Organización político-administrativa del Islam en España

Historia de España. Civilización islámica. Estado islámico de Al-Andalus. Corte musulmana. Visires. Califato. Gobierno y Administración

  • Enviado por: Deltoya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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SOCIEDAD E INSTITUCIONES POLÍTICO-ADMINISTRATIVAS DE LA ESPAÑA MUSULMANA.

1.- Elementos o pilares de la civilización del Islam.

Nos situamos aquí nuevamente en el año 711, cuando el enfrentamiento entre los partidarios de Akhila y de Don Rodrigo supone la entrada de los musulmanes en España, ya que los partidarios del primero acudieron al Gobernador de Túnez, el musulmán Musa, para solicitar ayuda para vencer a Don Rodrigo. El Gobernador de Túnez manda un ejército a la península al mando de Tariq, que se enfrenta y vence a Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete.

Fue tras esta batalla cuando Tariq decide seguir conquistando los territorios peninsulares, aunque parece ser que fue una excusa de los musulmanes, que ya tenían previsto la conquista de la Península Ibérica.

Se ha discutido mucho sobre la envergadura de la conquista musulmana en cuanto al escaso número de musulmanes que la realizaron, lo que ha dado lugar a la opinión de la existencia de un cierto consentimiento de los visigodos, con los que se producen acuerdos.

En un primer momento, los musulmanes no establecen un estado independiente en la península. Al contrario, Al-Andalus pasa a depender del Califato de Damasco. Todo ello supuso que, obviamente, se produjera una transformación en el mundo jurídico existente en la España del momento.

Pero, ¿qué implica la llegada de una nueva cultura a la península?.

La civilización islámica que se introduce en la península en el año 711 se caracteriza fundamentalmente por lo religioso. Esta religión, pues, lo llena todo. No obstante, se suelen separar seis grandes pilares de la civilización islámica (aunque también se explican todos por la propia religión): Fe, Oración, Limosna, Ayuno, Peregrinación y Guerra Santa.

  • Fe.- Es, sin lugar a dudas, el más importante. La fe islámica consiste en la creencia en un único Dios (Alá) y en una revelación divina que Alá le transmite al profeta Mahoma. Por supuesto, no es una religión que surja de la nada. En este sentido, se mezclan tres fuentes: el judaísmo, el cristianismo y las costumbres árabes arcaicas. Por su parte, Mahoma no es sólo un líder espiritual, sino también es un aglutinante político de esas sociedades. Islam proviene, de hecho, de entrega, de subordinación a la voluntad de Dios.

  • Oración.- En un principio, se recomienda a los musulmanes rezar cinco veces al día mirando a la Meca, pero realmente eran obligados los viernes a mediodía.

  • La Limosna.- En un principio es la entrega voluntaria de dinero con un fin caritativo o de mantenimiento del culto. Sin embargo, terminó por convertirse en obligatoria, la llamada SADAQA, que se extendió desde el 2% de los ingresos de una familia hasta elevarse incluso al 40%. El fin de la limosna es caritativo (servir a los pobres), pero junto a este fin está en segundo lugar el mantenimiento del culto (las Mezquitas) y también para los gastos de gobierno.

  • El Ayuno.- Ésta era una actividad con gran repercusión social, que implicaba el ayuno durante treinta días en el mes del Ramadán, que supone un homenaje o recordatorio de la huída de La Meca protagonizada por Mahoma. El Ramadán no es un mes fijo del año, sino que se establece dependiendo del calendario lunar.

  • Peregrinación.- Ésta era a la ciudad santa de La Meca. Originariamente es anual, pero la extensión del imperio hace que sea una obligación de una vez en la vida. Va a conllevar un régimen jurídico peculiar del peregrino, como es la obligación de las demás personas de alimentarlo, ya que se les prohibía durante la peregrinación cazar o arrancar plantas para alimentarse.

  • Guerra Santa.- Fue elevada a través de la tradición coránica a un principio favorecedor de la expansión del Islam. Aunque esto obedece a otras causas, sin duda la creencia de que toda persona que muere en Guerra Santa va al cielo favorece la expansión del imperio.

  • La civilización islámica conlleva también su propio Derecho, y dentro de su peculiaridad, obviamente es un Derecho religioso fundamentalmente revelado, puesto que el legislador no es el poder político, sino el propio Alá. Esto se traduce en la llamada Ley de Dios ó CHÂR'IA, recogida en cuatro fuentes: el Corán, con múltiples cuestiones jurídicas, la SUNNA o tradición, que es una colección de textos de los S. VIII y IX que recoge los dichos y hechos del Profeta, el IJMA o acuerdos de la comunidad unánimemente y, por último, el QIYÂS, que sería la analogía.

