Opinión pública

Ciencias sociales. Sociedad liberal y de masas. Prensa. Sistemas de propaganda. Encuestas y sondeos. Fuentes de manipulación e influencia

  • Enviado por: Carmen Vicent Ramis
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 22 páginas
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LAS ENCUESTAS Y LOS SONDEOS DE OPINION PUBLICA COMO MANIFESTACION LEGITIMA DE LA OPINION PUBLICA.

INTRODUCCIÓN:

Los temas tratados en sociología de la opinión publica, me parecen todos ellos muy importantes e interesantes. En importante, definir y enmarcar el concepto de opinión pública dentro de un marco teórico, así, como también lo es tener en cuenta la dimensión societal de dicho concepto. Igualmente de importante es describir las distintas formas de expresión de la opinión publica, a lo largo de la historia destacando aquellas formas de expresión de la opinión publica mas características de cada tipo de sociedad.

De todos los temas estudiados, el que más me interesa es la expresión la opinión publica a través de las encuestas y los sondeos de opinión publica. Me interesa por la importancia que están adquiriendo en nuestra sociedad actual, donde parece que todo es medible a través de los sondeos y encuestas. Me interesan también como científico social, es decir como socióloga, ya que una de las técnicas mas empleadas por los sociólogos, a la hora de realizar sus investigaciones sobre la realidad social, son las encuestas y los sondeos. Este hecho, hace que me plantee varias cuestiones, que considero que deben tenerse en cuenta por todo aquel que desee hacer un uso correcto de las encuestas y los sondeos de opinión publica: ¿se puede considerar a las encuestas y sondeos de opinión publica como autentica expresión de la opinión publica, tal y como se postula desde el modelo psicologista - positivista de la opinión publica? ; ¿Son las encuestas y los sondeos de opinión publica manipulables? ; ¿Son sus resultados cuantitativos representativos de una opinión publica cualitativa? ; ¿ Son los resultados de los sondeos fuentes de influencia extensibles al resto de la opinión de otros colectivos sociales? ; ¿Pueden realmente las encuestas manipular la opinión publica? ; ¿ Deben de ser considerados como la única fuente de expresión de la opinión publica válida?

Para la realización de este ensayo, he comenzado haciendo un breve recorrido sobre la evolución a la que se ha visto sometido el concepto de opinión publica, que adquiere una dimensión societal distinta en cada periodo histórico. El concepto de opinión publica, no es un concepto estático, es un concepto que evoluciona. La opinión publica no cambia por que sea versátil, sino porque las situaciones cambian. A cada tipo de sociedad le corresponde un concepto de opinión publica. Para el análisis de este concepto me centro en dos modelos de sociedad: la sociedad ilustrada y la sociedad de masas, a cada cual le corresponde una opinión publica con sus rasgos específicos.

Posteriormente, sitúo el concepto de opinión publica, entendible como algo medible y cuantificable, dentro del modelo teórico que postula este modelo de opinión publica: el psicologismo positivista.

En los sucesivos apartados intentare responder a algunas de las cuestiones planteadas inicialmente: manipulación, influencias....

En el último apartado recojo mis conclusiones finales, donde criticare algunos aspectos que Blumer señala acerca de las encuestas y los sondeos de opinión publica..

EL CONCEPTO DE OPINION PUBLICA EN LA SOCIEDAD LIBERAL Y EN LA SOCIEDAD DE MASAS.

El concepto de opinión publica, aparece históricamente en Francia en el siglo XVIII, en el periodo de la Ilustración. El concepto de opinión publica, es un concepto que tiene que ver con la secularización de la cultura occidental, en la cual el pueblo se convierte en soberano, es decir, se trata de un proceso de socialización.

Históricamente, surge en los primeros cafés y tertulias de la época, como instrumento por el cual los ciudadanos ilustrados pertenecientes a la burguesía reindibicaban as sus opiniones. Esta opinión de la burguesía, es una opinión cultivada que se obtiene a partir de la lectura de los libros, a los cuales, prácticamente, solo tenían acceso la burguesía. La burguesía emplea la plaza publica, los cafés y los salones como lugares de encuentro e intercambio de ideas y es así como crean la opinión publica. Después cobra fuerza el Parlamento.

