Orquesta sinfónica

Música. Orquesta. Escenario. Instrumentos musicales. Sección de cuerda, maderas, de metales, de percusión. Orquesta de ópera, de ballet

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DISTRIBUCIÓN EN EL ESCENARIO

'Orquesta sinfónica'

Orquesta, conjunto de instrumentos musicales y de los músicos que los tocan. En su sentido estricto, la agrupación característica de la música occidental, en cuyo núcleo aparecen los instrumentos de cuerda con arco de la familia del violín, a los que se añaden las maderas, los metales y los instrumentos de percusión. El término orquesta también puede aludir a varios conjuntos especializados, como la orquesta de balalaicas, la orquesta de jazz, o el gamelán (conjunto instrumental de Indonesia). La palabra orquesta originariamente hacía referencia a la parte de los antiguos teatros griegos que estaba entre el escenario y el público y que ocupaban los bailarines e instrumentistas. En un teatro moderno, la parte del auditorio reservada a los músicos se llama foso orquestal.

Secciones de la orquesta

La sección de cuerdas, que forma la espina dorsal del sonido orquestal, se divide en cinco partes: primeros violines, segundos violines, violas, violonchelos y contrabajos. Los contrabajos a veces duplican la parte del violonchelo tocando una octava más grave, aunque suele ocurrir que la música exija una parte independiente para el bajo. La cantidad de músicos en una orquesta moderna varía desde un par de docenas hasta bastante más de un centenar. De éstos, las secciones de maderas y metales constituyen, cada una, del 10 al 20% de la orquesta, mientras que la percusión reúne un 10% de los instrumentistas. Para las cuerdas ciertas proporciones han demostrado poseer un equilibrio sonoro efectivo: una orquesta con 20 primeros violines debe tener entre 18 y 20 segundos violines, 14 violas, 12 violonchelos y 8 contrabajos. Estas cantidades pueden variar, pero se consideran representativas.

Las secciones de maderas y metales, a diferencia de las cuerdas, generalmente tenían un sólo músico por parte. Hasta mediados del siglo XIX, la sección de maderas tenía dos flautas, dos oboes, dos clarinetes y dos fagotes (una formación conocida como vientos dobles). Los dos miembros de cada pareja tocaban partes musicales distintas. A finales del siglo XIX era común disponer de tres instrumentos de cada tipo (vientos triples), con el tercer músico a veces tocando en un instrumento relacionado, por ejemplo, el piccolo, el corno inglés, el clarinete bajo o el contrafagot. La sección de metales, en su forma completamente desarrollada, suele tener cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones y una tuba. Estas cifras a veces se incrementaban con otros instrumentos de metal, como el trombón bajo o la tuba wagneriana, diseñada por el compositor alemán Richard Wagner, que la utilizaba en sus partituras. La sección de la percusión, además de un músico que toca los timbales, tradicionalmente empleaba uno o dos intérpretes, cada uno de los cuales tocaba varios instrumentos. El grupo básico de la percusión de mediados del siglo XIX contaba con un tambor lateral (o redoblante), un bombo, platillos y un triángulo. Sin embargo, en el siglo XX son habituales las obras que emplean diez o más músicos y decenas de instrumentos diferentes, mientras que el número total de instrumentos de percusión utilizados ha crecido en varios cientos. Además de estos cuatro grupos (cuerdas con arco, maderas, metales y percusión), la mayoría de las orquestas pueden contar también con un arpa y un piano.

Disposición en el escenario

La disposición de los asientos de la orquesta la determina el director, que está al frente de la orquesta durante las actuaciones. Los primeros y segundos violines suelen situarse a la izquierda del director, mientras que a la derecha se situarán las violas, violonchelos y contrabajos (una variación habitual de esta disposición escénica presenta a los primeros y segundos violines enfrentados a ambos lados del director). Las maderas y metales están frente al director, pero detrás de las cuerdas, mientras que la percusión se ubica en la parte de atrás.

Tipos de orquestas

Las orquestas de ópera y de ballet comparten con las sinfónicas el tamaño y estructura descrito, pero difieren en sus antecesores y funciones. La orquesta sinfónica interpreta sinfonías, conciertos y otras músicas de concierto, y normalmente se sitúa sobre el escenario. Las orquestas de ópera y de ballet forman parte de las actuaciones teatrales y están sentadas en el foso orquestal de la sala. La orquesta de cámara suele tener menos de 25 músicos en sus filas. Virtualmente todas las orquestas anteriores a 1800 eran de estas dimensiones, y muchos compositores del siglo XX escriben para orquestas de cámara. La orquesta de cuerdas, que puede ser del tamaño de una orquesta de cámara o mucho mayor, tiene la sección de cuerdas habitual de la orquesta, pero carece de instrumentos de viento o de percusión.

Historia

El desarrollo y establecimiento de la orquesta se produjo entre 1600 y 1750. En la primera ópera importante, Orfeo (1607), el compositor italiano Claudio Monteverdi utilizó una orquesta con una sección de cuerdas central aumentada mediante otros instrumentos y vinculada armónicamente al bajo continuo (un instrumento bajo melódico, como el violonchelo o el fagot, además del soporte del clavicémbalo o el órgano). Durante el siglo XVII, las orquestas se hicieron comunes no sólo en las representaciones de óperas, sino también como conjuntos mantenidos por familias aristocráticas para sus conciertos privados. A principios del siglo XVIII, la combinación de primeros y segundos violines, violas, violonchelos y contrabajos se convirtió en habitual para las cuerdas; además se usaba un par de oboes o flautas o ambas posibilidades, y un fagot. Generalmente había un clavicémbalo o un órgano que tocaba la parte del bajo continuo como soporte para las cuerdas. El recién inventado clarinete se añadió a la orquesta a mediados del siglo XVIII y se popularizó agregar un par de flautas, oboes, clarinetes y fagotes. La trompa de caza también entró en la orquesta, y se la usaba para evocar la atmósfera de la caza y para dar volumen y riqueza al conjunto. Las trompetas y los timbales, anteriormente reservados únicamente para los nobles, se usaron a veces cuando el texto de una ópera o de una cantata hacía alusiones a la realeza; más adelante, las trompetas se añadieron por su brillo sonoro. Los trombones, utilizados durante siglos en la música religiosa y en las bandas municipales, entraron en la orquesta de ópera a finales del siglo XVIII y en la orquesta sinfónica a principios del XIX. A finales del siglo XVIII el bajo continuo cayó en desuso así como los instrumentos de teclado dentro de la orquesta. La moda de imitar la música militar turca introdujo el triángulo, los platillos y el bombo. La tuba entró en la orquesta sólo en el siglo XIX, como resultado de la experimentación con los instrumentos de metal. Sus predecesores habían sido el serpentón (un cuerno de madera en forma de S con agujeros para los dedos) y el oficleide (una corneta baja con llaves). Hasta el siglo XVIII las orquestas acostumbraban a tener de 20 a 30 miembros. Durante la vida de Ludwig van Beethoven el tamaño aumentó de 30 a 40 músicos. A medida que los compositores diseñaron maneras nuevas y dramáticas para expresar sus sentimientos con la música, las orquestas crecieron; a principios del siglo XX se consideraba idónea la cifra de cien músicos.

Instrumentos musicales, herramientas utilizadas para aumentar el limitado campo de los sonidos musicales —tales como las palmadas, patadas, silbidos, zumbidos y canto— que puede producir el cuerpo humano. En las diferentes latitudes los instrumentos varían mucho en propósito y diseño, desde los objetos naturales no elaborados, como las caracolas, a los complicados productos de la tecnología industrial.

El sonido se produce por la vibración transmitida hasta el oído mediante ondas. Las vibraciones violentas o irregulares se interpretan como ruidos, mientras que las regulares producen notas que pueden ser agradables. Cuanto más rápida sea la vibración más agudo es el sonido que se percibe. Algunos órganos de tubos abarcan todo el ámbito de audición del hombre: de unos 16 Hz (hercios o ciclos por segundo) a 20.000 Hz, más de diez octavas, pero la mayoría de los instrumentos tienen una extensión más limitada. Además, muchos producen sólo un sonido sin altura determinada.

Los sonidos de los instrumentos musicales son producidos y modificados por tres componentes: 1) la materia que vibra (como la cuerda del violín), que entra en movimiento por el frotamiento, el soplado, el golpe, o cualquier otro método; 2) el cuerpo resonador, amplificador o reflector (caja de resonancia o tubo); y 3) mecanismos asociados para la variación del sonido como llaves, válvulas, trastes y sordinas.

