Pablo Ruiz Picasso

Arte contemporáneo del siglo XX. Cubismo. Las señoritas de Avignon. Primitivismo. Disgregación espacial

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Les Demoiselles D´Avignon

¿Las mujeres son de Avignon?

¿O son de Picasso?

Pablo las hizo para que respiraran

el mar sin vestiduras.

Las soltó tiernamente al mundo

con abundancias mitológicas.

Les entregó palabra y tradición,

un modo y algunos hábitos de proximidad.

Pablo les creó consuelo a su destierro,

la risa y su aventura.

Chango erótico también perseguía

una forma que no encuentra su stylo.

Celoso y desconfiado de la sombra,

Picasso encerró los perfiles del sol

en cubos fieros con bordes poligámicos.

Picasso en solitario encarna toda la aventura de la pintura del siglo XX. Su producción ininterrumpida, su constante afán de renovación, su espíritu inquieto de experimentador constante de los problemas del sistema de representación, su actitud ante la Historia y su sentido iconoclasta con respecto a la tradición, así como sus valoraciones, siempre sorprendentes y originales, de los modelos del pasado, hacen de Picasso un paradigma de la pintura del siglo XX.

La trayectoria de Picasso no puede encasillarse en una evolución lineal o en una participación en alguna de las tendencias artísticas de su tiempo. Tampoco cabe limitarla a la pintura, aunque sea esta su actividad principal, pues sus dibujos, grabados, cerámicas y esculturas ocupan un lugar destacado en el arte de nuestro siglo.

En sus primeras obras, como Ciencia y Caridad, que realiza con quince y dieciséis años, Picasso se muestra como un pintor precoz que domina los resortes académicos de un naturalismo cargado de connotaciones literarias que pronto abandonará por una pintura mucho más libre y abocetada.

Picasso, en este primer momento, accedió a la modernidad a través de la valoración y autonomía del color. Sin embargo muy poco después, cuando en su serie azul inicie una trayectoria renovadora mucho más personal, aunque manteniendo la autonomía del color, integrará el rigor del dibujo como un fundamento de la pintura que no abandonará nunca. El Retrato de Jaime Sabartes de 1901, muestra ya la atención de Picasso por los valores de la forma y del dibujo. Las pinturas de Picasso de estos años, conocidas como Época azul, comportan una temática centrada en la figura y en el predominio cromático del azul. Son temas impregnados de una cierta melancolía y de un clasicismo estilizado, presente en obras como, La Vida, Madre con niño enfermo, La cena del ciego. Una pintura renovadora, basada en el protagonismo del color equilibrado con un dibujo preciso, en la que se expresa un sentimiento pesimista y melancólico de la existencia.

Las pinturas de Picasso realizadas entre 1904 y 1906, período de su vida conocido como Época rosa, mantienen estos dos componentes de primacía del color y valor del dibujo. Ahora bien: no fueron solamente la sustitución del predominio de la gama del color azul por otra rosa. La novedad del color se halla justificada por el cambio de la temática de la pintura. Un nuevo clasicismo y una nueva temática, centrada especialmente en los temas de circo, La familia de acróbatas y Arlequín sentado, son las novedades de la pintura de Picasso de este momento.

En 1906 conoció a Matisse y a Derain; en este año muere Paul Cézanne. Pablo Picasso va experimentando y definiendo su arte hacia el cubismo.

En torno al año 1097 se desarrolla la llamada Época Negra, a la que se bautizó como tal por el protagonismo que cobraron una serie de manifestaciones culturales, desconocidas hasta entonces en Europa y procedentes fundamentalmente del África Negra. Cuando Picasso se lanza a esta aventura es ya un pintor renombrado, autor de más de doscientos óleos, acuarelas, gouaches, pasteles, esculturas, grabados en madera y aguafuertes.

