Odisea; Homero

Literatura antigua universal. Letras griegas. Épica. Poemas épicos. Argumento. Personajes

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I

La asamblea de los Dioses se reúne para que Ulises, quien estuvo diez años por el mar después de la guerra de Troya, sea devuelto de la isla de Calipso a Ítaca.

Atenea, Diosa de los ojos glaucos (hija de Zeus), se traslada a Ítaca, cerca de Telémaco, hijo de Ulises, bajo el aspecto de Mentes, rey de los tafios.

Entablando el diálogo, Atenea aconseja a Telémaco ir a buscar a su padre, primero a Pilos, en casa de Néstor; luego a Esparta en el palacio de Menéalo. Se retira después de haber dado prueba de su divinidad.

Penélope era una hermosa mujer, cuando Ulises salió para la guerra de Troya, su casa se le había llenado de pretendientes, que eran ejecutivos importantes, de unos reinos vecinos. Los pretendientes organizaban grandes banquetes y estaban acabando con las riquezas de Ulises y la herencia de Telémaco.

II

Reunida la asamblea, Telémaco manifiesta a los pretendientes que tienen que abandonar el palacio de Ulises.

Recibe de Euriclea, la nodriza, provisiones para su viaje. A quien le pide que no avise a su madre, Penélope de su viaje, antes de que hayan pasado 12 días para que no llore por su ausencia y estropee su belleza.

Atenea, con el aspecto de Mentor, ayuda a Telémaco y el barco y la tripulación embarca cuando se pone el sol.

III

Telémaco llega a Pilos acompañado por Atenea, que ha tomado la figura de Mentor. Encuentra a Pilios sacrificando toros en honor de Poseidón.

A sus preguntas sobre su padre, Néstor le responde retándole algunos episodios de la guerra de Troya.

Néstor le ofrece un sacrificio y más tarde envía a Telémaco a Esparta, en compañía de su hijo Pístrato.

IV

Menéalo recibe a Telémaco y Pístrato. Telémaco le da cuenta de la situación de Ítaca y de la conducta de los pretendientes de su madre.

Menéalo le cuenta el regreso de los griegos y la profecía de Proteo, que le reveló la muerte de Agamenón y la presencia de Ulises en la isla de Calipso.

Los pretendientes planean una emboscada para Telémaco en el estrecho entre Ítaca y la rocosa Samos; mientras decían esto, Menón, por detrás de la explanada oyó lo que tramaban y acudió para prevenir a Penélope.

Para tranquilizar a Penélope, inquieta por la ausencia de su hijo, Atenea se le aparece en sueños, bajo los rasgos de su hermana Iftime.

V

Zeus reúne a la segunda asamblea de los Dioses, en donde Atenea, preocupada por Telémaco replica a Zeus: “¿De que sirve ser prudente, benévolo y dulce de ejercicio del poder real, no incurriendo jamás en injusticia, si parecen prevalecer los que cometen actos impíos y crueles? ¿Se acuerdan de Ulises, el que gobernaba como padre amoroso? Se encuentra atormentado por la desgracia, la ninfa Calipso lo retiene en contra de su voluntad. Y ahora quieren dar muerte a su hijo quien propone volver a su hogar después de haber ido a buscar noticia de su padre.”

Zeus ordena a Atenea encargarse de guiar a Telémaco y envía a Hermes, mensajero de los dioses a Calipso para ordenar la libertad de Ulises.

Calipso le proporcionó utensilios a Ulises para la fabricación de su balsa, lienzos para hacer las velas y provisiones para su viaje. Después de varios días de trabajo, echó su balsa a las olas, con el consejo de la divina Calipso, que había sido navegar costeando, dejando siempre a su izquierda la Osa Mayor.

El 18º día de travesía, Poseidón descubre a Ulises, se irrita y dispersa la balsa. Una ola inmensa chocó contra la balsa y provocó que Ulises cayera muy lejos, la caña del timón se escapó de sus manos. Permaneció mucho tiempo sumergido en el agua. Nadando con energía logró llegar a la balsa de nuevo.