    Esa Ley de Dios descrita va a dar lugar posteriormente a una Ciencia del Derecho, que era llamada FIQH.

    En cualquier caso, el derecho islámico tiene carácter personalista, es decir, que sólo se aplicaba a los propios musulmanes, y esto explica que respeten tanto al derecho cristiano como al judío a su entrada en la península.

    2.- El Estado islámico de Al-Andalus. Órganos centrales de gobierno. La Corte. Hachib. Los visires.

    El Estado, el Gobierno y la Administración de Al-Andalus cambiaron enormemente a lo largo de la Edad Media. Los siete siglos que estuvieron en la península vieron distintas fases políticas, de las que podemos destacar:

  • La España dependiente del Califato de Damasco, que se llamó El Valiato, que abarca desde el año 711 hasta el 756.

  • Fase de Emirato, donde Al-Andalus es independiente, desde el 756 hasta el 914.

  • Califato Omeya de Occidente, con sede en Córdoba y que fue la fase de máximo esplendor, desde el año 914 hasta el 1031.

  • Reinos de Taifas, desde el año 1031 hasta el 1492, y que a su vez se subdivide en varias fases.

  • 03 de Diciembre de 2002

    Aspectos políticos de Al-Andalus en sus distintas fases.-

  • La España dependiente del Califato de Damasco.

  • Que España se convierte en dependiente de este Califato quiere decir que el territorio español va a depender de un gran gobierno islámico, al frente del cual se encuentra el Califa de Damasco.

    El Califa es la cabeza suprema de la comunidad islámica, y lo es tanto desde un punto de vista religioso, como líder espiritual, como desde el punto de vista político, en el sentido de que el Califa es el encargado de mantener la Ley Divina, de dirigir la Guerra Santa, de llevar un buen gobierno en el interior de la comunidad y, por último, ser la última instancia de la Justicia.

    El Califato de Damasco también se conoce como Califato de Oriente, siendo una de las sedes en las que estuvo Damasco, y era un Califato que hundiría sus raíces en el propio Mahoma, ya que había sido un hombre del linaje de éste (ABU BAKI) el que a la muerte del Profeta se había convertido en el primer Califa.

    El término Califa significa en árabe sucesor, por tanto, el Califa, y más concretamente los primeros califas de oriente, se consideran vicarios representantes del propio Mahoma.

    En el momento en que España entra a formar parte de este Gran Califato de Damasco, al frente del mismo ya no se encuentran miembros que deriven de la estirpe de Mahoma, sino, por el contrario, se encuentra otra familia, que son los Omeyas. Esta familia ya había tenido cierta relevancia política antes de la propagación del islamismo, concretamente en la ciudad de La Meca.

    Los Omeyas gobernaron el Califato desde el año 661 hasta el 750. Ese mismo año, el Califa omeya MERUAN II es asesinado con toda su familia por el primero de los califas de la estirpe de los ABASSIES. De esta matanza se escapa, sin embargo, uno de los miembros de esa familia omeya, que luego sería, como veremos, ABD-AL-RAHMAN I.

    Al-Andalus en este momento va a ser una provincia gobernada por un delegado del Califa. Ese delegado es llamado VALÍ, por lo que se habla de Valiato en esta etapa, y que sería el Gobernador al frente de la Administración, la Hacienda y el Ejército de toda España.

  • Fase de Emirato.

  • A esta de Valiato le sigue la fase de Emirato. En esta fase Al-Andalus pasa a convertirse en un estado independiente, sólo vinculado al Califato en los aspectos religiosos, y aun esto de forma tácita y discutible, y estando su centro en Córdoba.

    El Emirato surge a raíz de las luchas internas del propio Califato de Damasco, concretamente cuando la estirpe de los Abbasíes suplanta la de los Omeyas en la matanza anteriormente señalada. El único Omeya que escapó de dicha matanza llegó a la península ibérica, siendo el fundador de ese estado independiente que fue Al-Andalus ABD-AL-RAHMAN I, que ya no se va a llamar Califa, sino Emir, que significa príncipe o hijo de Califa.

    En este momento del Emirato, la península se va a organizar política y administrativamente de forma similar al Califato, siendo en este momento también en el que definitivamente se configuran la Administración Central, Territorial y Local del Estado musulmán.

  • El Califato Omeya de Occidente.

  • El fundador de este Califato va a ser ABD-AL-RAHMAN I, que termina con el sistema de Emirato al romper los débiles lazos religiosos que le unían al oriente islámico y se califica a sí mismo como Califa.

