bebé por tener alguien a quien amar, pero no se dan cuenta de la cantidad de atención que requiere la criatura

  • muchas no pueden anticipar que ese bebé tan adorable puede hacer demandas constantes o ser muy irritante

  • algunas se sienten abrumadas por la culpabilidad, la ansiedad y el miedo al futuro

  • la depresión es muy común entre las adolescentes embarazadas.

Los bebés nacidos a adolescentes corren el riesgo de ser abandonados y abusados porque las madres jóvenes no saben cómo criarlos y están muy frustradas por las demandas constantes del cuidado de los pequeños. Algunas adolescentes tienen que dejar de ir a la escuela para tener al bebé y luego no regresan. Si la adolescente queda embarazada, debe asistir a sistemas de apoyo especiales, incluyendo consultas a un siquiatra de niños y adolescentes cuando sea necesario, que ayuden a la joven durante el embarazo, en el momento de dar a luz y en el de tomar la decisión de quedarse con el bebé o darlo en adopción.

LA FORMACION FAMILIAR COMO ORIGEN DE LA VIOLENCIA.

La importancia del hogar en la familia.

El arraigo familiar en muchas ocasiones actúa en forma positiva o negativa, en el segundo caso cuando existe la posibilidad de una deficiencia de organización y planeación familiar puede terminar en consecuencias negativas tanto para los hijos como para los padres.

La problemática familiar proviene de nuevas condiciones creadas durante la infancia y que a veces llevan al niño por cauces equivocadas, haciendo que se presenten condiciones que en apariencia pueden ser irrelevantes, pero que en realidad permanecen latentes en la persona, en espera de una motivación para hacerlas evolucionar, en muchas ocasiones llevando adelante una actitud violenta o crimen.

Se debe contemplar que el desarrollo familiar sufrido en la infancia repercute posteriormente cuando se es adulto sin embargo “la totalidad del presupuesto que determina el análisis de la formación familiar, no desemboca específicamente en el crimen que comete el adulto, sino también la grave problemática se ve enfocada en forma más inmediata y directa en los llamados menores infractores y aún también en la juventud delincuente.” (Marco Antonio Leija)

Los problemas familiares predisponen al menor a un daño, tratando de ver en él una especie de represalia o venganza en relación con el crimen, tiene tal importancia que debe ser estudiada y analizada minuciosamente para poder considerarla como un factor causal de crimen y tener la posibilidad de una prevención.

Constitución del hogar y la formación criminal.

En lo que respecta a la familia, considerada como una identidad biológica, socio-cultural y económica, unidad básica para el desarrollo de la personalidad y molde en que se forma el carácter, así como la manera de relacionarse con el medio circundante , nos indica la premura con que debe instaurarse la psicoterapia familiar para prevenir desadaptaciones posteriores.

También en la familia es donde debe injertarse que la fortalezacan y modernicen, para que en su ámbito se disfrute la libertad individual, tanto en la vida privada como colectiva y sea solidaria con la creencia de sus semejantes.

De este debe advertirse cómo la formación familiar adecuada no es dependiendo únicamente de la voluntad de los padres de llevarla adelante, ni siquiera de sus actuaciones únicamente, sino también de la posibilidad de que los padres tengan suficiente capacidad, creada a través de una preparación, para poder hacer frente a la problemática de traer un niño al mundo y saber orientarle adecuadamente.

Sobre este concepto las grandes influencias de carácter pueden tener algo y traspasar las fronteras de la imaginación, sin embargo, la beuna formación para prepararlo a la vida, dependerán de la buena formación que al efecto tuvieron también sus padres en el seno familiar y en el desenvolvimiento social, porque un padre que ha fracasado y que ha delinquido, pensará de inmediato que esa condición desafortunada que ha tenido en la vida, no la quiere para su hijo, en consecuencia ese factor lo orillará a tratar de hacerle una buena orientación, como acaece en los padres analfabetas, su primer deseo sería que su hijo no lo fuera. Sin embargo todos esos factores pueden unirse para producir el grave factor preponderante de la deficiencia familiar para formar al delincuente. No podemos olvidar que la formación familiar se ha visto envuelta en cambios estructurales de toda índole, nos señala la historia y podemos con ello fácilmente establecer que el problema familiar es distinto al de otras épocas, pero en todas ellas se advierte la posibilidad de que esa cimentación cuando no es buena, puede tener capacidad de orillar al crimen. La problemática se puede presentar bajo aspectos muy variados, como el niño que es repudiado por sus padres cuando nace con alguna deformación orgánica o con una deficiencia psicológica, la problemática que presenten condiciones psicológicas que lo pueden llevar a fenómenos negativos como el de la esquizofrenia, representa problema de deficiencia familiar.

Los factores más importantes de la educación paterna son un permanente amor y solicitud, constante dirección y jefatura y la mayor consecuencia posible, y, en resumen, una atmósfera familiar equilibrada y libre de tensiones.

El primero de estos factores, el amor de los padres, falta en muchísimos casos. La consecuencia es que el joven carece de vínculos afectivos con la sociedad y siente, por el contrario, repugnancia, desprecio y odio contra sus educadores que materializan la autoridad y el orden vigente.

Aquellos que crecen sin amor son dañados en parte de su vida y están siempre dispuestos a preocuparse, por vías directas o indirectas, sucedáneos de este amor que se les ha sustraído.