Ino, hija de Cadmo, se compadeció de las desdichas de Ulises y al verle a la deriva, salió de las aguas y se puso sobre la balsa. Le entregó su velo con orden de devolverlo tan pronto como desembarcase. Después de muchas calamidades, llega sano y salvo a Feocia.

VI

Atenea aparece durante el sueño de Nusiacaa, hija de Alkinoo, y le ordena (pues se acerca su boda) ir a lavar la ropa al río.

Nausiacaa hace lo que la diosa le manda. Después del lavado se pone a jugar a la pelota con sus doncellas.

Ulises se despierta por el ruido y se acerca hacia Nausiacaa y las doncellas. Estas, asustadas al ver a Ulises desnudo se marchan corriendo. Ulises habla con Nausiacaa y le pide ayuda. Nausiacaa ordena a sus doncellas alimentar y vestir a Ulises diciendo que “la más pequeña limosna proporciona la mayor alegría”.

Nausiacaa guía a Ulises al palacio de su padre.

VII

Ulises se acerca a la ciudad. Atenea se le presenta y lo conduce al palacio de Alkinoo. El palacio era sumamente ostentoso, desde el umbral hasta el fondo se extendían 2 murallas de bronce con grandes frisos de esmalte azul, puertas de oro y plata...

Ulises se postra a los pies de la reina Arete y le suplica ser devuelto a su tierra natal.

Alkinoo le hace incorporarse, le sienta a su lado y ordena que le sirvan de cenar. Arete reconoce las vestiduras que lleva y le pregunta a Ulises de dónde las ha sacado. Ulises cuenta su partida de la isla de Calipso, su naufragio, su llegada a la playa de los feocios y su ruego a Nausiacaa, quien se las proporcionó.

Alkinoo replicó que su hija había olvidado eldeber de conducirlo hasta ellos, pero Ulises contestó que no había nada que reprocharle porque fue él quien se negó a la compañía.

VIII

La asamblea de los feacios se reúne para tratar al huésped. Se hecha al mar una nave para conducir a Ulises y se hace un festín de los feacios notables en el palacio de Alkinoo. Se organiza una disputa de lanzamiento de disco donde Ulises vence a los feacios. El rey le pregunta a Ulises su nombre y su patria.

Alkinoo reúne a la asamblea de los feacios para presentarles al extranjero. Luego organiza unos juegos en el ágora. Laodamas, hijo de Alkinoo, invita a Ulises a participar en ellos. Éste se niega, con la excusa de los incidentes de su viaje, por lo que Euríalo le injuria gravemente.

Alkinoo, después de darle satisfacciones y apaciguarle, manda llamar a Demodocos el citarida. Con la cítara, el aedo se situó en el centro de un coro, donde la juventud danzaba alrededor, mientras Ulises contemplaba con asombro la agilidad de sus movimientos.

Demodocos interpretó El adulterio de Ares y Afrodita entre los lazos fabricados contra ellos por Hefestos y luego El caballo de madera y su entrada a Troya. Ulises, al oírle se hecha a llorar. Alkinoo le pregunta la causa de sus lágrimas y la historia de su vida.

IX

En este canto se relatan los relatos de Ulises.

Estuvo Ulises 9 días luchando con las olas cuando regresaba de la guerra, hasta que llegaron a una isla, la de los comedores de lotos, que eran una matas grandes y el que comiera su flor perdía el deseo de volver a casa y olvidaba todo lo que había pasado. Los de la isla les dieron flores de loto a los amigos de Ulises, que no querían volver para casa cuando Ulises los llamó para los buques. Los tuvo que llevar a la fuerza amarrados y arrastrados.

Llegaron a otro país, el de los cíclopes, que eran gigantes con un solo ojo en la frente y eran preferidos de Zeus que les había dado esta tierra con su ganado y sementeras.

Llegados allí, fue Ulises con doce de sus compañeros y entraron en una cueva grande. Llevaban un barril de vino para dárselo al que les diera las provisiones ya que estaban escasos de ellas. En la cueva encontraron la puerta abierta y dentro de ella ovejas y en las paredes capazos llenos de leche y comida que rápidamente empezaron a comer.

