Odas; Horacio

Literatura clásica romana. Poesía. Carpe Diem. Influencia posterior

  • Enviado por: Alquimixta
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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1.-INTRODUCCIÓN

Las Odas de Horacio han sido una gran fuente de influencia para autores posteriores como Garcilaso de la Vega, Fray Luís de Leóm. Francisco de la Torre, Juan de la Cueva, Herrera, Juan de Arguijo, Baltasar de Alcázar, Medrano, Jáuregui, Francisco de Rioja, Vicente Espinel, Lope de Vega, etc.

Entre los poetas catalanes influenciados por el autor romano encontramos especialmente Miquel Costa i Llobrera al cual en sus obras hace muchas referencias a la obra de Horacio e incluso traduce dos poemas, a Horacio y a Calma (libro II). Costa i Llobrera recoje sus poemas en las Horacianas, considerado por la novedad de la métrica y por la perfección del lenguaje, una de las aportaciones más valoradas en su día.

También encontramos en los poemas de Horacio un gran número de temas diferentes pero que se pueden agrupar dentro de unos tópicos literarios como el Carpe Diem, locus amoenus, Beatus ille, temas amorosos o temas sobre el vino.

2.-BIOGRAFÍA

Las fuentes que más nos aportan a la hora de aproximarnos a la trayectoria vital de Quinto Horacio Flaco son dos: por un lado, su propia obra ; por otro y en menor medida, la biografía que de él realizó Suetonio, que bien pudo disponer de datos no disponibles ahora. Con las debidas reservas a la hora de valorar ambas fuentes y sin caer en posturas extremistas como las de aquellos que creen al pie de la letra todo lo que Suetonio o el propio Horacio puedan decir, o la de aquellos otros que no creen nada de lo allí referido, sí que podemos filtrar cierta información a todos ojos fidedigna, como es la de que nació en Venusia (hoy Venosa), una colonia latina situada en tierra samnita, en un estratégico punto de la península itálica entre Lucalia, Apulia y Calabria, que suponía la llave hacia Tarento y Brindis, el puerto natural hacia Grecia. Su madre debió morir siendo él muy pequeño puesto que el propio poeta sólo menciona a su nodriza Pulia (Carm. III 4, 10). De su padre sabemos que antes del nacimiento del pequeño fue liberado de su esclavitud y obtuvo un puesto (más posiblemente el de coactor exactionum , aunque Suetonio habla de salsamentarius) que le permitió cierta bonanza económica. Así las cosas Horacio pudo recibir, primero en Roma y luego en Atenas, una esmerada educación por encima de la que hubiera correspondido a su rango social. Horacio demuestra un gran agradecimiento hacia su padre por los desvelos con que guió su educación, por el contrario a su profesor lo califica de plagosus. De Roma partió hacia Atenas (ca. 45 a.C.) donde estudió filosofía, afianzó, sus conocimientos de lengua y literatura griega.

También en Atenas conoció a Marco Junio Bruto, quien tras a matar a César en el 44, llega allí. Pronto se gana la amistad de todos aquellos jóvenes de ideas republicanas, Horacio incluido. En el ejército anticesariano sirvió como tribunus militum, al mando de una cohorte. Intervino en Filipos(42 a.C.) de la que años más tarde recordará con ecos de Alceo el momento de la retirada (Carm.II 7)

Cuando volvió a Italia tras su derrota, se encontró un panorama desolador: su padre muerto y sus bienes confiscados. Allí se acogió a la amnistía dada al bando republicano y se hizo con un cargo de scriba quaestorius que le permitió más adelante una posición económica desahogada, cosa que silencia en Epist.II 2, 49-52, en un intento de explicar su actividad literaria. En torno al año 41 ya comenzaba los “ Epodos” y las “Sátiras”, irrumpiendo en el mundo literario romano y conociendo así a Virgilio, quien cinco años mayor que él y ya bastante conocido, lo presentó a Mecenas en el 39 (Sat. I 6, 54-63). Meses más tarde , nueve si atendemos a Horacio (ibidem) Mecenas lo hace incluir en su círculo. Éste fue el comienzo de una profunda amistad que duraría hasta la muerte de ambos.