Sistema de clasificación

Hay una amplia variedad de formas de agrupar los instrumentos. Una de ellas es atendiendo a sus materiales de construcción: metal, madera, barro, cuero y así sucesivamente. Esta es una convención seguida en el este de Asia y en cierta medida en la orquesta occidental con las familias de viento madera y viento metal. Esta división no es totalmente lógica ya que, por ejemplo, clasifica dentro del viento madera a las flautas y saxofones metálicos. Otro sistema consiste en agrupar los instrumentos por su uso principal (religioso, militar, doméstico), o sus funciones musicales (rítmica, melódica, armónica). En 1914 apareció un completo aunque complicado sistema conocido como el sistema Hornbostel-Sachs. En él se delimitan las familias instrumentales según lo que vibra y produce el sonido. Estas familias se denominaron: idiófonos (autorresonadores, sobre todo objetos sólidos); membranófonos (resonadores de membrana o parche); aerófonos (resonadores de aire) y cordófonos (resonadores de cuerda). Una quinta familia se ha añadido en los últimos años, los electrófonos (circuitos osciladores electrónicos).

Cuerda, Instrumentos de, nombre con el se conoce a la familia de instrumentos en los que el sonido se produce por la vibración de una cuerda. Entre sus integrantes se encuentra la familia de la cuerda frotada (violín, viola, violonchelo y contrabajo), en la que el sonido se produce al frotar la cuerda con un arco, los instrumentos en los que la

cuerda es golpeada por un martillo, como el del piano, y aquellos en los que la cuerda es pulsada por los dedos del intérprete o por un plectro, como la guitarra y el arpa. En la orquesta moderna esta denominación se utiliza para referirse a los instrumentos de cuerda frotada anteriormente citados.

La familia de las violas

Este grupo fue muy importante en las músicas renacentista y barroca (véase Música barroca; Música renacentista). Los hombros del instrumento forman ángulo agudo con el cuello, el fondo es plano y el mástil cuenta con trastes. El arco es curvo. Toda la familia se toca sosteniendo el instrumento entre las piernas. Hay tres tamaños de violas: soprano, tenor y bajo. Además, hubo un tipo contrabajo conocido como violone. Sus cuerdas se afinaban a intervalos de cuarta, excepto las cuerdas centrales que lo estaban a intervalo de tercera. Durante el periodo barroco las violas fueron gradualmente sustituidas por la familia del violín. En el siglo XVIII J. S. Bach todavía utiliza en alguna ocasión este instrumento, como en la Pasión según san Mateo o los Conciertos de Brandeburgo. En el siglo XX, gracias a la interpretación de la música antigua según criterios filológicos, se ha vuelto a cultivar la viola da gamba e incluso se han compuesto nuevas obras para ella.

La familia del violín

El violín se desarrolló durante la primera mitad del siglo XVI a partir de la viola da braccio. Hubo antecedentes de este tipo de instrumento en Asia y en China, pero está clara su relación con el instrumento europeo. Durante una parte del siglo XVII, los compositores escribieron tanto para viola como para violín, si bien músicos como Giovanni Battista Vitali y Giuseppe Torelli comenzaron a explotar la brillantez y las posibilidades técnicas del nuevo instrumento. A comienzos del siguiente siglo continuaron esta tendencia Vivaldi, Tartini y Pietro Antonio Locatelli. Sus conciertos para violín muestran los mayores avances del instrumento y su capacidad para el virtuosismo y la expresión lírica. Los mejores violines, violas y violonchelos fueron construidos en esta época por los maestros Stradivarius, Amati y Giuseppe Antonio Guarneri, todos ellos establecidos en la ciudad italiana de Cremona. Gracias a sus arcos más rectos, cuerdas más tensas y posiciones para tocar más angulosas, los instrumentos de la familia del violín pudieron ofrecer un volumen mayor que el de las violas, cuestión ésta importante ante el aumento de tamaño de las salas de concierto. La aparición de la ópera, así como el interés barroco por la expresividad y la brillantez, junto con la aparición de obras con instrumentos solistas, condujeron a la supremacía de los violines.

En la orquesta moderna hay cuatro instrumentos dentro de la sección de la cuerda: el violín (dividido, a su vez, en dos secciones), la viola, más grande que el violín y de sonido más grave y velado, el violonchelo y el contrabajo, estos últimos se apoyan en el suelo en lugar de sobre el cuello del intérprete. Todos ellos tienen aberturas de resonancia con forma de `f', clavijas para tensar las cuerdas y escotadura central. Sus cuatro cuerdas (el contrabajo puede tener cinco) son de tripa entorchada en un alambre de acero. Se afinan por quintas en violín, viola y chelo, mientras que el contrabajo lo hace en cuartas. Además de ser el corazón de la orquesta, la familia del violín se utiliza en la música de cámara, bien como una orquesta de cuerdas o en agrupaciones de menor tamaño.

Metal, Instrumentos de, todos los instrumentos que anteriormente se fabricaban con bronce, aunque hoy día se empleen otras aleaciones. No incluye instrumentos metálicos como la flauta, que en el pasado fue de madera o aquellos en los que vibra una lengüeta (saxofón, por ejemplo).

En los instrumentos de la familia del metal se sopla sobre una embocadura, en la que los labios del intérprete hacen de lengüetas. La familia orquestal incluye la trompa, la trompeta, el trombón y la tuba. La orquesta clásica de finales del siglo XVIII incluía por lo general dos trompas y a veces dos trompetas. Ludwig van Beethoven hizo mucho por ampliarla, sobre todo en sus últimas sinfonías con la introducción de tres trombones y hasta cuatro trompas. Los compositores del último romanticismo aumentaron el tamaño de la orquesta en el siglo XIX hasta llegar a la extravagancia y a lo inabarcable. El siglo XX asistirá a una reducción de la plantilla orquestal.

Las agrupaciones más pequeñas, como el quinteto de metales, son populares tanto entre los músicos como entre el público, en tanto que las bandas de metales tienen un papel importante en la vida musical de toda Europa (sobre todo en el norte de Inglaterra). La composición de estas bandas varía mucho si bien suele incluir cornetas, fliscornos, eufonios, trombones, tuba, percusión y, a veces, saxofones.

Percusión, Instrumentos de, familia de instrumentos que producen sonido al golpearlos o al agitarlos. En todo el mundo existe una gran variedad de este tipo de instrumentos. Están considerados los más antiguos y han recobrado un papel muy importante en la orquesta del siglo XX.

Instrumentos de altura determinada

Entre los instrumentos de altura determinada se encuentran los timbales, el más importante de la orquesta dentro de esta familia. Las partes escritas para timbales aparecen por primera vez a mediados del siglo XVII, durante el periodo barroco. En la orquesta clásica se utilizaron dos tipos: uno afinado en la tónica y el otro en la dominante (primero y quinto grados de la escala). Durante el siglo XIX se incorporó un tercero. En obras del siglo XX se han llegado a utilizar cuatro o más timbales, con el consiguiente aumento de intérpretes (La consagración de la primavera de Stravinski o Los planetas de Holst).

En el mismo grupo se encuentra la celesta, que se toca con teclado como el piano, el campanólogo (que se percute con baquetas de piel o plástico) y los instrumentos percutidos con martillos: el carillón, el glockenspiel, el vibráfono, los crótalos, el xilófono y la marimba. A finales del siglo XIX estos instrumentos se utilizaban esporádicamente y para añadir efectos especiales. Durante el siglo siguiente se han afirmado dentro de la formación orquestal permanentemente. El glockenspiel puede utilizarse para reforzar la melodía o como si se tratara de campanas. Apareció relativamente pronto respecto a otros instrumentos de percusión y adoptó varias formas, entre las que destaca la de lira para las bandas, donde las láminas están montadas horizontalmente sobre un soporte con forma de lira; y la que incorpora teclado, utilizada por Mozart en La flauta mágica (1791) y por Messiaen en la sinfonía Turangalîla (1946-1948). El modelo orquestal más común, con láminas de acero colocadas horizontalmente en una caja de resonancia que se golpean con pequeños martillos, apareció en el siglo XIX. La celesta, inventada a finales del mismo siglo, es muy similar, si bien su sonido es más tenue. Apareció por primera vez en el ballet de Chaikovski El Cascanueces (1891-1892). El xilófono, conocido a principios del mismo siglo, se incorporó a la orquesta a partir de la Danza macabra (1874) de Saint-Saëns. En 1880 Chaikovski incorporó el campanólogo en su obertura 1812. Otros instrumentos de altura determinada son los tambores metálicos de Trinidad y los gongs.