Cuando llegó el gigante que se llamaba Polifemo, con una partida de ovejas, entró y cerró la puerta, que era una pesada piedra. Escuchó gente y preguntó quién se encontraba ahí; si eran piratas. Todos asustados, menos Ulises. Este se le plantó en frente y le dijo que eran náufragos que venían de la guerra de Troya y que necesitaban ayuda. Polifemo, molesto, estiró las manos y cogió a uno de los hombres y se lo comió. Después se acostó para descansar. Sabía que no le podían matar porque entre todos no podían mover la piedra de la entrada de la cueva y no podían salir. Al día siguiente, se comió otros dos hombres, salió con las ovejas, dejándoles prisioneros en la cueva.

A Ulises se le ocurrió una idea. Cuando regresó Polifemo se comió otros dos, pero Ulises le ofreció vino, tanto que lo emborrachó. Entonces, Ulises y sus amigos le enclavaron una estaca en el ojo del cíclope, dejándolo ciego. Se levantó el gigante gritando de dolor y tratando de cojerles, pero no podía ver. Entonces quitó la gran piedra de la entrada y se sentó allí con las manos estiradas para coger al que tratara salir. Ulises cogió tres ovejas y las amarró una detrás de otra y ellos se metieron debajo. El gigante al acariciarlas desde arriba no se dio cuenta de que los hombres se escapaban y así lograron salir sanos y salvos de la cueva. Desde sus buques llamaron a Polifemo, quien les lanzó una enorme piedra que casi mandó a la deriva un buque.

X

Luego llegaron a Eolia, la isla de Eolo, el rey de los vientos. Es una isla flotante rodeada por una muralla de bronce. Eolo vivía allí de manera opulenta, con sus 12 hijos. Estuvieron hospedados allí un mes, mientras Ulises contestaba a todas las preguntas de Eolo acerca de la toma de Troya.

Como obsequio, envía a Ulises a su patria con la brisa favorable del Céfiro y le entrega a los demás vientos guardados en un saco, cosido con hilo de plata que no dejaba escapar ni el menor soplo.

Durante 9 días y 9 noches navegaron sin parar, pero el 10º día, la tripulación pensando que el saco contenía oro, deshicieron el nudo, mientras Ulises dormía. Después de esto se creó una horrible tempestad que les hizo regresar a la isla de Eolo a quien Ulises fue a ver y le dijo: “El desastre fue culpa de una mala tripulación y de un sueño inoportuno”. Eolo les expulsó indignado, pues, sería injusto socorrer a los enemigos de los dioses.

Sin ánimos, su tripulación navegó durante 6 días y 6 noches, cuando llegaron a la tierra de los Lestrigones. Estos eran gigantes que comían carne humana. Al llegar los buques se comieron la tripulación de once de estos.

Siguieron navegando hasta llegar a la isla de Ea, residencia de Circe, terrible diosa de voz humana y hermosa cabellera. La tripulación fue a inspeccionar el lugar, y en un valle encontraron la mansión de Circe, de muros de piedra pulimentada. A su alrededor se encontraban los hombres que la diosa había encantado, convertidos en peligrosos leones y lobos.

Avanzaron y escucharon a Circe, que cantaba con bellísima voz. Todos entraron excepto Euríloco. Dentro les hizo sentarse en sillas mientras les preparaba un manjar al que añadió una droga, para que olvidasen su patria. Los convirtió en cerdos, a pesar de que conservaran la inteligencia humana. Euriloco, volvió a la nave a contar lo sucedido.

Ulises salió hacia al palacio de Circe en busca de su tripulación y en el camino se encontró con Hermes, el mensajero de los dioses, quien le dio un brebaje que suprimía los efectos de los encantamientos de Circe, haciéndole inmune. Le dijo que la amenazara con la espada, y que la hiciera prometer que no les haría más daño.

Circe, estupefacta, reconoce a Ulises y le retiene durante un año junto con el resto de la tripulación. Circe le aconseja ir al Océano a buscar las profecías para su regreso.

En la despedida que les brindó Circe, el menor de los hombre de Ulises, Elpenor, que estaba durmiendo en la terraza, se despertó asustado, salió corriendo y se mató de la caída.