En los primeros siglos de la edad moderna, surgen los Parlamentos y con estas instituciones se refuerza mas la opinión publica, ya que a los gobernantes les interesa saber que opinan sus gobernados. Un hecho muy significativo para la formación de la opinión publica, es que en Francia Necker hiciera publico el presupuesto del Estado, porque al hacerlo publico está señalando claramente cual es la política que va a seguir el gobierno, lo cual supone una garantía para la democracia y por supuesto para la opinión publica. El Parlamento supone la eliminación de la censura y la aceptación de la disidencia política, lo cual es una garantía para la opinión publica.

Así pues, surge un nuevo concepto de opinión publica como comunicación entre los ciudadanos y el gobierno: los gobiernos deben de establecer un diálogo con los gobernado, y de este diálogo surge la opinión publica.

La prensa contribuye notablemente al desarrollo de la opinión publica. Thomas Jefferson pronuncio la frase que define a una opinión publica libre:” Prefiero periódicos sin gobierno, a gobierno sin periódicos.”. La información es un poder, y la información libre y pluralista es lo que configura un régimen de opinión libre. La manipulación de este medio de información, por parte de los poderes públicos bajo el argumento de que constituye un “servicio publico”, supondría una manipulación de la información y daría lugar a la manipulación de la opinión publica de los ciudadanos. Ya no se podría hablar de opinión publica sino de propaganda. La propaganda es la antítesis de la información plural y diversa. Los sistemas de propaganda son contrarios a los regímenes de opinión publica, ya que los primeros crean ciudadanos no solo mal informados sino desinformados. Para Tarde, la prensa es un medio muy importante para la expresión de la opinión publica, ya que la prensa construye una opinión a través de las opiniones personales de diversos políticos y autores, cuyas opiniones llegan a convertirse en opiniones ampliamente compartidas. La prensa además contribuye a evaluar los temas políticos. Los periodistas han llegado ha convertirse en los auténticos líderes de la opinión publica (sobre todo en la sociedad de masas).

Los cafés y los ateneos son lugares donde se discuten sobre cuestiones de índole política y son también considerados como instrumentos por los cuales se multiplican los efectos de los periódicos y panfletos. Es en estos cafés donde surgen los percusores de los líderes de opinión.

En este contexto liberal, la opinión publica actúa como un poder invisible, como una especie de presión psicológica, que gobierna el país; como un tribunal del pueblo, donde el pueblo juzga lo que hacen los gobernantes. La opinión publica se configura como un tribunal de legitimidad, que se basa en la publicidad de la actividad parlamentaria, ya que solo así el ciudadano puede obrar con conocimiento de causa y ser un ciudadano activo.

La opinión publica liberal abarca hasta que el estado liberal entra en crisis y esta fisionomía de opinión publica va cambiando.

Con la sociedad de masas, el concepto de opinión publica se transforma, ya que la nueva estructura social determina la estructura política y esta afecta a la opinión publica. La opinión publica aparece en este contexto como la suma de las opiniones de los ciudadanos. Algunos autores describen esta nueva opinión publica como una coacción moral, como una presión social o psicológica por la cual la mayoría cuantitativa anula la opinión de la minoría cuantitativa. Así pues, la mayoría aplasta la personalidad individual y las ideas originales. Esta opinión publica debe de estar dominada por la razón, el conocimiento discutido y no por los sentimientos. Sin embargo, hay otros autores que no consideran la opinión publica como un agregado de juicios individuales sino como un juicio cristalizado de todos los sujetos pertenecientes o bien a la mayoría o bien a la minoría. La opinión publica no es un consenso de opiniones individuales, ya que existen tantas opiniones publicas como tantas clases o grupos sociales configuran una sociedad determinada.

En esta sociedad de masas es muy importante el papel que juegan los medios de comunicación. Para que surja la verdadera opinión publica, es necesario que los mass-media, no estén monopolizados ni manipulados por el gobierno de turno, ya que si esto no fuera así la opinión publica sería sustituida por la propaganda.

