Oído

Infecciones. Infección. Aparato auditivo. Secciones del oído. Otitis. Tratamiento: antibióticos

  • Enviado por: Kote_1987
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 22 páginas
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¿CÓMO FUNCIONA EL OÍDO?
El oído concentra la energía acústica para luego transformarla en un impulso nervioso que es enviado al cerebro para su análisis.
Los sonidos no existen en el vacío. Necesita de un medio (agua, aire o sólido) para poder ser transmitido.
La oreja y el conducto auditivo externo, capturan y amplifican la energía sonora y la dirigen a la membrana del tímpano, la cual vibra con el choque de las ondas sonoras al mismo tiempo que la cadena de huesillos, los que se encargan a su vez de transmitirlas a la perilinfa del oído interno. La perilinfa estimulada por el mecanismo de transmisión de la cadena forma ondas líquidas en la cóclea.

INFECCIÓN DE OÍDO

¿Puede tener una infección en el oído? ¿Cuáles son los síntomas?

R: Sí. Podría tratarse de una infección u otitis en el oído medio. Tres de cuatro niños sufren de esta afección, y es más común entre los que tienen entre uno y cinco años de edad.

El oído es una parte muy delicada del cuerpo, por lo que se le debe dar el cuidado necesario y más aún tratándose de bebés.

El oído medio es una cavidad con aire donde se ubican el martillo, el lenticular y el yunque, huesos encargados de la transmisión de las ondas de sonido. Justo debajo de esta cavidad está la trompa de eustaquio -tubo que une el oído medio con las fosas nasales- encargado de equilibrar la presión y transmitir correctamente el sonido hasta el oído interno, donde el cerebro procesa la señal y permite que la escuchemos.

La infección en el oído medio se da precisamente cuando algún líquido se acumula en esta cavidad, produciendo: inflamación en la membrana del tímpano, secreción serosa en la parte externa, escurrimiento de la mucosa nasal, falta de apetito, vómito, diarrea, calentura y en muchos casos, dolor en el oído.

Además, si hay líquido en el oído medio, puede provocarse una falta de audición, que en algunos casos degenera en que el niño no aprenda a hablar correctamente, no entienda lo que se le dice o -aunque menos frecuente pero posible- llegar a causar una sordera irreversible.

Por eso es necesario que estés muy atenta a las reacciones de tu hijo: si necesita escuchar la televisión o el radio a un volumen muy alto, si no contesta cuando se le habla, y por supuesto, a los síntomas físicos que ya mencionamos.

Las infecciones en el oído se relacionan en gran medida con las gripas y catarros, alergias, el humo del cigarro, etc., pero también se ha demostrado que un bebé que no es alimentado con leche materna es más propenso a la otitis media.

El método tradicional para combatir esta afección son los antibióticos, porque se elimina la causa del problema y se reducen los síntomas significativamente, pero es tu médico quien debe evaluar lo más pronto posible el problema para que prescriba el tratamiento adecuado. En niños mayores de 2 años es normalmente de 5 a 7 días con una revisión posterior.

Si después de un tratamiento correcto la infección persiste, se puede recurrir a una intervención quirúrgica en la que se hace una incisión a la membrana timpánica: se le colocan tubos de ventilación y se extirpan los adenoides.

Por supuesto, antes de llegar a esto es mucho mejor tomar medidas preventivas por ejemplo, aplicar al niño la vacuna antineumocóccica y otra contra la gripa, mantenerlo alejados del humo del cigarro y no permitir que siendo bebé use chupón después de los 10 meses.

Muy importante también es alimentarlo con leche materna, pues se ha demostrado que esto evita las infecciones de oído y, sobre todo, no dar el biberón a los niños cuando están acostados. Esto hace que los líquidos pasen de la garganta al oído a través de la trompa de eustaquio.

Lo ideal es que la mamila esté en un ángulo de 45 grados, es decir, que la cabeza esté más levantada que el pecho para que el líquido vaya directo a la garganta. Es recomendable también que alguien le sostenga el biberón y no dejarlo solo.

Con estas recomendaciones esperamos que puedas identificar de manera temprana alguna infección en los oídos de tu bebé y por supuesto, no olvides visitar al pediatra, pues la automedicación no debe realizarse en ningún caso.

