Organización Bibliotecaria Española y Sistema Español de Bibliotecas

Redes telemáticas. Sistemas informáticos. Cooperación. Servicios. Catálogos

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TEMA 5: LA BIBLIOTECA III. Redes y sistemas de bibliotecas. Organización Bibliotecaria Española y Sistema Español de Bibliotecas.

REDES Y SISTEMAS DE BIBLIOTECAS.

Las bibliotecas, aunque se encuentren dentro de un sistema bibliotecario, casi nunca pueden ofrecer un servicio bibliotecario que pueda ser considerado del todo completo, ya que este servicio difícilmente podrá ser total. Las razones son las siguientes:

  • La necesidad, cada vez mayor, de información por parte de la sociedad, precisamente por parte del desarrollo socioeconómico de ésta que demanda cada vez más información.

  • Esa información crece de manera incesante, en todos los ámbitos: cultural, educativo, económico, social, científico, tecnológico, etc e incluso, desde el punto de vista puramente lúdico.

  • La validez de esa información también es otro problema, que cada vez más posee un plazo de vigencia más corto.

  • Los soportes de la información cada vez son más variados y cada vez más evolucionan las propias técnicas informativas.

De todo esto, se deduce que difícilmente una biblioteca, ni siquiera un sistema de bibliotecas, puede prestar el servicio que llamaríamos completo. En consecuencia, para llegar a aquellos niveles de servicio a los que una biblioteca no puede llegar por sí sola, no queda más remedio que realizarla a través de un triple camino:

  • Las redes de bibliotecas.

  • La cooperación interbibliotecaria.

  • La existencia de servicios nacionales de apoyo.

  • Redes de bibliotecas.

    Un grupo de bibliotecas unidas más o menos entre sí constituyen una red, y suele ser la forma más habitual de realizar lo que se llama cooperación interbibliotecaria.

    Una red es un sistema cooperativo entre bibliotecas, que están relacionadas entre sí bien por la materia (similitud entre sus fondos), bien por su proximidad geográfica o bien por otra razón, para compartir sus medios técnicos, sus recursos humanos o informativos dirigidos a la consecución de un mayor o mejor servicio.

    Un sistema es un conjunto de medios bibliotecarios capaz de prestar un servicio completo.

    Mientras que una red es una forma de cooperación que está relativamente institucionalizada, nos encontramos la existencia de otro tipo de cooperación entre bibliotecas, sin que éstas lleguen a constituirse en red.

    Cooperación bibliotecaria.

    Es un concepto más genérico que el de red de bibliotecas, ya que cuando existe una red de bibliotecas es necesario que exista una biblioteca central, mientras que en este caso de cooperación no presupone de manera necesaria la intervención de una biblioteca determinada con caracteres y funciones de biblioteca central. Ni siquiera esta cooperación presupone la existencia de una cierta jerarquía entre las bibliotecas. Sin embargo, es necesario resaltar que aunque la red de bibliotecas necesite siempre una cierta centralización, la cooperación acaba desembocando en una cierta coordinación, es decir, una biblioteca aglutina a las demás bibliotecas.

    Lo norma l es que esta coordinación termine dando como resultado que las bibliotecas que participan en la cooperación acaben sometiéndose a unas decisiones centralizadas, pero de una manera pactada.

    Un sistema de bibliotecas suele dar origen a una forma estable de cooperación con otros sistemas y por ello, también va a dar origen a un sistema de sistemas, llegando incluso a constituir un sistema interbibliotecario nacional, es decir, lo que se llama un NATIS (National Information System).

    Servicios nacionales de apoyo.

    Los servicios nacionales de apoyo pueden ser en cuanto a la estructura, es decir, la planificación; o en cuanto al funcionamiento, es decir, al personal, trabajo, suministro de los materiales, ...

    Estos servicios no siempre son de carácter estatal, a pesar de que es necesario reconocer que el Estado puede aportar mucha ayuda en este aspecto porque la simple cooperación no sería suficiente para alcanzar los completos servicios, tanto de infraestructura como de funcionamiento, o si pudiesen alcanzar estos servicios podrían resultar demasiado caros.