    En cuanto a su estructura administrativa, va a ser igual que en las fases anteriores, si bien, como ya se ha indicado, esta va a ser la época de máximo esplendor de Al-Andalus.

    Terminó por disgregarse en el año 1031 en multitud de estados musulmanes, dando lugar a los llamados Reinos de Taifas.

  • Los Reinos de Taifas.

  • En los Reinos de Taifas se van a colocar, a su cabeza, los llamados HACHIB. Con el paso del tiempo van a denominarse a sí mismo Emires, Reyes o, incluso, como Sultanes.

    La Administración Central.-

    La Administración Central en Al-Andalus queda configurada en la segunda fase antes tratada, siendo copiada del sistema anterior, es decir, del Califato de Damasco.

    A la cabeza de la Administración se encuentra el Califa o Emir (Rey en los Reinos de Taifas). Por debajo de él, dentro de la Administración Central, se va a hallar un conjunto de órganos denominados DIWAN y un conjunto de funcionarios que en su conjunto se denomina JUTTA.

    Mirando esa organización de modo más detallado, observamos que están por una parte los Visires, que son los más altos oficiales, y, junto a ellos, otros oficiales palatinos de menor importancia.

    Dentro de éstos últimos, los más importantes eran aquellos que se ocupaban del buen orden de la residencia regia y de su aprovisionamiento, denominándose FATTAS. Mayor importancia tenían, como hemos dicho, los Visires.

    El Visir era el más alto oficial que existía en Al-Andalus, si bien no había un único Visir, sino varios, distinguiéndose una tipología propia dentro de ellos. Así, el más importante es el HACHIB que venía a ser algo así como un Primer Ministro al frente de toda la Administración del Estado. Junto a él se encontraban otros, como los llamados “de espada” que eran jefes militares, y los llamados “de pluma” que eran los redactores de documentos y correspondencia del Estado.

    El cargo de Visir, sobre todo el de Hachib, era monopolizado por las grandes familias de Al-Andalus, si bien era el Califa o Emir el que los nombraba a su voluntad.

    Al estudiar a los Visires hay que hacer referencia a dos órganos colegiados de la Administración Central en los que ellos intervinieron:

    Por una parte, el Consejo llamado MASWAR, que se encontraba bajo la presidencia del Califa o del propio Hachib, y que era un órgano que englobaba a los distintos visires.

    Otro sería la Cancillería, que sería algo así como la Secretaría de Estado, a cuyo frente se encontró en un primer momento un único Visir, pero con el tiempo terminó por estar integrado por cuatro visires. Así, mientras dos de ellos se encargaban del despacho de la correspondencia oficial del Estado, el otro se encargaba de los decretos del monarca y las decisiones administrativas y el último atendía a las reclamaciones de los súbditos.

    3.- La administración del territorio y la administración local.

    Administración territorial.-

    Las demarcaciones de la Administración territorial en Al-Andalus más importantes son de dos tipos:

    Por una parte encontramos a las provincias, que recibían el nombre de CORA. Estas provincias tenían a su frente a un Gobernador o VALÍ. Este Valí se encuentra al frente de la Administración y organizaba su gobierno en la provincia de modo similar a la organización central. Por supuesto, solía vivir en las Alcazabas de la ciudad más importante de la provincia.

    El nombramiento del Valí lo hacía el Califa o Emir, aunque en la fase de Valiato lo hacía el Valí general.

    Las provincias del Al-Andalus eran más pequeñas en cuanto a territorio que las provincias del Estado Hispano-Godo. Los investigadores han considerado que las demarcaciones de las provincias musulmanas no son más que las de las Diócesis eclesiásticas.

    Por otra parte, y junto a la demarcación provincial, se encuentran paralelas a ellas las llamadas Marcas, que en árabe reciben el nombre de TAGR, que son territorios fronterizos y, en definitiva, demarcaciones territoriales protectoras del Estado musulmán. Al frente de las Marcas se encuentra un jefe militar, el QA'ID.

    Administración Local.-

    El municipio de origen romano que había tenido su declive en el Estado Hispano-Godo, desaparece totalmente entre los musulmanes, quedando las ciudades como elemento mínimo de la Administración Local.

    Al frente de las ciudades se encuentra un oficial llamado ZALMEDINA, cuya función en la ciudad era fundamentalmente la de policía, es decir, garantizar el orden público.

    Junto al Zalmedina destaca otro funcionario, el llamado Inspector del Mercado o ZABAZOQUE, que en principio depende del anterior, aunque tiene bastante autonomía, y cuya labor es controlar el tráfico de mercancías y su venta. Son nombrados también por la autoridad central, no por las propias gentes de la ciudad.