¿Has oído algo? Tal vez el sonido que has oído era tan leve como el que hace tu gata al lamerse. O tal vez ha sido un sonido fuerte, como el de un carrito de helados al pasar. Los sonidos están por todas partes, y tu tienes dos partes del cuerpo muy ingeniosas que te ayudarán a escucharlo todo -¡tus oídos! Tus oídos se encargan de recoger los sonidos, procesarlos y mandar señales sonoras al cerebro. Y eso no es todo: tus oídos también te ayudan a mantener el equilibrio. Así que si se te caen algunas monedas mientras vas corriendo hacia el carrito de helados, los oídos se aseguran de que no te caigas cuando te agachas para recogerlas.

El oído está formado por tres secciones diferentes: el oído externo, el oído medio y el oído interno. Estas partes trabajan juntas, para que puedas oír y procesar sonidos todo el día, cada día.

El oído externo: capta la onda
El oído externo recibe también el nombre de pabellón de la oreja o aurícula y esta es la parte que se puede ver. Es donde la gente se hace agujeros para llevar pendientes y donde un amigo te susurra algo cuando te cuenta un secreto. El oído externo recoge los sonidos. El sonido viaja en ondas invisibles a través del aire y el oído externo los recoge. Después de entrar, el sonido viaja hasta el conducto auditivo externo antes de llegar al oído medio. La otra tarea del conducto auditivo es proteger a las demás partes del oído fabricando cera. La cera tiene unos componentes químicos especiales que combaten las infecciones que podrían lesionar la piel dentro del conducto auditivo. También atrapa particulas de suciedad para ayudar a mantener el conducto auditivo limpio. Así que la cera no es sólo algo asqueroso, ¡sirve para algunas cosas!

El oído medio: ¡Buenas vibraciones!
El conducto auditivo externo conduce al oído medio. La función del oído medio es recoger las ondas de sonido que recibe del oído externo, convertirlas en vibraciones y llevarlas hasta el oído interno. Esto lo hace usando el tímpano (que en realidad separa el oído externo del oído medio) y los tres huesos más pequeños y delicados del cuerpo llamados osículos. El tímpano es un trozo de piel delgada adherida al primer osículo, un pequeño hueso llamado martillo. El martillo está unido a otro pequeño hueso llamado yunque. Y finalmente, el yunque está unido al hueso más pequeño de todo el cuerpo, el estribo.

Cuando las ondas de sonido llegan hasta el conducto auditivo externo y al tímpano, éste empieza a vibrar. Las vibraciones pasan por los tres pequeños huesos -el martillo, el yunque y el estribo. Estos tres huesos transfieren estas vibraciones a la parte más profunda del oído: el oído interno.

El oído medio también tiene otra misión. ¡Ayuda a que el tímpano soporte la presión! El oído medio está conectado a la parte posterior de la nariz por un conducto estrecho llamado trompa de Eustaquio. La trompa de Eustaquio y el oído medio mantienen la misma presión del aire en ambos lados del tímpano. Normalmente el conducto permanece cerrado a menos que bosteces o tragues, y probablemente hayas sentido cómo se abre la trompa de Eustaquio si has viajado en avión o has subido a una montaña. Cuando estás a una altura muy elevada, como cuando vuelas, sientes como tus oídos se "destapan". En realidad es la trompa de Eustaquio que se abre para asegurarse de que la presión del aire es la misma en ambos lados del tímpano para que el tímpano pueda funcionar adecuadamente y no sufra lesiones.

El oído interno: ¡las señales nerviosas empiezan aquí!
Después de que las ondas sonoras se conviertan en vibraciones en el oído medio, entran en el oído interno. Las vibraciones llegan a la cóclea, un conducto pequeño y enroscado en el oído interno. La cóclea está llena de líquido y recubierta de células con miles de pelitos en la superficie. Estos pelitos no son como los que tienes en la cabeza o en los brazos -son más pequeños y sólo pueden verse con un microscopio.

Cuando las vibraciones del sonido tocan el líquido de la cóclea, el líquido empieza a vibrar. Y cuando lo hace, esos pelitos se mueven. Los pelitos convierten entonces las vibraciones en señales nerviosas para que el cerebro pueda comprender el sonido. (¡Al cerebro le gusta recibir mensajes en su propio lenguaje -¡el lenguaje de las señales nerviosas!) Una vez que las señales nerviosas llegan al cerebro, éste puede interpretarlas. "¡Eh, están tocando mi canción favorita en la radio!" El cerebro no podría reconocer los sonidos sin toda la ayuda que recibe de las distintas partes del oído.