    Entre los servicios se encuentran:

    • Formación del personal.

    • Asesoramiento técnico.

    • Normalización

    • Publicaciones

    • Relaciones internacionales

    • Participación en programas internacionales.

    • Formación de colecciones nacionales

    • Elaboración de una bibliografía nacional completa

    • Elaboración de catálogos colectivos

    • Formación de bases de datos bibliográficas

    • Préstamo y canje interbibliotecario.

    Éstos son servicios que si no existiese un Servicio Nacional de Apoyo sería muy difícil conseguir simplemente con la cooperación bibliotecaria.

    REDES DE BIBLIOTECAS

    Las bibliotecas han respondido al fenómeno de la explosión de la información mediante una serie de sistemas de automatización de bibliotecas. Esta automatización permite el trabajo informatizado de distintas operaciones bibliotecarias como la adquisición de fondos, la catalogación, el control de las publicaciones periódicas, o el suministro de documentos, con todo el proceso de circulación de estos documentos, es decir, préstamo interno o interbibliotecario y devolución.

    Del mismo modo, la informatización facilita los servicios de búsqueda de la información, tanto local o próxima (dentro de la biblioteca) como externa (en otras bibliotecas).

    El paso siguiente a la automatización está constituido por las Redes de bibliotecas, que son una asociación de centros de información para realizar de modo cooperativo uno o varios procesos bibliotecarios.

    La existencia de redes de bibliotecas descansa sobre dos niveles diferenciados:

    • El nivel de las redes telemáticas, que implica una serie de servicios como el transporte, cuya disponibilidad ha crecido de una manera extraordinaria en esta última década gracias a Internet.

    • El nivel de las aplicaciones, que pueden ser genéricas pero sobre toso específicas. Por lo que respecta a las aplicaciones específicas, las bibliotecas gozan de una gran madurez sobre todo en entornos locales. Sin embargo, existen ciertos problemas a la hora de pensar en las redes de bibliotecas porque en algunos casos, existen diferencias en cuanto a los equipos, aplicaciones, formatos de los ficheros, o por lo que respecta a las interfaces de los usuarios, ya que el crecimiento de normalización ha sido menor que el crecimiento de las redes telemáticas. Todo este aumento de normalización que es deseable estará en la base de algo que se está viendo y que son las bibliotecas virtuales o electrónicas.

    Redes telemáticas.

    Están constituidas por líneas telemáticas que unen nodos, es decir, unen centros o estaciones.

    Tanto las líneas como los nodos constituyen la estructura física de los transportes y, sobre esta estructura física van a circular los datos y las aplicaciones de acuerdo con unos protocolos (normas).

    Aplicaciones.

    Hablando de aplicaciones específicas, los distintos grados de integración de estas aplicaciones entre bibliotecas que estén físicamente distantes y que sean distintas unas de otras, hará que existan redes de bibliotecas.

    PRINCIPALES REDES DE BIBLIOTECAS.

    La existencia de redes de bibliotecas está basada en la existencia de redes telemáticas y aplicaciones específicas. Como ese nivel de aplicación está menos normalizado, encontraremos distintos programas de automatización, a diferencia de las redes telemáticas propiamente que están mucho más normalizadas, fundamentalmente gracias a Internet.

    Si hablamos de diferentes programas de automatización de bibliotecas nos encontramos con más de veinte aplicaciones distintas. Por eso se plantea un problema a la hora del intercambio de la información o del uso o funcionamiento. Esta diferencia es lo que va a condicionar la creación de Redes de Bibliotecas. Por ello, han surgido dos modelos, que con una serie de variantes intermedias, encontramos actualmente en las redes de bibliotecas:

    • El modelo centralizado, que cuenta con sistemas llamados propietarios que solventan posibles incompatibilidades utilizando un fichero centralizado y los mismos programas corriendo sobre los mismos ordenadores.

    • El modelo distribuido, con sistemas abiertos que intentan evitar el fichero centralizado y utilizan aplicaciones distintas corriendo sobre ordenadores diferentes. Pero en este caso, habrá de utilizarse una serie de formatos comunes para poder intercambiar información entre procesos bibliotecarios normalizados. Estos procesos normalmente son la catalogación, la información, el suministro documental (préstamo y reproducción) y la adquisición.