De 1907 es su gran pintura "Les demoiselles d'Avignon" en que reúne la fascinación por el arte primitivo africano y la escultura ibérica con su preocupación por el modelo callejero, desheredado y vulgar. Punto de partida del cubismo, ese año conoce a Braque y se celebra la exposición en memoria de Cézanne. La importante exposición de Cézanne de 1907 resulta decisiva para Picasso. Cézanne reduce los objetos a volúmenes primarios, pero generalmente curvos (conos, cilindros...), mientras Picasso y Braque, unidos ya por una profunda amistad, prefieren los de aristas completamente rectilíneas: cubos pirámides.

Después de esta etapa del cubismo inspirado en Cézanne, sobrevino en 1909 el cubismo analítico, en que Picasso y Braque descomponían las imágenes en pequeños elementos hasta llegar a hacer irreconocibles los objetos; y a partir de 1912 comenzó el cubismo sintético.

A principios de este siglo, Picasso y Braque se conocen en París. Junto con el poeta Guillaume Apollinaire, los jóvenes artistas alteran completamente la evolución de la pintura. Según Kahnweiler, el cuadro "Les Demoiselles d'Avignon" (1907) fue el comienzo del cubismo. Y en noviembre de 1908 la Galería de Kahnweiler exhibe las obras de Braque, y después de la exhibición, Matisse le explica al crítico Louis Vauxcelles que la técnica usada se desarrollaba "avec des petits cubes" (Lemaitre, p.78). De este comentario nace el nombre del movimiento artístico: el cubismo.

En mil novecientos y seis, Picasso comienza “Les Demoiselles d'Avignon.” Pablo usó muchos conceptos del Greco, Cézanne, y el arte de los Africanos en esta pintura. Este tipo de arte era muy diferente del Renaissance y por eso había mucha crítica. Los triángulos y cuadrados resultaban en muchas facetas de las pinturas que ofrecía gran confusión y otra realidad. Se presentó al público recién en 1916, pues su estilo causó mucho desconcierto.

La ruptura con las melancólicas y emotivas composiciones de sus pinturas de las épocas azul y rosa tuvo un punto de arranque en la decisión de Picasso de interpretar el arte de culturas primitivas que comenzaba a valorarse por entonces. Picasso, durante estos años, conoció directamente la escultura negra en el Museo del Trocadero, interesándose por obras de la Costa de Marfil o de Nueva Caledonia y coleccionando algunas piezas de arte ibérico. Roland Penrose cuenta cómo Picasso iba con frecuencia al Louvre “... donde quedó intrigado por el arte de los egipcios y de los fenicios, que en esa época era considerado generalmente como bárbaro.” En el Retrato de Gertrude Stein y el Autorretrato con paleta ambos de 1906 la influencia del arte africano e ibérico es patente en una reducción del empleo del color, una simplificación de las formas y volúmenes. Con la valoración de estas artes marginales a la cultura occidental, Picasso abandonó el camino de la modernidad moderada y se orientó hacia planteamientos de una vanguardia radical, de la que fue el creador de su primera obra maestra: Les demoiselles d´Avignon. Picasso pintó Las Demoiselles entre 1906 y 1907.Cuando se las mostró a otros pintores y amigos, algunos no ocultaron su rechazo y descontento. Pero lo cierto es que en esta obra Picasso estableció los preliminares que servirán de fundamento al Cubismo.

Asimila la experiencia del arte ibérico nativo, condicionante de la omisión de los datos fenoménicos tras una búsqueda de los valores arquitectónicos en las figuras pintadas y cuyos amplios perfiles generan el espacio circundante; protocubismo, comienzo del uso de "cubos" en sus modelos. En 1907, influido por Paul Cézanne (1839-1906) y la escultura ibérica, bárbara, céltica y africana: Arte negro, basado en la plástica negroide primitiva, revoluciona toda la historia artística, ofreciendo una visión novedosa de la realidad que descansa formalmente en las figuras geométricas, a través de un lenguaje conceptual y abstracto: El cubismo, como se muestra en "Les demoiselles d'Avignon", clásico exponente de esa escuela; cubismo analítico, el "análisis" presenta estructuras de bloques encuadrados y simplificados.