De día o de noche, los oídos te mantienen derecho
Los oídos hacen más cosas que simplemente escuchar -también te ayudan a mantener el equilibrio. En el oído interno, hay tres pequeños bucles llamados conductos semicirculares. Están situados justo encima de la cóclea. Estos pequeños bucles tienen mucho en común con la cóclea: están llenos de líquido y tienen miles de pelitos microscópicos. Pero tienen una función diferente: la cóclea sirve para oír y los conductos semicirculares para el equilibrio.

¿Qué evita que te caigas al suelo cuando te agachas para tocar los dedos de los pies en la clase de gimnasia? Pues todo lo que sucede en tus conductos semicirculares. Cuando mueves la cabeza, el líquido en los conductos semicirculares se mueve también. El líquido mueve los pelillos, que envían un mensaje nervioso al cerebro sobre la posición de tu cabeza. En menos de un segundo, el cerebro averigua dónde está tu cabeza y a qué músculos enviar mensajes para que mantengas el equilibrio.

A veces, el líquido en tus conductos semicirculares sigue moviéndose después de que te hayas dejado de mover. Prueba llenar una taza hasta la mitad con agua. Ahora muévela un poco y luego para. ¿Notas cómo el agua sigue moviéndose aunque la taza esté quieta? Esto es lo que sucede en tus conductos semicirculares cuando das muchas vueltas o te subes a un juego en el parque se diversiones. Cuando dejas de hacerlo, el líquido aún se mueve y los pelitos aún están mandando mensajes sobre la posición de la cabeza. Aunque estás mirando hacia delante y tus ojos le están diciendo a tu cerebro que estás quieto. Por eso, podrías sentirte mareado -el cerebro está confundido acerca de la posición de la cabeza. Una vez que el líquido deja de moverse, el cerebro recibe el mensaje correcto y te sientes mejor.

¡Tres vivas por el oído!
Bueno, como has visto, tus oídos son geniales -¡procesan los sonidos de tu alrededor e impiden que pierdas el equilibrio! Recogen las ondas de sonido de tu reloj despertador, transforman las ondas en vibraciones y las vibraciones en impulsos nerviosos, para que el cerebro pueda decir, "¡Despertador! ¡Esto quiere decir que es hora de levantarse!" Los oídos te mantienen en equilibrio cuando metes la cabeza en la caja de cereales para encontrar el premio durante el desayuno y cuando te agachas para alcanzar la mochila de la escuela. Trata bien a tus oídos y no metas nada dentro de ellos -esto podría dañar el conducto auditivo o el tímpano. Y es una buena idea tener cuidado cuando el sonido es realmente fuerte porque puede lesionarte los oídos. Lleva tapones a los conciertos con música muy alta, mantén el volumen lo más bajo posible en tu estéreo y lleva siempre protección para los oídos si utilizas algún aparato que haga mucho ruido como los que trabajan la madera o los metales. Seguro que quieres que tus oídos lo oigan todo -desde el mínimo chirrido de un grillo en el bosque hasta el partido de baloncesto más ruidoso en el gimnasio. ¡Tres vivas por los oídos!

Otitis externa (Oído de nadador)

Signos y síntomas:
La otitis externa es una infección del canal auditivo (el orificio tubular que transporta los sonidos desde el exterior del cuerpo hasta el tímpano). El síntoma más característico es un fuerte dolor de oídos que empeora cuando se toca o mueve el lóbulo o cualquier otra parte externa de la oreja. A veces hay picor en el canal auditivo antes de que empiece el dolor. También puede haber una supuración de pus amarillo-verdoso en el orificio. La capacidad auditiva del oído afectado puede disminuir si el pus o la hinchazón en el canal auditivo comienzan a impedir el paso del sonido hacia el interior. La otitis externa puede estar acompañada de fiebre ligera.

Los niños con otitis externa normalmente tienen antecedentes de buceo o natación bajo el agua durante largos períodos de tiempo, sobre todo en lagos, ríos o estanques contaminados. También pueden haber intentado recientemente limpiar sus oídos utilizando hisopos u objetos pequeños y puntiagudos, como pinzas u horquillas para el cabello- y haberse arañado la piel del canal auditivo.

Descripción:
La otitis externa es una infección del canal auditivo que puede ser provocada por muchos tipos diferentes de bacterias u hongos. Se suele desarrollar en niños cuyos oídos están expuestos a la humedad excesiva y continua, sobre todo cuando bucean o nadan con la cabeza bajo el agua. Por esta razón se da más frecuentemente durante los meses de verano, y es más común en niños mayores y en adultos jóvenes. Nadar en un lago, río o estanque contaminado puede causar otitis externa debido a la entrada directa de una bacteria infecciosa al canal auditivo. Pero nadar frecuentemente en agua clorada y "limpia" de piscina también puede provocar otitis externa, ya que el agua clorada reseca la piel del canal auditivo, facilitando la infección por bacterias y hongos.