    Estas normas que se aceptan son normas ISO para aplicaciones, que vienen teniendo gran aceptación y están en fase de perfeccionamiento por medio de varios proyectos. Estos proyectos persiguen: asegurar el intercambio de información entre sistemas distintos y abiertos y que este intercambio pueda realizarse de forma transparente desde cada una de las aplicaciones de informatización de bibliotecas que estén presentes en una red. Estas normas ISO están presentes en los distintos procesos bibliotecarios: la catalogación mediante formato MARC; el proceso de consulta e información, que también se está aproximando al formato MARC; el suministro documental, especialmente a lo que se refiere al préstamo interbibliotecario, y que anteriormente lo normal era que se hiciese mediante fotocopias se está viendo sustituido por el fax o por distintas aplicaciones de Internet; el proceso de adquisición de fondos mediante telemática... Al mismo tiempo, todas estas normalizaciones van a permitir la adquisición, no sólo individual sino también colectiva en el sentido de cooperativa. Del mismo modo, las aplicaciones telemáticas facilitan no solo la automatización de estos procesos, sino también la combinación de todos ellos.

    Existe una gran cantidad de redes bibliotecarias en todo el mundo. Podemos observarlo simplemente consultando Internet o consultando la bibliografía en concreto.

    A nivel internacional, las más importantes son:

    • OCLC (Online Computer Library Center):

    Se funda en 1967 para la catalogación cooperativa por medio centenar de bibliotecas del estado americano de Ohio. Actualmente, con el paso del tiempo se ha convertido en una gran organización que se autofinancia, y está constituida por más de 19.000 instituciones de todo el mundo en más de 60 países.

    Su servicio más conocido es el de catalogación compartida, con registros bibliográficos en formato MARC.

    Sigue el modelo centralizado y, en este momento, los intercambios de registros o las peticiones, tanto de información como de documentos, se hace a través de Internet, aunque también ea través de otras redes telemáticas.

    Edita un CD- Rom para aquellas bibliotecas que no posean una conexión telemática estable.

    • RLG (Research Libraries Group) y RLIN (Research Libraries Information Network).

    Se funda en el año 1974 por parte de tres universidades estadounidenses: Harvard, Yale y Columbia, y la biblioteca pública de New York.

    Se trata de un organización de carácter no lucrativo de universidades, archivos, museos y otras instituciones de carácter cultural.

    Actualmente está constituida por más de 140 miembros y de más de 1000 organizaciones y personas que utilizan el RLIN, que es su producto más conocido.

    Entre sus objetivos se encuentra el desarrollo y ejecución de actuaciones cooperativas para la adquisición, conservación y extensión de fondos bibliográficos, tanto de bibliotecas como de museos o de archivos. Para conseguir este objetivo colabora con otras redes como la OCLC o la PICA.

    Con lo que respecta al RLIN, centraliza el catálogo colectivo en formato

    MARC de todos los miembros del grupo, facilitando y proporcionando tantos servicios como información o como acceso a las distintas instituciones, ya sean o no miembros del grupo.

    Edita también un CD- Rom y actualmente está intensificado el uso en Internet.

    • PICA (Profetfor Integnated Catalogue Automation) (Proyecto para catálogo integrado automatizado).

    Se funda en 1969 por cinco bibliotecas universitarias y la biblioteca real de la Haya, para cooperar en la automatización de bibliotecas.

    Es también una institución no lucrativa, y a ella se han ido adhiriendo más de 100 bibliotecas científicas universitarias y públicas tanto de Holanda como de otros países.

    Posee un catálogo centralizado que se encuentra en la Haya, y se alimenta de registros procedentes de la OCLC o las bibliografías nacionales.

    Sigue el modelo centralizado, aunque utiliza sistemas abiertos y no propietarios. También usa el programa ARIEL que utilizan otros grupos como el RLG, para el suministro documental de reproducción a través de Internet.

    Esta red organiza un programa cooperativo de adquisición y en él participa junto con otras bibliotecas europeas, como la Biblioteca Nacional Española. Participan en un proyecto que se llama EDILIBE II.