Si por Virgilio conoció a Mecenas, por Mecenas entró en contacto con Octavio. Lejos de convertirse en un vil adulador de la política augústea, rehusó el cargo de secretario particular en la “corte”, aunque no por ello dejó de cantar las consignas morales, políticas y religiosas del plan restaurador del princeps. Ello debe entenderse no como un abandono de sus ideas republicanas ni como traición a sus propios ideales, sino como el reconocimiento por parte de Horacio de la magnífica labor que Augusto había llevado a cabo al acabar con una terrorífica época de guerras intestinas, e imponer reformas de todo tipo tendentes a recuperar la pietas y la virtus romanas muy abandonadas desde la victoria sobre el enemigo púnico.

Desde que se integrara al círculo de Mecenas sus obras van viendo la luz progresivamente. Así, en el 35 aparece el primer libro de las “Sátiras”; en el 30, el segundo de sus “Sátiras” y el libro de los “Epodos”; en el 23, los tres primeros libros de sus Carmina ; en el 20, el libro primero de las “Epístolas”; en el 17 fue compuesto y ejecutado el Carmen Saeculare ; en el 15 se publica el segundo libro de las “Epístolas”; finalmente, en el 13, el libro cuarto de sus Carmina.

Murió en el año 8 a.C., unos meses más tarde que lo hiciera Mecenas.

Odas; Horacio

(Retrato de Horacio)

3.-PERSONALIDAD

Por datos que tenemos, suponemos que Horacio era de baja estatura y muy grueso, ojos negros y pelo abundante prematuramente cano. En cuanto a su carácter, podemos describirle como un hombre alegre al que su epicureísmo le transmitió un amor al placer. Fue profundamente individualista tanto por su temperamento como por su formación helenística. Como hombre sensible, es versátil e irritable, aunque queda suavizada por su natural bondad y su buena dosis de humor. También destaca su lealtad sincera y afectuosa para sus amigos y la gratitud.

Respecto al amor, el planteamiento de Horacio es el propio de un epicúreo; debe disfrutarse y sacarse de él el máximo placer, pero evitando que llegue a perturbarnos.

En cuanto a su moral, estuvo dominada por la filosofía epicúrea, aunque con la edad se hizo más abierto, aceptando algunos puntos de la filosofía estoica. En lo religioso es agnóstico, aunque con un cierto predominio epicúreo. No niega la existencia de los dioses pero sí su providencia. Por último decir que Horacio niega todo tipo de inmortalidad que no se base en la gloria.

En resumen, Horacio fue un hombre equilibrado, de temperamento bondadoso, leal, agradecido y nada envidioso.

4.-AUGUSTO Y HORACIO

La discusión acerca del valor de la poesía lírico-política de Horacio ha sido larga y controvertida: desde autores que lo ensalzan y consideran que alcanza las más altas cotas artísticas hasta autores que consideran a la literatura latina una copia de la griega.

Las odas civiles de Horacio, se ven muy trabajadas, pero un tanto artificiosas y frías,con falta de vibración y de emoción; Aunque no debe deducirse por ello que la poesía de Horacio forme parte de una propaganda de encargo, ni la hipocresía de un poeta puesto al servicio del emperador.

En resumen, podemos decir que los cambios morales, culturales y religiosos que Augusto se propuso llevar a la sociedad romana, son aceptados por Horacio, el cual quiso colaborar deliberadamente con su obra.

Odas; Horacio

(Augusto de Prima Porta)

5.-OBRA DE HORACIO

La obra de Horacio comprende en un orden cronológico, primero los Epodos (41-30 a.C.); después los tres primeros libros de Odas y el primer libro de las Sátiras (30-20 a.C.); y, finalmente, el segundo de las Sátiras, el Arte Poética, el Carmen Saeculare y el cuarto libro de Odas (20-8 a.C.).

Aunque ya nos hemos referido a los Epodos a propósito de Horacio como autor del género satírico, aquí cabe decir que también hay entre ellos composiciones que preludian el espíritu lírico de las Odas, se trata de aquellas que van dirigidos a sus amigos, en los que la amistad brilla como un sentimiento al que Horacio abre su corazón de modo sincero.

La parte más propiamente lírica de la obra de Horacio está constituida por los cuatro libros de Odas, que Horacio llamó Carmina. Abarcan gran variedad de temas y de tonos, y poseen una extraordinaria perfección formal. Se inspira principalmente en los líricos monódicos arcaicos, Alceo y Safo, también en la lírica coral de Píndaro o Simónides, a los que a veces sobrepasa en algunas de sus odas. De estos líricos arcaicos griegos Horacio toma, además, las combinaciones estróficas.