Los niños que no nadan también pueden desarrollar otitis arañándose el canal auditivo cuando intentan limpiarse las orejas. Esto ocurre si se utilizan objetos puntiagudos (pinzas u horquillas para el cabello). Si la otitis externa no se trata, la infección podría extenderse al cartílago y al hueso alrededor del canal auditivo.

Prevención:
Los niños deberían evitar introducirse objetos en las orejas -incluyendo tapones para los oídos y algodón- a menos que lo indique el médico. No deberían intentar nunca limpiarse ellos mismos los oídos, sobre todo si utilizan objetos rectos y rígidos, como hisopos u horquillas. Después de nadar se pueden aplicar unas gotas especiales de alcohol ácido como SwimEar a los niños que no tienen una timpanotomía ni el tímpano perforado.

Incubación:
No hay un período de incubación establecido para la otitis externa, pero el dolor de oídos suele aparecer después de nadar o de haber estado bajo el agua y se desarrolla gradualmente durante varias horas.

Duración:
Si se trata con medicación, la curación de la otitis externa generalmente demora de siete a diez días, pero probablemente su hijo necesitará mantener el oído infectado fuera del agua durante un periodo más largo. Los médicos suelen advertir a los padres que el dolor de oídos puede aumentar durante las primeras 12 a 24 horas después del inicio del tratamiento. Luego, el dolor debería aminorar.

Contagio:
La otitis externa no es contagiosa.

Tratamiento en el hogar:
La otitis externa debería ser tratada por un médico. Esta es la manera más rápida de aliviar el fuerte dolor de oídos de su hijo y de prevenir la diseminación de la infección al cartílago y al hueso adyacentes. Aplique un paño tibio de algodón o una compresa tibia contra la oreja para ayudar a aliviar el dolor hasta que vea al médico. Si el médico lo indica, dele acetaminofeno o cualquier otro analgésico de venta sin receta. En casa, siga las recomendaciones del médico respecto a la administración de las gotas para el oído y los antibióticos orales (si se los han prescrito). Seguramente el médico recomendará que su hijo mantenga la cabeza fuera del agua -incluso cuando se esté duchando o lavando el pelo con champú- durante 10-14 días para evitar contaminar el oído infectado. Emplee gorras de baño y tapones de algodón cubiertos con vaselina para los oídos (sáquelos después de la ducha).

Tratamiento profesional:
El tratamiento de la otitis externa depende de la gravedad de la infección y del dolor. Para las infecciones más leves, el médico podría prescribir únicamente gotas que contengan antibióticos o corticoesteroides. Las gotas ayudarán a combatir la infección y a reducir la inflamación del canal auditivo. El tratamiento completo consiste generalmente en la administración de las gotas varias veces al día durante siete a 10 días. Si la inflamación ha estrechado el orificio de entrada del canal auditivo, el médico puede poner una mecha de algodón para facilitar la entrada de las gotas al interior del oído. Para las infecciones más graves también se prescriben antibióticos orales, y se hacen cultivos de las secreciones del oído para ayudar a identificar la bacteria que causó la infección. Si los fármacos analgésicos de venta sin receta no alivian el dolor de oído de su hijo, el médico podría recetarle un analgésico más potente. Éste se utilizará sólo durante un período corto hasta que las gotas para el oído y los antibióticos comiencen a hacer efecto.

Cuándo llamar al pediatra:
Llame inmediatamente al pediatra si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas: dolor de oído con o sin fiebre, pérdida de audición o audición disminuida en uno o ambos oídos, supuración del oído, sobre todo si es densa, decoloradas, con sangre o maloliente.

Infecciones del oído

¿Qué es una infección del oído?

Una infección del oído es una infección que ocurre detrás del tímpano. El profesional de salud que lo atiende tal vez la llame una infección del oído medio o una otitis media.

¿Cuál es la causa una infección del oído?

Los virus y las bacterias causan infecciones en los oídos. Generalmente, una infección del oído ocurre cuando usted o su hijo tienen un resfriado. A veces cuando una persona está resfriada se bloquea las trompas de Eustaquio que conectan la garganta con el oído medio. Esto hace que se deposite líquido detrás el tímpano. El oído medio es oscuro, húmedo y caliente y los virus y las bacterias pueden multiplicarse y causar una infección.

¿Cuáles son los síntomas de una infección del oído?