La opinión publica en esta sociedad de masas se configura como una serie de ideas o de deseos que los ciudadanos tienen sobre la política de su país, y se convierte también en un instrumento importante para la reforma de las leyes.

Aparecen como formas de expresión de la opinión publica los partidos políticos, las elecciones políticas y los mass-media.

En este apartado, he tratado de exponer un breve recorrido sobre la evolución del concepto de opinión publica, para poder situarnos en qué momento nos encontramos ahora. Nos hallamos ante una sociedad de masas, así pues los modos de expresión y por lo tanto de legitimación de la opinión publica se manifiestan a través de los canales que Bryce expone. Para Bryce, hay tres canales de legitimación de la opinión publica: las elecciones políticas, los partidos políticos y la prensa. A estos tres canales habría que añadirle nuevos canales propios de la sociedad de masas: las encuestas y las manifestaciones; y la prensa quedaría incluida dentro de los mass-media: que incluyen (además de la prensa) la T.V. y la radio.

Las encuestas y los sondeos de opinión publica, son una forma de legitimación de la opinión publica a la que contribuyen los politólogos y los sociólogos. Las encuestas y los sondeos de opinión publica son importantes porque legitiman el poder político.

MARCO TEORICO DE LAS ENCUESTAS Y DE LOS SONDEOS DE OPINIÓN PUBLICA:

Para el modelo psicologista - positivista la opinión publica es la suma de las opiniones individuales recogidas a través de las encuestas mediante el empleo de los muestreos. La opinión publica es un estadístico, es un porcentaje.

La opinión publica en este modelo se convierte en una ciencia auxiliar de la administración del estado ya que los gobernantes necesitan de la encuesta de opinión para analizar las respuestas a sus actos. Para ello, hasta se financian centros que lleven a cabo esta opinión publica como el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

En este modelo la opinión publica es un proceso de comunicación entre grupos que se potencia a través de los mass-media.

Este modelo aplasta al modelo clásico, ya que aquí nos encontramos con ciudadanos manipulados y que a su vez son consumidores de opinión. Desde este modelo la estadística social de convierte en sociología.

Habermans, critica este modelo, ya que este modelo positivista prescinde de lo racional, tan defendido por Habermans.

Para Schaff la opinión publica ha perdido su carácter racional y ha tomado el de consumo.

La opinión publica se convierte en una expresión de opiniones, de actitudes... y la opinión publica acaba por no necesitar de la capacidad de verbalización y se acaba configurando en un número y por lo tanto la opinión publica manifiesta resulta ser una colección de manifestaciones individuales. Los sociólogos, no debemos caer en este error, ya que los datos cuantitativos son solo números y como tales no manifiestan nada por sí solos, sino que los datos cuantitativos para su comprensión necesitan de una interpretación cualitativa, para lo cual sociólogos y politologos están preparados para ofrecer, teniendo siempre como base una teoría capaz de explicar la realidad social, o el hecho social que se pretende investigar.

Blumer critica este empirísmo positivista, por que afirma que la sociedad se compone de grupos funcionales y desarrollan la opinión publica según sus intereses específicos. Hay grupos que influyen más en la opinión publica que otros. Al igual que afirma Blumer, hay que tener en cuenta que ni la participación ni la acción social de una democracia se agota en el acto de la votación, ya que el modelo positivista ha llegado a entender la opinión publica como medición a través de los sondeos, y entiendo que esto no es así, sino que hay que tomar como definición la que postula el modelo clásico.

Para Baumhaver, de la corriente estructural funcionalista, las encuestas y los sondeos de opinión publica, conducen a conocer la opinión publica, que funciones están ocultas que son las que en realidad interesan a la sociología. Los sondeos de opinión están en la superficie y a los sociólogos les interesa conocer que es lo que producen esos resultados, que a su vez dan lugar a las distintas corrientes de opinión.

Un sociólogo no debe conformarse con un sondeo de opinión publica superficial hay que profundizar para conocer las causas y la raíz de ese problema.