    • PANCATALOGUE.

    Esta red es el catálogo por equipo de las bibliotecas universitarias francesas. Se inició en 1967 por parte de la Dirección de Bibliotecas, Museos e Información científica y técnica francesa.

    En torno a esta red se articulan tanto la información bibliográfica como el suministro documental mediante un préstamo bibliotecario tradicional.

    El PANCATALOGUE, desde sus orígenes, se nutre de registros procedentes de la red OCLC como la Biblioteca Nacional Opale (de la Biblioteca Nacional de París) o de SIBIL France (programa de base de datos que se encuentra en Montpellier).

    En cuanto al programa y plataformas utilizadas es el DOBIS/LIBIS sobre IBM. Por ello, el catálogo universitario francés se conoce como DOBIS/PANCATALOGUE.

    Es también un modelo centralizado pareo permite a los miembros utilizar tanto plataformas como programas abiertos, y permite también el acceso a Internet y a Minitel.

    Entre las redes más importantes españolas destacan:

    • Red de Bibliotecas del Consejo Superior de investigaciones científicas (CSIC).

    Aunque el Consejo se funda en 1940, la informatización de su red de bibliotecas

    tiene su origen hacia 1980. El Consejo es organismo autónomo encuadrado dentro del Ministerio de Educación y Ciencia. Está organizado en más de 90 centros repartidos por toda España (En Galicia, está el Instituto de Estudios Gallegos).

    La red del Consejo es muy interesante porque gestiona REDIRIS, que es la red académica telemática española, y ARTIX, que es otra red telemática vía de transporte.

    Esta red de bibliotecas se crea siguiendo un modelo distribuido, y cada una de las bibliotecas depende de nodos que están situados en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia y Vigo. Sin embargo, el Catálogo Colectivo Global de las bibliotecas se encuentra en Madrid.

    Los registros se van incorporando por unos programas a modo de filtro que eliminan los duplicados.

    Esta red utiliza el programa ALEPH, que desarrolló la universidad de Jerusalén. No utiliza el programa MARC, pero tiene una ventaja, ya que puede utilizar alfabetos no latinos. Sien embargo, permite tanto la consulta como el paso entre catálogos, así como el suministro documental. Y hace un uso extensivo de Internet.

    El catálogo del Consejo, así como las bases de datos del CINDOC, se encuentran disponibles también en CD- Rom, y el suministro documental se realiza de modo tradicional, es decir, mediante el envío de ejemplares originales por fax, fotocopias, etc.

    En el CINDOC, en cambio, hay una extensión ARIEL.

    - RUEDO.

    Se constituye en 1990, aunque se realizaron unos trabajos previos durante un año, en la universidad. Actualmente forman parte de RUEDO más de una decena de universidades.

    Utilizan el programa DOBIS-LIBIS sobre IBM. El catálogo colectivo es centralizado y se encuentra en la Universidad de Oviedo. Sus registros están en MARC (DOBISMARC), y proceden de todas las bibliotecas universitarias que forman parte de la red que se van formando en el catálogo central y en él se eliminan los duplicados.

    Permite el intercambio en registros MARC a través de la REDIRIS ARTIX en tiempo real. También permite realizar consultas interactivas, correo electrónico, préstamo interbibliotecario y, desde sus comienzos, tiene como objetivo integrarseen redes de carácter internacional.

    Como el DOBISMARC presentaba algunas incompatibilidades con otros MARC, se superó mediante el intercambio y reconversión. Estos intercambios los hace también con otro tipo de catálogos que no sean DOBIS como la REBIUM (Red de Bibliotecas Universitarias), porque existen algunas bibliotecas universitarias que forman parte tanto de REBIUM como de RUEDO.

    - REBIUM. (red de bibliotecas universitarias).

    Se crea en 1990 por parte de nueve bibliotecas universitarias españolas a la que se han ido adhiriendo otras. Su objetivo primario es crear un catálogo colectivo y llevar a cabo una serie de tareas cooperativas.

    Está próximo a un modelo centralizado sobre programas y plataformas abiertas.