Instrumentos de altura indeterminada

Entre los instrumentos de percusión que emiten sonidos sin altura determinada destacan el tambor, la caja y el bombo. En el siglo XIX este grupo ha aumentado con la incorporación de los bongos y la conga, procedentes de la música iberoamericana, y el tom-tom de los aborígenes del norte de América. El pandero está relacionado con este grupo. Es un tambor de aro al que se pueden añadir objetos metálicos para producir otros sonidos (pandereta). La base de la batería utilizada en la música jazz y rock se compone, principalmente, de una caja clara, un bombo, unos timbales y varios platillos.

Otros instrumentos destacables son el triángulo (golpeado con una varilla metálica), los platos (se entrechocan), el tam-tam, el cencerro, los cascabeles y el yunque (normalmente más pequeño que el normal).

Entre los de madera podemos incluir las castañuelas (en las orquestas montadas sobre un mango), las maracas y la cabaca, procedentes de la música iberoamericana y fabricadas originariamente con calabazas, las claves (dos cilindros de madera que se hacen sonar entrechocándolos), el wood block o caja china (tacos de madera con una ranura para que tenga resonancia, que se golpea con una baqueta), y el temple block (parecido a la caja china pero con forma esférica y montado sobre un soporte con otros de diversos tamaños). La utilización de técnicas de interpretación diferentes añade muchos tipos de sonidos.

Historia

La aparición de los instrumentos de percusión en la orquesta europea es el resultado indirecto de la influencia asiática y africana (como se puede apreciar por el origen no europeo de la mayoría de los mismos). Los timbales derivan probablemente de los tambores llegados a Europa durante los siglos XII y XIII, traídos por las cruzadas. Hasta el siglo XVII no formaron parte permanente de la música orquestal.

El siglo XVIII trajo tambores como los de la música militar turca (la de los jenízaros) que se popularizaron en la música de bandas. Gluck en Ifigenia en Táuride (1779), Mozart en El rapto en el serrallo (1782), Haydn en su sinfonía Militar (nº 100, 1794), y Beethoven en la Sinfonía nº 9 en re menor, opus 125, compusieron música alla turca en la que incluyeron el bombo, los triángulos y los platos. Éste fue el inicio de la posterior ampliación de la familia orquestal de la percusión, aunque durante mucho tiempo esta incorporación sólo se realizaba para incluir una nota de exotismo. Muchos de estos instrumentos aparecieron en óperas cuyo argumento se desarrollaba en lugares lejanos. A finales del siglo XIX la forma del poema sinfónico sirvió también a esta intención. Así, la moda por la cultura española facilitó la introducción de las castañuelas y de la pandereta en obras como el poema sinfónico España (1883) de Emmanuel Chabrier.

En el siglo XX ha seguido aumentando este grupo de instrumentos por dos causas fundamentales: la facilidad para viajar por todo el mundo y el intercambio cultural que esto permite, y el interés de los compositores por utilizar la orquesta como una herramienta para producir las más sutiles variaciones tímbricas, incluso como medio para expresar ideas cada vez más abstractas. A todo esto se ha añadido la alta calidad alcanzada en la fabricación de este universo de instrumentos, tanto en el mundo aficionado como en el profesional.

Piano, instrumento de cuerda con un teclado derivado del clavicémbalo y martillos y cuerdas derivados del dulcémele. Difiere de sus predecesores, sobre todo, en la utilización del sistema del martillo impulsado hacia las cuerdas por la tecla, que permite al intérprete modificar el volumen mediante la pulsación fuerte o débil de los dedos. Por esta razón el primer modelo (1709) se denominó gravicembalo col piano e forte (`clavicémbalo con suave y fuerte'). Su creador fue Bartolomeo Cristofori (1655-1731), fabricante de clavicémbalos florentino, al que se considera inventor del instrumento en 1698. Dos de sus pianos han llegado hasta nuestros días. La caja de uno, fechada en 1720, está en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York; la otra, de 1726, está en el Museo de la Universidad Karl Marx de Leipzig.

Clavicordio, instrumento predecesor del piano, que constituye la más antigua forma de cordófono con teclado. El clavicordio fue popular entre 1400 y 1800 aproximadamente. En el siglo XX ha resurgido. Consta de una caja rectangular con el teclado a la izquierda y tabla armónica a la derecha. El procedimiento que se emplea para la producción del sonido lo distingue claramente del clavicémbalo. Las cuerdas salen desde clavijas de afinación en el lado derecho, pasan por encima de un puente colocado por encima de la tabla armónica, hasta las tuercas de amarre en el lado izquierdo. Cada tecla tiene una pequeña púa vertical metálica, o tangente, en su extremo posterior. Cuando el intérprete pulsa la tecla, la tangente asciende y golpea y divide la cuerda. La longitud de ésta entre el puente y la tangente determina la altura del sonido. El producido por la otra parte de la cuerda se apaga con una cinta de fieltro situada a la izquierda, cerca de las tuercas de amarre. Cuando la tecla se libera, el fieltro apaga la vibración de toda la cuerda. El intérprete puede producir vibrato (suave fluctuación de la altura), variando la presión sobre la tecla. Los clavicordios ligados antiguos tenían tangentes para dos, tres, o cuatro teclas que se situaban en diferentes sitios a lo largo de la misma cuerda. Cuando era golpeada producía diversas combinaciones de notas. Los clavicordios posteriores eran independientes. Se construyeron con dos cuerdas para cada tecla. El instrumento típico en el siglo XVIII medía 2,5 m de largo y tenía una extensión de cinco octavas. Dentro de los límites de su débil y delicado sonido, el clavicordio puede producir una gran variación dinámica. Los compositores apreciaron su delicadeza, especialmente los del norte de Europa, y, entre ellos, Carl Philipp Emanuel Bach.

Violín, instrumento de cuerda frotada, el más agudo de su familia. Otros miembros de ésta son la viola, el violonchelo y el contrabajo. El arco es una vara estrecha, de curva suave y construida en madera del Brasil, de unos 30 cm de largo, con una cinta de crines de caballo que va de lado a lado del mismo. El violín tiene cuatro cuerdas afinadas por quintas: sol 3, re 4, la 4, mi 5.

'Orquesta sinfónica'

En los violines antiguos las cuerdas eran de tripa. Hoy pueden ser también de tripa entorchada con aluminio, plata o acero.

Viola, instrumentos contralto de la familia de la cuerda frotada. Tiene cuatro cuerdas afinadas en do 3, sol 3, re 4 y la 4. Mide entre dos y siete cm más que el violín, aunque sus dimensiones varían más que las de éste y el violonchelo, y se afina una quinta más grave que el primero. La mayoría de las violas tienen una sonoridad dulce y oscura en la tesitura grave y rica y penetrante en los registros medio y agudo. Los ejemplares más antiguos que se conservan son dos grandes violas del constructor italiano Gasparo (Bertolotti) da Salò. Aunque se utilizó con mucha frecuencia en numerosas obras antiguas como la ópera Orfeo (1607) de Claudio Monteverdi, la viola pasó a un papel secundario a partir de finales del siglo XVII y durante el siglo XVIII. En esta época se difundió una de menor tamaño. Con el romanticismo se produjo un resurgimiento del instrumento en composiciones como la sinfonía para viola y orquesta Harold en Italia (1834), inspirada en el poema Childe Harold de Lord Byron, de Hector Berlioz, y en otras obras para solistas de Johannes Brahms y Robert Schumann volvieron a aparecer violas grandes. Durante el siglo XVIII la viola se utilizó sobre todo en la música de cámara, en especial en el cuarteto de cuerda.

Clarinete, instrumento de viento-madera formado por un tubo cilíndrico con una sola lengüeta que se fija sobre una abertura en la boquilla en el extremo superior del tubo. Por el inferior termina en un pabellón acampanado. Los clarinetes modernos están fabricados con ébano (plástico a veces), y tienen veinte o más agujeros para producir los diferentes sonidos; algunos están abiertos para taparse con los dedos del intérprete, otros se tapan con llaves.