XI

Circe Le aconseja ir a la mansión de Hades y pedir consejo al divino Tiresias de Tebas. Debe atravesar el océano a buscar las profecías y regresar.

Durante todo el día navegaron por el mar con las velas desplegadas, dirigiéndose al sitio indicado por Circe.

Hizo a todos los muertos tres liberaciones: una con hidromiel, otra con vino dulce y otra con agua clara. Después de esto, surgieron del Erebo las sombras de los difuntos que duermen en la muerte.

La primera sombra que se le acercó fue la de Elpenor, quien acababa de morir en la mansión de Circe. Elpenor se disculpó ante Ulises por lo sucedido. Ulises le prometió llorar su pérdida y enterrarlo con honores. Los dos hablaban con gran tristeza.

Apareció la sombra de Tiresias de Tebas, quien tiene una visión de su vida: Una vez que escapes del mar morado, llegarás a una isla de Tinacria en donde encontrarás al dios que todo lo ve y todo lo oye, no toques ni un solo novillo. Regresarás a tu patria en pésimas condiciones para encontrar en tu casa nuevas desdichas, los soberbios pretendientes de tu esposa consumen tus bienes, pero llegarás a tiempo para castigarlos. Finalmente el mar te enviará la más dulce de las muertes.

Apareció la sombra de su madre, de su madre, de quien no supo noticias desde que partió de Troya. Le preguntó sobre su familia y ella le dijo que su esposa le era fiel, que Telémaco tenía cuidado de su patrimonio y que su padre vivía en el campo sin ir nunca a la ciudad.

Tuvo una visión de heroínas y de mujeres de otros tiempos y de varios compañeros y combatientes de la guerra de Troya, así como criminales castigados por Hades.

XII

Regresaron del Hades a la mansión de Circe. Debían partir con más peligros de los que Circe les advirtió.

Pasaron cerca de las Sirenas, que encantan a cualquier hombre que se les acerca. Pasaron sin detenerse, la tripulación llevaba cera blanda en los oídos y Ulises, prefirió oírlas atado al mástil.

Después de las Sirenas se encontraron con las Piedras Plankates: Escila y Caribdis. Ulises se olvidó del consejo de Circe de no usa su armadura, lo que ocasionó la muerte de 6 de sus hombres. Consiguieron escapar y llegaron a la isla del Sol, hijo de Hipeirón. Allí, hizo prometer a sus hombres que no matarían ninguna vaca u oveja. Comieron, bebieron y recordaron los compañeros fallecidos por Escila.

Estando en la isla, se acabaron las provisiones, y Euríloco, dio un mal consejo al resto, quienes se comieron las reses. Comieron 6 días y al 7º embarcaron de nuevo.

El Sol fue con Zeus, quien le prometió que destruiría la nave con un rayo. Ulises perdió su nave y su tripulación. Durante 9 días anduvo a la deriva sobre unas tablas, hasta que logró salvarse, llegando a una isla donde Calipso lo recibió amablemente. Ulises pasó 5 años con Calipso hasta su llegada con los feacios.

Alkinoo se apiada de Ulises y rinde honores a los dioses. Ordena preparar una nave para zarpar en la cual hicieron un lecho en el castillo de la popa. Ulises duerme en un plácido sueño. Los feacios entraron al puerto y lo dejaron dormido sobre la playa con magníficos regalos de oro, bronce y vestiduras.

Poseidón convirtió la nave de los feacios en una de las rocas que puso en el fondo del mar.

XIII

Ulises despertó en su tierra natal, sin reconocerla. Se despertó y se encontró con Atenea, que había tomado el aspecto de un pastorcillo que le habló de Ítaca.

Atenea habló con Ulises porque quería ayudarlo. Escondió sus riquezas en el fondo de una gruta. Ulises debería ir 1º a la choza de Eumeo, el guardián de los cerdos.

XIV

Ulises llega a las porquerizas de Eumeo, quien lo recibe con hospitalidad invitándolo a compartir pan y vino de una manera muy humilde. Ulises, con su imagen de viejo, le anuncia a Eumeo su regreso a Ítaca, pero este no le cree.