Es un cuadro que ha sufrido varias interpretaciones.

1. - La interpretación más convencional es la de Kahnweiler quien dice que es un cuadro inacabado, sería el cuadro que inicia el Cubismo si analizamos las dos figuras femeninas de la derecha y el bodegón, son figuras que ya representan la tridimensionalidad a través de la bidimensionalidad del cuadro.

2. - La interpretación de Barr. Acepta la postura de Kahnweiler, pero con un matiz, piensa que el cuadro no es aún inicio del Cubismo, sino que es una obra de transición donde se están llevando a cabo experimentos, es el cuadro donde se dirime la batalla que concluye con la aparición del Cubismo.

3. - La interpretación de Goldin. Propone que no es un cuadro cubista, ni siquiera precursor del Cubismo, defiende que es un cuadro donde hay una búsqueda de equilibrio entre la representación de la estructura abstracta que supone un cuadro y la representación de la objetividad aliada al intimismo.

El tema del cuadro también ha sido fruto de diferentes interpretaciones, dichas interpretaciones están en relación con los dibujos preparatorios del cuadro. El cambio principal entre estos bocetos y el cuadro final es que en los dibujos aparecen unas figuras masculinas: un marinero y un estudiante de medicina, figuras identificadas por detalles que aparecen o desaparecen según el dibujo de que se trate. Siguiendo los dibujos se hace más factible la interpretación de que es una escena que transcurre en un prostíbulo, sobre todo al estar tan cercana a una obra como El harén. En el cuadro no aparecen esas figuras masculinas y con ello el efecto que se consigue es que el espectador en lugar de contemplar una habitación con unas prostitutas, pase a ser mirado por ellas, ellas son las que le interrogan, son quienes le solicitan un posicionamiento.

Este es uno de los rasgos fundamentales del arte del siglo XX, el espectador nunca más contempla una obra por la mera contemplación de la misma, tendrá que tomar partido, para terminar la imagen, para opinar sobre la imagen, para participar en la creación de la imagen que llegara a convertirse en una instalación.

En el cuadro priman dos aspectos: el primitivismo y la disgregación espacial

- El primitivismo se ve en el rostro de estas mujeres y en el uso de la combinación de colores: ocre-rosado y azul claro.

Pablo Ruiz Picasso

El primitivismo de los rostros tiene una doble vertiente: las dos figuras de la derecha muestran una relación más clara con la escultura negra, sobre todo de corte oceánico, mientras que las dos centrales y la de la izquierda nos llevan a la estatuaria ibérica. El interés de Picasso en este tipo de arte radica en el sentido totémico y las formas simplificadas. Picasso traduce una aproximación romántica hacia estas obras pues no se queda en los rasgos estilísticos, hay un elemento de expresividad, en el fondo estos rostros tienen algo de máscaras y como tal pasan a ser objeto de culto, parte de un rito. Para Picasso el arte primitivo es algo emocional, por eso traspasa los límites de la forma, estas máscaras nos producen una sensación de miedo, excitan el sentimiento y es el aspecto que a Picasso le interesa destacar en este cuadro. En este primitivismo estaría recogiendo lo que de misterio y salvaje encontramos en el arte oceánico.

estatua africana de la colección de Picasso.

En cuanto al color, es el color que se usa para pintar las máscaras oceánicas, es decir, aquellas máscaras de las colonias oceánicas francesas donde el juego de los rosas y blanco apastelados son muy frecuentes. Para lograr plasmar la textura de máscaras en estos rostros, Picasso va a introducir un nuevo elemento: la respiración en blanco, deja una zona en blanco, un límite entre dos colores sin pintar, de forma que se ve el lienzo, pasando a convertirse el lienzo en elemento plástico en sí mismo. Esta herramienta le permite así introducir la sensación de profundidad utilizando el cuadro.