Oboe, instrumento de viento de doble lengüeta, cuerpo de madera y tubo estrecho de sección cónica. Fue inventado en el siglo XVII por los músicos franceses Jean Hotteterre y Michael Philidor que modificaron el caramillo, más estridente, para su uso en interiores. Su oboe, llamado haut-bois ('madera alta'), tenía un cuerpo más estrecho que el caramillo, tres secciones en vez de una y una lengüeta más pequeña fijada en el extremo para los labios del intérprete. Hacia el año 1700 la mayoría de las orquestas incluían dos de estos instrumentos. Los oboes antiguos tenían siete agujeros y dos llaves; en torno a la primera década del siglo XVIII estaban en uso modelos con cuatro llaves. A comienzos del siglo XIX se añadieron nuevas llaves, quince o más, y el tubo y los orificios fueron rediseñados. Los instrumentos de la escuela francesa (utilizados en la mayoría de países hoy día) tienen un tubo muy estrecho y un sonido penetrante. Los de la escuela alemana (utilizados en Viena y su zona de influencia) tienen un tubo más ancho y un sonido más dulce. La extensión de los oboes modernos cuenta con dos octavas y media desde si 3. Georg Friedrich Händel, Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Robert Schumann y Karl Nielsen son algunos de los compositores que escribieron obras a solo para el oboe.

El corno inglés es un oboe contralto, una quinta más grave y probablemente idéntico al oboe da caccia ('oboe de caza') utilizado por Johann Sebastian Bach. El oboe d'amore ('oboe de amor'), inventado en torno a 1720 y también empleado por Bach en el Oratorio de Navidad, en la Misa en si menor y en el Magnificat, está afinado una tercera más grave que el oboe. Más recientemente han compuesto para él Richard Strauss con la Sinfonía Doméstica, Claude Debussy con Gignes y Maurice Ravel con el Bolero. El heckelphone (inventado en 1904) es un oboe barítono una octava grave respecto del oboe. Lo utiliza Strauss en la Sinfonía Alpina y en las óperas Salomé y Electra. También Paul Hindemith ha escrito un Trío para violín, heckelphone y piano. El término oboe hace referencia de forma genérica a todo instrumento de doble lengüeta, como los caramillos europeos (el zurla balcánico, por ejemplo), el aulos de la Grecia clásica, el nagasvaram indio y el hirichiri japonés.

Saxofón, familia de instrumentos de viento con lengüeta, inventada hacia 1840 por el constructor de instrumentos belga Adolphe Sax.

El saxofón combina en su construcción la embocadura de lengüeta simple del clarinete, un cuerpo metálico y una versión ensanchada del tubo cónico del oboe. El cuerpo tiene veinte orificios cubiertos por llaves que pueden ser abiertas o cerradas en grupos por medio de seis botones o platillos que se controlan con los dedos índice, corazón y anular de cada mano. Dos agujeros adicionales se utilizan para saltar octavas arriba o abajo de la tesitura normal. La mayoría de los saxofones tienen el pabellón curvo con lo que se asemejan al clarinete bajo; algunos, como el soprano, son rectos y se parecen al clarinete soprano. Los saxofones más conocidos son el soprano, el contralto, el tenor y el barítono, todos con una extensión de dos octavas y media. La calidad tímbrica va desde la suavidad y dulzura hasta lo ronco y metálico.

Los saxofones aparecieron por primera vez en la orquesta sinfónica en 1844. Algunos compositores han escrito partes orquestales para ellos, como los franceses Hector Berlioz y Georges Bizet. El alemán Richard Strauss utiliza un cuarteto de saxofones en su Sinfonía doméstica (1903). Entre las obras para saxofón solista destaca la Rapsodia (1903) para saxofón y orquesta de Claude Debussy y la Fantasía para saxofón y orquesta (1948) de Heitor Villa-Lobos. En la segunda mitad del siglo XX ha sido utilizado por Luciano Berio, Luigi Nono y Pierre Boulez, entre otros. En las bandas militares los saxofones desempeñan el mismo papel que los clarinetes. El saxofón se hizo especialmente popular en Estados Unidos por estar muy estrechamente relacionado con el desarrollo del jazz. Entre los instrumentistas de jazz destacan Sidney Bechet (soprano), Charlie Parker (contralto), Lester Young, John Coltrane, Coleman Hawkins (tenor) y Gerry Mulligan. Algunos músicos de jazz han utilizado con éxito saxofones de plástico.

Trompeta, instrumento de viento de metal que produce sonidos por la vibración de los labios del intérprete contra la boquilla. La familia comprende los instrumentos derivados del cuerno de los animales y los de tubo más o menos cilíndrico (entre los que hay de bambú, de madera o de lengüeta). En muchas culturas se encuentran trompetas hechas con grandes caracolas que se utilizan como instrumentos rituales. Las trompetas de plata y bronce con tubos largos y rectos, orificios cónicos y pabellón acampanado han llegado hasta nuestros días desde el antiguo Egipto y se parecen a otras trompetas antiguas como la hasosra hebrea, la tuba romana y el salpinx griego.

En la Europa medieval la trompeta larga y recta llamada buisine fue desplazada por una versión más corta hacia el año 1300. En torno al 1400 el instrumento se plegó en forma de S, y, hacia el año 1500 se arrolló en un bucle alargado. Con este aspecto, fabricado con bronce o plata, se convirtió en el instrumento propio de las ceremonias y en la trompeta orquestal hasta el año 1800. Su tubo estrecho y cilíndrico producía un sonido brillante, pero su registro se limitaba a la serie armónica (véase armónicos) de la nota fundamental según su longitud. Los constructores de instrumentos de principios del siglo XIX estudiaron cómo construir una trompeta que produjera toda la escala cromática dentro de su extensión. Una invención con corta vida fue el mecanismo de abrir y cerrar agujeros a los lados de los tubos. Hacia el 1820 se instalaron válvulas en la trompeta. Abriendo una se prolongaba el tubo y bajaba la afinación de la nota fundamental, con lo que se podía emitir toda la serie armónica.

Para poder interpretar las partes agudas escritas por Johann Sebastian Bach en el Segundo concierto de Brandeburgo y en la Misa en si menor, se utilizan en los conjuntos barrocos unas trompetas llamadas trompetas de Bach.

La trompeta moderna tiene tres válvulas y un orificio en parte cilíndrico y en parte cónico. El instrumento más habitual en las orquestas, afinado en si bemol, tiene una extensión de tres octavas a partir del fa sostenido 3. También se fabrican modelos en re y do.

Contrabajo, el instrumento más grande y grave de la familia de la cuerda frotada. Mide normalmente 1,8 m de alto, tiene cuatro cuerdas afinadas en mi1, la1, re2 y sol2 y suena una octava por debajo de su notación. En algunos casos se añade una quinta cuerda grave afinada en si1. Hay instrumentos en los que la cuerda en mi1 se prolonga mecánicamente en el clavijero, con lo que llega a producir el do1.

En los siglos XVIII y XIX coexistieron tres bajos de cuerda (a menudo afinados en la2, re3 y sol3), que sobreviven en la música folclórica de la Europa del este. Los antiguos bajos de los siglos XVI y XVII tenían cuatro o cinco cuerdas (excepcionalmente seis). Las orquestas de baile modernas añaden una cuerda aguda a los contrabajos, afinada en do3. Hasta el siglo XIX los contrabajistas usaron arcos con la vara curvada hacia afuera en relación con el encerdado; mucho después de que fuera normal el arco curvado hacia adentro en el violín, la viola y el violonchelo. El arco antiguo sigue en uso junto a los arcos modernos desarrollados en el siglo XIX. Entre los virtuosos del contrabajo debemos incluir al italiano Domenico Dragonetti, autor de conciertos, sonatas y diversas reducciones para el instrumento, al director ruso Serge Koussevitzki, que también ha escrito para contrabajo, y al contrabajista de jazz, también estadounidense, Charlie Mingus.