    4.- Los reinos de taifas.

    Los reinos de Taifas suponen la última fase de Al-Andalus, abarcando desde el año 1031 hasta el 1492.

    Surgen tras el desmoronamiento político del Califato de Córdoba, con lo que estos reinos de Taifas vienen a desintegrar el reino unificado Omeya.

    La palabra taifa viene del árabe, y significa bandería o partido, y nosotros lo entendemos en el sentido de estado separado que se disgrega de uno mayor. Los motivos por los que llegamos a los reinos de Taifas son diversos:

  • La debilidad de la institución califal y, especialmente, del Califa HIŠÀM II, que sería el que protagonizó el desmembramiento. Este califa había subido al cargo con 10 años, no llegando a gobernar nunca en la práctica, ya que lo hizo en su lugar un importante personaje de la época, ALMANZOR, conocido en la historiografía como el gran azote de los cristianos. Almanzor tenía bastantes enemigos dentro de la Corte, que cada vez estaban más descontentos con el poder absoluto que ostentaba. Sin embargo, el problema vino con sus hijos, que heredaron el cargo de su padre. Concretamente fue su hijo Sanchuelo quien en el año 1008 consiguió que el monarca lo convirtiera en su sucesor, siendo este el momento definitivo para que hubiera una revuelta popular y una guerra civil que desembocó en los reinos de Taifas en el año 1031.

  • 04 de Diciembre de 2002

  • La segunda causa fue el desgaste militar debido, sobre todo, a las últimas campañas de Almanzor, que, aunque había sido un militar exitoso, provocaron que se resintiera el estado de esa continua situación bélica.

  • El afán por parte de la población, tanto musulmanes como cristianos y judíos, de verse libres de los elevados tributos que pagaban al Califato de Córdoba.

  • Las intrigas de grupos de políticos y de familias poderosas que quieren acrecentar su poder en detrimento del poder califal.

  • La falta de vínculos comunes a todo el Al-Andalus. Existe una idea religiosa común, pero surgen una multitud de culturas que derivan en distintos criterios de entender el poder.

  • La participación de los reyes cristianos favoreciendo las luchas internas de Al-Andalus.

  • Dadas estas causas, en cualquier caso tras esa larga guerra civil, este Califato de Córdoba se desintegra y da lugar a los pequeños estados o Taifas, siendo ya en el año 1031 la desintegración completa. La división en esas taifas o banderías se hizo siguiendo las antiguas Coras, es decir, las antiguas demarcaciones provinciales, lo que nos apunta al poder territorial que habían adquirido los Valíes.

    Respecto a la organización de las Taifas, fue muy similar a la ya estudiada de los Emiratos y Califatos, pero más simplificada. Al frente de cada una de esas taifas se van a colocar reyezuelos de origen diverso. En un principio, no se catalogan a sí mismos como reyes, sino como Hachib. Después lo harán como Emir, Sultán o Rey.

    Precisamente por la etnia de la que proviene ese reyezuelo, en las taifas se ha hecho doctrinalmente una distinción entre árabes, bereberes y eslavas:

    • Las taifas árabes están situadas en Andalucía, principalmente en Córdoba, y en Zaragoza.

    • Las taifas bereberes se colocan, en un primer momento, en la zona andaluza y en Toledo, además de otros lugares menos relevantes.

    • Las taifas eslavas se sitúan en el levante peninsular, en Valencia fundamentalmente, y en Baleares.

    No es esta, sin embargo, la clasificación que vamos a seguir. Por el contrario, para el estudio de los reinos de Taifas vamos a distinguir entre varias fases:

    • 1ª Fase.- De los primeros reinos de Taifas, que incluiría también la dominación almorávide, y que iría desde el año 1031 hasta el 1147.

    En este primer período pueden distinguirse, a su vez, dos grandes fases separadas por el año de 1086. Hasta entonces rige en Al-Andalus un sistema de taifas típico, es decir, pequeños estados que se han configurado sobre el Califato de Córdoba. Las más importantes de estas taifas va a ir sometiendo a las más débiles, de modo que, poco antes del 1086 hay en Al-Andalus siete taifas, de las cuales la más importante sería la de Sevilla.

    En el 1086 la situación va a cambiar cuando un grupo de norteafricanos, de bereberes, entran en la península. Este grupo norteafricano integraba un movimiento religioso que era el almorávide. Los almorávides eran una secta islámica especialmente fanatizada, teniendo una muy rigurosa concepción del Corán. Su fundador fue un jurista teólogo llamado IBN YASIN. Los almorávides que desembarcan en el 1086 en la península lo hacen porque han sido llamados por los reyes de taifas, que les piden su ayuda para combatir a los cristianos, que un año antes, en 1085, ya habían tomado Toledo.