Eumeo, le cuenta su preocupación por Telémaco, quien fue a Pilos en busca de noticias de su padre. Ulises oculta a Eumeo su personalidad y cuenta sus hazañas.

XV

Por medio de un sueño, Atenea ordena a Telémaco y aconseja a su vez que vuelva a Ítaca. Atenea le dice que vuelva con Pisístrato, después de haber recibido los regalos de Menéalo, quien les pone en camino. Pisístrato vuelve a casa de su padre en carro.

Telémaco hace embarcar con él al adivino de Argos, Teoclímenes, quien es perseguido por un crimen.

Eumeo cuenta a Ulises, el modo en que hace mucho tiempo, los comerciantes fenicios le secuestraron en Syra, lo convirtieron en esclavo y le vendieron en Ítaca a su actual dueño, Alertes.

Telémaco desembarca en Ítaca y sube a casa de Eumeo.

XVI

Telémaco llega a la casa de Eumeo, para preguntarle que novedades había. Se asombra que al llegar se encuentra con un anciano limosnero que ayuda a Eumeo. Telémaco envía a Eumeo a la ciudad para llevar la noticia de su madre, Penélope, de su regreso.

Por designio de Atenea, Ulises toma su figura original y le cuenta a Telémaco quien es. Una vez presentados, Telémaco se pone muy feliz, así como le cuenta la situación que viven en palacio debido a la multitud de pretendientes que tiene Penélope.

XVII

De vuelta a la ciudad, Telémaco le relata a Penélope, su madre, el viaje.

Eumeo recibe la orden de Telémaco, de conducir a Ulises a la ciudad de Ítaca. En el camino, se encuentran con Melantino, un cabrero que insulta y golpea a Ulises, el cual soporta la tortura sin mediar palabra.

Entra al palacio, al festín de los pretendientes, en donde le creen un extranjero. Telémaco, que participa en el banquete, ordena que le den lo necesario y le aconseja mendigar. Ulises es reconocido por su perro.

Penélope manda buscar al mendigo. Ulises promete acudir por la noche.

Al caer la tarde, Eumeo vuelve a los campos.

XVIII

Lucha de Ulises con otro mendigo, Iros, que ha aparecido cerca de los pretendientes. Penélope baja, se presenta a los pretendientes y recibe sus regalos. Telémaco recibe reproches por infringir la ley de la hospitalidad. Ulises pone a prueba a sus servidores. Conversación entre Eurímaco y Ulises.

XIX

Ulises con Telémaco, se lleva las armas y luego cuenta a Penélope que es cretense. Su cicatriz hace que Euriclea, que le lavaba los pies, les reconozca.

Se narra la caza del jabalí sobre el Parnaso.

XX

Después De haber pensado en castigar a las esclavas enamoradas de los pretendientes, Ulises renuncia a sus planes. Sigue la conversación con Euromeo y Filetios a la vez que la conversación de los pretendientes.

XXI

Penélope ofrece el arco a sus pretendientes y promete su mano a quien logre manejarlo con habilidad. Ulises encarga Eumeo y a Filetios cerrar las puertas; envía la flecha a través de las hachas, cuando nadie había podido disparar el arco.

Ulises es entonces reconocido por sus sirvientes y trama con ellos la muerte de los pretendientes. Estos se muestran impotentes para manejar el arco. Ulises triunfa y todas caen bajo sus flechas.

XXII

Ulises realiza la matanza en presencia de Atenea. Las esclavas y Melantio son castigados por Telémaco y los servidores. Se transportan los cadáveres de los pretendientes. Ulises purifica su palacio después de la muerte de los pretendientes.

XXIII

Euriclea le da el mensaje a Penélope del regreso de Ulises. Ulises es reconocido por su esposa y le resume sus aventuras. Ulises, Telémaco y sus servidores salen de la casa.

XXIV

Hermes conduce al Hades a las sombras de los pretendientes. Se hacen los preparativos para el segundo viaje al reino de los muertos. Ulises llega a casa de su padre, Alertes, en el campo.

Expedición y sublevación de lis habitantes de Ítaca, por la matanza de los pretendientes. Atenea establece el orden y la paz.