En cuanto a los temas de las Odas, encontramos reflexiones filosóficas en las que transmite su ideal de vida epicúrea, temas patrióticos, escenas mitológicas, dedicatorias, actualidad política, acontecimientos públicos o privados, banquetes, victorias, la amistad y el amor, pero no sentido, sino academicista:

En el primer libro podemos ver que hay muchas referencias mitológicas, muchos poemas dedicados a Mecenas y también bastantes de temas de amor. Pero en este libro también aparecen temas que en los otros dos libros no encontramos como las geórgicas (2), el erotismo (5), la ira (16), los cambios religiosos (34) o la fortuna (35).

En el segundo libro podemos percibir algunos temas innovadores como la amistad (7), la recusatio (12), el ocio (16) y la mediocritas (18)

En el tercero libro es en el que encontramos una mayor variedad de temas. Hay seis temas romanos que hablan sobre la ética ciudadana y de la uirtus (1 y 6). Posteriormente encontramos poemas griegos en los cuales hay una temática más amena y variada entre los cuales diferenciamos temas como la paraclausithyron (10) aunque este tema ya aparece en el primer libro (22) como secundario, la vejez (15), la moral (16) la ditirámbica (25), la votiva (26), el corpus (30) y el propemticon (27).

En el libro cuarto aparecen temas como la ringkomposition (1) y la inmortalidad de los versos (9).

Los temas comunes que encontramos en las cuatro partes del libre son el Carpe Diem, el amor, el locus amoenus, la militia amoris y el vino. Estos temas son los más importantes y que más autores posteriores han imitado constantemente.

Ahora veremos algún ejemplo de estos temas:

CARPE DIEM

"No te preguntes más por el futuro

Y apunta en tu haber, mozo, cada día

Que te dé Fortuna y las danzas

y amores dulces aun no desprecies

mientras en tu vigor no haya morosas canas.

Ahora buscar debes el Campo

Y las plazas y la nocturna

cita en que se oigan suaves susurros"

EL VINO

“ El pelear entre copas para el goce

creadas cosa es propia de los Traces;

dejad tales bárbaros usos y el venerable Baco esté aparte

de la cruel pugna...”

AMOROSAS

“¿No ves, Pirro, el gran riesgo con que quieres

robar cachorros de leona gétula?

Pronto el combate rehuirás, raptor

ya amedrentado

cuando, abriéndose paso entre la turba

de mozos, reclame ella la gran Nearco

con ingente certamen en que ceda

o te derrote...”

En cuanto a su técnica es perfecta, es un maestro en la composición y estructuración de sus poemas. La lengua latina adquiere una nueva dimensión con su capacidad de concisión y de concentración expresiva. Es un poeta ágil y fluido. Puede utilizar metáforas duras sin llegar al mal gusto y, aunque escaso en el uso de aquéllas y en el de epítetos atrevidos, sus adjetivos gozan de perfecta exactitud y ubicación.

% Tres críticas se le hacen a Horacio:

% Falta de unidad en algunos poemas:

En algunas poemas se le acusa de estar inspirado en el modelo griego, sobretodo en el libro IV en los poemas de mayor extensión. Y es en estas odas en las que se acusa a Horacio de apartarse en muchas ocasiones del tema central con estrofas que rompen la unidad del poema.

% Falta de emoción:

Horacio no es ni quiere ser un hombre apasionado aunque sí sumamente sensible (sus odas amorosas no tienen la pasión de Catulo) pero hay en éllas auténtica sensibilidad. No habrá, quizá, pasión violenta, pero sí emoción y ternura.

% Falta de sinceridad:

No es difícil admitir la sinceridad del poeta en aquellos puntos de la ideología imperial coincidentes con sus propias aspiraciones de orden, paz y tranquilidad, ajustados a su concepción mesurada de la vida.

Más difícil resulta admitir esa sinceridad cuando exalta aspectos de la política de Augusto opuestos a sus propias creencias y convicciones, y nos resulta más inverosímil cuando habla de la divinización del emperador.