  • Sensación de hinchazón o presión en el oído

  • Dolor de oído

  • No se puede oír bien

  • Fiebre después de que uno está mejor de un resfriado

  • Mareo

  • Dolor de cabeza

  • Jalones en el oído

  • Náusea, vómitos o diarrea

  • Mal humor y dificultad para dormir

¿Cuándo necesito llamar a la clínica?

Llame a la clínica

  • si usted piensa que usted, o su hijo, tiene una infección del oído.

  • si su hijo no está comiendo, durmiendo o comportándose normalmente.

  • si sale líquido del canal del oído.

  • si usted, o su hijo, tiene dificultad para comer o para beber.

  • si usted, o su hijo, tiene fiebre con rigidez en la nuca, dolor de cabeza, confusión mucho sueño.

  • si la fiebre dura más de tres días

  • si el dolor del oído es intenso y dura por más de una hora.

  • si el niño tiene menos de tres meses y tiene una temperatura rectal de más de 100,4 grados F o 38 grados C.

¿Qué puedo hacer para aliviar una infección del oído?

  • Use paracetamol (Tylenol) o ibuprofeno (Motrin, Advil) para la fiebre o el dolor. Lea lo que dice el frasco sobre la cantidad del medicamento que debe tomar o dar a su hijo Nunca les dé aspirina a los niños ni a los adolescentes.

  • Beba líquidos en abundancia.

  • Ponga un paño caliente, húmedo sobre el oído para calmar el dolor.

  • Duerma con varias almohadas para disminuir la presión sobre el oído. Si se trata de niños pequeños, también puede aliviarlos si se cargan en brazos y se mecen manteniéndolos rectos.

  • No vaya a la piscina, no viaje en avión, ni haga viajes a las montañas.

¿Cómo puedo saber si hace falta tomar un antibiótico?

La mayoría de las infecciones del oído se mejorarán sin necesidad de medicamentos. Durante años, los trabajadores de salud han tratado casi todas las infecciones del oído con antibióticos. Ahora algunas bacterias no se mueren con los antibióticos. Si el profesional de salud que lo atiende piensa que los antibióticos son necesarios, es importante usarlos como él le diga y terminar toda la medicina. El riesgo de que los antibióticos no maten a las bacterias es mayor si los antibióticos no se toman según las indicaciones.

¿Qué debo hacer si no puedo oír como antes?

Llama la clínica si después de tres meses de la infección todavía no puede oír como antes. Es posible que aunque se haya curado de la infección todavía tenga líquido en el oído. El profesional de salud que lo atiende le recomendará a un especialista que puede poner tubos en el tímpano para sacar el líquido.

¿Qué puedo hacer para que no me den infecciones en el oído?

  • No fume. No se exponga usted ni exponga a su hijo al humo del ambiente.

  • Siempre sóplese la nariz con suavidad, ambos lados al mismo tiempo con la boca abierta.

  • Si la madre le da de mamar a su bebé habrá menos posibilidades de que este tenga infecciones del oído. Si se alimenta al bebé con biberón, hay que mantenerlo lo más recto posible.

  • Trate de escoger una guardería donde haya pocos niños en cada sala.

¿ Cómo oyes los sonidos?

Para que oigas un sonido, el cuerpo cuenta con un complejo mecanismo formado por el oido externo, el oido medio y el interno.

La oreja recoge las ondas sonoras y las conduce por el conducto auditivo. Las ondas sonoras chocan contra el tímpano, que, como consecuencia, vibra. Las vibraciones se transmiten gracias a una cadena de tres huesecillos: El martillo, el yunque y el estribo. Las vibraciones pasan por la ventana oval y llegan al caracol, ya en el interior del oido interno. Allí las vibraciones se convierten en impulsos nerviosos, estos transcurren por el nervio acústico hasta el cerebro, donde son interpretados como sonidos.

Capacidad auditiva

Las ondas sonoras, en realidad cambios en la presión del aire, son transmitidas a través del canal auditivo externo hacia el tímpano, en el cual se produce una vibración. Estas vibraciones se comunican al oído medio mediante la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) y, a través de la ventana oval, hasta el líquido del oído interno. El movimiento de la endolinfa que se produce al vibrar la cóclea, estimula el movimiento de un grupo de proyecciones finas, similares a cabellos, denominadas células pilosas. El conjunto de células pilosas constituye el órgano de Corti. Las células pilosas transmiten señales directamente al nervio auditivo, el cual lleva la información al cerebro. El patrón de respuesta de las células pilosas a las vibraciones de la cóclea codifica la información sobre el sonido para que pueda ser interpretada por los centros auditivos del cerebro.