Según Lazarsfeld, las encuestas y los sondeos de opinión publica son parte de la opinión publica siempre que estuviesen lo suficientemente analizados e interpretados en sus datos; esta es la postura que debe de adoptar los sociólogos.

Sin embargo, la critica más importante a este modelo es la que procede del marxismo en contra de una opinión publica medible y operatizada. Para estos, la opinión publica es un producto de grupo, lo cual es una afirmación que está en contra de la posición positivista de la encuesta y los sondeos de opinión publica que van individuo por individuo. Los comportamientos estudiados, bajo la perspectiva positivista de la opinión publica son comportamientos de individuos y no de grupos.

Para Blumer, las encuestas y los sondeos de opinión no son válidos para determinar la opinión publica porque no son capaces de construir un concepto abstracto o genérico, capaz de construir un concepto central para realizar una investigación sociológica. Blumer observa una carencia en el marco teórico. Los sondeos de opinión publica no hacen ningún esfuerzo por identificar la opinión publica en ningún campo. No podemos afirmar que dato cae o no cae en la categoría de opinión publica. Según él, no podemos llegar a conclusiones científicas porque no sabemos que hacemos,. No constituyen opinión publica porque no se parte de una hipótesis central. Para Blumer, los sondeos de opinión publica, tienen una concepción muy operacionalista de la opinión publica: definir un concepto por la operación que se hace. Se sustituye el conocimiento de opinión publica por operaciones: muestreo, cuestionario... Para él los sondeos de opinión son ciegos a la naturaleza funcional de la opinión publica en nuestra sociedad, porque no plantea la ecuación de su técnica a su naturaleza funcional.

Para Blumer, el efecto inherente del sondeo reside en el muestreo, que implica un tratamiento de la sociedad considerada como la suma de opiniones individuales y esta percepción de la sociedad es profundamente irreal, porque no se tiene en cuenta a los distintos grupos sociales. No sabemos si los individuos de la muestra representan o no esa parte de la sociedad estructurada que participa en la formación de la opinión publica sobre una cuestión determinada. Los resultados colectivos no son opinión publica porque ignoran el cuadro funcional de la opinión publica. Esta opinión de Blumer es muy criticable, la técnica de la encuesta y del muestreo es una técnica muy estudiada científicamente. Los muestreos se hacen siempre teniendo en cuenta el tema que se va a investigar, y se aplican a colectivos representativos, se aplican a colectivos que guardan algún tipo de relación con el hecho social que se pretende investigar; es decir, el muestreo escoge a poblaciones representativas, y no se aplica a los sujetos de una forma individual y azarosa como expone Blumer.

LAS ENCUESTAS Y LOS SONDEOS DE OPINIÓN PUBLICA:

Podríamos partir de la definición de encuesta que emplean los autores C. Monzón y J.L. Dader: “ las encuestas no son mas que procedimientos para la obtención de la información a través de una serie de técnicas cuantitativas que se aplican a una serie de sujetos”. Es una técnica que estudia las opiniones que los sujetos tienen a cerca de una determinada cuestión de interés político o social. La información que aportan es de tipo indicativo.

Algunos autores, entre ellos Ibañez Alonso, las definen como “una metáfora de las elecciones”. Sin embargo, no hay que considerarlas como tal, ya que se trata de algo formalmente parecido, pero conceptualmente diferente.

Los sondeos son muy importantes para la existencia de una sociedad democrática. El voto es el único dato estereotipado en el que el ciudadano se comporta como un individuo aislado. Votación y sondeo son instrumentos imprescindibles dentro de una democracia: pero la actividad democrática no se reduce sólo a ellos. La finalidad de una encuesta no es la misma que la de una votación. La función del voto no consiste en expresar opiniones.

Algunos autores hablan de la sondeocracia, lo cual supone la sustitución del diálogo público y la confrontación de argumentos de expertos sobre un tema polémico, por la divulgación del resultado de diversas encuestas. Hay que tener en cuenta que un uso abusivo de los sondeos conduce a la sondeocracia, y esta puede llevar a la sustitución del ejercicio del debate propio de una democracia. El abuso de las encuestas también puede degenerar en una apatía política, donde se asumen los resultados de las encuestas como preferencias inamovibles de los ciudadanos y los políticos desisten de hacer campaña al no considerarla rentable.