Horacio vaticina su fama venidera y quiere que su poesía sirva de canon; por ello, a diferencia de Catulo, en sus composiciones predomina lo formal sobre lo subjetivo. La melancolía, el escepticismo, el disfrute del momento presente (carpe diem), pero acomodándose a una vida apartada y contentándose con poco (aurea mediocritas) se insertan en los poemas de Horacio en forma de situaciones y reflexiones tópicas, teñidas de epicureísmo, pero no suelen ser elementos vivenciales del poeta.

6.-CARPE DIEM

Sus odas, expresión de su fervor por lo griego, son también expresión de su propia genialidad, en tiempos en que la expresión lírica se hizo particularmente difícil, dado que la estructura romana no le ofrecía ninguna forma de apoyo. Sin embargo su valor de genialidad permanece, tanto en su manifestación puramente estética como en la expresión relevante de la realidad de su tiempo.

Creador de una forma de poesía filosófica expresa en ellas las inquietudes existenciales de su tiempo y toca así el corazón del hombre en lo que es más propiamente humano. Por ello su poesía es concisa como el pensamiento y brillante como la pasión,

Una de estas inquietudes, que se vive con mayor o menor conciencia a través de todos los tiempos de la historia, se traduce en el sentimiento y la experiencia de la fugacidad de la vida. La fugacidad del existir, la caducidad de todo frente a la realidad de la muerte, el sentimiento de sin sentido, el deseo de un alegre vivir que desde una forma de vivir insolente oculta una profunda nostalgia por un sentido, son realidades que acompañan al hombre y que Horacio manifiesta en su expresión "Carpe diem" de la oda 10 del libro I.

"Carpe" incluye la noción de movimiento, de velocidad, de "agarrar" algo antes de que pase: "Carpere cibum, oscula, viam..." se dice con un sentido análogo. El "carpe diem" propio de la oda que indicamos es la vivencia de Horacio que se entrecruza en toda su.

Carpe diem es el resumen del sentimiento de finitud de la vida y de su absoluta inminencia, ya que se encierra en el aquí y ahora. Surge como respuesta del hombre a una situación (la muerte) a la que no ha podido encontrar respuesta y no ha sido capaz de darle un sentido. Resume, por lo mismo, la visión de la vida de un hombre sin proyectos y sin ideales últimos que lo trasciendan. Representa el modelo del "tiempo de angustias" de una sociedad que avanza hacia su desintegración.

Algunos ejemplos de odas donde aparezca esta idea del "carpe diem" son:

&La oda cuarta es una apacible descripción de la primavera, mezcla suave de realismo y de mitología. Persuade a su amigo L. Sextio que, puesto que la vida es breve, debe apresurarse a gozarla. La primavera, entre los romanos, comenzaba en los idus de febrero, a saber: el día 10. La navegación cesaba desde el 3 de los idus de noviembre, hasta el 6 de los idus de marzo (11 de noviembre - 10 de marzo). El mes de abril era consagrado a Venus, guiadora de las danzas. La oda es una descripción del conjunto de la primavera romana: febrero, marzo, abril. Este L. Sexto, partidario de Pompeyo y luego amigo de Augusto, fue cónsul en el año 23 antes de nuestra era. No puede precisarse la fecha de la composición de la oda, pero es una de las más antiguas.

&La oda sexta del libro cuarto está dedicada a Torcuato. Considerando Horacio la mudanza o volubilidad de las cosas, y viendo que todo se acaba, aunque parece que se va continuando por la propagación de las especies; y que si los tiempos se mudan, al fin vuelven a ser con los años que suceden, y que sólo el hombre después de acabarse una vez, no tiene recurso a volver a su ser, persuade a Torcuato a que sea liberal con sus amigos: nada escapará de la avidez de su heredero, sino el bien que hiciere. No ha podido identificarse con certeza la personalidad histórica de este Torcuato. La fecha de la composición de esta oda es desconocida.

Ambos poemas reflejan una misma idea central: son un canto a la naturaleza en su eterno rodar, enfrentada a lo único que no vuelve: la vida humana. Las dos son odas risueñas que se resuelven en el doloroso tema de la fugacidad de la vida.

7.-INFLUENCIA EN LA LITERATURA ESPAÑOLA

Las obras de Horacio han influenciado a muchos autores tanto extranjeros como españoles. La influencia de este autor romano se deja ver en la forma de las composiciones, en los temas o en las adaptaciones que han hecho poeta posteriores.