El rango de audición, igual que el de visión, varía de unas personas a otras. El rango máximo de audición en el hombre incluye frecuencias de sonido desde 16 hasta 28.000 ciclos por segundo. El menor cambio de tono que puede ser captado por el oído varía en función del tono y del volumen. Los oídos humanos más sensibles son capaces de detectar cambios en la frecuencia de vibración (tono) que correspondan al 0,03% de la frecuencia original, en el rango comprendido entre 500 y 8.000 vibraciones por segundo. El oído es menos sensible a los cambios de frecuencia si se trata de sonidos de frecuencia o de intensidad bajas.

La sensibilidad del oído a la intensidad del sonido (volumen) también varía con la frecuencia. La sensibilidad a los cambios de volumen es mayor entre los 1.000 y los 3.000 ciclos, de manera que se pueden detectar cambios de un decibelio. Esta sensibilidad es menor cuando se reducen los niveles de intensidad de sonido.

Las diferencias en la sensibilidad del oído a los sonidos fuertes causan varios fenómenos importantes. Los tonos muy altos producen tonos diferentes en el oído, que no están presentes en el tono original. Es probable que estos tonos subjetivos estén producidos por imperfecciones en la función natural del oído medio. Las discordancias de la tonalidad que producen los incrementos grandes de la intensidad de sonido, es consecuencia de los tonos subjetivos que se producen en el oído. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el control del volumen de un aparato de radio está ajustado. La intensidad de un tono puro también afecta a su entonación. Los tonos altos pueden incrementar hasta una nota de la escala musical; los tonos bajos tienden a hacerse cada vez más bajos a medida que aumenta la intensidad del sonido. Este efecto sólo se percibe en tonos puros. Puesto que la mayoría de los tonos musicales son complejos, por lo general, la audición no se ve afectada por este fenómeno de un modo apreciable. Cuando se enmascaran sonidos, la producción de armonías de tonos más bajos en el oído puede amortiguar la percepción de los tonos más altos. El enmascaramiento es lo que hace necesario elevar la propia voz para poder ser oído en lugares ruidosos.

Enfermedades del oído

Las enfermedades del oído externo, medio o interno pueden producir una sordera total o parcial; además, la mayor parte de las enfermedades del oído interno están asociadas a problemas con el equilibrio. Entre las enfermedades del oído externo se encuentran las malformaciones congénitas o adquiridas; la inflamación producida por quemaduras, por congelación o por alteraciones cutáneas, y la presencia de cuerpos extraños en el canal auditivo externo. Entre las enfermedades del oído medio se encuentran la perforación del tímpano y las infecciones. En el oído interno pueden producirse alteraciones tales como las producidas por trastornos congénitos y funcionales, por drogas y por otras sustancias tóxicas, problemas circulatorios, heridas y trastornos emocionales. La otalgia, o dolor de oídos, no siempre está relacionada con alguna enfermedad del oído; a veces la causa se encuentra en un diente incrustado, sinusitis, amigdalitis, lesiones nasofaríngeas o adenopatías cervicales. El tratamiento depende de cuál sea la causa principal. El acúfeno es un zumbido persistente que se percibe en los oídos y puede producirse como consecuencia de alguna de las alteraciones anteriores; otras causas pueden ser la excesiva cantidad de cera en el oído, alergias o tumores. Con frecuencia, el acúfeno persistente se debe a la exposición prolongada a un ruido excesivo que daña las células pilosas de la cóclea. A veces las personas que padecen esta alteración pueden utilizar un enmascarador de sonido para paliar el problema.

Enfermedades del oído externo

Entre las malformaciones congénitas del oído externo destaca la ausencia del pabellón auditivo, e incluso la apertura del canal auditivo externo. Si las estructuras del oído medio son anormales es posible realizar una cirugía reconstructora de la cadena de huesecillos para restablecer parte de la capacidad auditiva. Entre las malformaciones adquiridas del oído externo se encuentran los cortes y las heridas. El otematoma, conocido como oído en forma de coliflor y típico de los boxeadores, es el resultado frecuente de los daños que sufre el cartílago del oído cuando va acompañado de hemorragia interna y una producción excesiva de tejido cicatrizante.

