Oposición al Franquismo

Historia de España contemporánea siglo XX. Dictadura franquista. Régimen General Franco. Grupos opositores. Carrero Blanco. Censura

  • Enviado por: Lucas López
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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COMENTARIO DE TEXTO

LA OPOSICIÓN AL FRANQUISMO

CLASIFICACIÓN

Es un documento testimonial de carácter político en el que los asistentes españoles a un congreso convocado en Munich los días 5 a 8 de julio de 1962, instaban al gobierno de Franco a tomar medidas que democratizaran el país.

ANÁLISIS

Los españoles asistentes al Congreso de Munich instan el régimen de Franco a cumplir los siguientes requisitos:

1_) La implantación de instituciones democráticas y representativas.

2_) Las garantías de todos los derechos de la persona (de expresión, de culto, de inviolabilidad de domicilio, etc.).

3_) Las libertades sindicales y la defensa de los trabajadores.

4_) La libertad de expresión con la formación de partidos políticos y los derechos de la oposición.

5_) Reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades españolas (autonomías).

Definición de conceptos:

- Contubernio: cohabitación ilícita. Es una palabra que viene del Derecho romano, la unión llamada contubernal, que era la unión entre una persona libre y otra esclava.

COMENTARIO

Los profundos cambios socio-económicos que se produjeron en España durante el franquismo no fueron acompa_ados de transformaciones políticas. La estructura política era incapaz de resolver la alta conflictividad: surgió un sindicalismo ajeno al oficial (CC.OO.) y aumentó la conflictividad laboral. La agitación estudiantil reclamaba cambios democráticos y los nacionalismos despertaron, surgiendo ETA. La Iglesia se distanció del régimen.

El gesto más importante de la oposición política fue el “Contubernio de Munich”, al cual pertenece el texto. Fue un comunicado que dieron los asistentes españoles a un congreso entre los días 5 y 8 de junio de 1962 en aquella ciudad. En el mismo, instaban al gobierno de Franco a tomar medidas para la democratización del país. Franco reaccionó enérgicamente, suspendiendo el artículo 14 del Fuero de los Españoles, que se refería a la libertad de residencia.

Ante estos conflictos, el régimen franquista adoptó medidas represivas. Aunque no fue capaz de superarlos, aprendió a convivir con ellos y mantenerse firme, al contar con respaldo social.


Para atenuar la imagen autoritaria del régimen, con el fin de perpetuarlo, se tomaron tímidas medidas, que contemplaban la existencia de un jefe de Gobierno distinto del jefe de Estado. En 1966 se aprobó la Ley Orgánica del Estado, especie de constitución que aseguraba el carácter legislativo de las Cortes. En ese año, Manuel Fraga Iribarne sacaba adelante la Ley de Prensa, que atenuaba los rigores de la censura. En 1969, Franco decidió nombrar al príncipe Juan Carlos de Borbón sucesor a título de rey.

Pero en ese mismo año estallaría una crisis gubernamental provocada por el “asunto Matesa”, empresa que realizó un fraude financiero. La trascendencia pública del asunto se usó con fines políticos, desembocando en la constitución del gobierno “monocolor”, comandado por Luis Carrero Blanco y Laureano López Rodó. Los intentos de liberalización política murieron por temores, dudas y precauciones.

Al terminar la guerra civil marcharon al exilio más de 350.000 españoles, quedando en Francia, la Unión Soviética, Méjico o Argentina.

Se mantuvo un gobierno republicano en el exilio, pero personalidades importantes como Indalecio Prieto, intentaron, entre 1947 y 1950, un acercamiento a los monárquicos prescindiendo de la ortodoxia republicana.

Un importante sector monárquico se agrupó en torno a don Juan de Borbón, heredero de Alfonso XIII y rey de derecho en el exilio. Afincado en Portugal, siguió de cerca los avatares de la España de Franco, cuidó de la educación del príncipe Juan Carlos en España y no renunció a sus derechos a la Corona. Don Juan supo unir el proyecto monárquico a la izquierda republicana, haciendo posible así una transición política pacífica, y supo sacrificarse y renunciar a sus derechos dinásticos en favor de su hijo.

De todos los partidos democráticos en el exilio, el más activo fue el Partido Comunista de España (PCE). Propugnó en un principio la oposición armada al franquismo y, más tarde, alentó la penetración de 10.000 guerrilleros, los “maquis”, en territorio español. El intento fracasó por la falta de apoyo popular y por la dura represión de Franco. En los años cincuenta, la oposición comunista propició movimientos huelguísticos.

En 1973, el almirante Luis Carrero Blanco fue nombrado presidente del Gobierno, pero fue asesinado ese mismo año por ETA. Su muerte significó un duro golpe para el régimen. Le sucedió Carlos Arias Navarro, que inicia una tímida apertura, durante la que se intenta reanudar la legalización de las asociaciones políticas, procurando dar la imagen de un cierto pluralismo político, pero no resultó.

En junio de 1974 se constituyó la Junta Democrática con la influencia del Partido Comunista y, en 1975, la Plataforma de Convergencia Democrática. En este año se quiso frenar una oleada de terrorismo con la publicación de la Ley Antiterrorista y una severa represión, que puso en contra del régimen a la opinión internacional. La situación de protesta se generalizó y las manifestaciones y las huelgas se sucedieron.

El 20 de noviembre de 1975 morían Franco y el régimen por él creado. Dos días más tarde, don Juan Carlos I era coronado rey de España.


Mientras tanto, la oposición al régimen se había fortalecido.

- Desde la legalidad: en el campo de la democracia cristiana, Joaquín Ruiz Giménez desarrolló una dura crítica política. Y, además, desde posiciones conservadoras, surgieron grupos que abogaron por una democratización del país.

La Iglesia, dirigida por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, se alejaba del régimen.

- Desde la clandestinidad: sobre todos destacó el Partido Comunista por su eficacia y mejor organización. Dirigido por Santiago Carrillo, logró crear un poderoso sindicato: Comisiones Obreras (CC.OO.).

En el PSOE, los sectores del interior del país lograron hacerse con el control del partido en el Congreso de Suresnes, donde destacó el grupo “sevillano” encabezado por Felipe González y Alfonso Guerra.

Los partidos nacionalistas catalanes y vascos empezaron a obrar desde la clandestinidad y ETA cobró una gran relevancia.

En la extrema izquierda surgieron pequeños grupos terroristas, como el FRAP y el GRAPO.