Flauta dulce o Flauta de pico, es la flauta más habitual en Europa desde el año 1500 hasta el 1750 aproximadamente y antes, en la época medieval, de uso común entre juglares y trovadores. Ha reaparecido y se la ha fabricado masivamente en el siglo XX. En esta flauta se sopla por la embocadura de silbato, situada en un extremo, que dirige el aire a una abertura estrecha realizada en el tubo, y contra el bisel practicado en la madera. Las flautas pequeñas, al parecer de origen asiático, eran conocidas en Europa en el siglo XI. Hacia 1500 había adquirido su aspecto actual con siete agujeros y otro trasero para el pulgar. Estos instrumentos se agrupaban para tocar música de cámara, desde la sopranino hasta la gran flauta baja. A mediados del siglo XVII el constructor parisino Jean Hotteterre inició su construcción en tres piezas con un extremo cónico más pronunciado. La mayoría de la música orquestal compuesta entre 1600 y 1750 incluye la flauta dulce y así Jean Baptiste Lully en Psyché llegó a emplear seis flautas de pico. La flauta travesera (llamada flauta alemana) desplazó a la de pico hacia 1750. Lully también la introdujo en la orquesta de ópera. Las flautas dulces más extendidas son la contralto, muy utilizada en la música barroca, que tiene una extensión de dos octavas a partir del fa 4, y la soprano o discanto, usada hoy en los colegios, con una tesitura de dos octavas desde el do 5. Entre las obras más notables para este instrumento se incluyen el Concierto de Brandeburgo nº 4 de Johann Sebastian Bach, siete conciertos de Antonio Vivaldi y muchas sonatas de Georg Philipp Telemann. La flauta de pico está muy relacionada con el flageolet, instrumento popular que apareció a principios del siglo XIX.

Fagot o Fagote, instrumento grave de viento-madera con doble lengüeta. Su tubo cónico, de madera, mide unos 2,4 m. Está dividido en cuatro piezas o cuerpos. El pabellón, levemente abocinado, se fija al tubo bajo o cuerpo grande que, a su vez, se monta —como la tudelera o cuerpo pequeño— en la culata. El fagot suele tener ocho agujeros para los dedos (por lo general controlados con llaves) y diez o más orificios con llaves. La lengüeta se sitúa en el tudel, tubo metálico curvado que sale de la tudelera. El instrumento se desarrolló hacia 1650 a partir del dolcian (fabricado en una sola pieza de madera) y tiene una extensión de tres octavas y media aproximadamente desde el si bemol 2. Su primera función en la orquesta, a finales del siglo XVII, era sobre todo el apoyo a las cuerdas graves. En el periodo clásico compositores como Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart fomentaron una posición más independiente como instrumento bajo de la sección de viento. En el siglo XIX la técnica mejoró el instrumento: los constructores alemanes añadieron llaves y recolocaron los agujeros, con lo que se fijó el modelo actual de fagot.

El contrafagote o contrafagot suena una octava más grave que el fagot. Su gruñido plañidero fue utilizado por Ludwig van Beethoven en sus sinfonías y en la escena de la prisión de su ópera Fidelio.

Bombo, instrumento de percusión que pertenece a la familia de los membranófonos. Sus dimensiones son mayores que las del tambor y produce un sonido grave de altura indeterminada. No tiene bordones y se percute con una maza de cabeza de cuero de forma esférica, rellena de crin de caballo.

Hay bombos de uno o de dos parches. Su caja puede ser de madera o de metal y, a pesar de su tamaño, se puede tocar en marcha, como ocurre en las bandas militares. En la orquesta sinfónica descansa sobre un caballete. También se utiliza en las orquestas de baile, de jazz o en la música pop, junto con otros instrumentos de percusión, en forma de batería. En estos casos, al estar el bombo fijo en el suelo, se toca mediante un pedal que se acciona con el pie. Su función principal es la de marcar los tiempos fuertes y, circunstancialmente, para producir algún efecto especial, como imitar truenos o cañonazos.

Existen diferentes formas, tamaños y nombres según los distintos países e incluso regiones que lo utilicen. En España y en los países latinoamericanos se utiliza, frecuentemente, como elemento de percusión dentro de los grupos orquestales y para acompañar a los bailes y danzas.

Clavicordio, instrumento predecesor del piano, que constituye la más antigua forma de cordófono con teclado. El clavicordio fue popular entre 1400 y 1800 aproximadamente. En el siglo XX ha resurgido. Consta de una caja rectangular con el teclado a la izquierda y tabla armónica a la derecha. El procedimiento que se emplea para la producción del sonido lo distingue claramente del clavicémbalo. Las cuerdas salen desde clavijas de afinación en el lado derecho, pasan por encima de un puente colocado por encima de la tabla armónica, hasta las tuercas de amarre en el lado izquierdo. Cada tecla tiene una pequeña púa vertical metálica, o tangente, en su extremo posterior. Cuando el intérprete pulsa la tecla, la tangente asciende y golpea y divide la cuerda. La longitud de ésta entre el puente y la tangente determina la altura del sonido. El producido por la otra parte de la cuerda se apaga con una cinta de fieltro situada a la izquierda, cerca de las tuercas de amarre. Cuando la tecla se libera, el fieltro apaga la vibración de toda la cuerda. El intérprete puede producir vibrato (suave fluctuación de la altura), variando la presión sobre la tecla. Los clavicordios ligados antiguos tenían tangentes para dos, tres, o cuatro teclas que se situaban en diferentes sitios a lo largo de la misma cuerda. Cuando era golpeada producía diversas combinaciones de notas. Los clavicordios posteriores eran independientes. Se construyeron con dos cuerdas para cada tecla. El instrumento típico en el siglo XVIII medía 2,5 m de largo y tenía una extensión de cinco octavas. Dentro de los límites de su débil y delicado sonido, el clavicordio puede producir una gran variación dinámica. Los compositores apreciaron su delicadeza, especialmente los del norte de Europa, y, entre ellos, Carl Philipp Emanuel Bach.

Violonchelo o Violoncelo, instrumento grande, de tesitura grave, perteneciente a la familia del violín, que se sostiene entre las piernas del intérprete. Tiene cuatro cuerdas afinadas en do 2, sol 2, re 3 y la 3. Su extensa tesitura abarca más de cuatro octavas. Los chelos más antiguos conservados son dos de 1560 construidos por el violero italiano Andrea Amati. Hasta finales del siglo XVIII el violonchelo fue principalmente un instrumento de apoyo que interpretaba la parte de bajo y rellenaba la textura musical. Johann Sebastian Bach compuso 6 suites para violonchelo solo en torno a 1720. También en el siglo XVIII Antonio Vivaldi y Luigi Boccherini escribieron conciertos para chelo si bien, curiosamente, Wolfgang Amadeus Mozart no escribió obras a solo para este instrumento. En el siglo XIX las composiciones para violonchelo incluyen conciertos de Johannes Brahms (el Doble concierto para violín, violonchelo y orquesta en la menor opus 102) y el compositor checo Antonín Dvorák. Durante el siglo XX músicos como Serguéi Prokófiev y Dmitri Shostakóvich exploraron sus más remotas posibilidades. El violonchelista más destacado del siglo XX fue el español Pau Casals. Un rival cercano es el virtuoso ruso Mstislav Rostropóvich.

Xilófono (del griego, xylon, 'madera'; phone, 'sonido'), instrumento musical de percusión formado por una serie de láminas de madera graduadas que se golpean con baquetas para producir sonidos. Los xilófonos se desarrollaron y extendieron en el Sureste Asiático en el siglo XIV. En África, donde el instrumento llegó vía Madagascar, su uso se extendió por todo el continente y se convirtió en un instrumento destacado. Los esclavos africanos lo introdujeron en Latinoamérica, donde se conoce como marimba (uno de sus muchos nombres africanos). Llegó a Europa hacia el 1500 y arraigó como instrumento folclórico en Europa central. En el siglo XIX los intérpretes polacos y rusos habían popularizado el xilófono en la Europa occidental. Su primera aparición orquestal fue en la Danza macabra (1874) de Camille Saint-Saëns; Ígor Stravinski lo utilizó en Petrushka (1911).

Los xilófonos africanos más sencillos son un par de láminas que se apoyan atravesadas en las piernas del instrumentista. Las láminas suelen ir montadas en un bastidor, sujetas a él en un punto sin vibraciones (llamado nodo), cerca del final de la lámina. Estos instrumentos pueden tener resonadores de calabaza o tubulares debajo de cada lámina (como en el kalanba congoleño); o puede el bastidor constituir, por sí mismo, una caja de resonancia (como en el gambang indonesio). El xilófono orquestal tiene dos filas de láminas colocadas como el teclado del piano. Por lo general hay un tubo resonador afinado para cada lámina. Se toca con dos baquetas duras para producir sonidos secos y penetrantes, o con cuatro u ocho baquetas más blandas de goma para hacer acordes. Su extensión común es de cuatro octavas a partir del do 4. La marimba orquestal tiene tubos resonadores y se afina una octava más grave.