La inflamación del oído externo puede aparecer como consecuencia de cualquier enfermedad que produzca a su vez inflamación de la piel; es el caso de las dermatitis producidas por quemaduras, lesiones y congelaciones. Enfermedades cutáneas como la erisipela o la dermatitis seborreica afectan al oído con mucha frecuencia. Tuberculosis y sífilis cutánea son algunas de las enfermedades más raras que también afectan al oído externo.

La presencia de cuerpos extraños en el canal auditivo externo (insectos, algodón y cerumen —la cera que segrega el oído—) produce alteraciones auditivas y deben ser extraídos con cuidado.

Enfermedades del oído medio

La perforación del tímpano puede ocurrir por una lesión producida por cualquier objeto afilado, por sonarse la nariz con fuerza, al recibir un golpe en el oído, o a causa de cambios súbitos en la presión atmosférica.

La infección del oído medio, aguda o crónica, se denomina otitis media. En la otitis media supurativa aguda se incluyen todas las infecciones agudas del oído medio producidas por bacterias piógenas. Por lo general, estas bacterias llegan al oído medio a través de la trompa de Eustaquio. Cuando el mastoides resulta afectado, la otitis media se puede complicar y, con frecuencia, se produce sordera debido a la formación de adherencias y granulaciones de tejidos que impiden el movimiento del tímpano y de los huesecillos. Si se produce una distensión dolorosa del tímpano puede ser necesario realizar una intervención quirúrgica para permitir el drenaje del oído medio. Desde que se comenzaron a utilizar de forma generalizada la penicilina y otros antibióticos, las complicaciones que afectan al mastoides son mucho menos frecuentes. La otitis media supurativa crónica puede producirse como consecuencia de un drenaje inadecuado del pus durante una infección aguda. Esta patología no responde con facilidad a los agentes antibacterianos debido a que se producen cambios patológicos irreversibles.

Las otitis medias no supurativas, o serosas, agudas y crónicas, se producen por la oclusión de la trompa de Eustaquio a causa de un enfriamiento de cabeza, amigdalitis o adenoiditis, sinusitis, o por viajar en un avión no presurizado. La forma crónica también puede producirse como consecuencia de infecciones bacterianas producidas por neumococos o por Haemophilus influenzae. Debido a que la descarga serosa (acuosa) empeora la capacidad auditiva, se ha sugerido la posibilidad de que los niños que padezcan otitis media puedan encontrar dificultades para el desarrollo del lenguaje. Se han utilizado diversos tratamientos, entre ellos el uso de antibióticos y antihistamínicos, la extirpación de amígdalas y adenoides, y la inserción de tubos de drenaje en el oído medio.

Uno de cada mil individuos adultos padece una pérdida de su capacidad auditiva debido a una otosclerosis, u otospongiosis, que consiste en la formación de hueso esponjoso entre el estribo y la ventana oval. Como consecuencia de esta formación de tejido, el estribo queda inmovilizado y ya no puede transmitir información hacia el oído interno. Cuando esta alteración progresa, es necesario eliminar los depósitos óseos mediante cirugía, y reconstruir la conexión entre el estribo y la ventana oval. En ocasiones, el estribo se reemplaza por una prótesis similar a un émbolo. Incluso tras haber efectuado una operación quirúrgica con éxito puede continuar depositándose tejido óseo y producirse la pérdida de capacidad auditiva años después.

rmEnfeedades del oído interno

Las enfermedades del oído interno también pueden alterar el sentido del equilibrio e inducir síntomas de mareo. Estos síntomas también pueden deberse a anemia, hipertermia, tumores del nervio acústico, exposición a un calor anormal, problemas circulatorios, lesiones cerebrales, intoxicaciones y alteraciones emocionales. El vértigo de Ménière aparece como consecuencia de lesiones producidas en los canales semicirculares y produce náuseas, pérdida de la capacidad auditiva, acúfenos o ruido en los oídos y alteraciones del equilibrio. A veces está indicada la destrucción del laberinto pseudomembranoso mediante criocirugía o por irradiación con ultrasonidos para combatir vértigos que no tienen tratamiento.

La destrucción traumática del órgano de Corti en el oído interno es la responsable de una gran proporción de los casos de sordera total. En los últimos años, los científicos han desarrollado un dispositivo electrónico destinado a adultos que padecen sordera profunda, que se conoce como implante coclear. Este aparato convierte las ondas sonoras en señales eléctricas que se liberan en unos electrodos implantados en la cóclea, y de esta manera se produce la estimulación directa del nervio auditivo. Sin embargo, los sonidos que produce son poco definidos y hasta ahora el implante coclear se utiliza sobre todo como una ayuda para poder leer en los labios.

