Odontología

Apicoformación. Contraindicaciones. Técnica. Mecanismo de acción del hidróxido de calcio. Cierre. Otras sustancias

  • Enviado por: Ramon Saez Alonso
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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TÉCNICA DE APICOFORMACIÓN

Cuando nos encontramos con un diente permanente joven cuya pulpa es necrótica, ya no es posible la formación de dentina y no habrá medio de incrementar la longitud radicular. Nuestro objetivo será conseguir que de alguna forma se produzca un stop apical para poder realizar el tratamiento convencional de conductos, y lo hacemos mediante la técnica de Inducción a la apicoformación. Ya que no contamos con pulpa vital, estimularemos la vaina de Hertwig, para que se produzca el cierre apical, mediante la formación de cemento inducido a nivel del ápice inmaduro del diente joven.

Así, la Apicoformación consite en limpiar los conductos radiculares necróticos e introducir en ellos un material de obturación con capacidad de inducir el cierre apical.

Indicaciones:

En dientes permanentes inmaduros que presenten una lesión pulpar irreversible que conduce a la pérdida de vitalidad. (Lo más frecuente es en necrosis de Incisivos superiores, debidas a traumatismos). El ápice no está formado en estos dientes.

Contraindicaciones:

En dientes adultos con ápice cerrado.

Técnica:

  • Anestesia y aislamiento.

  • Apertura y acceso pulpar, con fresa redonda de mango largo.

  • Extirpación de la dentina cariada con fresa de pera o fisura, en turbina cuando la causa sea un proceso carioso.

  • Destechamiento cameral y eliminación de la pulpa coronal con cucharilla o fresa redonda estéril.

  • Conductomería y preparación biomecánica del conducto. Se hace hasta 2 mm del ápice radiográfico con irrigación simultánea, que ayuda a remover los residuos. Hay que hacer limado lateral debido a la amplitud del conducto. El instrumento de elección son las limas Hedstrom, que cortan sólo al ser retiradas y, así, disminuye el riesgo de extender la materia infectada al tejido periapical circundante. La irrigación debe ser abundante y se hace con hipoclorito o agua de cal, ya que es muy importante conseguir la desinfección de conductos para que se produzca la reparación apical.

  • Secado con puntas de papel.

  • Colocación de la pasta de Hidróxido de calcio puro en el conducto, lo cual realizaremos mediante atacadores de endodoncia, o con un léntulo e jeringa a presión.

  • Sellado con Òxido de Cinc-Eugenol y obturación provisional con Oxifosfato de Cinc u otro cemento.

  • Existen variedad de pastas o medicamentos para inducir la formación apical. Clásicamente se han venido utilizando la técnica de Frank y de Maisto Capurro. En ambas el elemento fundamental es el Hidróxido de Calcio, al que se le añaden Paramonoclorofenol en la primera y pasta yodofórmica en la segunda. Sin embargo, la tendencia acutal es usar el Hidróxido de Calcio exlusivamente, ya que es altamente bactericida y carece de capacidad antigénica.

    Seguimiento:

    Control clínico y radiológico cada 3-6 meses hasta comprobar un stop apical. Cuando radiográficamente vemos que se ha producido lo confirmamos retirando la cura y probando con un instrumento:

    • Si no hay evidencia de apicoformación o vemos que el conducto está vacío o aparece área apical, se repite la técnica, volviendo a rellenar con Hidróxido de Calcio. El período de reparación apicsal puede involucrar períodos que oscilan entre un tiempo de 6 meses a tres años.

    • Si se ha producido el cierre se procede al tratamiento de conductos convencional. El elemento calcificado que se forma a nivel del ápice presenta conductos de comunicación entre el conducto y el tejido periapical. Esta anatomía exige la obliteración radicular permanente asegurando un sellado hermético con gutapercha y cemento.

    Para la obturación tras la apicoformación se pueden utilizar diferentes técnicas (técnica clásica, técinas termoplásticas o técnicas de condensación vertical).

    MECANISMO DE ACCIÓN DEL HIDRÓXIDO DE CALCIO

    Está ampliamente demostrada la capacidad del hidróxido de calcio para favorecer la formación de tejidos calcificados en el ápice (cierre biológico). Lo que no está totalmente claro es su mecanismo de acción.

    Para algunos autores se debería a su pH básico, alrededor de 12; y a su baja solubilidad, lo que determina una escasa toxicidad al quedar limitada su acción en un area determinada. La elevada alcalinidad neutralizaría la acidosis del medio inflamatorio y favorecería la espontánea reparación de los tejidos afectados, estimulando la mineralización al activar las fosfatasas alcalinas.

    Para otros, la acción favorable del hidróxido de calcio se debería a la elevada proporción de iones calcio presentes.

    En conclusión, parece ser que la conjunción de un pH elevado y una concentración de iones de calcio es favorable para la proliferación celular y para la aposición de tejidos calcificados en el ápice radicular.

    OTRAS SUSTANCIAS

    El hidróxido de calcio no es la única sustancia capaz de estimular el cierre apical. Se ha mostrado en una serie de trabajos, que con el fosfato tricálcico cerámico se obtenía una eficacia similar a la conseguida con el hidróxido de calcio. Se cree que actúa como una matriz que favorece la reorganización del tejido de granulación y la aposición de tejidos calcificados en el ápice, reabsorbiéndose de forma gradual.

    MECANISMO DE CIERRE EN LA APICOFORMACIÓN

    Se cree que la función del hidróxido de calcio no sería otra que la de favorecer o crear el ambiente adecuado para que tengan lugar los procesos habituales de reparación apical.

    Para unos autores, una vez desaparecida la irritación tóxica en el interior del conducto, la vaina de Hertwig podría continuar su función y terminar de conformar el ápice radicular.

    Sin embargo, para otros autores, tras un proceso infeccioso, hay muchas probablidades de que la vaina epitelial esté afectada y no sea ella la que induzca el cierre del ápical, sino que sean células diferenciadas del periápice (cementoclastos, osteoclastos) las que produzcan tejidos mineralizados que cierren el ápice radicular.

    Estas características histológicas poco definidas son el motivo de que se hable de osteocemento para etiquetar el tejido que se forma para cerrar el ápice radicular en los casos de apicoformación. De todos modos, el tipo de tejido histológico sano que se forme a nivel del ápice del diente inmaduro es algo secundario, lo que nosotros buscamos con esta técnica es la formación de un stop ápical para posteriormente obturar el conducto radicular mediante la técnica convencional normalmente.