Los instrumentos como el xilófono, pero con láminas metálicas, se llaman metalófonos. Se incluyen aquí la celesta, el vibráfono y ciertos instrumentos utilizados en el gamelan (orquesta de percusión) de Indonesia.

Arpa, instrumento musical en el que las cuerdas, que suenan al ser pulsadas, van verticalmente desde el cuello o consola hasta la caja de resonancia o tabla.

Tipos

Las arpas cuentan con tres modelos básicos: arpa arqueada, en la que el cuello y la tabla tienen forma de arco; arpa angular, en la que forman un ángulo recto y el arpa de marco, en el que la tercera pieza, la columna, se coloca en el lado opuesto al ángulo, entre el cuello y la tabla, con lo que forman un triángulo seguro para soportar la tensión de las cuerdas. El arpa de orquesta moderna es del tipo de marco, grande y con 46 o 47 cuerdas (seis octavas y media, con siete cuerdas por octava). Las cuerdas graves están entorchadas, las agudas son de tripa o nailon. Para producir alteraciones (sostenidos o bemoles), el instrumento tiene siete pedales de doble acción. Cada pedal controla una cuerda en cada octava. El arpa se afina en la escala de do bemol mayor: cuando se pisa el pedal un nivel, cada cuerda controlada por él sube un semitono, de do bemol a do natural; cuando se pisan dos niveles, sube un tono, de do bemol a do sostenido.

Historia antigua

Las arpas de arco, las más antiguas, fueron conocidas en Sumer y Egipto entre los años 3000 y 2000 a.C. aproximadamente. Las arpas angulares aparecieron algo después. Las primeras aún se encuentran hoy en Birmania, zonas de África, algunas de Siberia y en territorios aislados de Afganistán. Las angulares fueron importantes en la música medieval árabe y persa. Se utilizaron hasta finales del siglo XIX en este último país. Las arpas de marco, casi exclusivamente europeas, aparecieron en el siglo IX y se desarrollaron en dos versiones, una utilizada en Irlanda y Escocia, y otra en la Europa continental. El arpa irlandesa es un instrumento potente, con una caja de resonancia amplia y profunda, tallada en un bloque de madera, cuello fuerte y grueso, y una dura columna curvada. Cuenta con 30 a 50 cuerdas metálicas que se pulsan con las uñas y producen un sonido brillante. Se utiliza desde el año 1800 aproximadamente. Las arpas medievales en otros lugares de Europa fueron más pequeñas y ligeras, con unas 7 a 25 cuerdas aparentemente de metal, y una tabla más estrecha y plana. En torno al 1500 se empezaron a utilizar cuerdas de tripa, y apareció una forma más alta con columna recta que pudo soportar más tensión de las cuerdas que la columna curvada. Esta arpa gótica es el antecedente de las arpas folclóricas de Iberoamérica y de las arpas irlandesa moderna y de orquesta.

Desarrollo posterior

Como la música desde el siglo XVI al XVIII fue demandando más notas que las siete del instrumento europeo, se hicieron intentos para producir las demás notas. Se incluyó una segunda fila de cuerdas afinadas con los bemoles y sostenidos (arpas cromáticas), se colocaron pequeños ganchos en el cuello que podían doblarse para acortar las cuerdas y subir su afinación y, por último, se conectaron esos ganchos (después discos rotativos) a pedales mediante palancas y alambres situados dentro de la columna. Inventada en 1720, la primera arpa de pedales simples pudo subir la afinación de determinadas cuerdas, lo que le permitió tocar en muchas tonalidades (no todas). Este sistema fue superado por el de doble acción, inventado en 1810 por Sébastien Érard en París.

Cítara, instrumento de cuerda en el que las cuerdas corren paralelas a la caja de resonancia que no tiene ni brazos salientes ni mástil. Según esta definición, el grupo de las cítaras incluiría al salterio y los dulcémeles percutidos, pero los instrumentos más característicos son las cítaras con trastes europeas. En el sur de Alemania y en Austria hay dos variedades muy desarrolladas: la cítara salzburguesa, plana y alargada, con trastes en un lado y el otro curvado, y la menos extendida cítara de Mittenwald, con los dos lados curvados. Las dos tienen una caja poco profunda y plana, con un agujero en la tapa y, por lo general, cinco cuerdas melódicas de metal que corren a lo largo del diapasón con trastes. Al otro lado hay entre 17 y 40 cuerdas de acompañamiento que suelen ser de tripa o nailon. La mano izquierda del intérprete pisa las cuerdas melódicas y las puntea con un plectro colocado en el dedo pulgar de la mano derecha. Los otros dedos de la mano derecha pulsan las cuerdas de acompañamiento. Las afinaciones más habituales de las cuerdas melódicas son do 3, sol 3, re 4, la 4, la 4 y do 3, sol 3, sol 4, re 4, la 4. Las cuerdas de acompañamiento varían en su afinación. Estas cítaras descienden de la scheitholt, instrumento estrecho como una caja, parecido a varias cítaras del norte de Europa y al dulcémel de los Apalaches, en Estados Unidos. Hay pocas cítaras frotadas, entre ellas se encuentra la Streitchzither.

Las cítaras no occidentales tienen muchas formas: un tubo hueco (muchas cítaras africanas), una barra maciza con calabazas a modo de resonadores en cada extremo (el bin del norte de la India), y una tapa larga, de curvatura suave (el qin y el zheng chinos y el koto japonés). Véase también Folclore (música).

Triángulo (música), instrumento de percusión de altura indeterminada. Consiste en una barra metálica doblada en forma de triángulo, abierta en un vértice. Se suspende de una cuerda y se golpea con una varilla metálica. El triángulo se conoce en Europa desde el siglo XIV y hasta el año 1800 llevaba anillos atados. Se introdujo en la orquesta en el siglo XVIII durante la moda de la música militar turca. Franz Liszt incluyó un solo de triángulo en su primer Concierto para piano (1849), algo poco apreciado por algunos críticos e intérpretes como el famoso Hans von Bülow que llamó a esta obra el concierto del triángulo.

Tuba (en latín 'trompeta'), el instrumento más grave de la familia del viento metal. Su tubo es de sección cónica, tiene tres o cuatro válvulas, boquilla de copa, tubo arrollado en vertical y pabellón dirigido hacia arriba. La patentó en 1835 el director de banda alemán Friedrich Wilhelm Wieprecht y el constructor de instrumentos Johann Gottfried Moritz. Fue uno de los varios intentos para proporcionar un instrumento de válvulas bajo a la familia del viento de la banda. Entre sus antecedentes están el serpentón (instrumento de viento de madera con forma de S y agujeros para los dedos) y el oficleido (un fliscorno bajo con llaves). La tuba tiene una extensión de más de tres octavas. La tuba bajo se afina en mi bemol o fa (el sonido más grave es el si bemol 1 o el do 2) o, en el caso de la contrabajo, en si bemol o do (sonido más grave: mi bemol 2 o fa 2). El helicón es una tuba con el tubo arrollado en forma de círculo. El sousafón es una variedad del helicón. Las tubas de Wagner son instrumentos con cuatro válvulas y tubo más estrecho diseñadas por Richard Wagner, que quería un color como el de la trompa para su tetralogía El anillo del Nibelungo. El término tuba se aplica también a otros instrumentos graves, en especial a los bombardinos.

Pandereta, instrumento de percusión con un solo parche y sonajas dobles en forma de disco, situadas a intervalos regulares alrededor de un aro de madera. Puede ser sacudida para producir un sonido continuo de entrechoque, frotada con el pulgar, lo que hace que las sonajas se entrechoquen más suavemente, o golpeada con los nudillos para producir un sonido parecido al del tambor. Su origen es muy antiguo y está extendida por todo el mundo. Se utiliza para crear los característicos efectos rítmicos propios de la música española o turca.

La pandereta también se ha utilizado en las orquestas sinfónica y de ópera en el siglo XIX, en obras tales como Preciosa de Carl Maria von Weber, Carmen de Georges Bizet, la obertura El carnaval romano de Hector Berlioz, Iberia de Claude Debussy y en la Rapsodia española de Maurice Ravel.

Órgano, instrumento de teclado en el que el aire, insuflado por fuelles, vibra en tubos afinados para producir notas. El órgano consta de tubos de embocadura y/o tubos de lengüeta, un mecanismo de suministro de aire y un pupitre donde están el teclado y otros mandos.