    Una vez dentro, los almorávides sometieron a los distintos reinos de Taifas a su autoridad, convirtiendo Al-Andalus en una provincia de su imperio norteafricano.

    Respecto a la organización de Al-Andalus bajo la dominación almorávide, podemos señalar que fue de un modo militar, ya que eran incapaces de organizar de modo complejo Al-Andalus, nombrando un Valí general y a diversos Alcaides en las ciudades para defender las fortalezas. Al-Andalus, por tanto, es gobernada ya no autónomamente, sino desde Marrakech, sede el Imperio Almorávide.

    El dominio almorávide se mantuvo hasta el año 1147, cuando otro movimiento religioso y político del norte de África, el Almohade, terminó con su imperio en Marrakech en ese mismo año, entrando en la península ibérica para destruirlos definitivamente. De cualquier modo, ya habían entrado en decadencia los almorávides en la península por diversas causas, relacionadas sobre todo con el descontento del pueblo por su incompetencia para gobernar.

    • 2ª Fase.- De los segundos reinos de Taifas, con la dominación almohade, que iría desde el año 1147 hasta el 1229.

    Los almohades provienen también del norte de África, siendo también un movimiento religioso y político que había surgido como reacción a la estrechez de los comentarios coránicos de los almorávides. Fue fundado por IBN TUMART, que de jefe espiritual se había convertido en jefe militar.

    Con el paso del tiempo, los almohades terminan por conquistar Marrakech en 1147, y con ello terminan con el imperio almorávide, entrando en la península para terminar definitivamente con ellos.

    El dominio almohade en la península fue muy débil, sobre todo en un primer momento, dando lugar a una gran autonomía de Al-Andalus, lo que generó las llamadas Segundas Taifas, aunque de carácter muy poco estable.

    A partir del año 1170, el dominio almohade se hizo más riguroso, sometiendo a las Taifas, pero esto duró muy poco tiempo, comenzando su declive tras la derrota en el 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa. Los almohades entonces se ven incapacitados de controlar las insurrecciones dentro del territorio de Al-Andalus, hasta que son tantas estas insurrecciones que terminan por desintegrar el dominio almohade, dando lugar a unas Terceras Taifas. Así, la desintegración del estado almohade se da por definitiva en el año 1229.

    • 3ª Fase.- De los terceros reinos de Taifas y el Reino Nazarí de Granada, que iría desde el año 1229 hasta el 1492.

    Sobre las ruinas del imperio almohade surgen de nuevo pequeños estados o taifas. Son en un principio varias (Murcia, Sevilla, Granada), pero finalmente, y en poco tiempo, terminan agrupándose en un único reino, el llamada Reino Nazarí de Granada. Este reino ya estaba configurado desde el año 1232 y, ya a mitad del S. XIII, es el único reino musulmán de la península, cuando Sevilla y Murcia caen ante los cristianos.

    Al frente del Reino Nazarí de Granada hubo unos veintidós soberanos de la dinastía nazarí. La sucesión de estos reyes era fundamentalmente paterno-filial. El nombre más común con el que se van a titular es el de Sultán y el de Emir, pero debemos tener en cuenta que en las fuentes cristianas se catalogan como reyes.

    Podemos destacar como una peculiaridad del Reino Nazarí de Granada que el Sultán o Emir que ocupa la cúspide del sistema va a delegar su poder raras veces en un Hachib, aunque sí tenía visires.

    Por último, respecto al ámbito territorial, en un primer momento abarcaba Granada, Málaga, Almería e, incluso, Jaén. Posteriormente se fue haciendo cada vez menor, hasta que cayó su último reducto con la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, bajo el reinado de Boabdil.

    05 de Diciembre de 2002

    5.- La justicia.

    A la cabeza de la justicia se encuentra el Califa o Emir, lo cual se entiende porque estamos ante un gobierno autocrático, es decir, que agrupa todos los poderes. Además, el Califa es el líder espiritual del pueblo, y quien mejor que él para administrar justicia. Puede conocer de cualquier asunto, pero lo normal es que no administre justicia personalmente, sino que lo hagan otros jueces en su nombre. Esto jueces se conocen como CADÍES (el Cadí). Dentro de los cadíes hay varios tipos, destacando como más importante el Cadí que radica en la capital, y que se conoce como Gran Cadí. Este Gran Cadí recibe directamente del Califa la facultad de juzgar, siendo la máxima instancia judicial. Por esto también se le conoce en determinados momentos como Juez de la Comunidad y, dada su preponderancia, también se le conoce a partir del S. XI como Cadí de los Cadíes.