Además de las encuestas de opinión de voto, hay otras encuestas sobre comportamientos o prácticas de los ciudadanos, que tienen más importancia sociológica aunque son menos fiables. Se podría hacer una clasificación de las encuestas en: a) intención de voto; b) prácticas de los ciudadanos.

Sin embargo, las encuestas de opinión publica, no se limitan solo a esos dos campos; destaco aquí la clasificación que hace Gallup, sobre los distintos campos en que se aplican las investigaciones de opinión publica:

  • Pronósticos electorales.

  • Medida de la opinión publica respecto de ciertas cuestiones de orden político, económico y social.

  • Niveles culturales

  • Salud publica

  • Investigaciones sobre la opinión referentes a ciertos medios de información

  • Investigaciones sobre publicidad y consumo.

Actualmente, las encuestas y los sondeos de opinión pública, están dirigidas a satisfacer las demandas de los mass-media y del poder político. Las encuestas forman parte de la coyuntura política, del juego político, están marcadas por la problemática del momento. Realizan su trabajo en función de la actualidad y buscan mucho menos comprender los debates políticos que ofrecer datos. Las encuestas y los sondeos de opinión pública sólo proporcionan datos cuantitativos, es función del sociólogo, saber interpretarlos objetivamente a través de su formación teórica.

Hay que resaltar, que las encuestas no son las únicas técnicas para el análisis de la opinión pública, sino que existen otras, como:

  • La técnica del panel

  • La entrevista en profundidad

  • Análisis de escritos dirigidos a organismos públicos.

  • La observación de comportamientos colectivos.

  • Las escalas de actitud.

  • Los análisis de contenido.

CRITICAS A LAS ENCUESTAS Y A LOS SONDEOS DE OPINION PUBLICA COMO REPRESENTATIVOS DE LA OPINIÓN PÚBLICA:

A lo largo del ensayo he señalado las diversas criticas que hacen a los sondeos de opinión publica autores como Blumer, Lowel, Lazrsfeld y Habermans. Voy a resaltar a Galtung, que resume las criticas de estos autores en cinco limitaciones básicas sobre la imposibilidad de considerar al método de la encuesta y del sondeo de opinión como un reflejo exacto de la voluntad popular:

  • El sondeo es individualista: saca a la persona de su contexto. No diferencia los contextos de los que procede cada uno de los individuos que han resultado agrupados bajo una misma etiqueta o conglomerado.

  • El sondeo es demasiado democrático: parte del principio de que un hombre es igual a un voto; dejando a un lado las enormes desigualdades entre los ciudadanos.

  • El sondeo es estático: no se adapta al estudio de la evolución rápida de opiniones.

  • El sondeo privilegia la posición de las clases medias: la opinión radical o periférica queda ahogada en medio de las cifras mayoritarias.

  • El sondeo sólo se adapta al estudio de situaciones sociales armónicas: en situaciones de gran crispación, odio o violencia, el entrevistador y la encuesta son vistos como espionaje. Sólo transmiten una visión consensuada y racional de la colectividad.

  • Además de todo lo anterior, hay que tener en cuenta que existe un mecanismo de popularización o estereotipación de respuestas concretas a determinados problemas, es decir, muchos individuos sin autentica opinión personal se sienten cómodos repitiendo la frase o respuesta más popular; ante una serie de cuestiones presentadas por el encuestador escogerá aquella que más le suene. Es un fenómeno que se conoce como “campo magnético” de una pregunta que puede imantar las siguientes preguntas.

    A veces, también, se le pregunta a la gente sobre temas de los cuales no tiene una opinión, o se le pregunta antes de que la tenga, o bien se le pregunta sobre asuntos que para los propios entrevistados resultan irrelevantes, y todos esos aspectos están condicionando los resultados de las encuestas.


    POSIBLES FUENTES DE MANIPULACION DE LAS ENCUESTAS Y LOS SONDEOS DE OPINIÓN PÚBLICA:

    Hay que tener en cuenta que las encuestas y los sondeos de opinión pública deben de realizarse utilizando todas las garantías técnicas posibles en beneficio de la democrática, aunque esto no quiere decir que las encuestas y los sondeos de opinión pública no sean manipulables.