Tubos

Los tubos de embocadura o boca están hechos de metal o madera y funcionan como silbatos. El aire entra por su base, se dirige contra un estrecho bisel o corte y vibra cuando atraviesa el fino labio situado encima del bisel. Esta vibración inicial hace que vibre todo el aire que hay en el tubo. La forma y material de éste influyen en el color y la calidad del sonido. Algunos tubos están ocluidos en su extremo superior (tubos tapados) y producen sonidos una octava más baja que los abiertos de la misma longitud.

En los tubos de lengüeta o estrangul ésta y el canal metálico contra el que golpea están fijados a un tubo dentro del que el aire circula impulsado por el mecanismo de suministro. El aire nuevo hace que el extremo curvado de la lengüeta golpee contra el canal y haga vibrar al resto del aire del tubo. La nota producida es grave con lengüetas largas y aguda con cortas. El canal está conectado a un resonador cuya forma afecta al color del sonido.

Un registro es un juego de tubos con las mismas características tímbricas. El sonido típico de órgano lo producen los registros agrupados en el juego principal. La extensión del instrumento se mide a partir de la nota más grave, en muchos órganos el do 2 producido por el tubo de 8' (1' = 1 pie = 30 cm aproximadamente). La octava inferior (do 1) la produce el tubo de 16', la superior (do 3) el de 4'. Los juegos de mutación son aquéllos en los que suenan notas por encima del diapasón normal de los registros de fondo, por ejemplo la docena, la quincena, etc. Las mixturas son conjuntos de tubos de diferente afinación que actúan como si fueran uno solo. Con frecuencia presentan juegos que suenan a varias octavas por encima de los 8' como los juegos de mutación. Los notas agudas de los juegos de mutación y de las mixturas se combinan juntas para producir el sonido incisivo y brillante asociado al órgano.

En los órganos grandes los juegos están agrupados en varias divisiones, cada una controlada por un teclado (o manual) distinto que tiene una o más cámaras de aire herméticas que actúan como reservas de aire. La sección principal se llama juego principal o gran órgano. Las otras secciones son juegos de fondo o llenos, juego superior, positivo de cadereta y juego de pedales. Los tubos de los juegos de fondo están dentro de un receptáculo con compuertas de madera parecidas a persianas. Éstas se pueden abrir y cerrar por medio de un pedal con lo que se producen variaciones en el volumen.

Provisión de aire

El aire es suministrado desde una cámara de aire o portaviento (que forma parte del secreto), sobre la que están montados los tubos. Este aire puede producirse por fuelles o con una bomba eléctrica que proporciona una presión constante.

Mandos

Cuando se pulsa una tecla se abren unas pequeñas válvulas para permitir al aire correr desde el portaviento a los tubos y que se produzca así el sonido. Las palancas o tiradores de registro situadas a los lados del teclado permiten seleccionar los registros que deben sonar.

Hasta el siglo XIX las conexiones entre las teclas y las válvulas de los tubos, incluso los mecanismos para doble teclado con lo que esos juegos podían ser controlados desde diversos mandos, se manejaban mecánicamente gracias a un sistema de varillas, palanquetas y rodillos. Los organeros posteriores emplearon la electricidad y la presión neumática para realizar estas conexiones. Como muchos organistas consideran que de esta forma los mecanismos son menos sensibles que los anteriores, en el siglo XX algunos órganos han sido construidos con el sistema tradicional.

Los teclados, secreto y tubos de los órganos pequeños se sitúan en una sola caja. En los grandes, los teclados y otros mandos se construyen en una parte separada denominada consola. Muchas tienen un número de tiradores que permite al organista variar dentro de una obra, con un solo movimiento, la combinación de juegos y registros.

Cada órgano es único ya que debe adaptarse a la acústica y la arquitectura de la sala que lo alberga. Ésta tiene una estrecha relación acústica con el instrumento e influye en su sonoridad según la reverberación que produzca.

Guitarra, instrumento musical de la familia de los cordófonos. Tiene un cuerpo plano y entallado, con un agujero redondo y un mástil con trastes, a lo largo del cual hay seis cuerdas, sujetas a un extremo con clavijas de tornillo y por el otro a un puente pegado a la caja del instrumento. Las tres cuerdas agudas son normalmente de tripa o nailon; las otras de metal. Se afinan mi2, la2, re3, sol3, si3 y mi4, con una extensión de tres octavas y una quinta. Los dedos de la mano izquierda del intérprete presionan las cuerdas en el traste adecuado para producir las notas deseadas, los de la derecha pulsan las cuerdas. Algunas guitarras con cuerdas metálicas se puntean con un plectro o púa.

Instrumentos como la guitarra existen desde tiempos antiguos, pero la primera referencia escrita a ella data del siglo XIV. En su forma antigua tenía tres pares de cuerdas más una sencilla (la más aguda). Se desarrolló probablemente en España, donde en el siglo XVI fue el equivalente en las clases bajas y medias de la aristocrática vihuela, instrumento de similar forma y origen, con seis cuerdas dobles. La guitarra se popularizó en otros países europeos en los siglos XVI y XVII. A finales de este siglo se le añadió un quinto par de cuerdas debajo de los otros cuatro. A mediados del siglo XVIII la guitarra adopta su forma moderna, cuando las cuerdas se hacen sencillas y se añade una sexta cuerda por encima de las otras. Los guitarreros del siglo XIX ensancharon el cuerpo, aumentaron las escotaduras laterales, engrosaron la caja y cambiaron la barra armónica. Las viejas clavijas de madera fueron reemplazadas por tornillos metálicos.

Conjuntos de guitarras, desde la baja al guitarrín, y con diversos números de cuerdas, se tocan en España e Iberoamérica. La guitarra de veinte cuerdas tiene seis cuerdas dobles en la afinación normal. La hawaiana se coloca a lo largo de las piernas del ejecutante, que pisa las cuerdas metálicas y hace que se apoyen sobre el traste (estrecha tira metálica) en el mástil. Las cuerdas se afinan habitualmente según un acorde tipo. La guitarra eléctrica, utilizada en la música moderna en todo el mundo, tiene normalmente un cuerpo macizo no resonador. El sonido de sus cuerdas es amplificado y manipulado electrónicamente por el intérprete. El músico e inventor estadounidense Les Paul desarrolló prototipos para el cuerpo de la guitarra eléctrica y popularizó el instrumento a partir de la década de 1940. Como instrumento de música clásica, la guitarra adquirió importancia gracias a la obra del compositor español Fernando Sor, a quien Fétis llamaba el Beethoven de la guitarra, así como del también español Francisco Tárrega, a veces apodado el Chopin de la guitarra. El excepcional guitarrista Andrés Segovia llevó su música por todo el mundo. Han escrito obras para este instrumento compositores como Manuel de Falla, Joaquín Turina, Joaquín Rodrigo (autor del famoso Concierto de Aranjuez), Albert Roussel, Alexander Tausman, Mario Castelnuovo-Tedesco y los latinoamericanos Manuel M. Ponce, Heitor Villa-Lobos y Leo Brouwer. Destacadísimo intérprete del instrumento, este compositor cubano ha escrito numerosas obras para guitarra, sola y con acompañamiento de orquesta.

Campana (música), instrumento musical de percusión en forma de copa invertida, por lo general metálica y a veces de madera, cerámica u otros materiales, que suena cuando se golpea con un badajo o con un martillo. El badajo debe ser accionado (tañido) desde dentro de la campana. También puede golpearse por el extremo inferior externo con un martillo separado que se maneja, de forma manual o mecánica (el mismo sistema que el timbre de una puerta). Se clasifican dentro de los idiófonos (instrumentos en los que el sonido se produce por la vibración del material del que están hechos). En las campanas la vibración comienza en la zona cercana al borde inferior.

Trombón, instrumento de viento de metal con un tubo de sección cilíndrica, boquilla de copa y mecanismo de corredera cuyo antecedente antiguo es la bucina romana. Se originó en torno al año 1400 como una mejora de la trompeta y fue construido en varios tamaños. Los instrumentos más comunes fueron los contralto, tenor y bajo. Con excepción del mayor grosor del metal y del pabellón más estrecho, lo que produce un sonido más blando y delicado, el trombón antiguo era casi idéntico al de nuestros días. Conocido con el nombre de sacabuche (por su parecido con un arma del mismo nombre), fue un instrumento muy apreciado en la música religiosa y de cámara. Perdió importancia hacia el 1700 salvo en las bandas de música de las ciudades y se introdujo en las grandes bandas militares de comienzos del siglo XVIII. Fue entonces cuando amplió el pabellón hasta el tamaño de nuestros días. Los trombones con válvulas aparecieron a comienzos del siglo XIX en Viena pero se han considerado de menor calidad tímbrica y tienden a desaparecer.

