Oraciones Compuestas

Definición. Tipos. Ejemplos con poemas

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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Índice

  • Introducción Pág. 3

  • Tipos de oraciones compuestas Pág. 3

  • Ejemplos de oraciones compuestas Pág. 4

    • Yuxtapuestas Pág. 4

    • Coordinadas:

      • Copulativa Pág. 4

      • Adversativa Pág. 4

      • Disyuntiva Pág. 4

    • Subordinadas:

      • Sustantivas:

        • De sujeto Pág. 4

        • De objeto directo Pág. 5

        • De objeto indirecto Pág. 5

        • De complemento de régimen Pág. 5

        • De complemento agente Pág. 5

      • Adjetivas:

        • Explicativa Pág. 5

        • Especificativa Pág. 6

      • Adverbiales:

        • Propias:

          • De lugar Pág. 6

          • De tiempo Pág. 6

          • De modo Pág. 6

        • Impropias:

          • Condicional Pág. 6

          • Concesiva Pág. 6

          • Causal Pág. 6

          • Final Pág. 7

          • Comparativa Pág. 7

          • Consecutiva Pág. 7

Introducción

Son oraciones compuestas aquellas que están compuestas por dos o más verbos y, por tanto, dos o más predicados.

Tipos de oraciones compuestas

Hay distintos tipos de oraciones compuestas:

  • Yuxtaposición

  • Coordinación

    • Copulativas

    • Adversativas

    • Disyuntivas

  • Subordinación

    • Sustantivas

      • De sujeto

      • De objeto directo

      • De objeto indirecto

      • De complemento de régimen

      • De complemento agente

    • Adjetivas

      • Explicativas

      • Especificativas

    • Adversativas

      • Propias

        • De lugar

        • De tiempo

        • De modo

      • Impropias

        • Condicionales

        • Concesivas

        • Causales

        • Finales

        • Comparativas

        • Consecutivas

Ejemplos de oraciones compuestas

A continuación, los ejemplos de oraciones compuestas, dependiendo del tipo al que pertenezcan:

Yuxtaposición

Se apretó la corbata,

el corazón,

sorbió un café desvanecido y turbio,

explicó sus proyectos

para hoy,

sus sueños para ayer y sus deseos

para nunca jamás.

“El adiós”, de José Ángel Valente, escritor de la Generación de los cincuenta.

Coordinada copulativa

Yo atrueno en el torrente,

y silbo en la centella

y ciego en el relámpago

y rujo en la tormenta.

“Rima V”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Coordinada adversativa

Sé que en su corazón, nido de sierpes,

no hay una fibra que al amor responda;

que es una estatua inanimada…; pero…

¡es tan hermosa!

“Rima ILIX”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Coordinada disyuntiva

Yo hago amable el reposo,

grato, halagüeño,

o alejo de los seres

el dulce sueño,

todo a mi poderío

rinde homenaje;

todo a mi corona

dan vasallaje.

“Rima XC”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada sustantiva de sujeto

¡No sé; pero hay algo

que explicar no puedo,

que al par nos infunde

repugnancia y duelo,

a dejar tan tristes,

tan solos los muertos!

“Rima LXXIII”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada sustantiva de objeto directo

Yo sé que hay fuegos faustos que en la noche

llevan al caminante a perecer:

yo me siento arrastrado por mis ojos

pero a donde me arrastran, no lo sé.

“Rima XIV”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada sustantiva de objeto indirecto

Y aprende que la vida tiene un precio

que no puedes pagar continuamente.

Y aprende dignidad en tu derrota

agradeciendo a quien te quiso

el regalo fugaz de su hermosura.

“Advertencia”, de Felipe Benítez Reyes, escritor de la lírica actual.

Subordinada sustantiva de complemento de régimen

Memorias y deseos

de cosas que no existen;

accesos de alegría

impulsos de llorar;

actividad nerviosas

que no halla en qué emplearse;

sin rienda que lo guíe

caballo volador.

“Rima III”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada sustantiva de complemento agente

¿Qué fe te guarda el vano,

por quién tu no guardaste la debida

a tu bien soberano,

por quien mal proveída

perdiste de tu seno la querida

prenda, por quien velaste,

por quien ardiste en celos, por quien uno

el cielo fatigaste

con gemido inoportuno.

“Oda Vi”, de Fray Luis de León, escritor de la segunda fase del Renacimiento español.

Subordinada adjetiva explicativa

Yo en bosque de corales,

que alfombran blancas perlas,

persigo en el océano

las náyades ligeras.

“Rima V”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adjetiva especificativa

Como la brisa que la sangre orea

sobre el oscuro campo de batalla,

cargada de perfumes y armonías

en el silencio de la noche vaga.

“Rima VI”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial propia de lugar

Cuando me lo contaron sentí el frío

de una hoja de acero en las entrañas,

me apoyé contra el muro, y un instante

la conciencia perdí de donde estaba.

“Rima XLII”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial propia de tiempo

Yo sé cuando tú sueñas,

y lo que en sueños ves;

como en un libro puedo lo que callas

en tu frente leer.

“Rima LVII”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial propia de modo

Como enjambre de abejas irritadas,

de un oscuro rincón de la memoria

salen a perseguirnos los recuerdos

de las pasadas horas.

“Rima LXIII”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia condicional

En las noches de invierno, si un medroso

por la desierta plaza

se atrevía a cruzar, al divisarme,

el paso aceleraba.

“Rima LXX”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia concesiva

Como se arranca el hierro de una herida

su amor de las entrañas me arranqué,

aunque sentí al hacerlo que la vida

me arrancaba con él.

“Rima LX”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia causal

Sobre el corazón la mano

me he puesto porque no suene

su latido y en la noche

turbe la calma solemne.

“Rima XXVII”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia final

Mi vida es un erial,

flor que toco se deshoja;

que en mi camino fatal

alguien va sembrando el mal

para que yo lo recoja.

“Rima LXXIX”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia comparativa

¿Qué es estúpida?... ¡Bah!, mientras, callando

guarde oscuro el enigma,

siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla

más que lo que cualquiera otra me diga.

“Rima XXXIV”, de Gustavo Adolfo Bécquer, escritor del Romanticismo.

Subordinada adverbial impropia consecutiva

Del infinito mar viene su asombro

lo escucho como un salmo y pese a todo

tan convencido estoy de que no existes

que te guardo en mi sueño para luego.

“Sirena”, de Mario Benedetti, escritor de la Generación del 45.

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