    No exige la utilización de ningún programa concreto, lo único que exige es que puedan catalogarse en MARC. Ésta es la razón por la que pueden pertenecer a REBIUM otras bibliotecas de RUEDO o de DOBIS. Existen también otros asociados que son aquellos que no pueden proporcionar registros porque no cuentan con medios adecuados para ello.

    En cuanto al Catálogo Colectivo, tanto de monografías como de publicaciones periódicas, está centralizado en la Universidad de Barcelona. Lo difunde y comercializa en CD- Rom. Este catálogo pretende ser un núcleo de consulta bibliotecaria y de préstamo. Para ello, trata de alcanzar la mayor normalización tanto en el funcionamiento como en los procedimientos.

    El suministro documental se lleva a cabo de manera tradicional, préstamo o reproducción.

    La bibliotecas que forman parte de ésta, también pueden acceder a REDIRIS, ARTIX, etc. al menos en general. Y también todas pueden favorecerse del transporte telemático gratuito entre sus aplicaciones de automatización de bibliotecas.

    - DOCUMAT.

    Se trata de la red bibliotecaria especializada en matemáticas. Se crea en 1988 y forman parte de ella varias bibliotecas universitarias, varias bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas e, incluso, algunas bibliotecas de centros e instituciones españolas de I+D (Investigación y Desarrollo).

    Sus objetivos son la elaboración de un catálogo colectivo de las revistas y publicaciones periódicas de matemáticas existentes en la red, así como la adquisición cooperativa de nuevos títulos. También intentan favorecer el suministro de documentos en las mejores condiciones de rapidez y economía.

    También la elaboración de boletines de resúmenes, de sumarios y, en general, cualquier cosa que pueda facilitar la difusión de la información en matemáticas.

    Tiene acceso a REDIRIS, ARTIX, Internet, a no ser que alguna biblioteca de algún centro no esté integrada en la red a la que pertenece.

    Existen otras redes de bibliotecas universitarias españolas. Entre los programas más extendidos que no son DOBIS/LIBIS o ALEPH, tenemos el LIBERTAS y el VTLS.

    El fabricante de LIBERTAS permite el acceso a gran cantidad de registros MARC, y así permite captar registros en este formato. Las bibliotecas universitarias que están adscritas a este programa pueden disponer del transporte telemático a través de la REDIRIS. Con ello, a pesar de que la red LIBERTAS no está constituida del todo, como muchas bibliotecas poseen este programa, tienen la posibilidad de realizar tareas cooperativas como la catalogación compartida.

    Tampoco podemos hablar de red institucionalizada del VTLS. Este programa está instalado sobre todo en bibliotecas universitarias catalanas. ES el programa de la Biblioteca universitaria de A Coruña.

    Estas bibliotecas han tenido una serie de reuniones con vistas a alcanzar cooperación en distintos campos y , sobre todo, la catalogación compartida.

    En cuanto su situación telemática, comparten los sistemas de las otras redes, Internet mediante Red Iris Artix.

    SISTEMAS DE BIBLIOTECAS.

    La biblioteca no es únicamente aquel lugar donde se guardan los libros. El concepto actual de biblioteca es como un conjunto de servicios. Por eso, la IFLA ha ido acuñando una serie de términos que complementan a la palabra y concepto de biblioteca, de modo que sea efectivamente algo más que un edificio. Estos términos son los siguientes:

    • Punto de servicio: La biblioteca es cualquier lugar con un servicio bibliotecario desde el cual el usuario puede tener acceso a los servicios de la biblioteca. Puede ser, por ejemplo, un bibliobus, una biblioteca sucursal, una biblioteca de hospital, etc.

    • Unidad administrativa: Es una biblioteca o conjunto de bibliotecas con una decisión y una capacidad de administración y de decisión. La unidad administrativa puede tratarse de un gran sistema bibliotecario o de una simple biblioteca municipal. Según la IFLA, el número de habitantes necesarios para que merezca la pena tener una unidad administrativa es de 3000, porque ésta tiene que prestar un servicio bibliotecario completo, es decir, el préstamo, sala de lectura, atención al público adulto e infantil, poseer publicaciones periódicas, medios audiovisuales y contar con personal cualificado.