    Era elegido personalmente por el Califa. Su puesto estaba monopolizado por las grandes familias, aunque en el Reino Nazarí de Granada se va a pretender que la persona que lo ocupe tenga una amplia formación jurídica.

    Por debajo del Gran Cadí, y por delegación suya, se encuentran otros cadíes, los llamados Cadíes Provinciales. Estos cadíes provinciales se colocaban en la capital de la Cora o provincia y, aunque se encuentran subordinados al Gran Cadí, no se ha demostrado que sean nombrados por éste.

    Los Cadíes, tanto el Gran Cadí como los provinciales, siempre actuaban asesorados por un consejo de juristas, el llamado SHURA, que asesoraba al juez con sus dictámenes, que se denominaban FATUAS.

    Junto a esto Cadíes habrían otras jurisdicciones especiales. Así, dentro de estos jueces especiales tendríamos, en primer lugar, al Señor de las Injusticias, que era un magistrado que, por delegación del monarca, conocía sólo de los abusos del poder sobre el pueblo, es decir, de las extralimitaciones del poder. Este Señor de las Injusticias está configurado plenamente en los S. X y XI, aunque en las Taifas parece que este cargo lo asume el propio reyezuelo que la gobierna.

    Cabe señalar aquí, respecto al Señor de las Injusticias, que Julián Ribera entendió que una institución cristiana de la Edad Media, el Justicia Mayor de Aragón, había surgido realmente a imitación de aquella magistratura árabe.

    Junto al Señor de las Injusticias encontramos al Zalmedina, que tenía encomendada la función del orden público, y dentro de ésta una jurisdicción disciplinaria para mantenerlo.

    Otro juez especial fue el Zabazoque, que es el señor del zoco o inspector del mercado. Respecto a su jurisdicción, el Zabazoque conocía de los conflictos que surgieran entre los mercaderes. A partir del S. X, el Zabazoque se va a denominar Almotacén.

    Por último, encontramos también al llamado Juez Militar o Cadí Castrense, que resolvería las controversias dentro del ámbito militar.

    6.- La hacienda.

    La Hacienda musulmana hay que contemplarla, desde el punto de vista de sus orígenes, en el siguiente sentido: al principio, estaba basada en la idea de la beneficencia. Posteriormente, se pasó a una Hacienda organizada públicamente como Hacienda de Derecho Público, con el precedente anterior de la limosna como base del sistema financiero. Por otra parte, encontramos la concentración de la limosna en unas pocas manos; y los primeros Califas incrementaron enormemente los ingresos con la quinta parte del botín fruto del pillaje que realizaban los musulmanes en territorio cristiano.

    Al principio, la limosna se otorgaba por propia iniciativa. Sin embargo, en un segundo momento pasó a ser cobrada por funcionarios públicos. Además, la Hacienda se va haciendo cada vez más estatal y los gastos se orientan hacia finalidades menos utópicas que las que tenían al principio los Califas de Medina o Bagdad.

    El estudio de la Hacienda musulmana lo haremos desde tres puntos de vista:

    INGRESOS.- Proceden, fundamentalmente, de los Tributos. Estos tributos eran:

  • Los tributos canónicos clásicos.- Dentro de éstos, el fundamental es la limosna, que recibía el nombre de AZAQUE. Esta limosna debía ser pagada por todos, aunque había establecido un criterio en relación a la cantidad ya que el pobre pagaba menos que el rico. Este tributo tiene una base coránica, ya que Mahoma veía bien las limosnas que recibía para luego distribuirlas con generosidad. Generalmente la limosna se debía pagar por la moneda, por la tierra y por la cuatropea (animales de cuatro patas).

    • El impuesto por la moneda solía ser del 2'5% de una persona que tuviera anualmente unas ganancias superiores a los 20 Dinares de oro o 200 Dirhemes de plata.

    • Respecto al impuesto que se paga por las cosechas, era el diezmo, es decir, la décima parte, de los frutos de la tierra.

    • Sobre la ganadería, las tarifas son complejas. Sólo se pagaba a partir de una determinada cantidad, es decir, se pagaba si se tenían más de 5 camellos, más de 31 vacas y más de 40 cabras u ovejas.

    Todos estos tributos se concebían anualmente.

  • Los tributos canónicos no clásicos.-

    • Tributo del quinto, que es la quinta parte de cierto bienes adquiridos por ocupación, es decir, por conquista, rapiña, pillaje en territorio cristiano, etc...