Aspectos preventivos en los problemas familiares.

Una buena comunicación, hay maneras buenas de decir las cosas y también hay maneras malas de decirlas. Hay modos que incitan a la cooperación y hay otros que sirven para provocar una guerra más. Abundan los libros sobre comunicación y la habilidad para comunicarse se enseña en seminarios, clases y encuentros de fin de semana. Todas esas fuentes de aprendizaje son buenas, ya que la mayoría de nosotros no nacemos con esas habilidades, sino que debemos aprenderlas. Y cuando las aprendemos bien, la convivencia con los adolescentes -o con cualquiera- se facilitan muchísimo.

Sin embargo, con frecuencia el problema mayor no reside en que nos falte el conocimiento de las habilidades necesarias, sino más bien en que no queremos comunicarnos mejor con nuestros hijos. Vociferar, chillar, humillar y rebajar a otra persona, mostrarse irrazonable y frío son conductas que se encuentran tanto en los padres como en los adolescentes. Además son opciones motivadas por razones específicas, que no son siempre claramente perceptibles.

Cuando los adolescentes experimentan problemas graves en la comunicación, hay que escucharlos con atención y comprometerse con su difícil situación. Después preguntarles si quieren que se acaben las peleas o cualquiera que sea el problema que tienen. Explicarles cosas muy simples que pueden hacer y que casi son una garantía de que la situación mejorará en una semana como máximo.

Peleas entre padres e hijos

Una primera razón podría ser porque quiero hacerle daño y castigarlo. Cuando los niños son pequeños, los padres pueden enviarlos a su cuarto, hacer que se queden en el patio o incluso darles palmadas en el trasero, hasta que lloren. Quizá con estas acciones no se este ayudando mucho al niño, pero por lo menos se puede sacar el enfado, es decir darle cause sin hacer mucha conciencia de él. Cuando alguien nos ha herido o nos ha hecho enojar, sentimos satisfacción y alivio. Es a lo que se llama venganza y a la mayoría de los padres les da vergüenza vengarse.

Cuando a los hijos ya son demasiado grandes, demasiado corpulentos o demasiado insolentes para pegarles físicamente, los padres recurren en ocasiones a pegarles psicológicamente, humillándolos, creando una atmósfera de tensión constante. Es una manera de herir a alguien de mayor tamaño y fuerza que uno.

Pero lo que empeora la situación es el hecho de que, generalmente los adolescentes que se ven sometidos a semejantes palizas psicológicas no se van corriendo a llorar a un rincón. Por dolidos que puedan estar, se muestran duros e indiferentes, o bien se desquitan vomitando insultos no menos humillantes. Ver que el hijo se hace el duro irrita mas aún a los padres y el ciclo de tensiones y descargas se intensifica. La venganza genera un nuevo ataque de los padres, que ahora tienen que devolver el golpe de los nuevos agresivos recibidos. Es un círculo vicioso y destructivo, que cualquiera de las dos partes puede interrumpir, con sólo que decida poner en practica nuevos comportamientos.

Una segunda razón, “Si le hablo amablemente y lo trato bien, lo estoy dejando ganar”. Vivir con el adolescente se ha convertido en una partida de póquer en donde las apuestas son muy altas. Pasar un rato agradable juntos y charlar normalmente son cosas que se hacen casi imposibles. Cada uno analiza hasta la última palabra en busca de una posible intención de herir o de un signo de debilidad. Relajarse es imposible. El objetivo es ganar, derrotar, alzarse con todos los puntos para estar seguro de que el adolescente entiende quién es mejor, superior o más listo.

En realidad lo más importante del terreno de las habilidades es escuchar. En este contexto, escuchar significa realmente entender lo que esta diciendo la otra persona, y tener la capacidad de comunicarle que se la entiende. Y esto no quiere decir simplemente no interrumpirla ni oír las palabras. Siguen algunas maneras, buenas y fáciles de poner en práctica, de comunicar a la otra persona que se le entiende.

1.- Alentar al otro a que se sigua hablando

2.- Compartir los propios sentimientos

3.- Volver a expresar lo que se dijo

4.- Reflejar los sentimientos

CONCLUSIONES

Observamos la importancia de una buena relación de familia, en este trabajo nos enfocamos ciertamente a la relación entre padre e hijos, relación tan importante como la de la pareja. En una familia existen varios tipos de relaciones, todas son muy importantes e indispensables para el sano desarrollo de la familia. Podríamos hablar de que si la pareja no lleva una buena relación, esto llevará a la familia a un problema difícil de resolver, es lo mismo con los problemas entre padres e hijos, pues si no se lleva una buena relación entre los mencionados, la familia sufrirá una desintegración tan grave como la de los problemas de la pareja, es por eso que en este trabajo se tocan algunos de los problemas que pueden llevar a los padres y a los hijos a contar con una relación sana y tan bien llevadera que con el paso del tiempo se convertirá en una base para las próximas generaciones, por eso la semilla de la familia debe de ser plantada en todos lo hijos.

BIBLIOGRAFÍA

http://espanol.emazing.com/espparenting.htm

http://www.ncfy.com/como.htm

http://www.neo-tech.com/spanish-discovery/num52.html

http://www.aacap.org/web/aacap/publications/apntsfam/alcoholc.htm