    • Sistema de bibliotecas: Es un conjunto de instituciones bibliotecarias o de medios bibliotecarios capaces de prestar servicio bibliotecario completo.

    De acuerdo con la IFLA, una biblioteca debe plantearse el formarse o constituirse en sistema cuando posee usuarios a más de un kilómetro y medio de distancia, teniendo en cuenta que no lo hará como norma a no ser que tenga 150.000 posibles usuarios a los que poder servir.

    Las bibliotecas universitarias, aunque en su origen poseen un carácter unitario, muy difícilmente pueden organizarse de otra manera que no sea una sistema.

    Las bibliotecas nacionales, por la variedad de funciones que tienen encomendadas y por las distintas secciones y departamentos con los que cuentan, incluso de distintos edificios, deben también funcionar como sistemas. Estos sistemas van a tener unas características especiales, y van a ser las cabeceras del sistema.

    Un sistema de bibliotecas públicas debe contar con una dirección y una administración centrales, que planifiquen y lleven a cabo la gestión administrativa y económica. También necesitan una central de trabajos bibliotecarios donde lleven a cabo las tareas bibliotecarias propiamente dichas (Adquisición, procesamiento técnico, conservación, restauración e incluso relaciones públicas y extensión bibliotecaria).

    La biblioteca central será la que ofrezca los servicios bibliotecarios completos mientras que las bibliotecas sucursales proporcionarán servicios elementales o básicos.

    Los sistemas de bibliotecas pueden tener distinto carácter de acuerdo con su amplitud y extensión:

    • Locales y urbanos

    • Comarcales

    • Provinciales

    • Regionales

    • Nacionales

    Los sistemas de bibliotecas locales y urbanos son aquellos que actúan sobre una ciudad y sus barrios periféricos. Como de cuerdo con las normas de la IFLA el número de habitantes no ha de ser menor de los 15.000, si la población es menor podrá integrarse en un sistema comarcal e incluso provincial.

    También se dice que un sistema que haya de servir a más de 750.000 habitantes ya no resulta eficaz.

    Aquellos grupos de habitantes de más de un millón de habitantes deberán crear más de un sistema urbano, y los integrarán en lo que se denomina sistema metropolitano.

    En España, no habían existido verdaderos sistemas bibliotecarios. Hubo en Cataluña algo parecido porque contaban con un grupo de bibliotecas y una biblioteca central (La Biblioteca de Cataluña), pero no existía una biblioteca central de trabajos técnicos.

    También algo semejante existió con las bibliotecas populares, pero no constituyeron un verdadero sistema porque carecían de biblioteca central.

    En cuanto al resto de las bibliotecas públicas españolas, o bien funcionaban al margen de cualquier sistema o bien estaban integradas en el servicio nacional de lectura, todo ello antes de pasar a los sistemas autonómicos. De hecho, la nueva legislación bibliotecaria proporciona el marco para que puedan existir verdaderos sistemas bibliotecarios.

    SISTEMAS BIBLIOTECARIOS ESPAÑOLES.

    La legislación española de bibliotecas ha ido sufriendo grandes transformaciones con la consolidación del llamado Estado de las Autonomías. La legislación se ha ido renovando e incluso reduciendo. Además, se han ido estableciendo una serie de Decretos por los cuales se transferían una serie de competencias a las Comunidades Autónomas. Además, las mismas Comunidades han ido dictando medidas legislativas propias para bibliotecas y también se han ido firmando una serie de convenios de colaboración y de cooperación entre la Administración central y las autonómicas.

    En cuanto al origen de la organización bibliotecaria española podemos remontarnos a 1835 con la desamortización de Mendizábal que motivó, dos años más tarde, la creación de las comisiones científicas y artísticas para inventariar todos aquellos bienes de carácter histórico que quedaban en desamparo y para crear archivos y bibliotecas que los albergasen y, unos años más tarde (1856), la creación del cuerpo de profesionales que los atendiesen.

    En 1858 se crea de manera formal la organización bibliotecaria española. Del año 1901 es el Reglamento de Bibliotecas Públicas del Estado, y estuvo en vigor hasta 1989-1990. Después fueron muy importantes los movimientos que hubo durante la época de la República y la creación de las bibliotecas populares y su fomento (1931-1939).