    • Tributo de protección, que debían pagarlo los cristianos y los judíos en virtud del respeto que Mahoma manifiesta hacia estos pueblos del Nilo. Este tributo, a su vez, podía ser personal y territorial:

    • Personal: se debía pagar anualmente 4 dinares o 40 dirhemes por cada varón libre y púber.

    • Territorial: se pagaba de modo proporcional a los ingresos de la tierra, lo que originó numerosos fraudes.

    El cobro de este impuesto, tal y como estableció Mahoma, debía ir acompañado de una humillación, es decir, que formalmente el funcionario debía decir en el momento del cobro “perro judío, paga lo que debes...” ó “cristiano inmundo...”.

    • Herencias vacantes, que pasaban al Estado.

    • Bienes de los condenados a muerte por apostasía (es decir, pasarse a otra religión)

    • Bienes confiscados a los funcionarios prevaricadores, sobre los que recaía una pena por una resolución falsa dictada a sabiendas.

  • Los tributos no canónicos.-

    • El diezmo de las mercancías introducidas en territorio musulmán por mercaderes españoles.

    • Los tributos que gravan el consumo, es decir, los tributos indirectos.

    • Los monopolios, que existieron tanto en el mundo musulmán como en el cristiano, sobre los hornos, molinos, la caza, la pesca en el río, etc...

  • Los tributos de carácter meramente moral.-

    • El Azaque del Alfitra, que es la limosna que se ha de pagar al término del mes del Ramadán, y consiste en el pago de una cantidad determinada de lo mejor que tenga cada musulmán, que se ha de repartir entre los pobres.

    • La Alcafaras, que son las limosnas expiatorias sustitutivas de ciertas penitencias.

    GASTOS.-

    El gasto se asigna a unos fines determinados, como son la beneficencia, la guerra santa y, según el Corán, la quinta parte del botín es para Alá, para el Profeta, para el Califa, sus parientes, los huérfanos, los mendigos y los viajeros. Por supuesto, de la parte de Alá y del Profeta podía disponer libremente el Califato.

    A la hora del gasto, existía una equiparación de la fortuna privada del Califa o Emir y del presupuesto o tesoro público, lo cual planteaba problemas.

    Los tributos percibidos por los no musulmanes se destinaban a gastos públicos, tales como el pago de funcionarios, de los ejércitos permanentes, gastos de la Corte, obras públicas como baños, puentes y mezquitas, y el correo. Al contrario, no parece que tanto la enseñanza como la sanidad recibieran subvenciones del erario público.

    Hubo una reacción de algunos juristas frente a la arbitrariedad de algunos soberanos en materia tributaria, indicando que el Azaque podía ser aplicado directamente a los fines del mismo, sobre todo a la beneficencia y al culto religioso.

    ADMINISTRACIÓN FINANCIERA.-

    El órgano principal es el DIWAN, que es típico del Islam, y en el que encontramos cuatro secciones:

  • Sección de Censos y Estadísticas, que viene a ser como el Ministerio de la Guerra. Desde esta oficina se administran y controlan los sueldos de las fuerzas militares.

  • Sección de la Hacienda, que gestiona los ingresos de las provincias y establece el valor y las condiciones de las tierras de cada provincia.

  • Sección de personal, en la que se hacen los nombramientos de los preceptores de los tributos. Para los musulmanes les está prohibido hacer investigaciones vejatorias; en cambio, a los cristianos y a los judíos, como ya hemos visto, se les debe humillar.

  • Sección de administración financiera de los territorios que dependen directamente del Califa. De esta sección se ocupa directamente el KATIB, que está al frente del Diwan.

  • 7.- El ejército.

    Uno de los pilares en que se basa el mundo musulmán es la Guerra Santa. El Islam es una nación en armas, una sociedad organizada para la guerra, y con su acometividad y la violencia con que iba al combate lograría rápidas e imprevistas victorias.

    El deber militar es uno de los fundamentos que impone la religión, que se manifiesta en que el que muere peleando contra los infieles muere mártir, es decir, su cadáver es inhumado sin necesidad de mortaja u oración alguna, ni de abluciones, ya que se va directamente al cielo.

    Otra característica del ejército musulmán es la obligación del caudillo de no dejar pasar al año sin intentar una expedición a tierra de infieles, y de una manera especial si el territorio es invadido por los enemigos. Este deber de ir a la guerra es para aquellos musulmanes que tengan condiciones para ello.

    Sin embargo, la obligación anual de ir a la guerra podía ser modificada en varios casos:

    • Por la improbabilidad de éxito de la expedición.

    • Porque haya treguas o paces con los estados enemigos u otras circunstancias.