    Los partidos políticos, pueden hacer un uso de la encuesta en su propio beneficio. Se trata de una manipulación no directa, sino indirecta: al ser los partidos políticos los que encargan a un instituto de sondeo las encuestas, estos pueden elegir la temática a tratar en la encuesta, dejando a un lado otros temas que puedan resultarles menos beneficiosos. El público además tiende a considerar como temas más importantes aquellos de los que constantemente oye hablar. Esta capacidad para elegir el tema de la encuesta, crea un nuevo poder: el poder de decidir qué se pregunta en un determinado momento, qué aspectos de la problemática deben de ser incluidos en las preguntas, se convierte, así pues, en un instrumento de control previo a cualquier decisión política.

    Muchas polémicas políticas se pueden generar así mediante este método, es decir, pueden ser producto de laboratorio, producto de la manipulación de un determinado partido pollito u organismo, lo cual supone una manipulación de la democracia, y una manipulación de la opinión pública. La selección intencionada de los temas para ser sometidos a consulta, son una eficaz arma política. El hecho de encargar una encuesta de opinión pública nunca es un acto neutro.

    El cuestionario es también otra fuente de manipulación de las encuestas, puede ser empleado como una herramienta para influir en un sentido determinado en los resultados. A veces, basta con positivizar o negativizar la formulación de una pregunta para condicionar su respuesta.

    La opinión publica puede estar rozando con estos métodos de manipulación -y otros muchos mas métodos de manipulación que no examino porque serian objeto de otro ensayo- la propaganda.

    POSIBLES FUENTES DE INFLUENCIA DE LAS ENCUESTAS O SONDEOS DE OPINIÓN PÚBLICA:

    La mayor preocupación de periodistas, políticos y sociólogos en torno a las encuestas, hace referencia a la posible capacidad de alteración de las intenciones del voto del electorado en los días previos a una elección, es decir, si las encuestas afectan a la intención original del voto.

    Los ciudadanos pueden considerar la validez de los sondeos de intención de voto por su eficacia predictiva y por lo tanto podrían considerarlos como la noticia anticipada, de lo que serán las elecciones políticas. Sin embargo, este hecho no ha sido demostrado de una forma científica. Hay que tener en cuenta que los sondeos de intención de voto son situaciones ficticias, donde no existe tanta presión psicológica como en unas elecciones.

    Los ciudadanos son sujetos racionales y están capacitados para distinguir entre una situación ficticia, provocada por el sondeo de intención de voto, donde sabe que su decisión no afecta a la marcha política del país; y entre una situación real, como son las elecciones políticas, donde su voto es decisivo para la política del país.

    Si los sondeos de intención de voto influyesen en la posterior decisión de los ciudadanos, se podría hablar de democracia manipulable.

    CONCLUSIONES:

    Las encuestas de opinión pública legitiman la democracia y constituyen por lo tanto un modo legitimo más (no es el único modo)de expresar la opinión pública. Podríamos comparar a los sondeos de opinión pública con el voto, ya que de la misma forma que el voto no es la única vía de expresión de la opinión pública, mucho menos lo será entonces la simulación imperfecta del sondeo.

    Hay que destacar que la simple distribución o agrupación de opiniones en tantos por cientos, no es reveladora de la importancia política de cada sector de opinión. Estos porcentajes que nos proporcionan los resultados de las encuestas y los sondeos de opinión pública, hay que complementarlos con otros medios de expresión legítima de la opinión pública, como la prensa, los partidos políticos, las manifestaciones...

    Todo dato cuantitativo requiere de una interpretación cualitativa para la cual está capacitado el sociólogo.

    Las encuestas son una técnica instrumental más de las ciencias sociales, que resulta útil a la sociedad y provechosa para el sistema político de la democracia.