Las infecciones del oído

Como Usted las puede prevenir

Oído

Las infecciones del oído pueden lastimar a su niño.

Los niños muchas veces tienen infecciones del oído. A tres de cuatro niños les dará infecciones del oído hasta que cumplan los cinco años. Las infecciones del oído pueden ocurrir muchas veces. Es posible que a su niño le de una infección más de una vez al año.

Catarro o alergias pueden producir una infección del oído. Cuando los niños tienen catarro o alergias, el tubo que conecta el oído y la garganta se hincha. Hay líquido que se colecta en la garganta y puede ponerse infectado. Pero aunque el líquido no se ponga infectado, se puede causar otros problemas.

¿ Cómo puede una infección del oído lastimar a mi niño?

Su niño no puede oír los sonidos y el habla cuando los oídos están llenos de líquido. Esto puede causar que el niño no aprenda ni como hablar bien ni las palabras nuevas. Puede tener problemas entendiendo a sus maestros y será dificil tener éxito en los estudios.

¿ Cómo puedo saber si hay líquido en el oído?

No puede ver si hay líquido en el oído. El líquido se colecta en el oído mediano donde no se puede ver. El oído mediano está en la cabeza, detrás del timpano. Solamente un médico puede ver el líquido usando un instrumento especial. Pero la conducta de su niño puede indicar que hay líquido en el oído: si llora, está molesto, estira a sus oídos, o tiene otras síntomas como fiebre, le escurre la nariz, o tiene diarrea. Pero aunque su niño se sienta bien, note si oye bien.

¿ Qué hago si mi niño tiene sintomas de líquido en el oído?

Si piensa que su niño tiene una infección del oído, llévelo a un médico o enfermera. Este tipo de infección se llama "otitis media" en inglés.

El médico o la enfermera sabe como tratar este tipo de infección. Hay dos maneras con que ellos pueden saber si hay una infección del oído. Primero, pueden examinar el oído usando un instrumento especial. Segundo, pueden hacer un exámen del nivel del oído. El segundo exámen se lo puede hacer un médico, enfermera, o audiólogo. Un audiólogo es una persona que tiene educación especial para hacer pruebas del oído. Esa prueba no hace daño a su niño.

Si el médico ve que hay líquido en el oído, le recetará medicina para curar la infección. El médico puede recomendar otra medicina para aliviar fiebre o dolor.

¿ Cómo puedo prevenir que la infección regrese?

Para prevenir que la infección regrese, no falta de dar ninguna dósis de la medicina. Aunque su niño no tiene fiebre y se siente bien, todavía puede tener la infección.

Después de 10 días tiene que ir otra vez al médico. Esta es una cita importante para que el médico sepa si todavía tiene infección del oído.

Recuerde: Toma cuatro a seis semanas para que el líquido se vaya completamente. Durante este tiempo, su niño puede tener problemas oyendo. Es importante continuar observando si puede oír normalmente.

¿ Qué hago si la infección le regresa?

Si la infección regresa otra vez durante el año, el médico le recetará más medicina. Pero si la medicina no le ayuda, el médico lo mandará a un especialista que se llama un otólogo ("ENT" en inglés).

El especialista trata problemas del oído, la nariz, y la garganta. El especialista tal vez quiera poner un tubo pequeño en cada oído. Es una operación facile. Su niño no tiene que quedarse ni una noche en el hospital.

¿ Es posible que a mi bebé le de infecciones del oído?

A los bebés y niños pequeños les dan más grandes. Los tubos que conectan la garganta y los oídos están muy pequeños y pueden cerrarse facilmente. Cuando tienen 4 to 5 años, los tubos llegan a ser más facil para que el líquido escurra.

Recuerde:Su bebé no puede decirle cuando tiene líquido en el oído. Presta atención a la reacción que tiene su niño a ruidos suaves.

¿ Cómo puedo prevenir que mi niño tenga infecciónes del oído?

Dandole el pecho a su niño puede prevenir infecciones del oído. Pero si le da la botella, es importante que la cabeza sea más alta que el pecho para que la leche vaya al estómago por la garganta, y no en los tubos de los oídos. Es importante que una persona le detenga la botella al niño y no se la apoye contra la cuna. No permita que su niño esté con personas que tienen catarro o están fumando.

Recuerde: Su niño no sabe si oye bien o no, ni puede comparar su abilidad de oír con los demás. Usted tiene la responsibilidad de fijarse por síntomas que indican una infección del oído. Cuando su niño está enfermo, llévelo al médico o enfermera. Pídales hacer un exámen del oído.