- La disgregación espacial va a traer como consecuencia que el cuadro deje de ser la narración de una historia y pase a ser la construcción de objetos que se ofrecen a nosotros. La unidad del cuadro tiene que venir dada por el espectador, es nuestra mirada la que los reúne y la que le da sentido. Steinberg utiliza una metáfora fantástica al hablar del cuadro como una mano, donde cada uno de los dedos que sería cada una de las mujeres es diferente, pero todos juntos, conforman la unidad de la mano, siendo la mirada la que organiza de forma arquitectónica y constructiva el cuadro, pues estas figuras no respetan los puntos de vista naturalista. Picasso introduce diferentes puntos de vista en atención a una composición autónoma respecto de la percepción naturalista: la figura en cuclillas con el rostro completamente de espalda y dada la vuelta es una postura anatómicamente imposible, la segunda figura de la izquierda, está tumbada y a la vez se la ha levantado.

Ciertamente nadie puede dudar de la destreza técnica de Picasso, demostrada desde sus primeros dibujos, pero muchos han quedado sorprendidos por la multiplicidad de su manera de expresión, por las contradicciones entre las obras en particular, por su aparente estallido, en un caleidoscopio de estilos y lenguajes diversos, mas quien no acepte que las pinturas eróticas de su época juvenil, que los retratos dibujados con extrema precisión del período próximo a la primera guerra mundial, que las metamorfosis que representan horribles seres marinos del período monstruoso, que las naturalezas muertas del período cubista y que las ebriedades dionisíacas de las telas de 1955 y de los años que siguieron a la segunda guerra mundial, son todas ellas creación de una sola personalidad artística, no ha comprendido la esencia y el significado de este gran hecho que es Picasso, auténtico genio del arte moderno, cuya original obra ha influido extraordinariamente en todas las corrientes estéticas de este siglo.

Las demoiselles de Avignon fue la primera de ellas en la que Picasso se planteó una ruptura, consciente y coherente, con el sistema de representación perspectivo que había venido funcionando desde el Renacimiento como soporte y método insustituible de la pintura occidental. Se ha querido buscar precedentes y fuentes en las que Picasso se inspiró, como es el caso de Ingres, o El Greco, en la forma de componer y agrupar las figuras y de desarrollar los celajes del fondo. Sin embargo, lo que Picasso planteó en esta pintura fue precisamente una ruptura con los modelos clásicos tradicionales. Para la figura de la izquierda se inspiró en una escultura egipcia, mientras que para las cabezas de las dos Pablo Ruiz Picasso
figuras centrales es evidente que Picasso tuvo en consideración los modelos de la escultura ibérica. En cambio, las dos cabezas de las figuras de la derecha, que Picasso cambió durante la ejecución del cuadro, revelan un decidido interés por la escultura negra. Lo cual prueba que Picasso no rompía con la Historia, sino con los modelos clásicos de la Historia, manipulados y adulterados por el academicismo.

Con todo, la aportación más importante de Picasso en Les Demoiselles fue su actitud con el sistema tradicional de representación perspectiva. La pintura occidental desde el Renacimiento se había basado en la concepción del cuadro como una ventana abierta desde la que se representaba un escenario de tres dimensiones captado desde un punto único y estático: el ojo del pintor. En Les Demoiselles, Picasso distorsiona la representación monofocal e introduce la simultaneidad de la visión. Picasso acometió la representación desde un concepto plurifocal que libera al cuadro de las limitaciones de la representación tradicional y proporciona a la pintura una radical autonomía de la forma.

Pablo Ruiz Picasso

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http://www.tamu.edu/mocl/picasso/silvelo/avignon.html

http://fuentes.csh.udg.mx/CUCSH/Sincronia/cardoso.html

http://www.gened.arizona.edu/polsani/Picasso.htm#stein