    Criticando la posición de Blumer sobre la operacionalización de las encuestas y los sondeos de opinión publica, hay que destacar que, toda encuesta se hace siempre sobre la muestra de una población, y a contrario de lo que expresa Blumer, los datos sociodemograficos son muy importantes para definir a una población; ya que las características sociodemograficas como la edad (para la estudiar la intención de voto sólo nos interesa en principio la población en edad de votar; es decir las personas de 18 años en adelante, sin limite superior; para estudiar las opiniones de los jóvenes, sólo consideraremos a las personas comprendidas entre los 15 y 29 años, si es que hemos definido la juventud de acuerdo a esa convicción), o el sexo (para estudiar las actitudes de las mujeres ante la igualdad, lógicamente excluiremos a los hombres del universo) Hay que buscar información únicamente en las personas o grupos sociales que la poseen, y para ello se realizan los muestreos. Los datos sociodemograficos de los sujetos nos permiten enmarcarlos dentro de un contexto sociocultural determinado y por lo tanto podemos situarlos -mas o menos- dentro de una corriente de opinión pública. Las muestras deben de ser elegidas en función del tema que va a versar la encuesta y para ello existen una serie determinada de técnicas de muestreo.

    También, criticando a Blumer, las encuestas son sólo un instrumento que sirven a un propósito de conocimiento. Las encuestas no pretenden formular teorías de la opinión pública, solo pretenden conocer una realidad concreta y determinada. Quizás, a partir de ese conocimiento de la realidad se puedan formular teorías de la opinión pública.

    Las encuestas son científicas porque cada operación que implica, se apoya en una teoría y al mismo tiempo se basa en una teoría matemática rigurosa, el estudio de las opiniones por el método de las encuestas también se basa en una teoría psicológica.

    Con estas afirmaciones me estoy encuadrando dentro del marco de la sociología comprensiva, promulgada por Max Weber, en la cual se postula que los sociólogos no se deben limitar sólo a levantar acta de lo que sucede en la sociedad, sino que debe de aspirar a interpretarla, a poner en relación unos elementos con otros del proceso histórico y social, para compararlo con otros momentos de la historia y con otros entornos sociales. Es por ello que todo dato cuantitativo requiere de una interpretación cualitativa que lo explique y que lo sitúe dentro de un determinado contexto social y dentro de un determinado tiempo(espacial y físico).

    Pese a todas las criticas que se hacen de las encuestas, hay que resaltar su contribución a la calidad de vida de las sociedades democráticas; ya que las encuestas expresan un momento de opinión que es por tanto un momento de democracia y de libertad de expresión, ya que cuando la democracia se tambalea, la opinión pública pasa a un segundo plano.

    Las encuestas cubren un papel funcional indiscutible. Mejorar técnicamente este instrumento de conocimiento, explicarlo bien a la sociedad, recibir de la misma la colaboración necesaria que las encuestas requieren y facultar a los dirigentes políticos y sociales su mejor uso, se constituyen en tareas fundamentales para la práctica profesional de todo buen sociólogo.

    No podemos pecar de incautos y creer que las encuestas y los sondeos de opinión publica es el único modo de expresión de la opinión pública.

    Es importante el uso de las encuestas por parte de los sociólogos, no porque resuelvan problemas - ya que no lo hacen y tampoco es su propósito - , pero si contribuyen a un mejor planteamiento de los problemas.

    La práctica de las encuestas pone de manifiesto, que al lado de una opinión, aunque sea compartida por un numero muy grande de personas, existe siempre otra opinión y que la minoría de hoy puede ser la mayoría de mañana: porque los cambios de opinión se dan porque hay cambios sociales.

    BIBLIOGRAFIA:

    • Amando de, M (1997) El ABC de la opinión española, Madrid: Espasa Calpe.

    • Habermans, J. (1994) Historia y critica de la opinión pública, Barcelona: Gili

    • Muñoz Alonso y otros (1992) Opinión pública y comunicación política, Madrid: Eudema

    • Stoezel (1992) Las encuestas de opinión pública, Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.

    • Tarde, G.(1986) La opinión y la multitud, Madrid: Taurus Comunicación.

    • Wert, J.I.(1996) Carta abierta a un incrédulo sobre las encuestas y su muy disputado crédito, Barcelona: Península.