    A finalización de la Guerra Civil en 1939 se crea la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, y también el Servicio Nacional de Lectura.

    ORGANIZACIÓN BIBLIOTECARIA ACTUAL.

    Con respecto al actual sistema bibliotecario español, la organización administrativa de las bibliotecas en España va a depender necesariamente de la estructura político-administrativa del país. En este caso, en España hasta la época de la Constitución, el Sistema Bibliotecario era centralizado. La Constitución Española de 1978 va a suponer una modificación en cuanto a la organización bibliotecaria, de centralizada a descentralizada.

    Habrá que distinguir entre una organización estatal y otra autonómica, y el punto de partida se encuentra en los artículos 148 y 149 de La Constitución.

    El artículo 148 dice que las Comunidades Autónomas podrán asumir competencias en materias de museos, bibliotecas y conservatorios de música.

    El artículo 149 dice que el Estado tiene competencia exclusiva en defensa del patrimonio cultural español contra exportación y expoliación y sobre museos, bibliotecas y archivos de titularidad estatal, sin perjuicio de su gestión por parte de las Comunidades Autónomas.

    Junto a estos artículos hay que acudir también a los distintos Estatutos de Autonomía y a los convenios de transferencia de competencias.

    Los Estatutos de Autonomías van a ser las normas que señales y determinen qué competencias va a asumir una Autonomía y como las asume.

    Como consecuencia de estos Estatutos y Convenios, las Comunidades Autónomas han podido ejercer sus facultades que asumían, no solamente para gestionar, sino también para poder dictar normas de distinto rango acerca de la organización bibliotecaria en su propia Autonomía.

    • La organización estatal.

    La Ley de Patrimonio Histórico Español establece que el Sistema español de bibliotecas estará constituido por las bibliotecas así como por los servicios de carácter térmico o docente relacionado con las mismas.

    El Sistema va a estar desarrollado por el Decreto 582/89, por el cual se aprueba el Reglamento de Bibliotecas Públicas del Estado y del Sistema Español de Bibliotecas. El Sistema Español de Bibliotecas queda configurado como instrumento esencial de cooperación bibliotecaria y está integrado por la Biblioteca Nacional como cabecera del sistema, las bibliotecas públicas del Estado, las redes o sistemas de bibliotecas de instituciones públicas o privadas, o las bibliotecas de excepcional interés que se incorporen al sistema bibliotecario español mediante convenio con el Ministerio de Cultura.

    Se crea el Consejo regulador de Bibliotecas que se concibe como órgano colegiado de participación del conjunto de las bibliotecas integradas en el sistema.

    La organización estatal, a través de l Ministerio de Cultura, será la que se encargue del desarrollo de las competencias relativas a las bibliotecas, y dentro del Ministerio, el órgano competente será la Dirección general del Libro, Archivos y Bibliotecas.

    • La organización autonómica.

    Existen tres etapas dentro de la organización autonómica.

    • 1ª etapa: Preautonómica.

    Es la etapa previa a la constitución de las Comunidades Autónomas, en la que tuvo

    lugar un amplio proceso de traspaso de competencias desde el Estado a los entes preautonómicos.

    Este traspaso se extendió, en materia de bibliotecas, a la transferencia de las funciones relativas al Centro Nacional de Lectura, y en particular, aquellas funciones relativas a informar los expedientes de creación de nuevas bibliotecas o la ampliación de sus servicios. Se traspasó también la transferencia de aquellas funciones relativas al tesoro bibliográfico, de manera que aquellas funciones que no transferían que al menos existiese un acuerdo de estrecha colaboración.

    En algunas transferencias a ciertos entes autonómicos se incluía, además, la gestión de determinadas bibliotecas, tanto públicas como provinciales, existentes en el territorio de la región.

    • 2ª etapa: autonómica

    Es la etapa en la que se elaboran los Estatutos de Autonomía, y las Comunidades Autónomas van asumiendo competencias exclusivas en materia de bibliotecas que no sean de titularidad estatal.