Con la corredera cerrada el trombón tenor en si bemol produce el si bemol 1 como nota fundamental o pedal y, en la misma posición, toda la serie armónica de esta nota pedal (como el fliscorno o la trompeta natural). La corredera se abre en seis posiciones más, cada una con la serie armónica de su fundamental. La extensión va desde el mi 2 hasta el si bemol 4 más cuatro notas pedal (si bemol 1, la 1, la bemol 1 y sol 1; las pedales por debajo de éstas son difíciles de producir). La música orquestal utiliza un trombón bajo en fa (con frecuencia sustituido por un trombón tenor-bajo en si bemol/fa, que tiene una válvula para cambiar el tubo a si bemol). Las obras orquestales antiguas con trombones incluyen el Don Giovanni (1787) de Wolfgang Amadeus Mozart y la Quinta sinfonía en do menor, opus 67 (1808) de Ludwig van Beethoven, si bien el instrumento hasta 1850 no se afirmó en la orquesta.

Bandoneón, instrumento musical cromático de fuelle y lengüetas libres parecido al acordeón. Fue inventado a mediados del siglo XIX por el alemán Heinrich Band de Krefeld.

Su forma es cuadrada y su tamaño mayor que el de la concertina, participando más de las características de ésta que de las del acordeón. En lugar de teclado utiliza botones, 38 para el registro agudo y medio y 33 para el grave. Cada botón emite un sonido, de forma que para producir un acorde se deben pulsar varios a la vez. Su sonido es limpio y de una gran extensión, lo que le ha convertido, sobre todo desde principios de siglo, en un instrumento solista muy apreciado por las orquestinas de tango en Argentina, Uruguay y Brasil.

El argentino Alejandro Barletta consiguió popularizarlo en sus largas giras por el mundo, elaborando un repertorio propio para el instrumento. El compositor argentino Roberto Caamaño tiene un concierto para bandoneón y orquesta.

Laúd, instrumento de cuerda muy utilizado entre los siglos XIV y XVIII y que ha resurgido en el siglo XX. También designa a todo instrumento en el que las cuerdas se sitúan en un plano paralelo a la caja a lo largo de un mástil saliente.

El laúd fijó su forma clásica en torno al año 1500. Tiene una tapa plana de abeto y un fondo en forma de pera, profundo y muy ligero, formado por estrechos gajos de madera pegados entre ellos por sus lados, y de siete a diez trastes de tripa alrededor del mástil. Seis pares de cuerdas (cuerdas dobles) van desde las clavijas (colocadas en un clavijero doblado en ángulo hacia atrás del mástil), al puente pegado en la tapa. La afinación más característica en el renacimiento fue la 1-la 2, re 2-re 3, sol 2-sol 3, si 3-si 3, mi 4-mi 4 y la 4. La cuerda aguda suele ser sencilla. Por encima del puente hay una abertura redonda en la que se coloca una talla muy decorada o rosetón. Los dedos de la mano derecha del intérprete pulsan las cuerdas. El lautista inglés John Dowland (1563-1641) fue un destacado compositor para este instrumento durante el renacimiento.

Hacia el 1600, con el comienzo del barroco, se añadieron cuerdas graves al laúd (cuatro por lo general). Estas cuerdas no podían ser pisadas con los dedos, pero se afinaban en notas descendentes (fa 1, mi 1, re 1, do 1). Los músicos franceses, como Denis Gaultier (1603-1672), compusieron un notable repertorio para este instrumento. Se construyeron laúdes más grandes con mayor número y longitud de cuerdas; se incluye aquí la tiorba, el chitarrone y el archilaúd. En torno al año 1700 la introducción de cuerdas entorchadas permitió que las cuerdas graves fueran de longitud normal. Los laúdes típicos del siglo XVIII tienen un clavijero doblado y un mástil ancho sobre el que hay entre cinco y siete cuerdas metálicas con las seis cuerdas dobles afinadas por lo general en la 1-la 2, re 2-re 3, fa 3-fa 3, la 3-la 3, re 4-re 4, fa 4-fa 4.

El laúd se introdujo en la Europa medieval desde la cultura árabe como instrumento de púa, con cuatro pares de cuerdas. Su antecedente fue el 'ud (escrito oud por los instrumentistas actuales de los Balcanes), que hoy es un instrumento sin trastes, pulsado con plectro y con dos a siete cuerdas dobles. Están relacionados con el 'ud y con el laúd la cobza rumana, la mandolina y la mandola medieval. Éstos se parecen en general a los laúdes de mástil corto surgidos en el Próximo Oriente en torno al 700 a.C. Con una expansión tanto al este como al oeste, tales laúdes evolucionaron hacia el pipa chino y el biwa japonés. En Mesopotamia hacia el 2000 a.C. se conocieron laúdes de cuerpo poco profundo y mástil largo. Ejemplos modernos incluyen el bouzouki griego y el samisen japonés.

Platillos, instrumento de percusión: discos finos, delgados y cóncavos, de aleación de bronce o latón, que se entrechocan o se golpean separadamente con baquetas duras o blandas. Se produce así un ruido persistente, con más o menos volumen, sin afinación determinada. Los platillos tienen normalmente asas o abrazaderas de piel fijadas por su parte trasera. En las orquestas de baile un platillo puede estar suspendido en un trípode y ser golpeado alternativamente por un pedal, o por cepillos metálicos u otras baquetas. Los platillos, utilizados en las ceremonias religiosas desde tiempos antiguos, son conocidos en Europa desde la edad media. Durante la moda de la música militar turca en el siglo XVIII, el instrumento se introdujo en la orquesta. Fabricados tradicionalmente en Turquía y China, fueron casi planos o con una prominencia en el centro. Los crótalos (pequeños platillos) con sonido de campana son conocidos desde la antigüedad.

Trompa (música), instrumento de viento que tiene normalmente un tubo cónico abierto que deriva de las formas de los cuernos o los colmillos de los animales. La trompa suena por la vibración de los labios del intérprete apoyados en la embocadura (como en la trompeta). Los cuernos que producen una o dos notas cuando se sopla por un agujero se encuentran en muchas culturas. Entre esas trompas podemos incluir a la trompa de postillón medieval, los cuernos reales de marfil de África, el cornu romano, y el shofar judío. Muchos de estos instrumentos fueron imitados en metal y dieron lugar a trompas como el gran lur de la antigua Escandinavia. Otros descendientes de los cuernos son la trompa de los Alpes, el clarín, la corneta, y la corneta renacentista (cornetto), un cuerno de madera con orificios para los dedos.

La trompa francesa de orquesta se desarrolló en torno a 1650. Es una versión grande de la más pequeña trompa de caza que había sido rediseñada con un tubo enrollado en círculo. La trompa de caza francesa, que se introdujo en la orquesta a finales del siglo XVIII, producía en torno a veinte de los armónicos naturales. La trompa ganó más flexibilidad hacia 1750 con la invención de la técnica de introducción de la mano derecha en el pabellón, con la que se variaba la afinación de las notas hasta un tono. A pesar de este avance, el excesivo tamaño de los tubos, llamados secciones, hizo necesario instalar muchas llaves. La invención de la válvulas a finales del siglo XIX revolucionó la trompa, ya que permitió al intérprete variar la longitud del tubo moviendo un dedo. La trompa en fa con tres válvulas puede producir una escala cromática en tres octavas, desde el si2 (se anota una quinta alta). Los ejecutantes modernos utilizan la mano en el pabellón para variar la afinación y el color del sonido.

La trompa en fa tiene tres válvulas, secciones de tubería estrecha que se abre al final en un pabellón en forma de campana ancha, y boquilla de embudo que justifica el sonido blando y dulce. La trompa tenor-bajo en fa y si bemol, introducida hacia 1900, reemplazó a la trompa en fa. Equipada con una válvula extra para prolongar el tubo hasta el si bemol, ofrece ventajas técnicas. Las orquestas más modernas incluyen cuatro de estos instrumentos. El corno inglés, frente a lo que su nombre parece indicar, es un oboe contralto. Entre las obras escritas especialmente para el instrumento, recuérdense los cuatro conciertos para trompa y orquesta escritos por Mozart.