La lírica de Horacio queda un poco relevada con la llegada de poetas como Virgilio o Ovidio pero la resurrección de este poeta se inicia con el romanticismo donde poetas humanistas como Landino o Poliziano comienzan a imitar su estilo. Más tarde son los poetas españoles como Garcilaso de la Vega y Fray Luís de León los que se influencian.

Uno de los poetas que más se han guiado por la poesía de Horacio son:

%Lope de Vega donde deja ver su influencia de Horacio en la Dorotea, O navis o una canción A la libertad (imitación del Beatus ille)

¡ Insólitas olas, nave, al mar te arrastrán!

¿ Que haces?¡ Buscas el puerto y ancía firmamente!

¿ No ves que está tu banda

sin remos y veloz Áfrico...

  • Horacio-

Pobre barquilla mía,

Entre peñascos rota

sin velas desvelada,

y entre las olas solas

-Lope-

%Fray Luís de León a parte de escribir poemas inspirados en Horacio también tradujo sus obras y por eso conocía perfectamente su obra. Las profecías o cantos de ríos son muy abundantes entre los poetas españoles especialmente en Fray Luís en su profecía El Tajo, imitación de la Oda de Horacio no solamente en el marco, sino también en su contenido. En la profecía de Fray explica que el río avisa al rey don Rodrigo sobre la gran desgracia que llevarían a sus amores con la Caba, en una muy oportuna confrontación y equiparación de sucesos legendarios de la historia de España con sucesos explicados por el mito clásico. Para ver el parecido solo se tiene que mirar el tema de la Oda de Horacio en la profecía, puesta en boca del dios marino Nereo, advierte sobre las consecuencias que llevaría con él el rapto de Helena por París. Estos hechos aparecen en la Oda 15 del primer libro.

“Cuando el pastor pérfido por la mar llevaba

en naves ideas a Helena su huéspeda,

Nereo los vientos a un inoportuno

ocio redujo y cantó

el feroz destino: “ Raptas en mala hora

a la que infinitos soldados de Grecia

buscarán, acordes en romper tus nupcias

y el viejo reino de Príamo”

%Garcilaso de la Vega. Dentro de su obra, la muestra del horacionismo se encuentra en la Canción a la flor de Gnido, a partir del verso 36, los retretes a Lidia, de la Oda 8 del primer libro, por su amor al joven Síbaris, y que incluye seguidamente, de modo de ejemplo, como tantas veces en Horacio, el mito de Ifis y Anaxárete, peculiaridad de las metamorfosis de Ovidio.

“... Por ti, como solía,

del áspero cabello no corrige

la furia y gallardía,

ni con freno la rige,

ni con vivas espuelas ya le aflige;

por ti con diestra mano

no revuelve la espada presurosa,

y en el dudoso llano

huye la polvorosa

palestra como sierpe ponzoñosa;

...”

-Garcilaso de la Vega-

“Lidia, dime, por todos

los dioses sinceramente, ¿por qué en perder a Sibaris

con ese amor te esfuerzas?

¿Por qué odia hoy el aire libre del campo quien el polvo

y sol no evitó ninca

y no monta con soldados de su edad ni con frenodentado al corcel

[gálico

templa?..”

-Horacio-

8.-Conclusiones

Buen libro de poemas líricos en el que se intercala de manera elocuente diversos temas literarios. Los temas más importantes y que todavía se siguen cultivando son los que llamamos tópicos literarios como el Carpe Diem (Aprovecha el tiempo), Locus Amoenus (paisaje idílico), el amor...

Autores posteriores como Garcilaso, Fray Luís o Quevedo se han influenciado de Horacio, lo que hace suponer que el libro es de una calidad considerable cosa que comparto pero con un pequeño matiz ya que en algunos casos el libro puede resultar un poco monótono sobretodo en temas como el del vino. La valoración general es buena.

Así se puede decir de él, siguiendo a Ortega y Gasset, que surge como clásico no tanto por ser ejemplar y definitivo sino por su permanente vitalidad. Lo clásico es aquello que queda como pretérito pero de tan rara condición que sigue poseyendo actualidad y no por nuestra admiración sino porque, aún después de muerto, nos presenta batalla y nos plantea problemas, discute y se defiende de nosotros. Esto no sería posible si lo clásico no hubiera calado hasta el estrato más profundo donde palpitan los problemas radicales. Por ello la presencia de Horacio se hace clásica entre nosotros. Un clásico no naufraga cuando la ciencia progresa.