    Esta etapa se caracteriza por:

  • La incorporación al proceso de transferencias de aquellas Comunidades Autónomas que no lo habían hecho en la fase preautonómica.

  • La consolidación de aquellas transferencias que se habían llevado a cabo en la etapa preautonómica (por ejemplo Galicia).

  • La ampliación de aquellas transferencias que se habían efectuado en la fase preautonómica, teniendo en cuenta que serán competencias exclusivas de las Comunidades Autónomas todas las funciones sobre el tesoro bibliográfico y sobre las bibliotecas de interés para la Comunidad Autónoma que no sean de titularidad estatal.

  • Se podrán establecer convenios entre la Comunidad Autónoma correspondiente y la Administración Central del Estado en aquellos casos que sea necesario y siempre con la idea de cooperar y de trabajar conjuntamente. Por su parte, serán competencias del Estado las referidas a bibliotecas estatales de acuerdo con el convenio entre las Comunidades Autónomas y la Administración central, teniendo en cuenta que la Administración central tendrá competencias sobre la actuación subsidiaria cuando no la ejercite la Comunidad Autónoma.

    • 3ª etapa: de legislación autonómica.

    De acuerdo con las dos etapas anteriores, las distintas Comunidades Autónomas han dictado toda una serie de normas en el desarrollo de las competencias que habían ido asumiendo. En el caso de Galicia, la ley 14/89 (Ley de Bibliotecas) organizó el sistema bibliotecario de Galicia, que se constituye de:

  • Los Servicios Bibliotecarios dependientes de la Consellería de Cultura y Deportes.

  • El Consello de Bibliotecas, que es el órgano consultivo y asesor.

  • Los Centros Territoriales de Bibliotecas, que son los órganos de orientación y coordinación del funcionamiento de la Red bibliotecaria de Galicia.

  • El Centro Superior Bibliográfico de Galicia, cuyas funciones son la recogida, conservación y difusión del Patrimonio Bibliográfico de Galicia, para lo cual recibe el depósito legal.

  • El 20 de Enero de 1995 la Xunta de Galicia aprobó un decreto de la Consellería de Cultura por el que se regula la Red de Bibliotecas de Galicia. Este Decreto clasifica en tres categorías los centros bibliotecarios:

  • Fijos

  • Comprenden el Centro Superior Bibliográfico de Galicia, las bibliotecas públicas dependientes de la Consellería, las bibliotecas dependientes de los Ayuntamientos incluyendo las comarcales, las bibliotecas cabeceras de la Red urbana o municipal, las bibliotecas públicas municipales y sus agencias de lectura, las bibliotecas concertadas de titularidad privada, las bibliotecas públicas no dependientes de las Consellerías o Ayuntamientos, y las bibliotecas especiales por estar dirigidas a usuarios con particulares dificultades, así como las bibliotecas concertadas de singular importancia para Galicia.

    La cabecera será el Centro Superior Bibliográfico de Galicia concebido como núcleo central de la información bibliográfica, automatización, normalización de procesos técnicos, asesoría y formación profesional. El Centro asumirá la dirección de los procesos de catalogación, de gestión del tesoro bibliográfico, restauración y conservación, información, asesoría técnica e informatización de la red. Realiza un poco las funciones de Biblioteca Nacional para Galicia.

  • Nodales.

  • Van a depender de las cabeceras de la red. Pertenecen a esta categoría las antiguas bibliotecas provinciales, es decir, las bibliotecas públicas de las cuatro provincias, así como aquellas bibliotecas que en su momento pueda decidirlo la Consellería.

    Actuarán como cabeceras provinciales y recibirán en depósito legal aquellos materiales producidos en su demarcación.

    El resto de los servicios bibliotecarios que se integren en la red deberán sus sistemas informáticos a los sistemas de la Consellería, con el fin de optimizar el intercambio de datos o de cualquier otro servicio.

  • No integrados.

  • Por este Decreto se crea el Registro de bibliotecas de Galicia, que dependerá de la Dirección General de Cultura y en donde se inscribirán todas aquellas bibliotecas que estén interesadas en formar parte de la red y del sistema bibliotecario de Galicia.

    Organización y administración de bibliotecas. Tema 5.

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