    10 de Diciembre de 2002

    De cualquier modo, Al-Andalus vivió gran parte de su historia envuelta en continuas guerras, tanto internas como contra los cristianos.

    Entre los musulmanes no existe un ejército permanente, sino que se recluta en tiempo de guerra por el soberano que, por tanto, se va a convertir en la máxima cabeza del ejército. El soberano convoca a las huestes y, en ocasiones, va a dirigirla personalmente. El motivo de convocar a las huestes era, generalmente, el inicio de expediciones contra los cristianos, las llamadas ACEIFAS.

    El hecho de que el ejército surja con la convocatoria no impide que exista también algo así como un pequeño ejército regular que todo estado va a tener. En Al-Andalus va a tener más relevancia este ejército permanente durante la etapa de Emirato, cuando se escinda del Califato de Damasco. Dentro de los cuerpos armados permanentes encontramos los siguientes:

    • Guardia personal del soberano, integrada por jinetes e infantes de condición servil y de origen diverso. Fue AL-HAKAM I el creador de una Guardia Palatina integrada por extranjeros. Dentro podíamos encontrar cristianos, africanos, europeos y, sobre todo, van a destacar los sudaneses.

    • Tropas fronterizas que servían de custodia de Al-Andalus. Se denominan RABITA, y se asientan en una fortaleza o castillo llamado RIBAT. Estas tropas fronterizas se integraban fundamentalmente por voluntarios que combinaban, al modo de las Órdenes Militares cristianas, un aspecto militar y otro religioso.

    • Tropas de mercenarios, llamadas HASHAM, que cobraban por guerrear y que vamos a encontrar sobre todo a partir del reinado de Al-Hakam I, en el S. IX. Por su parte, AL-HAKAM II reclutó también una gran cantidad de estas tropas mercenarias, concretamente bereberes. Igual ocurrió con Almanzor, que logró duplicar el ejército de Al-Andalus a costa de traer bereberes de África.

    Junto a estos elementos permanentes del ejército, se van a sumar a la convocatoria del ejército más hombres. Así, vamos a encontrar a las Milicias de Creyentes y los Voluntarios de Guerra Santa.

    Las Milicias de Creyentes eran hombres que estaban obligados a la prestación del servicio de armas una vez se les convocaba. Algunos de estos hombres obligados lo eran por estar disfrutando de determinadas tierras. Esto le ocurre en la península, por ejemplo, a los árabes de origen sirio. Otras personas, por su parte, tenían obligación de servir simplemente por haber sido reclutados por la autoridad. Aunque en el caso de Al-Andalus se desconoce el método de reclutamiento, sí se conoce la posibilidad que existía de no acudir a prestar el servicio militar pagando grandes cantidades de dinero.

    Las Milicias de Creyentes era una parte del ejército muy poco preparada, de poca calidad, siendo en su mayoría jinetes, como la mayoría del ejército musulmán.

    Los Voluntarios de Guerra Santa son todos aquellos hombres que, aunque no estaban obligados a guerrear, lo hacían con un fin fundamentalmente religioso. Esta parte del ejército nunca cobraba.

    Organización del Ejército en Al-Andalus.-

    Nos centramos en la época a partir del S. IX, con Al-Hakam I. La base estructural del ejército se realizaba entonces en base al número cinco. Así, la organización mayor la integraban cinco mil hombres al mando de un general, llamado AMIR.

    Por debajo de ese cuerpo, encontramos otras subdivisiones, distinguiéndose cinco batallones de mil hombres cada uno, que era el GA'ID. Cada Ga'id se dividía, a su vez, en cinco grupos de doscientos hombres cada uno denominado NAQUIB. Cada Naquib se dividía en cinco secciones de cuarenta hombres cada una llamada `ARIF, y que, a su vez, se integraba por cinco escuadrones de ocho hombres llamado NAZIR.

    Con Almanzor, ya en el S. X, hubo una importante reforma en el ejército que consistió, por una parte, en duplicar el número de soldados con la entrada de bereberes y, lo más importante, mezcló en los diferentes cuerpos militares que hemos visto a soldados de origen diverso, ya que antes se aglutinaban en cada uno de estos cuerpos hombres de una misma etnia y origen. El propósito de Almanzor fue debilitar a esas etnias, aunque, como sabemos, no lo consiguió.

    Junto a este ejército tradicional, también tienen los musulmanes una importante marina de guerra, ya muy clara desde el principio del Califato de Córdoba, compuesta por una flota de más de doscientos barcos y dispuesta para defender Al-Andalus de los ataques provenientes, fundamentalmente, del norte de África. Esta marina de guerra se mantuvo también, aunque a menor escala, durante el período de los Reinos de Taifas.